Notas Iniciales: Sólo un regalito para mi necesidad de torturar a un personaje varón. Y como no hay suficientes imágenes gore de este monstruo con piel de cordero, pues… acérquense a disfrutar. Oh, y narro en segunda persona porque pensé que sería más divertido ya que es el formato que usa el juego después de todo. Y por cierto, esto se desarrolla en la ruta Decay.
Advertencias: Mentes rotas.
"The Best Thing In The World".
Corriste detrás de ella. La capturaste con la intención de matarla, tirando de esos rizos que siempre amaste acariciar. No te importó su llanto o sus suplicas a pesar de que tus ojos amenazaban con soltar lágrimas. Le dijiste todo lo que tenías en ese momento, la culpaste de todo porque es lo que mejor has sabido hacer desde que eran niños, siempre fue culpa suya después de todo. Entonces colocaste el filo de tu cuchillo en su garganta listo para rajar. Pobre iluso, la creíste incapaz de contraatacar, incapaz de matarte. ¡Sorpresa! El cañón de su pistola está justo delante de tu cabeza, ni siquiera lograste reaccionar cuando escuchaste una fuerte detonación.
La sangre (tu sangre) salpicó como una fuente desde tu nuca. La bala se abrió paso en tu cráneo y sesos hasta que logró perforarte por completo. Tus ojos se congelaron al igual que tus pupilas que se fijaron en un solo punto mientras tu cuerpo perdía fuerza y caía hacia atrás con la boca abierta.
Golpeaste el suelo, tu cabeza rebotó un poco antes de que por fin quedaras inerte entre un glorioso charco de sangre espesa con trozos de carne incluidos. Ella te dispara más veces. Una bala irrumpe en tu pecho donde yace tu podrido corazón, del cual también brota una ola de sangre, la siguiente te explota un ojo, logra que se escurra lejos de tu rostro junto a un líquido amarillento. Así Ashley continúa llenándote de agujeros hasta que se le acaban las balas. Te ves asqueroso pero eso no lo sabes, ni siquiera Ashley se da cuenta porque está fuera de control insultándote, llorando por ti y pateando tu patético cadáver.
Ella en verdad te amaba, ¿sabes? No eran simples palabras vacías, ella de verdad lo hace pero fuiste tú quien la crió, así que no fuiste suficiente para mostrarle los valores correctos ni la manera conveniente de amar a alguien cuando tú ni siquiera lo sabías. Y es muy tarde para arreglar las cosas. Estás muerto, así que la dejaste sola para enfrentar un mundo que ella no comprende a pesar de todo, sin mencionar que la dejaste cargar con toda la mierda que causaron juntos ya fuera directa o indirectamente.
Oh, pobre de tu dulce, odiosa y tan amada hermanita. ¿Qué será de ella sin ti? ¿Cómo sobrellevará el luto? ¿Acaso podrá superar la soledad absoluta? Ella sólo te tenía a ti, eras su único compañero pero decidiste traicionarla, ¿para qué? ¿Consideras que valió la pena? ¿Ella merecía pagar por tu pésima guía? Tú, inútil excusa de hermano mayor. Sí, Andrew Graves, todo esto es culpa tuya.
Cualquiera que haya sido tu intención no tiene ningún sentido ni uso ahora porque no fuiste bueno ni siquiera para cuidar de lo único que de verdad te importaba en el universo.
Inexplicablemente volviste a la consciencia.
No sabes dónde estás pero parece uno de esos cuartos vacíos que se usan de almacén; hay moho en las paredes o eso supones, pues es lo que parecen esas manchas verdes y húmedas. Estás completo pero cuando quieres frotarte el rostro con las manos te das cuenta que no posees extremidades, eres algo así como un fantasma negro manchado de sangre y con dos protuberancias en la zona de tu cabeza que se asemejan a cuernos.
Esta debe ser la forma de tu alma. Tan oscura como el alquitrán. En el fondo siempre supiste que eras lo mismo que Ashley o quizás un poco más monstruoso, es posible que mucho peor. La extrañas tanto.
De pronto un rechinido agudo llama tu atención, tienes mucho que procesar pero no hay tiempo para eso porque tu alma comienza a cambiar, sufres por la sensación de estarte deformando de arriba abajo poco a poco. No tienes idea de cómo funciona todo el proceso de la vida y la muerte, así que no puedes explicar qué sucede. Has leído filosofía, reconoces el concepto que hay detrás de cada término y pensamiento, religión o ciencia, pero eso no te ayuda asimilar los extraños cambios que estás experimentando. Lo único que sabes es que duele, muchísimo. De pronto te ves a ti mismo con la forma de tu cuerpo mortal, lo que hace la situación aún más extraña. No comprendes qué sentido tiene todo aquello pero todas tus reflexiones son abruptamente interrumpidas por una presencia conocida: es el demonio que ha llegado para burlarse de ti, es lo que parece ya que apenas los ojos de ambos se encuentran lo escuchas reír.
—Tú… ¿qué significa esto? ¿Para qué me trajiste aquí? —Sabes que no estás en posición de cuestionarlo pero no puedes evitar hacerlo. Deberías estar en pánico pero curiosamente te interesa más obtener información importante.
— ¿rECueRdas lO qUE sUCedIó?
Esa pregunta bastó para que tu mente fuera llevada al momento exacto de tu muerte, creyendo experimentarlo de nuevo ya que te arrancó el aliento e hizo a tu cuerpo paralizarse. Debes admitir que habías subestimado a tu hermana, tu plan era matarla y enseguida suicidarte pero aparentemente sus instintos de supervivencia ganaron, llevándola a dispararte primero. Te llevas una mano a la boca porque sientes el impulso repentino de vomitar por aquella revelación. Ella te disparó, te asesinó a sangre fría, fue capaz de matarte. No, tú la empujaste a eso.
— ¿Qué con eso? —Tus ojos irradiaron odio cuando miraste al demonio.
—EsTOy cURiOSo SObre Lo qUe pIEnsES dE eSTe rESultADo.
— ¿Qué pienso? Bien, te diré lo que pienso: te hago responsable de toda esta mierda. No hubiéramos llegado a ese punto de no ser por tus visiones inservibles.
—ÚniCAmeNTe eSTabA CumPLieNdo mi PARte dEL tRAtO. FuERon UsteDEs qUInEs malGAstaROn mI poDEr.
—Ya no importa —Tu voz surge devastada y sin fuerzas, es como si tu garganta se hubiese cerrado y requiriera toneladas de esfuerzo el articular palabras—. ¿Ahora qué sucederá conmigo? He muerto en sus manos, no tiene sentido poseer una consciencia si debo estar sin ella.
—InTEreSAnte. EStar mUErtO nO siGniFICa nADa pARa ti…
Es verdad, gracias a cierta persona estabas más acostumbrado a estar muerto que vivo. Aunque cuando no estaba siendo una perra y la sostenías entre tus brazos, todo poseía un matiz discordante. Cuando era más silenciosa (pero no menos pegajosa) podrías admitir que era tu paraíso personal. Estar lejos de ella en esos instantes te hacía sentir que una gran parte de tu ser te había sido arrancado. Con ella presente te habría importado tu próximo destino, habrías estado preocupado de ocupar los dominios de una criatura sobrenatural pero no cuando sólo estás tú. Incluso una segunda muerte sonaba más piadosa que estar sin tu diabólica hermana pequeña, a la que le escribiste todos esos poemas que emanaron desde lo más profundo, pues ella era la musa del lado más cursi y podrido de tu corazón. Y un parpadeo te muestra lo débil que te sientes. Logras ver un par de gotas brillantes caer al suelo para marcarlo con su humedad.
Oh, la fuente de tu autocontrol se ha roto. Realmente estás llorando por ella ahora. Las lágrimas que no derramaste cuando lograste capturarla, ahora las dejas ser libres frente al demonio. Patético. Asqueroso. Ni en la muerte dejas de humillarte a ti mismo.
Sin embargo, el tacto cálido de unos dedos muy familiares se posa en tu rebelde cabello negro, acariciando algunos mechones puntiagudos con suavidad, consolándote, justo como hacía ella cuando fingías tener pesadillas y te metías en su cama como el pervertido sin remedio que eres. Levantas la cabeza porque necesitas comprobarlo y tus sospechas son correctas. Ante ti se encuentra la figura de tu hermana pequeña, cuya sonrisa es tan maliciosa como la recuerdas, pues sus gestos yacen grabados a fuego en tu memoria. Pero no es posible que ella se encuentre aquí contigo. Eres el único que ha muerto.
—Esto es lo que deseas ver, Andrew Graves —tararea, gustosa de resolver tus dudas—. Es la función de la cámara en la que te encuentras. Todos tus deseos y miedos más ocultos se irán materializando poco a poco a medida que el tiempo avance. Para ti se sentirá como una eternidad pero en tu mundo ni siquiera habrán transcurrido milésimas de segundo. Como bien lo supondrás, ni tu hermana ni tú son almas normales, no puedo permitir que asciendan o desciendan. Así que los humanos que han logrado convocar un demonio y forjar un vínculo, son trasladados a un lugar especial en el mundo demoniaco, donde podrá divertirse observando cómo son devorados por todas y cada una de sus debilidades mortales.
— ¿Qué…?
— ¿Pensaste que no habría consecuencias?
—Espera…
—Aunque parece que no necesitará hacer nada en tu caso. —La forma en que los hermosos ojos fucsia de tu falsa hermana brillaron y la sonrisa que se dibujó en sus labios creció, te hicieron estremecer horrorizado—. Hay demasiado en esa alma sucia para ofrecer un buen espectáculo.
— ¡Aguarda! ¿N-No podemos hacer un nuevo trato? —Buscaste con la vista al demonio pero esta esfera brumosa con ojos había desaparecido del entorno, lo que te obligó mirar de nuevo a la falsa Ashley—. Debe haber algo que pueda ofrecerte aún en mi postura.
—Vamos, Andy. No seas un marica al respecto —se burló el espejismo imitando las muecas de Ashley a la perfección. No tardaste en tensarte de pies a cabeza cuando ella se alzó un poco la blusa negra hasta pasarla sobre los hombros para exponer su sostén favorito. La vista hizo a tu pene endurecerse de inmediato y a tu rostro enrojecer furiosamente en cuanto continuó con sus pantalones cortos para quedar en interiores—. Ya que fuiste un cobarde en la superficie, puedes estar tranquilo de que las leyes terrenales no te rijan aquí. Por desgracia para ti, podrás mirar pero no tocar, esa oportunidad la perdiste para siempre.
— ¡Que sucio! —espetaste tratando de cerrar los ojos para evitar mirar aquello que tus bajos instintos más anhelaron—. ¡Ese trato no tiene sentido! ¡Te ofrecimos almas a cambio de tus visiones! ¡No obteníamos tu poder gratis! ¡Así que me niego aceptar que todo este tiempo te vendimos nuestras almas, lo que significa que yo no debería estar aquí aún muerto!
Sientes al miedo recorrerte cuando descubres que no puedes moverte a voluntad, casi como si hubieras sido encadenado al suelo ahí de rodillas donde yaces, pero no hay nada que te inmovilice, sólo es tu cuerpo o la ilusión del mismo. Inevitablemente terminas mirando a la falsa Ashley quien continúa sonriendo de la misma manera traviesa mientras sostiene entre sus dedos algo que se asemeja mucho a un cuchillo.
—No tengas miedo, Andy. Sólo sufrirás toda la eternidad por haberme traicionado.
— ¡Cállate! ¡Deja de usar su voz! ¡Tú no eres mi Ashley! Por mucho que hayas logrado parecerte a ella, ¡no eres mi hermana! ¡No te atrevas a llamarme por ese nombre! ¡A ti no te debo nada!
—Tienes razón, no soy tu amada hermana —te decía ese espectro con acento cantarín y una dulzura melosa, acercándose paso a paso hasta tu paralizada figura. Y la posición que adquirió ese cuchillo te inquietó, pues su filo apuntaba directo a tu garganta—. Pero debe ser ella a quien mires matarte una y otra vez porque en tu mente no existe nadie lo suficiente importante para reflejarse en esta sala. Si… estás tan lleno de ella, es tu culpa por no ser capaz de pensar en otra persona. Tu inmenso amor se ha convertido en tu peor enemigo.
Fuiste capaz de sentir el cuchillo perforar la fina piel de tu garganta, alcanzando tu tráquea y partiéndola en dos para que al siguiente instante todo tu sistema respiratorio exigiera oxígeno. Por muy muerto que estuvieras, aquella sensación era tan real que no pudiste evitar retorcerte en tu sitio como un gusano. Oh, Andrew Graves, esto es lo que tu hermanita hubiera sentido si no cortabas correctamente, menos mal que no cumpliste tu cometido. Es lo que te queda de alivio mientras sientes que tu vida es drenada como la sangre que gotea de tu cuello y salpica los alrededores.
Te desmayas pero en algún punto de esta agonía vuelves a la consciencia, descubriendo que ahora te encuentras desnudo tendido en el suelo con los brazos y piernas extendidos a cada costado para darle el acceso que la falsa Ashley requiere para acariciarte el vientre. Te estremeces horrorizado, pues no tardas en notar el cuchillo de carnicero con el que juguetea con su otra mano. Sus mejillas están sonrojadas y sus ojos lucen hambrientos. Sabes que nada bueno puede estar cruzando esa cabeza suya cuando tiene esa expresión tan excitada.
—Oh, Andrew —tararea dibujando una sonrisa lasciva en sus labios resecos—. No sabía que me habías preparado esta cena tan especial. No está bien, se supone que debía ser yo quien cocinaría para ti. ¿No es ese el rol tradicional en un matrimonio? No conocía este lado moderno tuyo.
—B-Basta… —Tu voz parece atragantarse entre tu pánico cuando ves a su rostro inclinarse a la altura de tu estómago, dándole una mordida juguetona a la piel sensible. En ese momento una devastadora mezcla de terror y excitación se anida en tu vientre, lo cual la falsa Ashley ignora.
—Pero supongo que no puedo negarme a tus esfuerzos. No sería una buena hermana-esposa si no degustara este festín.
Sus ligeros mordiscos se convirtieron en chupetones, sonidos que alimentan tu libido y despiertan el interés de tus genitales, aunque con la misma velocidad esto cambia abruptamente porque una mordida que te da hace a tus músculos tensarse con dolor. Ella de verdad te ha clavado los dientes y ha arrancado el trozo de carne con la facilidad de un depredador, como si fueras ese conejo que se ha resignado a la muerte. Ella devora tu cuerpo, entre sus dientes se atascan tus intestinos, de los cuales tira mientras gime gustosa por el dulce sabor de la sangre en su lengua. Las lágrimas se han formado en las comisuras de tus ojos pero no llegan a derramarse ya que ni siquiera consigues gritar. El dolor es tanto que todo lo que puedes hacer es sufrir ligeras convulsiones. Ni tus padres ni tu vecino cultista tuvieron que pasar por esto. No, tú y tu hermana tuvieron la bondad de asesinarlos antes de canibalizarlos. Es en ese momento que comprendes que a su manera ella fue bondadosa. Probablemente ni siquiera lo hubiera considerado pero ser devorado en vida es horripilante. Todavía recuerdas su rostro aterrorizado por esa última persecución.
—Perdóname —lloras sin aliento—. Perdóname, Ashley. No quería lastimarte… Ashley…
Entre saliva, sudor y lágrimas vuelves a desmayarte.
Cuando vuelves abrir los ojos te arrepientes al instante. Nuevamente estás recostado pero no estás desnudo, eso debería ser positivo de no ser por el brillo del hacha que la falsa Ashley Graves sostiene mientras te mira con rencor; refleja perfectamente la expresión enloquecida que ella tenía en el edificio cuando tuvieron su pelea más intensa.
—Ashley… —quieres calmarla, explicarle que esa ocasión sólo habías perdido el control justo como ella, pero comprendías bien que no tenía caso. Esta no era tu hermanita, a quien extrañas más que nunca. En esos instantes sólo deseas abrazarla.
— ¡Yo sólo quería protegerte! ¡Cuidé de ti lo mejor que podía! ¡Pero tú no has sido más que una perra malagradecida! ¿¡Era mucho pedir que sólo fuéramos nosotros dos!? —Ella levanta el hacha en alto y la deja caer contra ti, desprendiéndote el primer brazo. Gritas, por supuesto que lo haces. Sin importar que esto se trate de un bucle infinito celebrando maneras en que puedes morir en manos de tu hermana, sigue siendo chocante, especialmente porque no puedes huir lejos—. ¡Yo sólo quería sentirme segura en nuestra relación! ¡Traté de creerte muchas veces! Pero tú… ¡en cada maldita oportunidad que te daba no dudaste un segundo en traicionarme! —El filo del hacha esta vez cortó descuidadamente tu pierna a la altura de la rodilla—. ¿¡Cómo pudiste creerle a la perra de nuestra madre!? ¡Ella fue quien nos vendió para empezar! ¿¡No fue ella quien te obligó a estar conmigo cuando éramos niños!? ¡Si no fuera por mí, ella habría enviado a otro asesino a matarte! ¡Y allí hubiera quedado el niño de mami!
Una vez más te cortó el cuello, tu cabeza rodó lejos de tu cuerpo como si en lugar de un hacha hubiera sido una guillotina la que te cayó encima. Gracias a los segundos de vida que conservas por haber muerto de esta manera, puedes observar con tristeza cómo ella sigue cortándote envuelta en un llanto desolador. Tú último pensamiento es que te gustaría consolarla con un beso.
¿Cuántas veces haz muerto en sus manos? No estás seguro pero esta ilusión te ha mostrado cada uno de los aspectos que amas y odias en la personalidad de tu hermana pequeña.
La niña celosa, burlona, enloquecida, manipuladora y aburrida. La mujer seductora, la tierna, la deprimida y la frágil Ashley que gira alrededor de ti como un planeta alrededor del sol. Tan cruel y perfecta, tu complemento en una vida y las siguientes. ¿Cuándo fue que Ashley se convirtió en todo tu mundo? Probablemente desde que nació, extendiendo sus delicadas manos llamándote "Andy". La añoraste al mismo tiempo que la repelías. Deseaste tenerla sólo para ti a la vez que necesitabas alejarla para no contaminarla con tus repugnantes deseos egoístas.
Es todo, puedes aceptarlo ahora. Siempre estuviste enamorado de tu hermana menor. Maldito monstruo, incluso en esta situación disfrutas que sea la imagen de Ashley la que te mutila y desgarra, pues este tipo de cosas jamás las tolerarías si provinieran de alguien más. Sólo ella puede destruirte tanto como arreglarte.
Se merecen el uno al otro.
Estás sonriendo cuando la nueva versión de Ashley se coloca delante de ti. Ella está temblando y parece aterrorizada, sus bellos ojos fucsias están perturbados por tu sola presencia. Era hora de la Ashley asustada, ¿uh? Bien, puedes enfrentarte a esta una vez más, pero ahora pondrás a prueba algo muy diferente.
—Ashley… —ella retrocede siquiera te escucha hablar. Sientes el fuerte impulso de abrazarla de nuevo y acariciar sus enredados cabellos pero estás seguro que moverte con demasiada brusquedad sólo hará que escape de ti, así que te obligas a reprimir el sentimiento quemando en tu pecho—. Está bien, no jugaremos así. Te lo prometo —intentas, buscando la manera de que tu voz no tiemble por las ansias de llorar.
Se muestra desconfiada, no podías esperar menos. Entonces notas el cuchillo de carnicero en tus manos; estás seguro que el demonio espera que sea tu momento de desquitarte por todo lo que acabas de pasar pero tanta muerte te ayudó a reflexionar un poco, repasar todo lo que amas en tu hermana, por eso no dudas en soltar el cuchillo lejos. Si en su estado de pánico la falsa Ashley volverá a matarte, que lo haga, no podría importarte menos. La dejarás hacerlo porque también a esto le has encontrado el lado bueno. Eres un degenerado que ha aprendido excitarse con morir en sus manos. Debes admitir que luce bastante sensual con toda esa sangre en su cuerpo.
—Sé que me tienes miedo, pero debes entender que también me has arrinconado a esto. Yo… consideré que era el camino más fácil para salir de todos nuestros problemas. No iba a dejarte sola cuando acabara con tu vida. Yo… sólo quería que nos fuéramos juntos, que dejáramos de sufrir en un mundo que jamás supo comprenderte. No merecías seguir así.
— ¡Mentiroso! —La falsa Ashley ahora te está apuntando con el arma. Tiemblas porque al ser la manera en que moriste, desarrollaste rápidamente una fobia desgarradora, aun así luchas por mantenerte firme—. ¡Estabas tratando de abandonarme como siempre has querido!
— ¡Maldita sea, Ashley! ¡Tuve muchas oportunidades antes de esta! ¡Si hubiera querido vivir sin ti te habría asesinado desde el principio! ¡Pero no lo he hecho porque te amo, idiota!
Los ojos fucsias te miraron en shock. Después de rato recuperando el aliento por fin entendiste la razón de ello, así que te sonrojaste furiosamente. Lo has dicho. Aquello que siempre te negaste a reconocer sino era por medio de su manipulación emocional, por fin ha emergido de tu boca voluntariamente. Por un instante te acobardas pero te obligas a reafirmar tu postura.
— ¡Mírame! Desde niños has sido una perra sin cerebro y te has comportado de la peor manera conmigo, a pesar de ser el único que estaba a tu lado. Y aun así te amo como no tienes idea, te amo más de lo que debería. No tenías que hacer nada para aislarme, ni siquiera hubiera sido necesario que matáramos a alguien juntos la primera vez. Tú me tenías porque me entregué a ti desde el primer momento que pronunciaste mi nombre.
—Andrew… —La falsa Ashley bajó el arma lentamente, anonadada por tu confesión.
—Esto debí habérselo dicho a mi hermana hace mucho tiempo pero fui un cobarde. Hay tantos tabúes que hubiésemos roto y tantos peligros que hubiéramos enfrentado pero lo habríamos hecho juntos como ha sido siempre. Si hubiese sabido que terminaríamos así, encerrados contra nuestra voluntad y más tarde prófugos, se lo hubiera dicho a Ashley hace mucho tiempo. Ni siquiera tendría que haber involucrado a Julia en todo este drama romántico. Joder, esto es vergonzoso.
Caminas hacia el cuchillo que soltaste y dándole una última mirada a tu espectadora personal, te cortas el cuello en represalia por tus confesiones, pues que se lo dijeras a la falsa Ashley y no a la verdadera te hacía quedar como un imbécil y tenías que cortar el escenario, literalmente. Sólo esperabas que al despertar de nuevo todo hubiera vuelto a la normalidad. Sería mejor continuar con el bucle de muertes sangrientas que dejar que un espejismo te consuele, ¿no? Por desgracia para ti, te encuentras con que todo ha cambiado.
Al abrir los ojos eres de nuevo ese raro fantasma del color del alquitrán con cuernos de diablo. Sobrevolando el suelo, vas e impactas tu cabeza en el muro más cercano para continuar reprendiéndote. Te insultas todo lo que puedes hasta que te cansas y te recargas en el mismo lugar. Lo que dieras por poseer nuevamente tu forma humana para machacarte los sesos al menos. Cuando lo piensas es jodido pero supones que ya no importa porque morir de tantas formas hubiera enloquecido a cualquiera. Pero tú estás bien, así que tu cabeza debería haber estado muy jodida desde mucho antes. Gracias, Ashley.
No… no es sólo culpa de ella. Ella tuvo mucha culpa de lo que pasó pero también eres causante de este resultado. Es hora de ser un hombre y aceptar que muchas de esas ocasiones sólo te victimizaste y no vas a seguir siendo un asqueroso victimista.
Ahora, ¿qué sigue? ¿Estarás encerrado aquí por toda la eternidad? ¿Sin Ashley...?
No te gusta esa idea. Quieres estar con ella. ¿No habrá una forma de volver a la superficie? Necesitas encontrar la manera, aunque sea como un alma en pena. Necesitas perseguirla. Como cuando eran niños, debes asegurarte de que ella esté bien. Encerrarías a todas las Ninas del universo si eso significaba un segundo más a su lado. Descuartizarías y te comerias a tus padres en sopa en todos los universos alternos si eso te brindaba la oportunidad de abrazarla hasta hacerla sonreír. Debes volver como sea. Debes intentarlo.
Te paseas por todo el lugar hasta que encuentras un hueco demasiado oculto que no hubieras encontrado a simple vista. Navegas por un túnel oscuro lleno de cosas asquerosas que preferirías no describir y continúas sin descanso. Probablemente pasaran siglos antes de que encontraras una salida de este sitio, pero entiendes que ha sido tu victoria cuando descubres que estás en un bosque de los que hay en tu mundo. Flotas. Sigues, entonces la encuentras. La hermanita que creíste no sobreviviría sin ti está cortando leña con una expresión en blanco, termina y se dirige a una cabaña abandonada en medio de la nada. Parece más adulta que cuando la dejaste.
¿Acaso ha pasado tanto tiempo?
Ella entra al sitio y le grita a alguien que ha vuelto, eso te hiela la sangre (metafóricamente hablando) pero nadie viene a recibirla, no hay nada más que un sofocante silencio en ese lugar. Ininterrumpidamente ella trabaja en encender un fuego, es descuidado y penoso pero lo logra y se coloca delante de la chimenea para calentarse con los pocos artículos que ha conseguido reunir para su estancia. Ella te habla y por un momento crees que es capaz de verte pero en realidad está hablando sola, lo que te hace sentir peor. Cuenta su día y lo aburrido que ha sido pasearse por el bosque en busca de algo para comer. Al parecer ha sido difícil cazar esa época del año y por eso se ve tan cansada pero todo indica que ha sobrevivido por su cuenta de esta forma. Según sus propias palabras, se ha convertido en una ermitaña salvaje.
—Te extraño, Andrew —susurra. Eso te provoca una sensación fatal, pues no ha tardado en acurrucarse sobre la manta en la que yace—. Como quisiera haber podido arrastrarte hasta aquí. Te habría comido, así al menos habría absorbido tu vitalidad y una parte de ti estaría a mi lado, pero no soportaba verte muerto. He intentado hacer que el demonio tome mi alma porque no soy capaz de… pero él insiste que mi alma no le sirve en su mundo. Extraño, ¿no crees? Por lo menos soy necesaria para ofrecerle sacrificios. Debería estar tratando de ir contigo donde sea que estés pero le temo a la muerte.
Tembló un poco al hacer esa confesión, más sus ojos permanecían vacíos, sin esperanza de cambios. No estás acostumbrado a verla tan seria. Matarías por verla recuperar su actitud infantil.
—Divertido, ¿verdad? No quiero morir pero es fácil matar a otros, desde que te fuiste me importan incluso menos que antes. Te sorprendería el número de víctimas que he tomado sin tu ayuda, a algunos los entierro, otros se convierten en sopa y a otros los dejo pudrirse hasta que un animal los usa como carroña. No soy un completo fracaso después de todo, mamá y todos los demás creían que sin ti no era nada. ¡Ja! Chupen esa, perras. Puedo hacerlo. ¿Estás orgulloso de mi, hermano?
No lo soportas más. Te acurrucas a su lado, tu forma de fantasma se ha desvanecido y nuevamente eres tú mismo mientras abrazas a Ashley, no sabes por qué ocurre esto pero no te interesa pensar en el motivo ahora mismo, todo lo que quieres es fundirte con ella. Ella se estremece cuando la sujetas pero te niegas a soltarla. Vas a quedarte aquí y observarla vivir hasta que muera y puedas reclamar su espíritu para ti, es todo lo que quieres hacer ahora. Porque ella es la mejor cosa que existe en todo el mundo.
Fin.
Notas Finales: Uff, esto tomó un rumbo muy diferente al que tenía planeado originalmente pero no tuve el valor de borrarlo. Amo a estos hermanos y su codependencia.
Comentarios Adicionales: Y bueno, tengo una explicación para esto, sobre la manera en que Andrew logró convertirse en un alma en pena. Al reconciliarse con sus emociones, la cámara en la que estaba dejó de reflejar torturas, deteriorándose al punto que se forjó un hueco que fue por el que Andrew huyó, lo que quiere decir que si hubiera continuado negándose aceptar sus propias culpas, continuaría sufriendo muertes una y otra vez (el cual era mi idea antes de esto, jeje). Y ya que su alma y la de Ashley están conectadas/enlazadas (mi propio headcanon) esto les permite a ambos encontrarse mutuamente con facilidad.
