¡Revivi!

Hola, antes que nada:

¿Cómo están? ¿Todo bien? Espero de todo corazón que todos estén bien.

Quiero disculparme con ustedes por los siglos de ausencia, y les recalco nuevamente que aún no olvido está historia, y así tarde mil años, tendrá un final. Quiero agradecer nuevamente por todo el apoyo que me han dado, por su paciencia y espero que aun no hayan olvidado esta humilde historia, daré todo de mi por ser mas constante y no volver a desaparecer tanto tiempo . Una vez mas gracias y espero lo disfruten.


.

Capitulo XX

Fríos recuerdos navideños

.

.

.

- ¿Qué te parece? ¿Te gusta? - Sakura volteó con una gran sonrisa mientras señalaba el gran árbol decorado con esferas, listones y luces detrás de ella.

Sasori colocó una mano en su barbilla con una expresión pensativa, observando el árbol y después dirigiendo su mirada al rostro expectante de ella. Después de unos largos segundos, sonrió.

- ¡Me encanta! Hiciste un gran trabajo.

La sonrisa en el rostro de Sakura creció aún más, si eso era posible.

- ¿Pero sabes que me gusta más? - el pelirrojo acortó la distancia entre ellos, en un rápido movimiento y ante la sorpresa de la pelirosa, la tomó de la cintura hasta quedar sus rostros a escasos centímetros de distancia. Los ojos verdes y marrones se miraban fijamente. -Que tú estes aquí, conmigo, es lo que más me gusta de esto. - Y en un acto impulsivo, la besó.

Le dio un sorpresivo beso, lleno de todos los sentimientos que guardaba para ella.

Y ella…

Le correspondió.

.

.

.

El viento helado de la noche, lo obligó a ocultar sus manos dentro de su abrigo color gris, la bufanda negra que cubría su cuello se movió con el viento, sin embargo, no fue suficiente para que el dejará de observar aquel lugar. Sus ojos recorrieron los montones de tierra, vigas, cemento, ladrillos, y maquinaria de construcción que cubrían aquel enorme espacio, en ese momento deshabitado, hasta terminar en la estructura a medio construir frente a él. Entrecerró un poco sus marrones ojos para poder ver mejor entre la profunda oscuridad iluminada tenuemente por la luna, pudo vislumbrar que al fondo aquel árbol donde le gustaba sentarse a pasar el rato aún seguía ahí, grande , desnudo debido a la época, pero de pie resistiendo el paso de tiempo.

Con pasos dudosos camino hasta ahí. Acaricio el tronco con la yema de sus dedos, se sentía áspero, la corteza era gruesa y el tronco ya estaba hueco, volteo a sus espaldas para comprobar que estaba completamente solo y se dejó caer sobre sus raíces, recargando su espalda en el. Era claro que pronto lo tirarían también, esa era la última vez que quizás lo vería, miró el terreno frente a él y suspiró con nostalgia, ahí estuvo su hogar, su casa, que lo acogió tantas noches, donde vivió momentos tan felices con sus padres, con su abuela, con Sakura...

Sus ojos se dirigieron hacia donde estaba su jardín, donde a Sakura le encantaba pasar las mañanas cuidando de sus plantas, levanto la cabeza para ver las ramas agrietadas y desnudas del árbol donde se encontraba sentado, dónde, debajo de sus sombras se sentaba a merendar con la pelirosa, a leer un libro o pasar la tarde charlando mientras veían el atardecer. Sonrió al recordarlo.

-Sakura…-Él se separó de ella, avergonzado por su atrevimiento, pero al mismo tiempo feliz por no haber sido rechazado, sin embargo, la culpa no le permitía disfrutar ese sentimiento.

- ¿Qué pasa Sasori?. -Pregunto desconcertada por el deje de dolor en su mirada.

- ¿Algún día podrás perdonarme? -Susurro cabizbajo. No se atrevía a mirarla a la cara.

Sakura miró al chico frente a ella, su flequillo tapaba sus ojos que evitaban verla, avergonzado, ella compuso una mirada nostálgica, dio un paso al frente, acortando la distancia que él había puesto entre ellos y con sus manos tomo el rostro del pelirrojo, obligándolo a mirarla. - Te perdone hace mucho tiempo, así que, por favor, cambia esa mirada. -Los ojos sinceros de ella, lo hizo estremecer. No se creía merecedor de esas palabras, de su preocupación, de su cariño…

-No te merezco, Sakura , no merezco tu perdón…¿Por qué? -Sasori le hablaba abatido, rogando con su mirada una respuesta, él no lograba comprender como era que ella logro perdonarlo. No lo entendía.

- ¿Por qué? -Repitió Sakura, para después darle una amplia sonrisa. - Eso es porque ...

Te amo…

Su sonrisa desapareció cuando sus ojos se desviaron a unos metros más abajo de donde estaba sentado, a un agujero rodeado de montones de tierra, justo ahí, en aquel lugar en su jardín, fue dónde oculto a Sakura hace cien años, dónde la enterró en aquel ataúd…


-Me alegra mucho que hayas aceptado acompañarme, Naruto. -Expreso Sakura alegremente mientras entraba junto al rubio a la plaza comercial.

- ¡Sabes que puedes contar conmigo para lo que quieras Sakura- chan! - Exclamó efusivamente- aunque aún no me has dicho que quieres comprar.

-Eso es… bueno...- Sakura se sonrosó levemente. - Quiero darle un obsequio a Sasuke-kun, pero no sé qué regalarle, por eso necesito tu ayuda. - Lo miro con ojos suplicantes.

Naruto le devolvió una mirada de sospecha. Después asintió frenéticamente. - De acuerdo, cuenta conmigo,´ttebayo

Sakura le regaló una gran sonrisa.

.

.

- ¿Qué te gustaría cenar, Sasuke-kun? -Preguntó Kushina mientras elegía unas verduras en el supermercado.

- Lo que sea está bien. - Contesto desinteresado mientras miraba unos tomates, había sido arrastrado por la enérgica madre de Naruto para hacer las compras. Ella sugirió que ya que iban a celebrar juntos la navidad lo mejor era que desde temprano prepararán todo juntos, así que los cito muy temprano para que fueran de compras y, sospechosamente, mando a Sakura y Naruto a comprar otras cosas a otro lado, prácticamente lo secuestro para que fuera con ella. Pero no podía protestar, porque conocía el carácter de esa mujer y sería más estúpido que Naruto si la hiciera enojar.

Kushina le lanzó una mirada de molestia, era evidente que no quería estar ahí, suprimió las ganas de golpearlo, así que respiro y observó con atención como él no dejaba de mirar los tomates, parecía un niño pequeño mirando un dulce, sonrió con ternura al recordar algo.

- Ahora que recuerdo...-Se acercó a él para llamar su atención. Tomó un tomate ante la mirada del azabache. - ¡Te encantan los tomates! ¿Cierto? ¡Te prepararé una rica sopa de tomate! - Le sonrió ampliamente. Sasuke la miró, con un pequeño sonrojo mal disimulado por haber sido descubierto. Ladeo su cabeza, rompiendo el contacto con los ojos grises que lo miraban maternal, sintió una punzada en su pecho, aquella mujer le traía muchos recuerdos de su madre.

La pelirroja lo miro detenidamente, Sasuke era idéntico a su madre, no solo físicamente, había muchos rasgos de ella en su carácter. Sonrió tristemente, no le parecía justo lo que había pasado su querida amiga, mucho menos lo que han tenido que sufrir sus hijos, ella prometió en la tumba de su amiga que cuidaría de ellos, pero no había hecho más que fracasar, Itachi termino en un sanatorio mental, y Sasuke solo al cuidado de su despreciable tío Madara, esperaba que ahora que podía estar cerca de Sasuke, al menos pudiera salvarlo a él. Ella quería que Sasuke fuera feliz, se lo merecía, Mikoto también merecía que sus hijos dejarán de sufrir. Y ella quería ayudar a qué ese sueño se hiciera realidad.

-Te pareces mucho a ella…- Se le escapó como un suspiro sin que lo pudiera evitar.

Sasuke inmediatamente supo que se refería a su madre, no era la primera vez que lo escuchaba. Se quedó en blanco y no supo que responder a eso.

-Tu madre era una mujer maravillosa, fue la única amiga que tuve, cuando te veo no puedo evitar recordarla. ¿Sabes? Aquí entre nos, tú siempre fuiste su favorito. - Kushina dejo escapar una pequeña risa. —Me hizo muy feliz que tú y Naruto se hicieran tan buenos amigos...—De repente ella le sujetó los hombros para mirarlo más fijamente, su mirada reflejaba dolor. - Yo le prometí a Mikoto que cuidaría de ustedes, pero como verás, fracasé, no pude hacer nada para que estuvieran bien, mira dónde está Itachi y tú tuviste que quedarte solo. Yo no hice nada por ustedes, perdóname Sasuke-kun, perdóname.

Sasuke quedó atónito ante sus palabras, ante las lágrimas de Kushina, no sabía que hacer, así que hizo lo que hubiera hecho si ella fuera su madre. La abrazó, la abrazó fuerte.

- No es su culpa, siempre fue amable con nosotros, y quiso darme el amor de madre que me arrebataron, hizo más de lo que piensa, más de lo que cualquiera hizo, gracias por darme un lugar en su familia, y perdóneme a mí por preferir mi soledad y no saber agradecerle. Sasuke la alejó para que pudiera ver su rostro, los ojos de la pelirroja seguían acuosos. - Gracias, Kushina- san.

Kushina se asombró ante sus palabras, pero, sobre todo, por la sonrisa que le regaló, hacía tanto que no lo veía sonreír.

- Si que eres un buen niño, tus padres deben estar orgullosos de ti, así que, por favor Sasuke-kun, sé feliz, lo único que todos queremos es que seas feliz. -Afirmó mientras se limpiaba las lágrimas. -¡Así que sonríe dattebane!- Repentinamente le golpeó el hombro con efusividad, y en ese momento Sasuke recordó que ella era la madre de Naruto. Eran iguales. - Vamos hay que seguir comprando. - exclamó mientras empujaba el carrito de compras.

El ladeo una sonrisa y la siguió con una pequeña calidez dispersándose por su pecho.

.

.

-¡Aahh! - Grito por enésima vez desesperado Naruto. - ¡Nunca pensé que sería tan difícil comprarle algo al teme! ¡Por dios! ¿Qué le das a alguien que no le gusta nada?

-Tranquilo Naruto. - Calmo Sakura, con frustración. - Se supone que tú me ayudarías.

-Lo siento Sakura, parece que no soy de gran ayuda. - Se recompuso Naruto.-¿Cómo que tenías en mente?

-Pues algo que no se espere y que realmente le guste, eso quiero darle.

-Ummm, algo que le guste…- Naruto se sostenía la barbilla con los ojos cerrados, concentrado. -Bueno...del tiempo que conozco a Sasuke, solo recuerdo sus gustos de cuando éramos niños, desde que regresó ha sido muy reservado, pero recuerdo algo. - Naruto sonrió nostálgico. - Él tenía un sueño, ser fotógrafo, igual que su difunto abuelo, siempre sonreía y le encantaba tomar fotos a todo. -Naruto tenía una sonrisa mientras relataba aquellos momentos. - ¡Una cámara sería un regalo perfecto para el!

-Muchas gracias Naruto, es justo lo que necesitaba saber, ¡vamos! - Sakura lo tomo de la mano y salieron corriendo a buscar una tienda donde vendieran cámaras.

.

.

.

- ¡Porque se tardan tanto, dattebane!¡Harán que se retrasé la cena! - Kushina no dejaba de caminar de un lado a otro, furiosa, mientras esperaban a Naruto y Sakura, sus cabellos desordenados por el movimiento del viento le daban una apariencia de estar en llamas. - ¡Y sus celulares están apagados!

Sasuke, que estaba sentado en una banca notablemente aburrido e interiormente irritado por la situación, pensó que en ese momento estaba agradecido de estar ahí y no ser Naruto. Casi creyó escuchar el crujir de la pantalla del celular de la pelirroja ante la fuerza con la que marcaba por enésima vez al rubio. Suspiro, Kushina Uzumaki era una mujer aterradora.

- ¡Lamentamos la demora! - Detrás de ellos, llegaron Naruto y Sakura jadeando por venir corriendo cargando un par de bolsas cada uno, en un segundo Kushina volteo con la cara más endemoniada que Sasuke le había visto. - ¡Porque no me contestaron mis llamadas ttebane! - Sakura tembló y a Naruto se le fue el color. - Perdón se me apagó el celular ma...- No pudo terminar. Kushina le asestó un buen golpe en la cabeza, Sakura miro la escena aterrada sabía que era la siguiente.

- Lo siento mucho, Kushina-san, nos entretuvimos viendo las tiendas, fue mi culpa, debimos apurarnos... - Sakura comenzó a hablar lo más rápido que podía, Kushina le dio un leve golpe en la frente.

- No deben hacer esperar a una dama. - Agregó y comenzó a caminar. Dió unos pasos y se detuvo girando levemente para mirarlos. - ¿Que hacen ahí parados? ¡Apresúrense que la cena no estará lista a tiempo, tendrán que ayudarme para compensar esto! - Ordenó.

Ambos asintieron y corrieron detrás de ella, Sasuke suspiró y se levantó de su asiento para seguirlos, no quería ser la siguiente víctima.

Ese sería un largo día.


-¡Volvimos! - Anunció con una sonrisa Kushina al abrir la puerta de la casa.

-Bienvenidos. - Recibió Minato con una sonrisa, él se encargaba de adornar la casa.

Los cuatro entraron dejando sus abrigos en el perchero, Kushina se llevó a rastras a Sakura y a Naruto a la cocina y Sasuke se quedó solo con Minato en la sala.

-Sasuke-kun, ¿Qué tal si me ayudas a colocar las luces del árbol? -Pregunto el rubio con una sonrisa.

Sasuke asintió.

- ¡Saquen las cosas de las bolsas, Sakura-chan comienza a lavar los vegetales! - Minato compuso una expresión de desconcierto ante los gritos de la cocina. - Sasuke-kun, ¿acaso ocurrió algo? - Pregunto preocupado.

-La hicieron esperar. —Respondió sin dar detalles, pero eso bastó para que Minato entendiera todo.

-Ya veo, será mejor que no nos metamos, solo dediquémonos a la decoración. - Sonrió nerviosamente.

Sasuke asintió, Minato era un hombre muy inteligente, no por nada era el ministro de la ciudad. Para Sasuke era fácil tratar con él, era una persona muy tranquila; era callado, educado, nunca lo había visto levantar la voz, todo lo contrario a su parlanchina y escandalosa familia. En ese momento Sasuke se preguntó cómo lidiaba con esos dos todos los días, sin volverse loco, en ese momento sintió pena por él y al mismo tiempo respeto. Le dirigió una mirada discreta para ver su expresión ante el escándalo, y se sorprendió al encontrarlo sonriendo. Minato se dio cuenta que lo estaba mirando y se dirigió a él.

- Espero que no te moleste tanto ruido, sé que eres alguien bastante callado. -Le sonrió

- ¿Cómo puede aguantar esto todos los días? - Pregunto impulsivamente.

Minato sonrió. - Yo fui hijo único, así que nunca tuve con quién hablar, mis padres siempre estaban fuera de casa así que me sentía muy solo, creo que por eso me hace tan feliz que mi casa sea tan animada, cuando conocí a Kushina me enamoré al verla, fue como si un huracán hubiera entrado al salón de clases. Yo acaba de llegar a Inglaterra y estaba apartado de todos en la última banca del aula, todo estaba en silencio, aburrido, mientras el profesor daba la clase, entonces, ella entró interrumpiendo, disculpándose por llegar tarde, con sus largos cabellos rojos dispersados por doquier. En ese momento sentí como si ese lugar gris y aburrido se hubiera iluminado, pintándose de muchos colores, llenándose de voces y risas a cada paso que ella daba hasta su lugar. -Minato regreso fugazmente su mirada a la cocina. - Ahí lo supe, supe que quería que todos mis días fueran así de coloridos. Ahora que lo tengo, no puedo imaginar mis días sin esto, es todo lo que siempre quise. -El rubio le regaló una sonrisa enorme al acabar su relato, y en eso apuntó a la cocina, para que el observara.

Todos ahí se estaban riendo, los gritos de orden de Kushina habían sido cambiados por risas , los tres se encontraban felizmente cantando una canción navideña mientras cocinaban , y fue ahí que Sasuke entendió lo que él le quería decir, era como si una calidez inexplicable hubiera embargado toda la casa, cómo si todo el lugar brillará, aunque no fuera él quien estaba cantando se sintió tan tranquilo, tan en paz, que no pudo evitar disfrutarlo, era como si la felicidad de aquellas voces lo inundara, lucho contra la pequeña sonrisa que pretendía formarse en sus labios inevitablemente, era aterrador , la calidez de esa casa lo abrazaba, temía dejarse llevar porque sabía que solo era momentáneo, esa no era su casa , ni su familia. Cuando acabará el día el volvería a su fría y solitaria vida. No quería extrañar algo más.

Justo mientras esos pensamientos lo invadían, Sakura se asomó desde la cocina, con una enorme sonrisa.

-¡Sasuke-kun, Kushina- san me enseñará a hacer tu sopa de tomate favorita! -Le gritó emocionada para desaparecer de nuevo. Sasuke pensó que podría no ser tan malo dejarse llevar por esa calidez hogareña solo ese día, después de todo, no volvería a su casa solo. Y por fin, esa pequeña sonrisa apareció.

.


¡Nii- san, nii- san !

- ¿Qué sucede Sasuke? - Itachi salió de su cuarto espantado por los gritos incesantes de Sasuke.

Un pequeño Sasuke de cuatro años le abrazo las piernas, y lo miro con sus ojos acuosos - Shisui- niisan dice que Santa Claus no vendrá a visitarme porque soy un niño malo. - Exclamó preocupado y un puchero evitando que las lágrimas cayeran por su rostro. Itachi estaba confundido, no entendía porque Shisui le diría algo así a Sasuke, si él era el niño más adorable del mundo. - Lo cargo en sus brazos y camino con él.

- ¿Hiciste enojar a Shisui?¿ Que no te acaba de llevar por unos dangos? - Itachi encontró a Shisui deprimido en el sillón.

-¿Por qué le dijiste a Sasuke que es un niño malo? - Preguntó molesto.

-¡Porque lo es! - Exclamó indignado. - ¡Por su culpa me he quedado sin novia!

-¡Eso no es cierto!¡ Esa no era Irie-san!, yo solo dije que porqué te daba un beso si tú novia es Irie- san.

Itachi lo comprendió todo, Sasuke no conocía a la nueva novia de Shisui, solo a la anterior. Comenzó a reír, sí que había metido en un problema al atolondrado de su primo.

-¡No te rías Itachi!, ahora Kaori-chan me odia porque piensa que soy un mujeriego. -Chilló, volviendo a su estado depresivo.

-Disculpa a Sasuke, él no sabía de tu cambio de amores, debiste explicárselo antes. - Itachi seguía aguantándose la risa.-Además, no es motivo para que le digas que es un niño malo, él es adorable y solo fue un inocente error el que cometió.

-Tu siempre le excusas todo. - Exclamó Shisui rodeando los ojos.

- No te preocupes Sasuke, no eres un niño malo, ¡Santa Claus te traerá muchos regalos! - Sasuke sonrió ampliamente ante esto. - Pero antes debemos ver cómo arreglamos esto.

-¿Me ayudarás a recuperar a Kaori-chan?- Grito esperanzado Shisui.

-No queda otra opción, no quiero ver tu cara deprimida durante la cena, harás que mi mamá se preocupe, y eso arruinara la navidad para Sasuke.

-Claro, solo te preocupas por él, tienes una fijación insana por tu hermanito. -Shisui le lanzo una mirada de desagrado a Itachi.- Aunque admito que es muy tierno hasta Kaori-chan lo dijo cuando lo vio.

-¿Enserio? Entonces Sasuke nos va a ayudar. - Sasuke y Shisui miraron desconcertados a Itachi- ¿Sabes dónde vive Kaori-san?

Itachi miraba por la ventana como el árbol se llenaba de nieve, mientras sostenía una fotografía en sus manos, era la primera nevada del año, justo en noche buena, como aquel día.

El, Shisui y un pequeño Sasuke vestido de reno fueron a pedirle disculpas a la novia de Shisui, ella al ver a Sasuke con su disfraz pidiéndole perdón no se resistió a abrazarlo lo cual irritó a su dulce hermanito, pero logro que ella perdonará a Shisui y aceptará ir a cenar con ellos y así presentárle a la familia. De regreso a casa comenzó a nevar y se detuvieron a jugar en el parque con la nieve, Sasuke no dejaba de reír mientras Shisui lo cargaba en sus hombros, cuando llegaron a su casa su madre los había regañado por llegar empapados por la nieve, pero se distrajo al ver a Sasuke y comenzó a tomarle fotos enternecida. Esa fue de las mejores navidades de su vida, toda la familia reunida, Sasuke abriendo sus regalos, le había encantado el peluche de dinosaurio que había elegido para él, hasta su padre estaba sonriendo ese día, recordó que ese día le habían regalado la bicicleta que tanto quería. La nostalgia se apoderó de él, tan solo un par de años después dejarían de festejar la navidad. Y esas fechas solo serían dolorosas para todos ellos.

.

El sonido de un golpe en la puerta lo saco de sus pensamientos, guardo la fotografía que sostenía, en ella estaba Sasuke vestido de reno sonriendo mientras un Shisui sonriente lo cargaba en la espalda mientras el cuidaba que Sasuke no resbalara, cerró su cajón dándole una última mirada. Era de las pocas fotos que logro conservar.

-Adelante.

Izumi entro tímida, con un gorro de navidad y un regalo entre sus manos. - ¡Feliz navidad Itachi-kun! - Le extendió la caja que sostenía, la tomo enternecido por ver sus mejillas sonrojadas, Izumi a pesar de ser una respetable psiquiatra y una mujer imponente, en ocasiones actuaba como una tímida niña pequeña cuando estaba con él y eso le encantaba. -Se que aún no es, pero quería dártelo antes de que fuéramos a cenar con los demás. ¡Vamos, ábrelo!

Itachi abrió la pequeña caja, en ella había un pequeño álbum de fotos, la primera foto que encontró fue una de su familia, luego una foto de su madre sonriendo en la playa evitando que su sombrero saliera volando. Esa foto la había tomado Sasuke cuando fueron a su casa en la playa para festejar su séptimo cumpleaños. Acaricio el rostro de su madre. - Muchas gracias Izumi.

- Mikoto-san era una mujer tan hermosa. - Comento. -Vamos sigue viendo.

Las siguientes eran fotos del séptimo cumpleaños de Sasuke, unas fotos de Shisui y el, algunas fotos de su infancia, fotos más recientes de Sasuke, fotos de la ciudad, hasta acabar con la última hoja en blanco. -¿Como conseguiste estas fotos? Creí que todo se había perdido tras aquel incidente. - Susurro lo último refiriéndose al día que lo llevo a terminar encerrado ahí.

-Estuve meses buscando, algunas me las dio tu tío Obito, el guardo las que tu padre tenía en su despacho, otras las conseguí gracias a Naruto y Sarutobi-sama. Otras las tome yo.-Sonrió restándole importancia.-Espero que te haya gustado.

-Fue el mejor regalo que pude recibir, pensé que nunca volvería a ver el rostro de mi madre, o ver a Sasuke convirtiéndose en un adulto. Me hace sentir mal el no poder regalarte nada.-La miro afligido.

-Permitirme ayudarte y estar a tu lado es suficiente para mí. Además, no es todo. -La castaña sonrió.- Logre que Tsunade-sama aceptara venir a verte, Itachi, ella podría ayudarte. -Le tomo las manos, esperanzada en que el aceptara la ayuda.

-Sabes que será en vano. -El pelinegro lamentó ser tan negativo, pero no quería crear falsas esperanzas en ella... ni en él.

-Itachi por favor. -Suplico. - Es lo único que te pido, permite que ella venga a verte.

Itachi se lo pensó, odiaba ver a Izumi triste, pero odiaba más ser el causante de esa tristeza. -Está bien. Vere a Tsunade-sama, pero ya no pongas esa cara, es Navidad. -Le acaricio el rostro y le dio un beso en la frente, ella levanto su rostro hasta encontrar sus labios y juntarlos en un beso que poco a poco se hizo más intenso.

Itachi era la persona que más dolor le causaba, pero al mismo tiempo la llenaba de un amor indescriptible, solo quería que el fuera libre, libre de todas esas cadenas que lo mantenían encerrado ahí. El único regalo que ella quería y lo único que ella deseaba era poder tener una vida tranquila junto a él. Una vida donde la desgracia no los hubiera alcanzado.

Las manos del pelinegro se comenzaron a deslizar lentamente por la espalda de la castaña, nublando su mente, haciendo que ella entrelazara sus manos en su nuca, juntándolos más si eso era posible.

-Ya casi es hora de la cena...deberíamos darnos prisa...-susurro el, interrumpiendo el beso, pero sin despegarse del todo, rozando sus labios con cada palabra que articulaba.

-Lo sé...-Izumi estuvo de acuerdo, pero aún se negaba a terminar ese momento. Después de alargar unos minutos más esa sesión de besos, se fue despegando poco a poco, antes de que no pudieran parar.

Ella se alejó, acomodando su bata, recuperando su apariencia impecable. Itachi la miraba atentamente, tan pulcra, combinando con la sobriedad de las blancas paredes de su habitación, volviendo a la realidad. Ella era una doctora y él, su paciente.

-Muy bien. -Suspiro. - Vamos, Uchiha-san, los demás nos esperan. -La castaña le regalo una sonrisa, extendiéndole una mano, que el no dudo en tomar. Y juntos salieron al pasillo directo al comedor, con sus corazones latiendo aceleradamente.

..


-Que sorpresa encontrarnos aquí.

Obito Uchiha volteo rápidamente cuando reconoció la despreocupada voz de su viejo amigo. Caminando lentamente Kakashi se acercaba a él, en sus manos cargaba con delicadeza un ramo de lirios blancos.

-Por lo visto seguimos teniendo la misma costumbre. -Obito le sonrió levemente, en sus manos también cargaba un ramo de flores, campanillas moradas. Regreso su atención al frente mientras el peliblanco se situaba a un lado de él, haciendo una pequeña reverencia dejo su ramo delicadamente sobre la tumba de su amada. Kakashi lo imitó. - Sigues trayendo lirios, sabes bien que sus preferidas siempre fueron las campanillas.

-Lo hago para que sepa que soy yo. Estas son las flores que ella siempre me regalaba cuando había algo que celebrar. -Kakashi recordó la sonrisa que le regalaba su amiga cuando le entregaba aquel ramo de flores, de tantos que recibió se convirtieron en sus flores favoritas. Le recordaban a ella.

-Siempre siendo tan presumido. -Replico el Uchiha, no le gustaba recordar los días en las que su novia se desvivía por el insoportable de su mejor amigo, aunque eso solo fuera en su niñez. Sonrió al recordar aquellos momentos donde eran un trio imparable. -¿Escuchaste eso Rin? Bakakashi sigue recordando los arreglos que le dabas, yo creo que nunca supero que me eligieras a mí, ¡el mejor de los Uchiha, y futuro Ministro de la ciudad! -Alardeo a modo de broma. Kakashi sonrió.

-No creo que Minato-sensei te apoye si sigues llegando tarde a cada lugar. -Observo, con sorna.-Vamos o no llegaremos a la hora de la cena y sabes que eso no le gustara a Kushina-shan.

Obito sintió un escalofrío, había olvidado por completo que tenía que ser puntual para evitar morir antes de tomar el cargo de sus sueños.

-Lo siento Rin, debo irme antes de que al que le lleven flores sea a mí. Feliz Navidad querida, mañana vendré a verte y te platicare como estuvo la cena.

-Feliz Navidad, Rin. -Se despidió también Kakashi, y juntos se fueron a la casa de los Uzumaki.

.

.


Minato acomodaba los lugares en la mesa junto con Sasuke, mientras Naruto cuidaba el horno, y Sakura y Kushina terminaban de arreglarse antes de que comenzaran a cenar. Kushina les había pedido que trajeran sus cosas para que no tuvieran que ir a su departamento y volver.

-¡Te vas a ver hermosa Sakura-chan!

Kushina alegremente se encontraba maquillando a Sakura. Había insistido mucho en hacerlo, al final a la pelirrosa no le quedo otra que acceder, a pesar de eso no le molestaba. Sakura la miraba atentamente como la maquillaba, Kushina era una mujer muy hermosa, y en ese momento se veía aún más, con su largo cabello rojo recogido en un hermoso moño dejándole su flequillo de lado, con un sutil maquillaje que resaltaba sus ojos grises, acabando con un hermoso vestido verde oscuro, que resaltaba aún más su belleza natural. Sakura la admiraba, era alguien alegre, hermosa, a veces daba miedo, pero aun así ella siempre ha sido amable y maternal con ella, a pesar de prácticamente acabarla de conocer.

-¿Al final que le compraron a Sasuke-Kun?- Curioseo la peliroja mientras le aplicaba un poco de rubor. Ella había sido cómplice con ella y Naruto para alejar a Sasuke y poder comprarle un regalo. Como él siempre estaba con ella, no podía comprarlo sin que se diera cuenta, quería que fuera una sorpresa.

-Una cámara, Naruto me comento que cuando era niño quería ser fotógrafo. -Kushina enterneció su mirada al recordar al pequeño Sasuke con la cámara de su abuelo.

-Sera un gran regalo, ojalá Sasuke, pueda volver realidad ese sueño. -Comento Kushina recordando a su amiga. Miro a Sakura, era muy bonita, en ocasiones cuando la veía interactuar con Sasuke no podía evitar que le recordara a Mikoto cuando era joven, delicada, con expresiones sutiles, solo que, con una apariencia más extravagante, con sus enormes ojos verdes y su cabello rosa, en ese aspecto se parecía más a ella. -Listo, ¡quedaste muy hermosa!

Sakura se miró en el espejo, realmente si se veía linda, le había hecho un sutil maquillaje en tonos rosa, que combinada con su vestido rojo. -Muchas gracias, Kushina-san. Me ha gustado mucho. También usted ha quedado hermosa.

-¡Eres adorable! Muchas gracias. - Kushina la abrazo. -Bueno, vamos a salir, antes de que la cena se enfrié. ¡Se que Sasuke y Naruto se mueren por verte! -Le guiño un ojo.

El comentario hizo sonrojar a Sakura.

- ¡Ya volvimos! - anuncio Kushina llegando con Sakura.-¿Como nos vemos?

Minato al verla se sonrojo, el estaba enamoradísimo de su esposa. Sasuke y Naruto también se sonrojaron al ver a Sakura, admirados por su belleza.

-¡Que hermosa te ves Sakura-chan! -Halago Naruto con ojos brillantes. -Tú también te ves hermosa Mamá!

-Te ves más hermosa que siempre, Kushina.- Alagó Minato, acercándose a darle un pequeño beso. A lo cual la pelirroja se sonrojó. -También te ves muy hermosa, Sakura.-Le sonrió.

A Sakura solo se le aumento el sonrojo.

-¿Y tú Sasuke-kun? ¿No dirás nada? -Pregunto la pelirroja, instigándolo.

-Hump. Se ven muy bien. -Comentó, mirando a otro lado, Kushina solo rio. Sasuke era muy tímido. Decidió molestarlo un poquito. - ¿Verdad que Sakura quedo hermosa? ¡Vamos dile tu opinión! -Insistió acercando a Sakura con él. Quedando frente a frente. Sasuke la miro y por unos segundos quedo embelesado olvidando que tenían gente alredor. Sakura se puso aún más nerviosa a al estar mirándolo a los ojos.

-Pareces un tonto. ¡Ya di algo! -Exclamó Naruto interrumpiendo celoso el momento. -Es obvio que Sakura-chan se ve preciosa, pero eres todo un rígido que no es capaz de decir un halago, pobre de ti Sakura-chan, lo que tienes que aguantar cada día, mejor vente a vivir con nosotros, ¡yo cada día te diré lo hermosa que eres ttebayo! - Acabo su proposición tomando de las manos a Sakura y alejándola un poco del pelinegro.

-¡Callate Usatonkachi!-Sasuke protestó, tomando del brazo al rubio para que soltara a Sakura.

Kushina rió ante la situación, era obvio que ambos estaban interesados en la pelirosa pero ella noto como Sakura miraba a Sasuke, si tan solo el fuera más honesto con sus sentimientos, todo sería más fácil. Era una lástima, porque Sakura le agradaba y le encantaría que fuera su nuera, sintió un poco de pena por su querido hijo. - Se fuerte mi niño, no te dejes derrotar tan fácil. – Lo animó en su mente. Aun así, estaba feliz por Sasuke, lo quería como un hijo, así que, si él y Sakura terminaban juntos tampoco le molestaría, los apoyaba, estaba segura de que su amiga Mikoto estaría de acuerdo.

-Bueno, mejor vamos a ir acomodándonos en la mesa. -Minato termino con la pelea mediando la situación, sabía que su esposa lo había hecho adrede.

Mientras Kushina y Minato se iban a la cocina por los platillos, el timbre de la puerta sonó, Naruto fue a abrir la puerta alegre. Eran Kakashi y Obito llegando.

Aprovechando que se encontraban solos, Sasuke se acercó más a Sakura, inclinándose a su oído le susurró. -Te ves muy hermosa. -Para después alejarse rápidamente a saludar a los recién llegados, dejando a la pelirosa sorprendida por el halago y también muy sonrojada.

Sasuke también estaba muy apenado por lo que acababa de decir, sabía que, si no se lo decía explotaría, pero aun así fue muy vergonzoso, a pesar de haberlo hecho a solas. Esperaba que no se le notara en la cara la vergüenza que sentía.

-¡Oh, Feliz Navidad Sasuke, me alegra mucho que estes aquí! -Saludo Obito, acercándose a abrazarlo. -¿Te encuentras bien? ¿Porque te ves rojo? ¿tienes fiebre? -Obito comenzó a examinarle el rostro. -Sasuke alejo sus manos con fastidio, su tío se parecía mucho a Naruto, igual de fastidiosos.

-Estoy bien. -Se alejo un poco, regresando a su color habitual. Obito no quedo muy convencido, pero lo dejo pasar. Estaba realmente contento de que al fin Sasuke pase una Navidad con ellos, hacía muchos años que no celebraba con él.

-Feliz Navidad Sasuke.-Saludo Kakashi, dándole un pequeño abrazo. -Feliz Navidad Sakura.

-Kakashi-sensei, ¡Feliz Navidad!-Sakura corrió a abrazarlo. Obito observo curioso a la chica que nunca había visto.

-Sakura, te presento a Obito, es el tío de Sasuke. Obito te presento a Sakura me ayuda en la biblioteca, es amiga de Naruto y Sasuke, vive con el de hecho. -A Obito le sorprendió lo último. Sakura lo miro detenidamente, era la primera vez que conocía a un familiar de Sasuke.

-Mucho gusto, soy Sakura Haruno.-Le extendió la mano, la cual el Uchiha mayor no dudo en estrechar con ambas manos.

-Es un gusto conocerte Sakura, así que tú eres la chica por la que mi sobrino suspira. -Saludó alegremente haciendo sonrojar a Sasuke, su tío era un indiscreto. Naruto y Kakashi se sorprendieron ante el comentario. -Cuida mucho de él por favor, lo dejo en tus manos. - Sakura quedo muy confundida ante el comentario, así que solo asintió.

En eso Kushina y Minato salieron para saludar. -Bienvenidos, pasen ya está puesta la mesa.

Entre risas y abrazos, todos se sentaron. La puerta sonó una vez más y Minato fue a abrir esta vez.

-¡Feliz Navidad! Lamentamos la demora, había mucho tráfico. - Un hombre alto de cabello blanco se adentró a la casa, acompañado de una despampanante rubia.

-No se preocupe Jiraya-sensei, apenas vamos a comenzar. Tsunade-sama se ve deslumbrante hoy, pasen sean bienvenidos.

-Muchas gracias Minato, tan caballeroso como siempre. Con permiso, toma trajimos Sake.-Minato sonrió aceptando la botella. Ambos entraron saludando a todos.

-Tsunade-sama, que sorpresa. -Sakura saludo a su maestra.

-Feliz Navidad Sakura, que gusto encontrarte aquí. -Tsunade le dio un abrazo. - También es un gusto tenerte aquí Sasuke, me alegro mucho de verte.

Sasuke asintió, devolviéndole el saludo. Hasta el mismo se sorprendía de estar ahí, era como una ilusión, no terminaba de comprender como había terminado en esa mesa, con toda esa gente sonriente, se sentía fuera de lugar como si no perteneciera ahí. Una risa lo saco de sus pensamientos, miro a su costado, era Sakura, que también veía a todos.

-No te parece increíble Sasuke-kun. Todos están felices de que estes aquí. -Le susurro. - Gracias por compartir conmigo este momento, tienes gente maravillosa a tu alrededor. -Sakura le regalo una sonrisa.

En ese momento entendió que durante muchos años ellos esperaron que el entrara por esa puerta también. Siempre había rechazado sus invitaciones o se iba a otro lugar, con tal de que no lo encontraran y lo dejaran solo. Pero ahora, ya no estaba solo. Fue gracias a ella, a Sakura, que podía estar ahí, le dio el valor de presentarse, cruzar por esa puerta, sentarse en esa mesa, disfrutar de esa cena, porque ahora no le daba miedo regresar a su realidad, a su desolado departamento, donde no habría risas, familia, ni voces. Esta vez era diferente, porque estaría ella. Regresaría con Sakura, su voz y cantarina risa inundarían su departamento, acompañándolo. Ahora no extrañaría del todo este momento, porque también lo tiene en casa con ella.

Ya no podía ocultarlo más, ya no podía negarlo, le agradaba estar con Sakura, le gustaba su compañía, le gustaba lo que ella estaba haciendo en su vida, le gustaba como iba llenando poco a poco cada vacío que sentía sin darse cuenta. No lo entendía, incluso le aterraba, no comprendía como lo hacía, solo estaba seguro de una cosa, la quería a su lado, tenía miedo de dejarla entrar a su mundo pero la verdad es que ella ya lo había hecho y no quería que se fuera.


-¡Sabía que te encontraría aquí!.

Sasori levanto su mirada al escuchar la voz, Deidara se encontraba sentado en la entrada de la biblioteca en la cual él pensaba pasar el tiempo observando a Sakura mientras ella trabajaba.

- ¿Acaso me has estado siguiendo? -Pregunto con un deje de molestia en su voz.

-Solo me he dado cuenta de que te gusta pasar la tarde aquí, así que decidí esperarte, te estaba buscando para pasar la festividad juntos.

-Eres un acosador, y ¿a qué te refieres con pasar la festividad juntos?-El pelirrojo estaba notablemente irritado, solo quería que se moviera y lo dejara seguir con sus asuntos.

-Sempai, ¡es Noche buena!, por eso está cerrada la biblioteca, ¿No festejan la navidad en Inglaterra o qué? - Exclamo divertido, aunque al ver la cara de sorpresa de Sasori noto que genuinamente no sabía que fecha era.

-Ah...-Suspiro y volteo su mirada a la puerta de la biblioteca la cual, efectivamente estaba cerrada. -Tienes razón.

Deidara lo miro un segundo para después acercarse a él para tomarlo por los hombros. -Vamos Sempai. -Oye suéltame, adonde me llevas. -Sasori comenzó a forcejear.

-Vine a invitarte a cenar a mi casa.- El rubio le regalo una gran sonrisa.

Sasori se soltó. -¿Porque iría a cenar contigo?

-¡Porque es navidad sempai!, ¿es tu primera navidad aquí verdad? Pensé que sería buena idea, para que no estuvieras solo este día. Vamos, no seas aguafiestas.

Sasori se planteó el hecho de que había olvidado que era navidad, eso explicaba la constante nostalgia que sintió desde hace días que lo llevaba a recordar momentos que había vivido con Sakura. Llevaba muchos años viviendo solo que realmente fechas como esa dejaron de importarle. Quería rechazar al rubio encimoso, pero dado que la biblioteca estaba cerrada, no tenía nada más que hacer, y debía mantener la fachada del amable chico extranjero, aun necesitaba de Deidara.

-Supongo que no me queda más opción. -Dio una pequeña sonrisa de resignación.

-¡Excelente! Invite a unos amigos, te van a agradar también son artistas. - Con emoción el rubio lo arrastro hasta su casa. Sasori solo se dejó guiar, aburrido

.


.

-¡Es hora de abrir los regalos!-Kushina estaba un poco sonrosada junto a Tsunade debido al alcohol, ya eran pasadas las doce.

Todos se encontraban en la sala de estar jugando cartas mientras comían unos aperitivos y bebían del sake que Tsunade había traído especialmente para la ocasión, el cual prácticamente ella se embutía sola debido a que iba perdiendo junto a Obito y Naruto. Minato iba ganando junto a Kakashi y Sasuke, los cuales eran equipo, Jiraya iba detrás de ellos junto a Kushina y Sakura.

-¡Si mejor hagamos eso, ya me canse de perder por culpa de la mala suerte de la abuela Tsunade!-Exclamo el rubio dejando de lado las cartas.

-¡¿Que dijiste mocoso?!-Tsunade ebria y molesta estaba lista para golpear a Naruto, pero Minato interrumpió para salvar a su hijo.

-Vamos por los regalos. -Sonrió alejando a Naruto del alcance la de voluptuosa rubia.

Kushina junto a Minato fueron sacando uno por uno los regalos que habían dejado debajo del árbol navideño.

-¡Empecemos con Naruto!-Kushina le entrego una caja naranja a Naruto.-Esto es de parte de Mamá y Papá.

Naruto la tomo eufórico, esperando ver el interior. En ella encontró una chamarra naranja con negro que le encantó, un libro de jardinería y un cupón anual de su bar de ramen favorito, que lo hizo extremadamente feliz.-¡Muchas gracias, datebbayo!

Kushina y Minato estaban felices. -Este es para ti, Kushina.-Minato le entrego una pequeña caja roja. Kushina lo abrió delicadamente, en ella encontró un hermoso par de pendientes de rubies. Los acaricio emocionada y abrazo a su esposo, dándole un beso de agradecimiento.-Muchas gracias cariño.

-¡Pero que hermosas piedras!-Exclamo Tsunade. Mirando sobre el hombro de la pelirroja.

-Este es para ti Tsunade.-Jiraya le entrego una cajita café. En ella encontró un brazalete con incrustaciones de diamantes, muy discreta.-Una dama importante como tu debe tener algo a su altura.

-Muchas gracias Jiraya.-Tsunade le sonrió agradeciéndole y dejando que el peliblanco se la colocara.

Todos miraban el momento, los más adultos pensando internamente que ya era hora que esos dos se dejaran de complejos y aceptaran sus sentimientos.

-Bueno dejemos a los tortolos, este es para ti papá. -Interrumpió Naruto el momento, haciendo sonrosar a Jiraya y molestar a Tsunade debido a su imprudencia. Naruto ignoro las miradas asesinas en su espalda y le entrego una caja verde a su padre.-De mamá y yo.-Minato la recibió encontró un par de costosas corbatas una fina pluma y un par de mancuernillas con el remolino símbolo de la familia.

-Muchas gracias. -Sonrió y le dio un abrazo a su familia.

-Este es para Obito.-Minato le entrego una caja azul que Obito recibió gustoso, en ella encontró un elegante pizacobarta con el emblema de la ciudad, junto con una foto enmarcada donde se encontraban Minato, Kakashi y su difunto amor Rin, en la época en donde eran los estudiantes del rubio.-Sera un placer apoyarte y que esa foto termine en tu escritorio como el próximo Ministro.- El rubio mayor le sonrió haciendo que los ojos de Obito se iluminen, era una gran noticia junto a un gran regalo.

-¡No lo defraudare Sensei!

-Este es para ti Kakashi.-Jiraya le entregó una caja gris al del cubrebocas. El Hatake la tomó agradeciendo con una sonrisa o eso pudo notar por la forma en que sus ojos se cerraron. En ella encontró la nueva edición de su saga de libros favoritos "Haciéndolo en el paraíso" con una dedicatoria especial y su autógrafo, un libro que ha estado esperando por meses y ahora lo recibía directamente de su autor sin siquiera haberse publicado aun.

-¡Muchas gracias Jiraya-sensei lo he estado esperando por meses, es el regalo perfecto!-Kakashi estaba eufórico comenzando a ojear el libro.

-¡Es un placer! ¡Lo mejor para mi fan número uno! -Jiraya rio estrepitosamente pavoneándose.

-¡Este es para ti Sakura-chan!- Kushina le entrego una caja rosa, en ella encontró un hermoso vestido verde que combinaba con sus ojos y un libro de medicina. Sakura estaba encantada.

-Muchas gracias, Kushina-san

-Este es para ti, Jiraya.-Tsunade le entrego una caja verde con una fina pluma de caligrafía y tinta para que escribiera sus siguientes libros. El peliblanco quedo encantado, agradeciéndole a su vieja amiga.

Para ese entonces Sasuke había observado todo sintiéndose ajeno a la situación, se volvió a sentir fuera de lugar, no había pensado en un regalo para ellos.

-Y por último…-Anuncio Kushina, mirando fijamente a Sasuke, acercándose a él, con sus manos por detrás, misteriosamente, todos se encontraban sonriéndole y al mismo tiempo le entregaron un regalo gritando al unísono un :¡Feliz Navidad Sasuke-kun!

El pelinegro quedo sorprendido no entendía que pasaba y porque todos habían hecho eso, los miraba sonrientes y por un momento se sintió como un niño pequeño otra vez.-Estamos muy felices de que estes aquí Sasuke.-Comento Obito dándole un abrazo.

-Siempre hemos estado esperándote. -Afirmo Kakashi.

-Este es un regalo que Sakura escogió especialmente para ti junto a Naruto. -Kushina lo puso en sus manos. -Seguramente estás pensando cosas oscuras como "no encajo aquí" "pero yo no les traje nada". No te preocupes Sasuke-kun, no hay mayor regalo para mí que verte aquí, sano, disfrutando junto a nosotros, es todo lo que siempre hemos esperado, y al fin se nos cumplió, por fin nuestra familia está completa, y eso también se lo debemos a Sakura-chan por traerte con nosotros.-Kushina tomo las manos de la pelirrosa y la situó junto a Sasuke.

-Espero que te guste Sasuke-kun, quería darte algo para agradecerte todo lo que has hecho por mí. Ábrelo. -Sakura le regalo una amplia sonrisa, invitándolo a abrir la caja negra con un elegante moño azul que tenía en sus manos. Sus ojos se abrieron de par en par, en ella encontró una cámara profesional. -Escuche de Naruto que te gustaba la fotografía, así que pensé que te agradaría tener una cámara. También agregamos un álbum, para que vayas colocando tus fotos favoritas en el.-El sonrojo en Sakura iba en aumento conforme explicaba, estaba nerviosa pensando en que no le gustaría.

Sasuke por su parte seguía sumido en sus pensamientos, había olvidado en lo más profundo de su ser su deseo de ser fotógrafo como su abuelo, no entendía como era que Naruto aun recordara aquel fugaz sueño que tuvo de niño, y al ver cómo Sakura lo había sacado de nuevo a la luz algo comenzó a burbujear desde su interior, después de tantas tragedias se olvidó de cualquier sueño o cosa que lo hiciera feliz y ver en sus manos esa elegante cámara, lo hizo recordar las palabras que le dijo su madre hace más de una década. -"Crece y se un gran fotógrafo sasuke-chan, llena estas páginas de lugares hermosos."- Saco la cámara y el álbum, Kushina lo incito a abrirlo y en la primera página encontró una foto de su madre, se veía hermosa, con una gran sonrisa sostenía su sombrero para que no se lo llevara el viento, estaba en la playa y su blanco vestido combinaba con la espuma de las olas que chocaban con las rocas detrás de ella. Esa fue la última foto que le tomo. Reprimió las ganas de llorar, hacía mucho tiempo que no veía el rostro de su madre.

-Me tomo algo de tiempo recuperar esa foto, pero al final la encontré, era la foto favorita de Mikoto, especialmente porque tú se la habías tomado, ella deseaba con todo su corazón que cumplieras tu sueño de ser un fotógrafo como tu abuelo, por eso apreciaba tanto esa foto.

Al escuchar esas palabras recordó todo el apoyo que su madre siempre le dio, se sintió triste pero a la vez agradecido con la madre de Naruto por entregarle esa foto, con Naruto por recordar esa parte de él, con todos los que estaban ahí por esperarlo, y sobre todo con Sakura por siempre pensar en él y hacer que él se permitiera estar ahí.

-Muchas gracias por todo. -A todos le sorprendió la sonrisa que les entrego junto a sus palabras de agradecimiento, era una sonrisa genuina, que incluso mostraba parte de sus dientes, hacía años que no lo veían tan feliz y todos se sintieron más felices aun.

-¡Vaya, hay que tomarle una foto, Sasuke sonriendo solo pasa una vez cada diez años!.- Bromeo Naruto tomándolo de los hombros.

-Es una excelente idea. Sasuke-kun porque no usas tu cámara por primera vez, e inmortalizamos este momento. -Propuso la peliroja. Sasuke acepto y después de unos minutos les pidió a todos que se acomodaran para tomar la foto.

-¡Pero tú también tienes que salir teme!-Grito Naruto, a lo cual todos estuvieron de acuerdo. Sasuke acepto un poco a regañadientes y puso el temporizador, quedando en medio de sus amigos los cuales lo abrazaron, todos estaban sonriendo, incluso una sutil sonrisa se apareció en su rostro.

Y por primera vez en años Sasuke se sintió en familia.

.

.


¡Espero les haya gustado!, se que no avanzo mucho la historia con este capítulo, pero sirvió como un preámbulo de lo que se viene y para que conozcamos mas los sentimientos de Sasuke. Tenia muchas ganas de hacer este capitulo y darles un momento de felicidad a los personajes :3. Espero me puedan dar sus opiniones, criticas, regaños, todo es bienvenido. Una vez mas, gracias y nos leemos pronto .

Reviews?