Aviso: Todos los derechos de los personajes que aquí aparecen son propiedad de Universal, Robert Tapert y Sam Raimi.
Xena y Gabriel estaban sentadas en las mantas hablando tranquilamente cuando un hombre apareció en el claro y las miró asustado:
-Estaba pensando en donde hemos estado, ha donde hemos llegado y ha donde iremos - reflexionaba Gabriel en voz alta.
-Eso es cierto, oye Gabriel ¿ha donde vamos ahora? - le preguntó Xena sonriendo.
-No puedo creer que estés despierta y menos que me escuches - le dijo Gabriel sonriendo sorprendida.
-¿Por qué no vamos a la tierra de los faraones? Creo que necesitan una mujer con chackram - le dijo Xena sonriendo.
-Hay alguien cerca - le dijo Gabriel.
-Sí, lleva un rato intentando encontrarnos - le dijo Xena sonriendo.
-Perdonad, ¿eres Xena? - les preguntó el hombre.
-¿Quién lo pregunta? - le preguntó Xena seriamente.
-Me llamo Kao, soy un monje y me envía Akemi - le dijo Kao.
-¿Has visto ha Akemi? - le preguntó Xena sorprendida.
-Sí, mi amigo y yo nos refugiamos de la tormenta en un pequeño templo, ella y varias mujeres más están al servicio del señor de las tinieblas, Yodoshi y tienen que seducir almas para él - les dijo Kao asustado.
-¿Almas? - le preguntó Gabriel confusa.
-Sí, a pesar de que las doncellas son fantasmas, Yodoshi se llevó el alma de mi amigo pero Akemi me ayudó y me dio algo para ti, toma - les dijo Kao y le dio una katana a Xena.
-La última vez que la vi, fue cuando la use para cortarle la cabeza - le dijo Xena seriamente.
-¿La mataste? - le preguntó Gabriel.
-No exactamente, ¿para que me buscabas? - le preguntó Xena.
-Para llevarte a Japa y que nos ayudes contra Yodoshi - le dijo Kao seriamente.
-Está bien, iremos contigo Kao - le dijo Xena.
-Gracias, discúlpame, ¿cuál es tú nombre? - le preguntó Kao sonriendo.
-Me llamo Gabriel y te ayudaremos - le dijo Gabriel sonriendo.
-Gracias, mi barco no está lejos de aquí - les dijo Kao sonriendo.
Xena y Gabriel recogieron el campamento y siguieron a Kao hasta el barco, una vez allí partieron hasta Iguchi y durante el viaje Xena le contó todo a Gabriel. A los pocos días llegaron a Iguchi y nada más bajarse del barco miraron a su alrededor, se veían muchas casas, la mitad eran ruinas, otras apenas tenían paredes en pie y muy pocas se veían enteras, ambas miraron a Kao sorprendidas:
-¿Qué ha pasado aquí? - le preguntó Xena.
-La gente se fue marchando lejos de aquí, tenían miedo del señor Yodoshi, el devorador de almas - les dijo Kao seriamente.
-¿No hay gente entonces? - le preguntó Gabriel.
-Sí, los pocos que quedan se refugian en un viejo templo, se dedican a ayudar a Zaracuta y a las personas que lo necesiten - le dijo Kao sonriendo.
-¿Quién es Zaracuta? - le preguntó Xena.
-Es inmortal y aunque no puede matar a Yodoshi, si lucha contra el para que no atrape más almas - le dijo Kao.
-Pero si lucha, ¿por qué no puede matarlo? - le preguntó Gabriel confusa.
-Porque solo otro fantasma puede matarlo, aunque temible, Yodoshi solo es un fantasma, cuando Akemi mató a su padre, su alma estaba tan llena de ira que no se le permitió avanzar y se quedó aquí convertido en el devorador de almas - le dijo Kao.
-Fue culpa mía, si no le hubiera enseñado el pellizco, ella no habría matado a su padre usándolo - le dijo Xena.
-No es tu culpa Xena - le dijo Gabriel sonriendo.
-Tiene razón, un maestro enseña a sus alumnos pero lo que hagan ellos con esas enseñanzas es solo decisión de ellos - le dijo Kao.
-Llévanos al templo Kao - le dijo Xena.
-Claro, vamos, no está lejos - les dijo Kao sonriendo.
Ambas siguieron a Kao hasta el viejo templo, nada más llegar un hombre se acercó a ellos seriamente:
-Kao has vuelto, ¿Quiénes son? - le preguntó Zaracuta.
-Zaracuta estás son Xena y Gabriel, nos ayudarán - le dijo Kao sonriendo.
-Eso ya se verá, me llamo Zaracuta y veo qué has vuelto después de tantos años Xena, no eres muy estimada aquí - le dijo Zaracuta seriamente.
-Lo sé, solo he venido para ayudar - le dijo Xena.
-Está vez, pero la última vez 40.000 almas murieron por tu culpa y esas almas viven atrapadas dentro de Yodoshi, Kao guíalas hasta una sala vacía, será dónde puedan descansar - les dijo Zaracuta.
-Claro, seguidme - les dijo Kao sonriendo.
Xena y Gabriel siguieron a Kao por el templo y se detuvieron en una pequeña sala, Kao las dejó y Gabriel miró a Xena sonriendo:
-Oye, no hagas caso, está gente solo busca culpables en vez de soluciones, van a lo fácil y no fue culpa tuya Xena - le dijo Gabriel sonriendo.
-Lo sé, aún así, quiero ayudar a terminar con todo esto - le dijo Xena sonriendo.
-Ella tiene razón - les dijo una chica sonriendo.
-Ambas se giraron, vieron a una chica que las miraba muy sorprendida y se acercaron a ella sonriendo:
-¿Quién eres tú? - le preguntó Xena sonriendo.
-Soy Aglae ¿Podéis verme? - les preguntó Aglae sorprendida.
-Si, ¿por qué no íbamos a poder verte? - le preguntó Gabriel confusa.
-Soy un fantasma y pocas personas son capaces de verme, solo pueden verme aquellas personas cuyo corazón es puro - les dijo Aglae sonriendo.
-Entonces, moriste y en algún momento volviste cómo un fantasma - le dijo Gabriel sorprendida.
-¿Y puedo verte? - le preguntó Xena sorprendida.
-Me mataron en realidad y si, puedes verme Xena, tu corazón esta lleno de bondad y amor, es puro aunque te cueste creerlo - le dijo Aglae sonriendo.
-¿Cómo sabes mi nombre? - le preguntó Xena.
-Ella lo dijo antes - le dijo Aglae sonriendo.
-Yo soy Gabriel y tiene razón ¿Quién te mató? no es necesario que lo cuentes, imagino que no te gustará hablar de ello - le dijo Gabriel tristemente.
-No estés triste y tranquila, no me importa hablar de ello, tu conoces a la mujer que mato Xena, es la misma que te traicionó y te rompió el corazón, aquella que parece un ángel pero es un demonio - le dijo Aglae seriamente.
-Akemi, fue ella pero, ¿por qué te mató? - le preguntó Xena confundida.
-Porque es un demonio, atrae a la gente hasta una vieja casa y ayuda a Yodoshi para que atrape sus almas, matándolos, no le importa el precio que tenga que pagar con tal de acabar con él, me engañó para que la ayudará a luchar contra él y me traicionó - le dijo Aglae furiosa.
-¿Qué te hizo? - le preguntó Gabriel.
-Fingió ser mi amiga y cuándo llego el momento me mató, me cortó el cuello con esa katana, no lo vi venir, cuándo fui consciente de lo que había pasado, estaba flotando sobre mí cuerpo - le dijo Aglae tristemente.
-Pero luchaste contra él, ¿o no? - le preguntó Xena.
-No, cuando estaba flotando sobre mí cuerpo apareció ante nosotras pero cuando intento absorberme a su interior paso algo extraño, por mucho que lo intentaba mi alma no se movía un milímetro de donde estaba, no sé porque pero no puede absorberme - le dijo Aglae.
-Siento mucho lo que te pasó, en cierta forma es culpa mía - le dijo Xena tristemente.
-Jamás tendrás la culpa de lo que haga Akemi, tú no eres culpable de mi muerte y nunca lo serás, ¿te queda claro Xena? - le dijo Aglae sonriendo.
-Sí, lo he entendido - le dijo Xena sonriendo.
-¿De dónde eres? - le preguntó Gabriel sonriendo.
-Soy Egipcia, acabé aquí cuando volvía a casa en barco, una terrible tormenta nos dejó a la deriva y acabamos aquí - le dijo Aglae sonriendo.
-¿Cuánto hace de eso? - le preguntó Xena.
-Pues, unos 10 años, ahora tendría 25 años - le dijo Aglae sonriendo.
-Llevas 10 años siendo un fantasma, ¿no has cruzado al otro lado? - le preguntó Gabriel.
-No puedo hacerlo, porque esta no es mi tierra - le dijo Aglae tristemente.
-Al menos no estas sola, cuenta con nosotras - le dijo Gabriel sonriendo.
-¿Cómo amigas? - le preguntó Aglae sonriendo.
-Claro, somos tus amigas - le dijo Xena sonriendo.
-Gracias, os dejaré descansar chicas, nos vemos mañana - les dijo Aglae sonriendo.
-Será mejor descansar, tenemos trabajo que hacer aquí - le dijo Xena sonriendo.
-Pero antes cenemos, me muero de hambre - le dijo Gabriel sonriendo.
Aglae desapareció y Xena y Gabriel salieron de la habitación y fueron con Kao. Una vez cenaron todos, Xena y Gabriel volvieron a su habitación y Xena se acercó a la ventana y se sentó en el alfeizar, Gabriel se sentó a su lado y la miró sonriendo:
-Hace una noche preciosa - le dijo Gabriel sonriendo.
-Sí, así es, Gabriel cierra los ojos y dime que sonidos oyes - le dijo Xena sonriendo.
-Vale - le dijo Gabriel sonriendo.
-Escucha no solo los sonidos, si no, lo que hay detrás de ellos - le dijo Xena sonriendo.
-Escucho el agua, voces de gente y cascos de caballos - le dijo Gabriel sonriendo.
-Muy bien, aún hay gente charlando y hay cuatro caballos ahí fuera, posiblemente en esa vieja casa, la deben usar como un establo - le dijo Xena sonriendo.
-¿Qué vas hacer con Akemi? - le preguntó Gabriel.
-Voy a ayudarla con Yodoshi, no podemos dejar que siga atormentando almas - le dijo Xena.
-Lo sé, pero ten cuidado y no hagas una tontería - le dijo Gabriel seriamente.
-Prometido, te amo, lo sabes ¿verdad? - le dijo Xena sonriendo.
-Lo se, yo también te amo - le dijo Gabriel sonriendo.
Xena abrazo a Gabriel y le dio un tierno beso en los labios, luego ambas se metieron en la cama y al poco rato de durmieron. Al día siguiente cuando Xena despertó miró a Gabriel sonriendo, está aún dormía abrazada a ella, Xena depósito un suave beso en su cabeza y se topo com un par de ojos verdes que la miraban sonriendo:
-Buenos días mi bardo - le dijo Xena sonriendo.
-Buenos días mi dulce guerrera - le dijo Gabriel sonriendo.
-No te lo había dicho, pero me encanta que te abraces a mí cuando dormimos - le dijo Xena sonriendo.
-Lo sé, a mi me encanta abrazarte, me calientas cuando hace frío - le dijo Gabriel sonriendo.
-Tenemos que ponernos en marcha, lo se, a mí tampoco me apetece pero tenemos que ayudar - le dijo Xena sonriendo.
-Lo sé, vamos - le dijo Gabriel sonriendo.
Ambas se levantaron, salieron de la habitación y se acercaron a Zaracuta y Kao que hablaban tranquilamente:
-Hola - les dijo Xena sonriendo.
-Buenos días amigas - les dijo Kao sonriendo.
-Hola, iremos hasta esa vieja casa mientras Kao y Gabriel protegen a las personas que viven aquí, Yodoshi sabrá que he salido y es posible que ataque - les dijo Zaracuta seriamente.
-Está bien - le dijo Xena seriamente.
-Puedes prepararte allí, hay un traje de batalla y la katana, la necesitarás - le dijo Kao.
-Gracias, vamos Gabriel - le dijo Xena seriamente.
-Claro, vuelvo enseguida Kao - le dijo Gabriel sonriendo.
Xena y Gabriel entraron en la sala que les dijo Kao, Xena se puso el traje y se sentó en el suelo, Gabriel se sentó frente a ella y la miró preocupada:
-¿Qué ocurre Xena? - le preguntó Gabriel sonriendo preocupada.
-Quiero que sepas todo lo que yo sé - le dijo Xena sonriendo.
-No es necesario Xena - le dijo Gabriel sonriendo.
-Dame tus manos, confía en mí - le dijo Xena sonriendo y cogiendo sus manos.
-Siempre lo hago - le dijo Gabriel sonriendo.
-¿Sientes el flujo de sangre bajo la piel? - le preguntó Xena.
-Sí, Xena entiendo porque no me has querido enseñar el pellizcó y no hace falta - le dijo Gabriel sonriendo.
-Escúchame, justo detrás donde sientes el flujo de sangre - le dijo Xena aplicándose el pellizcó a si misma.
-Xena, ¿por qué haces esto? - le preguntó Gabriel asustada.
-Sí solo me quedaran 30 segundos de vida, así es como querría morir, mirándote a los ojos - le dijo Xena sonriendo.
-¡Basta! ¡Basta! - le gritó Gabriel preocupada.
-Recuerda que te quiero - le dijo Xena quitándose el pellizcó así misma.
-¿Por qué me enseñas esto ahora? - le preguntó Gabriel preocupada.
-Para que sepas todo lo que yo se, eso es todo - le dijo Xena sonriendo.
-No vuelvas hacer eso, ¿vale? - le dijo Gabriel preocupada.
-Lo prometo, vamos Zaracuta nos espera - le dijo Xena sonriendo y cogiendo la katana.
Ambas salieron de la habitación y se acercaron a Zaracuta y Kao cuando Aglae apareció ante ellos:
-Estamos listas - le dijo Xena.
-¡Esperad! - les dijo Aglae.
-Aglae, ¿que haces aquí? - le preguntó Zaracuta.
-Cumplir con mi deber, yo llevaré a Xena con Akemi, tú debes quedarte aquí y proteger las almas - le dijo Aglae seriamente.
-Está bien, pero ten cuidado - le dijo Zaracuta.
-Ten cuidado Xena - le dijo Gabriel sonriendo.
-Lo tendré, quédate con mi chackram, te servirá mejor que a mí, te amo - le dijo Xena sonriendo y dándole el chackram.
-Vale, yo también te amo - le dijo Gabriel sonriendo.
Xena besó a Gabriel y luego se acercó a Aglae, ambas salieron del templo y se adentraron en el bosque, caminaron durante un rato en silencio y luego Aglae se detuvo y miró a Xena seriamente:
-¿Hemos llegado? - le preguntó Xena sonriendo.
-Sí, está justo más adelante, pero antes tengo que hablar contigo - le dijo Aglae seriamente.
-¿Qué ocurre Aglae? - le preguntó Xena preocupada.
-Se lo que planeas hacer y se porque Akemi te escogió, tu y Gabriel sois almas gemelas, Yodoshi no podrá atrapar tu alma por mucho que quiera, le pertenece a Gabriel y siempre lo hará - le dijo Aglae sonriendo.
-Lo sé, voy a ayudarte también - le dijo Xena sonriendo.
-Xena no hagas caso a Akemi, es una bruja, ¿me vas a ayudar? - le preguntó Aglae sorprendida.
-Eres mi amiga y sé que Akemi debe tener tu cuerpo o tus cenizas, si las llevó a Egipto podrás avanzar - le dijo Xena sonriendo.
-Es cierto, ¿harías eso por mí? - le preguntó Aglae sonriendo.
-Sí, además Gabriel y yo vamos a ir a Egipto, he oído que necesitan a una mujer con chackram - le dijo Xena sonriendo.
-Gracias, yo te ayudaré mientras pueda - le dijo Aglae sonriendo.
-No confío en Akemi, lo hago por ti y esas almas - le dijo Xena sonriendo.
-Vamos, ya casi estamos - le dijo Aglae sonriendo.
Xena y Aglae avanzaron un poco más por el bosque y llegaron a una vieja casa, nada más entrar vieron a Akemi que las miró sonriendo dulcemente:
-Hola, sabía que vendrías Xena - le dijo Akemi sonriendo.
-He venido para detener a Yodoshi, no para ayudarte - le dijo Xena fríamente.
-Lo sé, también quieres ayudarla a ella - le dijo Akemi señalando a Aglae.
-¿Dónde están mis cenizas? - le preguntó Aglae molesta.
-En aquélla urna negra, siempre ha estado a la vista - le dijo Akemi.
-Vale, me la llevaré cuando todo termine - le dijo Xena.
-Yodoshi esta bebiendo del manantial de la fuerza en el monte Fuji, si cuando seas un fantasma bebes, será la derrota y si antes de la puesta de sol del segundo día echas tus cenizas, volverás a vivir - le dijo Akemi.
-Aglae ve a por Gabriel, ella puede ayudarte, cuéntale todo - le dijo Xena.
-Vale y ten cuidado - le dijo Aglae preocupada.
Aglae salió de la casa y volvió al templo, encontró a Gabriel escribiendo en un pergamino y se acercó a ella preocupada:
-Gabriel, tengo que contarte algo que no te va ha gustar - le dijo Aglae preocupada.
-¿Qué ocurre Aglae? ¿y Xena? - le preguntó Gabriel preocupada.
-Esta con Akemi, verás, Xena va a luchar contra Yodoshi pero para hacerlo debe morir primero - le dijo Aglae.
-¡¿Qué?! - le dijo Gabriel sorprendida.
-Tengo que llevarte allí, si llevas sus cenizas al manantial de la fuerza en el monte Fuji y las hechas antes del atardecer del segundo día, ella volverá a estar viva, no será un fantasma - le dijo Aglae nerviosa.
-Pienso matarla después, vamos - le dijo Gabriel sonriendo.
-Tranquila, Yodoshi no puede tocar el alma de Xena, te pertenece a ti - le dijo Aglae sonriendo.
-Llévame con ella - le dijo Gabriel sonriendo.
-Enseguida, hay algo que quiero darte, pero esta de camino a la vieja casa, vamos - le dijo Aglae sonriendo.
Gabriel enrolló el pergamino y lo guardó en su bolsa, se la colgó y siguió a Aglae por el bosque; Xena se sentó en la entrada de la casa y miró al cielo, Akemi se sentó a su lado y la miró sonriendo:
-Has cambiado mucho - le dijo Akemi sonriendo.
-Lo sé, cuando llegué Gabriel empezaremos - le dijo Xena seriamente.
-La amas más que a tu propia vida, puedo verlo y sentirlo, sois almas gemelas y estáis destinadas a estar juntas en todas las vidas que os toque vivir - le dijo Akemi.
-Deja a Gabriel al margen, no olvides que me traicionaste, me mentiste y me usaste para matar a tu padre, yo no lo he olvidado - le dijo Xena seriamente.
-Jamás creí que pasaría ésto, solo quería librarme de él, es un monstruo - le dijo Akemi tristemente.
-Entiendo tus motivos, aunque no los comparto y se que la venganza no es la solución - le dijo Xena.
-Cuanto has cambiado, me alegra que hayas encontrado a tu alma gemela, aunque no lo creas - le dijo Akemi tristemente.
Xena miró a Akemi y luego a Aglae y a Gabriel que se acercaron a ellas sonriendo:
-Aquí estamos - le dijo Aglae nerviosa.
-Aglae me lo ha contado todo - le dijo Gabriel seriamente.
-Es la única manera y después echarás mis cenizas y volveré a la vida - le dijo Xena.
-Lo se, pero eso no significa que me guste - le dijo Gabriel tristemente.
-Ella es Akemi - le dijo Aglae.
-Yo soy Gabriel - le dijo Gabriel.
-Es un honor conocer a la persona que ha conquistado el corazón de Xena - le dijo Akemi sonriendo.
-Es la hora, Aglae quiero que hagas una cosa por mi - les dijo Xena.
-¿Qué cosa? - le dijo Aglae preocupada.
-Coge esta katana y úsala, luego cuando Gabriel queme mis cenizas os reunís con nosotras en la fuente de la fuerza - le dijo Xena dándole la katana.
-¿Quieres que te mate? - le preguntó Aglae cogiendo la katana asustada.
-Sí, confío en ti y no puedo pedirle eso a Gabriel, sabes que no lo hará - le dijo Xena sonriendo.
-No he matado a nadie, eres mi amiga - le dijo Aglae con lágrimas en los ojos.
-Lo sé y como amiga te pido que me ayudes, se que no es fácil y lamento mucho ponerte en esta situación, piensa que es por un bien mayor y volveré a la vida después - le dijo Xena sonriendo.
-Está bien, perdóname Gabriel - le dijo Aglae tristemente.
Xena miró a Gabriel y tras darle un tierno beso, se arrodilló frente a Aglae, está levantó la katana y tras mirar a Akemi y a Gabriel, miró a Xena y en un segundo esta calló al suelo junto a su cabeza, Aglae miró a Gabriel cuándo Xena apareció ante ellas y las miró a la vez que miraba su cuerpo frente a ella:
-Gracias Aglae, ahora dámela, la necesitaré para luchar contra Yodoshi - le dijo Xena sonriendo.
-Toma, puedes recoger las cenizas de Xena en esta urna - le dijo Akemi dándole una pequeña urna redonda.
-Gracias - le dijo Gabriel guardando la urna en su bolsa.
-Os veremos en el monte Fuji, lleva mis cenizas - le dijo Xena sonriendo.
-Lo haremos Xena - le dijo Aglae nerviosa.
-No te preocupes, se que es duro pero no has hecho nada malo, no te culpes por ello - le dijo Xena.
-Tened cuidado - le dijo Aglae.
Xena y Akemi se marcharon y Gabriel y Aglae quemaron el cuerpo de Xena y Gabriel recogió las cenizas en la urna, la guardó y miró a Aglae pensativa:
-Vamos, Xena nos espera - le dijo Gabriel.
-No me odias, ¿verdad? - le preguntó Aglae preocupada.
-No, nunca lo haría Aglae, yo he estado en situaciones parecidas y tu has hecho lo que Xena te pidió, yo no habría podido matarla y Akemi, bueno, Xena no quería que lo hiciera ella y tendrá sus razones - le dijo Gabriel.
-Tienes razón, vamos tenemos que llegar a esa fuente, llegaremos al amanecer - le dijo Aglae.
-Pues en marcha - le dijo Gabriel.
Gabriel y Aglae caminaron toda la noche y llegando el amanecer escucharon ruidos típicos de lucha, ambas fueron corriendo hasta llegar al origen y vieron a Yodoshi absorbiendo a Akemi y a Xena en el suelo, Gabriel corrió hacia ella sin pensarlo:
-¡Xena! - le dijo Gabriel.
-Gabriel, necesito agua de la fuente, dame agua - le dijo Xena agotada.
-¡Vale! - le dijo Gabriel.
Gabriel corrió hacia la fuente, se llenó la boca de agua y volvió corriendo junto a Xena, la besó dejando caer el agua en su boca y luego la ayudó a levantarse, esta comenzó a brillar, al momento el brillo cesó y cogió la katana del suelo, miró a Gabriel que corrió junto a Aglae y ambas miraron a Xena. Esta luchaba contra Yodoshi, esquivó sus ataques y arremetió contra él, lo atravesó con la espada y acto seguido le cortó la cabeza, este calló al suelo y comenzaron a salir todas las almas que tenía atrapadas. Xena soltó la katana y se acercó a la fuente, Gabriel y Aglae se acercaron a ella, Gabriel echó las cenizas en la fuente y luego miró a Xena preocupada:
-Estás viva, ¿verdad? - le preguntó Aglae asustada.
-Sí, ahora que veo que tienes mi chackram, es el momento de que vuelva a su sitio - le dijo Xena sonriendo y cogiendo el chackram.
-Estás bien - le dijo Gabriel sonriendo.
-Te dije que nunca te dejaría Gabriel - le dijo Xena sonriendo.
-¿Qué hacemos ahora? - le preguntó Aglae sonriendo.
-Vamos a Egipto, ¿qué me dices? - le preguntó Xena sonriendo.
-Suena bien - le dijo Gabriel sonriendo.
-Recogeré tus cenizas Aglae y las dejaremos en Egipto - le dijo Xena sonriendo.
-Ahora puedo avanzar y parece que uno de los dioses Egipcios me llama, gracias por todo a las dos, no os olvidaré - les dijo Aglae sonriendo.
-Ni nosotras a ti, escribiré esta historia y tú saldrás en ella también - le dijo Gabriel sonriendo.
-Ve en paz Aglae y algún día volveremos a vernos - le dijo Xena sonriendo.
Aglae las miró sonriendo y desapareció, ambas volvieron a la casa y tras coger la urna fueron al puerto y embarcaron en un barco, fueron a su camarote y dejaron sus cosas, luego fueron a la cubierta y Gabriel se acerco a la barandilla, Xena fue tras ella y la rodeó con sus brazos en un fuerte abrazo mientras veían la tierra alejarse.
FIN
