¡Hola a todos!, ¿Cómo va todo?

Bueno, después de casi dos años sin actualizarme en esta historia, al final decidí continuarlo. Este fanfic lo había publicado hace cuatro años (29 de noviembre de 2016) y, por mi falta de experiencia al escribir y no tener buenas nociones de ortografía y literatura, decidí empezarlo de cero agregando y quitando algunas cosas del fic original para enfocarme mejor a la época en que fueron lanzados los juegos de Pokémon Black and White (mis favoritos, por cierto), desde luego que me agradaron las temporadas de Best Wishes, solo que su potencial estuvo horriblemente desperdiciado (sobre todo en el arco del Equipo Plasma vs El Equipo Rocket y con la Liga Unova, además de tener relleno un tanto innecesario), al igual que me agradaron mucho personajes como Iris y Cilan, pero en este caso me gustaría darles un rol mucho más interesante y mejor merecido.

En este fic me basaré tanto en el anime, como en el manga y los videojuegos (sobre todo en esto último), y también de algunas cosas que me hubiese gustado ver en el anime.

Sin más, les dejo con el primer capítulo del fanfic, mis mejores deseos y que este 2021 sea un mejor año para todos nosotros.


Capítulo 1: ¡Una nueva aventura en la región Unova!

18 de septiembre de 2010. Verano.

La región Unova, un grandioso sitio donde abundan enormes edificios y grandes ciudades industrializadas pero, a la vez, un gran lugar lleno de paisajes naturales donde asombrosas criaturas viven en armonía y tranquilidad, algunos salvajes y, por supuesto, varios de ellos en compañía con sus mejores amigos, los humanos; los pokémon viven en la ciudad, en el desierto, en el bosque, en el agua, e incluso en el universo y en otras dimensiones.

Se cuenta que, la región Unova, hace más de 2500 años, se creó a causa de la unión de varios pueblos en guerra por los hermanos gemelos; el mayor buscaba la verdad, mientras que el menor perseguía a los ideales, dando inicio a una de las batallas más históricas de la región por decidir cuál de ellos tenía la razón absoluta, había otro acompañante, un gigantesco dragón que, a causa de ese conflicto, se había dividido en dos y cada uno se puso del lado de uno de los hermanos gemelos, sin embargo, ninguno resultó vencedor ni perdedor, los hermanos nunca pudieron concluir quién de los dos tenía la razón... Generación tras generación, los héroes siguieron con las batallas, al punto de destruir a Unova en un abrir y cerrar de ojos, con fuego y truenos, hasta casi desaparecer; se dice que, desde esa vez, los habitantes aprendieron a tratar bien a esas maravillosas criaturas, los Pokémon, entonces, ambos dragones que se habían separado comenzaron a ayudar a los habitantes a construir una nueva región, darle una nueva imagen y llenarla de vida como lo es la actual Unova.

Y, hablando de Unova, específicamente en Pueblo Arcilla, nos encontramos a Hilda, de 16 años, una entrenadora novata que sueña con algún día ser la mejor entrenadora pokémon de su región.

La casa de Hilda era muy bonita, en su gran habitación se estaba arreglando; ella tiene un hermoso cabello largo y castaño recogido en una gran coleta, también posee ojos azules. Viste una camiseta blanca de manga cero, con un chaleco negro, unos shorts de mezclilla azules rasgados en la parte baja, también calza unas botas negras con toques rosas, estaba guardando todo lo necesario en un pequeño bolso rosa y ya casi tenía todo preparado para salir a realizar su nuevo viaje, donde comenzaría su primera aventura.

—¡Bien, creo que estoy lista! — Exclamó con cierta emoción mientras salía apresuradamente de su habitación —¡Oh!, casi lo olvido — Hilda regresó de nuevo a su habitación por algo que se le estaba olvidando — ¡Sí, aquí está! — Dijo mientras se colocaba su gorra blanca con una pokébola rosa.

El motivo de su viaje es para realizar su gran meta, como se había mencionado anteriormente, ser la mejor entrenadora de la región Unova, y de ahí convertirse en la mejor del mundo; pero para esto, los entrenadores novatos deben ir con la Profesora Juniper, una de las científicas más reconocidas a nivel mundial y quién es la responsable de dar a elegir un pokémon inicial: Snivy, tipo planta; Tepig, de tipo fuego y Oshawott, de tipo agua, además de una herramienta muy útil como lo es la Pokédex.

No solamente las personas pueden ser entrenadores, sino que también se pueden especializar en ser coordinadores, criadores, doctores, investigadores, estilistas, y ¿Por qué no? en profesores Pokémon; todo lo que tiene que ver con Pokémon es sinónimo de futuras aventuras y emociones por doquier, y no es para menos, pues es de lo más común que todas las personas del mundo posean y convivan con uno, sería una total tristeza imaginar un mundo donde no exista ni un solo pokémon.

En fin, la chica de nombre Hilda estaba preparada para adentrarse en esta nueva aventura, tenía el conocimiento y la conciencia absoluta de que este trayecto sería muy complejo debido a los diversos peligros que ocurren afuera de la ciudad y de los pueblos, pero estaba cien por ciento segura de que seguirá adelante a pesar de las adversidades; no solo tenía en mente dedicarse a ser entrenadora pokémon, sino que también se mostraba muy interesada en la actuación pokémon, aunque eso lo definiría mejor en el futuro.

— ¡Por fin estoy preparada para esto! — Con esto, Hilda alzó su brazo derecho mientras daba su mejor sonrisa al mismo tiempo que se miraba en el espejo, para después ajustarse mejor su gorra.

— Hija, querida, ven por favor — Llamó la madre de Hilda desde la sala de su hogar.

— Ya voy, mamá — Ella salió rápidamente a donde se encontraba ella.

—¿Estás lista para tu nuevo viaje? — Le preguntó — ¿Tienes lista la solicitud para obtener a tu pokémon?, recuerda que sin ella no tienes derecho a elegir a tu nuevo compañero, Hilda — La mujer tenía el pelo castaño como su hija, al igual que sus ojos azules y era más alta, además, ella usa una blusa blanca de manga mediana, pantalón azul marino un poco ajustado y un gran mandil que cubre su cintura hasta sus piernas; en pocas palabras, se trataba de una mujer muy hogareña.

— Por supuesto que sí, mamá — Respondió Hilda mientras sacaba de su bolso dicho documento — ¿Ves? — Sonrió.

— Y dime, ¿A quién vas a elegir como tu pokémon inicial, Hilda?— Preguntó la madre de Hilda con un poco de intriga mientras le daba un pequeño sorbo a su taza con café.

En eso, Hilda se pone a pensar seriamente sobre a quién debe elegir como su primer pokémon, ya que sería la primera vez que podía elegir a uno y, a decir verdad, era algo que aún no lo había pensado.

Veamos, Snivy... un tipo planta no sería tan mala idea... pero también está Tepig... pues es lindo y tierno, pero faltaría Oshawott, un tipo agua también es importante... ¡Ayyyy, estoy perdida! — Pensó para sí misma.

— Hilda, ¿Te sientes bien? — Le preguntó, ya que notó cómo su hija ponía caras extrañas debido a sus pensamientos.

— ¿Ah? — Comenzó a reaccionar — Claro, madre, sólo que no sé bien a quién debo elegir... Es muy difícil elegir a uno de los tres, es una decisión que me tomará todo el día... — Respondió mientras colocaba una mano en su barbilla.

—No te preocupes, hija, te aseguro que sabrás a quién elegir cuando estés en el laboratorio — Le guiñó un ojo a su hija, mientras ella sólo se dispuso a sonreír.

— Muchas gracias, mamá — La chica castaña agradeció por las palabras de su madre.

— No hay de qué, eres mi hija, y siempre estaré para darte ánimos — La mujer se sintió un poco orgullosa, ya que Hilda se formaría como entrenadora y futura maestra pokémon, cosa que había logrado su padre cuando tenía su edad — Y dime, ¿Has hablado con Bianca y Cheren? — Preguntó para cambiar de tema y no hacer una escena tan "sentimental".

— ¡Claro, esta mañana hablé con ellos! — Respondió — Cheren me dijo que aún está ocupado en su trabajo de líder y por eso no nos podrá acompañar — En ese momento, hizo una pequeña pausa — Pero Bianca me preocupa, su padre le prohíbe muchas cosas a pesar de tener la edad para salir de viaje, ella no estaba de muy buen humor mientras platicábamos, últimamente ella y su padre han discutido mucho, hasta su madre tiene miedo de intervenir por temor a provocar un problema más grande — Hilda se puso pensativa por los problemas de su mejor amiga, Bianca; Bianca es muy amiga de Hilda pues se conocían a la perfección y, para la chica castaña, le era imposible procesar que su amiga rubia tenía una familia tan disfuncional.

"¡Soy tu padre y me tienes que obedecer, no vas a salir de viaje hasta que te lo permita!", eran las palabras que llegó escuchar Hilda cuando una vez estuvo por tocar la puerta de la casa de Bianca, meses antes de que iniciara su viaje.

— ¡Eso es horrible! — Opinó la madre de la chica — Se supone que tú, Bianca y Cheren irían juntos al laboratorio para tener un viaje los tres juntos — Hizo una pequeña pausa — Pero por lo que veo, creo que irás sola... — La madre de Hilda se preocupó por las noticias de los amigos su hija, no solo porque ella iría sola, sino porque sabía que un viaje de una persona es algo arriesgado; si bien, la región Unova se considera como una de las regiones más seguras del mundo, no quita el hecho de la incertidumbre que uno tiene al viajar en un bosque en la noche donde cualquier Pokémon salvaje o una persona con muy malas intenciones decide atacar sin siquiera darle la oportunidad a la víctima de poder defenderse bien.

— Bueno, Bianca me dijo que tardaría más tiempo en ir al laboratorio... lo que pasa es que ella... — Hilda no estaba muy segura de decir la siguiente frase — Planea escaparse de su casa cuando su padre no se dé cuenta... — Dijo con un tono de preocupación.

— ¿Es cierto eso? — La mujer se sorprendió por lo último que dijo Hilda, y más porque el asunto de Bianca estaba yendo demasiado lejos — Supongo que lo mejor que deberías hacer como amiga, es platicar y apoyar a Bianca, ella seguramente está desesperada y necesita desahogarse... es triste ver que no la dejen ser lo que ella quiere ser — La madre de Hilda no estaba de acuerdo con las decisiones del padre de Bianca, desde luego que tiempo atrás intentaba platicar con él para llegar a un acuerdo, sin embargo, nunca se daban esas oportunidades por la carga laboral del papá de Bianca.

— Supongo que sí... — Suspiró al decir esta frase — Quería mucho viajar con mis dos mejores amigos... pero creo que sí estaré sola — Hilda se sintió devastada, realmente no quería iniciar un viaje así — A decir verdad, creo que algo así iba a pasar — Dijo con resignación y con la cabeza cabizbaja.

— Pero no te desanimes, Hilda — Dijo tratando de animarla — Hay mucha gente que sale de viaje al igual que tú y podrías hacer más amigos ahí...

— Puede ser... — Ella no estaba muy convencida, pues le parecía difícil hablar con otras personas que no sean sus amigos de la infancia.

Pasada media hora, Hilda ya estaba por salir rumbo al laboratorio de la Profesora Juniper, ya tenía todos los preparativos necesarios para poder comenzar su viaje.

— Bien, ahora que no se me olvida nada... creo que es hora de irme. Te extrañaré, mamá — La chica castaña le dio un abrazo a su madre antes de despedirse.

— Lo sé, cariño, yo también te extrañaré mucho — Respondió la madre; en eso saca una especie de reloj muy moderno de color rosa y con toques negros — Ten esto Hilda, te será de mucha ayuda — Le estaba entregando un videomisor de alta tecnología — Solo debes llamarme si necesitas algo, ya tiene registrado mi número y el de tus amigos.

— ¡Wow!, gracias mamá, es muy bonito, lo cuidaré mucho — Respondió mientras se colocaba el videomisor en su brazo izquierdo para, posteriormente, encenderlo. Sin embargo, al hacerlo se dio cuenta de que se le estaba haciendo tarde para llegar al laboratorio de la profesora Juniper — ¡AAHH!, ya me tengo que ir; muchas gracias mamá, ¡te llamaré en cuanto llegue a Pueblo Accumula! — Salió corriendo de su casa apresuradamente.

— ¡Hilda! — Exclamó, haciendo que la muchacha se detuviera — Si recuerdas que tienes una bicicleta, ¿verdad? — Mencionó su madre al ver el esfuerzo de correr a duras penas.

Hilda solo golpeó su rostro con la palma de su mano — Tienes razón, lo olvidé — Dijo mientras tomaba su bicicleta nueva, era de color rosa y bastante moderna, la cuál le había regalado Cheren el día de su cumpleaños — Bueno, madre, supongo que ya estoy lista — De pronto su ojo derecho comenzó a derramar una pequeña lágrima — De verdad te extrañaré.

— Hija, sabes que tienes mi apoyo como madre, tienes a tus amigos y también tendrás el apoyo de tu nuevo Pokémon — La consoló, como cualquier madre lo haría con su hijo o hija — Solo márcame seguido para saber cómo te encuentras, ¿De acuerdo? — Dijo en tono maternal mientras le daba una cálida sonrisa.

— ¡Claro, madre, no lo dudes! — Así que, con determinación, Hilda comenzó a pedalear su nueva bicicleta — ¡Verás que dentro de poco seré una gran entrenadora Pokémon! — Exclamó sin mirar hacia atrás, solo seguía hacia adelante, a un rumbo en el que cambiaría su vida para siempre.

— Cuídate mucho, Hilda — Dijo en voz baja y de manera nostálgica mientras miraba cómo se perdía la visibilidad de su hija en el horizonte.


En otra parte de la región Unova, nos encontramos con Ash Ketchum, de 16 años, quien había arribado a la región junto con el Profesor Oak y su madre, Delia Ketchum; el viaje de Kanto a Unova, sin lugar a dudas, fue uno de los trayectos más largos y costosos que habían hecho, pues la región Unova es de las más aisladas de todas.

Luego de que el avión haya aterrizado y de que hayan recogido sus respectivas maletas, los tres tomaron un autobús para dirigirse al laboratorio de la profesora Juniper. Ash se sentó junto a su inseparable pokémon amarillo, Pikachu, mientras que el Profesor Oak se había sentado junto a la madre del chico.

— Dime, Ash, ¿no estás emocionado por conocer la región Unova? — Le preguntó el Profesor Oak al chico.

— ¡Por supuesto! — Exclamó con emoción — Aquí también habrá una liga pokémon, ¿verdad? — Preguntó curioso.

— En efecto, muchacho — Respondió de manera amable — Tal y como en las regiones Kanto, Johto, Hoenn y Sinnoh también hay líderes de gimnasios, una élite cuatro y, sobre todo, ¡muchos nuevos pokémon! — La respuesta dada por el científico alegró bastante el muchacho y a su Pikachu cosa que, de igual manera, también alegró a la madre del joven.

Delia había notado en Ash una tristeza enorme luego de perder la Liga Pokémon por cuarta ocasión, si bien, el chico tenía grandes logros como haber ganado la Liga Naranja o ganar la Batalla de la Frontera, no obstante, nunca había sufrido de una derrota tan humillante como el de los cuartos de final de la Liga Sinnoh. Esto tampoco pasó desapercibido por el Profesor Oak, quienes hacían todo lo posible para subirle los ánimos al chico pero sin mucho éxito, hasta que, un día el profesor recibió un mensaje de una científica, igual de famosa que él, de la región Unova invitándolo a una reunión de trabajo. Oak no tuvo mejor idea que invitar a Ash y a Delia, a la región Unova haciendo que, obviamente, el chico se motivara a emprender a un posible nuevo viaje, pues esa era su manera de ser... el nunca rendirse.

— ¡No puedo esperar a qué tipo de pokémon podremos capturar! — Exclamó de manera alegre el chico mientras veía en la ventana del autobús pokémon que nunca en su vida había visto, divisaba grandes parvadas de Pidove, manadas de Patrat, entre otros.

— Te aseguro que tendrás muchos en tu nuevo equipo — Respondió el profesor.

Como me alegra ver a Ash tan feliz, eso era lo que le hacía falta — Pensó la madre del chico de manera melancólica, pues le preocupaba el bienestar emocional de su hijo.

Continuaron con el viaje hasta llegar a su destino, al bajar del autobús, los tres ya se encontraban enfrente del laboratorio de una de las científicas más representativas y conocidas de la región Unova, la profesora Juniper, una mujer muy joven para su profesión, posee cabello de color marrón claro, piel blanca y ojos de color esmeralda, usa una bata blanca y larga, una blusa de color blanca y una falda color verde hoja, ambas prendas bajo la bata, y unas zapatillas de color blanco con pequeños toques de color rojo, al igual que sus grandes aretes. Al entrar, la profesora los recibió muy amablemente para, posteriormente, poder presentarse como es debido.

— ¡Wow!, tienes un Pikachu muy lindo — Dijo la profesora mientras acariciaba al roedor amarillo de Ash, este agradeció el halago — Así que, Ash, te sientes con ánimos de viajar en la región Unova, ¿cierto? — Cuestionó la profesora Juniper en tono cálido, dejando de acariciar al pokémon.

— ¡Claro que sí! — Respondió con motivación — El profesor Oak me contó que también hay varios gimnasios y una liga regional.

— Y muchos pokémon fuertes y muy poco conocidos — Continuó — Verás, Ash, en Unova hay demasiadas especies pokémon que son endémicas, es decir, que no se pueden ver ni encontrar en otras regiones que no sea en Unova y viceversa; por ejemplo, es muy raro ver en Unova a pokémon como Pikachu — Explicó a la vez que Pikachu hizo su gruñido característico denotando orgullo.

— Vaya, y yo creía que Pikachu era de lo que más abundaba en el mundo — Opinó la madre de Ash.

— Pero bueno, profesora Juniper, ¿Cuál es el nuevo proyecto en el que estás trabajando? — Preguntó el mundialmente conocido Profesor Oak

— Bueno, me estoy dedicando a varias cosas que son de interés, el origen de los pokémon, la evolución y, lo más importante, los sueños.

— ¿Los sueños? — Preguntó Ash algo confundido.

— Así es — Respondió — ¿Se han preguntado qué sueñan los humanos y los pokémon?, el tema de los sueños es algo complejo, habla de algo que deseamos muy en el fondo de nuestros pensamientos pero que muchas veces no estamos seguros de si es buena idea perseguir nuestras ideas, y eso es algo que estoy trabajando con una colega mía, pues descubrimos que hay pokémon que, con su ayuda, podremos analizar lo que sueñan los pokémon y humanos cuando dormimos y en lo que está en nuestro subconsciente — Explicó.

— Pues — Habló Ash — Mi sueño es ser maestro pokémon, es algo que desde niño siempre quise lograr, y Pikachu siempre me ha estado apoyando en eso — Después de decir esto tuvo una idea — ¡Ya sé!, ¿Cree que podríamos ver lo que sueña Pikachu? — Preguntó el chico emocionado.

— Sería interesante — Opinó la madre de Ash.

— Sí, además, así veremos cuánto ha avanzado tu investigación — Comentó el Profesor Oak.

— Pues, en ese caso, ¡Vamos a hacerlo! — Exclamó la profesora con emoción, pues sería la primera vez que probaría sus avances en sus investigaciones con un Pokémon.

Así que se adentraron aún más en el laboratorio de la profesora Juniper, colocaron a Pikachu en una vitrina especial para conectarlo con algunos cables; cabe mencionar que Pikachu estaba algo asustado, pues era la primera vez que era usado como, literalmente, "ratón de laboratorio".

— Todo saldrá bien, Pikachu, no te preocupes — Habló la científica, para así encender la máquina que se encargaba de hacer que Pikachu entrara en un estado de relajación debido a una gran cantidad de humo púrpura que lo rodeaba.

— ¡Wow! ¿Qué es eso? — Preguntaron Ash y Delia confundidos.

— Eso es humo onírico, un material que hace dormir a los Pokémon para así visualizar los pensamientos de Pikachu — Esta vez explicó el Profesor Oak.

En cambio, Juniper estaba tecleando una computadora para así encender una pantalla en la que se veía el punto de vista del pokémon roedor. Todo marchaba a la perfección, se apreciaban los momentos más memorables de Pikachu: Cuando conoció y electrocutó a Ash por primera vez, lo mucho que le emocionaba combatir, cuando venció al Raichu del líder de gimnasio de Ciudad Carmín, la vez que Ash estaba por liberarlo con una manada de otros Pikachus, y muchas aventuras más que vivió junto a Ash y que se la pasaban en grande. Todos los presentes estaban emocionados por los buenos recuerdos de Pikachu, pero sobre todo, del aporte de la Profesora Juniper a la comunidad científica... Sin embargo, también comenzaron los problemas.

— ¿Qué fue eso? — Preguntó la madre de Ash.

— Mmm... al parecer es un apagón — Respondió el científico de Kanto, pues repentinamente se apagó la pantalla que mostraba los sueños de Pikachu, así como todas las luces del laboratorio.

De repente, la electricidad volvía de nuevo pero, al poco tiempo, también se iba, el proceso se repetía en muy pocos segundos preocupando a todos los que estaban en el lugar.

— ¡Pikachu! — Exclamó el joven de Kanto, pues vio que Pikachu se estaba sobrecargando de energía eléctrica a causa de los constantes apagones.

— ¡Rápido, debemos desconectar a Pikachu de la máquina! — Dijo la profesora de Unova tratando de mantener la calma.

Antes de que siquiera se acercaran, Pikachu comenzó a liberar muchos impactruenos, se había despertado, nadie en ese momento sabía qué era lo que estaba pasando y por qué; el pokémon roedor salió corriendo, escapando del laboratorio, sin pensarlo, Ash salió corriendo tras él.

— ¡Ash! — Exclamó su madre muy preocupada.

— Debemos ir a buscar ayuda, algo muy raro está pasando aquí — Comentó Oak.

— Me gustaría ir a ayudarlos — Respondió la mujer científica dando un suspiro al final — Pero una chica vendrá al laboratorio por su primer pokémon en cualquier momento y no puedo dejar el laboratorio, siento mucho que esto esté pasando — Habló con mucha pena, cosa que se notaba en su expresión así como en su voz.

— No creo que esto haya sido por tu máquina, algo o alguien debe estar detrás de todo eso. Delia — Se dirigió hacia la madre de Ash — Acompáñame a buscar a la oficial Jenny, ella nos será de ayuda.

Tanto Delia como el profesor Oak salieron a pedir ayuda a la policía para averiguar qué era lo que originaba esos apagones al igual que el paradero de Pikachu. Mientras tanto, Ash perseguía a Pikachu, este no paraba de correr hasta que, del cansancio, cayó agotado y liberando pequeñas chispas en sus mejillas, el chico logró alcanzar a su amigo y lo veía muy preocupado, habían llegado a un lugar que no conocían.

— Pikachu... Está pasando lo mismo que cuando llegamos a Hoenn... — Habló muy preocupado y cabizbajo.

En ese momento apareció una sombra extraña, un enorme dragón negro estaba enfrente de él, Ash, sorprendido, vio cómo aquel pokémon empezaba a rugir, al mismo tiempo que aparecían nubes grises en el cielo y varias ondas eléctricas de color azul lo rodearon, se notaba lo dispuesto que estaba por atacarlos.

¡Maldición, no tengo a mis otros pokémon para defenderme! — Se maldijo a sí mismo en su mente.

Pikachu se había levantado con bastante dificultad, aún seguía con sus problemas de sobrecarga, vio que el dragón negro que tenía enfrente estaba formando una esfera eléctrica de color azul metálico, su entrenador se puso en medio para protegerlo — ¡No sé quién seas, pero a Pikachu no le harás daño! — Exclamó con mucha certeza, sin importarle si quiera que eso podría costarle la vida.

El pokémon negro analizó con profundidad las palabras del joven, notaba que daría su vida por su Pikachu, quien estaba en mal estado; estuvieron en silencio y con la mirada fija por aproximadamente un minuto, hasta que, el dragón hizo desaparecer esa bola luminosa de electricidad. Acto seguido y, de manera extremadamente rápida, empujó al oriundo de Kanto para así ejercer presión sobre Pikachu y robarse la excesiva cantidad de energía que poseía el ratón eléctrico para alimentarse de ella.

— ¡Pikachu! — Exclamó con bastante preocupación pues por un momento creyó que los dejaría en paz.

El Pokémon amarillo estaba sufriendo, sin embargo, el misterioso pokémon lo estaba ayudando a quitarle la excesiva electricidad que lo estaba molestando. El proceso duró poco, hasta que voló a lo más alto para crear varios relámpagos que, obviamente, no pasaron desapercibidos por la gente del Pueblo Arcilla; dio una última mirada hacia un Ash que estaba muy asustado y a un Pikachu que estaba debilitado para así retirarse volando por los cielos. Todas las nubes grises habían desaparecido.

El muchacho se acercó rápidamente a su pokémon.

— Pikachu — Hizo una breve pausa — Será mejor que te lleve de regreso al laboratorio de la Profesora Juniper — Aunque estaba algo lastimado por el empujón que había recibido, eso no le impedía apresurarse para auxiliar a su amigo.


Regresamos un poco atrás en el tiempo, para ese entonces, Ash y Pikachu, así como la madre de Ash y el profesor Oak, habían salido del laboratorio de la científica por los problemas que ya estaban teniendo.

Hilda había llegado al laboratorio de la Profesora Juniper, se encontraba un poco cansada pues, si bien no era un trayecto muy largo, estaba tan emocionada por su primer día como entrenadora que apresuró mucho su paso. La chica colocó su bicicleta en un aparcamiento para, posteriormente, tocar el timbre del laboratorio, esperó pacientemente por medio minuto hasta que una bella mujer con bata le abrió la puerta.

— ¡Hola! — Saludó alegremente — Tú debes ser Hilda, ¿verdad? — La joven respondió de manera afirmativa haciendo que la dejara entrar al laboratorio.

— Me volveré a presentar, soy la profesora Juniper; me dedico a estudiar el origen, el nacimiento, la evolución y los sueños de los pokémon; el mundo exterior aún es un misterio y hay un montón de cosas que aún no descubrimos, para esto, otros científicos de otras regiones y yo hemos trabajado arduamente para recopilar información de estas criaturas en una Pokédex, como has estado muy interesada en iniciar tu nuevo viaje, es mi responsabilidad darte a elegir uno de los tres pokémon iniciales para entrenadores novatos — La científica liberó a los tres iniciales ya mencionados de sus pokébolas — Snivy de tipo planta; Tepig de tipo fuego y Oshawott de tipo agua — Las tres criaturas hicieron sus respectivos gruñidos.

— ¡Wow, se ven tan lindos! — Exclamó con ojos brillosos.

— Me alegra mucho que te gusten — Respondió sonriendo — ¿Ya decidiste quién será tu nuevo pokémon?, no tengo problemas en esperar si aún estás indecisa.

Snivy se mostraba sonriendo con orgullo y con los brazos cruzados, demostrando que tenía un carácter presumido; Tepig solo estaba sentado y alegre, teniendo una actitud modesta; en cambio, Oshawott se encontraba muy emocionado, pues daba muchos brincos a modo de "¡Escógeme a mí!", dando a entender que su naturaleza era agitada; el pokémon de agua se estaba imaginando su vida si Hilda la eligiese como su nuevo inicial. La muchacha pensó por un momento a quién debía elegir, analizaba el comportamiento de los pokémon para ver quién sería más compatible para ella, no pasaron tres minutos hasta que habló.

— Ya sé a quién elegir.

— ¡Eso es maravilloso!, ¿A quién eliges?

— ¡Escojo a Tepig! — La muchacha se agachó para tener enfrente a aquel pokémon, después, este saltó a los brazos de lo que ahora sería su nueva entrenadora — Tú y yo seremos muy buenos amigos — Dijo con alegría haciendo que el pokémon de fuego la abrazara.

A Snivy no le importaba en lo más mínimo la decisión de la chica, sin embargo, Oshawott estaba completamente en blanco mientras caía al suelo y lloraba de manera cómica, cosa que provocó unas ligeras risas a la científica.

— Verás, es la quinta vez que no elijen a Oshawott como pokémon inicial. Pero bueno, cambiando de tema, ahora que elegiste tu primer pokémon, también te entrego la Pokédex y 10 pokébolas. La Pokédex es una enciclopedia electrónica con el que puedes reunir información de nuevas especies y con tu ayuda, podremos optimizar sus funciones — La mujer le entregó la Pokédex, la cual era gris con una pokébola roja y centro color blanco, que se podía deslizar para tener dos pantallas, tal como algunos celulares de esa época — Veo que tienes un videomisor, si gustas, puedes realizar videollamadas a mi número por si tienes alguna duda — Hilda agradeció las palabras de la mujer, así que compartieron sus contactos. La científica se había percatado de que solo ella había llegado al laboratorio y no junto a su inseparable amiga, Bianca, así como su otro amigo, Cheren, así que preguntó por ellos, a lo que ella comentó las razones del por qué, cosa que le apenó demasiado.

— Bueno, Hilda, así que tienes planeado viajar por Unova, ¿cierto?

— Ajá — Afirmó con un semblante tranquilo mientras cargaba a Tepig — Quiero ser una entrenadora y ganar la liga Pokémon; aunque igual me gustaría dedicarme a otra cosa, pero aún no estoy muy segura de eso.

Parecía extraño, pero la profesora Juniper notaba ciertas similitudes entre Hilda y Ash como: La forma de sus gorras, tener la misma meta ser maestros pokémon, y sus actitudes muy positivas, pero decidió dejar esos pensamientos de lado y solo se limitaría a creer que esto solo era una rara coincidencia.

— Me alegra mucho oír eso — Expresó con una sonrisa — Sé que cuidarás bien de tus nuevos pokémon y, como vas a empezar tu viaje, sugiero que tomes la Ruta 1 así en menos de tres horas llegarás a Pueblo Accumula, donde podrás descansar en un Centro Pokémon y entrenar a tu Tepig.

— ¡Muchas gracias! — Respondió gozosamente — Ahora empezaré mi viaje. ¡Nos veremos luego, profesora! — Se despidió con mucha motivación, a lo que la científica correspondió la despedida con un "¡Igualmente, cuídate mucho!".

Hilda salió del laboratorio, no obstante, se detuvo a tres metros de su bicicleta para darse cuenta de que en el cielo habían muchas nubes grises — Qué raro, el clima cambió muy de repente — Se dijo a sí misma mirando a su Tepig, inesperadamente, un relámpago había impactado en su bicicleta nueva, quemándola en el proceso, haciendo que ella estuviera a punto de decir maldiciones, pero sabía que eso sería inmoral, más aún si tenía a Tepig enfrente de ella, por lo que solo inclinó la cabeza hacia abajo — Este será un viaje muy prometedor — Dijo mientras daba un suspiro, por lo que decidió mejor irse caminando por la Ruta 1 junto a su nuevo amigo tratando de mantenerse positiva, pues pensaba que solo se trataba de un accidente "natural".


Cinco minutos han pasado, Juniper no dejaba de preguntarse qué había hecho mal en su proyecto para haber generado ese mal estímulo en Pikachu, no podía evitar pensar que había sido por su culpa, estaba tan sumida en esos pensamientos que no había oído el fuerte trueno que se había producido hace poco tiempo.

— ¡Profesora! — Exclamó un joven que entraba muy deprisa al lugar cargando a su Pikachu, llamando su atención.

— ¿Ash? — Se preguntó al verlo. Vio el mal estado de Pikachu por lo que, sin dudarlo, lo tomó para tratar de rehabilitarlo en una de sus máquinas curativas. El joven estaba sumamente preocupado — Tranquilo, todo estará bien. Cuéntame, ¿Qué es lo que ocurrió?

Antes de que el muchacho hablara, tanto su madre, como el profesor Oak y una oficial Jenny habían llegado al laboratorio.

— Creemos saber lo que ha ocurrido, al parecer esto ha sido obra del pokémon eléctrico: Zekrom — Explicó la oficial.

— ¿Zekrom? — Se preguntó Ash — ¿Es acaso un pokémon gigante negro?

Al haber afirmado esa pregunta, el chico contó con todo detalle lo ya ocurrido, por lo que casi todo el asunto ya tenía sentido.

— Así que, por lo que nos cuentas, ese apagón que se dio al momento de analizar los sueños de tu Pikachu fue a causa de Zekrom, haciendo que la electricidad que almacenara se volviera inestable, al escapar y llegar con ese pokémon, de alguna manera algo vio en ti que decidió ayudar a tu Pikachu a quitarle esa sobrecarga que tenía, era tanta que incluso Zekrom se vio en la necesidad de deshacerse de ella creando centellas en el cielo — Resumió la oficial Jenny, anotando todo en un pequeño cuaderno — No dudo de lo que te haya pasado, pero hay algunas inconsistencias en tu declaración.

— En estos momentos lo que importa es la recuperación de Pikachu, ¡subió y bajó su electricidad muy de golpe! — La profesora hacía un gran esfuerzo para mantener en equilibrio el nivel de electricidad del pokémon de Ash. Este, por su parte, no despegaba los ojos de su amigo, mientras que Delia y Oak no se imaginaban que algo así pasaría en su primer día en la región.

La oficial Jenny se retiró a su cuartel a tratar de resolver el caso que, para su mala suerte, no se había llegado a nada, pues no se tenían pruebas de que alguien haya ordenado a hacer tales acciones a un pokémon tan misterioso como Zekrom, tampoco se supo el cómo es que ese dragón había aparecido ahí, pues cuenta la leyenda que hace siglos se le había perdido de vista...

Habían pasado un par de horas desde aquel incidente, para suerte de todos, Pikachu ya se había recuperado tranquilizando a todos, sobre todo a su fiel entrenador; los presentes personajes discutieron de lo que había ocurrido y trataban de hallar una explicación lógica aunque, por una parte, al final todos estuvieron de acuerdo de que aquel percance no se trataba de un error de Juniper, sino de aquel extraño pokémon. Luego de eso, decidieron dejar ese tema a un lado, pues creyeron que era muy poco probable que algo como eso volvería a ocurrir, así que comenzaron a explicarle al chico de Kanto todo lo que la región Unova podía ofrecerle, dándole más razones de iniciar un nuevo viaje en esta región.

— Otra cosa que no te he contado, Ash, es que también me encargo de darles un pokémon inicial a las personas que desean iniciar un viaje pokémon por primera vez — Lo dicho por la mujer sorprendió al joven.

— ¡Eso es fantástico!, ¿Puedo verlos?

Ante la petición del muchacho, la profesora liberó de sus pokebolas a los dos pokémon iniciales que estaban de sobra, Snivy y Oshawott. Juniper le había explicado sus características, así como sus tipos y sus naturalezas.

— Que yo recuerde, se supone que se le dan a elegir tres pokémon y ahí son dos, ¿no? — Cuestionó la madre de Ash.

— ¡Oh!, lo que pasa es que una nueva entrenadora eligió al pokémon de tipo fuego mientras todos estaban afuera con Pikachu — Se sintió apenada al decir esto, pues no pudo conseguir otro Tepig para enseñarles a todos.

— No puede ser, yo quería verlo — Respondió decepcionado. En eso, uno de esos pokémon se quedó mirando a Ash por alguna razón.

— De eso no te preocupes, Ash, la profesora Juniper me ha contado que hay algunos de esos pokémon iniciales en la región, posiblemente te encuentres con uno mientras estés en tu viaje — Comentó Oak.

— ¡Es verdad!, hablando de eso, ya decidiste empezar a viajar en la región Unova, ¿cierto? — Preguntó la profesora.

— ¡Sí! Me gustaría hacerlo, pero... — El muchacho hizo una pausa mientras observaba a su mamá y al profesor Oak de manera pensativa, pues no llevaban ni un día de estar en la región y, obviamente, no conocía las rutas para ir a los gimnasios ni los nuevos pokémon con los que se encontraría.

— De eso no te preocupes, muchacho, solo íbamos a estar aquí un par de días, luego regresaremos a Kanto — Respondió el profesor Oak.

— Ya sabía que partirías pronto, así que organicé todo en tu nueva mochila y, además... — Delia estaba sacando algo que estaba ocultando en su espalda — ¡Te conseguí ropa nueva! — Exclamó mientras le mostraba sus nuevas prendas de su hijo, cosa que lo alegró demasiado, así que fue a un vestidor a cambiar de ropa.

Pasó de tener su atuendo que usó cuando viajó a la región Sinnoh a tener una camisa azul con blanco con capucha y cierre amarillo, pantalones negros y tenis rojos, así como su nueva gorra roja y blanca con una pokebola azul en medio, sin mencionar sus guantes negros con bordes de color rojo. Su nueva mochila era de color verdeazulado con una franja color verde limón.

— Bueno, Ash, ya que estás por empezar un nuevo viaje, te entrego tu nueva Pokédex, cinco pokebolas y un mapa, ¡Te serán de mucha ayuda!; tómalo como un regalo de mi parte — En una bandeja la profesora le entregó lo ya mencionado — Solo empiezas por la Ruta 1 y llegarás a Pueblo Accumula, también hay un Centro Pokémon en donde podrás descansar, además, también podemos tener videollamadas por si tienes alguna duda, también se pueden hacer llamadas a otras regiones — Explicó.

— ¡Muchas gracias a todos!, les prometo que no les fallaré — Respondió con determinación. En ese instante, uno de los iniciales de la Profesora Juniper se quedó viendo a lo lejos al entrenador de pelo negro, así que pensó en una idea loca.

— No te preocupes si vuelves a perder la Liga Unova, nosotros te seguiremos apoyando — Respondió la madre del chico en tono ameno.

— Puedes marcarnos cuando puedas, incluso me puedes pedir pokémon que antes ya habías capturado — Habló el profesor.

— ¡Claro, lo haré! — Se ajustó su nueva gorra para salir corriendo rumbo a su nuevo destino, Pueblo Accumula — ¡Gracias a todos, los veré luego! — Gritó a lo lejos seguido de los gritos de Pikachu.

— Ese chico siempre lleno de energía... Es igual a su padre... — La madre de Ash estaba feliz por la meta de su hijo, pero hacía lo que podía para ocultar su tristeza por despegarse de su "pequeño".

— Y que lo digas, Delia, sin duda algo bueno le deparará en este viaje — Oak fue el único que notó la melancolía de Delia, por lo que solo se limitó a decir "Ash está creciendo, es normal que sea así, debes entenderlo".

Se ve que Ash tiene mucho potencial cuando se trata de entrenar y entender a los pokémon, creo saber la razón por la cual Zekrom ayudó a Ash en ese momento, espero no estar equivocada — La mujer investigadora estaba esperanzada.

Sin que nadie lo supiera, uno de los pokémon de Juniper se había salido escapado del laboratorio y comenzaba a seguir de manera sigilosa al muchacho del Pikachu.

Nadie lo sabía en estos momentos, pero estaba por comenzar no solo una nueva aventura, sino que también, uno de los sucesos que cambiarían el rumbo de la región Unova y que será recordada por la historia, pues una persona, en un lugar muy alejado de la región, se levantó de un trono para hablar en voz alta a una gran multitud de personas.

— Él... Él ha despertado, puedo sentirlo... ¡Él ideal ha despertado! — Exclamó para después recibir múltiples aplausos de los presentes en ese lugar.

Continuará...