Un lugar oscuro, no sabía en qué lugar se encontraba ni tampoco que fue lo que ocurrió antes de ello.

- (Donde estoy…)

- Hola querido hijo. – Una gran luz apareció ante él. – Lamento informarte que has muerto.

- (Un momento… ¡¿Cómo que estoy muerto!?)

- Así es, moriste debido a que te atragantaste con un pepinillo mientras comías una hamburguesa. – Informó el ser de luz, la figura se empezó a sentir ridícula.

- (Eso no puede ser cierto… no pude haber muerto de la forma más ridícula posible)

- Pues es verdad y debes de aceptarlo, ya que no tienes forma física.

- (¿No la tengo?) – Intentó verse pero no lograba observar nada, ni siquiera sus manos. – (Esto realmente no podría ser peor… ¿qué me pasará?)

- Pues tu destino será elegido de la siguiente forma… con la ruleta de la próxima vida. – Una gran ruleta apareció en ese momento con diversas opciones. – Dejaremos al azar tu destino, quizás asciendas al cielo, puedas tener una nueva vida como un animal o incluso reencarnes en algún programa de ficción de tu mundo, ahora vamos a girar esa ruleta.

- (No creo que dejarlo al azar sea lo correcto…) – El ser de luz ignoró su comentario cuando empezó a girar la ruleta, pasaron unos segundos cuando se detuvo la aguja en una de las opciones. – Estás de suerte, te ha tocado la reencarnación, ahora veamos en que mundo vas a reencarnar. – Hizo aparecer una caja de la cual sacó un papel al azar. – Ya veo… el mundo en el que te tocó reencarnar es el de Kanojo, Okarishimasu, y lo harás como el protagonista, Kinoshita Kazuya.

- (… No, por favor, todo menos eso ¡No quiero ir a un mundo donde todos son idiotas!) – Empezó a sentir que le tocó la peor de las suertes. – (¡No puedes hacerme esto, dame otro mundo, hasta acepto que me des el cuerpo de una cucaracha, pero cualquier otra opción menos esa!)

- Lo siento querido hijo, pero la elección es irrefutable, no tengo mucho tiempo así que empezaré la transferencia, buena suerte en tu nuevo mundo.

- (¡No, no me hagas esto!) – A pesar de sus gritos sintió que un vórtice empezó a succionarlo, solo pudo sentir como toda su mente se apagó completamente y quedó todo negro.

Empezó a abrir los ojos, sintió que ya tenía un cuerpo pero igual observó un panorama desconocido para él, solo observaba un techo, intentó estirar su mano pero solo logró ver una mano pequeña, como de bebé.

- … (Genial, ahora soy un bebé, y sí lo que dijo ese ser es cierto, este debe ser el cuerpo de Kinoshita Kazuya… realmente estoy maldito… de que tuviera que reencarnar en esta basura de historia.)

Él conocía la historia del mundo donde se encuentra, todo debido a un amigo que le recomendó ver el anime, aunque él no tenía mucho interés en hacerlo, este presionó bastante hasta que aceptó para que dejara de fastidiarlo, así es que tuvo que verse las temporadas y durante ese tiempo aprendió algo… que era una de las peores historias que ha logrado ver, los personajes no tienen cerebro, las situaciones son sumamente estúpidas y ni hablar de su protagonista que es el peor que ha conocido, solamente pocos personajes lograron ganarse su respecto pero eran más los puntos en contra que a favor.

- (Pensar que pasé de ser alguien exitoso, un chico popular y con un futuro brillante, un próximo gran empresario con ideas para el futuro a este… tipo.) – Bajó la mirada. – (… No, me rehúso a dejar que sea así, que esta historia se desarrolle tal y como ese autor quiere que sea, que me vuelva un tremendo perdedor que va tras una chica y gastando millonadas en ella sabiendo que nunca me amará… todo menos eso, soy alguien distinto, tengo inteligencia, carisma, ambición… soy una persona completamente distinta a Kazuya… y es lo que voy a hacer… voy a cambiar mi futuro, si estoy destinado a repetir los mismos errores que el protagonista, me resistiré con todas mis fuerzas, tomaré el rumbo de mi futuro… eso haré, voy a pasar de todos ellos y me convertiré en lo que soy realmente… una persona que cambiará todo.)

Ese fue el inicio para esta alma reencarnada en el cuerpo de Kazuya, atrapado en el mundo de una comedia romántica barata, él renegará de todo eso para seguir su propio camino, sin saber que todo eso también influirá en las personas a su alrededor.


Pasaron cinco años, Kazuya ha crecido y ha logrado aprender todo lo necesario respecto a su entorno familiar, la tienda de licor que su familia maneja y sobre su abuela la cual, por cierto, es de los pocos personajes que ha respetado debido a que la considera alguien que realmente vela por él, lo ve como un buen nieto y es muy cariñosa. Actualmente se encontraba leyendo un libro de estudio.

- (Necesito absorber nuevamente todo el conocimiento necesario para cuando vaya a la universidad, sí quiero convertirme en un gran empresario, tengo que destacar desde ahora.)

- Kazuya, Kibe-kun ha venido a jugar. – Informó su madre, el castaño gruñó por debajo.

- (Por supuesto que tenía que venir…) – Cerró el libro a regañadientes cuando fue a la entrada de la tienda, ahí se encontraba un niño de cabello negro y rostro ovulado, hasta poseía una mirada algo estúpida.

- Kazuya-kun, vamos a jugar. – Sugirió, lo cierto es que él no veía a ese sujeto como su amigo, sabe bien que es un personaje secundario en la historia y podría haber sido su mejor amigo, pero eso solo tiene efecto con el Kazuya ingenuo y estúpido, y por supuesto que no era él.

- Lo siento Kibe, pero ahora mismo estoy estudiando, será en otro momento.

- ¿Eeeh? Vamos, no seas un aguado, juguemos. – Empezó a meter presión, no sabía cuanto quería golpearlo para que se vaya llorando y deje de molestarlo pero su abuela le tenía cariño por alguna razón, además de que son vecinos y eso facilita que se vean con mayor facilidad, y como no quería decepcionar a su abuela, no tenía de otra.

- Bien, vamos a jugar.

- Yay~ - Kibe celebró el poder jugar con Kazuya muy a pesar de este, fueron al parque para jugar, tuvo que esforzarse en hacer parecer que se divierte aunque por dentro no era así, con tal de que Kibe se fuera contento y él pudiera regresar, así es que llegó la tarde y entonces regresó. – Nos vemos Kazuya-kun.

- Nos vemos… - Y entró a la tienda, sumamente agotado.

- Bienvenido Kazuya. – Su abuela, Kinoshita Nagomi estaba esperando ahí. - ¡Te divertirte con Kibe?

- Sí, claro que lo hice. – Sonrió para que no sospechara sobre su desgano, la abuela soltó una risa.

- Sí que tienen mucha energía los niños, una lástima que a mi edad ya no pueda jugar como antes… realmente me alegra tener un nieto saludable y además estudioso ¿Cómo vas en la escuela?

- Bien, estudio mucho.

- Ya veo. – Nagomi se cruzó de brazos. – Eres realmente inteligente así que espero un buen futuro para ti… pero eso no es todo, espero que igual me presentes a tu futura novia, quiero verte casado y que me traigas nietos. – Expresó, Kazuya desvió la mirada. – Entiendo que te estés esforzando ahora mismo pero tienes mucho tiempo aún para preocuparte por el futuro, disfruta de ser niño un poco más.

- Entendido abuela. – Entró por atrás para volver a su habitación, realmente respetaba mucho a Nagomi pero tenía otros planes. – (Lo siento mucho, pero ahora mismo tener una pareja no está en mis planes… mis aspiraciones van hacia otro lado, uno más ambicioso…)

Pasaron otros tres años, ahora con ocho años y asistiendo a la primaria, observó el tablón de calificaciones, nuevamente había quedado primero.

- Kinoshita-kun es el primero otra vez.

- Es realmente muy listo. – Los demás niños no podían dejar de señalar lo grandioso que era, algo lo cual alimentaba bastante su ego.

- (Eso niños, aprendan a ver quien es el que está en la cima aquí.)

- ¡No es justo Kazuya, eres demasiado listo! – Exclamó un Kibe el cual tenía lagrimones en los ojos, Kazuya sonrió de lado.

- Eso te pasa por no haber estudiado lo suficiente. – El pelinegro gruñó por debajo.

- La próxima vez déjame estudiar contigo. – Pidió, Kazuya lo vio de forma altanera.

- ¿Cómo se dice? – Mostró presión, lo cual causó que Kibe se sintiera algo intimidado.

- … Por favor.

- Muy bien Kibe, compartiré mis conocimientos contigo, solo porque eres mi amigo.

- ¡Gracias Kazuya, eres el mejor! – Agradeció este, Kazuya realmente se sentía como el rey de la escuela y ni era de menos, siendo que mentalmente es mayor, poseyendo unos veinte años.

- (Sé que hago trampa usando mi intelecto adulto pero es lo de menos cuando es para mi propio futuro…) – Caminando por los pasillos, observó por la ventana, un equipo de beisbol se encontraba practicando en ese momento, fue entonces que el castaño se llevó la mano al mentón. – (Quizás debería practicar algún deporte… después de todo, se vería bien en mi currículo.)

De ese modo le pidió a sus padres que pueda entrar al equipo de beisbol, ya una vez pudo entrar, hizo el mismo entrenamiento que los demás niños que recién estaban empezando, claro que apenas lo haría como un suplente ya que necesitaba aprender las bases del juego, pero era tal su esfuerzo que empezó a destacar.

- Kinoshita, realmente lo haces bien en los entrenamientos. – Lo felicitó el entrenador.

- Muchas gracias entrenador.

- Ahora podrías empezar a probar los bateos… viendo todo lo que te esfuerzas, tengo mis esperanzas puestas en ti.

- Por supuesto entrenador, lo haré. – Así es que continuó con el entrenamiento. Pasaron meses y el primer juego para el equipo se llevó a cabo, él estaba como suplente ya que los mayores eran los titulares, se encontraba en la banca observando atentamente cada jugada la cual pudiera absorber en su mente.

- Hay un lesionado. – Uno de los titulares de su equipo se acabó lesionando el cual sacaron para llevar a la sala médica. – Necesitamos que uno de los suplentes salga, Kinoshita, prepárate para ir a batear.

- Claro entrenador. – El castaño empezó a hacer calentamiento para salir al campo, era el momento que esperaba para demostrar sus habilidades. Una vez terminó, fue al montículo, ya el pitcher del equipo rival se preparó para lanzar, Kazuya sonrió de forma confiada. – (Este es el inicio de mi gran futuro) – El pitcher lanzó la pelota y…

*KLANG*

Kazuya la golpeó, esta salió volando a lo lejos, él aprovechó para correr con todo lo que tenía mientras el público animaba al equipo, ahí pudo ver a su familia que lo animaba con todo, el castaño logró llegar hasta la primera base pero no se detuvo ahí, fue directo hacia la segunda cuando la pelota empezó a caer, uno de los jardineros quiso agarrarla pero no pudo, fue tras ella, siendo todo lo que necesitaba él para llegar a segunda y de igual manera anotaron una carrera.

- (No lo dejaré aquí) – Fue aún más lejos y empezó a correr hacia la tercera, ya un jugador del equipo rival la agarró y arrojo a tercera, Kazuya corrió con todo mientras se acercaba y se lanzó de barrido hacia la base, levantando polvo.

- … ¡Safe! – Pudo tocarla antes de que llegara la pelota, el público aplaudió la hazaña que había realizado, hasta su familia no dejaba de expresar lo grandioso que era él, el chico saludó a las gradas.

- (Eso es lo que buscaba, seguiré siendo un jugador destacado por unos años más, mostraré lo grande que seré en el futuro.)


Segundo de secundaria, Kazuya ahora había pasado a tener unos catorce años y nada había cambiado respecto a lo que hacía, continuaba siendo de los mejores respecto a calificaciones y continuaba jugando beisbol, entrando al equipo de su secundaria, siendo actualmente el capitán, en recomendación del anterior capitán de tercero, todo iba viento en popa para él.

- Oye Kazuya ¿vamos al karaoke a celebrar el haber ganado el juego de hoy? – Sugirió uno de sus compañeros de equipo.

- Por supuesto, pero tengo algo que hacer antes así que adelántense. – Este asintió mientras su equipo se iba. – Lo siento mucho personaje de relleno, pero tengo asuntos más importantes ahora. – El castaño iría a la biblioteca a estudiar un rato, no quería descuidar sus calificaciones, en eso su teléfono empezó a sonar. – Es de mi madre… - Contestó en ese momento.

- Kazuya… tu abuela… tu abuela… - Se escuchaba agitadamente, en ese momento los ojos del castaño se abrieron totalmente. Corrió lo más rápido que pudo hacia la tienda, al llegar vio a sus padres.

- ¿Qué pasó? – Preguntó, el padre lo vio.

- Tu abuela sufrió una dura caída mientras cargaba unas cajas, se la llevaron internada al hospital. – Respondió, el castaño soltó un suspiro. – Lo cierto es que el paso de los años ha pegado duro a ella y su cuerpo se ha debilitado, puede que no vuelva a realizar actividades tan demandantes como esa.

- Pero no es que ella se vaya a poner triste por eso. – Respondió Kazuya, el padre asintió de brazos cruzados.

- Ella siempre ha sido así, se hace la dura para no preocupar a los demás y seguro no quiere que nos vea tristes… así que, al visitarla, debemos hacerlo con una sonrisa.

- Claro. – Él ya sabía que en algún momento Nagomi acabaría internada pero no pensó que sería tan pronto, esa ha sido una de las pocas veces en la que fue tomado por sorpresa, ya se encargaría de visitarla para hablar con ella ya que parecía disfrutar mucho de su compañía, y seguro que Kibe iría también.

Tercero de preparatoria, años después, su abuela fue trasladada a Tokio para estar internada ahí, ya era el momento de escoger su futuro.

- Escriban la carrera que deseen cursar y a que universidad entrarán. – Informó el profesor; en el caso de Kazuya no había duda alguna, escribiéndolo rápidamente.

- (Iré a la universidad de Tokio, sí hay algo que el Kazuya original al menos hizo de forma medianamente correcta fue haber logrado entrar a la universidad y tomar la carrera de administración de empresas, solo que en mi caso me lo tomaré en serio.)

- Oye Kazuya ¿ya sabes a donde ir? – Kibe se acercó a hablar con él.

- Iré a la Universidad de Tokio, sé que será algo duro pero creo poder entrar.

- Es cierto, pero siendo tan listo como eres no deberá ser algún problema… igual me sorprende un poco, escuché que te han dado algunas becas deportivas.

- Las rechacé, perseguir una carrera profesional en el beisbol no es mala idea pero tengo otros planes en mente y deseo llevar dinero seguro a mi familia.

- Sí que les tienes aprecio… muy bien, no te dejaré solo y tomaré esa ruta igual. – Ya sabía que Kibe entraría debido a como va la historia original, en el caso de Kazuya, estaba más ocupado en poder seguir sus planes, ya dentro de poco entraría de lleno a la historia canónica.

- (Evitaré cualquier tipo de situación que me haga tomar esa vía, no dejaré que Mizuhara Chizuru entre a mi vida.)

Una vez terminaron las clases, regresó a su hogar, escuchó en la entrada la voz de su abuela, ella llamaba muy seguido por videollamada, más que nada para saber que su hijo, el padre de Kazuya, no haya cometido alguna tontería.

- Kazuya ha vuelto. – Informó la madre, fue entonces que el tono de voz de Nagomi cambió.

- Kazuya ¿Qué tal la escuela? – Se acercó al teléfono para verla.

- Bien, ya entregamos las hojas sobre que universidad queremos ir, yo puse que estudiaré administración de empresas en la Universidad de Tokio.

- Ya veo, así que podré verte seguido ya que seguro te mudará por aquí.

- Ese es el plan, esperaba poder alquilar un apartamento para no estar viajando desde lejos.

- Eso me alegra… Kazuo, debes de darle dinero para que consiga su apartamento.

- Bien madre, eso haré. – Respondió el padre, Kazuo.

- Nos vemos luego Kazuya, te quiero.

- Yo igual abuela. – Y entonces colgó, el padre soltó un suspiro.

- ¿Por qué solo a mí me regaña?

- Eso es señal de que se preocupa por ti. – Respondió Kazuya, Kazuo enarcó una ceja.

- No estoy muy seguro de ello… pero es verdad que me ha enseñado todo lo necesario para poder manejar la tienda desde pequeño, ha sido estricta pero es algo que le agradezco… Kazuya, tengamos una charla. – Le pidió que fueran a sentarse a la mesa, el castaño lo siguió, ahora ambos estaban de frente. – Desde que eras pequeño has demostrado ser inteligente y atlético, detecto que tienes una gran ambición dentro de ti y pudiste haber seguido muchos caminos, tenías múltiples opciones como deportista o alguna otra carrera ¿por qué decidiste tomar el camino a Tokio? – Preguntó, quería conocer las razones detrás de su decisión, Kazuya sabía que tiene que ser sincero.

- … Tengo varias razones, la primera es que, si bien pude haber aceptado alguna de las becas deportivas que me propusieron, quiero tener un trabajo firme y seguro donde pueda contribuir por todo lo que me han dado, no solo quiero conformarme con ayudar a la tienda, quiero conseguir mucho más que eso, generar mi propio negocio y hacerlo crecer, ser un empresario reconocido, pagarles con el fruto de mi esfuerzo a ustedes, mis padres, y a la abuela, puedan sentirse tranquilos de que viviré un buen futuro, es lo que deseo conseguir.

Kazuo no dijo nada por unos segundos, se dedicó a cerrar los ojos mientras seguía de brazos cruzados.

- … ¿Puedo confesar algo? En el momento que naciste y vi tu rostro por primera vez, imaginé que serías alguien más, que quizás serías alguien tonto e indeciso y que causarías problemas a otros, si hubiera tenido un hijo así, juro que hubiera hecho lo posible por corregirlo y llevarlo al camino correcto… pero luego me di cuenta que mi presentimiento se equivocó, frente a mí no tengo solo a mi hijo, sino a un hombre totalmente seguro y capaz de lograr su futuro, esas palabras me inspiran confianza. – Sonrió por debajo. – Te apoyaré en todo lo que necesites para que salgas adelante.

- Gracias padre. – Kazuya agachó la cabeza.

- Jeje, no es necesario que hagas eso. – Ya sonrió de forma más relajada. – Y no solo seré yo, tu madre y hasta tu abuela te brindarán todo su apoyo, ya deseo ver qué vas a lograr, para cuando ya dejes esta casa, te daré el dinero suficiente para que puedas alquilar un departamento, pero deberás ganártelo tu solo igual.

- Eso haré, me buscaré un empleo de medio tiempo, pero no descuidaré mis estudios tampoco.

- Conociéndote, sé que lo harás. – Kazuo soltó una risa, Kazuya agradecía poder contar con el apoyo de su padre y también buscaría un trabajo para subsistir, ya pronto empezaría su vida universitaria… y el inicio de la historia…


- Esto es la Universidad de Tokio. – Kazuya atravesó las puertas de la institución, como recién ingresado empezaría conociendo los pasillos hasta llegar al salón por el cual tomaría sus clases, ahí vio una cara conocida. – Kibe.

- Oh Kazuya, así que tomaremos clases juntos. – Exclamó el pelinegro con una sonrisa, fue a sentarse al lado de este. – Te dije que entraría contigo.

- Seguro te mataste estudiando a última hora como siempre.

- ¡Oye! Esa es mi estrategia que siempre funciona. – Otros alumnos empezaron a entrar, fue entonces que llegó alguien que Kazuya conocía bien, una chica de cabello rubio corto y ojos azules.

- (Nanami Mami… esa chica es un peligro abundante… evitaré cualquier contacto con ella…)

- Kazuya ¿Qué ves? – Kibe dirigió su mirada hacia donde observaba el castaño, al fijarse en Mami, este sonrió de forma burlona. – Ya entiendo… ves a esa belleza ¿no? Será mejor que te rindas amigo, no tienes oportunidad con una chica como ella.

- Tampoco es que sea mi intención, solo pienso que destaca demasiado.

- Así son ese tipo de chicas, seguro ha de haber sido la popular en su secundaria y habrá tenido al menos unos diez novios. – Soltó un suspiro. – Como quisiera tener novia…

- Yo igual. – Escucharon una voz al otro lado, era un chico de cabello castaño claro con lentes del cual sobresalía un par de dientes frontales.

- ¿Eres un solitario como nosotros? – Preguntó Kibe.

- No me metas en ese saco. – Comentó Kazuya pero fue olímpicamente ignorado.

- Por supuesto, no pensé encontrar a vírgenes como yo. – Exclamó con una sonrisa. – Me llamo Kuribayashi Shun.

- Soy Kibe Yoshiaki y él es mi amigo de la infancia, Kinoshita Kazuya. – Presentó al castaño.

- Creo que pudo presentarme solo.

- Un gusto, creo que los tres tendremos una gran y duradera amistad.

- Eso mismo creo. – Los dos empezaron a llevarse como si hubieran sido amigos de toda la vida mientras Kazuya solo veía con rostro inexpresivo.

- (Supongo que es de cajón que estos dos entren a mi vida…) – En ese momento sintió que alguien le observaba, miró a ver, encontrando un par de ojos azules que le veían, se trataba de Mami, Kazuya se esforzó por no mostrar asombro, en cambio la rubia simplemente sonrió y saludó con la mano mientras fue a su asiento. – (Espero que no llame su atención, no quiero tener a esta loca respirándome en la nuca.)

Entró el profesor y con ello empezaron las clases, Kazuya prestaba atención y anotaba apuntes mientras Kibe y Kuribayashi simplemente estaban distraídos, algo normal en ellos. Las horas pasaron hasta que llegó el almuerzo.

- Oye Kazuya, Kuribayashi y yo iremos a almorzar ¿vienes con nosotros? – Preguntó Kibe.

- En un momento, tengo algo qué hacer antes.

- Bien, nos vemos luego. – Y los dos se fueron, el castaño no iría realmente a comer con ellos, aprovecharía el tiempo para estudiar un poco más, ya poco a poco estaba recordando todo lo que aprendió en su vida anterior.

- (Creo que finalmente mi edad mental está creciendo… he sentido que me quedé atrapado con veinte años pero ahora el tiempo empezó a correr… ya empezaré esta nueva vida al máximo.) – Ya estaba decidido a ir a la biblioteca cuando…

- Hola~ - Una figura se apareció frente a él y no era nada más y nada menos que la persona que menos deseaba conocer. - ¿A dónde vas?

- Esto… iba a la cafetería, busco algo para comer y luego iré con mis amigos para comer juntos. – La rubia se encontraba fulminando con la mirada a Kazuya, sumando su sonrisa la cual intentaba demostrar una inocencia.

- Hace poco en el salón noté que me estabas observando ¿hay alguna razón para ello?

- No la hay, solo estaba mirando… el techo, eso mismo. – Dijo su excusa, aunque sonaba muy estúpida, Mami soltó una risa.

- Que gracioso eres, no solo tienes sentido del humor, también observo que posees una figura atlética ¿te ejercitas?

- Bueno, jugué beisbol hasta mis últimos días de preparatoria, quizás por eso… - Deseaba librarse de ella pero lo ponía muy difícil, Mami expresó asombro.

- Oh~ eso no lo sabía, la verdad es que me atraen mucho los deportistas. – Ella posó su mano sobre el torso de Kazuya, algo que lo puso tenso. – Me llamo Nanami Mami ¿y tú?

- … Kinoshita Kazuya.

- Así que Kinoshita-kun ¿eh? Espero que podamos ser buenos amigos, un día de estos deberíamos salir ¿entendido? – El castaño asintió. – Genial, nos vemos luego~ - Y ella se fue, momento en el que Kazuya pudo recuperar el aliento.

- (Maldita sea… lo que menos quería que sucediera acabó pasando… acaso es que por ser Kazuya ¿necesariamente tengo que atraer a esa perra?) – No había caso en seguir pensando, solo necesitaba mantener una distancia prudente con ella y no ceder a sus intenciones de buscar un noviazgo, representaba un peligro después de todo.

Las clases llegaron a su final, Kibe y Kuribayashi deseaban salir juntos a ver anime y jugar juegos pero Kazuya les rechazó, después de todo necesitaba buscar un apartamento donde vivir a partir de ahora, estos aceptaron y cada quien tomó su camino, actualmente el castaño se encontraba viendo ofertas en su teléfono.

- Con el dinero que mi padre me dio, no podré esforzarme en buscar un buen complejo, necesita ser barato… - Mientras más revisaba, veía que superaba el presupuesto que tenía actualmente. – Y hace poco empecé a hacer trading pero no me dará resultados al instante, así que es todo el dinero que tengo… - Mientras caminaba reconoció la calle donde estaba, entonces vio al costado encontrando un paisaje que conocía bien. - … Este es el complejo de apartamentos donde el Kazuya original vive…

En ese momento empezó a ver los pros y contras, de antemano es barato y con el dinero que posee actualmente, puede costearse el apartamento que conoce de la historia original, pero a la par es el mismo sitio donde vive Chizuru, a pesar de que en los primeros años no se ven para nada, llegará un momento donde empezarán a interactuar y ese camino lo llevaría a la historia original, y es lo que más deseaba evitar.

- Maldición… hay tanto beneficios como problemas… - A la larga solo necesitaba evitar encontrarla y como ella trabaja la mayor parte del tiempo como novia de alquiler, no es que pueda encontrarla cuando regrese o durante las clases, sería lo más discreto posible. - … Bien. – Y así se dirigió a hablar con el casero, viviría ahí a partir de ese momento.


Ya poseía un nuevo apartamento, siendo aquel tan pequeño y acogedor que conocía, además de barato por lo cual podría vivir ahí en lo que estudia, una vez hizo toda la mudanza y acomodó todo, podía relajarse, tenía su teléfono revisando el mercado de acciones y compra-venta.

- (A estas alturas no tengo idea si Mizuhara ya vivirá aquí al lado pero por ahora mantendré un perfil bajo con ella, mejor si no llegamos a coincidir en horarios de llegada y salida.) – Terminó con sus asuntos. – Debería ir a comprar algo.

Salió de su apartamento para dirigirse a la tienda de autoservicio para buscar su cena, mientras caminaba por las calles continuó viendo en algo su celular.

- Que cansancio… - Soltó un suspiro, no deseaba hacer demasiado esfuerzo debido a lo que le costó acomodar todas sus cosas, en ese momento que iba por la esquina, vio cabello castaño, ahí fue que Kazuya entendió de quien era, ni corto ni perezoso fue a esconderse rápidamente. Era aquella figura femenina de largo cabello castaño y figura despampanante y bien vestida. – (Maldición, no esperé encontrarla tan rápido… creo que me escondí a tiempo para que no me vea.) – Al final ella pasó de largo sin haber visto a Kazuya, cosa que le trajo alivio. – Menos mal…

- ¿Kinoshita-kun? – Aquella voz lo asustó, saltando a un costado para encontrar con alguien más, siendo Mami. – Eres tú realmente.

- Manami-san… ¿Qué haces aquí? – Preguntó con desgano, la rubia se llevó un dedo a su mejilla.

- Había salido con unas amigas, me encontraba de regreso a mi casa cuando quise pasar a comprar algo, entonces te encontré escondiéndote. – Respondió, Kazuya no quería seguir hablando con ella.

- Interesante, pero ahora mismo tengo algo qué hacer, nos vemos.

- Alto ahí. – Lo sujetó del brazo. – ¿Acaso piensas dejarme sola? Un caballero como tú podría escoltarme por lo menos. – Puso un rostro de tristeza, queriendo convencer al castaño, este simplemente desvió la mirada.

- Tienes suerte que no sea tan malvado para dejarte sola.

- Jeje, gracias~ - Y eso solo causó que ella abrazara más el brazo de Kazuya, casi hundiendo sus pechos en este. – Eres muy amable.

- Claro. – Mantuvo un rostro neutro, a pesar de sentir la suavidad del gran busto de la rubia, no le generaba nada porque conocía bien su personalidad. – (Sí este fuera el Kazuya original, no dudaría en matarse la cabeza y siendo un pervertido.)

- Vamos entonces. – Y los dos caminaron juntos de esa forma, a Kazuya le era muy incómodo pero no había forma en que ella le soltara, de ese modo entraron a la tienda.

- ¿Qué vas a querer? – Preguntó Kazuya, la rubia finalmente lo soltó para ver en los estantes.

- Como apenas estoy volviendo de una gran comida, esperaba comprar algo ligero… como un pan.

- Sigue viendo mientras yo veo lo mío. – Kazuya fue a la sección de bentos, agarrando uno de cerdo así como una botella de té. – (Ahora debo de ir a la caja a pagarlo rápido, quizás así logra perderla.) – Fue a pagar el bento y el té y entonces ya iba a la salida.

- Kinoshita-kun, no te vayas sin mí. – Se quedó paralizado, totalmente en derrota cuando Mami se acercó. – Ibas demasiado rápido~

- Lo siento, no pensé que tardarías mucho y pensaba esperar afuera… - Tuvo que mentir, por suerte ella no sospechó demasiado.

- Entiendo, vamos a sentarnos por aquí. – Mami lo obligó a sentarse afuera de la tienda, ella sacó su pan para comerlo en ese momento. - ¿No vas a comer?

- Esperaba hacerlo en mi apartamento, además no tengo prisa. – Respondió, la rubia entendió, en ese momento acercó su pan que ya tenía una mordida.

- Abre la boca. – Kazuya solo vio con un poco de asombro como ella le compartía de su pan, lo sentía hasta excesivo.

- … Déjame preguntarte algo. – Mami le vio con algo de expectativa. - ¿Por qué haces todo esto? Apenas nos conocimos el día de hoy y ya estás mostrándote muy cercana a mí, no tengo nada de especial realmente. – La rubia mostró un rostro de confusión, entonces se apoyó sobre su brazo, teniendo una sonrisa leve.

- Así que quieres saber la razón… no es algo tan grande, es solo que… llamaste mi atención, no pareces ser como el resto de los chicos que he conocido y ya de repente me piden salir… considero que eres diferente a ellos, hay algo en eso que me trae curiosa, así que espero conocerte más.

- (Claro, conocerme más, cuando ella prácticamente se volverá una loca obsesiva conmigo, seguro me pedirá salir para luego dejarme, pero me saltaré esos pasos y lo diré de una vez.) Solo para que lo tengas en cuenta, no siento ese tipo de atracción hacia ti.

- … ¿Eh? – Mami vio con asombro a Kazuya. - ¿Perdón?

- Sí piensas que te pediré salir, pues estás equivocada ya que no es una prioridad que tenga ahora mismo, poseo una meta mucho mayor en mi futuro y estoy trabajando duramente por ello, otras cosas como el amor pasan en segundo plano para mí, además de que soy alguien bastante promedio y no creo que pueda ser una gran pareja para ti, así que lo lamento. – Habló de la forma más profesional posible.

- … Entiendo… - Los ojos de la rubia se ensombrecieron, entonces se levantó con una sonrisa. – Ya veo~ eres tonto, no pensaba en algo así, pero bueno, fui rechazada antes de intentarlo, jeje~

- Por lo menos espero que esto no arruine mucho nuestra relación, así que seamos amigos ¿Qué dices?

- … Claro, no me molestaría. – Ella se levantó. – Ya es tarde, será mejor que me vaya, nos vemos mañana en clases Kinoshita-kun.

- Claro, mañana. – Y así ella se fue, una vez se alejó, Kazuya apretó su puño en victoria. – (Evité una de las mayores banderas rojas de esta historia, ahora con Mami fuera de la ecuación, podré seguir mi vida en paz y lograré el futuro que deseo.) – Se fue feliz en ese momento, sin saber que estaba siendo acechado, la figura de Mami estaba detrás de un poste, sus ojos mostraban un vacío profundo.

- (Kinoshita Kazuya… como te atreves a hacerme esto… yo solo quería usarte, atraerte con mis encantos para luego dejarte como la basura que eres… pero ahora las cosas serán distintas, antes tenías mi curiosidad… ahora tienes mi atención…)


Ha pasado un par de años desde que empezó la universidad y Kazuya nunca creyó que tendría una vida tan tranquila desde entonces, mantiene calificaciones destacadas, sigue juntándose con Kibe y Kuribayashi porque, a pesar de que los dos son tremendos idiotas, no son mala gente y Kazuya valora eso, en ocasiones le son divertidas las ocurrencias que tienen y del mismo modo le pagan para enseñarles cosas que no entienden de las clases; quizás el mayor cambio es que Mami no se ha acercado a él desde entonces, puede que mejor desistiera de querer seducirlo y entonces alejarse lo cual le beneficiaba bastante, así no seguiría el camino del perdedor que lo dejó su novia, en esos momentos no podía creer que tuviera una vida tan calmada.

- Dos años sin molestias, sin novias de alquiler ni estupideces, solo mi futuro exitoso y yo. – Se encontraba trotando en ese momento para seguir manteniéndose en forma, consideraba que realizó tantos cambios a su vida que pudo haberse alejado del canon de la historia y ahora poseía vía libre para hacer lo que quisiera. – Esto no podría ser mejor… - Sonrió por debajo, en ese momento revisó la hora en su teléfono. – Tengo tiempo, iré a visitar a la abuela.

Tomó un desvío hacia el hospital, luego de unos minutos llegó, atravesando la entrada que lleva a recepción, ahí se encontraba una enfermera.

- Kazuya-kun, bienvenido. – Fue recibido por la secretaria detrás, el castaño sonrió.

- Buen día, he venido a ver a mi abuela.

- Por supuesto, se encuentra despierta ahora mismo, puedes pasar… aunque hay algo, y es que de repente la cambiaron de habitación, así que ahora se encuentra en la habitación… - Una vez le dijeron el número, Kazuya se dirigió a la habitación señalada para ver a su abuela mientras revisaba su teléfono.

- (Que bien, las acciones que compré crecieron un veinte por ciento el día de hoy, esto me deberá asegurar una buena cantidad dentro de unos días.) – Se encontraba distraído revisando aquella aplicación que no se dio cuenta que alguien más estaba frente a la puerta de la habitación donde está internada su abuela, y resulta que esa misma persona también estaba distraída, en ese momento la puerta se abrió.

- Abuela, ya estoy aquí. – Se escucharon dos voces al unísono, momento en el que Kazuya levantó la mirada de su teléfono y vio al frente, encontrándose con un rostro que de igual manera lo observó con confusión.

- Oh Kazuya.

- Chizuru, bienvenida. – Y dos voces igual sonaron al otro lado, Kazuya solo pudo sentir algo en ese momento, como es que el destino acaba trabajando de maneras misteriosas, pasar tantos años planificando un futuro por el cual deseaba evitar perseguir el camino predestinado del cuerpo en el que se encuentra y haberse sentido orgulloso de evitarlo, pero al final, todo se acaba devolviendo de una forma y otra y es recibido con bastante fuerza.

- Kazuya, no pensé que vendrías con una chica ¿es tu novia? – Y esa pregunta de su abuela, acabó por sellar su sentencia…


Sí, se lo deben estar preguntando, como que otro nuevo fic, y además de esta historia, como siempre, las ideas me llegan de repente y cuando las llevo en mi cabeza un tiempo, no puedo evitar plasmarlas.

Pasemos rápido a esto, este fic será de KanoKari, pero no como todos piensan que es, no seguiré el canon del manga o anime, solo tomaré pequeños pedazos pero esto es una historia completamente original o universo alternativo, como prefieran llamarlo, este Kazuya es más metódico y directo, por lo que no habrá malentendidos, o al menos no tantos, mi intención aquí es ver que tan lejos puedo llegar desarrollando algo original solo tomando una premisa de forma superficial y a sus personajes, así que lo de la novia de alquiler será algo que solo veremos unos caps y veremos nuevos rumbos para cada personaje, del mismo modo que será con el romance, espero que puedan seguirme aquí mientras desarrollo esta historia, por ahora es todo, nos vemos en el próximo cap. Saludos.