Dr. Stone no me pertenece es propiedad de Inagaki y Boichi, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.

~Propuesta. ~

_._

Ishigami Senku quizá era muchas cosas. Poseía una increíble inteligencia, determinación, paciencia para seguir sus objetivos paso a paso, tenacidad y versatilidad, era sumamente lógico y eficiente; oh, por supuesto, también había alcanzado el éxito a su corta edad de 25 años. Su inteligencia y esfuerzo lo llevaron a JAXA (próximamente también a la NASA), aunque esto también se debió a las conexiones útiles que recolectó a lo largo de la universidad y que hicieron florecer aún más su carrera como científico.

Sí, él definitivamente era muchas cosas. Y aún cuando pudiera parecer totalmente carente de emociones y hasta un hombre estoico, por desgracia esas cualidades casi inhumanas no eran parte de él (al menos no del todo).

—No iré al jodido barrio rojo con ustedes y es mi última palabra. —Senku le envió una mala mirada a Gen y Ryusui reafirmando así su explícita negativa.

—Nos preocupa tu nivel de estrés Senku-chan.

—Y tu inexistente vida sexual, Bribón.

Ante el último comentario (innecesario) de Ryusui, Ishigami se atragantó con la bebida energética que estaba tomando, tosiendo violentamente mientras trataba de recuperar el aliento. Gen le dió unas palmaditas en la espalda para tratar de apaciguar la conmoción.

—Déjenme trabajar en paz, par de idiotas. —Senku siseó una vez que logró tranquilizarse, su evidente ceño fruncido fue la evidencia tangible de su molestia hacia los que se hacían llamar sus amigos.

—Sólo nos preocupamos por tí, Senku-chan. Tú como científico debes saber a la perfección los beneficios que el sexo puede traer para bajar los niveles de estrés en el organismo…

—No me vengas con eso Mentalista, no voy a caer en tus absurdos trucos. No estoy interesado en perder el tiempo en algo como eso.

¿Por quién estaban tomándolo? Senku no pretendía salir a la calle y mucho menos ir a ese lugar cuestionable de la ciudad sólo para tener sexo con alguna desconocida. No podría rebajarse a sucumbir ante tan bajos instintos primitivos e innecesarios de la naturaleza humana. Él no lo necesitaba, es más, en su lista de prioridades la intimidad ni siquiera figuró como algo deseado o siquiera factible en su vida.

—Parece que nuestro querido amigo pretende seguir y depender del autoservicio por el resto de su vida. —Ryusui soltó sin tacto alguno y casi con un tono de voz que implicaba burla e incredulidad.

—Ambos son unos reverendos imbéciles.

Senku arrugó la cara en desagrado. Aunque claro, internamente no pudo negar parte de la veracidad en el comentario del Mimado, de acuerdo, pero hacía ya bastante tiempo que se había masturbado. No era una práctica que hiciera siempre pero hubo ocasiones.

Gen esbozó una de esas sonrisas de Cheshire que molestó con creces a Ishigami al saber que con ese simple gesto estaba de acuerdo con el comentario de Nanami. Ambos estaban burlándose de él y colmando la poca paciencia que aún le quedaba.

—A este paso el trabajo y tus tendencias adictas a éste terminarán contigo Senku-chan. Y quizá también como un amargado —Gen miró a Ishigami con total suspicacia, como si estuviera tramando algo—. Tienes que disfrutar un poco la vida y dejar de reprimir esos impulsos que luchan por salir… mojigato-chan.

Senku gruñó por el apelativo con el que el Mentalista osó calificarlo. Centrar su entera atención y dedicación a lo que le apasionaba no lo convertía en un mojigato, fue simplemente la falta de interés lo que regía su inexistente vida sexual.

—Y es por eso que hemos venido a ayudarte —Ryusui resopló burlonamente antes de sacar su celular del bolsillo del pantalón y teclear algo en la pantalla de éste—. Dinos Ishigami ¿Cuándo fue la última vez que tuviste una buena sesión de sexo? O mejor aún ¿Sigues siendo virgen?

Una mueca deformó el rostro de Senku al escuchar las descaradas cuestiones de Ryusui, cuestiones que por supuesto no se molestaría en responder. No, por supuesto que no era virgen. Fue sólo una vez pero eso bastó para dejarle en claro que no quería repetir una experiencia tan incómoda como esa de nuevo.

—No les importa.

—Tomaremos eso como un "Tal vez". —Ryusui parecía bastante engreído con su conclusión.

Lo que sin lugar a dudas molestó aún más a Senku. Fue suficiente, no tenía tiempo para estas tonterías y en ese instante los correría de su departamento para poder terminar con tranquilidad los últimos planos de los nuevos motores del módulo lunar que formaría parte de la misión de JAXA.

—¡Jaja! Aquí está —Nanami prácticamente gritó con euforia y chasqueó los dedos al encontrar lo que sea que estaba buscando en su celular. Miró de soslayo a Gen, quién de igual manera pareció asentir disimuladamente en complicidad antes de dirigirse a Senku—. Conocemos a alguien que podría ayudarte con tu problema, Bribón.

Ryusui extendió la mano hacia Gen para tomar lo que él estaba dándole, Senku de dió cuenta que se trataba de un celular y específicamente de SU celular. ¿Qué demonios? ¿En qué momento y cómo lo había tomado Asagiri? Aunque Ishigami sabía que seguramente se trató de otro de sus trucos baratos como el Mago charlatán que era.

—Devuélveme eso Mentalista, y largo los dos.

—No seas así Senku-chan, es sólo una vieja conocida. Ryusui-chan te va a pasar su número de contacto para que puedas llamarla cuando lo necesites. —Gen canturreó con una extraña y nada inocente sonrisa.

El tono insinuante en las palabras le dieron a Senku la ligera premisa de lo que posiblemente estaba sugiriendo. Podía ver ese tren de pensamiento en sus irrazonables amigos.

—No estarán… ¡dame eso! —Senku intentó arrebatar el celular de las manos de Gen sin éxito alguno.

Pero al parecer ya era tarde.

—Listo —Ryusui chasqueó de nuevo los dedos y una enorme sonrisa de suficiencia se instaló en sus labios—. Este es el número de Kohaku, puedes ir con ella cada vez que necesites librarte del estrés. —le guiñó un ojo juguetonamente mientras le devolvía el celular.

—¿Kohaku? —Senku tomó de inmediato su móvil y revisó su lista de contactos.

En efecto había un nuevo nombre agregado a la lista y marcado como "Amber" entre varios corazones y brillos. Una pequeña asociación mental le dió la pista de que ese peculiar sobrenombre era la misma persona que Nanami había nombrado minutos atrás.

—¿Qué demonios es esto? O mejor dicho ¿Quién rayos es ella? —Ishigami frunció el ceño pensando en la posible respuesta a su cuestión.

Y si era lo que estaba pensando, entonces definitivamente no le gustó. La expresión en el rostro de Ryusui y en especial de Gen fueron una mala señal.

—Kohaku-chan es una escort —Asagiri pudo notar a la perfección cómo el rostro de Senku pareció arrugarse en lo que pudo intuir, era rechazo—. Aunque claro, una acompañante de categoría si se le puede llamar de alguna forma.

Por supuesto, las sospechas de Senku se hicieron realidad tras esa descarada revelación de Gen sobre la mujer en cuestión. Una escort…

Asagiri y Nanami estaban locos si creían que él iba a tomarles la palabra y a caer en algo tan bajo como contratar a una trabajadora sexual. ¿En qué demonios estaban pensando? La escala de la locura había sobrepasado sus límites.

—No voy a contratar los servicios de una prostituta. —la voz de Ishigami se elevó una octava mientras gritaba enfurecido y ofendido.

Definitivamente iba a borrar ese maldito número de contacto en ese instante porque no lo necesitaba. Y nunca lo haría. Las mejillas de Senku comenzaron a arder, aunque no supo si era a causa de la vergüenza o del enojo.

—No seas tan despectivo Bribón, Kohaku tiene estándares en su servicio, no se le puede categorizar con ese título.

—No me importa, yo no necesito de esa clase de servicios ni de ella ni de nadie.

Gen se rió casi maliciosamente al ver la reacción de su amigo y Ryusui simplemente se encogió de hombros.

—No deberías ser tan prejuicioso Senku-chan. No mentimos cuando decimos que nos preocupas, además no todo se trata de sexo, no necesariamente tiene que acostarse contigo ¿Sabes? Hay otras formas en las que puede bajarte el estrés. Un buen masaje por ejemplo.

Pero a pesar de sus palabras, Senku miró a Asagiri de mala manera e incluso hasta un poco desafiante. ¡Por favor! Quizá ese tema no le interesara pero no era ningún idiota al respecto.

—No. Esa es mi última palabra. —Hubo un atisbo de petulancia y desafío en el tono de Ishigami.

Su intención era hacerle saber a esos dos que no iban a convencerlo, y se mantendría firme al respecto. Esa mirada lasciva y pervertida en ese par de idiotas le dejó en claro a Senku que su oferta con esa mujer no era menos que algo sexual.

Ellos no podrían obligarlo a ver a esa acompañante o lo que sea. No se rebajaría a tal cosa para satisfacer las retorcidas intenciones de Asagiri y Nanami.

—Necesito terminar con los planos del motor, dejen de hacerme perder el tiempo y váyanse. —los labios de Senku se apretaron en una fina línea de disgusto.

Ishigami creyó tener la victoria completa en esa alocada discusión, la mirada irritada de Gen y el ceño fruncido de Ryusui le dijeron que al menos había ganado esa partida.

—De igual manera te dejaré su tarjeta por si lo necesitas. —Ryusui dejó el papel sobre el centro de la mesa.

Senku gimió en voz alta con disgusto mientras apretaba los dientes y su frente se crispaba en un contundente ceño fruncido.

Sin mucho más que agregar al intento fallido de convencimiento, Asagiri y Nanami se retiraron del departamento de Senku, por supuesto no sin antes reiterar su propuesta. Ishigami les cerró la puerta en la cara para después exhalar un suspiro de exasperación por lo acontecido. ¿En qué demonios estaban pensando el mentalista y el mimado?


Senku soltó un siseo y se pasó una mano por el cabello despeinado, estaba tendido en su cama después de arrojar el último plano fallido de la sonda espacial a la basura. Tendría que reiniciar con el trabajo de nuevo después de la última prueba fallida debido a un error en el diseño.

Avanzar paso a paso era su ideología de trabajo, marcada con esa firme determinación, sin embargo justo en ese momento toda esa fachada estaba viniéndose abajo. Estaba tan estresado que quería gritar.

No hubo descanso alguno desde hacía meses y ahora seguramente sería aún peor con el reinicio del diseño. Estaba frustrado.

El molesto sonido del celular pareció perforar sus oídos y Senku no pudo más que mirar de mala manera al molesto aparatejo que aún tenía el descaro de seguir sonando incansablemente, como si la persona al otro lado de la línea no dejara de marcar hasta que él contestara. Molesto, miró el identificador de llamadas y se dió cuenta que era Ryusui.

¿Qué demonios quería?

Lo que fuese, Senku decidió ignorar la llamada y seguir hundiéndose en su miseria. Sin embargo, tal como pensó, Nanami no desistió con su intención de hablar con él.

Ishigami suspiró y apretó los puños antes de tomar la llamada.

—¿Qué quieres? —gruñó esperando que esto le dijera a Ryusui que no estaba de ánimos para extender la llamada.

Para su buena o mala fortuna Ryusui supo leer entre líneas aquella tácita declaración y decidió expresar lo necesario.

Creo que no pude haber llamado en un mejor momento, bien seré breve y conciso Ishigami —la voz de Ryusui abandonó cualquier ápice de burla para adquirir un tono más serio e incluso profesional— . Te concerté una cita con Kohaku, yo invito en esta ocasión. El encuentro será en el restaurante de mi Francois en media hora. —Nanami emitió una risa disimulada del otro lado de la línea antes de proseguir— . Y para asegurarme de que vayas, te advierto que ya cubrí el costo del servicio y que si no te presentas, tendrás que devolverme toda esa suma de dinero por el depósito con intereses. Ah, y también procederé a retirar mi patrocinio de tu proyecto con JAXA… entonces, tú decides Bribón.

Sin darle tiempo a nada (ni siquiera a reprochar tan absurda actitud y amenaza) a Senku, la línea murió cuando Ryusui colgó la llamada. ¿Qué demonios había sido aquello? No, no, no… no podía ser lo que estaba pensando, porque si entendió bien Ryusui estaba prácticamente extorsionándolo con su trabajo.

Un encuentro con una prostituta a cambio de conservar el patrocinio y su capital.

Ese bastardo.


¿Esto de verdad estaba pasando? ¿Realmente se había arreglado para ver a una prostituta? ¿En dónde estaba su dignidad y su lógica innegable de antaño? Senku quiso culpar a Ryusui de todo esto pero en realidad en el fondo también quería golpearse a sí mismo por acceder a esta sucia treta.

El proyecto con JAXA sería su pase o al menos un paso más cerca a la colaboración con la NASA, definitivamente no podía dejar ir una oportunidad como esta. Maldijo a Ryusui una vez más.

De manera distraída Senku se acomodó la corbata del traje formal que había conseguido hace ya bastante tiempo en el almacén de Yuzuriha. ¿Era demasiado? Quizá, pero el restaurante de la esposa de ese Mimado gozaba de cierta categoría.

Escoger un lugar de encuentro como este era incluso algo… extraño.

Los hombros de Senku se tensaron debido a la tensión del momento y más que nada por la incomodidad, aunado a eso también estaba la expectativa de su escort. En general la expectativa en sí de lo que iba a hacer.

Al demonio, hablaría con esa mujer para dejarle en claro que no quería sus servicios y que se quedara con el pago de Ryusui a cambio de que le dijera que en efecto, habían pasado la noche juntos. Era una propuesta de ganar-ganar para ambos.

Después de dejar las cosas en claro, se daría la vuelta y regresaría a su departamento para concentrarse en su trabajo y nada más.

Esperaría solo un poco más.

Senku se enderezó en su asiento y comenzó a escudriñar el lugar en busca de la mujer que se hacía llamar Kohaku. Aún si no la conocía, Ryusui le envió un mensaje de texto con la breve descripción de la chica: Rubia, ojos aguamarina y una figura realmente deseable.

La descripción más vaga y superficial que pudiera tener. Se dijo Senku. A él poco podía importarle la apariencia de esa mujer, nunca tuvo real interés en cosas como esas.

Sin embargo no sabía qué rayos esperar. Por lo que le había dicho Gen en aquella ocasión meses atrás, ella era una escort de "clase alta" que no aceptaba a cualquier cliente.

Ni siquiera sabía cómo funcionaba esa aparente jerarquía en ese mundo pero eso no importaba, él no era un potencial cliente y esperaba que ella lo entendiera.

Con otra breve mirada Senku se preguntó en dónde demonios estaba esa mujer y revisando su reloj de pulsera se dió cuenta que ella tenía al menos unos diez minutos de retraso. Eso definitivamente no le gustó.

¿Podría considerar eso como que lo dejaron plantado? Maldición, por supuesto que lo haría. Esta era la oportunidad que estaba esperando y en cualquier caso podría alegar frente a Ryusui la falta de "profesionalismo" de esa mujer.

Pero la suerte nunca ha estado de parte de Senku y esa no fue la excepción.

¡Ahí!

Su mirada carmín captó a una mujer con la descripción de Ryusui acercándose a su mesa. Tenía que ser ella. Rubia, con un cuerpo bastante bien formado enfundando en un elegante vestido rosa pálido corto que le llegaba un par de centímetros por encima de las rodillas, sus torneadas piernas en esas medias azúl oscuro. Sus tacones repiqueteando ligeramente en el mármol del piso del restaurante con pasos apresurados y certeros. Bien, definitivamente Senku tuvo que admitir que para los estándares ella era una mujer deseable, aún con ese maquillaje casi natural que le daba mayor énfasis a su mirada aguamarina.

Era ella y lo confirmó cuando la mujer tomó asiento en la silla predispuesta frente a la suya.

Ahora de cerca ella sin lugar a dudas parecía… amargada o molesta, incluso cansada. ¿Qué carajos?

Pero bueno, dejando de lado ese aspecto desfavorecedor en su apariencia tenía que admitir que de hecho ella era muy diferente a los estándares que antes había impuesto. Esta escort (tal como Gen le dijo) parecía tener cierta categoría. Senku se preguntó entonces ¿Cuánto había pagado Ryusui por ella?

—¿Ishigami Senku? —la voz de Kohaku interrumpió las divagaciones del jóven.

Senku se limitó únicamente a asentir en respuesta. Su voz era peculiarmente firme y directa, muy diferente a como esperaría de cualquier otra acompañante.

—Ryusui Nanami me pagó por brindarte los servicios, así que dejemos algunas cosas en claro —y Senku pudo intuir por la manera en la que estaba diciendo eso, que había algo más ahí—. Uso de protección en cada una de las sesiones y no pienso negociar eso, yo misma los proporcionaré. también debo informarle sobre el cargo extra en ciertas prácticas sexuales y con un aviso previo sobre eso antes del encuentro. Los orales también podría incluirlo como un cargo extra y dependiendo del número de rondas en los encuentros también correrá como un cargo extra. Para su fortuna, Ryusui ha cubierto un 50% de la sesión de esta noche, el otro 50% me será entregado una vez que confirme que la sesión se ha llevado a cabo.

Maldición.

Ryusui usó esa artimaña para asegurarse de que Senku cumpliera con lo acordado. Ishigami lo maldijo una y otra vez.

—Sí, sí, sí, interesante —Senku desestimó esa avalancha de información que claramente no necesitaba mientras hurgaba en el interior de su oreja–. Mira, Ryusui me trajo aquí con amenazas. Soy un hombre muy ocupado que…

—Yo también soy una mujer ocupada, señor Ishigami. —se apresuró a interrumpir Kohaku, levantando una ceja con aparente indignación.

Él no dijo nada pero encontró su mirada y la sostuvo por el tiempo suficiente, ella en ningún momento se apartó y en lugar de eso pareció desafiar silenciosamente a Senku.

—Solo llámame Senku ¿Quieres?

Kohaku se encogió de hombros ante tal petición.

—Kohaku —también dejó en claro—. Ahora bien, Senku, hay otra condición y esa es que siempre soy yo la que toma la decisión final para llevar a cabo el servicio —Kohaku lo miró de arriba hacia abajo, inspeccionándolo—. Quizá no tengas la mejor actitud pero definitivamente eres ligeramente atractivo, casi podría categorizarte como un conquistador. Entonces, te acepto como cliente.

Senku no estaba comprendiendo absolutamente nada. ¿Qué clase de escort era esta? Ella lo había "aprobado" como potencial cliente. Culpó a su jodida suerte por esto también.

—Tengo ciertos estándares y tú pareces decente. Yo no ofrezco mis servicios a cualquier hombre. —Kohaku soltó en tanto le daba una sonrisa felina.

Senku la miró casi con genuina incredulidad "¿Qué?". Los hombros de Ishigami se tensaron de nuevo al notar su mirada sobre él, ella parecía una auténtica depredadora mirando a su presa.

Y eso era tan incómodo incluso si Senku trataba de aparentar tal indiferencia al respecto. ¿En qué demonios se había metido?

—¿Entonces eso es todo? ¿Se supone que ahora soy tu cliente, Leona? —De repente esas palabras habían salido de los labios de Senku sin que pudiera evitarlo, fue aún peor cuando se dió cuenta que el tono que había empleado parecía casi juguetón.

—¿Leona? ¡Ja! Los juegos de rol tienen un costo extra, Ishigami. —Kohaku debió admitir que a pesar del tono de voz que logró remover algo en ella, ese absurdo apodo le molestaba un poco. ¿Él la estaba comparando con una Leona?

Por ahora lo dejaría pasar.

Senku chasqueó los labios ante su desliz y siseó una inaudible maldición. ¿Qué rayos le sucedía?

—Entonces —siguió ella—. ¿Te parece si dejamos de perder el tiempo?

Por la mirada que Kohaku le dió, Senku supo leer entre líneas a lo que ella estaba refiriéndose. Sí, definitivamente él era su presa en ese momento. Pero la pregunta en sí era ¿Él quería serlo?

Sintió el pie de Kohaku acariciar su pantorrilla debajo de la mesa mientras ella esperaba su respuesta. Senku debió admitir que esa persistente mirada y las caricias no le estaban dejando pensar con total claridad.

Se suponía que este era el momento de poner en marcha su plan inicial para zafarse de esta incómoda situación. ¿Por qué no lo había hecho aún? ¿Qué esperaba?

Él no lo sabía.

Y fue peor cuando sintió la caricia subir un poco más, justo a la altura de sus muslos, casi en su entrepierna. Ella estaba jugando con él y esa sonrisa seductora en el rostro de Kohaku se lo dejó muy en claro.

—Diez mil millones de puntos para tí, Leona —él correspondió a esa felina sonrisa—. ¿Nos vamos?

Sí, al demonio ¿Por qué no?

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N/A:

Pretexto para un lemmoncito XD

Y bueno ¿Qué es esto? No lo sé pero fue algo que salió en un momento de ocio mientras me cocinaba al vapor uwu (de verdad el calor es insoportable por aquí)

Ya saben, disculpen el uso de Ooc (personajes fuera de carácter) y los horrores ortográficos y de redacción que pueda haber por aquí.

¡¡Hasta la próxima!! n.n