Capítulo 10: Miedos

Hermione suspiró complacida al admirar aquel hermoso paisaje de luces que era Nueva York por las noches. Una suave brisa corrió logrando estremecerla un poco, solo para segundos después sentir como los brazos de Harry le brindaban calidez.

¿Te gustó mi sorpresa? —Preguntó él despacio cerca de su oído; Hermione sonrió y asintió.

Me encantó. —Aseguró, girando un poco su cabeza para regalarle un corto beso en los labios. Cerró los ojos, apoyando su frente en su barbilla en donde su esposo depositó un casto beso.

¿Me dirás qué ocurre? —Dijo al cabo de unos largos segundos; Hermione soltó un suspiro y luego se apartó un poco para verlo a los ojos, notando enseguida la preocupación de él.

No es nada malo... Creo. —Contestó insegura en un murmullo, ¿Y si él ya no estaba de acuerdo? Se repitió temerosa.

El auror supo leer su miedo y agregó de inmediato:

Nada de lo que hagas u opines cambiará lo que siento por ti. —Le recordó, acomodando en el transcurso un mechón castaño travieso que se movía ligeramente con el viento. Hermione asintió, decidida a confesárselo, rogando internamente porque lo tomara bien.

He estado pensando y... —Bajó su mirada a sus manos entrelazadas, acariciando suavemente las manos ásperas de él que reposaban en su vientre. —Estoy lista. —Harry frunció el ceño sin entender; ella tomó una gran bocanada de aire y añadió: —Quiero que nuestra familia crezca. —Harry alzó las cejas con sorpresa, pero tan pronto el shock pasó relajó su mirada y sonrió.

Me parece una maravillosa idea, cariño. —Respondió y entonces fue el turno de la castaña de sonreír, aliviada al saber que estaba de acuerdo con ella. Y sin esperar un minuto más, la chica rodeó su cuello y lo besó, sintiendo enseguida como Harry la tomaba de las piernas, colocándola a horcadas sobre él.

¿Le gustaría comenzar a hacer la "tarea" esta noche señora Potter? —Preguntó en tono juguetón a escasos centímetros de sus labios, tocando suavemente la piel bajo su blusa; Hermione sintió un escalofrió recorrerla.

Estoy ansiosa por comenzar. —Aseguró sonriendo, admirando como los ojos de su esposo se volvían oscuros antes de tomarla en brazos y llevarla a la recamara.

Hacía cinco minutos que había llegado a casa de sus padres y Hermione aún se debatía entre bajar o no del auto. Notó a su madre desde la ventana del living levantar unas tazas de té, y sonrió levemente al recordar que a ella y a su padre les gustaba beber un poco por las mañanas. La sonrisa se apagó y un gesto de preocupación apareció en su rostro, ¿Había sido buena idea el haber ido sin compañía? Se preguntó, temiendo hacer esto sola. Deseaba de verdad que Harry estuviera aquí para apoyarla, pero también sabía que él tenía encomendada una tarea más importante, la cual era proteger a sus hijos.

—Ellos están vivos aún. —Se repitió antes de tomar una gran bocanada de aire y bajar del auto. Caminó despacio hacia la puerta, sintiendo en cada paso el nudo crecer en su garganta; miró sus manos temblorosas y las estrujo enseguida aun con los guantes puestos.

"Puedes hacerlo, ellos estarán bien".

Sonó una voz en su cabeza muy parecida a la de su amigo. Asintió dándose valor y una vez estuvo frente a la puerta, tocó. El tiempo para ella corrió tan lento, pero en realidad no pasaron ni cinco segundos cuando su madre abrió.

—Por un momento creí que lo habías olvidado. —Le dijo Jean sonriendo, saludándola con un beso en la mejilla. Hermione relajó su mirada y asintió, dibujando en sus labios una sonrisa apenada.

—Lo siento, tuve mucho trabajo anoche. —Se disculpó para después quitarse su abrigo y dejarlo en el perchero de pared que se encontraba en la entrada.

—Sí, Harry me comentó. —Contestó, frunciendo el ceño enseguida. —Por cierto, ¿Dónde está? —Preguntó al no verlo venir con ella, pues casi siempre era él quien la acompañaba.

—Tenía asuntos importantes que atender en el ministerio, te manda saludos. —Le explicó brevemente mientras la seguía hacia la cocina.

—Es una pena. —Dijo con lamento. —Justo comencé a preparar la lasaña que le gusta. —Y Hermione sonrió tranquila por primera vez desde que llegó.

—Ni a mí me consientes tanto como a Harry. —Dijo con fingidos celos. Su madre soltó una suave risa. —¿Y papá? —Recordó al no mirarlo por ningún lado.

—Oh, está en el ático buscando un viejo baúl. —Contestó mientras sacaba un refractario para la lasaña. —Tal parece que le entró la nostalgia y decidió revivir viejos recuerdos de cuando era joven. —Hermione sonrió más tranquila, aquella tensión con la que llegó a casa poco a poco iba desapareciendo. Tenía a su familia ahora y eso era todo lo que importaba.

—¡Lo encontré! —Se escuchó un grito entusiasmado desde las escaleras. —El baúl tenía tanto polvo encima que me costó trabajo reconocerlo, después recuérdame que debo limpiarlo. —Añadió una vez llegó abajo. —¡Oh, linda!, buenos días. —Saludó apenas se percató de la presencia de Hermione.

—Buenos días, papá. —Le regaló un rápido beso en la mejilla. —¿Qué llevas ahí?

—Algunas fotos de cuando tu madre y yo éramos novios, probablemente haya algunas tuyas aquí también. —Recordó, frunciendo el ceño al tiempo que se asomaba por el hombro de Hermione, como buscando a alguien. —¿Y Harry? —La castaña sonrió apenada.

—No ha podido venir, lo siento. —Su padre asintió resignado. Hasta ahora, Hermione no se había dado cuenta del gran impacto que había tenido la presencia de Harry en casa de sus padres, pues sin siquiera notarlo él ya formaba parte de esta familia desde hacía mucho tiempo, ¿Cómo es que lo había pasado por alto? Tal vez por esa razón ellos terminaron juntos en el futuro, ¿Cuántos de su familia no les habían preguntado si había algo entre ellos? Incluso sus padres. Estaban tan acostumbrados a estar en la vida del otro que, sin percatarse, probablemente terminaron enamorados, ¿O es que ya lo estaban? Se preguntó curiosa, sintiendo sus piernas temblar al recordar el beso de la noche anterior. Tragó nerviosa ante este último pensamiento.

—Bueno, ya habrá otra oportunidad para mostrárselas. Me hubiera encantado que viera mis medallas de cuando estuve en la marina. —Decía sonriendo mientras colocaba la caja sobre la mesa. —Puede que yo no sea un auror, pero si he estado en combate. —Agregó orgulloso.

—Pues yo te daré un combate si no quitas eso sucio de la mesa. —Le advirtió con mesura su esposa, haciendo reír a su hija.

—Solo déjame ver algunas y… —Hugh guardó silencio al ver la mirada severa de su esposa. —Creo que será mejor que lo lleve al estudio. —Agregó nervioso, tomándolo de nuevo para salir del comedor.

—Cuando me case quiero que me pases el truco de la mirada. —Bromeó Hermione.

—Por supuesto. —Sonrió Jean. —Pero más vale que sea pronto. —Agregó, guiñándole un ojo, invitándola con un movimiento de cabeza que se acercara a ayudarla. Negó divertida, ya sería tema para más tarde, pensó decidida a pasar un buen rato con sus padres.

Por otro lado, en la actual residencia Potter, Harry evaluaba los daños de la cocina, los cuales iban desde la pintura, la tubería, algunas puertas caídas de las encimeras y por supuesto el gran charco de agua.

—Muy bien, esto es lo que haremos… —Comenzó, girándose hacia sus hijos, quienes de mala gana bajaron desde sus habitaciones para recibir su castigo. —Quiero que entre ambos saquen toda el agua. —Señaló el suelo. —James, tu limpiarás las chimeneas. —Decía mientras caminaba por la cocina con las manos atrás, observando el desastre con cuidado. —Lily, tú te encargarás de la cocina quitando las manchas negras. — Agregó al tiempo que pasaba uno de sus dedos por la pared, manchándolo de hollín.

—Espero un momento… —Intervino su hija. —¿Por qué yo tengo que encargarme de la cocina y James no? —Protestó. —¡Eso es sexista!

—¡Cierra la boca! —Profirió su hermano con molestia. Harry la observó en silencio, manteniendo su postura recta y su semblante sombrío. Lily recordó entonces porque algunos aurores le temían a su padre, la dureza de su rostro obligaba a cualquiera a infundirle respeto. Tragó, nerviosa.

—Siendo así, entonces tú te encargarás de las chimeneas y la cocina. —Lily abrió la boca con indignación. —Mientras tanto quiero que tu remuevas la nieve que se encuentra en la entrada principal. —Dijo esta vez refiriéndose a James. —¿Algo más que desees objetar? —Preguntó su padre con mesura dirigiéndose a la morena. Lily lo miró ofendida, sin embargo, mantuvo su compostura esta vez, odiaba ese lado frío de su padre.

—No, papá. —Musitó, Harry asintió.

—Los artículos de limpieza se encuentran en el cuarto de atrás. —Finalizó, viendo como ambos adolescentes salían de ahí sin decir nada.

—¿No pudiste guardarte tus argumentos estúpidos para otro momento? —Lanzó James tan pronto escuchó que su hermana cerraba la puerta. —Gracias a ti ahora mi trabajo es más pesado. —Escupió mordaz; Lily lo miró apenada.

—Sabes que no fue mi intención que papá empeorara nuestro castigo y…

—La próxima vez que quieras cuestionar sus decisiones asegúrate de que no me arrastrarás a mí también. —Declaró enojado antes de tomar las cosas y salir. Lily soltó un suspiró cansada, tomó la cubeta junto con unos cepillos y salió, resignada a que tenía que cumplir con su castigo.

—¿Alcanzaste a tomar el desayuno? —Preguntó Harry a Jean, quien observaba sentada en una de las sillas de la barra como su hermano mayor quitaba el exceso de agua junto al fregadero.

—Sí. —Afirmó Lily por ella apenas escuchó la pregunta. —James y yo lo preparamos. —Explicó, viendo a su padre asentir.

—Y asumo que ustedes también, ¿No? —Ambos adolescentes negaron. —En ese caso terminen con el agua y coman algo. —Ordenó al tiempo que se colocaba en cuclillas para ver el desastre de la tubería bajo el fregadero. Luego de unos minutos de intentar sacar la mayor cantidad de agua de la cocina, Lily comenzó a irritarse, ¿Cómo demonios iban a limpiar ellos solos este desastre? Pensó molesta.

—No lo entiendo. —Renegaba Lily, viendo irritada como su padre pasaba un trapo seco para remover la mayor cantidad de humedad que se encontraba sobre la madera debajo de la encimera. —¿Por qué simplemente no usar magia? —Soltó, sabiendo que se ahorrarían mucho tiempo limpiando.

—Porque Hermione y yo acordamos que utilizaríamos la magia de forma moderada. —Explicó serio su padre, exprimiendo el trapo sobre una cubeta. —Además, no olvides el comportamiento reprobable que ambos han tenido los últimos días, ¿Debo recordarles que están castigados? —Preguntó frunciendo el ceño con mesura; ambos chicos negaron en silencio.

—Ya sé que descartaste la magia, pero ¿Por qué no contratar a alguien para que lo repare? —Preguntó con curiosidad James refiriéndose al fregadero, después de todo la persona no tenía por qué enterarse que estaban ellos ahí, era tan fácil como permanecer en sus habitaciones hasta que terminara el trabajo.

—Es una opción, pero lo que menos quiero es a un desconocido preguntándose qué diablos pasó aquí. —Contestó Harry, indicándole con una sutil mirada el desastre. —Así que, ¿Quién mejor que yo para hacerlo? —Le cuestionó mientras se incorporaba.

—Papi, ¿Yo también estoy castigada? —Preguntó con timidez Jean, viendo a su padre sonreír tranquilo y negar.

—No recuerdo que supieras de plomería. —Comentó Lily con extrañeza al ver la facilidad con la que su padre ajustaba una llave de stilson para remover una conexión de la tubería.

—Tío Vernon me obligó a aprender cuando tenía catorce. —Contaba mientras manipulaba la herramienta. —Se le dificultaba bajar y reparar la tubería. —Expresó, dando a entender que no era una tarea fácil por su sobrepeso. —Además de que algunas veces podía ser demasiado tacaño y bueno, optaba mejor por explotarme a mí. —Agregó en tono amargo. James y Lily se regresaron a ver extrañados, era la primera vez que su padre mencionaba algo de su infancia.

—Apuesto a que tío Dudley te ayudaba, ¿No? —Preguntó, consiguiendo que ahora Harry la regresara a ver con desconcierto.

¿Tío? Sí, lo era, pero ¿Por qué lo decía con tanta familiaridad? Se preguntó curioso.

—No, lo más probable es que anduviera por ahí de brabucón molestando a alguien menor que él o, comiendo golosinas a escondidas en su cuarto. —Respondió mordaz, ignorando la cara de sorpresa de sus dos hijos, ¿Por qué su padre se expresaba de esa manera de su tío Dudley? Esa descripción no concordaba con la versión que ellos conocían. James y Lily se dirigieron una rápida mirada en silencio, leyendo las dudas del otro en sus expresiones, regresaron la mirada hacia el auror, quien distraído continuaba con su tarea. La morena frunció el ceño nuevamente, ¿Por qué su padre jamás mencionó cosas de su infancia? Aunque, si se detenía a pensar, jamás tuvieron la oportunidad de preguntárselo, después de todo cuando eres niño ignoras ese tipo de cosas y para cuando fueron lo suficientemente grandes él ya no vivía con ellos, limitándose únicamente a sobrevivir o pasar desapercibidos ante las burlas o los murmullos de la gente. Sabían que después de la muerte de sus abuelos, su padre vivió en casa de su tía Petunia hasta sus años en Hogwarts, más nunca supieron de qué manera ni los tratos que recibió, ¿Será que fueron crueles con él? Nunca escuchó a su padre quejarse de ellos, incluso en una ocasión le preguntó por curiosidad a su tío Dudley, pero él evadió el tema. Y pese a quejarse con él de algunas cosas que su progenitor hizo luego de abandonarlos, su tío jamás se expresó de su padre de forma negativa. Tenía el presentimiento de que descubrirían muchas cosas en esta época, pensó seria, observando como Jean se acercaba curiosa a ayudarle su padre.

Dado los últimos acontecimientos con sus hijos, Hermione había olvidado que ese día tomaría el desayuno con sus padres, por lo que debido a esto se vio retrasada, optando mejor por quedarse y ayudar a preparar el almuerzo.

—¿Qué es? —Preguntó Jean de repente mientras colocaba un par de tomates en una cacerola con agua hirviendo; Hermione la miró desconcertada.

—¿A qué te refieres? —Respondió, vaciando la cebolla picada en un plato aparte.

—Has estado muy callada, supuse que algo te preocupaba, ¿Estoy equivocada? —Su hija guardó silencio unos segundos antes de soltar un suspiro cansado y negar.

—He estado cuestionándome varias cosas últimamente. —Comentó cabizbaja, dirigiéndose al fregadero para lavar la tabla y el cuchillo.

—¿Cómo qué? —Inquirió su madre mientras instalaba la licuadora, pero prestándole atención, no quería incomodar a Hermione con su mirada.

—La maternidad… —Musitó nerviosa, consiguiendo casi de inmediato que Jean la regresara a ver con sorpresa.

—Vaya… —Soltó con asombro, olvidando por un momento que estaban cocinando. —No son temas que tú suelas preguntarte. —Confesó desconcertada, dirigiéndose ahora a la nevera para sacar la carne. —¿Desde cuándo…?

—No mucho en realidad… —La interrumpió al saber que había despertado su curiosidad.

—¿A qué viene todo esto? —Preguntó con seriedad, bastante intrigada, a decir verdad.

—Solo es curiosidad, supongo. —Se excusó.

—¿Acaso estás emba…?

—¡No! —Negó de inmediato con espanto; Jean respiró aliviada. —Tan solo creo que es una decisión que no se puede tomar a la ligera. Los niños demandan mucho tiempo y…

—Sin embargo, lo has considerado. —Agregó su madre con tranquilidad mostrando una sutil sonrisa mientras colocaba la sartén en la estufa. Hermione tragó nerviosa, conocía esa sonrisa, había entrado en un campo minado y ahora tenía que andar con cuidado o su madre la leería como un libro abierto.

—Un poco. —Reconoció en un murmullo. —Quiero decir… —Tragó nerviosa. —Es una responsabilidad muy grande, no hay exactamente un manual que te diga cómo ser un buen padre. —Explicaba concentrada, como si quisiera extraer con cuidado sus propias inseguridades sin que su madre lo notara.

—Y tienes razón, no es un trabajo fácil. —Aceptó Jean, apagando el fuego de la cacerola. —Requiere de muchísimo compromiso, no solo de ti, sino también de tu pareja. —Enfatizó, mirando de reojo a Hermione al tiempo que tomaba la mantequilla y el aceite de la encimera. —Aunque también está la opción de ser madre soltera, lo cual lo hace un poco mas difícil, mas no imposible. —Recordó, preguntándose ahora por cual de estos dos caminos se iría Hermione.

—Supongo que por eso algunas personas no nacieron para ser padres.

—¿Y crees que tu eres una de ellas? —Quiso saber su madre vertiendo ahora la carne sobre la sartén; Hermione no contestó.

—No lo sé… —Murmuró con sinceridad, bajando la mirada. —¿Qué pasaría si uno de los dos no lo desea? —Manifestó preocupada al fin. Jean guardó silencio unos segundos y después sonrió tranquila, así que Hermione optaría por la vida en pareja, ¿Quién sería el afortunado? Se preguntó curiosa, sospechando de un moreno de ojos verdes.

—Primero, nada de eso le importará a la persona que te ame. Él querrá compartir la vida contigo, independientemente si tienen hijos o no. —Le aclaró seria, decidida a ayudar a su hija a desenredar lo que sea que pasara por su mente. —Todos tenemos defectos y virtudes, pero el negarte a la maternidad por las razones que tú quieras no quiere decir que sea algo negativo. —Le explicaba paciente su madre, agradeciendo que su hija se abriera a estos temas. —Hay una infinidad de razones y todas son válidas y respetadas. —Declaró, viendo a Hermione asentir con atención. —Segundo, hay una clara diferencia entre no querer y no estar lista, ¿Cuál es tu caso? —Le cuestionó seria; la castaña meditó en silencio su respuesta, ¿Estaba lista para asumir esta responsabilidad? Inquirió preocupada y supo la respuesta de inmediato, pero ¿Entonces eso significaba que no quería? Negó inmediatamente al pensar en su pequeña. La adoraba y daría lo que fuera por ella, de eso no tenía ninguna duda, incluso de James y Lily pese a que ambos hayan tenido comportamientos despectivos hacia ella. Eran sus hijos y los amaba, aun después de saber que su relación estaba rota, jamás permitiría que algo malo les sucediera.

—Supongo que tienes razón. —Suspiró cansada. —Tal vez simplemente no estoy lista después de todo. —Reconoció de brazos cruzados, pero manteniendo aún su mirada preocupada, ¿Qué pensaría Harry de esto? Quiso saber, pues ella veía como él se desvivía por Jean, no soportaría romperle el corazón de esta manera.

—Hay situaciones que jamás pensamos que viviríamos, sin embargo, cuando llevas una vida en pareja de forma sana y con la persona correcta la perspectiva cambia. —Sonrió al recordar su caso con su esposo. —¿Sabes? Yo también me negué a esto mucho tiempo. —Hermione la miró sorprendida.

—¿Papá lo sabía? —Jean asintió mientras removía la carne.

—Siempre fui clara con él, tener hijos no era mi prioridad en ese momento. —Contaba concentrada. —Y tu padre lo entendió. —Hermione sonrió, siempre admiró la relación de cariño y respeto que tenían sus progenitores. —El tiempo pasó, yo me gradué de la universidad, conseguí trabajo, nos casamos y finalmente, luego de un par de años instalados, decidí embarazarme de ti. —Sonrió con cariño. —No digo que todos los casos sean iguales, pero pasa. —Añadió, acercando la cacerola a la licuadora para vaciar los tomates en ella. —La pregunta ahora es, ¿Cuáles son tus miedos? —Dijo girándose hacia ella.

—Bueno… —Se pasó las manos por sus brazos, ¿Por dónde comenzar? No podía decirle simplemente que sus hijos viajaron del futuro. —¿Qué pasaría si hago las cosas mal? —Soltó agobiada. —No es una materia o un hechizo que puedes aprender con los libros, ¿Cómo sabré entonces que lo estoy haciendo bien? —Quiso saber, sintiéndose ahogada de solo pensar en los problemas que ha tenido estos últimos días con James y Lily.

—Esa es la pregunta que todas las madres nos hacemos. —Le sonrió tranquila. —Pero lo sabrás con el tiempo. —Hermione frunció el ceño, esa no era la respuesta que esperaba.

—Durante la guerra… —Tomó una gran bocanada de aire, sintiendo por primera vez desde que llegó esa opresión en el pecho. —Me preocupé tanto por ganar, por sobrevivir y salvarlos que… Jamás me detuve a pensar en el tiempo. —Reconoció cabizbaja. —No me detuve a considerar si algún día me casaría y formaría una familia. —Dijo, sonriendo con tristeza al recordar a sus hijos. —O si ustedes estarían ahí para verlos. —Musitó, sintiendo crecer el nudo en su garganta. —Después de todo, independientemente de lo que yo hubiera hecho por salvarlos, la muerte es algo seguro para todos. —Recordó con dolor al saber que no podría protegerlos en el futuro. Su madre la miró preocupada y no dudo en tomar sus manos. —Me aterra vivir esto sola… —Susurró, intentando contener sus lágrimas.

—Nunca estarás sola. —Le aseguró su madre con cariño. —Y sea lo que sea que pase con nosotros el día de mañana sé que estarás bien. —Le sonrió, buscando brindarle calidez con su mirada.

—¿Cómo puedes estar tan segura?, ¿Y si no soy tan fuerte como crees? —Preguntó asustada.

—Porque te conozco, Hermione. —Afirmó. —Sé de lo que eres capaz, lo he visto. Además… —Sonrió al recordar la otra familia de su hija. —Dudo mucho que tus amigos te dejen sola, especialmente Harry. —La castaña se permitió sonreír levemente esta vez al recordar al auror. —Después de perder a sus padres y amigos cercanos, no creo que exista alguien mejor que él para entender tu dolor. —Su hija bajó la mirada afligida. —La vida no se detiene por nadie, cariño y tu debes continuar. —Dijo tomando su barbilla para que la mirara a los ojos. Y sin esperarlo, Jean fue rodeada por los brazos de su hija, recordándole por un momento cuando aún era su pequeña. —El tiempo será tu mejor aliado, Hermione. —Susurró su madre, no imaginando que aquella oración tendría un doble significado.

—Es una broma, ¿Cierto? —Preguntó Lily con extrañeza al ver que su padre se cambiaba de gafas por unas cuadradas. —¿Quién te crees?, ¿Clark Kent? —Dijo en tono sarcástico al ver que ahora los ojos de Harry eran marrones. Luego de terminar de sacar la mayor cantidad de agua posible de la cocina, Harry notó que necesitaría herramientas para continuar con las tareas que les asignó a sus hijos, por lo tanto, optó por ir a la tienda más cercana.

—¿De verdad piensas que la gente no te va a reconocer? —Preguntó inseguro James al verlo ponerse el gorro que, por supuesto también podía cambiarle el color del cabello, su intento de pasar desapercibido al chico le pareció ridículo.

—Estoy seguro. —Afirmó mientras bajaba del auto y abría una de las puertas de atrás. —Hermione me las obsequió hace dos años, las he usado en caso de emergencia y hasta ahora no me han descubierto. —Explicaba al tiempo que quitaba los seguros de la silla de Jean.

—A mí me gusta cómo se te ven, papi. —Dijo la niña, regalándole una sonrisa que su padre correspondió con cariño.

—¿Y qué hay de nosotros?, ¿No te preocupa que alguien nos reconozca? —Inquirió ahora el chico una vez bajó del auto.

—Ustedes aún no nacen en esta época. —Les recordó con mesura. —Por lo tanto, nadie los conoce, excepto Hermione y yo. —Respondió mientras caminaba hacia la tienda con Jean de la mano.

—¿Al menos mamá está de acuerdo en que nos hayas traído? —Seguía diciendo la morena mientras lo seguía.

—Sé que no le molestará, he tomado mis precauciones. —Respondió tranquilo. —Además, estamos lejos de Londres y no nos tomará mucho tiempo antes de volver a casa. —Les aseguró mientras le indicaba con la mirada a James que tomara un carrito.

—Lily y yo pudimos quedarnos en casa, después de todo fue la magia de Jean quien destruyó la cocina. —Agregó el castaño, molestándole la idea de tener que salir de casa para hacer compras estúpidas.

—¡Porque ustedes empezaron! —Protestó la niña, dirigiéndole a ambos una mirada molesta para después sacarles la lengua.

—El hecho de que estén castigados no implica que tendrán que quedarse en la comodidad de la casa. —Les recordó serio; ambos adolescentes rodaron los ojos. —Ahora, antes de entrar. —Se detuvo cerca de la puerta. —No quiero que se dirijan a mi como su padre. Pueden utilizar mi nombre y en caso de que lo necesiten, digan que soy su hermano. —Decía tomando esta vez a Jean para colocarla en el carrito.

—No creo que Jean pase como tu hermana. —Declaró James no convencido del plan de su padre.

—Ella sí pasará como mi hija. —Aseguró mientras entraba al lugar.

—¿Por qué ella sí? —Preguntó Lily en desacuerdo con los brazos cruzados.

—Porque tiene 5 años y yo 25, así que pasa perfectamente como mi hija a diferencia de ustedes. —Explicó, dejando claro que los números no cuadraban. Después de esto no hubo más objeciones de James y Lily, quienes resignados se limitaron a seguir a su padre. Y mientras caminaban en busca del departamento de cocina, Jean observó curiosa a su alrededor los adornos navideños, encantada de ver los grandes muñecos de nieve, las esferas y algunos árboles de navidad.

—Papi, ¿Por qué en nuestra casa no hay decoraciones de navidad? —La escuchó preguntar de repente mientras él empujaba el carrito. Harry la miró sorprendido y vio rápido los adornos navideños, la niña había hecho una muy buena pregunta.

—Bueno, yo… —La miró dudoso. —La verdad no lo había pensado. —Se sincero apenado.

—¿Y no vamos a comprar? —Lo miró desanimada con los hombros caídos. Y Harry sintió como se le estrujo el corazón, ¿Cómo podía decir que no a Jean? Era su hija más pequeña, ¿Por qué negarle esto? Debería aprovechar cada oportunidad con ella y crear buenos recuerdos, pensó. Él estaría encantado de ser parte de ellos.

—Claro que sí. —Sonrió. —Pero, ¿Y si esperamos a mamá? Estoy seguro de que querrá venir con nosotros, además yo soy muy malo escogiendo adornos navideños. —Le explicó, viendo como los ojos verdes de su hija se iluminaban con ilusión.

—¡Yo quiero escoger el árbol! —Lanzó entusiasmada, haciendo que su padre soltara una risa. —Tiene que ser grande y alto. —Decía, estirando sus brazos lo máximo que su pequeño cuerpo le permitía.

—Será el que tú quieras, cariño. —Le aseguró, regalándole un corto beso a su frente. —Pero por ahora, necesitamos reparar la cocina. —Le recordó, tomando una llave nueva para el fregadero que creía que sería del gusto de Hermione.

James y Lily, por otro lado, observaban en silencio a su padre desde atrás, quien caminaba despreocupado con los antebrazos recargados en el carrito mientras reía y le hacía mimos a Jean.

—¿Siempre fue así de cariñoso? —Preguntó Lily con desconcierto, sintiendo un déjà vu por primera vez desde que estaban ahí.

—Hubo un tiempo en el que sí lo fue. —Respondió serio, no molestándose en analizar un poco la situación.

—¿Y no te parece raro? —Le cuestionó seria su hermana, llevando a su hermano a rodar los ojos.

—¿Vas a justificarlo otra vez? —Escupió malhumorado. Lily gruñó irritada, era claro que James seguía molesto por lo de esa mañana, así que no tenía caso compartir su teoría con él en este momento, pensó seria mientras continuaba caminando de brazos cruzados.

—¿Por qué no me cuentas un poco acerca de ese gato amigo tuyo? —Agregó su padre, dirigiendo el carrito por un nuevo pasillo.

—¿El señor bigotes? —Frunció el ceño, viendo a su padre asentir. —Es bonito. —Le sonrió.

—¿Tienes tiempo de conocerlo? —Jean se llevó su pequeña mano a su barbilla, tratando de recordar. —Lily, ¿Cuántos años tiene el señor bigotes? —Preguntó a su hermana, mirándola por encima del hombro de su padre.

—¿Ese gato huraño? —Soltó no pudiendo evitar hacer una mueca, Harry la miró desconcertado por la descripción poco amigable de su hija. —No tengo idea, tres tal vez. —Contestó, viendo con desinterés unos guantes para el jardín.

—Jean dijo que no vive con ustedes. —Comentó Harry, observando ahora las herramientas con fingido interés, pero tratando de enfocar toda su atención en sus hijos.

—Es un gato agresivo. —Respondió de brazos cruzados. —La última vez que lo intenté acariciar me aruñó todo el brazo y me encajó los colmillos. —Recordó molesta. —Solo intentaba darle un poco de comer.

—Es que no le caes bien. —Intervino su hermana pequeña, como si afirmara lo obvio. —A mí me quiere mucho. —Recordó sonriendo.

—Lo cual es raro. —Habló ahora James. —Hasta ahora eres la única persona que permite que lo toque. —Harry frunció el ceño, no molestándose en ocultar su desconcierto.

—¿La única? —Cuestionó interesado. —¿Por qué? —James y Lily negaron, no teniendo una respuesta.

—Nadie lo sabe y honestamente no me interesa. —Reconoció la adolescente sin darle importancia. —Mientras se mantenga lejos de mi esta bien.

—Creemos que es porque Jean no lo hostiga. —Sugirió el castaño con desinterés, caminando junto a su padre con las manos en los bolsillos de su chaqueta.

—¿Insinúas que yo lo provoqué? —Preguntó molesta Lily; James bufó irritado.

—A Crookshanks nunca lo dejabas en paz.

—¡Claro que no! —Protestó. —Además, yo lo adoraba, siempre fui cuidadosa con él y jamás me atacó. —Declaró con mesura. Y mientras sus hijos discutían, Harry no pudo evitar mirarlos confundido, ¿Por qué iba a ser él agresivo con James y Lily?, ¿Y por qué exclusivamente sólo Jean lo podía tocar? El futuro hasta ahora estaba resultando demasiado raro, nada tenía sentido.

— El señor bigotes sólo necesita cariño. —Escuchó abogar a Jean por aquel minino desconocido.

—Ni Crookshanks fue tan mal agradecido como ese animal. —Alegó la morena en desacuerdo.

—¡Papi! —Soltó Jean a punto de soltarse a llorar.

—Lily. —La miró con mesura, indicándole con la mirada que dejara de molestar a su hermana.

—¡Ella preguntó primero! —Le recordó indignada.

—No lo diré de nuevo. —Dijo una vez más con seriedad.

—Gato estúpido. —Murmuró al tiempo que rodaba los ojos, sin percatarse de la mirada ofendida que le dirigía su padre. Él no se consideraba un gato estúpido, pensó disgustado. —Como sea… —Agregó restándole importancia al tema. —¿Te importa si James y yo vamos y damos una vuelta por ahí? —Pidió permiso la morena, cansada de ver todas aquellas herramientas que su padre quería para quién sabe qué cosa, además de escuchar los argumentos tontos de su hermana por defender a un gato gruñón. Harry meditó un momento si sería buena idea, pero deseo tener un momento a solas con Jean sin sus hijos presentes, aún tenía un asunto pendiente con ella.

—De acuerdo. —Aceptó. —Nos vemos en veinte minutos en el departamento de iluminación, ¿De acuerdo? —Sus hijos asintieron antes de dirigirse a otra dirección. Una vez se aseguró que estaban lo suficientemente lejos de ellos, el moreno volvió su atención a su hija menor.

—Me gustaría escuchar más acerca del señor bigotes, ¿Quieres terminar de contarme? —Pidió en tono suave, regalándole una cálida sonrisa.

—Bueno… algunas veces me visita. —Recordó cabizbaja al tiempo que jugaba con sus pulgares. —Y una vez me defendió de alguien. —Confesó, llevando a su padre a fruncir el ceño.

—¿De quién? —Jean se removió incómoda, no le gustaba recordar aquel día.

—No puedo decirlo. —Contestó preocupada. —Él dijo que le haría daño a mi gatito si decía algo. —Dijo mirando cohibida a su padre, llevando a Harry a preocuparse, ¿De quién la había defendido? Y lo más importante, ¿Quién se había atrevido a hacerle daño a su hija? Pensó serio, dispuesto a romperle la cara a quien sea que haya sido.

—Cariño, escucha… —Pidió, tocando suavemente su barbilla, colocando su mirada a su altura. —Nadie puede amenazar a un niño, no es correcto… —Explicaba paciente el auror. —Por eso es importante que no haya secretos entre nosotros, ¿Cómo te protegeré si no me cuentas lo que te sucede? —Le cuestionó preocupado. —Jamás permitiría que alguien te hiciera daño. —Le recordó en tono suave. —¿Vas a decirme qué sucedió? —Volvió a preguntarle y Jean lo miró dudosa, ¿Y si le pasaba algo a su gatito? Pensó preocupada, pero recordó entonces que su padre era un auror, nadie podría vencerlo, ¿Cierto? Él era tan fuerte que atrapaba a hombres malos.

—Está bien. —Finalmente aceptó.

—¿Qué fue lo que ocurrió?

—Derramé mi jugo por accidente en uno de los regalos de mamá… —Comenzó un poco apenada. Harry temió por un momento que Hermione hubiera lanzado esa amenaza hacia Jean. —Se lo regaló ese señor feo. —Agregó con el ceño fruncido, molesta al recordarlo.

—¿McLaggen? —Soltó rápido, viendo a su hija asentir. Harry apretó con fuerza el manillar del carrito, jurando internamente que le rompería el cuello a Cormac, ¿Cómo se atrevía a amenazar e intimidar a su hija?

"Mal nacido hijo de…"

—Creo que era un libro importante, se molestó mucho… —Dijo al recordar con temor el grito que aquel hombre dio. —Pensé que iba a pegarme, pero… —Su padre abrió los ojos, escandalizado.

—¡¿Te iba a pegar?! —Rugió Harry, no pudiendo esta vez ocultar su enojo, ¡Iba a matarlo!, ¡Cormac rogaría por piedad!, ¿Quién demonios se creía que era ese idiota?

"¡Juro que voy a matarlo!"

—¡Pero entonces el señor bigotes me defendió! —Recordó, regalándole a su padre una pequeña sonrisa que logró desconcertarlo y tranquilizarlo al mismo tiempo.

—¿Cómo? —Quiso saber aún sin entender.

—Estaba furioso, ¡Se le lanzó a la cara! —Contaba, mostrándose asombrada como aquella vez. —¡Lo mordió y rasguñó! —Seguía diciendo al tiempo que movía sus pequeñas manos por su rostro, simulando los arañazos del gato. —Le quedó el rostro muy rojo, creo que tenía sangre. —Añadió seria. Harry se permitió sonreír esta vez internamente, por supuesto que él la defendería, ¿Creyó el muy imbécil que permitiría que la tocara? Incluso como animago quedaba claro que podía partirle la cara.

"Engreído estúpido".

Pensó satisfecho, imaginándose por un segundo cómo le quedó el rostro a aquel cretino.

—¿Qué pasó después? —Inquirió Harry, olvidándose por un momento que estaba en medio de un pasillo en una tienda.

—¡Intentó golpear a mi gato! —Dijo molesta. —Pero no se dejaba atrapar y entonces mamá salió del estudio. —Decía concentrada en tratar de recordar todo. —Mintió y le dijo que el señor bigotes lo atacó al intentar acariciarlo. —Contó indignada. —Le pidió que lo sacara, que era peligroso.

—¿Y me sacó?, ¡Quiero decir…! —Carraspeó. —¿Lo sacó? —Se corrigió, nervioso; Jean negó.

—Mamá sólo me pidió que fuera a mi habitación con mi gatito. —Contestó. —¿Sabes? Creo que a ella le cae bien. —Razonó, estrechando sus ojos al tiempo que fruncía sus labios muy pensativa. A Harry aquel gesto le recordó a Hermione.

—¿Por qué lo dices?

—La he visto ponerle comida y agua en su plato. —Harry meditó un momento esto último que dijo su hija, ¿Será posible que Hermione supiera en el futuro de su condición de animago? Tendría sentido, probablemente en este momento ella no esté al tanto de eso, sin embargo, si iban a hacer una vida juntos estaba claro que no lo mantendría en secreto mucho tiempo, después de todo sería su esposa y no quería ocultarle algo tan importante como esto, pero entonces… ¿Qué rayos había pasado? Eran demasiados cabos sueltos y por supuesto, el hecho de que Cormac estuviera involucrado le parecía demasiado sospechoso. Definitivamente tenía que hablar de esto con Hermione esta noche, no podía cargar con toda esa información él solo, tal vez ella pudiera deducir algo más, su amiga era muy observadora, después de todo, dos cabezas piensan mejor que una, ¿No?

—¿Tus hermanos saben de esto? —Jean negó cabizbaja y Harry confirmó otra teoría. Tal parecía que ni James ni Lily sabían que Cormac visitaba a Hermione, luego de la revelación de Lily, fue bastante obvio deducirlo. Probablemente el idiota la visitaba mientras sus hijos permanecían en Hogwarts, teniendo como único testigo a Jean, pensó molesto al saber que la Hermione del futuro lo invitaba a casa, obligando a Jean a interactuar con ese tipo. Tal parece que se quedó sumido en sus pensamientos demasiado tiempo al ver la mirada de su pequeña, quien cohibida parecía esperar el regaño de su padre. Harry dejó salir un suspiro para luego besar su frente con cariño y abrazarla, no quería agobiar más a Jean.

—No dejarás que nada le pase papi, ¿Verdad? —Manifestó preocupada y Harry sintió su pecho oprimirse al ver la preocupación de su hija en sus ojos verdes, deseando más que nunca protegerla de todos y todo. Su pequeña tenía el corazón tan noble que, incluso sin saber que se trataba de él, podía guardarle un pequeño espacio para amarlo.

—Te prometo que nada le pasará. —Le aseguró con firmeza al tiempo que le brindaba confort en sus brazos.

Luego de ayudar a preparar el almuerzo, Hermione se ofreció a buscar a su padre en el estudio para invitarlo a la mesa. Tocó la puerta con suavidad…

—¿Puedo pasar? —Preguntó su hija, apenas asomando la cabeza.

—Por supuesto. —Sonrió su padre, acomodándose mejor en la silla de su escritorio.

—El almuerzo esta casi listo. —Le recordó al acercarse a él.

—Iré enseguida. —Contestó al tiempo que acomodaba un par de fotografías; sin embargo, una de ellas logró captar la atención de Hermione.

—¿Quién es él? —Preguntó con curiosidad, señalando la imagen. Su padre la miró confundido y luego pasó la mirada por la foto que señaló, sonriendo al identificarla.

—Soy yo. —Dijo al tiempo que la tomaba. —Fue cuando estuve en la marina, justo antes de ingresar a la universidad. —Explicó, sonriendo con nostalgia al recordar aquellos años.

—Déjame verla. —Pidió la castaña, quien apenas la tuvo en sus manos no pudo evitar poner una expresión de asombro. En la foto su padre posaba serio con su uniforme de la marina, sin embargo, eso no fue lo que sorprendió a Hermione, sino el gran parecido que tenía su progenitor con su hijo James. Admiró la imagen un poco más de cerca, apreciando los rasgos jóvenes de su padre, eran pocas las diferencias que podía percibir, principalmente por el cabello, el cual era mucho más largo que el de James, pero sin duda el parecido era asombroso. Había escuchado anteriormente por sus familiares que los nietos solían parecerse más a los abuelos, pero jamás imaginó que a ese grado, no pudiendo evitar sentirse orgullosa de los orígenes de sus hijos; sin embargo, el recordatorio de lo que pasó en el futuro la golpeó, ¿Habían llegado a ver sus padres la similitud que tenían sus nietos con ellos?, ¿Qué tantos los vieron crecer? Se preguntó, tragando aquel nudo en su garganta.

—¿Sucede algo? —Escuchó preguntar a su padre de repente, quien no pudo evitar mirarla preocupado al ver su gesto afligido.

—Oh, no… —Negó de inmediato apartando la mirada. —Es solo que me pareció un lindo recuerdo, ¿Ya conocías a mamá ahí? —Inquirió, tratando de enfocar la atención de Hugh en otra cosa.

—No, pero la conocí en la universidad. —Recordó, regresando su vista a la caja de donde extrajo otra imagen. —Algunas veces solía sentarse bajo los árboles a estudiar. —Contaba con un semblante soñador, como si hubiera sido ayer. —Adoraba verla tan concentrada. —Decía, volviendo a tomar asiento en su silla. —Un día no me pude resistir y decidí sacar mi cámara. —Agregó sonriendo, pasándole la fotografía a Hermione, quien sonrió levemente al recordar la vez que Harry le tomó una igual al regresar a Hogwarts después de la guerra.

—¿Cómo la invitaste a salir? —Quiso saber curiosa, tomando asiento frente a él, dejando la foto de lado.

—Bueno… —Suspiró. —Primero le regalé la fotografía. —Sonrió, apoyando sus codos en el escritorio. —A tu madre al principio le pareció extraño, pero después agradeció que se la obsequiara. Digo, a nadie le gustaría que un desconocido tuviera una foto tuya sin tu autorización. —Hermione negó mientras sonreía. —Con el tiempo tomé más valor y me acercaba a ella usando la excusa de los libros…

—Ni siquiera te interesaban, ¿Cierto? —Dijo burlesca, viendo a su padre mirarla avergonzado.

—No, después de todo yo tenía mi propio libro. —Reconoció con gracia. —Pero tenía que buscar una manera de acercarme a ella sin parecer un loco. —Contaba mientras extraía imágenes nuevas del baúl. —Le pregunté qué tipo de lectura le gustaba, así que decidí regalarle orgullo y prejuicio en su cumpleaños. —Hermione miró enternecida a su padre.

—Es uno de sus favoritos. —Recordó la castaña, viendo a su progenitor sonreír.

—Lo traje conmigo envuelto durante casi un mes, buscando una excusa para regalárselo.

—¿Cómo supiste que era su cumpleaños?

—Su grupo de amigas le organizó una pequeña fiesta después de clases y me enteré. —Confesó.

—Así que decidiste aprovechar la oportunidad, ¿No? —Su padre asintió orgulloso.

—Los exámenes habían terminado y las vacaciones estaban cerca, no podía permitirme estar lejos todo el verano sin tener comunicación con ella, así que le pedí su número. —Decía, viendo ahora como su hija tomaba las fotos extraídas de su noviazgo con su madre. —El resto es historia. —Suspiró con nostalgia. —Le pedí ser mi novia, nos casamos y años después naciste tu. —Recordó, sonriendo orgulloso al ver a Hermione. —Y ahora espero el día en que decidas darme un nieto. —Añadió, soltando una risa, divertido.

"Y no sólo será uno".

Pensó la chica sintiendo el rostro caliente mientras escuchaba la risa de Hugh, ¿Qué dirían ellos si supieran que Harry sería el padre de sus hijos?, ¿Estarían de acuerdo? Se preguntó en silencio y luego sonrió negando, probablemente estarían encantados.

—¿Nunca te asustó la idea? —Preguntó de repente con seriedad, su padre la miró confundido. —De casarte, tener hijos… —Explicó brevemente. Su padre alzó las cejas, sorprendiéndole la inesperada pregunta para luego relajar su mirada.

—Cuando se está con la persona que amas los miedos se convierten en fortalezas. —Dijo esta vez tomando una de sus manos. —¿Tú tienes miedo? —Hermione tragó y asintió. —Tal vez el problema es que asumes que toda la responsabilidad será tuya. —Agregó el señor Granger, regalándole una sonrisa cálida, buscando relajarla. —Es trabajo en equipo, cariño. —Señaló serio. —No creo que decidas formar una familia con un idiota que no se responsabilice de sus hijos, ¿Cierto? —Hermione asintió, descartando de inmediato que Harry fuera de esa clase de hombre, pero entonces, ¿Por qué tenía tanto miedo? Se preguntó insegura.

—¿Cómo sabré que él es el correcto? —Su padre no pudo evitar reír.

—¿Y por qué no darse la oportunidad? —Preguntó de vuelta, llevando a Hermione a fruncir el ceño.

—No entiendo, ¿A qué…?

—¿Cuál es tu excusa para no tomar en cuenta a Harry? —Reformuló, Hermione abrió la boca con sorpresa. —¿Qué?, ¿Me dirás que no lo has considerado? —Soltó el hombre al ver la mirada de asombro de su hija. —Harry es un buen chico, te quiere y te respeta. Además, a tu madre y a mi nos cae muy bien. —La castaña tuvo que tragar varias veces antes de poder emitir una respuesta.

—Bueno, yo… nosotros no… —Intentaba decir sin que las palabras se le cruzaran. —Somos amigos y…

—¿Desde cuándo los amigos viven juntos? —Atacó de nuevo su padre con una mirada sarcástica. Ya sabía a quien había heredado aquello.

—No vivimos juntos… tan solo… nos hacemos compañía un par de veces. —Dijo esto último en un susurro.

—¿Cuándo fue la última vez que Harry y tu durmieron solos en su departamento una semana completa?

—Bueno, yo… —Hermione abrió los labios intentando dar una respuesta, pero ningún sonido salió. Soltó un suspiro de resignación. —Ya entendí, ¿De acuerdo? —Contestó esta vez dándose por vencida; Hugh sonrió abiertamente.

—He visto cómo se miran, los únicos tontos que no se han dado cuenta son ustedes. —Declaró con obviedad; la castaña abrió la boca, ofendida. Resultaba bastante embarazoso tocar estos temas con su padre, pensó al sentirse más expuesta con él que con su madre.

—A veces eres imposible. —Dijo mientras negaba de brazos cruzados, haciéndolo reír.

—La tardanza es lo que me incomoda, además la familia comienza a presionarme. —Dijo mientras se incorporaba.

—¿A qué te refieres? —Preguntó seria mientras lo veía caminar hacia la salida del estudio.

—Les dije que te casarías con Harry. —Confesó divertido antes de cerrar la puerta.

—¡Papá!

Luego de terminar de hacer las compras necesarias para las reparaciones, Harry y los chicos regresaron a casa.

—Mientras yo llevo a Jean a la habitación, necesito que ayudes a tu hermano a bajar las cosas del auto. —Ordenó Harry tomando a la niña, quien se había quedado dormida en el transcurso del camino. Lily asintió sin discutir y esperó a que su padre entrara a la casa antes de dirigirse a la parte trasera del auto.

—Necesitamos hablar. —Soltó seria tan pronto se aseguró que su padre estuviera lejos; James bufó molesto.

—¿Qué quieres? —Lily odiaba que usara ese tono despectivo con ella. James solía ser una persona amable y cálida, pero desde hace años, justo cuando comenzaron los problemas con sus padres, su hermano había sacado un lado apático que simplemente no soportaba, llegando a recordarle algunas veces a su padre cuando se molestaba.

—Sé que estás enojado por lo que pasó esta mañana y lo siento. —Dijo seria, pero con sinceridad, necesitaba enfocarse en lo importante y tratar de ignorar la frialdad con la que James la trataba.

—Gracias por recordármelo. —Escupió mordaz, tomando las bolsas de mala gana para dar media vuelta.

—¡Escúchame! —Pidió irritada al ver que la dejaría hablando sola. —Algo raro está pasando, ¿De verdad no lo notas? —James la observó serio, dudando si escucharla o no.

—¿A qué te refieres? —Preguntó finalmente interesado.

—Sobre papá. —James rodó los ojos, suponiendo de inmediato que su hermana lo defendería de nuevo.

—Si vas a seguir con lo mismo de…

—¡No! —Lo interrumpió enojada. —¿No te parece extraño que papá haya mencionado lo de tío Dudley? —El castaño la miró sin entender. —¿Cuándo papá nos mencionó algo de su pasado? —Trató de hacerlo razonar.

—Nunca.

—¡Exacto! —Asintió. —No teníamos ni la mínima idea de cómo fue su infancia con sus tíos. —Le recordó seria.

—¿Y tú punto es? —Dijo no sabiendo a dónde diablos quería llegar su hermana.

—¿Qué mas no sabemos de él?, ¿Y por qué lo ocultó? —Inquirió preocupada.

—Jamás se preocupó por nosotros, ¿Por qué tendría que preocuparme yo por su pasado? —Le cuestionó molesto.

—¿Jamás?, ¿Estás seguro? —James guardó silencio y luego soltó un suspiro cansado.

—Eso fue hace mucho tiempo. —Dijo solvente, viendo como Lily negaba. —¿Qué? —Escupió irritado al no entender a su hermana.

—Algo no me convence, James. —Añadió pensativa esta vez de brazos cruzados. —¿Qué me dices de lo que pasó esta mañana? —Le cuestionó. —Jean aseguró que mamá y papá son novios, ¿Por qué?

—Es una tontería, Jean no sabe lo que dice. —Dijo tratando de ignorar lo que mencionó.

—Tú y yo sabemos que nunca miente. —Insistió, viendo como su hermano le dirigía una mirada molesta, estaba comenzando a perder la paciencia.

—¿A dónde quieres llegar con todo esto, Lily? —Preguntó irritado aún con las bolsas en la mano.

—¿Por qué Jean asumió eso?, ¿Qué fue lo que vio o escuchó? —James rodó los ojos. —¡Deja de comportarte como un idiota y escucha lo que te digo! —Lanzó molesta de la conducta infantil de su hermano.

—¡Tiene cinco años, no esperes que…!

—¡Siempre dice la verdad! Tú y yo le enseñamos eso, ¿Lo olvidaste? —James evadió la mirada. —¿Por qué ahora desconfías de su palabra?

—Entiende, es imposible…

—¿Y si no?, ¿Y si nuestros cálculos estuvieron mal? —El castaño negó, eso no podía ser. —¿Y si antes de que llegáramos ellos ya estaban enamorados? —Murmuró seria.

—¿Realmente crees que ellos ya están…? —Tragó nervioso.

—Se quedan en la misma habitación y anoche Jean durmió con ellos, es una posibilidad. —Aceptó. —Sin contar que nada de lo que hemos hecho ha funcionado. —James regresó las bolsas al auto y se sentó en la cajuela.

—¿Qué hacemos ahora? —Preguntó el chico preocupado, girando su rostro hacia su hermana. Lily meditó unos segundos en silencio, sabía que algo no andaba bien, sin embargo, James parecía negarse a verlo, entonces ¿Cómo avanzar y descubrir más sin que él lo notara? Odiaba mentirle a su hermano, pero no estaba dispuesta a desaparecer sin obtener respuestas.

—Hay que cambiar de plan.

—¿Y qué sugieres?

—Decirles la verdad. —James la miró alarmado.

—¿Estás loca? No podemos…

—Piénsalo. —Lo detuvo. —¿Tienes una idea de lo miserable que se sentirían si supieran la verdad? —James lo analizó unos segundos.

—Continua.

—Distorsionemos el futuro.

—¿Te refieres a hacerlo aún peor? —Lily asintió.

—Mamá no lo soportaría, ¿Para qué traer hijos al mundo si serán miserables?

—Y súmale la infidelidad de papá. —Concordó James ahora, viéndola asentir.

—Sería una gran decepción para ella.

—Mamá es demasiado orgullosa en esta época, definitivamente él no sería una opción. —Dijo sin poder ocultar su sonrisa. —¿Pero cómo piensas decírselos?

—En este momento es probable que no nos crean. —Dijo con seriedad. —Tú mismo oíste a papá esta mañana, no nos creyó esa mentira del giratiempo.

—¿Entonces?

—Ganémonos su confianza.

¡Hola!

Saludándolos de nuevo por acá después de unos meses desaparecida. Esta vez me alegro estar de vuelta sin traer malas noticias. Todo fluye bien en mi ajetreada vida muggle, espero que sea igual con ustedes. Ahora bien, pasemos a lo importante, ¿Qué les pareció el capítulo?

Debo confesar que este capítulo no estaba programado para terminar así, pero calculé mal y me excedí en el número de páginas por lo que me vi obligada a dividirlo en dos. Mil disculpas por esto, sé que muchos esperan con ansias la interacción entre Harry y Hermione, pero les prometo de verdad que se verá más en el siguiente capítulo, incluso me atrevo a decir que gran parte serán escenas de ellos dos.

No quise omitir escenas importantes de este capítulo para que las cuentas me salieran, de verdad sentí que Hermione necesitaba tocar el tema de la maternidad con sus padres, exponer sus inseguridades y miedos, de ahí el nombre del capítulo. No suelo leer tantos fics como antes, así que desconozco si alguna vez se haya tocado en alguna otra historia, pero lo consideré importante. No me imagino a Hermione teniendo hijos por "accidente", me gusta la idea de que su relación con Harry fue paso a paso, no simplemente que se confiesan que se gustan y pum, embarazo inesperado pero deseado, boda, etc. Si lo notaron al principio en los pequeños avances, di a entender que Harry le dio su espacio a decidir cuando ser mamá. Es normal que Hermione sienta miedo, después de todo te enteras de la noche a la mañana que tienes tres hijos y encima que no te llevas bien con ninguno, sin contar que el padre será tu mejor amigo y tus padres están muertos. Hay que ser comprensivos con el personaje y regresarla al primer lugar donde fue su refugio: Sus padres.

Y antes de que se me olvide, quise traerles esta pequeña actualización como regalo por el cumpleaños de uno de nuestros personajes del fic: Jean. Sí, es un mini spoiler, ella nació el 31 de octubre jajajaja

No quiero excederme mucho en las explicaciones, pero me gustaría leer sus dudas. Todos los comentarios sean buenos o malos son bienvenidos, yo responderé a cada uno de ellos con gusto (al menos los que no sean anónimos).

Por cierto, no pensaba mencionarlo, pero seré breve, el conflicto que se generó la actualización pasada con uno de los lectores no pienso continuarlo desde aquí, se presta a malas interpretaciones, sin embargo, esto tampoco es una disculpa. Mas bien me gustaría invitarla/o a que dialoguemos por mis redes sociales (si es que aún continúa leyendo la historia), ustedes también están invitados. Pueden buscarme en Facebook como Laya CB y en Instagram como layacb95.

En fin, por mi parte es todo, espero leerlos pronto.

PD: Errores de dedo serán corregidos tan pronto me dé cuenta.

¡Saludos!

Laura

31/oct/22