Capítulo 13
Las protestas empezaron justo el día en que Harry estaba dando a luz a su primogénito. De un lado del mundo, el Ministerio Mágico de Reino Unido estaba sumido en el caos. Las mujeres Beta y las parejas de estas, estaban protestando por todos lados a la manera muggle, es decir, armadas con megáfonos muggles y pancartas.
Para los muggles que pasaban por esas calles, era un poco extraño que hubiera mujeres y hombres protestando por alguna clase de ley injusta, pero como esas cosas pasaban con cierta regularidad en su mundo, ignoraban el impacto real de esto. Para el Ministerio, esto era un pandemonio que se sumaba al estado de emergencia en que se encontraban por el éxodo de Omegas y el ultimátum de la Reina.
Los miembros del Wizengamot que habían tratado de organizar una reunión de emergencia, se preguntaban quién había filtrado su plan de hacer leyes que hicieran que las mujeres Beta tomaran el lugar que hasta entonces habían tenido los Omegas.
Una vez que se vio que no iban a lograr tranquilizar a los manifestantes y el ingreso al Ministerio estaba básicamente bloqueado del lado muggle, intentaron entrar por la Red Flu y los sitios habituales para ingresar también estaban llenos de manifestantes. El Caldero Chorreante y los Callejones Diagon y Knockturn estaban rebozando de manifestantes también.
Los Lords sangrepura tuvieron que darse por vencidos y Aparecerse en el vestíbulo del Ministerio, y se encontraron la misma situación. No podían Aparecerse en ninguna otra área del Ministerio por las fuertes barreras y finalmente los Lord sangrepura y los trabajadores del Ministerio que no estaban en las protestas tuvieron que marcharse a sus hogares.
Fue cuando muchos de los Lords encontraron que sus esposas no estaban y se habían llevado a sus elfos domésticos así como sus dotes. Les dejaron una carta donde les decían sin miramientos que ni siquiera intentaran hacer las leyes que estaban pensando, si no querían encontrarse siendo castrados a la manera muggle.
Estos Lords fingieron que todo estaría bien, que sus mujeres no los iban a abandonar y castigar de forma tan barbárica, pero sabían que sus mujeres provenían de familias que enseñaban ciertos métodos no muy ortodoxos de castigo y por eso las habían elegido como compañeras. Eran amas de casa, pero también eran luchadoras que no dudarían en usar cualquier medio para garantizar la supervivencia de sus descendientes.
Esa era la manera de los sangrepura. Educaban a sus mujeres como amas de casa y luchadoras temibles para proteger a sus herederos.
El último marido de Madame Zabini estaba feliz de que él nunca manifestó estar de acuerdo con dichas leyes y era cierto. Él había sobrevivido a su mujer gracias a que él era quién se dedicaba al hogar mientras su mujer hacia el dinero. Lucius Malfoy sabía que no debía intentar hacer nada que irritara a Narcissa o pagaría caro, así que se negó a seguir a los Lords que querían leyes restrictivas para las mujeres Beta.
Muchos de los Lords abandonados pensaron que estas protestas y el abandono de sus mujeres solo sería algo pasajero y en un par de días acabaría.
No lo sabían pero esta situación iba a tornarse más larga de lo que esperaban.
Mientras tanto, a un océano de distancia, Harry estaba pensando si en una vida anterior había cometido algún pecado imperdonable porque el dolor del parto era horrible. Él se había quebrado varios huesos en sus juegos de quidditch pero esto… este dolor donde parecía que su cuerpo y sobre todo, una parte inferior suya, iba a partirse en dos, capa por capa, nunca lo había sentido.
Al igual que su esposo, ignoraba lo que pasaba al otro lado del océano y en general, en realidad no le importaba. En ese momento toda su atención estaba en que ese dolor no fuera eterno y su bebé naciera sano.
Severus estuvo a su lado todo el tiempo mientras Poppy ayudaba al Sanador que habían contratado. Ambos hombres habían decidido que Harry diera a luz en casa y sus amigos y familiares estaban en la sala de estar, esperando la noticia.
Finalmente, luego de varias horas, se escuchó un llanto desconocido y las personas reunidas lanzaron un grito de alegría y se abrazaron. Severus bajo unos momentos después con un bultito en los brazos y una cara surcada de lágrimas con una sonrisa enorme. El bultito lanzaba unos adorables gimoteos luego de haber llorado.
Al parecer, el bebé ya había sido limpiado y exhibía una naricita que era un poco grande en relación a su cara. Severus estaba un poco feliz de esto, ya que antes odiaba su nariz, hasta que Harry dijo que le gustaba. Ahora veía es rasgo suyo como algo atractivo.
—Familia, les presentó a nuestro hijo, Félix Snape-Potter—Severus estaba orgulloso de presentar a su pequeño.
Sus ahijados fueron los primeros en acercarse y arrullar al bebé, diciendo lo lindo que era y como lo iban a echar a perder. Iris y Petunia fueron las siguientes, felicitando a Severus y diciendo que subirían a ver cómo estaba Harry. Regulus y Fenrir pensaron en que era un pequeño muy guapo y que sería un rompecorazones cuando fuera grande. Albus también fue invitado a conocer al bebé y el hombre no pudo dejar de pensar en aquella pequeña que nunca pudo nacer.
Quizás fue cosa del destino, pero el pequeño tuvo a bien en ese momento de tristeza, tomar la mano del hombre que estaba jugando con su manta y sus pequeños deditos se aferraron al dedo huesudo del hombre. Albus soltó un jadeo de sorpresa mientras el bebé bostezaba y empezaba a dormirse. Severus sonrió—Creo que le gustas… abuelo—.
Albus Dumbledore estaba asombrado pero asintió una vez que entendió la enorme oportunidad que le estaba dando Severus.
Tanto él como Poppy, pronto estarían trabajando con MACUSA y otros Ministerios para garantizar la seguridad de los Omegas que estaban por nacer, pero habría muchos tiempos muertos mientras tanto y Albus estaba feliz de ser considerado un miembro más de esta familia. Tenía una familia a la cual visitar y un nieto al que echar a perder.
Los días siguientes, la pareja recibió a varios visitantes. Remus con los gemelos llegó al día siguiente, los gemelos Weasley fueron un par de días después, Ginny y su prometido llegaron hasta casi una semana después y fue hasta ese momento que Harry y Severus se enteraron de lo que estaba aconteciendo en su país natal.
A ninguno de los dos los sorprendía y en general, a ninguno de los Omegas y sus familias. Sabían cómo funcionaba la cabeza de aquellos Lords egocentristas, preocupados solo por mantener las cosas iguales. Se habían olvidado de que cuando algo afecta a mucha gente, otros empiezan a pensar si serán los siguientes y las mujeres Beta provenía mayormente del mundo muggle, donde ya se había vivido esta situación antes.
Esos problemas ya no les afectaban a ellos. El Reino Unido debió tomar en serio las advertencias de dos Señores Oscuros y no pensar que la respuesta era castigar a todo Omega.
Como fuera, la pequeña familia estaba empezando a adaptarse a su nueva situación de vida y Severus empezó a hacer pociones para ayudar a Harry a recuperarse más rápido. Severus tenía varios experimentos que hacer y su laboratorio estaba siendo terminado. Además, había planeado darle una sorpresa a Harry y mando a construir un campo de entrenamiento de quidditch en una parte de su propiedad.
Quería que Harry cumpliera sus sueños y bueno, el quidditch también se jugaba en Estados Unidos. Ya varios equipos habían manifestado querer ver a Harry en algunas pruebas y estaban dispuestos a esperar el tiempo necesario para su recuperación.
La vida para los Omegas exiliados estaba empezando a ser todo lo brillante que habían soñado.
Las protestas en el Reino Unido no habían escalado aun a la violencia. Cierto que el Ministerio había tratado de encerrar a algunos manifestantes pero siempre alguien pagaba la multa y salían de vuelta a protestar. Ya había pasado una semana entera y la actividad económica estaba detenida.
Ni siquiera la burocracia funcionaba, ya que de por si desde el éxodo de los Omegas había poco personal, ahora con las protestas, era nulo. Si acaso habría dos o tres magos o brujas deambulando por el Ministerio y parecía un edificio recién abandonado que el centro legislativo y de investigación que solía ser.
Sin los Omegas y sin las mujeres Beta más su círculo cercano de ambos grupos, la población "real" del Reino Unido se había reducido a menos de un centenar de hombres y ninguna mujer, ni siquiera una Alpha.
Ni siquiera la infame Dolores Umbridge, una lamebotas del Ministro Fudge, se quedó a trabajar en el ministerio. La mujer odiaba a las criaturas, pero hasta ella, siendo el ser repugnante que era, entendía que esas leyes que trataban de pasar, serían aún peor para las mujeres Beta como ella y otras tantas.
Incluso ella sentía vergüenza por haber pensado que los Omegas no deberían quejarse, porque cuando esas leyes quisieron ser aplicadas a ella, finalmente entendió cuanto de su propia vida iba a ser controlado por otros.
Quizás nunca cambiaría sus posturas respecto a las criaturas mágicas por considerarlas demasiado diferentes de los humanos, pero ciertamente nunca volvería a pensar que un mago o bruja Omega debería ser restringido por el "bien mayor".
El Ministerio no era el único lugar que estaba vacío. San Mungo estaba vacío fuera de algunos Sanadores para emergencias y personal muy básico, y los callejones Diagon y Knockturn, fuera de los manifestantes, no tenía compradores. Las tiendas estaban vacías o cerradas. Solo había unos pocos comercios abiertos y eran los de necesidades básicas como el boticario o alimentos.
Gringotts también estaba bloqueado y solo se estaban permitiendo pocos retiros. Los goblins también estaban a favor de los manifestantes y estaban ayudando a los exiliados Omegas en las respectivas sucursales de sus países de asilo.
Incluso estaban colaborando con el banco de los enanos en Nueva Zelanda y uno atendido por varias criaturas en Estados Unidos. Los Goblins no tenían lealtad para los magos, sino al dinero y los Omegas iban a gastar y producir dinero a donde fueran, así que seguirían el oro.
También vieron la oportunidad del dinero en las manifestantes Beta y sus parejas, ya que ellas y los suyos tampoco estaban dispuestos a aceptar roles sumisos y sometidos a la voluntad de esos Lords sangrepura. Si ellos no cedían pronto, se encontrarían con cada vez menos oro, ya que los impuestos debían seguirse pagando y cada día que no se realizaba una venta, era oro que no entraba a sus bóvedas.
La gente tenía que comer, tenía que ir al médico si se enfermaba, necesitaba sus pociones y tratamientos si estaban enfermos por mucho tiempo y necesitaban dormir, vestir… pronto la situación iba a ser insostenible del lado de los sangrepura, ya que los mestizos y nacidos muggle tenían otras fuentes de efectivo y otros lugares dentro del mundo muggle donde podían obtener dinero.
Un par de semanas más de protestas y los goblins sabían que los Lords sangrepura clamarían por un acuerdo.
Confiaban en eso, ya que eran tan pocos, que un enfrentamiento directo con los manifestantes no iba a funcionar.
Finalmente, luego de semanas en que toda la economía del mundo mágico inglés se vio colapsada, los Lords sangrepura tuvieron que ceder y hubo una sesión especial del Wizengamot. Incluso se llamó a la prensa y se contó toda la historia sobre el libro de leyes anti-Omega.
Hubo muchos flashes de las cámaras cuando el infame libro fue sacado a la luz. Las partes que faltaban en la historia que había contado Albus fue el nombre del mago que tuvo el accidente de hechizos. Era un apellido tan común, que muchos pensaron que podría haber sido incluso un nacido muggle intentando ayudar.
John Smith. Muchos periodistas y algunos de los lores mestizos, pensaron que probablemente el mago había elegido un nuevo nombre, ya que incluso entre los nacidos muggle, el nombre John Smith no era tan común. Era más común en los muggles puros, ya que los mágicos, por alguna razón, tenían nombres comunes pero no tan conocidos o nombres extraños y más cercanos a las tradiciones mágicas.
Si, el Ministerio tuvo que aceptar que retiro los orbes de profecías, ya que muchos de ellos hablaban de un cisma que podría acabar con el mundo mágico cuando un Omega liderara a otros. El Ministerio y el Wizengamot entendieron esto como que un Omega poderoso guiaría a los otros a una rebelión. Jamás se les ocurrió que podría ser un Omega carismático y no necesariamente uno poderosamente mágico.
Ciertamente Corina era carismática y guio a otros Omegas para irse. Una rebelión no necesariamente era algo violento y un problema. Si los Lords supremacistas eran honestos, más que a la rebelión, le temían a los cambios. No estaban listos para que los magos tuvieran cualquier puesto, cualquier profesión. Sentían cierto placer en saber que un mago poderoso jamás podría superarlos si fueran Betas, ya que jamás superarían a un Alpha, pero podrían someter a un Omega que fuera más poderoso que ellos.
La sesión de emergencia se convirtió en una serie de sesiones que se prolongó hasta por 3 semanas y donde por primera vez en más de un siglo, las leyes que oprimían a los Omegas serían derogadas. Pero viendo que había artículos y párrafos que se contradecían con respecto a las Artes Oscuras, ocuparon estas sesiones también para modificar esos aspectos.
Fueron las 3 semanas más productivas del Wizengamot y el Ministerio tuvo las ordenes de crear nuevos departamentos, incluyendo uno de Actualizaciones Muggles y otro de Control de Artes Oscuras.
Actualizaciones Muggles iba a trabajar en conjunto con la Oficina Contra el Uso Incorrecto de los Artefactos Muggles y con el Departamento de Aplicación de la Ley Mágica para verificar que tan atrasados estaban sobre conocimiento de los muggles y si sus nuevas tecnologías eran un peligro potencial para los mágicos o el estatuto de secreto.
Control de Artes Oscuras iba a ser más una oficina de regulación. Antes de irse al exilio, Albus Dumbledore había dejado perfectamente delineado el plan de clases de una optativa que pensaba instaurar en Hogwarts sobre Artes Oscuras, ya que muchos jóvenes que buscaban ser pocionistas, aurores o sanadores, necesitaban una certificación de conocimientos básicos sobre estas si querían trabajar en el extranjero.
Con horror, el Wizengamot y el mundo mágico inglés en general, descubrió que estaban muy atrasados académicamente, respecto a casi todas las escuelas mágicas existentes. Había varias leyes tanto en el libro de leyes anti-Omegas como en el libro de leyes de uso común, que debieron cambiarse y los mágicos sabían que tardarían bastante tiempo en verse los cambios, pero finalmente estaban dirigiendo sus pasos en la dirección correcta.
En algunos años, habría muchos más profesionistas que tuvieran sus maestrías y habría mejor calidad en sus trabajos.
La última ley que se legislo fue una que decía que el heredero del asiento en el Wizengamot debía ser aquel que demostrara poder manejar los aspectos legales del mismo, y ya no estaba limitado a los primogénitos y que estos fueran hombres o mujeres o cualquier género secundario especifico, según las leyes familiares. Las leyes familiares ahora estarían vigentes siempre y cuando están no entraran en detrimento de las leyes generales de la población mágica.
Aún era temprano para que las criaturas pidieran legislaciones sobre ellas, pero las comunidades habían estado al pendiente de estas legislaciones para derogar las leyes anti-Omega. Quizás, una vez que vieran tantos cambios positivos sobre los Omegas, estarían más abiertos a dialogar sobre los derechos de las criaturas.
Quizás en un futuro no tan lejano.
Los Omegas en el exilio estaban más felices que nada. Muchos, igual que Hary, raramente pensaban en su país natal. Otros como Colín, estaban al pendiente de las noticias y aunque pensaba que derogar esas leyes era un buen paso, aún estaban muy lejos de que el Reino Unido fuera un buen lugar para regresar.
Lo que sorprendió a muchos Omegas que leyeron las noticias pero no a quienes las conocían, fue que Hermione y Lavender hubieran lidereado las protestas de las mujeres Beta. Si bien muchos podrían pensar que ambas mujeres eran muy diferentes, no lo eran en su interior. Ambas eran luchadoras incansables por sus sueños, solo que sus sueños si eran diferentes.
Ron Weasley fue uno de los Alphas cuyo nombre sonó mucho, ya que había sido famoso su exabrupto con su antes mejor amigo y el Omega por el cual, muchos decían, había empezado el declive del Wizengamot, ya que nadie creería que un Omega que tardo hasta su mayoría de edad para manifestarse, solo podía ser "ama de casa" o algún trabajo de escritorio.
Si, Ron Weasley fue famoso por ser uno de los Alphas más vocales sobre lo injusto de dichas leyes y como él mismo había sido un ignorante sobre las verdaderas condiciones de vida a las que se sometía a los Omegas.
Otro Alpha famoso en los medios por su apasionado apoyo era la ex-estrella de quidditch, Viktor Krum. Viktor comentó como en Bulgaria no existían estas leyes y la decisión de ser "amas de casa" de cualquier persona que pudiera tener hijos, dependía únicamente de los deseos de la persona que daba a luz precisamente.
Si, había muchas familias "tradicionales" en Bulgaria, pero se debía más a ideas ya preconcebidas que a legislaciones que limitaran las opciones de vida de las personas que dieran a luz. Y sobre las ideologías que una familia podía imponer en los miembros de la misma, aún faltaba mucho que cambiar, pero de eso se encargarían otras personas. El deber del gobierno era garantizar la igualdad de oportunidades.
Uno de los pocos actos que a nadie sorprendió, fue ver a Sirius Black y James Potter votando a favor de la derogación de las leyes anti-Omegas. Ya que muchos magos pensaban que ambos padres había cooperado activamente en el exilio de sus hijos, se desconocía la postura anti-Omega que habían exhibido ante sus vástagos.
Ambos hombres (y Lily) sabían que era solo una pequeña acción en su camino a la expiación. Los 3 tenían mucho que reflexionar y hacer antes de pensar en que sus hijos los perdonaran. Pero al menos podían trabajar para que el país al que regresaran (si es que decidían regresar algún día) fuera un mejor lugar que el que dejaron.
Finalmente la cuarentena había terminado y Harry empezó a tomar las pociones para regresar su cuerpo a niveles óptimos. Había ciertas ventajas en estar casado con un maestro pocionista y genio declarado. Corina, la amiga de Remus, le había pedido si podía asistir a una prueba de fichaje. Ella estaba hasta arriba de sus citas para jugar quidditch, aunque no descartaba jugar en los equipos del país.
Hoy también era el día en que el gobierno de los Estados Unidos emitiría las ciudadanías para los exiliados. Los Omegas y los suyos no solo iban a tener la ciudadanía mágica, sino también la muggle, de forma que si alguno de ellos quería trabajar con los no mágicos, podría hacerlo.
Ginny ya había participado en algunas pruebas de fichaje y Colin había empezado a trabajar en la nueva lechería de su familia. Encontraron una bonita granja en Kentucky y Colin estaría viajando de Kentucky a Nueva York vía flu.
Los gemelos encontraron una rápida aceptación de sus productos, ya que hicieron buenas amistades con los magos vudú de su zona y estos les ayudaron a romper el hielo, por así decirlo. Leo y Aquarius eran muy hábiles también en pociones y hechizos, así que trabajaban codo a codo con sus parejas.
Ya habían hecho el vínculo y había sido archivado correctamente. El par de gemelos no podían estar más felices. Finalmente, luego de años de esperar, estaban unidos como debió haber sido desde el principio y jamás habían entendido porque su vínculo de Destinados no los empujo como a otros. Pero apenas se vieron libres de las restrictivas políticas del Reino Unido, el vínculo actuó como debía y pasaron dos días teniendo sexo hasta que el vínculo se formó completamente.
Para fortuna de los 4, ni Leo, ni Aquarius salieron embarazados y prometieron tener más cuidado en el futuro. Remus finalmente pudo hablar abiertamente con sus hijos sobre cómo era la vida de un Omega, la parte de las hormonas, feromonas, bebés y demás.
Remus estaba empezando su trabajo en la editorial de Regulus y estaba haciendo un bosquejo general de un par de libros para niños sobre los conceptos básicos de pociones y por qué no debía usarse una varita hasta tener 11 años. A su jefe le había agradado la idea inicial y le pidió a Remus que hiciera los bosquejos.
Remus estaba entusiasmado por finalmente usar su mente para algo tangible. Amaba ser amo de casa y había amado su vida de casado con Sirius, pero una vez que sus hijos entraron a Hogwarts, a veces se sentía… vacío.
Esa sensación finalmente se había apagado en cuanto pudo empezar a trabajar en algo. Finalmente entendió a qué se refería Regulus con tener "algo para uno". Era un concepto que muchos Omegas hogareños aun tenían dificultades en aprender.
Haciendo caso a Severus, Remus y Fenrir tomaron una terapia conjunta para resolver su conflicto y había muchas cosas que Remus ignoraba sobre la razón por la que fue convertido. Fenrir aceptó que había sido algo horrible lo que le hizo pero no estaba pensando con claridad. Había estado en un mal lugar psicológico cuando el padre de Remus dijo esas cosas horribles sobre "matar a un licántropo inútil" y fue cuando decidió darle al hombre su propio "licántropo inútil".
No fue sino hasta que encontró a Regulus y se unió a él, que entendió todo lo que había hecho mal durante su rabia. Tardo muchos años en encontrar una manera de devolverles un poco de vida a sus víctimas y fue cuando se le ocurrió liberarlos de la manada. Nunca podría reparar el daño por completo pero si podía liberarlos del control de la manada, les daría la oportunidad de poder irse sin tener que esperar sus órdenes.
Remus prometió considerar perdonarlo y aceptó que liberarlo de la manada había sido un buen paso, pero que no esperara más allá de un trato cordial por el momento, ya que Regulus era parte de la familia de Harry ahora y Fenrir estaba casado con él, así que, lo quisieran o no, estaban ligados de por vida gracias a aquel matrimonio.
Fenrir aceptó que estaba de acuerdo en que era suficiente.
Severus estaba trabajando con Albus y aquellas notas de la infame poción de cambio de género secundario. Ciertamente era material peligroso y Albus entregó el material primero a MACUSA, quienes lo catalogaron como clasificado pero permitieron que Severus Snape, el reconocido pocionista, ocupara las notas para hacer la poción de embarazo universal.
MACUSA estaba muy interesado en esta poción, ya que si bien no tenía problemas en su población, no estaban cegados a que podrían bajar sus números. Además, había matrimonios donde las parejas eran del mismo género secundario y no podían engendrar. Esta poción ayudaría a borrar aún más las barreras de género e incluso podrían hacer una versión diluida para ayudar a los no mágicos que tuvieran dificultades para concebir.
Hermione se preguntaba por qué Viktor la había invitado a este restaurante. Era un restaurante al que sus padres la llevaron cuando era niña como consolación, ya que ella había querido probar la "experiencia" de cenar en un bote y no fue tan placentero por el movimiento, pero luego la llevaron a este restaurante que en vez de estar en un bote, estaba sobre una parte del Támesis y tenía unas hermosas vistas.
El lugar era elegante, pero no de clase alta. Podría decirse que tenía cierto aire burgués pero había también un aura histórica que a Hermione le había gustado desde que lo visito siendo una niña. Tenía mesas de madera oscura con sillas de hechura gruesa y cuyos cojines color vino eran evidentemente hechos a mano. Todo en el lugar decía antiguo y caro pero de buen gusto.
El lugar que había reservado Viktor estaba justo al centro del gran ventanal y podían ver el río mientras la tarde daba paso a la noche. Las luces nocturnas le daban al río una cualidad casi sobrenatural y etérea. Su madre le había dicho que usara aquel vestido negro con rojo que Hermione había considerado demasiado hermoso… y escandaloso.
El vestido era de corte sirena pero con la falda ampliándose de forma que abrazaba su figura pero no la hacía verse apretada. Su madre la peino y maquillo y Hermione pensó que había quedado hermosa.
Viktor incluso rentó un coche (un Bentley antiguo muy hermoso) y había aprendido a manejar durante sus visitas. Paso a recogerla y perdió el aliento por un minuto al verla. Hermione pensó que su madre se había excedido en su arreglo hasta que Viktor fue hasta ella y le beso el dorso de su mano, diciéndole lo arrebatadoramente hermosa que estaba esa noche.
Viktor se veía tan guapo con su traje elegante de Armani y siendo tan galante.
Hermione se sonrojo y despidió de sus padres al tiempo que Viktor le abría la puerta. Sus padres parecían llorosos pero felices. Hermione estaba un poco desconcertada y pensaba que Viktor iba a decirle algo importante. ¿Quizás le iba a pedir que fuera su novia? Ese pensamiento hizo sonreír a Hermione mientras recordaba todo esto, al tiempo que las luces nocturnas iluminaban el río y se reía de una de las muchas historias de Viktor.
A veces pensaba en qué hubiera pasado si en vez de intentarlo con Ron hubiera seguido viendo a Viktor pero no tenía caso detenerse mucho tiempo en esos pensamientos. La retrospectiva no servía de mucho cuando de sentimientos se trataba, ya que era imposible volver el tiempo atrás, incluso con un giratiempo.
A Hermione le venía mejor vivir en el aquí y ahora. Y más porque estaba feliz. Todo estaba mejorando, a jalones y empujones pero finalmente, el mundo mágico había empezado a moverse. Todo en su vida era casi perfecto. Solo le faltaba su mejor amigo y su felicidad sería completa.
De repente, se escuchó una música preciosa de violín y parecía provenir de un bote que estaba pasando justo frente a la ventana. El bote traía colgada una especie de lona publicitaria y decía… Hermione soltó un jadeo y observo a Viktor sonreírle.
No podía ser… pero lo era, la lona decía "¿Serías mi esposa?". Viktor se levantó de su silla y al tiempo que buscaba algo en su saco, se arrodilló y le presentó a Hermione el más hermoso anillo de compromiso. Era un anillo de estilo victoriano con un diamante de casi un kilate, rodeado de pequeñas chispas de diamante que se entretejían en una red de oro blanco. El trabajo de joyería era impresionante y evidentemente hecho en el siglo pasado.
—Hermione, desde que te conocí, supe que eras la mujer para mí. Fui un tonto en dejarte ir cuando sabía que eras la única para mí. Pero no volveré a cometer ese error. Quiero acompañarte en tu camino, ayudarte a cumplir tus sueños y verte convertirte en tu mejor versión. Permíteme caminar a tu lado y apoyarte en tus metas. ¿Me concederías el honor de convertirte en mi esposa? —.
Hermione tenía los ojos llorosos. Esto era un sueño hecho realidad. Es decir, pensaba que se casaría más adelante en su vida, pero si era honesta, las últimas semanas, cada que imaginaba ese hipotético futuro, lo imaginaba con Viktor. Cuando imaginaba esos viajes por el mundo, a su lado estaba Viktor. Si imaginaba una casa, niños… estaba Viktor. Ya no imaginaba su futuro sin él y lo supo, sabía qué respuesta dar.
—¿No es habitual primero pedir un noviazgo antes de un compromiso? —Una leve sonrisa iluminó su rostro mientras pequeñas lagrimas escapaban de sus ojos. Viktor sonrió, sabiendo que había abrumado de amor a su pequeña dragona.
—Normalmente, pero sé que no eres una "princesa" convencional—Hermione se rió del chiste. Sus emociones estaban por todos lados pero ella sabía que quería hacer esto. No importaba que apenas tuviera los 18 recién cumplidos, amaba a Viktor y no iba a dejarlo ir.
—Si—.
Viktor parpadeo sorprendido para luego sonreír tontamente y deslizo el anillo en aquella mano. El anillo de su abuela ni siquiera se autoajusto, quedó perfecto en Hermione. Si, todas las señales eran correctas, ella era la única.
—Te amo—Viktor no le había dicho esas palabras, no porque no las sintiera, sino porque él era consciente del enorme peso de decirlas. Uno no podía decir esas palabras al azar, debía sentirlas hasta en los huesos y su prometida sabría apreciarlas. Viktor le estaba entregando todo su ser a esa mujer.
Hermione jadeo sorprendida, ya que ella sabía lo que significaba amar así. Ron siempre decía "te amo" cada que se peleaban pero Viktor solo se lo dijo una vez antes y fue esa noche en el barco. Ahora se las volvía a decir justo cuando habían sellado su compromiso. Si, Hermione sabía la intensidad del corazón de Viktor y en vez de asustarla, le daba seguridad saberse amada a ese extremo.
Viktor entendía el peso de decir "Te amo", sabiendo lo que implicaba totalmente.
—Te amo, Viktor—Viktor sonrió—Pero quiero un compromiso largo, ya que quiero conocer primero a tu familia y que hablemos sobre comprar una casa o una tienda de acampar—.
Viktor se levantó y ayudo a Hermione a levantarse de la silla—Lo que tú quieras amor, hare todo lo que pueda para cumplir cada uno de tus sueños—.
—Y yo haré lo mismo para ti. Si está en mi poder ayudarte a cumplir los tuyos, lo hare sin dudar—.
Viktor Krum entonces procedió a hacer un buen espectáculo para todos los otros comensales y besó a su ahora prometida, abrazándola por la cintura, haciendo que muchos hombres silbaran como lobos, mientras el resto de los comensales aplaudían. El violinista que había estado en el bote, apareció de un costado del restaurante y empezó a tocar la marcha nupcial.
Cuando se separaron, los aplausos aún estaban en curso pero algo atenuados y ambos se sonrojaron pero estaban más o menos contenidos y volvieron a sentarse. Entonces un mesero se acercó y le tendió un celular a Hermione, que estaba sonando, ella contestó.
—¿Dijiste que sí, verdad? —Era la voz de Harry. Hermione volteó a ver a su prometido y lágrimas de felicidad finalmente se derramaron. Viktor era increíble.
—Claro que dije que sí, ¿Vendrás a la boda, verdad? —Hermione sollozaba mientras sonreía.
—No me lo perdería—.
Hermione y Harry hablaron solo unos pocos minutos más y ella prometió visitarlo en cuanto tuviera algunos días libres. Una vez que colgó, notó que ahora en la mesa había una cubeta de metal con hielo y champaña. El mesero se acercó a retirarle el celular y descorcho la botella, sirviendo dos copas del helado líquido.
Una sonrisa adornaba los labios de ambos jóvenes mientras chocaban sus copas. El mesero estaba sirviendo copas de champaña, cortesía de la feliz pareja y el ruido ambiental ahora era uno de celebración. Hermione pensó que Viktor había planeado una petición de mano tan romántica.
Esa sensación chispeante que provenía de su interior y le recordaba a la Felix Felicis era una felicidad plena. Hermione era feliz.
Y era una fortuna que no pudiera usar Legeremancia por que en esos momentos, la mente de Viktor Krum estaba bailando la conga y muchas de sus representaciones mentales estaban celebrando por todo lo alto, gritando "¡Ella dijo que si!" mientas agitaban el puño en alto.
Viktor Krum finalmente fue juzgado digno por su dragona y podría acompañarla mientras volaba. Aunque en este momento, era una hermosa gacela. Esperaba que le gustara la suite que había contratado y tuviera energías porque la noche apenas estaba comenzando.
Un pie travieso estaba frotándose contra su pierna… si, su pequeña dragona estaba en modo gacela y quería que la devoraran. ¿Quién era él para negarse a esa dulce orden?
Harry estaba bailando con Severus en una danza de felicidad improvisada. Su pequeño estaba durmiendo en su moisés mientras sus padres movían sus cuerpos en un compás tarareado por ambos. Cuando Corina le dijo que Viktor la había localizado, primero tuvo que tranquilizarlo, diciéndole que Viktor fue uno de los muchos Alphas que ayudaron a los Omegas a escapar. No directamente, pero si guío a su grupo hacia las personas correctas en Bulgaria y un par de países donde había jugado con el equipo nacional de Bulgaria.
Luego Corina procedió a explicarle lo que pensaba hacer Viktor y Harry estuvo de acuerdo en llamar a su amiga. Escuchar la voz de su amiga fue magnifico y más cuando notó ese temblor de emoción y felicidad en ella. Hermione estaba feliz, finalmente feliz. Viktor era un buen hombre y sabía que haría feliz a su amiga. Viktor no era un "macho" sino un hombre que era la definición de Alpha igual que su Severus.
Hombres que no daban por sentado los dones con los que nacieron y apreciaban a sus parejas como hermosos obsequios que había que cuidar pero no encerrar, sino acompañarlos en sus sueños y locuras. Viktor era el tipo de hombre que incluso se hizo de lado cuando su amada eligió a otro, buscando su felicidad por encima de la propia. Harry no desearía nunca a otro hombre, pero estaba seguro de que si él hubiera sido solo un Omega más y se hubieran casado, para luego encontrar a su Alpha Destinado, Severus se hubiera hecho al lado mientras le deseaba felicidad eterna.
Afortunadamente, Harry encontró a su Destinado en Severus y ahora tenía una casa ideal, un bebé, un esposo devoto y al que él amaba con todo su corazón y alma. Gellert Grindelwald fue muy idiota al tirar a la basura un vínculo así.
Su baile de felicidad no era solo por Hermione, sino también para celebrar que había fichado para las Holyhead Harpies. Harry firmo un contrato por 2 años. lo había hecho tanto por agradecerle a Corina haber logrado lo imposible al ayudar a tantos a exiliarse y para demostrar que al equipo nunca le faltó talento. Durante el fichaje, jugaron por equipos y Harry encontró que podía adaptarse a su estilo de juego.
Harry sabía que con esos 2 años tendrían más que suficiente para llevar al equipo a uno de los primeros lugares, lo que ayudaría a demostrar que el complot del Ministerio Inglés afecto más de lo que muchos creían.
Severus se unió al improvisado baile mientras tarareaba, ya que las primeras pruebas de la poción de embarazo universal parecían prometedoras. Albus estaba entusiasmado por los resultados proyectados y empezarían una ronda de pruebas pronto. Si todas las pruebas salían bien, empezarían a refinar la poción hasta reducir los posibles efectos secundarios.
La CIM estaba particularmente interesada en esta poción y solo estaban esperando la versión final de prueba para que Severus y Albus hicieran uso de sus recursos. Una poción así supondría una revolución a nivel mundial.
Si, la vida para todos estaba mejorando y Severus finalmente estaba viendo ese futuro brillante que había vislumbrado desde que Harry aceptó enlazar sus vidas. Félix, su pequeño, viviría en un mundo mejor.
