¡Bien! Estoy impresionado por la aceptación qué ha tenido este fanfic a pesar de mi larga ausencia y mi horrible costumbre de borrar y escribir de nuevo un fic. No es lo mismo de hace dos años que fácilmente alcanzaba mil visitas en YouTube en menos de una hora, cien estrellas antes de veinticuatro horas o más de diez reseñas en fanfiction pero por ahora todo va bien más de lo que esperaba en las tres páginas que publicó mis fics, en fin.
¡Aquí les traigo el capítulo uno, arco 0!
Recuerden una cosa, el arco de Kokabiel será el verdadero comienzo de la historia donde si todo sale bien, ya tendré presentado ante ustedes los cambios de este nuevo AU.
Sigan la historia y dejen su reseña.
Sin más que decir, ¡lean esto!
Advertencia: No soy dueño de High School DxD y de ningún otro anime o manga mencionado en este fanfic.
Capítulo 2:
—¿Nervioso, Kiba-kun?
Kiba miro a la mano derecha y mejor amiga de su rey, Akeno Himejima.
Akeno es sorprendentemente hermosa para su edad, poseyendo un cuerpo qué haría a una modelo morirse de la envidia, aunque actualmente su cuerpo voluptuoso y curvilíneo era oculto por un kimono negro con bordes rojos sujuto por una faja blanca en su estómago.
—¿Estás bien, Akeno?—pregunto Kiba preocupado.
—Todo esta bien, Kiba-kun—respondió la mujer de cabello negro con una pequeña sonrisa tranquilizadora.
Kiba siguió mirando a la reina de la nobleza Gremory por un largo momento, notando lo muy sus ojeras que hace días no poseía y lo levemente casada qué estaba, tal vez no por lo físico sino por lo mental. Dejó de mirarla, decidiendo mejor observar a las personas que hoy están asistiendo a la boda de su rey y el hijo de los Phenex, no tenía la mínima intención de presionar a Akeno para que le contará qué le está sucediendo, él ya sabía o al menos suponía que era lo que le sucedía...era lo mismo que le sucedía a todos en la nobleza sin excepción aunque actuarán de manera diferente ante este resultado.
—Satan carmesí ha invitado a Hyoudou Issei en secreto para que se enfrente a Riser Phenex.
Las palabras de Verrine resonaban una y otra vez en su cabeza, queriendo creer que en ellas pero hasta el momento Issei no se había presentado en la boda ni mucho menos Sirzechs Lucifer como había dicho Verrine qué sucedería.
—¿Y si son terroristas qué aprovecharán para matar a todos los nobles de este lugar al momento que los invoque?—se cuestionó Kiba mentalmente, ya no sabia que hacer y el tiempo se estaba acabando.
Kiba y Akeno se ubicaron en una de las esquinas del inmenso salón de bodas, alejados de los numerosos demonios de clase alta qué bebían y charlaban entre ellos, esperando con calma a que todo comenzará.
—Qué inteligentes y astutos han sido las familias Gremory y Phenex—habló un hombre cerca pero un poco alejado de Kiba y Akeno—. La unión entre ambas familias solo hará que sus ingresos se eleven por las nubes dejando un gran margen entre las demás familias tanto en lo político como en lo económico.
Un desbalance en el poder actual entre las familias restantes del Ars Goetia sucedería pronto y todos lo sabían.
—Sin mencionar el engendró que nazca de la unión entre ellos esos dos—agregó la acompañante de copas del hombre en esta noche, siendo una hermosa mujer que mantenía los ojos cerrados, comportándose muy indiferente ante las personas que la rodeaban—. ¿La inmortalidad de los Phenex y el poder de la destrucción de los Bael? ¿Acaso un nuevo Sirzechs Lucifer será traído pronto a este mundo?
—Tsk...—el hombre bufó ante aquello—. Por el bien del balance de la monarquía actual, esperemos que no.
Kiba escuchó todo y noto el desagrado qué ambos demonios sentían ante esta unión. Los miro fijamente tratando de reconocerlos y saber de qué familia provenían.
—Cuida tu mirada, plebeyo—dijo el hombre mirando a Kiba por encima del hombro—. Puedes perder tus ojos en algún momento.
Kiba apartó la mirada rápidamente mientras el nerviosismo lo invadía.
—¿Acaba de amenazar abiertamente a un miembro de otra familia?—pensó Akeno, entrecerrando los ojos ante aquel demonio el cual ella tampoco reconoció como algún cabeza de familia o miembro de una familia importante.
Kiba y Akeno miraron de soslayo como la mujer le susurraba algo al oído y ambos se movieron de lugar, mezclando rápidamente entre la multitud.
—No vuelvas a mirar a otro demonio de clase alta fijamente, Kiba-kun—dijo Akeno—. Si no te ven como un igual, entonces lo considerarán como una ofensa.
Kiba no dijo nada, siguió mirando alrededor del salón y vio caras conocidas, entre ellas vio al heredero de la casa Bael, Sairaorg Bael, junto a su reina Kushia Abaddon, ambos charlando amigablemente junto la presidenta del consejo estudiantil y heredera de la casa Sitri, Sona Sitri.
Mirando más a su alrededor, también noto la presencia de Zeoticus Gremory junto a su esposa Venelana y su segundo nieto, Millicas Gremory el cual jugaba con un nintendo 3ds estando muy concentrado en eso, sí el ceño fruncido y la lengua afuera son un indicio de aquello.
—¿Dónde están Koneko y Asia?—preguntó Kiba tratando de encontrarlas pero se le dificulta el hacerlo por la gran multitud de personas.
—Asia está acompañando a Koneko en el buffet—respondió Akeno y volvió a quedarse en silencio, volviendo a sumergirse en sus pensamientos.
—Akeno-san sigue planeando en como ayudar a Rias-sama—pensó Kiba mirándola de reojo—. Que diga algo rápido antes de que todo sea oficial.
En una de la mesa reservada para la familia Gremory, Zeoticus se mantuvo distante junto a su esposa y nieto de los demás nobles por el momento, no estaba de humor ahora mismo y tampoco era el momento para tratar de negocios o posibles alianzas con otras familias, se encargaría de esos asuntos una vez la boda se termine.
—¿Dónde está Grayfia?—preguntó el patriarca Gremory a su esposa.
—Hmn...se encuentra ayudando a Rias con su vestido y maquillaje—respondió Venelana mientras pasaba suavemente su mano sobre el cabello carmesí de su nieto sentado en su regazo.
Zeoticus noto el tono deprimido de su esposa, suspiro mientras sus ojos azul verdoso brillan de tristeza ante todo esto.
—Si no fuera por el cargamento de lágrimas Phenex qué se nos fue entregado por Lord Raizel o no hubiera seguido a los antiguos demonios de mi familia, nuestra hija no estuviera enojada con nosotros—pensó Zeoticus, pensando en el pasado.
—Ya se han demorado—mencionó Millicas impaciente dejando su consola portátil de lado y cruzándose de brazos con un puchero en su rostro.
Venelana solto pequeñas risitas ante el comportamiento de Millicas.
Zeoticus revolvió el cabello de su nieto amorosamente mientras se reía bulliciosamente, sin importarle qué se lo quedarán mirando.
—¿Qué pasa muchacho?—preguntó Zeoticus curioso—. ¿No quieres estar aquí?
—No quiero ver a Rias-chan casarse con alguien que la hace llorar—dijo Millicas con una mueca de enfado.
—¿Ah que te refieres Millicas?—cuestionó Venelana sorprendida.
Zeoticus miró a su nieto igual de sorprendido, pensó que Millicas era ignorante ante todo los sucesos actuales respecto a la negativa de Rias al compromiso con Riser.
—¡También no veo a alguien interesante para que sea miembro de mi nombre!—dijo Millicas rápidamente desviando el tema.
—Oh cierto, pronto se te entregará tu conjunto de Evils Piece—dijo Venelana, siguiéndole el juego a su nieto—. ¿Ah quien tienes en mente?
Millicas sonrió y comenzó a hablar sobre a quienes ha investigado y le parecen buenos candidatos a ser miembros de su nobleza.
Zeoticus guardó aquel desliz de Millicas para investigar más tarde.
—Es bueno ver que lograste llegar, Seek—dijo Sairaorg con una sonrisa, sacudiendo la mano en el aire en forma de saludo a la heredera Agares.
Seekvaira Agares se acercó a ellos con una cámara en su mano, filmando cada detalle del lugar.
—¿Piensas subir la boda a tu canal de Deviltube?—pregunto Sona al ser enfocada por la cámara.
Seekvaira sonrió, algo que hizo a Sairaorg estremecerse, ella nunca sonría.
—Si...para mi canal de Deviltube...—respondió Seekvaira.
—Si...para mi canal de Deviltube.
Resonó las palabras de Seekvaira a través un holograma qué mostraba lo que la cámara de la heredera Agares filmaba.
—Seek-chan ha cumplido su parte del trato—dijo Verrine, acostado sobre una mesa en medio de una habitación.
Naruto miró en silencio la filmación con atención. El peliblanco se sentó en una silla cómoda qué tenía olores a fragancias de mujer, colocó los codos en el escritorio frente suyo mientras juntaba las manos y apoyaba su barbilla en ellas.
—Será divertido ver al gran Naruto Gremory actuar para el canal de Seekvaira~.
La ceja de Naruto se crispo ante el comentario burlesco de Verrine, no obstante, decidió ignorarla y no darle el gusto de verlo fuera de su tranquilidad.
—...—Verrine soltó un bufido ante la nula respuesta de su rey—. Y tu Iblis, ¿que tanto buscas en esos mangas disfrazados de libros?—cuestionó Verrine mirando al caballero de la nobleza de Naruto cerca de un gran librero repleto de libros hasta no entrar uno más.
—No todos son mangas disfrazados de libros—respondió el llamado Iblis con calma, tomando otro libro del gran repertorio qué tenía a su disposición—. Y no vuelvas a llamarme así...sabes que ya no respondo a ese nombre.
—Oh cierto—dijo Verrine, mirando de reojo al muchacho con una sonrisa desquiciada—. Lo siento, Yuuta Okkotsu-kun...
Yuuta la ignoró y siguió mirando el contenido del libro con calma.
Este caballero, Yuuta Okkotsu, tiene la apariencia de alguien que lo ha perdido todo, con círculos oscuros muy pronunciados debajo de sus párpados y sus ojos azul oscuro sin reflejar algún brillo. Yuuta viste una chaqueta blanca holgada con mangas que terminan en sus antebrazos. También usa jeans azules delgados que se meten dentro de zapatillas blancas que combinan con su chaqueta.
—Tsk, aburridos—bufo Verrine y siguió viendo la transmisión qué Seekvaira les estaba proporcionando.
Naruto analizo el entorno del salón, mirando cada cara mientras tachaba a quienes podían ser posibles amenazas cuando el irrumpa en ese lugar, después de todo, los peces gordos del infierno en serio lo odian.
Hasta ahora solo había encontrado dos amenazas qué no eran posibles, él mismo las confirmaba. Eran un hombre y una mujer que se encontraban hablando entre ellos y mantenían la distancia de los demás invitados, más esa mujer, qué mantenía los ojos cerrados como si nadie fuera digno de verla a los ojos, ni siquiera los otros jefes de familia en el lugar.
La concentración de Naruto fue interrumpida cuando la puerta de la habitación se abrió y entró una persona con un pasamontaña cubriendo su rostro.
—¿Eh?—la persona miró entre los tres y el holograma confundido. Se quedó en silencio por unos segundos antes de estallar con un grito lleno de furia—. ¡¿Quienes son ustedes y que hacen en el club de ocultismo de Rias-sama?!—grito tan fuerte que pudo haber roto los tímpanos de un humano.
Verrine se levantó de la mesa y lo miró con una ceja levantada.
—¿Quien eres bastardo?—cuestionó Verrine.
La persona se volvió hacia ella y se enojó aún más.
—¡Cállate perra!—gritó acercándose a Verrine furioso—. ¡El que hace las preguntas aquí soy!—dijo, alzando su puño con intenciones de golpear a Verrine en el rostro.
¿Como estos bastardos se atrevían a escabullirse y pasearse por el club de su Rias-sama como si fueran los dueños? Es más, ese bastardo tuerto de cabello plateado estaba sentado en la silla de Rias-sama tan cómodo qué lo enfureció aún más. Primero golpearía a esta perra de cabello jade y luego irá por ese bastardo confianzudo.
—Oye...
—¡¿Que mierda quieres acosador?!—gritó la persona deteniéndose de golpear a Verrine y miró directamente al único ojo de Naruto qué le devolvió la mirada fríamente.
—Haces mucho ruido...—dijo Naruto—. Cállate.
De repente, el hombre sufrió un espasmo y perdió el conocimiento poco a poco.
—No creas que te salvarías así porque sí—dijo Verrine con una sonrisa.
Verrine golpeó su puño contra la cara del hombre, enviándolo a volar por donde entró y cerrando la puerta con un azote.
—¿Está bien que se vaya después de habernos visto?—cuestiono Yuta.
—Manipule sus recuerdos cuando hizo contacto visual conmigo—respondió Naruto con calma—. Cuando se despierte, pensara que interactuo con Rias y está envío a Issei Hyoudou a golpearlo y sacarlo fuera del club.
Yuta asintió y siguió leyendo su libro con calma.
—Esto se está tardando muchoooo—dijo Verrine volviéndose acostar en la mesa—. Y no tengo algún dulce para comeeeer.
Naruto suspiro y le lanzó la piruleta qué debía ser suya pero era mejor que se callara a que siguiera hablando.
—¡Eres el mejor mi rey!—dijo Verrine atrapando la piruleta con una gran sonrisa.
La cámara enfocó a Kiba y Akeno, quienes se unieron a la niña Nekoshou y la monja en el buffet.
—No confías en nadie de tu alrededor para salvar a mi pequeña tía—pensó Naruto, mirando el rostro de Kiba—. Será divertido ver qué escoges. Confiar en el inexperto emperador rojo o confiar en Verrine y que yo arregle todo.
Naruto siguió observando en silencio hasta que la cámara enfocó a su familia, haciendo que su corazón se acelerará al ver la imagen de sus abuelos escuchando atentamente a su hermano menor que nunca había visto hasta ahora.
—¿Ese es... Millicas?—pensó Naruto con su mirada suavizandose al ver a su pequeño hermano
—Yo no quiero esto—pensó Rias, mirándose en el gran espejo frente a ella. Se paró en medio de su habitación privada proporcionada por Riser y su familia para que ella se preparará.
Miro como se veía... Se veía hermosa, así como se vio en su sueños se veía ahora. Ella había soñado con este momento, había soñado con casarse y portar este vestido y caminar hacia el altar para ser recibida por la persona que ama.
Pero a veces los sueños solo se quedan en eso...sueños. Estaba a pocos minutos de casarse con un playboy qué solo la veía como un trofeo y una máquina para traer una nueva generación de demonios al mundo.
Ella no quería esto...no lo quería.
—¡No quiero esto!—gritó Rias, su poder de la destrucción filtrándose haciendo que todas las sirvientas retrocedieran con miedo al ver con sus propios ojos el poder de la destrucción en descontrol por las emociones de la princesa Gremory.
El ramo de flores en las manos de Rias se desintegró al instante que entró en contacto con la energía destructiva, dejó de existir sin dejar rastro alguno.
Una mujer se acercó con calma y abrazó a Rias suavemente, sin importarle qué está rodeada por el poder de la destrucción.
—¡Grayfia-sama!—gritaron las otras sirvientas en pánico al verla entrar en contacto con una energía tan peligrosa.
—Estoy bien, puedo manejarlo—dijo Grayfia con calma, acercó más a Rias a ella y sintió como su abrazo era correspondido lentamente—. Busquen otro ramo de flores, ya casi es hora.
Una sirvienta asintió y salió en busca del ramo.
—Por que Grayfia...—Rias hablo temblorosamente, conteniendo sus lágrimas para no dañar su maquillaje—. ¿Por qué mi destino tiene que ser este y no el que yo siempre soñé?
Grayfia no dijo nada, solo siguió abrazando a Rias con más fuerza.
—¿Por qué no puedo terminar la secundaria e ir a la universidad? ¿Por qué no puedo divertirme sin rendirle cuentas a un bastardo agresivo como Riser? ¿Por qué no puedo ser libre Grayfia?—siguió preguntando Rias sin parar.
Rias tenía algo claro y era que en el momento que todo sea oficial ella debería renunciar a su vida en la tierra, debería abandonar sus sueños y volver al infierno a cumplir su papel como esposa de Riser.
Ella perdería su nombre, dejaría de ser Rias Gremory y pasaría a ser Rias Phenex.
Ella perdería sus sueños.
Ella perdería su libertad al momento que diga sí, acepto.
Ella en unos minutos lo perdería todo.
—Rias-sama, escúchame—Grayfia habló suavemente—. Antes de ser Rias, eres Rias Gremory, heredera de la casa Gremory y miembro de la sociedad del diablo así como del Ars Goetia, ahora tienes un deber qué debes cumplir aunque no te guste, es por el bien de ambas familias.
Rias se apartó de Grayfia, mirándola fijamente llena de rabia.
—Exacto, soy Rias Gremory pero antes de todos los títulos qué mi padre y madre tienen, son eso, ¡mis padres!—grito Rias—. ¡Son mi jodida familia y me están entregando como moneda de cambio a los Phenex!
—Rias-sama, no es tan fácil como crees, créeme, se está jugando mucho con esto y no sabemos si esto funcionará—dijo Grayfia tratando de hablar con Rias.
—¡¿A qué te refieres?!—preguntó Rias confundida por las palabras de Grayfia.
—Lo entenderás en su momento—dijo Grayfia con calma mirando que la sirvienta volvió con el ramo de flores—. Es hora.
Rias apretó los dientes y los puños, lista para hacer otro arrebato.
Grayfia la miró fijamente a los ojos.
Rias suspiró, rindiéndose y tomando las flores.
Se miró una última vez al espejo y sonrió resignada a su futuro, por fin perdiendo las esperanzas.
—Rias-sama—llamo Grayfia antes que Rias desapareciera a través de un círculo mágico—. Confía en Sirzechs-sama.
Fue lo último que escuchó Rias antes de desaparecer.
Issei Hyoudou corrió por los pasillos del lugar en busca del salón donde la boda se llevaría a cabo. En su camino se enfrentó a un par de guardias fuertemente armados pero no era el momento para una pelea, usando su cerebro por primera vez, el portador del dragón Gales se escabullo entre ellos y ocasionalmente hizo qué se tropezarán, dejándole camino libre para llegar al salón de eventos del lugar.
—¡¿Ddraig, dime dónde exactamente está?!—pregunto Issei aparentemente al aire.
—Hmn, deja de gritar, no estoy sordo—una luz verdosa emana de su mano izquierda junto a una voz profunda y antigua—. Ya casi llegas, dobla a la derecha y patea el culo de esos dos guardias qué custodian el lugar.
—¡Bien!—gritó Issei acelerando el paso.
Como dijo Ddraig, Issei dobló a la derecha y se encontró con un gran pasillo donde al final había dos inmensas puertas qué él supuso daban al lugar de su destino.
—¿Oye, quién diablos eres?—cuestionó uno de los dos guardias qué custodian la puerta al ver a Issei.
—No importa quien sea—dijo el otro guardia, entrecerrando sus ojos bajo su casco—. Por su vestimenta debe ser de clase baja—sonrió y agarró su hacha de batalla con ambas manos—. No habrá problema si lo matamos lo más rápido posible—concluyó, cargando contra Issei alzando el hacha sobre su cabeza.
—¡Vete a la mierda!—grito Issei, manifestando su guantelete y también cargando contra el guardia.
—Ese guante...—el guardia que se quedó atrás miro ese guante con intriga—. ¡Mierda! ¡Es el emperador rojo!
—¡¿Qué acabas de decir?!—preguntó su compañero, descargando su hacha sobre Issei.
Issei se movió lejos del corte y lanzó un puño a la mandíbula del guardia.
Boost!
El puño conecto y envío al guardia a través del techo y volando por los cielos
—¡Mierda!—el otro Guardia desenvaino su espada pero Issei ya estaba sobre el.
—¡Tu también vete a la mierda!—grito Issei, pateando las bolas del guardia que se encorvo de dolor y se agarró sus joyas adoloridas.
—¡Sigues tu Yakitori!—grito Issei pateando la cara del guardia enviándolo a volar junto con las grandes puertas.
Issei entró al salón, su mirada fija en una persona al final parado junto a su rey.
Riser Phenex miró a Issei con una mirada de sorpresa que rápidamente se transformó en una diversión.
—Inesperado—dijo Riser para después chasquear los dedos—. Pero era lo que esperaba.
Issei parpadeo al ver como varios guardias lo rodeaban, los guardian estaban armados de todo tipo de armas conductoras de energía demoníaca, claro, esto Issei no lo sabía.
—¡Toma esto!—gritó Issei, golpeando su puño enguantado contra la espada de uno de los guardias qué arremetió contra él.
El choque empujó a ambos hacia atrás, haciendo que Issei mirase sorprendido como la hoja de la espada estaba intacta.
—¿No se rompió?—se cuestionó Issei sorprendido—. Tal vez no lo golpee lo suficientemente fuerte.
—Aunque golpees con todas tus fuerzas no podrás romper alguna de estas armas—mencionó Ddraig, mientras veía a Issei esquivar a los guardias y golpear sus armas con intención de destruirlas.
—¿Por qué no puedo?—preguntó Issei desesperado, cambiando de plan rápidamente e intentó barrer los pies de un guardia pero este salto evadiendolo—. Mierda, son más hábiles qué los otros.
—Estos guardias tienen un gran control sobre la energía demoníaca—dijo Ddraig, mirando las armas—. Están recubriendo sus armas con energía demoníaca, haciéndolas más resistentes e incluso poderosas hasta cierto punto aunque sigue siendo algo fácil de romper.
—Fácil cogerse una puta—gritó Issei en su mente siendo empujado lentamente por los guardias.
Un guardia saltó a las espaldas de Issei con un corte descendente. El castaño se giró a tiempo y bloqueó el corte con su guantelete a duras penas.
Un rayo amarillo surco el aire hasta impactar contra el guardia enviándolo a colisionar contra una pared cercana.
—¡Detengan esto!—gritó uno de los nobles qué casi fue golpeado por el guardia.
—Te tardaste Issei—dijo Akeno con una sonrisa.
Koneko dejó su comida de lado y rápidamente se deshizo de dos guardias, noqueandolos con golpes al estómago.
—Ve por Rias-sama—dijo Akeno mientras sus manos crepitaban y encaraba a los guardias.
—No falles pervertido—dijo Koneko entrando en una postura de boxeo.
—¡Claro!—Issei sonrió mientras cargaba contra Riser.
—¡Vamos Ise-chan!—grito Asia aun lado de Kiba.
—Detengamos este show—dijo Riser disparando una bola de fuego dorada sobre Issei.
—¡No!—Gritó Rias, lanzándose sobre Riser qué aún mantenía su mirada fija sobre Issei.
Boost!
Riser abrió los ojos sorprendido por lo que sucedió.
Issei atravesó la bola de fuego directamente, solo recibiendo ataques mínimos.
Boost! Boost! Boost! Boost! Boost!
El poder de Issei explotó mientras sonreía y saltaba sobre Riser, bajando un puño sobre su rostro creando una onda de choque.
—Lo golpeé—pensó Issei.
—¿Esto es todo lo que tienes, emperador rojo?—cuestiono Riser aun con el puño de Issei en su rostro pero sin haberse movido de su lugar.
—Issei no es rival para Riser—pensó Kiba con una mirada determinada, ya sabía que hacer.
—Ese emperador rojo tiene agallas—dijo Sairaorg sonriendo.
—Agallas más no poder—dijo Seekvaira.
Riser agarró el brazo de Issei y lo atrajo hacia él para golpearlo en el estómago y enviarlo hacia agarrándose el estómago.
—Mierda—dijo Issei entre toses—. Golpea duro el Yakitori—dijo Issei con una sonrisa dolorida.
—Qué molestia has sido—dijo Riser—. Acabemos con esto bastardo—Riser se arremango las mangas y caminando hacia Issei.
—¡Lo mismo digo!—gritó Issei levantándose listo para luchar.
—Mucho escándalo para mi gusto—dijo la mujer de antes que aún mantenía los ojos cerrados—. Debería callarlos—agregó para después alzar la mano y su poder aumentará poco a poco.
—¡¿Qué significa todo esto Rias-sama?!—pregunto un noble.
—Riser, ¿qué está sucediendo?
—Solo es un contratiempo, lo arreglaré enseguida—respondió Riser listo para intercambiar golpes con Issei.
Todos, absolutamente todos se detuvieron cuando el rey demonio puso un pie en la habitación.
—Esto es un evento que he organizado—habló Sirzechs caminando hacia Issei y Riser, su poder desbordándose y sofocando el de cualquier otro en la habitación, haciendo que todos lo miraran con excepción de algunos.
—...—la mujer bajó la mano y sonrió al sentir la presencia de Sirzechs—. Llegaste en el momento adecuado Lucifer—dijo la mujer en un susurro mientras daba un paso atrás y se mezclaba entre los invitados junto a su compañero.
—Lord Lucifer—dijo Riser ocultando su fastidio ante el hermano mayor de Rias, su fastidio sólo aumentó cuando este le dio una sonrisa.
—Joven Phenex—saludo Sirzechs antes de volverse hacia Issei y mirarlo analíticamente. Su mirada perdió un poco de brillo al llegar a una conclusión pero ahora no era el momento de echarse hacia atrás—. Dragón emperador rojo.
—Lucifer-sama—saludo Issei entre jadeos, la adrenalina de hace un momento ya estaba desapareciendo.
—¿Qué quiere decir con que es un evento preparado por usted?—preguntó Riser, entrecerrando los ojos con sospecha.
—Quiero ver el poder del emperador rojo en acción—respondió Sirzechs.
—¿Acaso no lo vio cuando los aplaste en el Rating Game? No es más que un debilucho de clase baja—declaró Riser, mirando a Issei con burla.
—Oh claro, el último Rating Game...¿A quién le importa eso?—cuestiono Sirzechs con una pequeña sonrisa—. Fue entretenido pero muy injusto, mi hermana no tiene ninguna experiencia y tuvo que enfrentarse al genio de la casa Phenex, así que todo estaba balanceado a que tu, Riser-Kun, ganarás.
—¿Qué propone entonces?—preguntó Riser.
—Propongo hacer esto más divertido para todos, donde reluzca la grandeza de ambos—dijo Sirzechs con calma.
—Ve al punto, Sirzechs—dijo Zeoticus con el ceño fruncido, el viejo Gremory estaba estresado por toda esta situación y su hijo no ayudaba en nada.
Sirzechs solo sonrió.
—Muy bien—Sirzechs agarró a Issei y Riser mientras proclamaba—. ¿Qué tal una pelea entre criaturas legendarias? Phenex contra Dragón, Dragón contra Phenex, no habría nada más entretenido qué esto para animar el compromiso de nuestras familias.
Todos se quedaron en silencio ante la propuesta de Sirzechs, la última palabra la tenía Riser.
—¿Qué dices Riser-kun?—Sirzechs le preguntó—. ¿Aceptas?
—Si el rey de los demonios me lo pide entonces no puedo negarme—dijo Riser con una sonrisa confiada.
—Muy bien, para darle un ánimo extra al retador—Sirzechs se giró hacia Issei y le preguntó—. ¿Qué deseo quieres si llegases a alzarte con la victoria?
—¡No puedo estar hablando enserio, Sirzechs-sama!
—¡Cierto, él solo es un demonio de clase baja como para concederle tal privilegio!
Los demonios nobles alrededor alzaron la voz en contra de lo dicho por Sirzechs.
—Él es un demonio, necesita algo que lo impulse como dije anteriormente. Así que, emperador rojo, ¿qué quieres? ¿Dinero? ¿Mujeres? ¿Una manzana dorada? Dime que quieres y te lo daré—dijo Sirzechs con calma.
Issei miró más allá de Riser y vio a Rias, mirándolo con una mirada expectante.
—Yo quiero...—Issei sonrió mientras hablaba—. Quiero que me devuelvas a Rias Gremory.
Sirzechs sonrió feliz y aliviado por las palabras de Issei.
—Muy bien, entonces gana y te daré a Rias de vuelta—respondió Sirzechs.
—Muchas gracias—Issei se inclinó ante Sirzechs—. ¡Oh, Kiba!—Issei sonrió al ver a su compañero de nobleza acercarse con algo en la mano hacia el—. ¿Me dirás buena suerte antes de desplumar a este pollo?
Kiba le dio una mirada de disculpa a Issei y activo el sello de invocación.
—Lo siento, Issei—Kiba dejó caer el sello qué voló hacia la entrada del salón—. Pero Rias-sama debe ser salvada a toda costa.
—¡¿Eh?!—Issei lo miró confundido.
Riser Phenex hizo acto de presencia en el salón vistiendo un traje completamente blanco dejando varios botones de su camisa sin abotonar, dejando su pecho al descubierto.
—Buenas noches, queridos congéneres nobles—Riser miro a la multitud con una gran sonrisa—. Nosotros, la familia Phenex, estamos honrados con su presencia el día de hoy.
—Ya comenzó—Verrine se levantó de un salto y miró a través de la transmisión al demonio rubio hablar.
—¡Los hemos invitado a todos para compartir este histórico momento donde las familias Phenex y Gremory se unen bajo el matrimonio de yo, Riser Phenex junto a Rias Gremory!
Riser señaló a un lado suyo donde un círculo mágico se manifestó y del cual emergió Rias con su vestido de bodas.
—¡Sin más que decir, les presento a mi emperatriz!
—¿Por qué no nos invoca?—cuestionó Verrine haciendo un puchero y estando impaciente.
Naruto guardó silencio, mirando todo los acontecimientos hasta la aparición de su padre.
—Riser ganará—sentenció Yuta.
—Es más que obvio—dijo Verrine.
El trío vio a Kiba acercarse a Issei con el sello de invocación en la mano.
—Lo siento, Issei, pero Rias-sama debe ser salva a toda costa.
Los tres comenzaron a brillar mientras Verrine sonreía feliz.
—Bien—Naruto se levantó con una pequeña sonrisa.
