La oficina donde Rias Gremory se encontraba fue extrañamente sencilla siendo el lugar principal de un Lord como su padre.
Un piso reluciente capaz de devolverte la mirada, estantes repletos de libros y pergaminos cuidadosamente ordenados, armaduras antiguas de plata en cada esquina de la habitación simulando a guardianes y un gran retrato familiar detrás del escritorio de su padre.
Para finalizar, la habitación es iluminada por un candelabro en el techo qué sostiene un par de velas de cera.
Habían pasado unas dos horas desde la interrupción de su compromiso con el tercer hijo de Phenex y ahora Rias estaba esperando a la llegada de su padre, necesitaba una explicación de todo esto.
Mantuvo la espalda recta en su asiento frente al escritorio de su padre y sus manos descansaron en su regazo.
Se mantuvo en esa posición sin moverse, sin pestañear, sus ojos azul verdosos fijos en el gran retrato frente a ella.
Era un retrato de su padre sentado mientras en una pierna estaba ella de niña y en la otra había un adolescente de brazos cruzados y una mueca.
Detrás de ellos estaba su madre, Venelana Gremory, sosteniendo un pequeño bebe envuelto en una manta blanca.
Sus ojos no dejaron el retrato o mejor dicho, no dejaron de mirar al adolescente.
Ojos rojos profundos como la sangre recién derramada, un cabello blanquecino como la nieve y una mirada tranquila e indiferente.
Ella no se dio cuenta, pero una sonrisa se extendió en su rostro al ver como su padre se reía mientras revolvía el cabello del adolescente, la causa de su mueca de molestia en el retrato.
—Naru-ani...
Recordó la última vez que vio a su hermano mayor.
Rias frunció el ceño al despertarse en medio de la noche, cerró los ojos con fuerza, intentando volver a dormir de nuevo.
—¡Aaaahhhh!—gritó Rias mientras se retorcía entre las sábanas ante el fastidio que sentía por no ser capaz de dormir.
—Lamento despertarte, tía.
Rias emergió de entre las sábanas y miró a su izquierda sorprendida.
Sentado en una silla estaba Naruto, su hermano mayor aunque su aspecto no era el usual.
—Naru-ani—Rias gateó sobre la gran cama hacia el borde, ella estiró su mano para alcanzar el rostro de Naruto y cuando lo hizo, lo acarició mientras lo miraba con preocupación—. ¿E-estas bien?
Naruto se rió secamente en respuesta.
Rias espero una respuesta pero al final no llegó, en vez de eso Naruto habló de algo extraño.
—Se fuerte Rias, se tan fuerte para que el mundo te reconozca como Rias Gremory y no como la hermana menor de Sirzechs Lucifer o la hija de la familia Gremory—comenzó a hablar Naruto, tomando las manos de la pequeña Rias entre las suyas mientras la miraba con sus "ojos"—. No importa que camino elijas, yo estaré ahí para brindarte mi apoyo incondicional, estaré ahí para levantarte cuando te caigas, estaré ahí para guiarte.
Rias no entendía sus repentinas palabras y tampoco quería entenderlas.
Sintió una punzada en su corazón, parecía una señal que le decía que algo anda mal.
—No importa lo que digan de mí, no importa que tanto intenten ensuciar mi nombre...
Naruto se acercó a ella y le dio un beso en la frente.
Rias sintió sus párpados pesados.
—Tu solo cree en tu corazón, confía en tus creencias y no dejes que nadie influya en ella... Pronto nos volveremos a ver, te lo juro.
Fueron palabras extrañas, palabras inusuales junto a un comportamiento inquietantemente raro en Naruto.
Rias frunció el ceño ante un pensamiento persistente en su cabeza.
—Ese hombre.
Aquel hombre que encaró a Riser y detuvo con tanta facilidad su compromiso, la llenó de un extraño sentimiento de familiaridad.
Se le hacía conocido pero a la misma vez alguien que había visto por primera vez.
Pensar en él solo la llenaba de confusión y de un dolor de cabeza indescriptible.
—¿Cuánto tiempo me has esperado?
Rias se levantó ante la voz de su padre, se dio la vuelta y lo vio cerrando la puerta de la oficina.
—No mucho, padre—respondió Rias.
Zeoticus camino hacia su escritorio con calma, tomando asiento mantuvo sus ojos en su hija.
—¿Qué deseas hablar?—preguntó Zeoticus.
—¿Quien es el?—Rias fue directa y sin rodeos, quería despejar sus dudas lo más rápido posible y no se iría hasta estar satisfecha con las respuestas de su padre.
Zeoticus alzo una ceja ante la pregunta.
—¿No... sabes quien es?—cuestionó Zeoticus.
Rias sacudió la cabeza en respuesta.
—Él es... un fantasma—respondió Zeoticus, sus ojos desviándose un poco mientras lo hacía.
—Eso no responde mis dudas—dijo Rias mientras masajeaba su frente.
—No es necesario que sepas quien es—dijo Zeoticus—. Al menos no por el momento.
Rias lo miró, sus ojos temblando de molestia ante el drama que su padre tenía junto a Lord Phenex y ese hombre tuerto.
—¡Claro que es necesario que lo sepa!—dijo Rias, su mirada chocando con la de su padre en un duelo.
Zeoticus le sostuvo la mirada sin inmutarse y esperó con calma a que siguiera hablando.
—¡Interrumpió el compromiso fácilmente, algo que yo no pude hacer por años!—gruñó Rias—. ¡Y ahora mi destino es incierto y...
—Y pronto serás libre—declaró Zeoticus mientras la interrumpe.
—¿Eh?
Rias parpadeó confundida, la declaración de su padre la golpeó como un tren y la dejó en shock por unos segundos.
—¿Libre?—preguntó Rias insegura, ella miró a su padre asentir en confirmación—. ¿Pero cómo?
Zeoticus cerró los por unos segundos, meditando su respuesta.
—No importa que suceda en el futuro acerca de la unión de nuestras familias—Zeoticus habló con calma—. Al final, ambos saldremos beneficiados cuál sea el resultado.
—¿A qué te refieres, padre?—cuestionó Rias.
—En tres días, aquél hombre luchará contra Riser Phenex por tu libertad.
Los dos demonios seguidores de Naruto siguieron a Falbium.
Era el día siguiente luego de la interrupción del compromiso y ambos demonios fueron liberados gracias al Maou Asmodeus quien era responsable del monitoreo de los prisioneros.
Pronto, los tres llegaron a un lugar peculiar, algo muy por debajo de las expectativas que dos de ellos tenían al saber dónde estaban.
—¿Que es este lugar?—preguntó Verrine, dando vueltas y mirando alrededor.
Falbium Asmodeus se paró cerca de un árbol marchitado, rodeado por un gran campo de Higanbana, flores conocidas por asociarse a menudo con la muerte.
El Maou calvo miró a la distancia, a una figura solitaria parada frente a una tumba bajo un gran árbol igual de marchito junto a su lado.
—Este es el "lugar de descanso" de Naruto-sama—respondió Yuta con calma.
Verrine hizo una mueca mientras aún veía el entorno.
—Lamentable lugar para darle descanso a su primer nieto—dijo Verrine—. Cualquiera pensaría que el lugar de descanso de un noble sería... más decente pero viendo esto, da mucho que pensar de la familia Gremory.
Falbium la miro por el rabillo del ojo. Sus palabras aunque duras, eran ciertas y nadie podía decir lo contrario.
—Solo es una fachada aunque...—Falbium también miro alrededor—. Esto da mucho que pensar si crees que en verdad está muerto.
Naruto se paró frente a su lápida.
Fue un sentimiento extraño el mirar su nombre en una lápida descuida, casi al borde del colapso.
—Esperaba algo más—murmuró Naruto con una pequeña sonrisa en su rostro.
Entendía perfectamente que esto era una fachada por parte de su abuelo pero esperaba algo más... arreglado y menos con un ambiente tan deprimente.
—Convivir con Kunou‐hime me ha vuelto muy sentimental—susurró Naruto cerrando su ojo.
Verrine se detuvo al sentir un cambio repentino en el lugar.
—¿Esto es...?—Verrine dejó la pregunta al aire mientras se volvía hacia Naruto.
Yuta se mantuvo en silencio aunque estaba inquieto por la energía que comenzaba a propagarse en el lugar.
—¿Poder divino?—Falbium reconoció la energía que venía en una forma omnidireccional.
Naruto volvió a abrir su ojo y sonrió.
Se dio la vuelta y se acercó a sus acompañantes, deteniéndose frente a ellos.
—¿Eso fue...?—Yuta lo miró con duda.
—He estado practicando últimamente en eso—respondió Naruto mirando la palma de su mano.
—¿Y bien?—Falbium miró a Naruto con ojos cansados—. ¿Qué hago yo aquí?
De verdad, el rey demonio Asmodeus preferiría estar durmiendo que involucrarse en los asuntos del problemático hijo de Sirzechs.
—Oh si—Naruto se cruzó de brazos y asintió varias veces, había olvidado lo que iba a pedirle a Falbium—. Necesito cualquier documento relacionado con la familia Beleth.
—¿Por qué estás tan interesado en este caso?—pregunto Falbium.
—Tengo una idea de quién fue o quiénes fueron los responsables pero quiero investigar más y estar seguro—dijo Naruto—. Ustedes seguro sospechan de ellos al igual que yo.
Falbium suspiró.
Si Naruto confirmara que ellos estaban detrás de la erradicación de la familia Beleth, entonces no habría nadie que lo detuviera de asesinarlos hasta el último de ellos o incluso de hacer un golpe de estado.
Volviendo a suspirar, Falbium paso su mano por su rostro mientras pensaba en esta situación.
Tal y como iban las cosas, primero Lilith y el condado demoníaco se mataban entre sí antes que Naruto diera un golpe de estado contra ellos.
Viera por donde lo viera, el derramamiento de sangre era inevitable.
—No lo pienses mucho, Falbium—Naruto sonrió mientras desliza su brazo sobre los hombros del calvo Maou—. Nosotros nos haremos cargo de todo si tenemos las pruebas necesarias.
Falbium miró sobre su hombro, mirando la dulce sonrisa de Verrine.
Luego miró a Yuta pero este no demostraba nada en su rostro y mantuvo los ojos cerrados.
—¿Ustedes tres contra toda una facción?—cuestionó Falbium.
—Somos cuatro—respondió Naruto—. Cinco si logró traer de vuelta a alguien.
—...
Por tercera vez, Falbium volvió a suspirar pero esta vez fue de rendición.
—Muy bien, te daré los documentos—cedió Falbium—. Solo mantén mi nombre fuera de todo tu complot.
—Y te mantendrás fuera de todo esto hasta que yo decida—agregó Naruto mientras extendía su mano—. ¿Trató?
Falbium lo apartó fuera de él mientras lo miraba con molestia.
—No estoy tan loco como para hacer un trató contigo o con otro demonio.
—Hahahaha, boooo, que aburrido eres~.
Fin del capítulo.
Omake 1: Mira hacia el infinito.
—¡Aaaaahhhhhh!
Fue un grito de furia y determinación el que resonó en las profundidades del bosque.
—Impresionante.
Desde la rama alta de un árbol, una pequeña niña balanceaba sus pies mientras observaba todo el espectáculo debajo de ella.
—¡Irá del dragón!
Sus ojos negros siguieron la forma de un dragón oriental llameante blanco plateado que se enrollo en los cielos antes de caer y consumir una gran parte de los árboles alrededor.
—Tus entrenamientos con el fuego Cocytus han dado buenos resultados—declaró la niña atrayendo la atención del adolescente.
Era un adolescente Naruto, con un cabello corto y ojos rojos en perfectas condiciones. El descendiente de Gremory sonrió con orgullo ante las palabras de su maestra, sería algo insignificante para cualquiera pero viniendo de alguien como ella.
—¿Pero cuando mirarás hacia el infinito?—preguntó la niña.
La sonrisa de Naruto cayó ante la pregunta y fue reemplazada por un ceño fruncido.
—Otra vez con esa extraña pregunta—Naruto le dio la espalda y volvió a su entrenamiento—. ¿Eh?
La niña apareció frente a él, flotando en el aire hasta estar a su altura.
—No lo entiendes—ella susurró—. Mi bendición no se manifestará hasta que no mires hacia el infinito.
—No necesito tu poder—declaró Naruto con calma.
Hasta el momento todo estaba mejorando solo con sus habilidades demoníacas y heredados de su sangre Lucifuge.
El poder de la destrucción es irrelevante en este punto y la bendición del infinito, aunque de mucha ayuda, no era completamente necesaria por el momento.
La niña lo miró en silencio antes de inclinar la cabeza y declar:
—Tus ganas de demostrar tu valía ante aquellos que te despreciaron te hacen débil, retienen tu potencial y sobre todo, será tu perdición.
Naruto le regreso la mirada, esta vez lleno de rabia por sus palabras.
—¡No estoy tratando de demostrar nada a nadie!—espetó Naruto—. ¡No los necesito a ellos, ni a ti! ¡NO NECESITO A NADIE!
—Tonto hijo de la destrucción—la niña sacudió su cabeza ante su tonto pensamiento—. No te ofrezco ayuda, te ofrezco poder.
—Como dije, no necesito tu poder—dijo Naruto dándole la espalda—. Por mis propios méritos me haré fuerte.
—Caminas en los caprichos del destino—dijo la niña—. Si no rompes las cadenas que te atan, morirás muy pronto.
—¿Ah que te refieres?—Naruto miró por encima del hombro pero ella ya no estaba.
Naruto suspiró al estar solo, ella siempre fue así, misteriosa y distante.
—Mirar hacia el infinito—murmuró Naruto pensativo.
