EL Skull 1 trazó una delicada curva antes de ingresar por el hangar, tras él una nave de reconocimiento y un helicóptero de rescate buscaron pista para aterrizar. Cinco ambulancias esperaban a las 12 personas que lograron rescatarse en la operación, 8 de las cuales podían caminar perfectamente.

EL veritech de Max cerró la caravana y con él la pesada compuerta se deslizó silenciosamente para aislar el recinto.

Rick se quitó el casco mientras hablaba a su monitor.

-No fue tan malo…al menos pudimos sacar a varias personas con vida. Quizá no las que esperábamos pero no fracasamos tampoco.

EL rostro de Lisa lucia un poco decepcionado.

-Muchas gracias por tu apoyo. Entiendo que no podemos hacer más.

Rick asintió saludando con la Mano a Max que lo esperaba al pie de su caza.

-Voy con Sterling. Te veo en emergencias…irás verdad? Después de todo esto ha sido tu idea.

Lisa le sonrió…

-Por esta vez dejaré el crédito a quienes se ocuparon de ello…-le dio una rápida mirada a Claudia que le sonrió con diversión ya que había prestado atención a toda la conversación. Nada le podía importar menos que ser tratada como una salvadora por el simple hecho de hacer su trabajo.

Rick sonrió mientras se despedía de ella y bajaba del Skull para estrechar la mano de Max en un afectuoso saludo.

-Misión cumplida!-sonrió su amigo ajustándose la gafas y Rick volvió a ver esa satisfacción en su expresión que probablemente tendría cualquier recién casado.

-Así es…Lisa estaba algo triste porque no pudimos rescatar a más personas.

-Se hace lo que se puede. Es una pena pero todo lo que tenía que hacerse ya está hecho- su cara se iluminó al ver en la distancia la grácil figura de su mujer mientras le esperaba tras las mamparas. Rick volvió a reconocer lo exóticamente bella que era Miriya.

-Estoy pidiendo que asignen a Miriya al Bermellón…es un muy buen elemento como para desperdiciarlo. No sabemos cuándo Khyron volverá a caer sobre nosotros y para cuando eso suceda quiero tener a los mejores conmigo.

Max le sonrió con orgullo…

_Gracias, Rick. Miriya se pondrá feliz! Es toda una guerrera y tenerla entre cuatro paredes es un martirio para ella…además- confidenció- es un peligro para nosotros puesto que se ha empeñado en aprender a cocinar. Le digo que se tome las cosas con calma pero ella es así…-suspiró mientras terminaban de llegar al acceso.- Si no me mata en un incendio temo que me pueda envenenarme por accidente con esas mezclas que se le han ocurrido! Ya tuve que dejar todo lo que no fuese comestible fuera de la cocina.!

Rick rió de buena gana junto a su compañero…la puerta se abrió y la joven se abalanzó contra su marido en un abrazo casi de oso.

-Max! Me alegra que llegaras a salvo- le dijo plantándole un sincero beso en los labios que hizo a Max sentirse incomodo por Rick más que por él que estaba feliz de tal recibimiento.

_te lo dije, mi amor…sólo era un vuelo de rutina.

Ella se volvió mirando a Rick con esos grandes ojos verdes que resaltaban en la piel blanca gracias al cabello casi del mismo tono.

-Comandante Hunter. Es un placer volver a verlo.-extendió su mano y Rick le estrechó mientras dudaba si no era mejor habérsela besado.

-Llamame Rick, Miriya. Al menos estamos en receso…y es un gusto volver a verte. Me alegra que estés cuidando tan bien a mi amigo

Ella se sonrojó bajando la vista, poco acostumbrada a la adulación y a compartir con los hombres.

-Gracias.- contestó aferrándose al brazo derecho de Max mientras comenzaban a caminar.

-Estaba pensando-decía Rick- que sería una buena idea organizar una cena para presentarle a Miriya a Lisa. De seguro se llevaran de maravilla.

-Tienes razón.- le dijo Max- con eso Miriya tendrá la posibilidad de aprender un poco más de cómo funcionan las mujeres…

-Oye- le dijo Rick en un susurro- eso sonó medio raro…

-Si, tienes razón…es que las mujeres son tan complicadas que puedes imaginar cómo lo es una que viene desde el confín del universo- le sonrió a Miriya apretando con amor sus finos dedos y ella retribuyó su sonrisa.-Qué opinas, mi amor?

-Lo que tu digas estará bien, mi vida.- le contestó ella y a Rick le fue imposible imaginarla tratando de matar a su amigo. Se veía tan delicada y frágil a como realmente sabía que era…EN el fondo, era el deseo de la mujer de integrarse la que la hacían actuar con tanta timidez. Todos entendían que tarde o temprano la personalidad brava y avasalladora que la caracterizaban y de la cual sólo Max había sido testigo, no tardaría en aflorar.

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En el otro extremo del Globo, el crucero insignia de Khyron patinaba contra la tierra derribando la vegetación adyacente e incrustándose como un parásito en la húmeda tierra levantada. Sus reservas de protocultura eran peligrosamente bajas y en su huida de la lluvia mortal habían alcanzado algún lugar de sudamerica, el único lugar con tierras pobladas de vegetación. Evitaron a toda costa los asentamientos micronianos. De momento no tenían ninguna intensión de mostrar su paradero.

Las largas piernas de Azonia pisaron tierra en medio del canto de miles de aves desconocidas, ocultas en el follaje verde. Ella se dio cuenta en ese instante de lo enorme del planeta, que de ese lado se mostraba como si no hubiese existido el ataque de DOlzar.

-Qué curioso…aún se puede respirar en este lado del planeta.- observó mientras Khyron descendía seguido por Grell.

EL gigante la miró con expresión de fastidio.

-Quisiera haber estado respirando la ingravidez en vez de estar varado en este planeta …me frustra saber que tendremos que empezar todo otra vez a fin de recuperar ese pedazo de chatarra…

-No tenemos energía, Khyron…cómo pretendes que eso ocurra- Azonia rió divertida, casi burlona, haciendo que la vena en la frente de su compañero de armas latiera de manera visible.

-Tarde o temprano la Fortaleza tendrá que llegar a este lado de la Tierra…no hay otro lugar donde ir que no sea un montón de ceniza. Esperaremos a que eso ocurra…- se sentó aplastando la espalda contra el metal caliente del crucero. Grell le observó en silencio- Y tú qué miras?- escupió las palabras que no pudo contestarle a Azonia- Ve a conseguir comida…llévate a todas las unidades que necesites…

Grell bajó la vista en una reverencia y entró al crucero para cumplir las ordenes de su Líder.

Azonia se acercó a Khyron para apoyarse junto a él y mirarle hacía abajo.

-Te lo advertí…hubiese sido mejor unirnos a Breetai…iba a ser mucho más fácil traicionarlo desde cerca en vez de esto.

-Ya cállate, Azonia. Tus palabras sólo consiguen que me duela la cabeza.

Azonia sonrió de nuevo…

-Pobre desgraciado- le dijo – No eres ni la sombra del Destructor que solías ser.

Khyron se levantó parándose frente a ella, ella pudo oír como soltaba un bufido contra su cara.

-Mira, sabelotodo…Nadie te obligó a seguirme. Si no te gusta puedes tomar tu pod y correr a las faldas de Breetai, poco me importa. Pero te juro, mujer, que si no mantienes tu estúpida boca en silencio, no me voy a arrepentir de hacerte callar con mi láser…

Ella le miró con los ojos muy abiertos, a pesar de su sorpresa su expresión burlona no cedía…Khyron dio un puñetazo justo al lado donde descansaba la cabeza de la guerrera…

-Está claro?—consultó mientras la observaba y sus ojos brillaban como el acero que se fundía. Azonía sólo miró a otro lado, dejándole claro que no la intimidaba con sus ladridos. Ni ella misma entendía por qué habíase abanderado con la causa de Khyron y no había llegado tan lejos con él como para tomar su pod y desandar el camino. La promesa de Khyron era tentadora. Tomar el SDF1 y huir al otro extremo de la galaxia para continuar conquistando mundos… Ella esperaba verlo realizar sus promesas. No sabía de qué modo lo iba a lograr, ya que desde que se habían propuesto capturar la fortaleza de Zor, a cada intento el objetivo se convertía cada vez más en un imposible, pero le tenía fé…esperaba que la fortuna premiara el incansable esfuerzo del caballero de la Guerra. De otro modo no estaría allí para apoyarlo.

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EL doctor Lang estaba de pie ante un enorme mapa de la Tierra. Gloval observaba las imágenes con interés, al igual que Mainstroff y Exedore.

-En América, debe haber algún lugar que no fuese afectado directamente por el ataque…si consideramos la posición de las naves al momento de atacar. Me atrevería a decir que el hemisferio sur fue el único lugar donde puede existir algún oasis…si se me permite llamarle de ese modo.

-No hay señales de la Flota de Khyron…nuestros radares no han captado ningún movimiento ni menos alguna transmisión- intervino Mainstroff- Quizás estén lejos del planeta.

Exedore se m eso la barbilla con gesto pensativo.

-No lo creo…podría apostar que Khyron sólo está esperando el momento correcto para caer sobre la nave. Quizá espera el momento en que nos detengamos.

Gloval suspiró cruzando las manos tras su espalda.

-Señore, no tenemos más opción que corregir el curso hacia el Hemisferio Sur…y que Dios nos ampare si no hay un lugar dónde aterrizar.

Lang bajó la vista…no había nada más que hacer. Ni siquiera podían intentar un salto como el que los llevó a Plutón, porque no tenían un lugar determinado al que llegar.

-La raza humana no puede terminar de este modo-se lamentó Exedore con verdadero pesar.

-Bien , mi estimado Ministro, La Tierra, como le contamos una vez ha visto el auge y caída de muchas civilizaciones de manera incomprensible. Nunca se pudo esclarecer qué les ocurrió pero si la Humanidad termina con nosotros, no habrá otros arqueólogos que busquen la causa de nuestra caída a menos que vengan desde fuera del sistema solar.

Se sentaron en silencio dejando el mapa a sus espaldas.

-Qué piensa hacer con los civiles, Capitán. Les informará lo crítico de la situación?…-consultó Lang con aprensión. De pronto hasta él mismo no veía más futuro que el que le proporcionaran las provisiones a bordo y era sobrecogedor saberse parte del fin de la Humanidad.

Gloval negó con la cabeza.

_no podemos!-fue lo que dijo simplemente, era impensable golpear aún más la moral de los habitantes de la nave. Menos si había una remota esperanza de salvación.

-Imposible-¡!intervino Mainstroff ante el silencio del Capitán- No podemos alarmarles y provocar que por la desesperación caigan en la anarquía y la desesperación. Es mejor dejar que los eventos sigan su curso y esperar que las cosas cambien a medida que avanzamos en dirección a la Antartica.

Exedore inclinó el rostro en aceptación.

-SI me permiten-dijo luego de un momento de silencio- comunicaré las noticias a Lord Breetai. Quizá él tenga alguna opinión al respecto. Quizá pueda facilitar algún crucero que sirva como ustedes dicen, para reconocimiento del terreno antes de que malgasten sus provisiones o se expongan a algún ataque por parte de Khyron.

-Mu chas gracias, Exedore.- aceptó Gloval mientras sacaba su pipa del bolsillo y se la llevaba a la boca. Mainstroff le miró para protestar pero luego de un suspiro sacó su propia pipa y la encendió junto al Capitán.

Lang observó el techo, entendiendo que no tenía caso protestar… sólo pidió que los splinkers estuvieran lo suficientemente lejos para captar el humo y encender la alarma de incendios.

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La muchacha lucía radiante en ese vestido de lentejuelas rosado, sentada con las piernas cruzadas mientras l entrevistadora le sonreía, feliz de contar con la última heroína civil de la cual se tuvieran registros.

-Me alegró mucho- decía ella con una coquetería natural donde sus ojos parecían tener una sonrisa propia.-ser parte de ese maravilloso plan que nos permitió salir airosos de tan terrible batalla.

-Y te lo agradecemos, Minmei.-le dijo ella- Hemos escuchado lo importante que fue tu participación y la de tu primo y manager en la misma…a propósito ..qué tal va tu relación con él?

Minmei pareció turbada girando el rostro para encontrar la mirada serena de Kyle que no hizo ninguna mueca cuando escuchó aquella pregunta.

-Bueno…-tartamudeó- Yo…Yo realmente…-trató de sonreir mientras se arreglaba el cabello- Kyle y yo nos llevamos muy bien. Gracias…

-Pero son novios o no?-insistió ella acercándose con curiosidad a ella Minmei parpadeó sintiendo que se le subían los colores a la cara…

-Kyle es mi primo…-fue lo único que alcanzó a contestar antes de que Rick apagara el televisor con un dejo de rabia.

Se puso de pie rumiando una maldición…

"no hay caso"-pensó sintiendo que la rabia nublaba cualquier otro sentimiento-" Ella nunca va a cambiar…No entiendo por qué me dijo que me quería"

Se tiró sobre la cama poniendo las manos tras su nuca para observar el cielo metálico de la pequeña habitación.

Minmei- suspiró- no puedo seguir esperando a que te decidas cuando te ves tan bien dentro de tu mundo…

Cerró los ojos mientras trataba de no pensar y especialmente de olvidarse del rostro de la chica.

-Lisa…-murmuró casi con desesperación como si pronunciar su nombre haría que apareciera una tabla que le rescataría de las olas en las que estaba naufragando a causa de la simple imagen de la cantante…

Llamaron a la puerta y se levantó a abrir con muy pocas ganas. Cando abrió la puerta Lisa estaba de pie ante su puerta con un paquete en las manos. Le sonrió con esa sonrisa suave que la caracterizaba y él se alegró que acudiera a su llamada.

-Hola…le dijo agradablemente sorprendido

Hola- le dijo ella con un dejo de timidez, después de todo, Rick había visto esa parte de ella que odiaba mostrar incluso a sí misma-pensé que sería buena idea pasar a verte. Traje algo de comer en caso de que aun no hayas cenado.

Rick terminó de cerrar la puerta , mirando la bolsa que ella le ofrecía y la tomó por esa mano para abrazarla. Lisa dio un respingo, sin entender, pero pronto entendió que Rick buscaba refugio en ella y lo abrazó en silencio. Recordó que había visto en la programación del Canal de Tv de la Fortaleza que habría una entrevista y una presentación de Minmei y entendió por qué Rick podía estar actuando así. Cerró los ojos, sintiendo nuevamente aquel dolor en el pecho que sintió cuando él le contó lo de su declaración. Hundió sus dedos en los desordenados cabellos de él acariciándolo con suavidad. Rick apoyaba su mentón en el cuello de Lisa, con los ojos cerrados. Sentía que estaba tan solo, que todos sus sentimientos hacia Minmei eran tan absurdos. Tenía tanta rabia con él mismo por dejar que la muchacha lo tratase como a un juguete cuando lo único que deseaba era alguien a quien regresar después de cada batalla, unos brazos que lo esperasen y le confortaran cuando el miedo de morir se apoderaban de él…era demasiado pedir? Lisa olía tan bien…se sentía tan bien contra su cuerpo…pensó en un momento de lucidez, el mismo que le alertó de que ella lo estaba dejando ser y se estremeció

-Gracias por venir…. Murmuró recobrando la compostura mientras la miraba a los ojos.

Ella mantuvo su mirada

-Es lo menos que puedo hacer por un…"amigo"- le contestó. Rick entendió el mensaje, recordando su estúpido comentario en el café. Se lo merecía, además Lisa Hayes no podría tener ojos para un papanatas como él.

-Disculpa si te he incomodado, necesitaba el contacto con otro ser humano para convencerme de que no he muerto y aún no me doy cuenta.

Lisa le sonrió y le palmeó el hombro. Lo entendía tan bien.

-A veces me pasa lo mismo.

-En serio? Me alegra saber que no soy el único. –contestó abriendo el paquete para ver que traía comida china- Esto huele delicioso

Lisa hizo a un lado el casco del piloto que estaba sobre la pequeña mesa para pedirle el paquete con un gesto y disponer su contenido de modo que quedara listo para servir- Claudia dice que eso es normal cuando se ha estado solo por tanto tiempo. Ya está- le dijo. Rick se acercó a la mesa.

-Supongo que eso es algo que podemos remediar…-la miró mientras ella se sentaba -… gracias por preocuparte por mi. Lisa.

Ella le cedió los palillos para abrir los suyos mientras le contestaba sin mirarlo, como quitándole importancia con eso a sus palabras.

-Bueno, la preocupación es algo que me nace fácilmente por quienes me importan…- y le dio una rápida mirada antes de revolver su arroz para enfriarlo.

Rick sonrió

-Haré lo posible' por no perder ese privilegio

Ella lo observó por sobre su comida

-no sé cómo te lo ganaste pero me encantaría verte haciendo méritos…

-Eres una bruja… - se quejó con falsa afectación

Ella le miró amenazante lanzándole un servilleta a modo de torpedo que el esquivó eficientemente

-Lo sé…y tú eres un insufrible…-ambos se miraron y comenzaron a reir. Lentamente los fantasmas de Rick se desvanecieron ante la luz de la sonrisa de la Comandante Hayes. Aquella noche compartieron algo más que una cena. Ambos entregaron un poco de sí mismos a ese nuevo descubrimiento que eran para el otro…y ni el recuerdo de Minmei ni el fantasma de Karl Riber pudieron evitarlo.