A mis comadrejas, especialmente Hayase !

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Lisa estaba frente al espejo, tratando de convencerse que ese nuevo corte de cabello no hubiera sido un error. Haber reducido su cabellera a una melena que le llegaba hasta los hombros quizás había sido una buena idea sólo para Claudia. Suspiró cepillando su flequillo por enésima vez y echando mano a la botella de perfume que habìale ganado a la Señorita Macross.

No se veía tan mal…al menos eso quería pensar pero que Rick la viera vestida con algo más que su uniforme le provocaba escalofríos y no lo podía evitar. Tomó su abrigo y el clutch y salió de la habitación en medio de un profundo suspiro.

"Al mal paso darle prisa" susurró para sí misma con determinación abriendo la puerta y lo hizo tan intempestivamente que no tuvo tiempo de detenerse antes de chocar contra algo…o alguien que definitivamente no iba ahí, en frete de la puerta de salida de su camarote.

Se irguió recuperando la compostura mientras sentía dos manos sostenerla por los hombros con fuerza pero a la vez con una tibieza que la hizo estremecer.

-Rick"?...pero…

-Perdón, Comandante… Lisa. No alcancé a tocar-se excusó liberándola para alejarse un paso.

-no te preocupes, fue mi culpa por salir sin tomar ninguna precaución. Pero què haces aquí?

Rick la miraba sin poder ocultar su expresión de sorpresa y admiración. Bueno, nunca había podido ocultar ninguna de sus expresiones con ella, debía admitirlo para sì mismo. Con ella lo bueno y lo malo siempre afloraban libremente.

-Bueno..yo- balbuceò arreglándose el cabello, tratando de enmascarar su expresión que de por sì adivinaba de idiota-crei que…sería…sería una buena idea pasar por ti…

Ella sonriò ante el gesto, olvidando su corte de pelo y la trasparencia del vestido, todo lo que le preocupaba antes de verlo asì, tan …maravillado.

-Gracias.- cerrò la puerta tras de si,tomandole del brazo con confianza. Rick la miraba de reojo, le ofreció con un gesto tomar su abrigo y ella se lo cedió.

Lisa…-murmurò para llamar su atención.

-Sì, Rick?

-Te ves…hermosa. Tu cabello…

-Óh!- murmurò ruborizándose- Gracias…

Rick se diò cuenta que no podría decir màs, su lado masculino había despertado tan violentamente a la realidad con la visión del cuerpo perfecto de Lisa en ese pequeño y endiabladamente sexy vestido negro además de ese corte que había logrado suavizar aun más su expresión, haciéndolo olvidarse de la vieja comadreja gruñona que solía sermonearlo desde el Puente y técnicamente desde cada lugar cuando tenía oportunidad. Serìa que su ausencia en ese periodo particular de su vida habían tocado las cuerdas ocultas de su ser y estaban revelándole que ella real y definitivamente era mucho mas para èl que su oficial superior.

Caminaron hacia el elevador en silencio, y al salir del edificio y avanzar entre las calles llenas de militares y gente Rick se recriminò en silencio las ganas de tomar su mano y levantar el pecho de orgullo por tener el privilegio de estar al lado de la Segunda Oficial màs importante y quien le parecía ahora la mujer más atractiva de todo el SDF-1. Asì debìo haberse sentido haber ido con ella al baile de graducaciòn..o algo asì…de haber tenido la oportunidad.

Habìa olvidado las flores pero tristemente aquello no era una cita, era una cena compartida con los Sterlings …y si tan sòlo se atrevìa a invitarla a cenar como lo pensó la noche antes de que se marchara a la Base Alaska…?

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"Dios"- Pensaba Lisa mientras entraba al restaurant del brazo de Hunter-" Dios, por favor que no estè Minmei en este restaurante. Que no tenga un concierto programado…que no exista aunque sea por un par de horas…por favor…por favor".

Su expresión preocupada no pasò inadvertida para èl , que seguía sumergido en la contemplación de esa nueva Lisa. Parecìa estar grabando cada detalle de ella para ser analizado en la posteridad

-Algùn problema?

-Oh, no!-exclamò sonriendo- sòlo esperaba que no hubieran novedades esta noche y que sea una velada tranquila.

-Lo será, Lisa- sonriò guiñándole un ojo con nada de modestia- Te lo prometo.

Max les saludaba desde una mesa y Lisa volvia a admirar a la zentraedi a su lado. No podía concebir que una mujer, independiente de su origen pudiera a llegar a ser tan bella como Miriya.

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La velada era tranquila, no había rastro ni señales de una aparición de la cantante . Lisa hasta pensaba que Claudia, desde su turno en el puente estaba echando mano a algún truco de vudú para evitar cualquier sorpresa y se riò de si misma por tal pensamiento.

Rick la miraba en silencio, verla sonreir de ese modo, sin motivo aparente era una afirmación de tiempo atrás, cuando estuvieron encerrados en la nave de DOlzar. La Comandante Hayes tenía una sonrisa hermosa…

Max estaba en la pista de baile con su llamativa esposa, tratando de enseñarle unos pasos con la melodía que tocaba la pequeña orquesta. Seguido de las miradas de muchos curiosos que reconocían en ellos a la primera pareja humano-extraterrestre de la historia.

-Bailas?

Lisa dejó de mirar al matrimonio para volverse a èl, sin creer a sus oídos.

-Bailas?- repitió Rick con la misma serenidad

-Yo…pensé que no bailabas.

-No lo hago- le contestò serenamente-pero con toda la atención que hay en nuestros amigos difícilmente el resto de los parroquianos va a fijarse en lo malque lo hago. Podrìas enseñarme.- No era una pregunta, era una afirmación- a menos que te importe lo verdaderamente mal que puedo llegar a bailar.

Y ahí estaba otra vez, esa sonrisa, pero ahora una carcajada divertida, una como èl querìa oir, por eso la explicación. Lisa no tenía por què saber sus olvidadas dotes de Travolta.

Ella dejó de reir a pesar de la sonrisa juguetona que se dibujaba en los labios del piloto. Se levantò, contra cualquier pronóstico y le extendió la mano. Rick no dudò en tomar sus finos dedos y la dejó guiarlo a la pista.

-Eres muy valiente, sabes- le dijo èl mientras la asìa delicadamente por la cintura y la acercaba a èl mientras ella agradecía la tenue luz para ocultar sus mejillas que de pronto ardìan.

-Serà por eso que me unì al ejercito

-Buen punto. Tratarè de no pisarte…al menos no tan fuerte. Sonriò haciéndola girar al ritmo de la música. Comenzaba a culpar al vino de su demostración de seguridad nivel galán de película. Como ese viejo espìa que tanto le gustaba a su madre…Bond…

Lisa riò otra vez, conteniendo las ganas de golpear su pecho. Acaso esa noche realmente estaba pasando? No sabía lo buen bailarín que era Rick y enterarse de ese modo era halagador

-Bailas muy bien, Hunter…para ser un principiante. – por primera vez se atrevió a mirarlo a los ojos

-Hago lo mejor que puedo, tù sabes, Comandante mis registros son de excelencia en cuando a aplicación.

Ella sólo atinó a sonreír sin dejar de mirarlo mientras de nuevo Rick la hacía girar con él, suavemente, el exceso de confianza en que trataba con un principiante y especialmente el tener su atención puesta en los ojos azules que ahora se veían oscuros, la hizo perder el equilibrio y fue ella quien lo pisó. Haciéndolo reír

-Rick..lo lamento!- trató de disculparse realmente apenada, alejándose un paso y deteniéndose

-Eso va a quedar grabado en mis registros. – bromeó ofreciéndole otra vez su mano y ella aceptó, prometiéndose no volver a bajar la guardia de ese modo mientras volvía a sentir las manos de Rick en su espalda.

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Todo lo que hay en esta nave es tan sorprendente- decía Miriya rato después- Nunca creì que fuera posible una vida sin otro sentido que el de luchar . No creo que sea posible volver a mi antiguo estilo de vida después de esto…- miró a su esposo y tomó su mano con ternura- No después de Max.

Max le devolvió la mirada con el mismo nivel de embeleso, si es que era posible…y le dijo un mudo "Te Amo"

Por primera vez en la noche Rick y Lisa sintieron que su presencia estaba de màs, más aùn cuando la pareja compartiò un pequeño pero apasionado beso.

"Disculpen"fue la excusa que ambos pronunciaron al unìsono y que Rick y Lisa dejaron pasar con unos avergonzados, "no hay problema"" No es nada" "je-je"

-Y ustedes…-preguntò Miriya- se casaràn pronto o Max olvidò comentarme que ya lo estaban.? –preguntò la zentraedi como si fuese lo màs natural del mundo, Rick y Lisa no supieron que contestar salvo unas palabras de negación atropelladas por lo que Max le dijo

-Querida, ellos sòlo son amigos. No están casados ni se casaràn

-Pero yo les vì bailar y…pensé…

-No…no . Sòlo bailábamos, Miriya- explicó Lisa

-Exacto.- le apoyò Rick bebiendo un sorbo de su vino para pasar la ofuscaciòn

-Pero…-insistiò ella, Max apretò su mano algo avergonzado. No podía creer que en su inocente ignorancia su esposa lo dejara en vergüenza por una indiscreción ante su Superior

-Amor. No todas las parejas se casan.,Tambien hay parejas de amigos…

-Pero, Max, tù me contaste que Rick y La Comandante Hayes se llevaban como el perro y el gato y yo al verlos ahí…-indicò la pista donde otras parejas bailaban

-Miriya…- murmurò entre dientes tratando de hacerla terminar con su análisis ante sus asombrados acompañantes- Fue sòlo un decir. La Comandante y Rick son muy buenos amigos pero no estan casados ni nada. Además la gente suele pelear pero eso no significa que lleguen a extremos, me referìa a discusiones nada màs…Sòlo eso…sì?- terminò explicándoles a todos.

-No hay problema Max.- le dijo Lisa una vez que se recuperò de su sorpresa.- admiro mucho la honestidad de Miriya. Es algo que ya no encuentras en la gente

-Es que ella esta recién acostumbrándose a nuestras costumbres y eso…-aclaro Max

-Ni que lo digas- le contestò Rick

-Disculpen si fui indiscreta, no fue mi intensiòn- dijo ella-hay reglas y protocolos micronianos que todavía desconozco- - Miro a Max con expresión de alarma- Amor…aùn tengo tanto que aprender!

-ya lo aprenderàs querida, todo a su tiempo.

-Si…-sonriò Rick para bajar la tensión, alzando su copa- Salud por eso.

-Si, - Lisa les sonriò. Salud por Miriya y su nueva vida, Salud por los dos y su nueva vida en común

La pareja alzò sus copas y brindaron los cuatro sonriendo.

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Lisa Abriò la puerta de su camarote cuando daban las 23:40, le cubrìa la espalda un solicito Rick que se había ofrecido acompañarla de regreso.

Se habìan despedido de los Sterlings hacia media hora y habían decidido caminar de regreso para aprovechar que la velada había terminado temprano. Ambos alababan la personalidad de la zentraedi micronizada y ambos convenían que Max se meterìa en màs de algún problema a causa de la desmedida inocencia y sinceridad de su esposa. Pero sabían que hacían una hermosa pareja y que sobre todo se veìan enamorados y felices.

-Rick, te invitarìa entrar pero es muy tarde y…- se excusò ella volviéndose a mirarlo algo avergonzada- tengo obligaciones en el Puente mañana a las 0600.

-No hay problema,Lisa.- le sonriò èl- sòlo quería asegurarme que llegaras bien. Ademàs el deber siempre ha de estar ante…- "el placer" pensó su mente alocada y la de ella también.-…otra cosa- finalizò con un guiño haciéndola sonreir tambièn.

-No quiero que suene a cliché, pero ha sido una hermosa noche.- le dijo ella manteniendo su sonrisa

-Lo ha sido…- afirmò èl echándose la manos a los bolsillos, entendiendo que era hora de partir.. Que tengas una muy buena noche. Lisa.

-Gracias Rick….tù también.

Contrario a lo obvio ambos se quedaron inmóviles mirándose en silencio, tan intensamente que Lisa empezó a sentirse sofocada, màs aùn cuando viò el rostro del muchacho acercarse al suyo. Sus manos parecieron cobrar visa propia y se fueron a la nuca de èl, para acercarlo a ella, aùn màs mientras las manos de el habían atrapado su mejilla y su cintura respectivamente y hacían lo propio para atraerla hacia su cuerpo

Ambos sintieron la tibieza de sus alientos, ambos podrían haber jurado que sus labios se habían rozado, pero en ese breve y elemental segundo que cambia las realidades, la trayectoria se perdió y el beso en los labios se quedo en la promesa hecha por un beso profundo y desesperadamente culpable en la mejilla de cada uno.

EL cuerpo de Lisa se estremeció cuando decidió abrir los ojos y viò la expresión de Rick, su mirada intensa, el deseo en los ojos azules y sintió miedo otra vez, de saber que todo cuanto creìa ver reflejado en el rostro del muchacho estaba también sintiéndolo ella.

Rick suspirò profundamente, quizá mañana iba a culpar al vino pero estaba plenamente consciente de que había deseado entrar en esa habitación y quedarse allì y re descubrir lo que era volver a sentir lo que era la vida, pero en esos labios, en esos brazos, en esa tibia piel, si se lo hubiesen permitido. Se inclinò otra vez para besar su frente para luego girar sobre sì mismo y alejarse sin decir palabra. Casi como un fugitivo en la semioscuridad del pasillo. Lisa lo viò alejarse hasta que se lo tragaron las sombras, apretò con fuerzas el clutch sobre su pecho y quiso gritar de frustración.

Podía oir a Claudia recriminándole su cobardìa, al dìa siguiente ya que era lo que ella estaba pensando también de sì misma.

-Por Dios, Lisa…No puedes ser tan cobarde!