Disclaimer: Nada de esto me pertenece, la saga crepúsculo es propiedad de Stephenie Meyer y la trama es del libro "Stolen Touches" de la Saga "Perfectly Imperfect" de Neva Altaj, yo solo busco entretener y que más personas conozcan esta historia.
Escena Extra 3
Noticias
Edward
—¿Ed?
Enciendo la cafetera y coloco las tazas.
—¿Sí, cara?
—Umm, necesito decirte algo— dice Bella.
Mi mano todavía está a mitad de camino del armario. El tono de su voz es una combinación de emoción y nerviosismo, pero también algo más que no puedo identificar.
Conozco a mi esposa mejor de lo que se conoce a sí misma. Cada expresión facial, cada gesto subconsciente, el tono de su voz, puedo interpretarlos todos sin falta. Me llevó algo de tiempo llegar a este punto. Manejar las emociones no es mi fuerte. Pero ahora, una sola mirada es suficiente para saber si está feliz, estresada o preocupada por algo. A veces le molesta que pueda leerla como si fuera un libro abierto, pero ese es la forma en que funciono. Necesito saber cómo se siente en todo momento, así que, si detecto incluso el más mínimo problema, puedo eliminarlo de inmediato.
Me doy la vuelta y miro a Bella. Está de pie junto al sofá, con las manos apretadas frente a ella y se está mordiendo el labio inferior. Algo la ha angustiado. O alguien. Mucho.
—¿Qué pasó? —Pregunto, tratando de mantener la compostura.
—No es nada malo, lo prometo. Por favor, no exageres, Edward— recorro la distancia entre nosotros en unos pasos largos y envuelvo mi brazo alrededor de su cintura, tirando de mi esposa hacia mi cuerpo.
—Habla—ordeno.
—Tal vez deberías sentarte primero. Aquí, el sofá funcionará—Ella me empuja el pecho.
—No me voy a sentar, Bella. ¿Qué Sucedió?
—Oh, Jesús, joder—Ella suspira Y empieza a morderse las uñas.
Mi esposa nunca se muerde las uñas. Esto es más que una simple preocupación. Quienquiera que sea responsable de molestarla tanto va a pagar por ello. Voy a cazarlo y...
—Estoy embarazada
Y cortar su…
Mi mente se detiene por completo.
—¿Qué?
—Vamos a tener un bebé, Ed.
Mi corazón se detiene. Luego, reanuda su ritmo al triple. Doy un paso atrás y me siento lentamente en el sofá. ¿Es esto lo que se siente al ser atropellado por un tren? No tengo suficiente aire en los pulmones. ¿Estoy respirando a través de una pajita?
—Respira, Ed.
Bella se para entre mis piernas y envuelve sus brazos alrededor de mi cuello. —Todo va a estar bien
Un bebé. Dentro de ella. Pequeño. Frágil. ¿Cómo lo protegeré si está dentro de ella? Mi pulso se dispara.
—Edward, necesitas calmarte. Te va a dar un puto ataque al corazón.
—Estoy bien
Bella se sube a mi regazo, engancha sus pies detrás de mi espalda y presiona su pecho contra el mío.
—Ambos sabemos que no estás bien—Ella me da un beso en la mejilla. —Vamos, dime qué estás sintiendo
Inclino la cabeza y entierro mi nariz en la curva de su cuello, inhalando su aroma. Tenerla tan cerca lo hace un poco más fácil.
—Desesperación—digo
—¿Desesperación? ¿Estás seguro? Mm-hmm, ¿sientes la necesidad de acostarte y llorar?
Miro hacia al piso.
No, no lo siento. Siento el deseo envolver mi cuerpo alrededor de mi esposa y, con mi arma en la mano, permanecer así. Definitivamente. Debo eliminar todas las amenazas posibles para ella, y quiero rugir de frustración porque no sé cómo lograrlo.
Mis ojos se centran en la alfombra persa debajo de mis pies. Esas cosas pueden ser resbaladizas. La alfombra tiene que irse. Ahora. Pero entonces, tendremos que lidiar con los pisos de madera desnudos. A Bella le gusta caminar descalza y ese piso se enfría.
Mantengo mi brazo izquierdo envuelto alrededor de mi esposa mientras saco mi teléfono con el otro.
—Consígueme a alguien que configure la calefacción en el piso—ladré en el momento en que mi secretaria responde a la llamada. —Necesito que se instale en todo el penthouse. Mañana
—Entonces, ¿supongo que tienes ganas de redecorar? —Bella pregunta en mi oreja.
—Sí
Bajo el teléfono y dejo que mis ojos escaneen, buscando otras posibles amenazas. Mi mirada se detiene en el borde de la barra de desayuno. Las dos esquinas del mostrador sobresalen y están justo a la altura del estómago de Bella.
¿Qué pasa si se topa accidentalmente con uno?
Llamo a mi secretaria de nuevo.
—También necesito que alguien reemplace la encimera de nuestra barra de desayuno. Hoy, Ginger
Deje el teléfono y sigo observando el espacio alrededor de nosotros.
Ese gato demente está acostado en una cesta debajo de la ventana.
Ha estado dejando su pelo por todas partes durante semanas. Esa mierda es peligrosa.
—¿Aceptan gatos en la peluquería de perros? —Pregunto.
—¿Qué? No. ¿Por qué?
—Haré que Ginger encuentre algún lugar que lo haga y enviaré a los gatos para que se corten el pelo.
—¿Qué? —Bella me agarra la barbilla y me sostiene la cara. —¡No vas a tocar a nuestros gatos, Edward!
Le estrecho los ojos. La lámpara está bañando su cara con luz, que de alguna manera parece grisácea.
—Te ves pálido. ¿Por qué te ves tan pálido?
—Ese es mi color de piel normal.
—¿Podrías..., parar por favor?
El Candelabro. Esa. Cosa. Pesa al menos veinte libras.
¿Qué pasa si uno de los tornillos se suelta y cae sobre ella? Agarrándola debajo de los muslos, nos muevo al otro extremo del sofá. Tendré un control de mantenimiento en todos los accesorios del techo.
—Por el amor de Dios, Edward, ¿me dirás qué está pasando en esa cabeza tuya?
Tomo la cara de mi esposa entre las palmas de mis manos, conectando nuestras miradas, con la esperanza de que entienda lo impotente que me hace sentir esta situación.
—El bebé está dentro de ti. Yo no puedo mantenerlo a salvo. No puedo protegerlo. Así que estoy eliminando todas las posibles amenazas externas.
—No le va a pasar nada a nuestro bebé—susurra Bella. —Tienes que relajarte
—No lo sabes.
—Sí, lo hago. Me hicieron una ecografía para confirmar que todo está bien antes de contarte la noticia porque sabía que entrarías en pánico. Y programé otra ecografía para más tarde hoy, para que podamos ir juntos y puedas verlo por ti mismo
Parte de la presión se alivia de mi pecho, pero todavía estoy a punto de perderla.
—Haremos lo de la ecografía todos los días.
—¿Todos los días durante ocho meses? —Ella lloriquea.
—Sí
Bella suspira y presiona su frente hacia la mía. —Está bien. Si te lo hace más fácil, lo haremos todos los días.
Sí, lo hará. Mejor aún sería tener un médico residente aquí. En el penthouse. 24/7. Mantengo los ojos pegados a los de Bella mientras vuelvo a sacar mi teléfono y llamo uno de los contactos principales.
Esme responde en el segundo tono
—Empaca tus cosas. Enzo pasara a buscarte
—¿Adónde me lleva? —Mi madre pregunta.
—Bella está embarazada. Vivirás aquí a partir de hoy.
Los ojos de mi esposa se encienden. —¿Qué?
Ella me quita el teléfono de la mano y se lo presiona en la oreja.
—Ignóralo, Esme. Estamos Bien
Envuelvo mi mano alrededor de la de Bella mientras ella continúa agarrando el teléfono y volteando nuestras dos extremidades hacia mi oreja. —Tienes tres horas—ordené y corté la llamada.
Bella sacude la cabeza.
—No vamos a hacer que tu madre viva con nosotros, amor.
Tenso la mandíbula. Mi esposa se inclina hacia adelante y presiona sus labios hacia los míos.
—Y no vas a tocar a nuestros gatos—me dice en la boca. —Estoy bien. Nuestro hijo está bien. Sé que tienes miedo, pero no hay necesidad.
—No tengo miedo—Le muerdo el labio inferior. —Estoy jodidamente aterrorizado, Bella.
—Estás en estado de shock. Pasará. Podemos ir a dar un paseo después de que terminemos con el ultrasonido y tal vez parar en una tienda para ver algo de ropa de bebé. Con suerte, eso te ayudará a relajarte.
Me congelo, el sudor frío me resbala por la espalda. Me inclino y, manteniendo mis ojos en los de ella, vuelvo a coger mi teléfono.
—Jesucristo, ¿a quién estás llamando ahora? —Bella gime.
—Enzo—digo cuando mi jefe de seguridad responde. —Consígueme un vehículo blindado.
NOTA:
Pobre Bella, su embarazo debio sentirse muy largo...
