Arashi llegó a un pueblo el cual era azorado por un gato demonio, eso dicho por los pueblerinos, aunque cuando quiso batallar contra él, se dio cuenta que era alguien fuerte y la dejó casi muerta.
Pero al mismo tiempo, se da cuenta que no desean matarla.
Algo extraño pasaba con esta chica que la había ayudado.
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Kirameku inazuma todoroku raimei
¡Fuke yo Arashi!
¡Yobe yo Arashi!
¡Arashi yo sakebe!
Kenshin kenshin...
kage utsushi
Seigi no ninja sora kake kenzan
¡Arashi, Arashi!
¡Waga na wa Arashi!
¡KENSHIN NINJA ARASHI KENZAN!
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Uzumaku tatsumaki todoroku jinari
¡Fuke yo Arashi!
¡Yobe yo Arashi!
¡Arashi yo sakebe!
Kenshin kenshin...
kage utsushi
Seigi no ninja chi owari kenzan
¡Arashi, Arashi!
¡Waga na wa Arashi!
¡KENSHIN NINJA ARASHI KENZAN!
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En la buena casa del alcalde de ese pueblo, este estaba dormido, aunque se movía algo y se podía pensar que estaba teniendo una pesadilla.
En su sueño, se podía ver cómo es que el alcalde estaba ahí mismo, en su cuarto.
No obstante, no escuchaba nada, como si se encontrara solo.
- ¡¿Hay alguien ahí?! – gritó el mandamás, pero no recibió respuesta de nadie.
Todo eso le parecía extraño, pero no fue hasta que sintió que algo le caía sobre la cabeza.
Al tocarse eso húmedo, se dio cuenta de que era una gota, pero al notar el tono rojizo, se quedó en silencio.
- ¿Sangre? – todo comenzó con una gota, pero empezaron a caer más.
El alcalde observó hacia arriba y de su techo, comenzó a formarse una sombra de color rojo como la sangre, la cual poco a poco fue tomando forma hasta que dio como resultado, un gato.
Su terror se mostraba cuando esa sombra, de la nada, obtuvo un par de esferas luminosas las cuales eran sus ojos.
Sin más, el gato saltó hacia el alcalde mostrándole sus filosas garras.
- ¡No! – el mandamás del pueblo se despertó de golpe mirando para todos lados, su cuerpo sudado daba a indicar que fue todo producto de su imaginación.
- ¿Señor alcalde? ¿Se encuentra bien? – sus guardaespaldas exclamaron al otro lado de su enorme habitación.
- ¡E-Estoy bien! ¡Váyanse a dormir!
- De acuerdo – estos se fueron del lugar dejando al alcalde solo.
- Mierda, todo fue un sueño, pero se sintió tan real. Sé muy bien que es lo que pasa… esos malditos gatos – el sujeto dio un golpe en su cama – ese maldito clan es el que posee esa maña con los gatos. Debe ser la ira de ellos… pero es que es imposible.
El sujeto se estaba matando la cabeza por saber todo lo que significaba, desde los gatos que rondaban por ahí, así como ese sueño.
- ¡Traigan mi comida! – ordenó el alcalde, tal vez con su cena, le ayudaría a olvidar todo este asunto.
- Aquí está su cena – la sirviente le trajo su comida la cual al destapar, notó que era un plato con dos pescados, el señor quedó indignado con esto.
- ¡¿Qué mierda?! ¡Esto no es lo que yo pedí!
- Es un arreglo culinario realista similar a la carpa, pensamos que sería bueno para su salud.
- ¡No, no, no! ¡Me importa un pepino si es un arreglo o no! ¡Está comida solo debe ser para gatos o perros! – el alcalde estaba furioso por eso – ahora que estás aquí, manda a traer a Kinu, te diré de que clan es, ¡ya!
- S-Sí.
Pasó el rato y fue cuando la mencionada Kinu llegó a la residencia del alcalde a quien nada más verlo, hizo una reverencia en señal de respeto.
- Te estaba esperando Kinu, ven, acércate – la mencionada hizo eso, pero solo un poco – esta es una reunión secreta, acércate más.
- … - la chica no respondía, solo tenía la cabeza baja.
- ¿Qué te pasa Kinu? – el alcalde se le acercó, no obstante, se llevaría una desagradable sorpresa.
Cuando tocó el rostro de Kinu, este comenzó a perder su piel, esto hasta que solo quedó el cráneo sin nada de piel encima.
- ¡¿Qué carajos?! – el alcalde escuchó un susurro de algún lado de su habitación, pero no pudo saber que era ni de dónde venía.
- Deja de respirar – sin previo aviso, el mandamás sintió como sus vías respiratorias se cerraban de poco en poco, impidiendo el paso de oxígeno a través de ellas.
- Ah… ¿Q-Qué…? Ah… – escondida en su habitación, se encontraba el mismo demonio gatuno.
- Jeje… eso es… ¡anda, retuércete! ¡agoniza! Hazlo mientras bailas con el Arte Ninja: La danza del pelo fino jejeje.
- N-No… ug… pue… uggh…
- En ningún momento miraste cuando lancé mis cabellos que son tan finos que son imperceptibles al simple ojo humano, no solo eso, sino que bloquen tu nariz y garganta hasta que dejes de respirar y mueras ¡jajajajaja!
La gata demonio solo reía mirando como el alcalde seguía en su agonía, no obstante, sintió algo y ya presintiendo que era, se escabulló velozmente hacia el techo de la casa.
- Esa muchachita… me siguió hasta aquí.
Al llegar al techo, notó la presencia de alguien más, siendo lo más llamativo, esa forma parecida a un águila humanoide y con una espada.
La gata demonio quiso volver a aplicar la técnica de sus ojos, no obstante, Akari fue más rápida y logró crear una lluvia de plumas.
- No te servirá que hagas eso, te encontraré y acabaré contigo – exclamó esta la cual con sus pelos trató de quitar las plumas que envolvían el lugar.
Encontró de frente a Akari con quien se batió en un duelo. La peli roja había aprendido de su batalla anterior con este mismo rival y no caería de nuevo en el mismo truco.
Akari aprovechó un momento en el que la felina humanoide falló un ataque con su mano derecha por lo que la peli roja sacó de golpe su espada y con un veloz movimiento, logró cortar de cuajo el brazo derecho de su rival.
- ¡MIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAU! – el maullido de dolor de la mujer se escuchó fuerte y claro y la guerrera Arashi notó como esta huía del lugar.
Ya habiendo pasado el peligro, Akari fue hacia el brazo cercenado de su enemiga el cual quedó tirado en el suelo.
La cabeza de la chica le daba algunas preguntas sobre eso, pero cuando se fijó más en el brazo, hubo algo que le llamó la atención.
- No puede ser… ese demonio era…
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Akari volvió a la casa de las chicas que tanto le ayudaron a curarse de sus heridas. Todo parecía estar en calma, la noche de Luna Llena le daba un toque de hermosura al tiempo.
La peli roja había descubierto algo y aunque se negó a creerlo al inicio, ya no tenía dudas, no debía confiarse esta vez.
Llegando, fue a la habitación en donde Kinu estaba acostada sobre su futón. La chica sintió cuando la peli roja llegó, parecía que la había estado esperando.
- Akari-chan – Kinu no se dio la vuelta para ver a los ojos a la fémina.
- …
- Atacaste a la abuela ¿verdad? – el tono de voz de la peli negra era incriminatorio, pero a la vez transmitía algo de nerviosismo.
- …
- ¡Eres una idiota! ¡Te dije que no lo hicieras! Te lo advertí mucho.
- Kinu-san – Akari se acercó un poco más, pero no solo eso, su voz se escuchaba seria, incluso asustaba para alguien de su edad hablar en ese tono – ¿Por qué mientes?
- ¿D-De que hablas? ¡Tú me mentiste cuando dijiste que no ibas a atacar a mí…!
- No fue tu abuela a la que corté – las palabras de la peli roja fueron claras como el vidrio de una ventana – ese brazo… es el tuyo.
- …
- ¡Tú eres el gato demonio, Kinu-san! – los ojos de la chica se abrieron de par en par, pero sin darse la vuelta para ver a la niña.
- P-Patrañas… ¿Por qué me acusas de algo así? A-Además, eres solo una niña que no…
- El brazo poseía la misma marca que me enseñaste, esa estrella de 4 puntas en tu mano… ¡tú eres el gato demonio!
Ya no había forma de ocultarlo, Kinu estaba acorralada, fue un descuido de ella dejar que el brazo que fuera cercenado fue justo en el que estaba la marca que la peli roja miró horas antes.
Sin más opción, se sentó en su futón y ahí fue donde Akari notó esa zona cortada la cual había creado un pequeño charco de sangre en la sabana del futón.
- Sabes Akari-chan… hay algo que no sabes sobre tu padre.
- ¿Sobre papá? ¿Qué es?
- Yo fui su expareja – eso dejó sin palabras a la peli roja, pero había algo que no cuadraba.
- Espera, nunca te dije que yo…
- Lo supe al verte… saliste con sus rasgos y me hiciste recordarlo – esta seguía hablando – Ichikawa Akari, hija del líder del clan Arashi, Ichikawa Kiju… no sabes cómo es que me llegan recuerdos de él.
- ¿Qué pasó entre papá y tú?
- Yo lo conocí cuando era miembro de Venenum – la peli roja se quedó en shock al escuchar eso.
- ¿Miembro de Venenum?
- Así es… por eso es que no pude matarte, porque… lo recordaba – la peli negra susurró y de golpe miró a Akari – por favor, devuélveme mi brazo.
- ¿Quieres esto? – la peli roja le mostró la parte que cortó.
- P-Podemos regenerar nuestros cuerpos, pero lleva tiempo… si puedo coserlo ahora, sé que sanará instantáneamente.
- Lo escuché alguna vez de mi padre, por el mismo principio de transformación, los miembros del clan Arashi hacen lo mismo siempre y cuando estén en condiciones de hacerlo – Akari hablaba – la única parte que no pase eso es…
- Akari-chan – Kinu por alguna razón, sintió miedo en ese momento.
- Que la cabeza sea cortada del cuerpo – la peli roja sacó su espada – y cómo eres un miembro de Venenum, ¡no puedo perdonarte!
Sin piedad alguna, Akari rebanó de cuajo la cabeza de Kinu, La peli roja miró como cuando la cabeza de la peli negra salió volando, poco a poco fue cambiando de forma, pasando de ser aquella hermosa mujer de cabello negro a la cara de la gata demonio hasta que cayó al suelo.
Así mismo, el cuerpo decapitado de Kinu cayó al suelo. Ya había acabado con ella de una vez.
- Lo lamento Kinu-san… en verdad lo siento – Akari simplemente salió de ahí perdiendo en las sombras.
Las noticias rápidamente corrieron por todo el pueblo al enterarse de que habían pasado muchas cosas en poco tiempo.
En la residencia de la familia Ryuusei, se encontró el cuerpo decapitado de Kinu, aunque rápidamente al notar la cabeza, se dieron cuenta al fin de quien era el gato demonio que mantuvo aterrorizado el pueblo.
No obstante, también se encontró al alcalde el cual murió en su habitación. Se confirmó que fue asfixia, aun así, la gente afirmaba que el gato demonio fue el que lo asesinó, esto debido a lo malo que había sido.
- Me pregunto quién fue la que mató al gato demonio.
- No lo sé, pero gracias a Amaterasu que todo acabó.
- Podremos vivir en paz, ya no está el gato demonio ni el alcalde hijo de puta – los ciudadanos de ahí estaban felices, no obstante, no se dieron cuenta de que alguien estaba saliendo de su pueblo.
Akari había terminado y decidió que no tenía nada más que hacer ahí. Aunque no pudo encontrar a Kurobe, acabó con una amenaza en ese pueblo.
- Kinu-san, realmente creí que eras diferente, pero no puedo creer que todo esto haya pasado… definitivamente este mundo no es como lo pensé – susurró la peli roja quien seguía caminando.
Akari seguiría su rumbo en busca de Kurobe, el culpable de la desgracia de su familia y a pesar de su edad, no dudaría en acabar con él y los miembros de Venenum,
¡Ve a batallar, Arashi!
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Akari ga hashiru hate shinaki gen'ya o
Akari ga sakebu taiyō ni mukatte
Roshi ga Roshi ga
Roshi ga naite iru
Mabuta no shichi wa ima doko ni
Furimuku na Akari
Ashita wa omae no mono
¡ROSHI SHOJO AKARI!
Akari ga yuku...
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Continuará…
