Hola Pergaminos y Nazarins, se viene un capítulo más de mi fanfic El Que Volvió.

Un momento para estudiar la situación actual en el Nuevo Mundo.

Con ustedes

El que volvió

Capítulo 93: Informes

Pasaron los días después de la fiesta y llegaba la hora de retomar sus obligaciones. El señor de la tumba estaba determinado a recopilar la mayor cantidad de información posible de sus subordinados.

—Gracias a todos los Guardianes por haber venido tan pronto.

—El señor ordena y nosotros obedecemos, Ainz-sama —respondió la súcubo.

Ella, como Supervisora, sería siempre la portavoz de los guardianes, a pesar de que muchas veces esa jerarquía era rota, casi siempre por su propio maestro.

—Gracias, Albedo. Espero que todos puedan hablar libremente esta vez, ya que creo que hemos llegado a un punto crucial del Plan de Diez Mil Años.

Un murmullo se formó entre los presentes.

—¿Un punto crucial, Ainz-sama? ¡Solo esperaba algo así dentro de diez años!

—¡Ajá! ¡Sí, Demiurge! Los últimos acontecimientos llevaron a la creación de una nueva encrucijada, nada que no haya sido previsto, lógicamente. Pero necesito toda la información posible para decidir por cuál camino seguir. Principalmente los más recientes en el Reino Santo.

—¡Sí, Ainz-sama! Tengo aquí conmigo la compilación de todo lo que...

—¡Espera, Demiurge! Ya leí todos los informes y tomé en consideración la información, pero me gustaría que fueran compartidas con los demás de forma más personal.

—¡Subarashi, Ainz-sama! Si me permiten, comenzaré con un resumen de la situación en el Reino Santo.

—Prosigue entonces.

—El Reino Santo está pasando por una guerra civil, evento que debería suceder solo en algunos años, pero fue acelerado por elementos externos.

—¿Qué elementos? Quiero decir, explícale a los otros, por favor.

—Sí, Ainz-sama. El surgimiento de un comandante fuerte fue uno de ellos. No esperábamos que la Paladina Remedios Custodio fingiera su propia muerte y se convirtiera en el látigo que impulsó a los nobles sureños a actuar.

—¿Cómo esa mujer puede hacer eso sola y cómo fue dejada sin control?

—La culpa fue mía, Albedo —dijo el archidemonio con convicción—. Su estado mental inestable y degradado la convertía en el chivo expiatorio para alguna acción futura, pero al forjar su muerte, pasó de peón desechable a una reina de gran importancia en nuestro tablero.

—Esa... humana, ¿era tan inteligente así, Demiurge?

—No, de ninguna manera Shalltear, a pesar de su fuerza y conocimiento marcial, fue ayudada por mentes mucho más capaces, los tales Colores, uno de ellos con los contactos necesarios para forzar a los nobles sureños a moverse más pronto y otro con capacidad estratégica superior, pero nada que no pudiéramos superar con facilidad, después de tomar conocimiento, fue simple acompañar los acontecimientos.

—Pero. Entonces. Sin. La. Figura. De. Una. General. Fuerte. Nada. De. Esto. Sucedería.

—Exactamente. Sin su existencia, llevaría años para que llegaran al punto en que estamos, y sin tales estrategas ella sería solo un inconveniente. La unión de esos factores a su alrededor es lo que la convirtió en una pieza tan importante.

—El surgimiento de un general fuerte estaba previsto en algún momento. Que fuera ella fue una gran ironía.

—Sí, Ainz-sama. Ella que antagonizó vuestra persona desde que vinieron a implorar por ayuda.

—Me parece que ciertas personas aparentemente se convierten en nexos de varios acontecimientos. Por eso, surgen con una frecuencia mayor en el plan general de historia.

—¿Cree el señor que exista alguna influencia externa, Ainz-sama?

—Es muy pronto para pensar en eso, Albedo, pero no me gustan las coincidencias. Además, creo que el otro factor que aceleró todo fue... yo.

—Sí, Ainz-sama —Demiurge habló con una sonrisa.

Albedo no le gustó tal actitud.

—¿Te atreves a culpar a nuestro señor por tus fallas?

—No, Albedo, pero en el momento en que Ainz-sama destruyó la capital teocrática, ese nuevo elemento fue agregado a la ecuación.

—Eso mismo, Albedo. Fue por mis acciones que el factor instigante surgió tan pronto, y Demiurge supo manejarlo.

—Gracias, Ainz-sama. Pero el hecho de que hayan ido tan prontamente al Reino Santo y el uso de ese Power Suit indica otra interferencia.

—Sí, eso tiene el dedo del dragón. Según el informe, la paladina caída fue salvada por alguien semejante a aquella armadura.

—Una ruptura obvia del Tratado de Argland.

—Sí, Albedo. Pero no podemos llevar este punto al conocimiento de ellos, pues levantaría varias cuestiones de cómo sabemos eso. No podemos ponernos en sospecha también, por eso trataremos eso nosotros mismos. ¿Los ítems que la paladina recibió pueden ser rastreados, Demiurge?

—Sí, Ainz-sama, pero aparentemente la máscara fue destruida con el golpe de la chica Baraja, perdiendo cualquier efecto mágico. Ya la espada debería ser rastreable, pero por algún motivo la señal fue bloqueada.

—Eso ya era esperado. El dragón parece poseer grandes recursos. Según informaciones de TW, él vive en un castillo volador que ya no estaba más en el local de su última posición. Ese castillo debe ser alguna base de gremio, capaz de bloquear rastreos así como Nazarick. Creo que en breve tendremos que lidiar personalmente con ese dragón.

Todos se movieron con la mención de otro gremio. Albedo tenía pensamientos oscuros, mientras los otros tenían sus propias ideas sobre un nuevo conflicto. Demiurge entonces retomó su informe.

—Continuando. En el Reino Santo, la guerra civil proseguirá por unos meses o años más. A pesar del conflicto haber terminado en el norte, la retomada del sur será larga, pues necesitarán recorrer todos los baronatos y ciudades a fin de retomar el control.

—¿Y después de eso?

—Creo que muchos nobles del sur caerán y serán sustituidos. Los nortistas ya se mueven para reclamar tales títulos y tierras.

—Tal cosa no debe suceder.

—Sí, Ainz-sama. Si esos nobles adquieren más poder económico e influencia, ellos podrán rivalizar en las decisiones del reino.

—¿Y cómo se puede impedir? ¿Los matamos?

—No, joven Aura. Necesitamos poner a la chica Baraja en el trono cuanto antes.

—Demiurge, ¿ella está preparada? Y lo más importante, ¿será aceptada?

—Creo que sí, Ainz-sama. Desde que el señor la escogió para tal tarea, su progresión ha sido buena. De escudera para jefa de un pequeño grupo armado, después se convirtió en evangelista, donde su grupo creció a punto de tener su propio ejército paramilitar. Al mismo tiempo que era una líder religiosa, fue nombrada a uno de los cargos más importantes y poderosos del reino, los llamados Colores, y ahora es aclamada públicamente como nueva Reina Santa. Con el debido apoyo, ella debe convertirse en reina en breve.

—¿Ese ascenso meteórico tiene que ver con la clase Evangelista que ella adquirió?

—Parcialmente, Ainz-sama. El efecto de catequización, a pesar de asemejarse a lavado cerebral, solo funcionará en las mentes débiles, como la de la población ya debilitada por nuestras intervenciones desde la guerra contra Jaldabaoth.

—Algo parecido con lo que la Teocracia hace con su propia población, el fervor religioso, pero es necesario que ella muestre acciones directas para que no se apoyen solo en la fe.

—Correcto, Ainz-sama. La chica Baraja ya hizo algo así mostrando hechos... ejem, "épicos", ahora ella está yendo personalmente al sur en esa empresa como líder militar, ella se convertirá en la propia representación del reino, aumentando su carisma y ganando nuevos status en el liderazgo. Los opositores nortistas no tendrán opciones sino aceptar su mando. Ya los nobles confiables, incluso estos siendo tan pocos, serán puestos donde sea necesario, fortaleciendo aún más su poder. Cuando llegue la hora y ella sea coronada, probablemente distribuirá títulos y nombrará el máximo de Surshanianos como nobles en el sur, a fin de ligarlos permanentemente al Reino Santo.

—Entonces, Demiurge, habrá una colonización por los ex-teócratas.

—Sí, Ainz-sama. Tal fijación implicará en una atracción mayor para las nuevas migraciones y un fortalecimiento en las religiones con el señor como dios.

—¿Y los adoradores del Dios de la Tierra?

—Estos parecen mantenerse en la Teocracia, pero deben abandonarla en breve. Si ese cardenal retorna, la religión de los Cuatro se tornará preponderante —completó Demiurge.

—Entonces, ¿a dónde irán, Ainz-sama? Argland no parece una opción. ¿Quizás el Reino Dragónico?

—Concuerdo contigo, Albedo. Con la falta de población y su apertura religiosa, el Reino Dragónico será bastante invitador. Aprovechando el momento, ¿cómo está nuestra progresión aquí, Albedo?

— ¡Gracias por la oportunidad, Ainz-Sama! Las antiguas tierras de Re-Estize ahora están siendo nombradas como Reino Hechicero, y la población restante está retomando las ciudades caídas. Estamos trabajando para que estas nuevas ciudades mantengan los estándares administrativos de E-Rantel. A pesar de la desaceleración de la migración proveniente del Imperio Bararuth, creemos que todas las ciudades destruidas estarán nuevamente en funcionamiento en poco más de una década.

— Tal vez podamos acelerar el proceso con el aditivo de los Surshanianos y, con algún incentivo, quizás los adoradores del Dios de la Tierra también vengan aquí.

— Como usted desee. Trabajaré para que eso suceda. Con el fin de la guerra, estas personas buscarán los reinos más estables y atractivos.

— ¡Cierto! Cocytus, ¿cómo está la situación de los Hombres-Lagarto?

— Sí. Ainz. Sama! El. Gran. Lago. Llegará. A. Su. Límite. Poblacional. En. Algunas. Décadas... Los. Inmigrantes. En. El. Reino. Dragónico. Se. Están. Adaptando. Bien. Al. Nuevo. Clima. Más. Seco.

— ¿Estamos teniendo algún problema en esa frontera?

— Los. Hombres. Bestia. Parecen. Probar. Nuestras. Fuerzas. En. La. Frontera. Sur.

— Entonces, incluso expulsados, volvieron a sus viejos hábitos. Son más resilientes de lo que esperaba, aparentemente hasta ya se han acostumbrado a la presencia no-muerta.

— Las. Fuerzas. Que. Enfrentamos. No. Parecían. Contener. Ningún. Campeón.

— Eso no significa que no existan. Mantengámonos atentos. Necesitamos evaluar otra frente para que tengamos más información. El Reino Minotauro alegó estar sufriendo un mayor acoso por parte de los Hombres-Bestia. Enviar a alguien para verificar personalmente parece una buena opción en el futuro. Mantendré eso en mente por ahora.

El señor de la Gran Tumba entonces miró al joven elfo.

— Mare, parece que quieres decir algo.

— S-sí, Ainz-Sama. M-me gustaría p-pedir permiso para poner a otra p-persona en mi lugar en el Reino Élfico.

— ¿Algún problema, Mare? Sé que eres muy joven y no querría sobrecargarte con tal responsabilidad de ser rey.

— N-no, Ainz-Sama. Yo no huiría de tal obligación, solo... pensé que... otra persona... tal vez... podría estar en mi lugar allí, así yo no dejaría mis obligaciones como guardián.

— Entiendo, pero no es posible dejar todo indefinidamente a cargo de un primer ministro.

— N-no, Ainz-Sama. Pensé en alguien q-que tendría el derecho al trono.

— Te refieres a esa chica, la hija del rey elfo, Antilene, ¿no?

— S-sí, Ainz-Sama.

— Pero, aunque ella se haya sometido a Nazarick, no podría asumir un cargo como emisaria o de poder otorgado, estaríamos en la misma situación de antes, entonces tendría que ser algo con mayor estatus, tal vez asumiendo el trono de una vez como regente, pero por ley, creo que solo podría hacer eso a través del duelo, el cual usted no perderías a propósito lógicamente. La otra opción sería... ¿matrimonio?

— ¡E-entonces me caso con ella! —dijo el joven elfo sin saber las implicaciones.

Se formó un tumulto, Aura estaba enfurecida y era sostenida por Albedo y Shalltear. Cocytus bufaba nubes de hielo y por su parte, Ainz brillaba en verde sin saber qué decir.

Para su salvación, Demiurge se adelantó con una sonrisa.

— Joven Mare, sobre el matrimonio, creo que necesitaremos hablar sobre... pájaros y abejas.

...

Nota del autor

Un capítulo muy expositivo, lo hago porque pronto me tomaré ese largo descanso que mencioné, así ataré algunos cabos, otros los dejaré para cuando regrese de este "año sabático".

Sí, Demiurge le enseñará a Mare sobre los "hechos de la vida".