Tommy

Papá y mamá ya han acostado a Dil, y ahora vienen a mi habitación a ponerme el pijama y a acostarme a mí. Mamá me mete en la cama y papá coge un cuento y me lo lee, y va sobre animales de granja, y en cada página sale un animal que se pone en pie y al pasar la página, el animal vuelve a formar parte de la misma. Después, mamá me canta una nana y a mí me está empezando a entrar sueño.

Cuando ya estoy prácticamente dormido, mamá apaga mi lámpara de Reptar y salen de mi habitación con mucho cuidado de no hacer ruido para no despertarme, y cierran la puerta despacio, con mucho tacto.

Ahora que se han ido, se me ha quitado el sueño y no sé qué hacer. Mis amigos no están aquí para jugar, pero puedo jugar a algo yo solo, aunque no sé a qué.

Me incorporo y me bajo de mi cama, y cojo la pirámide de bloques que me regaló Papá Noel. Es igual que la que tiene Chuckie y me encanta, por eso se la pedí a Papá Noel. Muchas veces pienso que Chuckie es mi hermano perdido.

Me pongo a jugar con la pirámide de bloques, que tiene distintos colores (rojo, azul y verde) en cada piso.

Entonces, de repente se abre un portal del tiempo y aparece Severus a través de él, y yo me quedo totalmente perplejo. ¿Cómo ha podido aparecer en mi habitación?

-¡Severus! ¿Pero qué haces tú aquí? -le pregunto en voz baja, con mucha curiosidad y sorpresa.

-Buena pregunta, ni siquiera yo lo sé -me confiesa, y se le nota un poco confundido-. Hace un momento estaba en la habitación de Helena y Leonor y ahora estoy aquí.

-Ya veo.

-Normalmente, cuando he estado en la habitación de Helena y Leonor y se vuelve a abrir un portal, me lleva de vuelta a mi casa pero esta vez me ha traído a lo que deduzco que es tu habitación, Tommy.

Yo lo escucho atentamente, asiento con la cabeza y le digo:

-Sí, estás en mi habitación.

-Cada vez entiendo menos la máquina del tiempo y los portales. Encima, Helena y Leonor me han dicho que han estado esta mañana en la juguetería con su abuelo y el dependiente de la tienda les ha explicado que no se puede viajar en el tiempo de verdad, que sólo es una simulación, y que esa máquina sólo es para niños mayores que nosotros. Sin embargo, nosotros podemos utilizarla sin ningún problema.

Me parece alucinante todo lo que Severus me acaba de contar, aunque yo tampoco le encuentro ningún sentido a la máquina del tiempo y a los portales.

De repente, se me ocurre algo:

-A lo mejor es que Helena, Leonor, Chuckie, Phil, Lil, Dil, Kimi, Susie, Angelica, tú y yo somos magos.

A Severus le entra un golpe de tos pero enseguida recupera la compostura y dice:

-No lo sé. -Y creo que lo dice de verdad. Parece bastante confundido, y quién no.

-¿Te apetece jugar a algo? -le propongo, cambiando de tema porque seguir pensando en la máquina del tiempo y en los portales sólo nos lleva a volvernos locos.

-¿A qué estabas jugando tú? -me pregunta.

-Yo estaba jugando con esta pirámide de bloques -le digo, señalándosela con un dedo.

-Me parece un buen juego -aprueba él, y los dos nos sentamos a jugar con la pirámide-. Por cierto, veo que llevas puesto un pijama.

-Sí, es que mis papás me han acostado hace no mucho pero no me dormía y me he levantado a jugar -le explico con amabilidad.

-Ah, ya entiendo.

El tiempo se nos pasa volando y de repente me empieza a entrar sueño. Severus lo nota y me dice:

-Será mejor que sigamos jugando en otro momento.

-No pasa nada, todavía puedo aguantar un poco más -le digo, bostezando.

Severus también bosteza y me dice:

-A mí también me está empezando a entrar sueño.

-Puedes dormir conmigo si quieres, que mi cama es muy amplia. Mis papás lo pensaron así porque muchas veces vienen mis amigos a dormir conmigo, así que hay espacio para ti.

Pero Severus rechaza mi oferta educadamente:

-Muchas gracias, Tommy, pero creo que será mejor que me vaya.

-Sí, pero para eso tendrá que abrirse otro portal del tiempo, ¿no?

-Sí.

-Y aún no se ha abierto ninguno -añado yo, bostezando otra vez.

-No, la verdad es que no, y no sé cómo volver a casa -dice Severus y le noto un deje de preocupación en la voz.

-Bueno, de momento puedes quedarte aquí, y si te entra sueño ya te digo que te puedes meter en mi cama.

-Muchas gracias, Tommy, eres muy amable -Yo sonrío por sus palabras, recojo la pirámide de bloques y me meto en la cama, pensativo. Pero enseguida me vence el sueño y al poco rato noto que Severus se recuesta a mi lado. ¿Por qué esta vez no ha aparecido un portal del tiempo que lo lleve a su casa? Parecía que los portales y la máquina del tiempo obedecían a nuestros deseos más profundos, pero hoy Severus está muerto de sueño y no ha aparecido un portal para llevarlo a su casa.

Me duermo y sueño con una enorme piscina de chocolate, y cuando me despierto, me doy cuenta de que Severus ya no está a mi lado. De hecho, ya no está ni siquiera en mi habitación. Supongo que se habrá marchado por un portal del tiempo.

No le doy muchas más vueltas y vuelvo a dormirme enseguida, y esta vez sueño con mis amigos.

Entonces, mamá me despierta y descorre las cortinas de mi habitación, a través de la cual se puede vislumbrar un bonito día soleado. Todavía soñoliento, mamá me saca de la cama y me dice:

-Buenos días, Tommy. Hoy van a venir tus amigos.

Me pone encima del cambiador y me quita el pijama y me pone mi habitual camiseta azul.

Después me lleva a la cocina, donde Dil ya está sentado en su trona, supongo que esperando a que mamá le sirva el desayuno. Mamá me sienta a mí en otra trona y en ese momento pasa papá a la cocina y va directo al frigorífico y saca una botella de agua. Bebe un trago grande y vuelve a meterla en el frigorífico.

-Buenos días, niños -nos saluda a continuación a Dil y a mí, acariciándonos las cabezas.

-¿No estás trabajando demasiado, Stu? -le pregunta mi mamá con tono de preocupación.

-Qué va, además me fascina el nuevo invento en el que estoy trabajando, así que me voy ahora mismo a continuar trabajando. Hasta luego, niños. Hasta luego, Didi -Y desaparece de la cocina.

Mamá nos prepara el desayuno a Dil y a mí. A mí me ha preparado un tazón de leche con cereales Reptar y a Dil le ha preparado un biberón con leche.

Nos acabamos nuestros desayunos en un santiamén y mamá nos lleva al corralito del salón, y podemos ver a Spike correteando alegremente por nuestro jardín. Mamá pone a Dil en su hamaca y a mí me deja sentado en el suelo, y yo estoy deseando que vengan mis amigos.

Mientras tanto, me pongo a jugar con los bloques de construcción que solemos tener siempre en el corralito, y al poco rato suena el timbre y es la mamá de Phil y Lil, que trae a mis dos amigos de la mano. Mamá los recibe y la mamá de Phil y Lil dice que no se puede entretener, que se tiene que ir volando a no sé qué actividad. Creo que a algo de entrenamiento de fuerza me ha parecido entender y después ha dicho que se tiene que ir a trabajar.

Mamá coloca a Phil y Lil dentro del corralito, con Dil y conmigo, y me pongo a jugar con ellos al tren mientras esperamos a que Chuckie y Kimi vengan.

Dil coge las enormes llaves de plástico y de colores con las que tanto le gusta jugar. Las agita y se ríe por el sonido que hacen, y yo sonrío también al ver a mi hermano tan feliz.

Enseguida llegan Chuckie y Kimi. Esta vez vienen con su mamá porque su papá está trabajando en el cibercafé Java Lava. Ahí también trabaja la mamá de Phil y Lil.

Mamá mete a Chuckie y Kimi en el corralito y ya estamos todos juntos para poder seguir viviendo miles de aventuras, y eso hace que me suba la adrenalina de la emoción.

-¿A qué estáis jugando? -nos pregunta Kimi a Phil, Lil y a mí, que estamos haciendo una fila.

-Estamos jugando al tren -responde Lil-. ¿Queréis jugar vosotros también?

-¡Vale! -exclama Kimi muy contenta, y se coloca detrás de Lil.

Chuckie asiente con la cabeza. Este juego no le da miedo, así que se une a nosotros sin protestar. Se coloca detrás de Kimi y yo grito:

-¡Pasajeros al tren! -Y nos ponemos en marcha.

-¡Chu, chu! -grita Lil, imitando el pitido de la locomotora.

En ese momento, me doy cuenta de que Dil nos está mirando con mucho entusiasmo y mueve sus brazos y sus piernas hacia nosotros. Creo que él también quiere jugar al tren.

Me detengo, me giro hacia mi hermano y le digo:

-¿Quieres jugar al tren con nosotros, Dili?

Él asiente fervientemente con la cabeza, así que empujo su hamaca, la coloco delante de mí y empiezo a empujarla. Ahora vamos un poco más despacio porque me cuesta empujar la hamaca, pero vamos bien.

Cuando nos cansamos de jugar al tren, nos sentamos en círculo y todos, excepto Dil, nos ponemos a jugar a pasarnos la pelota unos a otros. Dil nos mira ensimismado y nos aplaude cada vez que uno de nosotros recibe bien la pelota.

-Por cierto, chicos, tengo algo que contaros. -Me acabo de acordar de lo que pasó anoche con Severus, y quiero contárselo a mis amigos.

-¿Qué es? -pregunta Kimi con mucha curiosidad.

-Anoche Severus apareció en mi habitación a través de un portal del tiempo -les digo a mis amigos, que me miran sorprendidos; Dil también porque él estaba durmiendo en su propia habitación, la que antes fue la habitación del abuelo, y por lo tanto, él no se enteró de que Severus apareció.

-¡Vaya! ¿En serio? ¡Qué guay! -exclama Kimi con mucho entusiasmo.

-Es la primera vez que se abre un portal del tiempo en tu habitación, ¿verdad, Tommy? -me dice Lil al mismo tiempo que recibe la pelota que le ha lanzado rodando Phil.

-Sí. Me dijo que venía de la habitación de Helena y Leonor -digo yo, y todos me miran perplejos-. Y lo más curioso de todo no fue eso, sino que cuando Severus quería irse a su casa, no se abrió ningún portal del tiempo. Yo le dije que se podía meter en mi cama si le entraba sueño porque me daba pena que el pobre no pudiera echarse en ningún lado y dormir, y él accedió, pero cuando me desperté unas horas más tarde, él ya no estaba. Supongo que regresaría a su casa a través de un portal del tiempo.

-O volvió a la habitación de Helena y Leonor -dice Phil bromeando, y luego se pone serio y dice-: En realidad, no sabemos a dónde habrá ido porque igual que apareció en tu habitación, Tommy, también pudo volver a aparecer en la habitación de Helena y Leonor.

-Ya, pero lo que él quería en ese momento era irse a su casa -le recuerdo.

-Sí, pero en realidad no sabemos a dónde le ha mandado esta vez la máquina del tiempo.

-Cuando volvamos a verle, le preguntaremos -digo yo con vehemencia.

-Esperemos que ese pobre chico regresara a su casa -interviene Chuckie-. Ya os decía yo que la máquina del tiempo y sus portales lo único que traen son problemas.

-Tú le ves siempre problemas a todo, Chuckie -le dice Phil.

-No es verdad -replica Chuckie-. Estar jugando aquí a la pelota de manera sosegada con vosotros no me parece un problema.

-Pero la mayoría de las cosas sí -insiste Phil amablemente, sin intención de humillarlo, sino recordándole cómo se suele poner normalmente, y la verdad es que Phil tiene razón.

En fin, sea como sea, espero que Severus haya podido regresar a su casa sano y salvo, como él quería. Ya nos enteraremos de qué es lo que ha pasado con él, en cuanto volvamos a verle.