Las luces azules y rojas inundaron el viejo camino e instalaciones en medio de la noche oscura. Con las sirenas apagadas, un nutrido grupo de detectives y agentes se adentraron cubriendo cada salida posible. Pronto el edificio señalado estaba completamente rodeado.

Los primeros elementos avanzaron como en una coreografía hasta el segundo piso, en busca de sus objetivos. Encontraron solo a uno de los suyos con un tiro en la frente.

Genma Saotome dio la orden de rodear el perímetro en busca de Taro, la testigo y su hijo.

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No muy lejos de ahí, las dos mujeres ayudaban a alejarse del peligro a un malherido Ranma, intentando refugiarse en una de las bodegas del lugar. La sangre manchando al completo sus ropas.

-Tenemos que llevarlo a un hospital-repitió Kasumi, con angustia, al recostarlo en la pared-Ha perdido demasiada sangre.

-Estoy bien-alegó él en un hilo de voz-Akane, ¿dónde está Akane?

-Aquí estoy-respondió ella, cerrando la puerta metálica tras de sí, para unirse de inmediato a los otros dos.

Ranma acarició su mejilla al verla arrodillada a su lado, bajo la tenue luz que se colaba por las ventanas quebradas del lugar.

-También eres linda cuando lloras.

-Idiota, cómo puedes decir tonterías en este estado. – lloriqueó ella

Kasumi se retiró un poco de ellos, en parte por respetar la intimidad de su hermana menor, en parte para vigilar qué estaba pasando ahí afuera. No tardaron en distinguirse las luces acercándose al lugar.

¡Estaban salvados!

Se giró para avisarles, pero prefirió no interrumpirlos.

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-Si quieres puedes besarme, no me opondré- recostado en una cama de hospital, con la cabeza vendada, un yeso en la pierna y dos costillas rotas, entre otras varias heridas menores, Ranma se permitió coquetear con la chica que ahora intentaba acomodar su almohada.

-En tus sueños-respondió alejándose de él, con el sonrojo como parte de su maquillaje permanente

-Eres tan inocente-respondió de inmediato-Haces mucho más que besarme en mis sueños. -Akane retiro la almohada dejándolo caer y Ranma se rió de buena gana- Supongo que no quieres saber lo que hacemos en mis sueños-bromeó, guiñándole un ojo con coquetería.

-Te golpearon en la cabeza tanto que solo dices tonterías. - afirmó ella

-Tal vez, pero no lo suficiente para olvidar que me besaste en esa bodega-le recordó entonces

-Eso fue...! -intento defenderse Akane, pero justo entonces entró la doctora a cargo.

-Señor Saotome, ¿cómo se siente esta mañana? -preguntó de forma rutinaria sin levantarla vista del archivo que leía.

-De maravilla, no me habían consentido tanto desde la cuna-admitió él, tomando la mano de la chica y sonriéndole con cariño.

-Me alegra escuchar eso. -convino ella-señorita, la esperan afuera para dar su declaración-comentó la mujer

-Sí-aceptó Akane e intentó levantarse para ir con ella y de una buena vez con la policía a declarar todo lo que sabía de ese horrible sujeto

-No irás a ninguna parte. -la detuvo él-Tú te quedas conmigo.

-Ranma...

-La señorita es mi testigo, yo ya he tomado su declaración-dijo dirigiéndose a la doctora. -Si alguien tiene alguna duda, que venga y hable conmigo

La mujer se tensó ante la respuesta, pero se obligó a responder con serenidad un simple "informaré eso" y se fue sin decir nada más.

La única en visitarlo había sido su madre, que preocupada por la salud de su hijo, entró a la habitación y, sin prestar atención, se abalanzó a revisar las heridas de su cuerpo.

-Ranma, mira nada más cómo estas, hijo! -exclamó Nodoka, sosteniendo el rostro masculino entre sus manos.

-Mamá, me estás avergonzando-se quejó Ranma y su madre notó entonces a la joven mujer que les acompañaba, de pie, con un termo de té y dos tazas.

-Buenos días, señora alcaldesa-saludó Akane, con una respetuosa inclinación de cabeza.

Nodoka liberó a su hijo, recuperó su postura y se alisó el vestido, devolviendo la formalidad.

-Oh, querida, tú debes ser Akane-dijo tomándola por los hombros- He escuchado por lo que pasaste, me alegra saber que estás bien-añadió estrechándola en un abrazo. Genma Saotome llamó poco después.

Las siguientes 30 horas después de ser rescatados las pasaron juntos, conociéndose. Kasumi les llevó comida y Tofu en persona se encargó de su medicación. La seguridad del hospital se reforzó.

-Tu hermana cocina delicioso. Cómo es que tú no eres capaz de freír un huevo sin crear un incendio-meditó Ranma, disfrutando del segundo desayuno en su compañía.

-Bueno, pues es que-casi admitió ella avergonzada- ¡¿Qué dijiste?!

-Te espío, igual que tú a tus vecinos, es normal que sepa eso-razonó él.

-Eres un...me voy-advirtió ella y se dispuso a salir sin prestar atención al tonto de ojos azules que, entre risas, le pedía que no lo hiciera.

-Ay, ay, me duele-se quejó él- Akane...

La chica se detuvo en la puerta y giró para verlo a los ojos. Empezaba a agradarle aquel idiota, demasiado, muy a su pesar.

Había que admitirlo, aun con todas las heridas, se veía como un dios griego.

Antes de salir, tomó el bolso de ropa que su hermana le había llevado y, ya estando fuera, avisó que iría al baño a cambiarse.

-Puedes usar el de la habitación-intentó alegar él.

-No gracias, no quiero que me espíes.

-No tardes demasiado-lo escuchó decir- O iré a buscarte yo mismo, ¿me oyes?

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Si había algo que Taro sabía hacer era esperar. Y eso hizo. Esperó.

Sus ojos y oídos lo mantenían siempre informado, por lo tanto, sabía que aquel video no estaba aun en poder de los cerdos de la policía. Debía tenerlo ella, que había salido por fin de la habitación, según le informaron.

Era el momento de ir a buscarla.

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Akane entró al baño que se encontraba al final del pasillo, destinado a las familiares de los pacientes. Eran casi las 7 am y ya no había nadie en ese sitio. Colocó el bolso junto al lavabo y se recogió el cabello con una liga. Se desvistió y se envolvió en una toalla amarilla, luego dobló la ropa, manchada de la sangre de Ranma y la propia, para guardarla con cuidado en una bolsa.

Miró su reflejo en el enorme espejo y por fin descubrió el estado físico en el que se encontraba, si bien ya imaginaba cómo debía verse. La bofetada le había roto el labio inferior y su piel aun lucía los moretones causados por ese tipo. Se veía terrible, aunque Ranma no dejaba de decirle lo mucho que ella le gustaba.

-Tonto, mentiroso-se dijo para sí misma.

Suspiró agotada al meterse bajo el agua caliente. El vapor subió empañando el espejo. Limpió su piel, casi arañándola en el proceso y por primera vez en mucho tiempo, se permitió llorar, sus lágrimas mezclándose con el agua caliente de la ducha.

Su cuerpo se relajó un instante, luego salió envuelta con la toalla alrededor y fue a buscar una más pequeña con la cual secar su cabello.

Encontró en el bolso una de color celeste, limpió con su mano el espejo empañado y entonces lo vio, ahí de pie, con su sonrisa retorcida.

Giró, asustada, solo para corroborar que no estaba alucinando.

-Hola, muñeca, me parece que tenemos un asunto pendiente-La saludó Taro mirándola de los pies a la cabeza,con sus ojos morbosos.

Akane apretó los puños, sosteniendo la toalla como si fuera el único escudo que la protegía de la muerte.

-Cómo es que...

-Dinero-respondió él-Todo se compra con dinero.

-Qué es lo que quiere, déjeme en paz- pidió evaluando sus posibilidades de defensa, si es que hubiera alguna.

-Sabes, hay algo delicioso en el aroma del sostén de una mujer-respondió él, llevando la mencionada prenda de la chica a su nariz, dando una profunda inspiración sobre la tela. -Con esto tengo la mitad de lo que quiero, la otra mitad la conseguiré justo ahora-advirtió

Akane miró sus opciones de escape. Sin ventanas, una sola entrada, bloqueada por aquel hombre, casi desnuda y aterrada. Incluso si gritaba, dudaba mucho de poder ser escuchada por Ranma. Estaba sola y atrapada, igual que una rata.

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Ranma se removió inquieto en la cama, tal vez exageraba, pero le parecía que la chica se había marchado hacía ya una eternidad. Miró el reloj colgado en la pared. Se había demorado más de lo necesario e iría por ella.

Sin dudarlo más, se dispuso a buscarla. La misma doctora de antes entró en ese instante a su habitación. Llevaba una jeringuilla en la mano.

-Señor Saotome, no se levante-pidió con voz cantarina- es hora de su medicina-señaló

Ranma sonrió. Ya sabía él que esa supuesta doctora se veía muy sospechosa.

-Te lo advierto, no seré más amable contigo solo porque eres mujer- dijo rompiendo el yeso que le inmovilizaba la pierna, con un certero golpe.

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Ranma lamentaba no haber llegado antes y evitar que Taro lastimara a la chica. Su padre palmeó su hombro y le aseguró que él se encargaría de que recibiera el debido castigo.

Al otro lado de la estación de policía, el otro adolescente vociferaba maldiciones y juraba vengarse por la afrenta a su amistad rota.

-Nada te costaba quedarte callado, Saotome. Se suponía que eras mi amigo.

Las fotografías dispersas en el escritorio frente a él volvieron a provocarle arcadas. Tal brutalidad, tanto daño hecho a esa pobre inocente, que nunca hizo mal alguno a nadie. Su único pecado había sido captar la atención de semejante bestia.

Esas imágenes jamás se borraron de su mente, a pesar de los años que pasaron.

A pesar de su horrendo crimen, de que Ranma testificó en su contra y de las pruebas mismas, la pena que tuvo que cumplir parecía más una mala broma.

Y el tiempo en prisión no hizo recapacitar a Taro, al contrario, lo convirtió en un criminal peor. Aunque en él era innato, sospechaba Ranma.

Ahora, el escenario se repetía. Estaban otra vez en el mismo punto de inicio, cada uno en extremos opuestos y en medio de todo, Akane.

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Nota de la autora: holaaa, no saben cuanto me costó escribir estos capítulos, por muchas razones, pero sobre todo porque no quería que nada malo le pasara a Akane y a Ranma, pero siendo sincera, ¿podrían escapar ilesos de tal situación?.

Rosejandra gracias, la verdad estuve dudando antes de publicar la histora, me hace muy feliz saber que les ha gustado!

Bayby Face jajaaj es que tenia muchas dudas sobre cómo resolver la situación, pero ya lo tengo claro, espero te gusten las actualizaciones y el próximo final! Muchas gracias, por tus comentarios, los amo demasiado!

Guest: muchas gracias, la verdad yo también estaba hecha nervios por saber qué les esperaba!

gatopicaro831 gracias amiguis, significa mucho para mí saber que te agrada el fic

Sandy qué tal el papel de Kasumi en el fic? Ella lo da todo por su hermana!

Benani0125 jajaja te lo imaginaste bien entonces, yo me divertí mucho escribiendo esa parte

luceritoorozco07 aing, muchas gracias, espero que te siga gustando hasta el final!

SARITANIMELOVE casi casi nos desviven al pobre de ranmita, pero es fuerte

Carolina sé que tardé en actualizar, pero no quedará inconclusa, lo juro

Alexandraaa417 muchas gracias por tu apoyo, la verdad si dudé pero me encanta saber que les ha gustado, muchas gracias

Iwaya sum las actualizaciones tardaron, pero ya estan aquí, muchas gracias por tu apoyo

JHON DUARTE 9621 gracias, estoy intentando ponerme al día con todas y no dejar ninguna inconclusa

Maria1235 es que hay tantas cosas pasando a este par en tan poco tiempo XD!

Por supuesto, los problemas aun no han terminado. El siguiente capitulo concluye la historia!