Del amor y otras molestias
Historia 8 VIII
Tácito
Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, esta historia es de mi total autoría no está permitida su publicación en otros sitios sin previa autorización. -Azulen-
Ooc (Un poco, por el bien de la trama xD)
Nota: Esta es una colección de capítulos no lineales algunos largos, otros tipo viñeta, en este universo la masacre Uchiha y el ataque del zorro no ocurrieron.
•••
En el transcurso de los últimos diez meses su vida se había convertido en nada menos que una enredadera de espejismos y sombras que acechaban en las paredes amenazándole el corazón, respirando en su nuca mientras fregaba los platos, deslizándose sobre su cuerpo mientras se duchaba, sumergiéndola en un profundo pozo de oscuridad en medio de sus sueños.
Despertó esa mañana como todos los días enredada en el calor de unos brazos que le daban frío.
Egoísta…
Mentirosa…
Las paredes susurraban adjetivos que a esas alturas bien combinaban con su nombre, observó la hora en el reloj de pared del comedor las 7:15 y el trabajo comenzaba a las 8:00, los revueltos cabellos de Sasuke cruzaron en silencio el pasillo perezosamente con dirección al baño.
9 de junio.
Todos los días eran iguales.
Despertaba, se duchaba, desayunaba y partía al trabajo, 8 horas en el hospital, 4 en laboratorio 12 en total a las 20:30 llegaba a casa un acogedor piso que le habían asignado en un bonito edificio en el centro de Suna muy cerca de su lugar de trabajo y el de Sasuke, colgaba su chaqueta del perchero de la entrada y se descalzaba en el pequeño genkan.
-Tadaima- se esforzaba por sonar alegre.
-Hola, lávate las manos la cena ya casi está lista- saludó con una pequeña sonrisa apareciendo en sus labios, le sonrió de vuelta el peso del día reflejado en sus facciones y agradeció en silencio no tener que cocinar.
Él siempre estaba ahí siendo su apoyo.
Se acercó a paso lento para curiosear en aquello que olía tan bien desde la entrada.
-Se ve delicioso- enrolló los brazos alrededor de su firme y trabajado torso en búsqueda de su calidez después de algunos minutos soportando el desértico frío de la noche, pegando la mejilla a su amplia espalda sintió el suave apretón cariñoso sobre sus manos antes de sentirlo girarse hacia ella.
-Hola tú…- forzó una sonrisa que no llegó a sus ojos claros.
Sasuke la observó fijamente a los ojos su ceño ligeramente fruncido y su mirada buscando algo dentro de sus orbes apagados como jades matificados.
-Hola tú- respondió a secas posando las manos sobre la estrecha cintura antes de inclinarse suavemente sobre su rostro para depositar un casto beso sobre sus labios- ¿Qué pasa?- inquirió rozando la punta de su nariz con la de ella con delicadeza.
-Solo estoy cansada…-susurró contra sus labios rozándolos y sus manos ascendieron hasta la nuca jugueteando con sus dedos en los cortos cabellos negros que poblaban la parte alta de su cuello antes de sellar la distancia entre ellos en un beso más profundo que Sasuke correspondió con gusto.
Egoísta…
Mentirosa…
Se mordió el labio inferior con fuerza reprimiendo un sollozo, las lágrimas que descendían de sus ojos se fusionaron con el agua de la regadera forzándose a ser ignoradas como si no existieran mientras la espuma seguía creciendo en su cabeza enredando sus cabellos en el incesante rasquetear.
-¡Feliz cumpleaños Itachi-kun!- sonrió ampliamente saltando a sus brazos genuinamente feliz con las mejillas arreboladas.
El regalo que tenía para él después de tantos meses sin verlo resbaló de sus manos ante la emoción contenida.
-¡Sakura!- sonrió con calidez atrapándola en el aire e inspiró el aroma de su cabello.
Maldita imaginación traicionera.
-¿Estabas llorando?
-N-no- mintió riendo con suavidad- tengo la cabeza tan espesa hoy que me quede mirando a un punto fijo mientras me lavaba el cabello y me entró shampoo a los ojos- explicó deslizando el cepillo entre las largas hebras rosadas- tengo tantos exámenes que corregir… no sé si esto es más difícil para mí o mis estudiantes…- parloteó visiblemente desanimada.
Sasuke la observaba sentado en la cama con una ligera sonrisa relajada en su rostro y sus ojos apagados.
Escuchó un suspiro emerger del pecho del pelinegro mientras se escurría entre las mantas y encendía la televisión de la habitación contemplado el aparato con aburrimiento, veían la misma serie todas las noches a las diez.
Su cuerpo resbaló bajo las mantas tiritando de frío, los días en Suna eran cálidos y las noches heladas todo el año, un típico clima de desierto, se apegó al cuerpo de Sasuke cruzando uno de sus brazos por su torso y recostándose en su pecho pronto sintió sus labios presionar suavemente sobre su coronilla mientras le rodeaba la cintura con su brazo.
Parecían una pareja normal, conviviendo encerrados en su monotonía como todas las parejas.
Pero aquello que tenían en el fondo era de todo excepto normal.
La llegada de Sasuke a Suna había sido repentina y poco planificada, aunque eso no pareció disgustar al Kazekage quien les dio un cálido recibimiento a ambos designando a Temari como guía quien amablemente explicó que habían preparado un departamento para Sakura pero ante la eventualidad el departamento destinado para Sasuke aún estaba siendo alistado, rápidamente acordaron no dar molestias y se decidieron a compartir el acogedor piso para hacerse compañía y así comenzaron sus vidas en Suna con Sasuke representando diplomáticamente a Konoha en su embajada para ayudar con la organización de los exámenes chunin de ese año que serían celebrados en dicha aldea y así Sakura tendría todo su tiempo disponible para entrenar médicos ninja y supervisar los laboratorios de Suna en la investigación y producción de antídotos, venenos y medicamentos, ambos estaban desempeñando su trabajo a la perfección de manera que la Haruno no había tenido que cruzarse con ninguno de sus compañeros de Konoha a excepción de Ino y los miembros de su equipo que de vez en cuando se pasaban a visitarlos.
Tenía conocimiento de que Itachi había realizado esporádicas visitas a Suna en distintas misiones ocasionales en las que seguía prestando sus servicios a la aldea haciendo pausas en su cargo como vicecapitán de la policía.
Le había sentido muy cerca de ella.
Sus ojos negros afilados apuñalándola en la espalda y el humor de perros de Sasuke al ir por casa refunfuñando, evitando a toda costa mencionar a Itachi en su presencia tratándolo como un tabú, pero haciendo más que obvia la visita del pelinegro mayor con su huraña actitud.
No es que Sasuke odiara a Itachi, solo lo ponía de mal humor, pero aun así se pasaba el día con él cada vez que venía porque en el fondo seguía siendo su hermano y le extrañaba.
Se sentía aliviada de forma culposa, no había tenido que ver a Itachi ni por casualidad ni una sola vez en todo ese tiempo.
Las manos de Sasuke descendieron incitantes por su cintura en una delicada caricia hasta tocar su muslo izquierdo.
-¿En qué piensas tanto?- preguntó con voz ronca y ahogada contra sus cabellos.
-En que la semana que viene nos iremos al país del hierro- respondió monótona y en un segundo ya tenía a Sasuke posicionado sobre su cuerpo sujetándole las muñecas juguetonamente con suavidad y repartiendo pequeños besos por su cuello arrancándole un par de suspiros, su cabello revuelto le hacía cosquillas en las mejillas y rio suavemente deslizando su mano derecha sobre su espalda justo ahí sobre el emblema Uchiha grabado en su camiseta y una triste sonrisa se extendió por su rostro.
Sasuke posó sus ojos sobre los de ella buscando una negativa, aunque llevaban casi un años juntos Sakura aún no se atrevía a llegar más lejos de los besos y los roces en la cama.
Pero era consciente de que Sasuke empezaba a sentirse ansioso por tener algo más.
Se miraron a los ojos un momento.
Ónices anhelantes.
Jades angustiados.
-¿Me amas?- preguntó en un susurro el azabache sin despegar los ojos de los suyos acariciando suavemente su mejilla.
-Por supuesto que si- declaró con voz suave y una sonrisa cálida extendiéndose por su rostro- pero no… me siento lista… aún- se sonrojó, su mirada afligida no perdió detalle de esos ojos negros que la contemplaban con calidez y entonces él sonrió relajadamente dejándose caer a su costado.
-Está bien, no hay prisa- rio casi divertido y la tomó de la muñeca arrastrándola hacia su pecho de nueva cuenta apretándola entre sus brazos con genuino cariño- eso solo lo vuelve más interesante- murmuró picándola y ganándose un suave golpecito de Sakura sobre su mejilla.
Sasuke había cambiado tanto…
-Descarado…- bromeó.
Despertó una nueva mañana como todos los días enredada en el calor de unos brazos que le daban frío.
Egoísta…
Mentirosa…
Las paredes susurraban adjetivos que a esas alturas bien combinaban con su nombre, observó la hora en el reloj de la mesita junto a la cama las 7:00 y no tendría trabajo hasta las 15:00 ese día, se encaminó a la cocina y momentos después como todos los días los revueltos cabellos de Sasuke cruzaron en silencio el pasillo perezosamente con dirección al baño.
10 de junio.
Todos los días parecían ser iguales.
-Buenos días- saludó enganchándose a su cuello alegremente.
-¿Hoy estás de buenas?- le dio una suave beso de buenos días en los labios sin esperar respuesta a su pregunta y Sakura rio suavemente degustando su boca.
-Hoy tengo el día libre de la academia porque acabamos el programa, pero por la tarde iré al laboratorio, hoy haremos algunas pruebas de antídotos- explicó en tono profesional.
-Qué responsable es Haruno-sensei- bromeó Sasuke elevándola del suelo como si pesara lo mismo que una pluma y sentándola sobre la mesada de la pequeña cocina como una muñeca.
-¿Qué haces Sasuke?- rio.
-Ayer hiciste el desayuno así que hoy lo haré yo y tu harás la cena- aclaró apuntando hacia ella con el cucharón.
Sakura sonrió con ternura.
¿Me amas?
La pregunta flotó en su mente mientras desayunaban en silencio y luego mientras caminaban con dirección al edificio donde Sasuke tenía su oficina repleta de hojas perfectamente organizadas, se despidió de ella con un beso y la promesa de pasar a buscarla al laboratorio a las seis destrozando las esperanzas de todas las mujeres que pasaban cerca de ellos observándolo soñadoras.
Le dio una sonrisa alegre despidiéndose con un gesto de su mano antes de dirigir sus pasos al mercado y conseguir provisiones para su pequeño nuevo hogar.
Un hogar que estaba formando con Sasuke.
No con Itachi.
Su sonrisa se borró y sus ojos perdieron todo rastro de brillo mientras se desinflaba un poco más a cada paso que daba, con aburrimiento tomaba las verduras metiéndolas en la bolsa y con el mismo aburrimiento pagó y dio las gracias al dependiente.
Estaba tan cansada de llevar esa máscara.
¿Por qué no podía simplemente avanzar como todo el mundo?
•••
La sonrisa desapareció de su rostro en cuanto la puerta de su despacho se cerró en golpe sordo tras su espalda transformando su gesto en uno de absoluta desolación.
Las cosas no estaban saliendo para nada como había esperado.
Sakura no era feliz.
Y él aún menos.
Estaba al tanto de esa vida monótona y montada que llevaban, moviéndose a diario entre las habitaciones del departamento como en una fría y coordinada coreografía diseñada para una sórdida obra de teatro que torturaba su mente hundiéndolo en un mar glacial de infelicidad e insatisfacción.
¿Era lo que merecía por luchar activamente por la mujer que amaba?
¿Era esta la vida que le esperaba al lado de Sakura?
Llevaban diez meses viviendo juntos y cada pequeño paso dado en su relación le había costado toneladas de esfuerzo, Sasuke no era naturalmente un hombre cariñoso ni compasivo, mucho menos paciente y serlo para comodidad de ella, reprimir su molestia al sentirse indignado y poco correspondido lo hacía rabiar interiormente, no se sentía amado realmente y Sakura muy poco ponía de su parte por lo que la "relación" avanzaba tan tortuosamente lento que se preguntaba a diario si tan si quiera ella le tenía un gramo de aprecio y la envidia lo carcomía porque los recuerdos de la romántica e intensa interacción que existió entre ella y su hermano lo torturaban al pensar que ella jamás le profesaría aquel amor porque sin importar cuánto se esfuerce su corazón parecía sencillamente encapsulado en un congelador impenetrable, la ansiedad apretaba la boca de su estómago y el nudo en la garganta no lo dejaba respirar.
Solo quería enmendarse, solo quería hacerla feliz…
Pero la escuchaba reprimir sollozos en la ducha, suspirar distraídamente y podía ver su rostro llenarse de aflicción y arrepentimiento cuando creía que él no la estaba viendo, aunque vivían juntos y su relación de pareja estaba dada por hecho, no era más que algo tácito.
Nunca se atrevió a llamarla su novia por temor a lo que la palabra podría hacer en la psique de Sakura.
Y ella nunca se había referido a él con esa designación por temor a lo que aquella palabra pudiera provocar en las ya tambaleantes emociones que envolvían a Sasuke.
Si todo había fluido de manera natural.
¿Entonces por qué se sentía tan forzado?
Le dio su espacio.
La apoyó.
Se acercó a ella con la delicadeza de una sombra para no espantarla.
La enamoró despacio.
O eso creía.
Sakura no volvió a mencionar a su hermano ni una sola vez, los tres primeros meses este hecho lo alegró a partir de cuarto se dio cuenta de que no lo ignoraba con intención de olvidarlo si no para no rememorar el dolor de haberle dejado, de haberle mentido descaradamente antes de huir con él dejando su corazón hecho pedazos.
Y por supuesto su hermano respetuoso de su decisión no se le había vuelto a acercar ni para saludar, para alivio de los tres, suponía.
Y aunque repetía continuamente ese frío "por supuesto que sí" cada vez que la pregunta ¿Me amas? Se deslizaba entre sus labios esta respuesta jamás le había convencido a falta de esas dos simples palabras que podían significarlo todo en su boca.
Te amo.
Porque él mismo no había tenido el coraje de pronunciarlas primero.
Harto de todo deslizó los papeles por el escritorio haciéndolos a un lado decidiéndose a salir un momento a dar una vuelta con la excusa de salir a almorzar, aunque había dejado el bento que Sakura y él habían preparado esa mañana justo en la pequeña mesita situada cerca de la ventana del despacho.
Nadie le impedía salir de todas formas.
Y nadie le impedía entrenar hasta deshacerse en sudor bajo el abrasante calor del desierto.
-¡Vaya vaya!¿ A quién tenemos aquí? ¿No deberías estar trabajando?
-¡Kakashi!- exclamó gratamente sorprendido de ver a quien fue su maestro parado sobre la gran roca que hasta hace momentos había perforado limpiamente con una de sus técnicas de rayo.
-Es bueno verte de nuevo, Sasuke- sonrió bajo su mascara descendiendo hasta aterrizar frente a él de un salto- ¿Cómo está la pequeña Sakura?- le picó y sus cejas se movieron de arriba abajo- escuché un rumor de que pronto tendremos nupcias y no precisamente las de tu hermano.
-Pues solo es un rumor- su voz escapó fríamente resignada llamando la atención de Kakashi.
-Uhm… parece que tienes problemas querido pupilo…- le picó suspicaz- cuéntale a tu sensei lo que te aqueja- empezó a caminar con un aire sabio envolviéndolo.
-Lo dice el que dejaron por su compañero de equipo- escupió acido.
-Me habría dolido más si Obito fuera mi hermano mayor- devolvió el golpe perspicaz, Sasuke arrugó el ceño profundamente ofendido.
-¿Y dices querer ayudarme?- se defendió adelantado el paso buscando cortar la interacción con su maestro- fue bueno verte, pero tengo que volver al despacho.
-Sabes que eso no es cierto- canturreó Kakashi divertido con la escena- además puedo darte un par de consejos para ayudarte a avanzar en tu relación con Sakura, no tienes experiencia con las chicas- lo tentó.
Sasuke se detuvo y volteó sobre su hombro observándolo inseguro.
-¿Q-que… consejos?- un ligero sonrojo avergonzado cubrió sus mejillas torciendo el gesto con incomodidad.
-¿Acaso han tenido una cita?
-¿Una cita?- devolvió la pregunta.
-Si, una cita ¡Las parejas necesitan citas para no caer en la monotonía Sasuke! O ella se aburrirá de ti y encontrará un amante…- rodó los ojos.
-Se… ¿aburrirá? ¿un amante?
Entonces rememoró todas las veces que Sakura parecía triste y pensativa y se excusaba con simplemente estar cansada.
¿Estaba aburrida de su relación?
¿Apareció alguien más?
Adelantó el paso en silencio sin dejar de darle vueltas al asunto siendo seguido de cerca por el peliplata.
Ese último pensamiento lo asustó y se espantó a un más cuando sentado junto a Kakashi desde uno de los tejados vislumbró la cabellera rosada de Sakura riendo alegremente antes de perderse tras las puertas del edificio de laboratorios con el hijo mayor del Kazekage.
Volteó a ver a Kakashi pestañeando lentamente aparentemente sin expresión.
-¿Ves?- preguntó malicioso- las mujeres odian caer en la monotonía de una relación y buscan un "escape" todo está aquí- señaló seriamente su bibilia personal e inseparable libro verde.
-¿Y bien? ¿Qué dice esa cosa? ¿Cómo lo arreglo?- un aire amenazante y lo rodeó apresurando una respuesta por parte de Kakashi.
-Uhm…- fingió pensar con los ojos cerrados y con una mano sujetándose el mentón- ¿Ya le diste algún apodo cariñoso? A las chicas les gusta ser tratadas con sobrenombres bonitos ya sabes… - inquirió divertido al ver los colores ascender por el rostro de Sasuke dándole una apariencia completamente ingenua e inusual.
-¿Apodo cariñoso?
-Si ¡duh! Algo así como "cariño" o "amor mio" o quizás… "preciosa" ¿Acaso le has dicho algo bonito alguna vez?- rodó los ojos.
-N-no eso es estúpido…
-Pues seguramente Itachi lo hacía- pronunció cizañoso como quien no quiere la cosa.
-¿Por qué le pondría un sobrenombre así? ¿No se asustará?
-Es tu novia…- obvió Kakashi- es lo que nos novios hacen-señaló apuntándole inquisitivamente- ¿Es tu novia verdad?- entrecerró los ojos.
-M-mi… novia- desvió la mirada.
-¿¡Por Dios Sasuke ni siquiera te has declarado!?
-¡Pero no lo grites idiota!- le cubrió la boca con las manos echándolos a ambos contra las tejas para no llamar la atención de los aldeanos que cruzaban la calle.
-No creí que fuera necesario, vivimos juntos desde que llegamos a Suna y lo nuestro se ha dado de forma natural… solo… lo dimos por hecho- explicó avergonzado.
-Eres un ingenuo… jamás se da nada por hecho con las mujeres- le acusó fríamente con la mirada entrecerrada- ¡Pobre Sasuke!- ironizó con falsa compasión.
-Cállate- rugió incorporándose- ¿Qué podría enseñarme un solterón de treinta y cinco que no ha ligado en su vida?
-Me ofendes Sasuke, lo mío con Ayame no iba a funcionar, Teuchi-san no lo aprobaba- excusó inventándose una historia.
-Nunca tuviste nada con Ayame- rodó los ojos exasperado- bien, entonces, apodos cariñosos- casi escupió con asco- ¿Qué más?
-¿Entonces si quieres aprender algo de la sabiduría del Icha Icha?- preguntó emocionado.
-Ningún conocimiento es descartable- giró el rostro a un costado de forma altiva- no pierdo nada escuchándote un momento, 10 minutos- entrecerró los ojos intimidante.
Los ojo de Kakashi brillaron con malicia.
•••
El sol había empezado a caer hace mucho rato, la visita del hijo mayor del Kazekage, Kankuro, para recorrer las instalaciones y firmar algunos documentos y sustentos de estudios realizados a lo largo de esos meses no la había cansado tanto como creyó, a unos metros de la salida vislumbró la alta figura de Sasuke agitando su mano suavemente en un saludo.
Se detuvo un segundo observándolo de pies a cabeza, llevaba pantalones negros y una chaqueta gris que no le había visto esa mañana, en su mano derecha una bolsa de papel con el logo impreso de una pastelería, una casi imperceptible sonrisa se extendía por sus labios, pero era muy visible para ella quien conocía cada uno de sus gestos por pequeño que fuese, la mandíbula marcada, la nariz recta y esos hermosos ojos negros ligeramente rasgados que la contemplaban expectantes con calidez.
Y se percató de cuantas veces cuando niña fantaseó con esa escena.
Ella saliendo del trabajo y él pasando por ella.
En la academia solía soñar despierta que él la esperaba en la puerta al acabar las clases para caminar juntos a casa, cuando fueron asignados al mismo equipo solía soñar despierta que él se ofrecía acompañarla y pasar la tarde con ella después de entregar algún informe de misión.
Llevaba al menos la mitad de su vida enamorada de Sasuke y por lo menos la otra mitad enamorada de Itachi.
"Ah… desearía volver a ser joven y no haberme casado con mi marido ¿Qué es siente tener un novio tan guapo? ¿Me dejarías conocerlo?" suspiró la chismosa laboratorista de cincuenta y dos años a su lado mientras observaban a Sasuke aproximarse a paso lento por la ventana.
Sakura rió escuchándola resignarse con su vida.
"Un novio tan guapo"
Los hombres eran extraños, no recordaba que Itachi hubiera etiquetado de algo su relación, tampoco Sasuke lo había hecho nunca, pero su relación estaba allí, existía y había "algo".
No podía negar que hubiese algo de amor, algo de esperanza, algo…
Volvió a la realidad reanudando el paso con una sonrisa y un brillo distinto iluminando sus ojos, el cabello de Sasuke había crecido ligeramente viéndose más indomable y revuelto que nunca, sintió la necesidad de hundir los dedos en ese mar de rebeldes hebras oscuras y así lo hizo.
Novio
La simple palabra le había provocado terror, pero desde que llegaron a Suna y se acercaron poco a poco aquella relación simplemente se dio por sentado en su mente, nunca hubo otra declaración de amor, ella lo dio por hecho solo con lo que escuchó aquella noche antes de que él la siguiera lealmente.
Él lo había dejado todo atrás por elegirla a ella y hubo un momento de su vida en el cual ella habría hecho exactamente lo mismo por él.
"Te quiero"
Resonó en su memoria y su corazón latió agitado rememorando cada monótono día de su vida en Suna junto a Sasuke, cada pequeño y modesto momento, cada sencilla acción cargada de afecto viniendo de alguien como Sasuke, las veces que se cuidaron mutuamente compartiendo un resfriado, las veces que rieron viendo alguna tontería en televisión, la figura espectral de Sasuke cruzando los pasillos en silencio lentamente tomando forma y color en su memoria y justamente frente a ella tornándose repentinamente en el hombre más atractivo que sus ojos hubieran visto en esos diez meses, tal vez en su vida entera.
Y era suyo.
La observaba fijamente interrogante y su sonrisa divertida se había ampliado contagiado por la boba sonrisa con la que ella le observaba como a un tesoro recién descubierto.
Cualquiera que hubiera sido el paciente y extraño plan de Sasuke para ganarse su afecto, lo había conseguido.
Apartar a Itachi de sus memorias era imposible en el corto y mediano plazo, es verdad, pero para estas alturas el ya habría contraído nupcias olvidándola para siempre, el amor inocentemente infantil que un vez sintió por Sasuke había sido asesinado cruelmente por el furor del intenso enamoramiento adolescente que llegó cuando proclamó a Itachi ingenuamente como el amor de vida, pero aquella fantasía de vivir un amor prohibido por las normas de su tradicional familia empezaban a desvanecerse en hermosos recuerdos que guardaría en su corazón con gratitud.
Sasuke seguía ahí.
Y aunque había recibido cientos de cartas de su padre sugiriéndole volver y dedicarse a la policía como mano derecha de su hermano puesto que había decidido retirarse, él había pasado de toda obligación y cumplido fielmente su promesa de mantenerse a su lado.
Se fundió con Sasuke en un beso intenso y cargado de significado que tomó a este último desprevenido, sus ojos se expandieron asombrados, pero no tardó en reaccionar correspondiendo a aquel beso dejándose llevar, introdujo su lengua y enredó sus manos en sus caderas olvidando por completo que estaban a mitad de la acera siendo observados por curiosos ojos acompañados de algunas mejillas sonrojadas y madres que cubrían los ojos a sus hijos envidiosas de aquella fogosa interacción pública de la que seguramente hace mucho no gozaban ni en la intimidad con sus parejas.
-Detente Sakura o nos van a arrestar por perturbar el orden público…- murmuró divertido contra sus labios.
Ella rió intentando disimular las carcajadas que escapaban entrecortadas y avergonzadas escondiéndose contra su pecho mientras le abrazaba, se separó un poco solo para observarlo, sus ónices analizándola gratamente sorprendidos y ella con su rostro que había enrojecido hasta superar la tonalidad de sus cabellos bañados por los rojizos colores del atardecer en aquella aldea, el tenue sonrojo en las mejillas de Sasuke fácilmente se confundía con la luz del ambiente, pero ella lo notaba.
Siempre lo notaba.
-¿Cómo te fue?- preguntó tomándola de la mano y empezando a caminar.
-Me preguntaron que se siente tener un novio tan guapo- comentó su risa amainando suavemente hasta convertirse en pequeños suspiros mientras sujetaba su rostro sonrojado con la palma de su mano libre azorada recordando a Sasuke aquella Sakura en sus tiempos de genin que hace mucho había sentido estar completamente enterrada.
-¿N-novio?- se aclaró la garganta- ¿Hablas de mí?- desvió la mirada.
Sakura le miró como si le hubiera salido otra cabeza.
-¿Qué no lo eres?- le devolvió la pregunta- Tendré que buscarme uno entonces…
-¡Claro que lo soy!- se apresuró a responder el sonrojo en sus mejillas se profundizó y Sakura volvió a reír divertida y enternecida con la escena- Eres mi novia y de nadie más- la miró con ojos entrecerrados buscando verse amenazante.
-Trato hecho, eres mi novio y de nadie más- correspondió dándole un pequeño apretón a su mano entrelazada.
-Qué extraña manera de aclarar nuestra relación Sakura… eres una mentirosa, nadie te preguntó nada- sonrió arrogante.
-Claro que si tonto, es más ¿ves a la señora de ahí?- señaló a una mujer bajita entrada en años rebuscando en su bolso a un par de metros- ¡Tsuki-san!- llamó alegremente y la mujer volteó a verlos sonrojándose al instante en el que hizo contacto visual con el Uchiha.
Sasuke la observó como si repentinamente se hubiera vuelto loca.
-¡Sakura-chan! ¿Van a casa o cenan fuera?- preguntó la mujer curiosamente observando a Sasuke descaradamente de los pies a la cabeza.
-No lo sé- se encogió de hombros- ¿Tienes algo en mente?- preguntó a Sasuke quien se removió incomodo bajo la depredadora mirada de esa mujer mayor- por cierto, él es Sasuke-kun, me dijiste que querías conocerlo ¿no?- rio divertida.
Debes darle un apodo cariñoso
Debes llevarla a citas
Haz que se sienta especial para ti.
El consejo de Kakashi llegó repentinamente a su mente antes de responder:
-Pensé que quizás podríamos comer fuera ci-cielo…- esto último lo dijo con dificultad tan tiernamente que Sakura no pudo evitar sonrojarse y sentir su corazón profundamente perturbado ante su gesto, el rostro sonrojado de Sasuke la observó con ojos nerviosos por un segundo antes de voltear su vista al otro extremo.
Tsuki no podía evitar observarlo embobada.
-Ah…- suspiró la mujer mayor- estoy arrepentida de pedirte que me dejes conocer a tu novio ahora siento más envidia- protestó divertida- son tan tiernos, tendrán preciosos hijos juntos- sonrió con sinceridad- en fin, mi esposo aguarda, algunas no tenemos tanta suerte como para casarnos con un hombre tan guapo- rodó los ojos con falsa molestia y se despidió de ambos alegremente.
-Es muy extraña- se quejó Sasuke mascullando molesto.
-Es muy agradable, creo que es mi única amiga aquí a parte de Temari- su suave risa fue arrastrada por la repentina brisa helada que cruzó entre ellos estremeciéndola.
Se caballeroso ¡Dale tu chaqueta!
La voz de su entrometido sensei volvió a acosarlo en pensamientos llevándolo a quitarse la chaqueta gris y colocarla sobre los hombros de Sakura, bueno no era algo nuevo lo de dejarle sus abrigos, pero ella solía tomarlos sin su permiso, lo que hacía que las cosas fueran distintas esta vez…
Es que ella por fin le correspondía.
Acomodó la prenda sobre sus hombros sin dejar de contemplar fijamente sus ojos jade felices, nuevamente llenos de vida.
-¿Ves que no te miento?- susurró.
-Ya veo… entonces aquí también soy popular entre las mujeres- sonrió de medio lado picándola.
-Pueden mirar todo lo que quieran, al final del día soy yo quien duerme contigo- le devolvió el comentario sonriendo arrebatadora y guiñándole un ojo, hace mucho tiempo que Sakura no hacía sus comentarios indecorosos.
Había odiado la forma en la que ella simplemente se había convertido en una nube silenciosa flotando por todos lados, regalándole una que otra falsa sonrisa tranquilizadora esporádicamente.
Y amaba ver a esa nube tomar forma de mujer nuevamente, amaba esa dulce sonrisa que se extendía por sus apetecibles labios rosas, amaba esos orbes jade que desde niño en su ingenuidad lo habían cautivado, y sobretodo amaba no haberse rendido con ella….
-Te amo- declaró con naturalidad deteniéndose solo un par de pasos detrás de ella sin soltar su mano, la pelirosa volteó sorprendida por aquellas dos simples palabras que durante su infancia tanto soñó con escuchar y sonrió.
Una parte de ella saltó de alegría con haberle escuchado decirlo tan tranquilamente, titubeó un momento y su corazón se oprimió y el recuerdo de otro "Te amo" muy similar llegó a su mente aguando sus ojos jade provocando que Sasuke se arrepintiera en el acto de haber pronunciado esas dos palabras que significaban tanto en sus vidas, la observó apenado y casi quiso retirar sus palabras o disimularlas de alguna forma, pero entonces la escuchó.
-Yo… yo también te amo y una parte de mi ha esperado toda la vida para escucharte decir eso…- susurró avergonzada.
Todo el aire contenido escapó de los pulmones de Sasuke en un jadeo aliviado y entonces rodeó sus delicados hombros femeninos en un abrazo atrayéndola hacia su pecho.
-Quizás es pronto para decirlo y no tienes que darme una respuesta ahora, puesto que podría esperarte por siempre… pero necesito que sepas que yo…- se cortó y mordió su lengua pensativo buscando las palabras que quería decir desde hace tanto sin quedar como un idiota, Sakura se despegó de su pecho buscando mirarlo a la cara observando su mentón rígido y la manzana de adán moverse de arriba abajo cuando Sasuke tragó grueso y bajó su rostro para encontrarse con sus ojos casi rozando su nariz.
Su respiración acarició su tersa piel sonrojada antes de completar lo que tanto quería decir:
-Quiero casarme contigo… algún día…- completó con la vista entrecerrada reflejando cuanto lo avergonzaba sentirse tan vulnerable con la cara ardiendo.
Sakura se puso de puntitas depositando un casto beso sobre sus labios en respuesta.
-Ya veremos- sonrió- pero quiero una boda tradicional- aseguró firmemente.
-Me agrada la idea- respondió fingiendo estar pensativo mientras miraba sus manos entrelazadas con ojos distintos esta vez.
-Y muuuuchas flores de todas las formas y colores pero que combinen bien- explicó escudriñándolo con esos ojos jade que lo llevaban a la perdición en búsqueda de cualquier gesto de rechazo.
-Suena a algo que harías- asintió con una sonrisa serena.
-¿Será lujosa?- le picó.
-La mejor boda que se haya visto en Konoha- afirmó soltando su mano para rodear sus hombros cariñosamente y presionando suavemente su sien con sus labios en un beso tranquilo antes de reanudar el paso así.
Abrazados.
Era como Sasuke esperaba pasar el resto de su vida incluso si no regresaban a Konoha, incluso si no volvía a ver a su familia, incluso si se establecían en otro país como dos fugitivos.
En la distancia cómodamente sentado sobre el tejado del edificio del laboratorio Kakashi observaba la escena con satisfacción, su misión había concluido exitosamente.
Despertó ante el sol de una nueva mañana, distinta de todas las anteriores. Su cuerpo desprovisto de prendas se arropaba entre las mantas, envuelto en el cálido abrazo de unos brazos que por primera vez en diez meses...
Le transmitieron su calor.
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Notas de la autora:
Hoy vengo con una pregunta muy importante que hacerles, yo sé que este fic está en rated T y como máximo con esa clasificación podemos llegar a un lime ligero, la historia va tomando tintes más adultos, entonces ¿Qué opinan? ¿Cambiamos la clasificación a M para introducir lemon en algún capítulo? ¿O les gusta este estilo más suave y "censurado"?
En otras noticias este es de los capítulos más tiernos que tenía de las ideas y proto-historias entre mi arsenal y que se convirtió en uno de los escritos para esta historiaaaa TwT (Porque si, varios son one shots que no han visto la luz y los edito para encajarlos en esta historia) estoy escribiendo esto a inicio de agosto, no sé cuándo lo vaya a subir pero si estás leyendo esto debes saber que estoy muy feliz de por fin haberlo publicado, yo soy agente neutral, sé que el team Sasuke y el team Itachi tiene una buena cantidad de miembros, pero el team trio debe hacerse presente también, bueno quiero saber su opinión y para eso está la caja de comentarios.
Tu mi querido/a y sensual lector/a eres ¿Team Sasuke o Team Itachi? Espero sus respuestas 😉 ¿De quién quieren que se trate el siguiente capitulo? Llénenme de inspiración, me gustaría saber sobre quien quieren leer en el siguiente capi.
Gracias a todos por el enorme apoyo que le dan a esta historia, los amo un montón.
Con cariño,
Azulen.
