La mañana siguiente Theo despertó renovado.
Hermione dormía sobre su pecho, besó su frente y ella se removió.
La noche había sido movida y placentera para ambos.
Debía levantarse para ir a trabajar y no deseaba hacerlo.
Cerró los ojos nuevamente hasta que sintió a Hermione correr al baño.
Theo se enderezó y se levantó.- Hermione, amor.
Podía oirse las arcadas de Hermione a través de la puerta.
Abrió la puerta y vió a su esposa encorvada vomitando.
Se acercó y sostuvo su cabello mientras seguía vaciando su estómago.
Era algo natural para él, su madre estuvo enferma un tiempo y ella solía vomitar y Theo la ayudaba.
Hermione se enderezó y suspiró, bajó al baño.- nauseas matutinas.- se trasladó al lavabo para enjuagarse la boca.
.- ¿Te sientes mejor?
Hermione asintió con el cepillo de dientes en la boca.
.- Me tomaré el día, ¿Has sentido nauseas todas las mañanas?
.- Es normal, Theo. No deberías dejar de ir al trabajo.
Theo negó.- ahora soy responsable de ti. Solo enviaré una lechuza.
Hermione se enjuagó.- debo bajar a hacer el desayuno.
Theo la atrajo por la cintura.- no, le diré a los elfos que lo preparen, tu vas a descansar un rato.
.- Esta bien.- Hermione bostezó.
Theo la cargó y se dirigió a la cama para depositarla ahí.
Ambos aún estaban desnudos.
Theo se acostó a un lado de ella y se quedaron dormidos unas horas mas.
DM/HG/BZ/TN
Helena era una bola de energía esa mañana.
Corriendo de un lado al otro después de desayunar.
Lina apenas podía mantenerle el ritmo.
.- Helena.- Lex la llamó.
La niña se detuvo sonriente y agitada.
.- Iremos al Callejón Diagon a comprar el regalo para un niño que cumplirá años ¿Recuerdas que mañana es su fiesta?
.- Festa, festa.
.- Si.- Lex le colocó la chamarra y guantes.
Ya le había pedido permiso a Hermione se llevarla un rato afuera.
.- Escúchame bien, no debes soltar mi mano por nada del mundo porque puedes perderte.
Helena asintió.
Ambas entraron a la chimenea y aparecieron en el Caldero Chorreante.
Luego pasaron al Callejón Diagon.
La cantidad de gente era preocupante, en esas fechas mucha gente aprovechaba para hacer sus compras navideñas.
Cargó a Helena y suspiró.- no podrás caminar tu sola, hay demasiada gente.
.- Mila Tía.- Helena señaló un mono de nieve que bailaba y cantaba al ritmo de la música.
Helena comenzó a moverse de un lado al otro también bailando.
Sus rizos perfectos se movían en sincronía y Lex lo encontró adorable.
Pronto la bajó y Helena se puso a un lado del gran mono de nieve y bailó con él.
La gente se empezó a amontonar para ver el espectáculo, aplaudían con entusiasmo y Helena tenía la atención de ellos.
Lex sacó su cámara del bolso y tomó muchas fotos.
Al final, el dueño de la librería salió y le entregó una pila de libros infantiles como regalo por el espectáculo, ya que atrajo mucha gente que entró y compró.
