Me como al mejor amigo de mi hermano.

Orihime deja de prestar atención sus deberes al escuchar la puerta. Saluda a su hermano y sonríe emocionada al ver al mejor amigo de su hermano desde la primaria.

—¡Ichigo-san!— Corre a abrazarlo.

—Mírate, haz encogido otros dos centímetros.

—No me molestes con mi estatura, no tengo la culpa que seas un titán.

—Que niña adorable eres haciendo berrinche — Disfruta como ella infla las mejillas en molestia.

—Ya déjala en paz Ichigo. — Dice Sora en tono burlón yendo a la cocina. — Lo invite a pasar la noche y así ver el partido de básquet juntos.

—Dormirá en el sofá entonces.


Comerciales.

—Odio los empates — Maldice Sora tomando de su cerveza.

—Aun hay esperanzas en el segundo tiempo. — Ichigo se pone de pie con los cuencos vacios. — Iré a rellenarlos.

—La cocina es tuya.

Ichigo entra a la cocina y ve a la hermanita de Sora tararear moviendo las caderas mientras termina de lavar los trastes sucios. Sonríe de manera depredador ante la imagen del trasero moviéndose que parece estarlo llamando.

Deja las fuentes en la mesa y se acerca a Orihime, pegándose a ella desde atrás y apoya las manos en los senos de la adolescente, acariciándoselos sin vergüenza alguna.

—I-Ichigo-san... — En tono de alarma Orihime trata de mirar por la puerta. —Sora-niisan nos puede pillar.

—Anda refunfuñando por el empate y se desahoga enviándole mensajes a su novia. — Justifica para luego besarla.

Orihime jadea excitada ante aquel beso intenso por arriba de su hombro, sintiendo una mano masculina presionarle el pezón izquierdo y la otra mano baja por su vientre hasta perderse bajo sus pequeños shorts de pijama. El beso disimula el gemido que quería salir por culpa de los dedos acariciándole el clítoris antes de meterse en su coño.

—I-Ichigo... — Murmura entre besos, jadeando. — Oh dios...

—Gracias por el halago — Le susurra seductor y burlón en la oreja para luego morderle el lóbulo. — Esto es solo una pequeña parte de lo que te espera esta noche. — Le promete.

Orihime se muerde el labio en señal de ansiedad, ya anhelando que el tiempo avance rápido.

—¡Estos comerciales son cada vez más eternos!— Escuchan a Sora quejarse.

—¡Dímelo a mí!— Le responde Ichigo en el mismo tono, tapando la boca de Orihime o Sora la escucharía gritar por haberse corrido. — ¡¿Qué cuenta Harribel?!— Pregunta para luego chuparse los dedos mojados en flujos.

—Tiene mucho trabajo en la oficina, no se desocupara hasta el domingo. — Se lamenta el hombre mientras su "dulce hermanita" se coloca de cuclillas y le baja el cierre de los pantalones a Ichigo.

—Deberías llevarle un almuerzo mañana. — Sugiere con los ojos clavados en la lengua femenina salir de esa boca lujuriosa con la misión de lamerle la polla.

—Buena idea Ichigo. — Le da las gracias sin dejar de escribirle a su novia y Orihime se mete el pene a la boca. — ¿Está todo bien? ¿No encuentras los aperitivos?

—Sí, los acabo de pillar solo porque Orihime me dijo. — Miente, luego gruñe por el placer que siente.

—Ni en tu propia casa sabes donde guardas las cosas Ichigo-san. — Bromea Orihime mientras su mano acaricia la polla y luego chupa las bolas.


Más tarde esa noche.

—Quiero ver otra peli.

—Orihime, mejor otro día, Ichigo tiene cara de querer descansar.

—Por mí está bien — Los tres estaban arropados en el sofá hasta que Sora se levanta, ahora son dos. — Anda a dormir, nos vemos mañana.

—De acuerdo. — Besa a Orihime en la mejilla y les da las buenas noches.

Tuvieron que esperar diez minutos luego de oír la puerta para sentirse seguros de bajar sus papeles de actuación y pegarse al otro con el fin de besarse.

—Mi adorada hobbit — Bromea él, disfrutando su enojo.

—Si me vas a seguir molestando por mi estatura me iré a la cama y te desahogas en el baño — Dictamina tocándole el pene sobre el pantalón

—Vale, vale, lo siento. — Le besa el cuello de manera dulce y se queda mirando el sonrojo adorable de su amante secreta. — Te eche de menos este mes.

—Ichigo-san trabaja mucho — Lo abraza del cuello y le besa el mentón.

Ichigo la vuelve a besar, con más pasión que antes y la arrincona entre él y el sofá. Cortan el beso por falta de aire y Orihime aprovecha en quitarse por arriba de los hombros su pijama, enseñando sus senos al completo gracias a que se había quitado el sostén. Ichigo no se queda atrás, se saca la camisa sin importarle enseñar los pectorales a una joven de diecisiete años.

Total, ya llevaban un año dándose como cajón que no cierra.

Volvieron a besarse, apaciguando un poco las ganas y así estar seguros que Sora estará dormido profundamente sin escucharlos gracias a las cuatro botellas de cerveza que su amigo le convenció tomar. Una mano de Ichigo ya anda amasando con suavidad un seno de la "dulce Orihime" necesitado de estimularla y verla reaccionar de manera positiva.

Baja los besos al hombro y pecho, escuchándola suspirar y gemir bajito mientras mueve sus piernas inquietas hasta no soportarlo y las usa para rodearlo en las caderas y frotar su sexo con la tela de los pantalones; cosa que despierta a su pene.

—Contrólate un poco Orihime o Sora nos oirá. — Le susurra en la oreja.

—Lo sé... pero estoy tan... mojada abajo... — Tiene una mirada de clemencia que Ichigo no se puede negar.

Él la besa, posesivo y húmedo, las lenguas participando tanto dentro como fuera de sus bocas. Siente las uñas rasguñándole la espalda y eso lo excita más que causarle dolor.

El famoso jugador de hockey se incorpora, quedando de rodillas entre las piernas femeninas y le acaricia el vientre antes de quitarle el short totalmente mojado con bragas incluidas. Le pide que se acomode bien mientras él se recuesta con una pierna en el sofá y un pie en el suelo, le agarra el culo bien firme con las manos y empieza a devorarse el coño de su amante.

Al comienzo Orihime tiene la boca tapada con las dos manos con el fin de no ser oída, pero es tan difícil mantener la misión que en algún punto se la pasaba gimiendo y repitiendo "Ichigo" al haber perdido consciencia de la realidad.

En el cuarto orgasmo decide dejar ese coño un momento, se limpia los labios con la lengua sin dejar de verla con hambre, excitándola aun más.

—Sin condón... día seguro… — Murmura ella apenas y puede el hombre jurar que escuchó a los ángeles cantar.

—Que feliz me haces con esa noticia.— Dice en tono arrogante y seductor, levantándose para quitarse los pantalones.

Orihime se había sentado con esfuerzo mientras el patinador se quita las prendas que le quedan y gime ansiosa apenas sus ojos contemplan en todo su esplendor la enorme y gruesa polla del hombre.

—¿Te gusta lo que ves?— Pregunta Ichigo en broma y Orihime asiente. — De rodillas, apóyate en el respaldo.

Con el corazón latiéndole a mil Orihime le hace caso, apoya los antebrazos en el respaldo del sofá y separa sus piernas mientras alza un poco el culo.

—Qué bonita vista — Admite Ichigo acariciándole una nalga para después abofetearla. — Vamos, di que lo quieres. — La escucha refunfuñar, de seguro por querer ya el pene en su coño. — Suplícamelo como me gusta.

—Ichi... — Murmura viéndolo por arriba del hombro a causa de la posición. — Méteme tu polla en mi coño, lo necesito. Por favor.

—¿Cómo negarme a las necesidades de mi mujer?— Responde al tiempo que la agarra de las nalgas, abriéndole bien los labios vaginales para finalmente meterle la polla.

Orihime grita de placer por tenerlo al fin y en tal posición puede sentir el pene más invasivo.

—Mierda. — Dice él asimilando el placer de las paredes vaginales presionándole la verga. — Tan apretada.

—I-Ichigo... — Lagrimea de placer, un hilo de saliva se le escapa por el mentón. — Como echaba de menos tu pene dentro mío.

El mejor amigo de su hermano le responde con estocadas rápidas y profundas que le nubla su mente y excita todavía más; buena idea que su hermano se acueste medio borracho, le hace caer dormido más profundo de lo normal y así no escucha a su dulce hermana gemir y gritar como una puta de burdel el nombre de quien se supone debía ser otro hermano para ella, no su amante.

—Mierda. — Gruñendo Ichigo inclina la cabeza mientras libera su primera carga de semen de la noche.


Al día siguiente a Orihime le duelen las piernas pero consigue comportase como si no pasase nada al saludar a su hermano.

—¿Dónde está Ichigo?

—Se está terminando de arreglar en el baño, dice que me dejara en la escuela.

—Vale... me pasas por favor una pastilla para el dolor de cabeza... no debí tomarme esas cervezas tan alcohólicas.

Orihime aprovecha que le está dando la espalda para sonreír de manera traviesa.

Ichigo se aparece y los naranjas se despiden de Sora para luego irse, el hombre le toma de la mano acariciando la palma con el pulgar. Ya solos en el ascensor, la abraza para besarla de una manera más suave a comparación de anoche.

—De aquí no nos vemos hasta otro mes. — Maldice él besándole el cuello mientras le agarra el trasero sobre la falda.

—Te esperare con ansias. — Lo besa y le muerde el labio. — Quizás para entonces me cuele en tu departamento con algo nuevo puesto.

Se ríe al oírlo gruñir lo malvada que es ella.