Advertencia: Algunos de los personajes de esta historia no me pertenecen, son de J.K.R., los demás, y la trama, son mi de pertenencia.

Capitulo 3

'1.-

—¿Pero cuándo, Blaise? —Hermione, preguntó aburrida, sentada en la escalera que daba hacia el techo de la casa se su primo. Los dos, se hallaban conversando de cualquier cosa, en la terraza.

Habían pasado unos días desde su llegada a Venezuela y, Hermione, hasta ahora sólo había podido desgustar la comida. Que eran de otro planeta, cabía decir, no las famosas arepas de las que más se hablaba en la redes, ella prefería los tequeños y las empanadas, así su madre la regañara con que iba a ponerse gorda y después ellos no iban a poder conseguirle un buen marido. "Mejor así" había sido el pensamiento de Hermione al oír el comentario, lo que la animó a comer aún más, porque no quería casarse. Tampoco era de las que se quejaba por no tener la oportunidad de hacer carrera, ella, lo único que quería en la vida era poder mostrarle al mundo, los pasos que había estado practicado, en la tarde, mientras se bañaba, al ritmo de la melodía que sonaba en su cabeza.

Blaise chascó la lengua. Él estaba frente de ella. No exactamente en frente, más bien recargado del pasamanos de la escalera, pero su cara estaba en dirección al rostro de Hermione.

—Todavía no, Hermione, es muy difícil: mamá ya me advirtió de que no te estuviera invitando a venir conmigo a donde mis amigos, ya que no quiere tener problemas con mi tío. Además, a donde quiero llevarte, no puedes ir vestida así. —le explicó, señalando su sari.

—Eso ya lo sé. —dijo Hermione, con malhumor, por el hecho que su padre no quisiera dejarla salir a ningún lado con su primo y, encima, su tia, que debía apoyarla porque era su sobrina favorita, no lo hacía.

—Blaise, te está llamando mi mamá.

Esa era su prima Priya, que acababa de asomar la cabeza por la puerta de la terraza, dándole el recado a su hermano, que se disculpó con ella y fue a ver qué quería su tía.

Hermione se llevó las manos a la cara, sosteniéndola, sus codos en sus rodillas, mientras pensaba, que no podía ser que al fin estuviera en un país que no fuese el de ella, y prácticamente viviera encerrada como en la India. Tenía que hacer algo, no podía quedarse con las ganas de visitar aquellos lugares desconocidos todavía para ella, pero que, en su corazón, sentía que debía ir.

La emoción que le produjo pensar en esto, la hizo ponerse de pie, como si su cuerpo fuese liviano y sus pies se despegaran de suelo, elevándola, con cada movimiento, con cada giro. Sus manos se movían en el aire, contando una historia diferente a cualquier historia que hubiera oído antes de la música de cultura.

A Hermione le gustaba esto, el arte de su baile, era lo que más amaba de ser indiana, algo que no cambiaría, pero sentía que, para destacar, si lograba lo que quería, debía hacer que fuese más moderno: sin los vestidos, ni velos, ni las prendas. Algo que fuese más parecido a la ropa que usaban las chicas de su edad.

Internet era tan distinto...

Un giro y sus ojos conectaron con su primo Blaise, que ya estaba de vuelta -quién sabe desde cuando-, con las manos cruzadas y una sonrisa bailaba en sus labios.

Hermione detuvo su baile, apenada, pues, no le había enseñado a nadie cómo bailaba. Le gustaba, pero le daba vergüenza que la vieran.

Blaise rodó los ojos al darse cuenta. Se despegó de la puerta y caminó hacia la escalera, para sentarse.

—Si quieres salir en mostrarte en Internet, deberías hacer algo con ese miedo escénico. —le dijo.

Hermione se sentó al lado de él.

—Es diferente —replicó—. Solo me grabaré y subiré los videos. Si no es en vivo, no me ganará el miedo.

Blaise soltó una risa.

—¿Y cuándo seas famosa? —argumentó y, Hermione, abrió la boca para decir..., nada. No había pensado en eso, la verdad, lo único que quería era bailar.

Suspiró, desanimada.

—Bailas muy bien, por cierto. —Blaise le dijo y, eso, fue como una descarga de electricidad para ella. Se animó en el acto y se puso de nuevo en pie.

—¿Quieres que te muestre lo que he estado practicando? Así me dices qué tal lo hago y puede que se me quite el miedo para cuando lo haga para más público.

—Vale. —respondió Blaise.

No había música, sin embargo, Hermione se puso en una posición de ensayo; su cuerpo, haciendo ángulo con su pie izquierdo y, un segundo después, se irguió, tan violentamente, que Blaise no adivinó el siguiente paso.

No ignoraba su cultura -era indiano, sus padres los eran, los padres de sus padres también-, y había visto un sin fin de bailes de ella, como para notar que su prima en verdad sabía lo que estaba haciendo. No fue cómo hace un momento que, aunque no pudo apreciar toda la danza que ella había iniciado, sí era más parecido a los bailes tradicionales de la India, y le daba una sensación de que lo hacía bien. Ahora, sin embargo, su prima bailaba con una una mezcla de lo antiguo de su país con lo moderno del mundo entero... Efuria y Rebeldía eran las emociones que se entremezclaban en el pecho de Blaise, y eso le gustaba, porque era lo que él sentía cuando iba con sus amigos, en un lugar de Caracas que, si sus padre se enteraban que él iba, de seguro fueran tan estrictos con él, como lo eran con Hermione y su hermana Priya.

Hermione culminó el baile al estilo bollywood: su velo expandido en el suelo de la terraza.

—¿Qué... tal? —preguntó, alzando la cabeza primero, cansada, para ponerse en pie.

—Me parece que —Blaise hizo una pausa, y se llevó los dedos a la barbilla, mirando hacia arriba, con intención de gastarle una broma a Hermione, que se quedó expectante, pero clara mente nerviosa—... que tengo una prima muy lista. —finalizó e Hermione sonrió como si le hubieran hecho el mejor de los cumplidos.

—No sé si eso significa que lo he hecho bien, pero suena como ha eso —igual le dijo, yendo a sentarse en su lado de la escalera—. ¿Qué quería mi tía? —cambió el tema. Blaise puso una cara fastidada.

—Nada. Solo era para decirme que hoy tendría que quedarme en casa con ustedes, porque papá tiene una visita importante de América: un gringo de esos que quiere hacer sociedad con él para el centro comercial que quiere abrir mi papá. Mamá irá con él, también tus padr...

—¡Arrghhhhh! —gritó su prima, abalanzandose en el cuello de él antes de que terminara de responderle.

—¿Qué pasó? —Uma, la madre de Hermione, llegó apresurada a ver qué pasaba.

Hermione se separó de su primo en el acto y disimuló sin que su madre lo notara.

—No sé, le decía a mi prima lo de la salida y ella... ¡Auch! —Blaise miró a su prima con mala cara mientras se sobaba el brazo donde le había pellizcado.

—Mozquitos. —explicó e hizo el gesto de matar uno igmaginaro en el aire, con sus palmas.

Blaise abrió la boca, sin entender, pero antes de que él siguiera diciendo nada para meter la pata, ella continuó, significativamente

—¿Verdad, Blaise?

Esta vez Blaise captó el mensaje y asintió, ahora él, matando los "mosquitos" en su brazo.

La madre la miró, primero con sospecha, pero después terminó por creerse el argumento de Hermione.

—Será mejor que pasen a la sala. Hablaré con Anusha para que le diga a Kiran que mande a llamar a alguien que venga a fumigar.

Hermione asintió y Blaise también.

Uma se adentró en la casa y, unos segundos después, la siguieron su hija y su sobrino, quienes se sentaron en el mueble de la sala mientras ella se dirigía a la cocina para terminar de hacer el almuerzo con su hermana.

—¿Qué fue todo eso? —preguntó Blaise, cuando Uma ya no estuvo a la vista.

Hermione se llevó el dedo índice a su boca.

—Baja la voz —le dijo, susurrando—. Es que se me ocurrió una idea, te explico ahora en lo que se vayan nuestros padres, porque no quiero que nos oigan.

—Está bien —dijo Blaise, comprendiendo pero sin hacerlo en realidad, no hasta que su prima le explicara. Se llevó la mano a su brazo—. Deberías cortarte esas uñas, casi me sacas un tajo. —le mostró la marca de ellas en la carne.

Hermione rió y le sacó la lengua.