- Ahhhhh -

BAAAM

La voz del guerrero de azul se alzó de pronto, cuando su caótico despertar se escuchó a varios metros a la redonda. Su cuerpo se alzó sin previo aviso, producto al último recuerdo de pesadilla que había quedado guardado en su mente. Sin embargo, un madero detuvo su alzamiento, provocando un enorme agujero sobre la superficie.

El guerrero se llevó un buen golpe en su ya confusa cabeza, y su mano se alzó para intentar de aliviar su dolor en vano. Estaba débil y cansado, y sus músculos no respondían como era debido. Sus manos temblaban, y cerrar los puños era difícil. Sin embargo, una pregunta fue mucha más imperante. ¿Dónde estaba?

?: - Agradecería que no rompieses mi casa de ser posible. -

El guerrero se dió la vuelta de pronto hacia el origen de la voz. Por instinto, se giró con su débil cuerpo hacia la amenaza, y su mano derecha se alzó involuntariamente para alcanzar su espada. Espada que no tenía junto a él. Sin embargo, menuda fue su sorpresa al ver que se trataba de un extraño creep radiant.

Creep: - Tranquilo... No soy tu enemigo. -

Guerrero: - Tú... ¿Qué es este lugar? ¿Quien eres? ¿Dónde está mi espada? -

Creep: - Wow wow. Tómalo con calma. Esas son demasiadas preguntas. Está en mi casa, y tu espada está afuera. No la iba a entrar con lo pesada que era. Ya arrastrarte hacia aquí fue una odisea. -

Guerrero: - Agradezco su ayuda... Pero debo... Debo seguir... yo... -

El guerrero trató de levantarse, pero sus débiles piernas no fueron capaces ni siquiera de soportar su peso, cayendo estrepitosamente sobre la cama en la cual había estado acostado todo este tiempo.

Creep: - Eh eh... Vas a romper algo más. Estate quieto de una vez. -

Guerrero: - No puedo... La guerra... Debo volver... No tengo tiempo para descansar. -

Creep: - La guerra no se detendrá solo por su ausencia. Además, luchar en tu estado actual es igual a una sentencia de muerte. -

El guerrero no pudo hacer más que gruñir con furia. El creep tenía razón, y seguir en su estado actual no sería prudente. Además, su máxima prioridad ahora mismo era algo de información.

Guerrero: - ¿Qué haces aquí? Los de tu tipo deberían estar luchando. -

Creep: - Estuve en el frente... Pero descubrí que no era lugar para mi. Lo que vi con mis ojos... es algo que no quiero recordar. -

Guerrero: - ¿Acaso tu... tienes mente propia? -

Creep: - ¿Es tan extraño? -

Guerrero: - Es imposible. Los de tu tipo nacen y viven para luchar y morir. Nunca, jamás, tienen un destino diferente... ¿Qué eres exactamente? -

La pregunta tomó al creep por sorpresa. Era una muy buena pregunta. Su mirada se perdió por un momento en sus cosas, en su cuerpo. Miró por un momento la espada de cristal verde que descansaba sobre la pared de madera. Y suspiró.

Creep: - Eso es algo que me he estado preguntando todo este tiempo. -

El tono de la conversación se volvió lúgubre. El guerrero vió como el creep se perdía en sus pensamientos, haciendo que sus dudas solo se incrementasen más con el tiempo. Aunque mayor fue su sorpresa cuando el propio creep le ofreció un bol de madera con comida en su interior.

Creep: - Ten. Necesitarás esto si quieres recuperarte. -

Guerrero: - Agradezco su gesto, pero no es necesario. Tengo pociones en mi bolsa y con eso debería... Espera... ¿Dónde está mi bolsa? -

Creep: - Bueno. La bolsa esta bien... Las posiciones en su interior... No tanto. Parece que en tu enfrentamiento con esa cosa, los frascos cayeron al piso y se hicieron añicos. Supongo que esta es tu única opción por ahora. -

El guerrero suspiró con pesar, mientras llevaba la mano a su rostro para intentar calmarse. Al final aceptó el alimento, y un gracias muy gutural y casi inaudible escapó de su boca. Pues al parecer, su imponente orgullo había sigo magullado de alguna forma. Cosa que al creep no podía haberle importado menos.

Ahora, el guerrero portaba en sus manos el bol que para su tamaño quedaba chico, pues el creep no era tan grande como él. En su interior había un caldo amarillento, con varios tubérculos y una posta de carne. Tenía muy buena pinta, pero ni el propio guerrero sabía cuando fue la última vez que había comido algo. Después de todo, las pociones de salud quitaban el hambre hasta por una semana.

La cara del creep no ocultó su asombro ante el Rampage que el guerrero hizo con la comida. Estaba muy bueno, y pensar que era capaz de devorarlo todo aún con la máscara puesta mostraba su incredible habilidad. Aunque una vez más, su orgullo fue marcado cuando se quedó con ganas de probar más. Suerte que el creep ya se lo esperaba, y tenía una gran olla llena del mismo alimento. Olla que el guerrero comió casi en su totalidad.

Guerrero: - Agradezco su hospitalidad. Y juro por mi nombre, y mi código de caballero, que esta deuda será saldada algún día. -

Creep: - Si que eres intenso. No es necesario hacer un juramento tan grande solo por algo de comida. -

Guerrero: - No es solo por la comida. Se lo que hizo, y de no haber sido por usted, habría sido devorado por esa pesadilla errante. Le debo mi vida, y mi código me obliga a saldar esta deuda. -

Creep: - Bueno... No soy quien para cuestionar tus principios. Empecemos por el principio. ¿Quién eres? -

Guerrero: - Mi nombre es Sven, el caballero errante, aquel que viaja por estas tierras en búsca de justicia. -

Creep: - Mmmm Creep: - Mmmm... Es una noble causa sin lugar a dudas. -

Sven: - Son las causas lo que nos impulsa a seguir adelante. A darlo todo por un objetivo glorioso. Dime, pequeño... ¿Cuál es tu causa? -

Una gran pregunta, para la cuál no tenía una respuesta. El creep se quedó absuelto en sus pensamientos una vez más, preguntándose a si mismo la misma interrogante. Pero al final, tuvo que dar una respuesta sincera.

Creep: - Hace mucho que dejé de buscar una. -

El caballero de azul no tenía forma de hacer algún comentario al respecto. No todos eran como él, consumidos por su causa. Mucho menos un creep que tiene voluntad propia. ¿Qué papel tendría un ser tan pequeño y extraño en todo este escenario? Si es que siquiera tendría algún rol que desempeñar.

Los días pasaron y Sven se recuperaba vertiginosamente. Su cuerpo forjado por la batalla gosaba de un vigor excepcional, y en apenas 3 días, ya era capaz de alzar su enorme espada y blandirla sin apenas esfuerzo. Al punto de cortar cuatro árboles de un tajo, cosa que le propició un regaño por parte del pequeño creep por hacer algo así de innecesario.

Esos días, el guerrero recordó lo que era el sabor de la comida, y cada criatura del bosque que cazaban, tenía una nueva gama de sabores por explorar. Sus papilas gustativas se habían reactivado después de tanto tiempo, y no dejaría que el insípido sabor de las posiones lo sustituyesen de nuevo. ¿Por qué fue siquiera que dejó de comer? Ya ni siquiera se acordaba de eso.

Sin embargo, en la mañana del 4to día, el guerrero estaba listo para continuar con su viaje. Sus fuerzas se habían recuperado, y su cuerpo gozaba otra vez de la vitalidad que siempre lo caracterizó. Su enorme espada descanzaba sobre su hombro derecho, mientras una bolsa reparada a duras penas portaba varios suministros para continuar con su viajes. Estaba a punto de partir. Pero no era tan sencillo.

Sven: - Supongo que nuestro tiempo junto ha terminados, pequeño. Gracias por todo, y recuerda. El caballero Sven jamás olvida una deuda, y se que la pagaré algún día. -

Creep: - Vamos... No seas tan rígido. Ni siquiera sabes si nos volveremos a ver. -

Sven: - Lo haremos. Estoy seguro de eso, por mi palabra de caballero. -

Creep: - Je... Espero que tu cruzada esté llena de gloria, y encuentres el honor por el cual tanto luchas. -

Sven: Y así será. Yo en cambio, espero que logres encontrar el propósito de tu existencia, y que seas fiel a tu destino. -

Creep: - No es tan sencillo. - Dijo con voz cansada.

Sven: - No lo es. Por eso es tan importante tener un propósito para vivir, pequeño. -

Las palabras del caballero no podían ser más ciertas, pero su implicación tendria respuestas que el creep no era capaz de entender. Ahora, veía con algo de tristesa como el caballero de azul armadura se alejaba a paso firme por el bosque, a quien sabe donde su aventura lo conduciría.

El creep regresó al interior de su hogar, pero se sentía... vacio. Mucho más vacío que antes. Había pasado tanto tiempo en soledad, que no se percató de lo especial que fueron esos cuatro días en los que tuvo a alguien con quien platicar. Con quien compartir. Esa senzación de soledad ahora era embriagadora, y veía los objetos de su casa con un tono más oscuros. Un efecto de su propia imaginación.

Alzó la mirada, y sonrió al ver el agujero que el caballero dejó sobre el techo de su casa, y ya se podía imaginar lo dificil que sería remover ese trapo que puso momentáneamente, y levantar los maderos y repararlo.

Sin embargo, nada llamó más su atención que el brillo de su espada esmeralda recostada a la pared. De alguna forma, un haz de luz ingresaba por ese mismo orificio, incidiendo sobre la cristalina hoja y rebotando sobre su oscuro rostro.

Se acercó al arma, por instinto, y la tomó entre sus manos. A pesar del tiempo, se mantenía tan brillante como el primer día que la vió, y ahora miraba con algo de nostalgia su propio reflejo sobre su filo. Mirando su oscuro rostro, mientras una pregunta rondaba su cabeza.

¿Qué debería hacer?

Por otro lado, el caballero de azul armadura emprendió su viaje una vez más. Sabía que la batalla estaba al este, pero él no estaba en condiciones de dirigirse al frente en su estado actual. Sin embargo, conocía de un lugar al cual podía acudir por suministros e indicaciones. Ojalá hubiese cargado consigo un mapa de teletransporte, y así no tendría que caminar tanto, pero no tenía más opciones.

Su camino lo condujo por la espesura del bosque. No necesitaba brújula, pues los héroes eran perfectamente capaces de ubicarse espacialmente, sin importar la hora del día o el lugar donde despertasen. Era una habilidad que portaban en su interior, y que ningún otro ser en estas tierras poseía.

Las incontables horas pasaron, y su andar cada vez se hacía más tedioso. El bosque llano pronto comenzó a presentar inclinaciones bastante pronunciadas, haciendo de la travesía todo un fastidio. Se dirigía al sur, a traves de las montañas que dividían las enorme planicies del centro de la masa continental.

Su ruta estaba marcada por una extraña senda. Una senda que la vegetación poco a poco fue reclamando, pero podía sentir el liso camino de piedra bajo sus pies. Seguro hecho por una civilización antigua, extinta hace mucho en los anales de la historia, pero que poseían una avanzada tecnología.

Sin embargo, no poseía de esas pociones mágicas que lo cegaran del sueño o el cansancio, y ahora debía para para preparar algo de comer y dormir. Sven vagamente recordaba las clases de cocina que ese creep le había dado, y la mayor parte del tiempo se conformaba con un trozo de carne cubierta en sal y cocida al fuego de la fogata.

La noche era fría, y se podía escuchar en la lejanía el aullido de una criatura. Imposible saber de que se trataba, pero seguro no sería lo suficientemente estúpida como para tentar el temple del caballero, y encontrar una muerte horrende bajo el filo de su espada.

Sven permanecía sereno, con su mirada fija sobre la carne que debía rotar en ocasiones para evitar que se quemara por un solo lado. Su mente estaba perdida en sus pensamientos. Pensamientos complejos, relacionados con su pasado, presente y futuro. Esta guerra no sería para nada sencilla, y quien sabe cuantas aberraciones debería enfrentar en su camino. Ya había experimentado el sabor de la derrota, y la inseguridad que sembró en su interior no sería tan fácil de extirpar.

Sim embargo, el guerrero reaccionó de pronto, y con una velocidad impresionante para su tamaño, tomó el aguijón que había dejado justo a su lado y lo blandió hacia su espalda, manteniendo su hoja firme a escasos centímetros del rostro de aquel que lo había seguido durante tanto tiempo.

Creep: - Wow wow... Tranquilo... Paz y amor. -

Sven: - ¿Me seguiste? ¿Qué haces aquí? -

Creep: - A decir verdad... no lo se. Pensé un poco en lo que me dijiste... Y tienes razón... Mi existencia estaba vacía en esa cabaña, alejado de todo. -

Sven: - Entonces... ¿Encontraste un propósito? -

Creep: - No realmente... Pero me parece que tu causa es mucho más noble que cualquiera que yo pudiese pensar. Espero que no te incomode que te acompañe, a donde quiera tu viaje te conduzca. -

El gran guerrero dejó escapar un risa. Este era un evento que lo tomó de imprevisto, pero no estaba insatisfecho por eso. Su mano bajó su espada, y el filo dejó de estar peligrosamente cerca del rostro del creep, quien parecía estar conforme con la posición de Sven.

Ambos se miraron, sabiendo que de ahora en adelante, tendría un futuro juntos y peligrosos. Solo el tiempo y la incertidumbre, saben que les tiene el destino reservado a estos dos.

Creep: - Mmm... ¿No huele a quemado? -

Sven: - ¡Mierda...! ¡Se quema la carne! -

Creep: - Jajaja... Eres un desastre... Ven... Deja, que yo me encargo... -