De conversaciones y redenciones
Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J.K. Rowling, historia basada en su universo.
Hermione se había leído todos los libros durante ese fin de semana y ya tenía un esquema planeado en su cabeza. Finalizó su meticuloso programa elaborado en su pergamino favorito con una sonrisa, sentada en una mesa de la sala común de Gryffindor muy temprano en la mañana. Estaba impaciente de mostrárselo a Luna, a Justin y a Malfoy en su primera reunión de esa mañana.
Era una suerte que Luna estuviera en el comité. La consideraba una amiga más, luego de todo lo que habían pasado juntas. Además, admiraba su tremenda inteligencia potenciada por su increíble imaginación y creatividad. Se reunió con ella en el comedor, y la encontró igualmente emocionada con los preparativos, expresándolo en su particular modo soñador. Se sentaron a desayunar en la abarrotada mesa común. Un de las primeras decisiones de McGonagall había sido disponer una mesa extra para paulatinamente erradicar el sistema segregado de las cuatro casas de Hogwarts. Era parte de las políticas de reunificación en su gestión como directora del colegio.
-En Ravenclaw están todos emocionados por el baile más que por la graduación, obviamente -le contó Luna con su cantarina y aflautada voz pausada -pero no lo están tanto con que yo participe como organizadora y miembro del comité. Piensan que les haré vestir algo vergonzoso. Aunque nunca he formado parte de este tipo de eventos, esta vez quiero hacerlo porque creo que la experiencia me servirá mucho para cuando salga del colegio.
-Quién no quería que participes? -se enfadó un poco Hermione mirando a la mesa de Ravenclaw.
-Ya sabes, las de siempre, pero descuida, les dije que si tenían algún problema hablaran con la directora…o contigo directamente. Palidecieron y ya no se atrevieron a decir nada más.
Luna se rio contagiando a Hermione. Le encantaba que al menos su fama reciente sirviera para proteger a sus amigos más cercanos. Luna había sobrellevado durante toda su época de colegio la discriminación y burla de ciertos grupos de chicas en específico. Cuando por fin, a inicio de ese año, le había contado con detalles lo que sufrió en el pasado indignó de sobremanera a Hermione. Le abrazó y le hizo prometer que le contaría si intentaban algo nuevamente. Fue así como se volvieron mejores amigas.
-Ya les dijiste a Harry y Ron sobre la fiesta?
-Sí. Como me lo esperaba ambos no están muy emocionados por la fiesta. Por diferentes motivos. Ron porque sigue en esa incertidumbre con esa chica de Hupplepuff. Y Harry porque…bueno…ya sabes…
-Me lo imagino. Pero es entendible, después de todo.
Hermione bebió pensativamente su jugo de calabaza mientras asentía. Había compartido con su amiga sus temores de que Harry estuviera atravesando por un cuadro depresivo no perceptible. O que estuviera cerca de ello. No se sorprendió que Luna supiera de esos temas. Su propio padre, Xenophilius Lovegood, pasó por una situación similar durante años cuando su esposa murió.
-Los casos de depresión pueden expresarse de distintas formas y en distintos grados -le había dicho la Ravenclaw -es muy probable que Harry este atravesando uno de esos niveles. Lo importante es que él mismo sea capaz de reconocerlo y decidirse a hablar si no es capaz de superarlo por sí mismo. No tiene nada de malo pedir ayuda. Hay sanadores que se dedican a ello.
Justin se acercó hasta ellas desde su mesa de Hupplepuff. Portaba una gran sonrisa haciendo más visibles los hoyuelos de sus mejillas.
-Están listas chicas? acabo de recibir todo un paquete de revistas de modas que es imperioso que revisemos seriamente -dijo con un tono afectado haciéndolas sonreír.
Justin era abiertamente gay. Había dado a conocer su orientación durante ese año. Tras ausentarse de la escuela durante todo el pasado año producto de la guerra, decidió que no podía seguir escondiéndose. La comunidad mágica era más cerrada con la orientación sexual que la muggle por lo que Justin se tomó como un reto personal empezar a romper el pensamiento retrogrado de una elite mágica purista y en decadencia.
Con los platos finalmente vacíos, dejaron la mesa y los tres se dirigieron hacia las puertas de roble. Luna y Justin iban charlando alegremente, mientras Hermione se rezagó un poco buscando con la mirada a Malfoy en la mesa de Slytherin. Había muchos estudiantes, pero no lo encontró.
Es sábado, pensó. El rubio no podría estar en la biblioteca tan temprano como acostumbraba hacerlo durante los días de clase. Varias veces ese año había coincidido con Malfoy muy temprano en la biblioteca antes del desayuno. Eran los únicos estudiantes que aprovechaban esas horas silenciosas del día y muy pronto se estableció un mudo saludo entre ellos. Un simple reconocimiento con la mirada. Hermione dedujo que el chico, al igual que ella para ser honestos, estaba decidido al cien por ciento por obtener la mayor cantidad de NEWTs ese año.
Hermione, dada su naturaleza competitiva, se moría de la curiosidad por saber el tipo de libros que Malfoy leía y revisaba. Pero durante mucho tiempo no se atrevió a acercarse, presa todavía de los prejuicios frente a su ex enemigo. Sin embargo, una semana antes de Navidad, Malfoy se acercó a hablarle por primera vez buscando una referencia de Transformaciones avanzadas.
En un inicio, fue raro, incómodo como el infierno. No era fácil para dos personas que se habían odiado tanto durante años, tragarse el orgullo y dejar atrás el tormentoso pasado. Los pensamientos y acciones, lo que habían dicho y hecho ambos por igual, seguía allí. Pero tras los cinco minutos de conversación los sobrecogió una sensación curiosamente reconfortante. Al menos para Hermione, ya que ese momento representó un parteaguas fundamental.
Como convocado por sus pensamientos, Hermione se topó con el mismísimo Malfoy una vez que traspasó el umbral del gran comedor y giró hacia las escaleras. Dio un respingo al verlo aparecer de repente como si él hubiera estado esperando sorprenderla a propósito. Lo cual no era tan imposible dado el gesto satisfecho que Malfoy adoptó de repente al ver su reacción.
-¿Qué ocurre Granger? ¿Me buscabas?
Ella trató de no verse avergonzada, irguiendo la espalda.
-Pues de hecho sí, se supone que tenemos nuestra primera reunión con el comité justo ahora. Nos dirigimos allí. Si vas a desayunar en este momento, ten el favor de hacerlo en menos de un minuto.
Hermione pasó frente a Malfoy quien todavía sostenía su gesto astuto con sonrisa torcida incluida. La siguió caminando a su lado.
-Prefiero saltarme el desayuno de hoy. No viene mal un proceso de ayuno de vez en cuando.
-No me sorprende por qué estás tan delgado.
-Hey, siempre he sido delgado, es mi constitución. Sin embargo, tengo que aceptar que no siempre me apetece comer, no cuando nada se ve apetecible. -Luego añadió con malicia -Es lo que me diferencia de Weasley.
Hermione decidió dejar pasar la referencia incisiva a su amigo pelirrojo -No sé porque no me extraña tu selectividad con la comida. ¿Qué hay de las vitaminas y nutrientes esenciales que necesita tu cuerpo?
-Una palabra: pociones suplementarias.
-Esas son dos palabras, Malfoy.
-La idea en conjunto es lo que cuenta, Granger.
Cada vez se hacía más común que tuvieran interacciones más distendidas. Después de su primera conversación comenzaron a hablar con mayor fluidez sobre libros, clases y exámenes. Asombrosamente Hermione descubrió en Malfoy a un apasionado pendolista, quisquilloso a más no poder con la ortografía, caligrafía y gramática. Hermione tenía que admitir que sintió envidia la primera vez que observó la caligrafía gótica y magistral del rubio cuando éste escribía en sus pergaminos caros.
Después de las vacaciones de Año Nuevo, se había establecido un rito matutino en la biblioteca desierta de estudiantes. A veces era él o a veces era ella quien se acercaba a la mesa del otro para comentar alguna curiosidad o dato importante de un libro, o para consultarse algo más complejo bibliográficamente. Eran diálogos improvisados, circunstanciales, con una tensión argumentativa latente. Ambos querían tener la razón y a menudo se veía a Hermione girar los ojos o a Malfoy soltar una risa con sorna.
Era un tipo de competitividad positiva, se decía Hermione, desafiante y enervante a la vez. Era esperable en Malfoy, razonó, ya que, al provenir de una familia mágica y poderosa como la suya, todo el conocimiento y la educación más elevada debieron estar a su disposición desde la infancia. Hermione estaba impresionada. Pensaba que, si Malfoy no hubiera estado tan inmerso y atrapado en ese mundo oscuro y purista que sus padres le construyeron desde la infancia, quizá, y solo quizá, en otro remoto universo, quizá entonces, hubieran podido ser mejores amigos. Era un pensamiento tan extraño que Hermione ni por asomo se los había compartido a Ron o a Harry.
Luna y Justin ya se encontraban aguardándolos cuando llegaron al aula.
Hermione les presentó su pergamino donde había anotado su programación y las actividades que tendrían que realizar por sugerencia de McGonagall. Sin embargo, al ser estudiantes podrían proponer otras actividades o recoger las inquietudes de sus compañeros y planteárselos a la directora.
Luna rápidamente tomo la palabra. Su primera sugerencia fue que podrían invitar a los centauros del Bosque Prohibido y gente del agua del lago. Eran parte del área que ocupaba el colegio, habían participado en la batalla de Hogwarts, por lo que era impensable excluirlos. Todos estuvieron de acuerdo con ella. Luna les contó sus paseos en el bosque por tantos años lo que le permitieron conocer y tener confianza con casi todas las criaturas que allí vivían, dejando a Hermione muy sorprendida pero feliz de la emoción de su amiga. Además de los centauros y la gente del agua, conocía a los pequeños elfos que habitaban los árboles y la comunidad de las hadas que al parecer se morían de ganas de asistir al baile para adornar la atmósfera de los jardines y del castillo arrojando agradables polvos levitadores a quien se los pidiese.
Justin quería encargarse de la decoración del gran Salón. Quería combinar las últimas tendencias de estética de interiores del mundo muggle con magia para hacer una decoración temática. Su propuesta con una muestra visual incluida, con ayuda de las revistas que traía consigo, consistía en presentar los cuatro elementos conocidos combinados con las cuatro casas –, tierra a Hupplepuff; agua a Slytherin; aire a Ravenclaw y fuego a Gryffindor –en candelabros flotantes que destellaban en hermosos y brillantes colores según cada grupo de alumnos a su entrada en el ambiente. El joven no disimuló su pasión por la moda y presentó al comité propuestas para los colores de los manteles, la posición de las mesas, la presentación del menú y sus sugerencias de la contratación de la orquesta. Ernie McMillan y Hannah Abbott, sus mejores amigos Hupplepuff, conocían las bandas más populares y emocionados estaban respaldando a Justin para llevar a cabo el proyecto. Esperaban que, con autorización de la Directora, se contratara a la banda híbrida The Paradise of Blackmore, que contaba con músicos muggles y mágicos, muy popular en ambos mundos, de hecho.
-De acuerdo -dijo Hermione anotando las ideas de sus amigos - son excelentes propuestas que pueden conseguirse en estos cinco meses hasta junio, según el cronograma. Por favor, les insto a que establezcan sus horarios porque tampoco es intención de la directora que descuidemos las clases y los exámenes. Luna se encargará de concertar las invitaciones, Justin de la decoración. Sobre la banda, tendríamos que hacer los contactos con la banda lo más antes posible, para no tener una negativa por motivos de agenda. Son cosas que suelen pasar. Mmm, me parece que tendremos que dirigirnos por el camino formal, es decir, escribiendo una carta, sin embargo, ayudaría mucho si alguien conoce directamente a los integrantes para asegurar su presencia en el colegio.
Observó a propósito a Malfoy, quien pareció pensarlo un poco.
-Sí, puede ser que conozca a alguien que conoce a alguien que conoce a esa banda.
Tanto Luna, Justin y Hermione se le quedaron viendo por más tiempo, esperando en silencio.
-Qué? ¿Creen que por ser un Malfoy conozco a todos los grupos famosos del momento o qué? Puedo que me mueva en esos círculos, pero no por ello conozco a cada músico famoso de Gran Bretaña.
Silencio expectante.
-Ok, de acuerdo. Hablaré personalmente con Ian y Morty.
-¡Bien! -se alegró Hermione con una tremenda sonrisa compartida por sus otros compañeros. Draco mantuvo su ceño fruncido con aires de fingida importancia, encubriendo su satisfacción por colaborar con algo tan difícil como garantizar la participación de una banda de fama mundial en el baile de Hogwarts.
Hermione se aclaró la garganta para continuar -queda acordar las cuestiones del traslado de los invitados externos hasta el colegio -dijo revisando su pergamino. Es probable que necesitemos tres sistemas de transporte como portkeys, la red Flu y aparición, dado el número de invitados. Yo puedo encargarme de contactar con el departamento de Seguridad Mágica del Ministerio para ello.
Dieron por finalizada la reunión, eligiendo a Hermione como líder y representante del comité frente a la directora. Hermione estaba satisfecha, aunque un poco avergonzada. Harry solía ser el espíritu líder, así que esta oportunidad era nueva para ella.
-Granger.
Mientras Justin y Luna salían del aula, Malfoy se había rezagado especialmente para hablar con ella.
-Dime, Malfoy.
-Yo…tengo serias dudas sobre el hecho de que el castillo reciba tanta gente del exterior. ¿No es muy apresurado ser tan abiertos después de lo que ocurrió…? quiero decir…aún hay remanentes de los seguidores de Quien tú sabes…
La chica jamás se imaginó que Draco se animara a tocar un tema tan delicado para él.
-No debes preocuparte por eso -respondió– el representante ministerial se hará cargo de eso, junto con la directora McGonagall. Tengo entendido que es un tal Ted Hunter, auror recomendado por Kingsley.
El rubio no se veía convencido, manteniendo arrugada la pálida frente. -Aun así, creo que no se debe escatimar esfuerzos para tener controlado los puntos autorizados de aparición. Como estudiantes deberíamos ver ese tema de igual manera. No dejar ningún resquicio sin proteger. ¿Mientras más ojos mejor, me entiendes?
La Gryffindor se conmovió muy a su pesar al asociar la aprensión del Slytherin con lo que tuvo que vivir en sexto curso y todo el asunto del armario evanescente. Lo que habían tenido que vivir todos, en realidad. Era lógica su preocupación, como estudiantes habían dejado demasiado espacio a las decisiones de los adultos y profesores en el pasado ocurriendo en consecuencia la invasión de Hogwarts.
-De acuerdo, tienes un buen punto ahí, Malfoy, no puedo rebatirte eso. Tendré especial cuidado con ello. Esta tarde, el auror estará en el despacho de la directora. De todas maneras, tengo que reunirme con ella.
Sacó su varita y tras una floritura una preciosa nutria plateada y brillante salió de la punta de su varita que brinco alegremente por el salón. Se acercó un momento a olisquear a Malfoy para luego dirigirse a su dueña y captar el mensaje para la profesora McGonagall antes de desaparecer por la puerta.
Se disponía a salir sin embargo el gesto extrañado de Malfoy la detuvieron.
-¿Cómo hiciste eso Granger? -preguntó con el ceño fruncido -se supone que los patronus solo sirven para enfrentarse a los dementores o una situación de extremo peligro, no para…llevar mensajes como si fueran mascotas.
-No Malfoy, en eso te equivocas. El patronus no es simplemente un hechizo defensivo. En realidad, es un hechizo de canalización de energía, una proyección potente de nuestra magia originaria en base a nuestro estado de ánimo. Un mago o hechicera en perfecto control de sus emociones puede vincularse con su proyección y establecer un dialogo. Es como si hablaras contigo mismo. Puedes intentarlo.
Draco Malfoy palideció y su gesto parco y apático de otras épocas regresó, haciendo a Hermione caer en cuenta y arrepentirse por su falta de tacto de inmediato.
Malfoy no sabía hacer un patronus al igual que el resto de los mortifagos…porque nunca había tenido un pensamiento suficientemente feliz en su vida.
-Lo siento -musitó sin saber cómo disculparse de una manera adecuada ante una situación así. Se sentía enojada con ella misma, pero más enojada se sentía con todo lo que había provocado Voldemort y las fuerzas oscuras.
-Da igual -se encogió de hombros resignado -no es algo que ya me molesté.
- Sin duda puedes lograrlo Malfoy – replicó Hermione arrancando un sonido de incredulidad del chico -no, en serio, estoy segura-. Malfoy tenía toda la pinta de querer largarse de allí, contrariado e incómodo ante la desviación de la conversación a ese punto. Hermione se imaginó que ya lo había intentado. Decidió arriesgarse por otro camino. -Puedo enseñarte.
Captó la atención del rubio así que decidió continuar.
-Se que has leído Hogwarts, una historia, sé de tus calificaciones sobresalientes en encantamientos, sé que sabes hablar tres idiomas; en serio Malfoy, con toda esa inteligencia y preparación que tienes… ¿te vas a rendir por lo que dijeron un montón de imbéciles mortifagos?
Malfoy tenía los ojos muy abiertos. ¿Cómo diablos ella sabía eso? Parpadeó varias veces mientras trataba de encontrar una respuesta astuta para rebatirla, sin éxito. Lentamente se atrevió a creer que lo que le decía ella, se lo decía con la más absoluta honestidad. Era como si Hermione le estaba midiendo y retando intelectualmente con la mirada…como a un igual.
Con esos ojos castaños que vistos de cerca tenían un destello dorado, como la miel, cuando se sabía segura o motivada por algo.
Por él.
No pudo esbozar su típica sonrisa torcida. Pero lejos de sentirse calculador, Malfoy sentía su cuerpo llenó de adrenalina.
-De acuerdo, acepto tu oferta de enseñarme a conseguir mi patronus…con una condición.
Hermione enarcó una ceja con una media sonrisa -tú me condicionas? ¿No tendría que ser al revés? Ocuparás un tiempo en mi horario, ¿sabes?
El chico reprimió una incontenible sonrisa atreviéndose a dar el paso que se había negado a creer que podría dar -mi condición es que me llames por mi nombre y… que yo pueda llamarte por el tuyo.
La Gryffindor sonrió completamente. Sus labios se dibujaron en esa sonrisa sincera y perfecta que el rubio, durante todos esos años, solo había sido capaz de observar a lo lejos.
-Hecho…Draco.
-Hecho…Hermione.
Harry no había visto tan emocionada a Hermione en mucho tiempo como cuando la vio ingresar en el Gran Comedor esa tarde.
-¿Cómo estuvo la reunión, Hermione?
-Maravillosa -respondió la chica sentándose a su lado y sirviéndose de la crema de calabaza y champiñones salteados -me parece que tendremos tiempo de hacer todo lo que hemos planeado antes que terminen los exámenes. Estará todo listo para la última semana del semestre.
-Hey, Hermione, Terry Boot dice que vendrá una banda de América para la fiesta de graduación, ¿es cierto? -Seamus se inclinó sobre la mesa para obtener la información.
Obviamente los rumores habían circulado rápidamente por el colegio.
Hermione solo sonrió misteriosamente negando con la cabeza.
-Lo sabrán a su tiempo. De lo que único que tienes que preocuparte ahora, Seamus, es de tus NEWTs -respondió empezando a comer -esto está muy bueno -comentó mientras anotaba y revisaba cosas en su infaltable cuaderno de notas.
- Vaya manera de echarle a perder los ánimos a uno -musito el irlandés atosigado por la perspectiva de las dos semanas de exámenes finales-. Pero no es peor que una banda americana. Lo que necesitamos en un buen grupo de rock irlandés.
-Prefiero esa banda inglesa que hace covers de los Beatles.
-Qué no es posible traer grupos muggles, Dean, por muy buenos que suenen.
-Pues de lo que se pierden…
La mesa Gryffindor se vio saturada pronto del cotidiano rumor sordo de varias charlas y conversaciones animadas.
-Hermione, necesito que revises mi trabajo de Transformaciones…-rogó Ron sentado frente a ella.
-¡Oh, Ronald eso es para mañana! ¿Al menos realizaste las correcciones que te dije?
Ron ignorando la discusión del resto de los que estaban sentados a la mesa, hizo el mejor puchero y cara de súplica que pudo y que sabía funcionaba con ella.
-Claro que sí, pero quiero que le des un último vistazo, ya agoté todas mis oportunidades con McGonagall.
-De acuerdo, esta noche lo reviso en la sala común, esta tarde estoy muy ocupada.
-Gracias Hermione, eres la mejor- exclamo el pelirrojo con una gran sonrisa.
La muchacha solo le dirigió una fingida mirada exasperada casi como si le hubiera revuelto el pelirrojo pelo a la distancia. Su nueva relación tenía ahora estos típicos intercambios, ciertamente fraternales, pero con la característica deferencia amable de los exnovios.
Harry se percató que Hermione apenas estaba comiendo lo suficiente y además lo hacía de forma apresurada otorgando más atención a su libreta.
-¿Hermione, estás segura que podrás con todo? ¿No quieres que te ayude en algo? -le dijo en voz baja para que no le escucharan los demás, ganándose una cariñosa sonrisa de su amiga sabiendo a que se refería.
-Gracias, Harry. Descuida, tengo todo planificado, me dará tiempo de estudiar para los NEWTs, las clases, las patrullas nocturnas, las reuniones, y las clases extras.
-¿Clases extras?
Hermione se puso roja para variar, consciente de su desliz.
-Imprevistos…como ayudar a mis amigos como aquel de ahí -señaló a Ron con un gesto quien estaba demasiado ocupado hablando con Dean y Seamus-. Oh, me alegro que Neville terminara todo el año pasado, sino me volvería loca; aunque es extraño no tenerlo aquí con nosotros.
-Serán pocos estudiantes los que se gradúen este año…
-Sí -respondió ella quedamente -el año pasado se graduaron casi la mitad de los estudiantes de séptimo año. De Gryffindor solo se graduó Neville porque Parvati y Seamus no quisieron volver y…bueno Lavender…
Ambos se sumieron en un silencio triste por el deceso de la rubia.
-¿Todo bien con Malfoy? -preguntó Harry, haciendo que su amiga se quedara con la cuchara suspendida antes de llegar a su boca. El chico se aclaró la garganta tratando de ser más claro -me refiero a que no fue irrespetuoso contigo, ¿no?
-Claro que no, Harry, todo está perfectamente -respondió cortante echándole una mirada para comunicarle silenciosamente que ya no debía insistir con eso. Obviamente no le iba a decir a Harry sobre las sesiones de Patronus con Draco Malfoy. Tenía demasiadas cosas en la cabeza como para lidiar con los exabruptos de su amigo. – ¿Terminaste tu ensayo de Pociones?
Harry asintió y se quedaron en silencio nuevamente. Sabía que le estaba arruinando el humor a su amiga, con lo feliz que estaba antes.
Por fortuna, Seamus volvía a preguntar cosas sobre la fiesta; y Hermione respondió algunas, evitando revelar algo. Los más cercanos también estaban atentos y barajaban opciones del nombre de la misteriosa banda. Hermione sonrió con renovada energía mientras terminaba rápidamente su comida.
-En una semana recibirán la confirmación del nombre, ¿para qué se desesperan por saber ahora? -la chica se levantó de su asiento en medio del sonido de decepción de sus compañeros de casa -nos vemos en clase de Encantamientos -les dijo a Harry y Ron mientras recogía sus cosas y los dejó para dirigirse a la biblioteca.
El resto de estudiantes continúo hablando del tema para disgusto de Harry.
El ojiverde no entendía porque no podía disfrutar de la perspectiva de esa celebración. No soportaba ver a los más pequeños mucho más emocionados que todos, a pesar que ellos no asistirían a la fiesta como tal, cuando ni él mismo estaba emocionado de graduarse del colegio. Con amargo pesar se dio cuenta que todo el castillo y lo que significaban antes para él habían perdido todo sentido. No podía entrar en consonancia con la emoción de sus compañeros. Se sintió de repente asfixiado. Decidió seguir el ejemplo de Hermione, terminando su comida, y sin hacerse notar en medio de la charla amena que continuaba escapó a la silenciosa sala común de Gryffindor.
Nota de la autora: Continuando con esta historia, debo aclarar que esta sigue una línea no acorde al canon de los libros. En tal sentido, puede que muchos de los eventos o personajes no coincidan con lo que se conoce oficialmente. Qué quieren que les diga. He leído hace mucho tiempo la saga y ya no recuerdo claramente que personajes de Gryffindor murieron o quienes retornaron a Hogwarts, por ejemplo. Por razones de tiempo no puedo volver a revisar esta información, así que disculpen de antemano si algo les parece incongruente. ¿Listo? Bueno, como siempre gracias por pasarse a leer.
