Luces de Neón

Capítulo XXI

Sinceridad

Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, esta historia es de mi total autoría no está permitida su publicación en otros sitios sin previa autorización. -Azulen-

M por Mature Content – (Lime / Soft Lemmon)

Ooc (Un poco, por el bien de la trama xD)

•••

Se estiró en la cama desperezándose, el edredón resbaló hasta su cintura revelando su torso desnudo, volteó a su costado para buscar su teléfono sobre la mesita encontrándose con su imagen reflejada en el espejo de cuerpo completo empotrado en el armario, el cabello rosa completamente despeinado y unas muy ligeras ojeras violáceas destacaban bajo sus ojos sobre su pálida piel, el cuerpo masculino que estaba segura de haber abrazado toda la noche y hasta hace pocos minutos brillaba por su ausencia.

-¿Sasori?- llamó a media voz y se puso de pie llegando hasta la maleta para buscar una bata o algo parecido encontrando su bata de ducha, se envolvió con ella calzándose las zapatillas que le había dado Sasori la mañana anterior y salió de la habitación perezosamente arrastrando los pies.

-¡Sasori!- volvió a llamar un poco más alto.

-¡Voy!- su voz llegó desde el interior de una de las tantas habitaciones repartidas por aquel largo corredor antes de que una de las puertas tras su espalda se abriera revelando su sugerente figura descalza cubierta solo por un pantalón de algodón color vino que caía sobre su cadera, sus ojos se pasearon hambrientos por los abdominales marcados deteniéndose en el tatuaje de escorpión que adornaba una parte de su pectoral izquierdo cerca de su hombro.

-Me gusta ese tatuaje- sonrió acariciando el área con las yemas de sus dedos, Sasori le sonrió y depositó un suave beso sobre su coronilla.

-Me gustas tú- respondió con una sonrisa ladina arrugando la nariz divertido al verla sonrojarse tiernamente- ¿Has visto el que tengo en la pierna?- preguntó sin dejar de verla a los ojos.

Ella negó con la cabeza ladeándola ligeramente mirándolo escéptica como si fuera a soltarle algún chiste sucio.

-Para eso tendrás que quitarme los pantalones- elevó ambas cejas sugerentemente y Sakura rio ya habiendo adivinado sus intenciones.

-¡Sabía que diría algo así! Idiota… - le dio suaves golpecitos riendo azorada- tengo hambre ¿vamos a desayunar?

-¿Estás en el menú?- preguntó besando su cuello rodeando la cintura femenina con sus trabajados brazos.

-Despertaste muy romántico ¿no?- bromeó separándose con delicadeza de él y comenzando a caminar con dirección a la cocina.

Abrió la puerta de sopetón riendo con otro de los chistes de Sasori y una jovencita de cabellos chocolate y ojos del mismo color se sobresaltó y la canasta con caquis que llevaba resbaló de sus manos desperdigando los frutos por el suelo.

-¡Oh Dios!- exclamó asustada.

-N-No perdón, debí tocar, no sabía…- se interrumpió Sakura agachándose rápidamente a recoger los frutos, una chica rubia de redondas gafas de armazón grueso con el cabello pulcramente recogido en un rodete se acercó a ayudarlas.

-Está bien Sakura-sama, nosotros lo recogemos- sonrió amablemente- serviremos el desayuno en un momento.

Ambas cruzaron una mirada sorprendidas y entonces se levantaron e hicieron una firme reverencia respetuosa.

-Buenos días Sasori-sama, Sakura-sama- saludaron al unisonó casi entrenadamente.

-Solo Sakura está bien- sonrió con gentileza recogiendo los tres últimos caquis que quedaban y dejándolo en la canasta de la chica castaña- me siento incómoda con ese honorífico y más con chicas que podrían ser mis amigas- rio jovial.

Ambas muchachas se miraron intrigadas.

-Señorita Sakura…- inició tímidamente- nosotras trabajamos aquí…- sonrió algo tensa.

-Ayame, Kana- Sasori llamó su atención con voz suave- les he dicho muchas veces que no necesitan usar el honorifico conmigo tampoco, nos conocemos desde niños- sonrió incómodo.

-Pero su abuela…

-Mi abuela ya no está aquí- interrumpió rodando los ojos- ahora Enzo es el dueño de todo esto, yo estoy aquí porque soy un vago y ustedes dos no me deben ningún respeto- rodó los ojos haciendo un gesto de desinterés con sus brazos.

Ambas jóvenes desviaron la mirada sonrojadas esquivando ver su torso desnudo, Sakura rio al percatarse de la incómoda reacción y miró reprobatoriamente a Sasori.

-Ve a cubrirte con algo cerdo estás incomodando a la chicas- regañó tirándole suavemente del cabello.

-¡Ah! Sakura, eso es maltrato intrafamiliar- se quejó siendo empujado por la pelirrosa fuera de la cocina.

Sakura suspiró y luego sonrió de oreja a oreja a ambas jovencitas- ¿Me dejan ayudarlas con algo?

Amabas volvieron a mirarse entre sí y luego a Sakura asombradas.

-Pero señorita…- reclamó la rubia que adivinaba era Kana.

-Solo dime Sakura- rodó los ojos- Kana- sonrió.

-No, Kana soy yo, encantada… Sa-Sakura-chan…- levantó la mano como si estuviera en una clase y luego hizo una reverencia por educación sonriendo tímidamente.

Sakura imitó su acción con gesto afable.

La rubia ahora reconocible como Ayame la miró reprobatoriamente por el exceso de confianza demostrado por su compañera y luego miró a Sakura quien sonreía alegremente satisfecha y suspiró.

-Ayame- se ajustó las gafas sobre el puente de la nariz y un suave carmín corrió sus mejillas, un gusto, Sakura-san- sonrió con suavidad.

-El gusto es mío-dio par de palmadas contenta- ¿Y bien? ¿Ya desayunaron? ¿Qué preparamos?- tomó uno de los mandiles que colgaban en una percha cercana atándolo sobre su bata y se acomodó los cabellos tras las orejas para que no le estorben los flequillos.

Kana y Ayame volvieron a intercambiar miradas interrogantes.

-No tengan miedo, no voy a quemar nada, me gusta ayudar en la cocina en casa desde muy pequeña- bromeó sonriente.

•••

Sakura jamás entendería por qué las personas que se dedicaban a los quehaceres eran siempre tan cerradas, por eso cuando Kana y Ayame incómodamente se negaron con rotundidad a sentarse en el comedor principal a desayunar con ellos Sakura elevó una ceja divertida tomó sus platos y se sentó en la mesada de la cocina con Sasori imitando su acción entre risas, había crecido viendo a su madre y a su Nana cocinar sin distinciones ni estatus, y había sido regañada por las chicas que ayudaban con las tareas del hogar toda su vida llegando casi a mirar a todos como parte de su propia familia, por lo que nunca le supo bien tratarles como menos que eso.

-Pues yo ayudé a preparar esto, Sasori págame un sueldo- bromeó con expresión de falsa molestia y mirándole acusadoramente.

-Solo por haber aguantado a esta descolocada mental en la cocina voy a pedirle a Enzo que les suba el sueldo- comentó Sasori risueño.

Las dos chicas rieron tímidamente empezando a comer primero con algo de incomodidad por la situación y luego poco a poco soltándose y riendo de los comentarios graciosos que Sakura hacía y las historias sobre Londres que ambos relataban divertidos tratando de dejar al otro mal frente a las chicas elevando la voz e interrumpiéndose mutuamente de vez en cuando para callar al otro antes de que diga algo demasiado comprometedor, al final Ayame aunque parecía ser la más seria y reservada de las dos fue quien más río escuchando las historias de Sasori sobre las borracheras de Sakura.

Kana limpió una lágrima traviesa que rodó por su mejilla de tanto carcajearse, contempló con ternura a su ¿exjefe? los tres se conocían desde niños pues tanto la familia de Ayame como la suya llevaban tres generaciones trabajando para los Akasuna en esa legendaria finca, aún así sus madres les habían recordado siempre cuál era su lugar en esa casa, una ligera bruma de tristeza empañó sus ojos chocolate pero aun así su sonrisa se amplió, Sasori siempre había sido una persona reservada, silenciosa pero amigable, como un fantasma, sin embargo junto a esa curiosa chica de cabello rosa que había llegado con él parecía desprender una luz distinta.

Se veía más humano.

Se veía genuinamente feliz.

-Bien, hay mucho trabajo por hacer y yo debo ir al mercado y pasar por la carnicería para la cena de esta noche- sonrió cordialmente.

-¡Trabajo!-Sakura se levantó abruptamente- ¡¿Qué hora es?!- comenzó a levantar los platos de todos apresuradamente para llevarlos al fregadero.

-Yo me encargo Sakura-san- la apartó con suavidad Ayame al ver sus intenciones de lavar los platos, Sakura desistió sin protestas su rostro reflejando preocupación- y son… casi las 9- mencionó señalando al reloj de pared sobre las alacenas.

-Genial, no es muy tarde ¿Me esperas para bajar juntas?- preguntó a Kana- no tardo.

-Por supuesto- sonrió la castaña asintiendo.

Sasori y Sakura… eran personas muy particulares…

•••

-Entonces… ¿Conoces a Sasori desde pequeños o trabajas aquí hace poco?- inquirió con ojos brillantes.

Kana rio con discreción ocultándose tras la palma de su mano.

-Desde niños, mi madre y mi abuela servían en esta casa, mi madre aún lo hace, pero hay una epidemia de neumonía en el pueblo y enfermó, así que está descansando, aunque ya está siendo tratada y se encuentra mucho mejor- aclaró cuando vio la preocupación reflejarse en el rostro de la pelirrosa.

Sakura suspiró aliviada- Espero se recupere pronto…- sonrió- ¿Cómo era Sasori de niño? Tengo curiosidad.

-Uhmmm- detuvo su andar un momento meditando con un dedo en el mentón- muy callado, algo misterioso- rió- pero nunca se negaba a jugar con nosotras, siempre fue muy cortés y amigable, aunque mi madre solía regañarnos por "excedernos" con el señorito- volvió a reír con suavidad- su abuela nunca fue una mala persona, pero era alguien muy tradicional y respetaba mucho las formalidades así que solía ser estricta con él.

-Ya veo… ¿Tenía amigos aquí en el pueblo?

-No lo creo… Chiyo-sama casi no le dejaba bajar al pueblo ni relacionarse con los otros niños, a veces jugábamos juntos, pero no puedo decir que hayamos formado un vínculo de amistad- su sonrisa se apagó ligeramente- nosotras tenemos nuestro lugar y él tiene el suyo.

-Eso es una tontería- rodó los ojos- el dinero y el estatus social no nos hace mejores personas- declaró divertida- además si te limitas a conocer solo la realidad en la que naciste nunca verás como es el mundo más allá de tu nariz- sonrió.

-Eres una persona muy extraña Sakura-chan- sonrió con dulzura- pero ojalá existieran más personas que piensen como tú, por cierto ¿Dónde vas?

-Oh ¡Es cierto! Iré a ayudar al dispensario- sonrió ampliamente con sus ojos brillando de alegría- pronto acabaré la carrera de medicina.

-¡Eres la doctora bonita de Tokio!- exclamó impresionada.

-¿La doctora bonita de Tokio?- Sakura rio fuertemente ganándose una que otra mirada de por parte de las personas que caminaban cerca- ¡Vaya halago!

-Si… lo escuché ayer, una doctora muy hermosa había llegado de Tokio para ayudar en nuestro dispensario médico ¡Muchas gracias!- exclamó haciendo una profunda reverencia.

Sakura la sujetó de los hombros levantándola.

-N-no hagas eso… me avergüenzas- se sonrojó nerviosa- la gente está mirando- rio negando suavemente con las manos- no agradezcas, lo hago para ayudar y también para aprender, mi maestra me tiene castigada organizando archivos en el hospital últimamente, hace tiempo no veía pacientes.

-¿Por qué decidiste ser médico?- preguntó curiosa.

-Quería aportar algo al mundo- una pequeña sonrisa se vislumbró en su rostro deteniendo sus pasos frente a la puerta del dispensario- quiero ayudar a las personas a sentirse mejor- sonrió con un brillo sincero en sus ojos- hora de trabajar, nos vemos en la cena- se despidió moviendo su mano.

Kana sonrió ampliamente con ilusión.

Definitivamente era una persona especial.

•••

-No está aquí- la pequeña anciana arrugó el ceño mirándolo reprobatoriamente con los brazos cruzados contra su pecho y sosteniéndole la mirada firmemente desde su posición varios centímetros más abajo.

-Hikari-san…-Sasuke intentó… en serio intentó sonreír despreocupado pero lo único que logró fue una extraña mueca que lo hacía ver como un alma torturada arrancando un suspiro a la anciana ama de llaves que se movió de la puerta abriéndole paso- ¿Se encuentran Mebuki o Kizashi en casa?- inquirió ingresando a la amplia estancia.

-Kizashi-sama está atendiendo a un proveedor en su oficina y Mebuki-sama está en el invernadero con Mikoto-sama, su madre- habló sin emoción antes de hacer una reverencia formal y retirarse cerrando la puerta tras de sí.

-Gracias- se aclaró la garganta, no sentía que le cayera demasiado bien a esa anciana pensó dirigiendo sus pasos hasta la parte trasera de la casa donde una amplia puerta de madera y cristal abría paso a una pequeña terraza y una escalera que conectaba al impresionante jardín exterior, bajó los escalones de uno en uno con dirección al invernadero desde el exterior podía ver a través de la cristalería la rubia cabellera de la madre de Sakura mientras estaba acuclillada frente a unos maceteros con flores de colores, un extraño temblor le recorrió las piernas y vio a su madre parloteando risueña sentada en un columpio decorado con enredaderas florales.

-¡Sasuke!- exclamaron al unísono al percatarse de su presencia.

-Mebuki-san, Madre- saludó cortés manteniéndose firme en su línea de fría cordialidad- Vine a ver a Sakura…- casi susurró- no he logrado localizarla desde noche buena y…

-¡Ah!- exclamó la madre de Sakura sin disimular ni un poco su disgusto- sí… esa niña, no sé nada de ella desde ayer- rodó los ojos- me dijo que había ido a Sapporo a no sé qué- agitó la mano derecha en total desinterés.

-¿¡Sapporo!?- exclamaron su madre y él al mismo tiempo, Sasuke preocupado, Mikoto curiosa.

-Si, al parecer fue invitada al rancho de los Akasuna y se quedará hasta el año nuevo, como había perdido su teléfono no pudo avisarnos de que se iba, cuando vuelva va a ver…-se quejó disgustada cortando con precisión una hoja seca antes de levantarse para sentarse junto a Mikoto en el columpio con expresión cansada.

-¿La buscas por algo en especial? ¿Te dejaste algo en casa en navidad cariño?- inquirió.

Sasuke notó aquel tono de falsa cortesía que Mebuki estaba usando, estaba molesta, sus ojos verdes lo observaban fijamente reflejando su desazón casi exigiéndole una explicación para la repentina e improvisada fuga de su hija que muy obviamente tenía que ver con él, estaba seguro de que ella ya sabía lo que estaba pasando, pero no iba a reclamarle por ello explícitamente mucho menos frente a su madre.

A Sasuke casi le alegró que Mebuki fuera una persona discreta y no le haya dado los pormenores a la pelinegra quien seguramente lo reprendería hasta la siguiente navidad y empezaría a exagerarlo todo.

-No…- en estos casos ser sincero era su carta de triunfo- simplemente necesito aclarar algo con ella- tomó una fuerte bocanada de aire y sintió su rostro arder.

Mebuki relajó su mirada y pasó a contemplarlo con simple seriedad.

-Mikoto, querida ¿Puedes hacerme un favor? Recordé que en mi oficina dejé uno de los gemelos que tenía Sasuke en su camisa el día de la fiesta de compromiso, Kizashi lo encontró tirado en el establo ¿Puedes ir por eso? Estoy agotada…- suspiró con cansancio.

Mikoto le lanzó una mirada suspicaz pero no opuso resistencia y de buena gana se retiró del invernadero a buscar la pieza pronunciando un delicado "por supuesto" muy propio de ella.

-Sasuke-kun…- ahora si con su mejor amiga lejos su mirada jade que tanto le recordaba a Sakura cargada de reproche pesó sobre él como una tonelada- entonces, déjame ver… rompiste el corazón de mi Sakura y ahora vienes a buscarla como si nada para aclarar "algo" sé que no me corresponde saberlo y eres libre de sincerarte conmigo o no… lo respeto, pero aun así quiero saber ¿Qué es?

-Quiero a Sakura- declaró con firmeza, los ojos de Mebuki se ampliaron impresionados, había sido mucho más fácil de lo que creyó- dejé que las emociones me abrumaran y la aparté, pero no quería…- dijo en voz baja y apesadumbrada- no quiero perder a Sakura…- desvió la mirada.

Mebuki pudo detectar la tristeza y el anhelo deslizarse por aquellas cortas palabras que con toda honestidad no creyó escuchar salir de Sasuke, su hija lo había estado persiguiendo y esperando durante toda su vida y cuando al fin parecía haberse salido con la suya… él la desairó.

-Lo siento Sasuke, quizás es un poco tarde- no quiso sonar severa ni preocupada pero por desgracia así lo hizo y Sasuke la miró casi suplicante- no es por mí, cariño, sabes que jamás me opondría a ustedes dos, hacen una pareja maravillosa- suspiró- pero mis ilusiones no son las únicas que has roto- volvió a mirarle con reproche- Sakura está realmente molesta y huyó a quien sabe dónde con el chico Akasuna, ella dijo Sapporo pero a saber si es verdad… ya sabes cómo es ella, se pierde, hace un alboroto, es incontrolable…- sus mejillas se inflaron con suavidad y el gesto le hizo sonreír inconscientemente al recordar a Sakura, su sonrisa se borró al instante cuando la imagen de Sasori llegó a él.

-Ese idiota entrometido…- murmuró torciendo el gesto.

-Pues ese "idiota entrometido" que agradecería no llames así, por favor, parece ir muy en serio con mi hija y quizás se convierta en mi yerno- regañó- y Sasuke… Si noto que Sasori la hace feliz preferiría que te comportes como el buen amigo y caballero que siempre has sido para ella y no te interpongas en su felicidad, mi Sakura es una chica tan dulce y lo ha pasado muy mal con el amor, es momento de que encuentre la verdadera felicidad al lado de alguien que si la quiera- defendió.

-Sakura me quiere y yo a ella, lo que tenemos no va a desaparecer por un error de un momento en el que fui un imbécil que no se supo expresar y… lo que se que ella siente por mí no va a desaparecer solo porque ese idiota la pretenda por unos cuantos días… la conozco mejor que nadie…

Mebuki arrugó el ceño poco convencida.

•••

-Quiero hacer algo por ellos…- susurró casi con tristeza contemplando la vista del pueblo con un puchero en sus labios.

Estaban sentados en el engawa al costado derecho de la casa mirando montaña abajo el pequeño pueblo cubierto de luces y algunos sembríos expandirse bajo sus pies mientras bebían un té que Kana les había servido después de cenar, Sakura se acurrucó más contra su cuerpo y Sasori acomodó la manta con la que se cubrían dejando su taza ya vacía a un lado.

-¿Qué quieres hacer?-

-Bueno… al dispensario parece faltarle suministros, incluso creo necesario tener algunas medicinas ¿sabes? y los baños son un desastre, están limpios, pero es todo demasiado viejo, ni hablar de la sala de espera apenas tiene 5 sillas en pie, la calefacción va un poco mala y a ratos el calefón hace sonidos extraños temo que explote algún día- torció el gesto preocupada.

-Suministros, medicinas, baños, sillas, calefón- numeró Sasori en voz alta sin despegar los ojos del pueblo.

-Ah y el cartel está a punto de caerse- rodó los ojos.

-Y el cartel está a punto de caerse- repitió distraído.

-¿Mes estás poniendo atención?- infló las mejillas disgustada.

-Claro que si preciosa- rio- solo estoy pensando en cómo solucionarlo antes de irnos- le dio un suave toque en la punta de la nariz.

-¿De verdad?- sus ojos brillantes de ilusión le contemplaron embobados.

-Si, dame un momento, llamaré a un amigo arquitecto que vive en la ciudad y me debe un enooorme favor, le pediré encargarse de remodelar los baños tan pronto como le sea posible y llamaré a una empresa para encargar los suministros- sonrió- ¿Algo más que se le antoje a la princesa?- inquirió burlón levantándose para ir a buscar su teléfono.

-¡Sasori! ¡Gracias gracias! ¡Te adoro!- dio suaves saltitos enganchándose a su cuello animosamente.

-Se me ocurren mejores maneras de agradecerme, pero me conformo con esto por ahora- rio arrugando el ceño divertido antes de soplar contra su cuello haciendo un sonido gracioso- siento que estoy consintiéndote demasiado, no te acostumbres- sonrió de medio lado.

-Pues si no lo haces tú buscaré quien lo haga- se encogió de hombros fingiendo inocencia.

-Eres una pequeña manipuladora- la picó haciéndole cosquillas.

Sakura rio incontablemente empujando las manos masculinas lejos de su cuerpo ante el despiadado ataque hacia su integridad física.

Sasori le besó la frente con suavidad y dio vuelta sobre sus pies para entrar a la casa con una sonrisa satisfecha pintada en sus labios.

Todo iba de maravilla.

•••

-¿Q-qué es todo esto?- el bolso resbaló por su brazo aterrizando en el suelo por la impresión mientras sus ojos se humedecían contemplando los camiones y las personas aglomeradas fuera del pequeño consultorio y a la doctora Takahashi dando órdenes como toda una líder militar desde la entrada.

-¡Buenos días Hikari-san!- saludó alegremente Sakura descendiendo de uno de los camiones con una enorme caja de aspecto pesado.

-¡Hikari llegas tarde!- regañó la rubia con el ceño fruncido- ayuda a Sakura a entrar esas cajas antes de que la nieve las moje-señaló tan mandona como siempre.

Sakura rio feliz no podía evitar pensar en su tía Tsunade, bueno al ser familiares quizás podrían considerar a la doctora Takahashi una ¿tía lejana?- su sonrisa se amplió con el pensamiento.

Sasori se había movido realmente rápido con todo el asunto, solo tenían dos días para reparar tanto como se pueda del dispensario, incluso aunque Sasori se había negado a aceptarlo, Sakura le había entregado todos sus ahorros de Londres como donativo para comprar suministros de limpieza y demás cosas necesarias para el correcto funcionamiento del dispensario, a esas horas de la mañana el amigo arquitecto de Sasori ya había conseguido el plano del edificio, al ver el pobre estado del sitio Sasori decidió que tendrían que remodelarlo y reparar las estructuras sin demolerlo ni cancelar los servicios al ser el único dispensario del pueblo, por lo que el arquitecto sugirió llamar un colega ingeniero y comenzar a evaluar los daños y establecer una remodelación por partes, Sakura no podía estar más eufórica y aunque no lo demostrase abiertamente los ojos iluminados de la doctora Takahashi al dar ordenes a todo el mundo reflejaban la gratitud que sentía.

Era como un milagro de navidad atrasado.

Muchos jóvenes del pueblo se habían sumado como mano de obra en las remodelaciones, ayudando a instalar los nuevos asientos y una recepción en la sala de espera y amoblando el área de enfermería para que Hikari pueda hacer su trabajo en un sitio fijo y no en cualquier mesa que encontrase disponible, los muebles viejos y las camillas de los 90's eran historia, todos los insumos estaban siendo reemplazados por unos nuevos y mejores, aldeanos pintaban las paredes de la sala de espera mientras Sakura observaba todo con genuina ilusión, su corazón se sentía lleno.

-Gracias- abrazó con sinceridad a Sasori y el se inclinó ligeramente para rozar sus labios.

-Todo por la felicidad de mi preciosa novia-sonrió abiertamente.

Todas las tonalidades de rojo desfilaron por su rostro uno más intenso que el anterior y Sasori solo amplió su sonrisa divertido por el repentino mutismo de la pelirrosa.

-No me has preguntado- tanteó.

-¿Me dirás que no?- jugó deslizando con extrema suavidad un mechón rosado tras su oreja.

-¿P-podemos hablarlo más tarde?- desvió la vista hacia sus zapatos incómoda y Sasori suspiró.

-Solo di que si Sakura, no seas tan tonta- la doctora Takahashi le dio un suave golpe con el portapapeles en sus manos antes de colocar un visto en la improvisada lista de suministros que había realizado al llegar haciendo que Sakura casi echara humo por las orejas de por la vergüenza que sentía.

-¡No es momento!- reclamó azorada y se dio media vuelta huyendo del sitio hacia el almacén.

La suave risa de Sasori llamó la atención de la rubia mujer quien lo observó analíticamente.

-Dirá que sí- se limitó a responder la mujer llamando la atención del joven pelirrojo- está enamorada incluso si ella no sabe lo que siente, eres especial- sonrió como raras veces lo hacía- muchas gracias por todo.

-Oh no no, no me des las gracias a mi, yo solo estoy ayudándola a ella- señaló a la puerta del almacén del que Sakura salía arrastrando una camilla rota.

-Entonces gracias por ayudarla, te juzgué mal, siempre creí que serías un pequeño bribón casanova porque nunca visitabas a tu abuela, pero no eres un mal chico- sonrió satisfecha y le dio un pequeño golpe con su portapapeles a él también- vuelve al trabajo o te despido- bromeó.

-No trabajo para ti- le sacó la lengua juguetonamente antes de dirigir sus pasos a uno de los camiones para bajar más cajas.

Para el fin de la jornada todo lo que se pudo hacer en el corto plazo estaba perfectamente instalado y calibrado, el lugar tenía un aire totalmente renovado y poco quedaba del viejo y destartalado lugar que Sakura había encontrado, seguramente habrían muchos lugares así de descuidados en los pueblos rurales como ese, Sakura sintió tristeza en su corazón ante la idea, muchos ancianos mayores quienes en su mayoría residían en pueblos pequeñitos como ese no tenían acceso a servicios de salud adecuados y ante una epidemia como la que vivieron hace días en el pueblo muy poco se podía hacer.

Finalmente Sasori había entregado a la Doctora una carta de apadrinamiento de la fundación Akasuna que solía dirigir su abuela, Sakura y él se habían quedado casi toda la noche en vela planificando formas de ayudar a mejorar la calidad del vida de las personas de ese lugar tan bonito y apartado del mundo por lo que Sasori al haber heredado la dirección de la fundación creada por su abuela hace ya tantos años para apadrinar orfanatos decidió extender el apadrinamiento a los servicios de salud por lo que aquel acto se repetiría en más sitios que lo necesitasen.

Todo un sueño hecho realidad para Sakura.

Su novia

Sasori no había vuelto a mencionar el tema, caminaban en silencio hacia la casa, el atardecer se veía sumamente hermoso desde el punto en el que se encontraban en las escaleras que guiaban a la preciosa finca tradicional.

-Tenemos que hablar- pronunció nerviosa desviando la mirada hacia las puntas de sus zapatos evitando el contacto visual, el chico de ojos avellanados la contempló seriamente un par de escalones por debajo.

•••

Uno… dos… tres…

Nada.

Sasuke suspiró profundamente dejando salir todo el aire de sus pulmones y se deslizó descuidadamente en la silla.

Tres días.

Tres días era lo que llevaba intentando contactarla siendo olímpicamente ignorado, tres días era lo que apuntaba la fecha de última conexión en su whatsapp por lo que asumía que:

1. Tenía el móvil apagado o

2. Claramente no había contactado ni con sus padres al menos no por dicha red social.

Repiqueteó ansiosamente con los dedos sobre la fina madera del escritorio ¿Qué podía tenerla tan ocupada?

•••

-¿Sobre?- preguntó avanzando hasta estar en el mismo escalón que Sakura y tomarla suavemente del mentón para mirar sus ojos consternados.

-Lo que dijiste… lo que dijiste por la mañana- se sonrojó tratando de sonar segura- quiero darte una respuesta, pero antes quiero saber ¿Por qué?

-Porque me gustas- se encogió de hombros sin más.

-¿Es todo?- frunció el ceño ligeramente disgustada de escuchar una respuesta tan seca, esperaba algo mejor viniendo de alguien que había hecho tanto por ella- ¿Hiciste todo esto y me llamas tu novia sin habérmelo preguntado solo porque "te gusto"?- casi reclamó.

-Así es- asintió divertido.

-¡Sasori! No es momento de reírte de esto, por favor tómalo con más seriedad… yo… necesito una respuesta mejor- titubeó, sus mejillas ardieron avergonzándose de estar haciendo un drama- Dijiste que no querías una relación…

Exhaló el aire en sus pulmones en un suspiro exhausto y se rascó la roja cabellera repiqueteando suavemente con sus dedos sobre su cabeza mientras reunía las palabras correctas.

-Es verdad, no quería una relación, pero he cambiado de idea- le dio una pequeña sonrisa que a Sakura se le antojó más bien incómoda- haces demasiadas preguntas ¿Por qué no solo aceptas lo que siento por ti sin cuestionarlo todo?- hizo un puchero divertido.

-Porque ni siquiera sé lo que sientes realmente- murmuró con seriedad empezando a decepcionarse.

-Sakura…

-Sabes bien que el dinero no es un problema para ti ¿Cómo estoy tan segura de que todos esto no lo haces solo por capricho? ¿Cómo puedo estar segura de que no estás haciendo esto por uno de tus tantos impulsos? ¿Cómo estoy segura de si me quieres en realidad? ¡¿Cómo puedo estar segura de que no te aburrirás mañana y te irás y me dejarás sintiéndome una idiota como todos?! ¡¿Por qué!?- reclamó elevando el tono de voz con la rabia creciendo tras cada pregunta.

Estaba tan harta de ser un juguete para todos ellos, todos llegaban y hacían lo mismo, siempre la misma historia, Sasori parecía exactamente igual.

Sus primeros ligues de adolescencia aparentaban querer regalarle la luna y se aburrían a los tres días.

Deidara había sido incondicional para ella… las primeras dos semanas…

Y Sasuke… Sasuke era el peor de todos, había fingido apreciarla toda su vida para luego descartarla sin más tras obtener lo que todos querían…

Y Sasori… jugaba con ella, no quería nada, luego eran tan sobreprotector, luego desaparecía y la ghosteaba y luego solo llegaba por ella y la rescataba sin más… y le daba aparentemente todo lo que deseaba y se comportaba como todo lo que deseaba en un hombre…

¿Hasta cuándo?

¿Cuándo se rompería también ese encanto?

Respiró agitada, sentía los ojos arder y de repente todos los errores de su vida cayeron sobre sus hombros como el peso de mil toneladas.

-Porque me enamoré de ti Sakura- confesó, su voz fría sin titubear- y sé que no debería porque no quiero arriesgar tu seguridad porque estoy malditamente enamorado de ti hasta los huesos y jamás me he sentido así por nadie más y no entiendo esto, es insoportable no poder controlar lo que siento cuando estoy cerca de ti, por eso quiero que te vayas… en realidad quiero que te alejes para poder seguir siendo el mismo, pero cuando estás lejos de mi… no lo soporto.

Sus ojos avellana estaban fuertemente cerrados y mantenía los puños apretados intentando controlar la frustración que lo embargaba, su voz se quebró ligeramente antes de abrir los ojos para mirarla lastimero y pronunciar:

-Te extraño tanto cuando no estas…

-Sasori…

Se acercó despacio y con cautela acarició su mejilla sus ojos felinos la observaron fijamente tras la abundante hilera de pestañas que lentamente se aguaron con pequeñas lagrimas luchando por escapar colocando su palma helada sobre la mano que le acariciaba en un vano intento por retirar el cálido contacto contra su piel.

Fue imposible.

-Te amo Sakura… y es insoportable para mí el saber que jamás seré correspondido por ti de verdad, porque tu amor está con un idiota que no sabe lo que tiene y yo no merezco arrancarlo de ti así sin más, aunque te ofrezca el mundo para ti sola.

-¿Por qué piensas que no lo mereces?- retiro suavemente la mano de su mejilla para rodearle con los brazos en un cálido abrazo cargado de cariño.

Sasori se acurrucó en ella como un refugio sintiendo en su corazón aquella calidez que siempre le brindaba su reparadora cercanía.

Cuantas veces necesitó ese abrazo y nadie estuvo ahí para dárselo.

-¿Acaso sabes lo que se siente? Quemarse de esta forma por alguien y en el fondo saber que nunca sentirá lo mismo…

Sakura suspiró profundamente.

-Bienvenido a mi mundo- susurró.

Sin romper el abrazo sonrió con tristeza

-Tu no lo sabes todo de mí, Sasori ni yo todo de ti, jamás terminas de conocer a una persona incluso si es el amor tu vida.

Sasori bufó una risa irónica.

-¿Dices que soy el amor de tu vida?

Sakura rompió el abrazo sin poner demasiada distancia y le miró fijamente adentrándose en esos ojos avellana que parecían tan perdidos.

-No lo sé, pero podríamos descubrirlo-sonrió sinceramente y los tonos rosáceos y violetas del crepúsculo bañaron su faz haciéndola lucir aún más hermosa que nunca ante sus ojos pardos.

Sasori le devolvió una sonrisa triste pero la más sincera que le había otorgado en todo el tiempo que llevaba conociéndolo.

-¿Ahora lo entiendes?

-Nada importa ya, solo quiero vivir tranquila y si me amas… yo realmente quiero intentarlo- sonrió y buscó sus labios para besarlo con profundidad- quiero intentarlo Sasori- repitió contra sus labios.

-Intentemos entonces- susurró rozando sus labios antes de tomarlos nuevamente en un beso cargado de intensidad.

•••

-¡I love rock and roll so put another dime in the jukebox baby!

Sasori subió el volumen a tope sin dejar de cantar el coro a todo pulmón junto con Sakura que reía y bailaba absolutamente fuera de si no cabiendo en su felicidad, las luces de colores y los reflectores se vislumbraban, la música estaba a tope y ya desde ese lado de la carretera podía ver algunas camionetas con motocicletas acercándose a la explanada donde correrían la carrera de exhibición.

31 de diciembre…

Sakura sacó la cabeza por la ventana agitando su mano con emoción cuando sus ojos vislumbraron a Konan en la entrada del bar junto con Yahiko y Nagato que discutían por alguna razón.

Se lanzó a los brazos de la chica de cabellos azules sin tan siquiera dejar a Sasori detener la marcha del todo.

-¡Konan!

-¡Hey! ¿A qué viene tanta efusividad?

Sakura rió alegremente.

-Konan deja de tratar de ligarte a mi novia- regañó falsamente Sasori riendo divertido.

-¡Te lo dije!- exclamó Konan a Yahiko- me debes 20 pavos-estiró su mano chasqueando la lengua divertida.

-¿Entonces apuestan sobre mi vida amorosa?- rodó los ojos.

-Más o menos- entrecerró los ojos Yahiko sacando un billete de su cartera y colocándolo en las manos de una triunfante Konan.

-Un placer hacer negocios contigo- sonrió besando su mejilla.

-Muy bien chicos habrá que apurarse, casi son las doce, tu moto está lista ¡Hora de ir a la pista!- corrió siendo seguido por su inseparable mejor amigo y su novia.

-¿Lista para verme correr?

-Te he visto correrte varias veces- susurró coqueta contra sus labios aprovechando el alto volumen de la música.

Sasori la apegó más a su cuerpo atrapando sus labios en un beso pasional que le robó un suspiro a Sakura, su lengua jugó con la suya un largo rato antes de separarse por la necesidad de respirar, el pelirrojo delineó el labio inferior de Sakura con la punta de su lengua sensualmente.

-Luego probaremos algo que te va a encantar-ronroneó en su oído.

Sasori era un chico malo en toda su extensión, frunció los ojos excitada y el empezó a caminar unos pasos por delante llevándola de la mano para no perderla entre la multitud, el minivestido negro de brillantes y las medias de rejilla le estaban congelando las piernas y poco la refugiaban las botas altas y la chaqueta de cuero de Sasori sobre sus hombros, se había alisado el cabello y se había hecho dos finas trencitas a los costados decoradas por perlitas brillantes, los labios rojos y glitter en su maquillaje, se veía preciosa, deslumbrante, justo como deseaba verse en una fiesta de fin de año.

Había vuelto a ser ella misma y caminaba de la mano con un chico que no controlaba su ropa, que le decía que se veía sexy, que la presentaba a todos sus amigos sin hacerla sentir un trofeo, por fin se sentía apreciada tal y como era.

Por fin tenía el trato que siempre deseó tener.

Por fin había dejado de sentirse una hermosa muñeca exhibida en un aparador, Sasori la hacía sentir en las nubes.

El ambiente.

Las luces que iban y venían, la música a tope la hacía sentir hiponotizada, si esa fuese su última noche en la tierra desde luego moriría contenta, de la nada varias bolsas con polvos de colores brillantes de neón flotaron en el ambiente arrancando al unísono un grito de júbilo, enormes pantallas se preparaban para anunciar el conteo hacia atrás.

-¿Qué te parece?

-Es la mejor fiesta en la que he estado en la vida- afirmó risueña sin poder dejar de contemplarlo todo admirada.

Era un desacato total, personas gritando, personas riendo, personas bebiendo y rompiendo botellas, personas bailando sobre coches y haciendo trucos con motos, sin ningún tipo de control…

Estaba fascinada.

-Ven, le pedí a Hidan algo especialmente para nosotros- rio Sasori y entonces justo a 60 segundos de la media noche su canción favorita reventó en los parlantes animando a todo el mundo.

-¿¡DJ GOT US FALLIN' IN LOVE!?

Salto emocionada a los brazos de su novio dándole múltiples besos en toda la cara mientras reía siendo arrastrada por Sasori hasta la improvisada pista, aferró las manos a su estrecha cintura, ella jugó con las solapas de su chaqueta atrayéndolo hacia su rostro, el buscó sus labios casi con necesidad sin dejar de bailar y Sakura agradecía con toda su alma estar viviendo ese momento sobria.

Uno de los mejores momentos de su vida.

Solo Sasori podía transformar la navidad y fin de año más catastrófica de su vida en la más feliz que pueda recordar, su cabello rosa se balanceó al ritmo pegajoso de esa antigua canción que al parecer a todos traía nostalgia, felicidad y buenos recuerdos.

¡5!

-Gracias- sonrió con genuina felicidad- gracias por todo esto- pegó sus frentes y lo besó de nuevo.

¡4!

-Haría cualquier cosa por ti- susurró contra sus labios- Te amo más que a nadie en este mundo-profundizó el beso.

¡3!

Konan y Yahiko los interrumpieron risueños entregándoles dos botellas de cerveza y un shot de algun brebaje desconocido pero que seguramente estaba buenisimo, Sakura lo bebió de golpe sin miramientos y Sasori la imitó riendo.

-¡Cómo me encanta el alcohol carajo!- gritó de felicidad Sakura siendo secundada por algunas personas a su alrededor.

¡2!

-Rápido todos la última foto del año- los reunió Konan haciendo la foto para subirla a sus redes y las del bar.

Sakura sonrió ampliamente para la primera foto y para la siguiente besó la mejilla de Sasori, quien sacaba la lengua a la cámara haciendo un gesto de cuernos con la mano derecha en la cabeza de Yahiko que hacía otra mueca graciosa inflando las mejillas mientras Konan reía en la cámara.

¡1!

-¡FELIZ AÑO NUEVO!- gritaron todos en el sitio al unísono seguido de varios gritos de júblilo y chiflidos, el terreno tembló por el salto que dieron las personas al mismo tiempo, todos comenzaron a abrazarse y felicitarse conocidos y desconocidos sin distinción.

Sakura fue guiada por Konan hacia la zona desde la que observarían la carrera subiéndose al capó de la camioneta de Yahiko, vio a Sasori lanzarle un beso desde la pista antes de colocarse el casco y sopló un beso con su mano de vuelta.

-Sabía que acabarían enrollados en algo romántico- rio Konan a su lado- eres la primera chica que nos presenta, solía ser muy huraño el cabrón.

-¿En serio?

-Si, bastante amargado, pero no es mala persona ¿Sabes Sakura? Ni todos los pobres son unos santos ni todos los ricos son personas de mierda- Sakura rio asintiendo con esta afirmación, Konan se acomodó sobre el capó del coche recargándose sobre sus brazos riendo juntas- Solo mira a Sasori, el asqueroso se pudre en dinero, pero ahí está reventándose con el vodka más barato que te puedas imaginar y corriendo la moto más cara del mercado reparada por las manos expertas más baratas de Japón.

Sakura sonrió.

-Hey hey y no es una queja, que Sasori es el mejor cliente de mi suegro le paga muy bien y a tiempo- rio divertida.

-Si te soy honesta prefiero la belleza en las cosas que no puedo ver- dio un trago a la cerveza y suspiró relajada- Me encanta esto…

-Lo sé… es hermoso ¿verdad? El olor de las llantas quemadas, el alcohol, las luces, el ambiente…

-Es perfecto

-El paraíso para inadaptados como nosotros- rio fuertemente Konan entonces Sakura se dio cuenta que la peliazul ya iba bastante entrada en copas y rio con ella.

-¡Necesito ponerme a mil!- gritó Sakura justo mientras Sasori cruzaba la línea de meta y la gente se acercaba emocionada y lo elevaban en peso cargándolo como el gran campeón.

-¡Hey! ¡Bajen a mi novio eh! ¡Cuidado la billetera que los estoy viendo!- exclamó abriéndose paso en medio de la gente mientras bajaban a Sasori con cuidado y este tiró de su muñeca para elevarla de la cintura y plantarle un gran beso en los labios.

-¡Te amo hermosa!- gritó para que Sakura pueda oírlo en medio del griterío y la música a tope.

-¡Te amo idiota!- gritó de vuelta mientras el le hacía dar vueltas sin que sus pies toquen el suelo y reían.

-¡¿Sakura?!- exclamó Naruto llegando junto a ellos corriendo- ¿Dónde te habías metido? Todos tratábamos de contactarte, Sasuke está volviéndose loco porque no le devuelves las llamadas.

-¿Naruto? ¿Qué haces aquí?- preguntó divertida.

-Nagato es mi primo, me trajo para ver la carrera, no esperaba encontrarte aquí- sonrió el rubio socarrón- también está Shisui, debe andar por ahí ligándose a alguien.

Sakura rio sintiendo el efecto de lo que sea que haya bebido combinado con la cerveza.

-Valeee, luego lo llamo- agitó su mano restándole importancia- Tengo que presentarte a mi novio, aunque ya lo conoce ¡Sasori!- gritó.

El pelirrojo que había sido rodeado por una bolita de personas llegó pronto a su lado y sonrió gratamente sorprendido de ver a Naruto abrazándolo amigablemente.

-¡Hombre que bueno verte por estos lares!- rio

-Felicidades fue una gran carrera joder- rio el ojiazul- que gran fiesta por cierto- feliz año nuevo a los dos ¿Entonces están saliendo oficialmente?

-Fue difícil, Sakura se resistió- bromeó el pelirrojo- pero esta preciosidad es solo para mi- le sopló el cuello juguetonamente.

-Me alegra saberlo- sonrió sinceramente Naruto, pero algo en su mirada no convenció del todo a Sakura- en fin, iré a buscar a mi chica, fue al baño, su padre no sabe que la traje aquí así que creo que nos iremos un poco temprano, te encargo a Shisui si lo ves por ahí- rio Naruto lanzándole una mirada de "hablamos después" a Sakura antes de comenzar a caminar con dirección al bar.

-¿Dijo que vino con una chica?- preguntó sorprendida Sakura.

-Naruto no pierde tiempo- rio Sasori- vamos a bailar.

El ritmo envolvente de The nights recorrió toda la explanada y Sakura comenzó a ver en cámara lenta los fuegos artificiales sobre su cabeza, cerró los ojos inspirando profundo y a abrirlos se encontró de frente con los ojos avellanas más hermosos que había visto en su vida observándola completamente embelesados.

-Eres increíble- enredó sus dedos en el cabello rojizo sin dejar de bailar al ritmo de la música.

-Tu eres increíble- sonrió tomando entre sus dedos una de las delicadas trenzas jugando con las piedrecillas- hay algo que quiero probar contigo- rio y sacó una bolsita con dos píldoras de colores.

-¿Qué es eso?- inquirió curiosa.

-Algo que nos hará ver de que color es saturno- una sonrisa traviesa se expandió por su rostro puso la pastilla entre sus labios y besó a Sakura pasándole la mitad.

•••

-¡¿Es Sakura!?- los ojos de Ino casi se salen de sus orbitas y le dio a Sai una sonrisa preocupada desviando sus ojos de la pantalla en la que se observaba a una pelirrosa bailando sensualmente con una peliazul sobre una barra dándole tragos a una botella de tequila y luego besándola en los labios cruzándose el licor en un live hecho por quien sabe quién- Dios mio…-suspiró.

Sai presionó el emoji del fueguito tomando del pelo a Ino quien le miró con ojos entrecerrados ofendida.

-¿Dónde está?-rio ante la reacción de la rubia.

-No tengo ni la más jodida idea…- masculló molesta, sacó su teléfono y salieron juntos a la entrada de la casa familiar de Sai- creí que estaría en la cena de su familia, Mebuki dijo que por la mañana avisó que vendría a casa y dijo que llevaría a Sasori…

-Pues son las 3AM Ino…

-Ya, ya veo, oye espera… Naruto está ahí con Shisui- se sorprendió al reconocer el mismo sitio en las historias de Naruto.

-No nos invitaron- afirmó Sai ofendido.

-No, es casualidad, seguro coincidieron, pero no sé por qué Sakura no me contó de esto- deslizó en la pantalla llegando hasta la ultima historia de Sakura, una foto de Sasori fumando con un emoji de corazón.

-¿Sasori?- Sai asomó sobre su hombro para mirar lo mismo que su prometida.

-Pues estar está con él, la pregunta es si Mebuki sabe en lo que están metidos…

Las sirenas de policía sonaron a lo lejos cruzando el carretero con velocidad e Ino tuvo un horrible presentimiento.

-Le enviaré esto a Sasuke- rio reenviando el link al pelinegro desde el teléfono de Ino.

-¡No! Espera ¿Qué haces? ¿Eres tonto?- regañó apresurada.

Demasiado tarde Sasuke en seguida comenzó a escribir.

-Mierda… ¿Qué hiciste Sai?

•••

El teléfono sonaba.

Lo sabía, el teléfono sonaba sentía su vibración multiplicada x1000 la piel desnuda de su pecho.

Lo sacó de en medio de sus senos observando la pantalla distorsionarse en colores y sobresalir como en una realidad aumentada, rio tontamente antes de responder.

-¿Hola?

-¿Dónde estás? No estoy molesto Sak… iré por ti ¿sí? ¿Te encuentras bien?- escuchó un suspiro aliviado del otro lado de la línea.

-Sasi está conmigo- se limitó a responder con una risilla- ¡Amor basta!- exclamó juguetona intentando liberarse de los dedos de Sasori sobre su cintura quien le hacía cosquillas.

-Estoy… subiéndome por las paredes, Sakura ¿Dónde te has metido?- el grave y apesadumbrado sonido de su voz sonando entrecortado por la poca recepción.

-¿Literalmente?- sonrió de medio lado inapropiadamente divertida y ¿satisfecha?

-Por supuesto que no- negó- pero tú me entiendes… ¡ahrg! ¡Dios! Sakura solo… lo siento ¿ok? Lo siento… necesito verte ¿Dóndes estás? No puedes solo desaparecer así, tus padres están preocupados…- su voz ahogada y sumida en la desesperación le hizo imaginarlo tirándose de los cabellos.

Su voz se transformó en una estruendosa carcajada, el sonido de la música envolvente al ritmo de Ride It y la boca de Sasori devorando su cuello bajo los efectos del éxtasis que ambos habían consumido habían enviado de vacaciones todo rastro de control sobre sus sentidos y emociones.

Todo se escuchaba tan lento y distorsionado.

Divertido.

Fascinante.

Su mundo daba vueltas, pero se sentía tan tan… bien cuando repentinamente todo comenzó a acelerar y la adrenalina se disparó en su cuerpo como una turbina.

-¿Q-Queee? No entiendo nada ¿Tu lo entiendes?- habló entre gritos sin parar de reír completamente ida y jugueteando con los dedos de su mano libre en los cabellos rojizos del hombre enredado su cuerpo y un suave suspiro escapó de sus labios cuando Sasori le apretó los senos sobre la ropa.

Estaba tan perdida.

El teléfono móvil fue bruscamente arrebatado de sus manos.

-Piérdete Uchiha, deja en paz a mi novia- exclamó fuertemente Sasori muerto de risa y sacándole la lengua infantilmente al teléfono haciendo que las risas de Sakura incrementaran, intentó cerrar la llamada, pero sus dedos no podían enfocar el rojo botón de cancelación, el teléfono vibraba en señal de que Sasuke seguía hablando.

-Ay dame eso- forcejeó Sakura.

-¡No!- exclamó posesivo aferrándose al aparato abrazándolo entre sus brazos graciosamente haciendo que a Sakura le doliera el estómago de tanto reír.

Se sentía flotar.

Jamás en la vida se había sentido tan bien… con tanta… energía, ni en sus mejores borracheras, ni en los mejores momentos de su vida se había sentido tan eufórica como en ese momento, como una enorme revelación los ojos pardos de Sasori mirándola fijamente detrás de esa gruesa cortina de pestañas que los enmarcaban le mostraron el universo entero, repentinamente la suave voz de Ino cantando una canción llegó a sus oídos como una alucinación mientras lo veía reír jugueteando con su teléfono victoriosamente en su mano derecha y con la izquierda se echaba los rebeldes cabellos pelirrojos hacia atrás sensualmente.

"Todos los chicos buenos van al cielo, pero los malos bajan el cielo para ti"

Él era tan… abrumadoramente guapo que parecía irreal… había algo en el aura sensual y magnética que desprendía y se preguntó si en algún momento de su vida se había sentido así de atraída hacia alguien.

No despegó sus jades de la mirada felina de Sasori que la recorría con una arrogante sonrisa dibujándose en su rostro después de carcajearse, probablemente le había notado comérselo con la mirada.

¿Eran algo?

No lo sabía…

-Me casaría contigo en este momento Sakura, podría morir por ti…- susurró contra sus labios rozándolos sus ojos ardiendo con necesidad.

-Si…- respondió antes de comenzar a besarlo con intensidad, Sasori hundió su lengua ahogando los suspiros y suaves gemidos de una muy sobre estimulada Sakura que parecía estar en el pico del éxtasis.

La llamada se cerró.

El sonido de sirenas de policía se intensificó la gente comenzó a huir despavorida por todas partes, fuegos artificiales brillaron en el cielo y el alma de Sakura vibró con ellos, la gente gritaba y corría por todas partes empujándolos y aún así no podían dejar de besarse.

-Ven, tenemos que irnos- no era la primera vez que los sorprendía una redada de la policía, es más huir de ellos era la parte divertida, la única diferencia es que esta vez estaba demasiado drogado para conducir su motocicleta, Yahiko y Konan entraron aburridos a buscar los permisos de funcionamiento del bar y demás documentación para esquivar el arresto riendo.

Qué buena forma de cerrar una fiesta de fin de año.

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Notas de la autora:

El Team Sasuke odia este capítulo, el team Sasori ama este capítulo, tranquiiilos es parte de la historia xD

Con cariño,

Azulen.