Danganronpa Re: IF
Capitulo III.
Todo era sombrío para Makoto Naegi, tenía un ardor que recorría todo su cuerpo y por más que lucho para distinguir algo, solo había oscuridad para él, su mente estaba confusa por el hecho de la rápida sucesión de imágenes que pasaban frente él y aparentemente no les veía sentido.
Se veía a si mismo junto a los Estudiantes del juego de matar, pero en un escenario completamente diferente, eran borrosas y fugaces, pero se impregnaban con fuerza en su mente y por alguna razón que no entendía…
Le eran muy familiares…
Al parecer según lo que se le mostraba, tenía una excelente relación con todos, si las efímeras sonrisas en las imágenes de los estudiantes fueran indicativos de algo, pero a pesar de la nueva información hay algo que lo mantenía confuso…
Recurrentemente la imagen de una chica de cabello negro y expresión dura le venía como torrentes, sentía una familiaridad extraordinaria ante la imagen de la mujer, pero por alguna razón no podía recordarla en lo absoluto por más que se forzara.
Eso lo frustraba en demasía, e intento darle todas las vueltas posibles, exigiendo su mente al máximo, sin resultados porque no podía acordarse de aquella mujer…
Su mente siguió divagando momentos después, varias imágenes más pasaron por la mente de Naegi, pero en ningún momento se perdió para admirar en las cuales la pelinegra salía con la esperanza de poder recordarla.
Sus pecas y su mirada severa eran sus rasgos identificativos, y por alguna razón ella le recordaba a alguien que había visto antes…
Pero por alguna razón, le costaba hacer la conexión.
. . .
"…Egi… ¿Naegi, estas despierto?"
El susodicho abrió los ojos con lentitud, descubriendo un olor cortante a antisépticos que entraban por sus fosas nasales, estaba acostado en lo que parecía ser una camilla de hospital, un hecho recalcable es que veía una cabellera rubia justo frente a su cara.
Prestando más atención se dio cuenta de que era Junko, quien estaba muy cerca de el con una mezcla de emociones que iban desde alivio al verlo despierto hasta la preocupación.
En otras situaciones el afortunado hubiera estado sonrojado y avergonzado por la cercanía de la Modelo, pero sus sentidos estaban ligeramente atontados, no recordaba muy bien porque estaba en el lugar, ya que su mente estaba ocupada con las últimas imágenes de la mujer que vio.
"¿Estas bien o no?" Ella pregunto con más impaciencia, haciendo que Naegi saliera de sus pensamientos.
"S-sí." Fue la respuesta de Makoto, se dio cuenta de que su garganta estaba seca, por lo que trago saliva con dureza para que le resultara más fácil el hablar.
Junko no respondió, mientras se alejaba de él y se sentaba tranquilamente en una de las sillas en las esquinas de la habitación, para Makoto ahora estaba mucho más claro de que estaba en una enfermería.
"Por favor, Junko, dime que fue un sueño…" Naegi empezó con languidez, tenía la vana esperanza de que todo lo que había pasado antes no fuera verdad.
"Me gustaría decirlo, pero no, es real… Desgraciadamente." Se lamentó Junko mientras su sonrisa se volvía una expresión triste.
Makoto compartió su expresión, pero decidió preguntar. "A todo esto… ¿Qué me sucedió?"
Ella se aclaró la garganta antes de responder. "Mm… Aun no lo sabemos en realidad, Maizono nos contó que te encontró al borde de un desmayo y perdiste el conocimiento… Casualmente salí poco después, ya sabes para descubrir tu secreto y allí me entere de todo."
"Oh, ya veo…" Makoto respondió, pero fue interrumpido por Junko quien alzo una mano para que se callara.
"¿Qué demonios hiciste para acabar así? ¿Acaso aun no te has dado cuenta de que tus dedos se achicharraron por una gran carga eléctrica? Según Monokuma, dijo que nos los perderías… Pero tengo curiosidad en saber cómo acabaste así, aquí no hay conectores para enchufar nada."
Makoto trago saliva, nervioso. "¿Eso? Oh bueno, es que digamos que…"
Antes de Makoto pudiera terminar, Junko le vio con una mirada dura mientras fruncía el ceño, ese semblante le recordaba en demasía al de la pelinegra que había aparecido en su mente antes, si a eso se le sumaba el pequeño rastro de pecas en su rostro cubiertos por el maquillaje…
"¿Digamos que?" Inquirió Junko mientras se cruzaba de brazos.
"Eh… Encontré un botón de escape en la maquina MonoMono, y Monokuma dijo que lo probara y que no me mataría el usarlo, por lo que… Lo hice." Respondió el con una sonrisa nerviosa. "Pensé que… Podría ayudarnos a escapar…"
Silencio.
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"¿En serio hiciste eso?" Pregunto Junko incrédula.
"Si."
"¿Sabes que fuiste un idiota, no?
"Si."
"¿Y sabes que no se puede confiar en Monokuma, no?"
"Si."
"¿Lo volverías a hacer?"
"Si… ¡Digo, no!" Se corrigió con rapidez Makoto al darse cuenta de que ahora estaba respondiendo solamente por reflejo.
Junko al parecer decidió no darle más vueltas al asunto y se quedó en silencio, mientras Makoto la seguía mirando fijamente intentando comparar ambas similitudes, tanto las de la rubia como la de la pelinegra que aparecía en su mente…
Su mente estaba en extremo volcada a averiguar más sobre ella, ¿Quién era? ¿Por qué sentía como si la hubiera visto antes? Y más importante… ¿Por qué no podía evitar comparar a la rubia con ella?
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"Si me sigues mirando así, comenzare a ponerme nerviosa…" Junko le dijo mientras le devolvía la mirada, Makoto no pareció inmutarse ante el comentario de la rubia.
"Junko…" Comenzó, haciendo una pequeña pausa antes de continuar. "Acaso… ¿Nos hemos visto antes?"
Silencio.
.
.
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Ambos se habían quedado en completo silencio, Makoto con una expresión interrogante a la espera de su respuesta y Junko quien por un momento pareció conmocionarse ligeramente, ahora tenía una mirada en blanco.
Para el Afortunado puede que esta sea una pregunta muy estúpida, pero era algo que no podía sacarse de la mente y para estar tranquilo era mejor aclararlo.
Siguió esperando respuestas por varios segundos más hasta que la rubia finalmente hablo.
"¿Es en serio?" Ella pregunto con indiferencia y los brazos cruzados.
"¿Q-que?"
"¿En serio es lo mejor que se te ocurre, Naegi?"
"¿A qué te refieres?"
"¿Acaso no sabes que esos trucos para ligar no se usan hace más de… 20 años, tal vez?" Respondió ella mientras se colocaba una mano en el mentón y empezaba a mirar el techo, pensativa.
Makoto pareció un poco ido por un momento, hasta que la comprensión de las implicaciones de la rubia hizo sinapsis en su cerebro para después levantar los brazos rápidamente en negación.
"¡No me refería a eso, lo juro! Sino que… No sé cómo explicarlo, es como si te hubiera visto antes…" Naegi murmuro absorto, pero después coloco una mano en su frente mientras forzaba su mente a brindar una respuesta más clara.
Junko se encogió de hombros. "Descuida, no eres la primera ni la última persona en intentar usar esos trucos conmigo." Le respondió ignorando lo que Naegi le había dicho.
"Te dije que no me refería a eso…" Insistió el Afortunado con vergüenza.
"Claro, claro, señor." Dijo la rubia con un tono que no ocultaba para nada su escepticismo, pero segundos después se aclaró la garganta. "De todas formas, ¿Estas realmente bien? Tus heridas se veían bastante mal cuando te mire antes de que te trajeran, además, estuviste fuera toda la noche, por si no lo sabias ya son las 8AM."
Makoto no respondió y se limitó a escanear todo su cuerpo, sentía un ligero cosquilleo tal vez producido por la electricidad que había viajado por su sistema y había dejado pequeñas secuelas, además de que los dedos de sus manos estaban completamente vendados hasta las muñecas.
Sus manos le ardían cuando intentaba cerrarla en puños, pero no era un dolor especialmente grave aunque si algo intenso, por lo que al menos que fuera necesario no debería usarlas mucho.
Y por último, un detalle del que no se había dado cuenta por la distracción de hablar con Junko además de la desorientación inicial, era el hecho de que no llevaba puesta su chaqueta de siempre, sino una camiseta marrón informal que solía usar bajo de ella como primera capa de ropa.
"¿Dónde está mi chaqueta?" Pregunto Naegi con curiosidad, aun recordaba que tenía algunas cosas allí, como la Rosa in vitro que había conseguido anteriormente.
"En mi habitación, Sakura te la quito para revisar si no tenías alguna herida grave, pero después de confirmar que habías sufrido una descarga eléctrica decidí guardarla." Respondió ella casualmente mientras se estiraba en su silla.
"Ya veo, gracias por eso."
"¿Quieres que te la traiga o algo?" Pregunto ella mientras se levantaba de su asiento y se acercaba a donde el yacía acostado.
El negó con la cabeza cortésmente. "Creo que puedo levantarme, no te preocupes." Indicó el mientras se acomodaba para posteriormente sentarse en la camilla donde se encontraba, se dio cuenta de que no tenía sus deportivas, sin embargo las encontró cerca con la mirada.
Cuando sus pies tocaron el piso le resulto difícil mantenerse estable y por un momento pensó que caería de cara al suelo, pero Junko fue rápida y lo tomo por el pecho mientras lo sostenía.
"Oye, oye, cuidado que estas más frágil que el cristal." Se burló ella sin soltarlo.
El Afortunado después de unos segundos pudo andar por sí mismo mientras Junko le dejaba libre pero se mantenía cerca por si acaso perdía el equilibrio de nuevo, ya que según el propio Monokuma sus síntomas podrían ser desde movimientos involuntarios hasta perdidas temporales del conocimiento.
Un hecho que le llamaba poderosamente la atención es que Junko pudiera sostenerlo sin problema con una sola mano, ya que si bien no era el más pesado, no era alguien ligero en lo absoluto pesando una media de 50 Kilogramos…
Solo le decía que ella era físicamente más fuerte de lo que aparentaba.
Pero ignorando todos esos pensamientos se colocó sus deportivas con rapidez apoyándose en uno de los asientos adyacentes a los que Junko había estado usando para ponérselas.
"Entonces, ¿Estás listo? Ya sabes, para ir… A mi habitación…" Pregunto ella con un tono sugerente haciendo que Makoto se sonrojara por la vergüenza.
Él se aclaró la garganta. "No lo digas de forma tan obscena, solo iré por mi chaqueta." Expreso con un destello de vergüenza en su voz que hizo que Junko se riera con ganas.
"¡Ya lo sé, ya lo sé! Es que solo tienes que ver tu cara." Fue la respuesta de la rubia entre risas, se detuvo momentos después mientras le miraba con una sonrisa. "Por cierto, después de buscarla, deberíamos ir al comedor, los demás estarán allí. Maizono y los demás estaban preocupados."
Makoto asintió ante sus palabras. "Por supuesto, entonces, ¿Nos vamos ya?" Pregunto y esta vez fue el turno de la rubia para asentir antes de que ambos salieran de la enfermería en dirección a la habitación de Junko.
. . .
Caminaron por los tenebrosamente iluminados pasillos, el más que logrado intento de Monokuma para hacer parecer la academia en un lugar de ultratumba, pero solo era cuestión de tiempo para que Makoto se acostumbrara.
Llegaron al lugar de residencia de todos, mientras podían ver a simple vista la puerta hacia el comedor, ambos le ignoraron de momento mientras caminaban hacia la habitación de Junko a paso tranquilo.
Cuando estuvieron frente a ella, la rubia se detuvo antes de tomar el picaporte de la puerta que tenía un icono de su cara en un patrón de 8 Bits al igual que todos, el Afortunado ladeo la cabeza, confundido.
"¿Pasa algo, Junko?" Pregunto él.
Ella giro hacia el con una sonrisa. "Así que me seguiste… A mi habitación." Junko le dijo mientras ensanchaba los dientes, Makoto instintivamente retrocedió con cautela.
"Junko…" Reprendió el afortunado con una sonrisa nerviosa de manera poco convincente.
Con una carcajada la rubia continúo. "Lo siento, lo siento, en fin, vamos a buscar tu cosa para que vayamos con los demás."
Sin más preámbulo, abrió la puerta de su habitación mientras se precipitaba dentro de ella con relajo, Makoto se quedó allí sin moverse frente al torno hasta que Junko que se había sentado en su cama le llamo con un gesto para que se acercara.
Entro con lentitud, mientras el embriagante olor a perfume inundaba sus sentidos, un aroma en extremo agradable para él, tanto así que ni siquiera noto cuando se sentó al lado de Junko en su cama.
"¿A que no huele genial?" Pregunto ella con una sonrisa.
"Si." Fue la simple respuesta del afortunado.
La rubia asintió con aceptación mientras se estiraba en su cama hasta sacar la chaqueta de Makoto debajo de su almohada, mientras la arrastraba hacia ella y se la entregaba.
"Toma."
El la recibió un poco perplejo por donde ella la guardaba. "G-gracias."
Sin dudar se la coloco con rapidez, mientras se daba cuenta de que también estaba impregnada con el aroma de la habitación, cuando la tuvo puesta finalmente se dio cuenta de un detalle relevante al meter las manos en sus bolsillos.
Junko le miro contemplativamente mientras intentaba averiguar lo que buscaba, pero después coloco una mano en su hombro, llamando la atención de Naegi.
"¿Buscas eso?" Pregunto la rubia mientras le señalaba hasta la estantería en miniatura aledaña a la cama que tenían todas las habitaciones, cuando volteo la mirada en esa dirección se encontró con la Rosa in Vitro acomodada allí.
"Si." Respondió Naegi.
Ella se levantó de la cama mientras daba unos pasos para recogerla, girándose para estirarla hacia él y devolvérsela. "Ten."
Makoto miro a la mano extendida de la chica, mientras su mente empezaba a volar de nuevo, tal cual como un videojuego presentando errores, las imágenes que se le mostraban eran poco claras salvo por la presencia constante de…
Aquella mujer de cabello negro.
Tomo su cabeza por un momento mientras sintió que una ligera punzada de dolor le pasaba por la sien, respiro hondo mientras sentía que el dolor desaparecía, dirigiendo la mirada hacia una Junko con expresión preocupada.
"¿Estas bien?" Pregunto la Modelo con una mueca inquieta.
Makoto asintió con lentitud. "Si." Respondió mientras miraba su mano aun extendida, alzo su mano izquierda vendada mientras negaba con la cabeza. "Con esa Rosa, descuida, puedes quedártela. Un regalo de mi parte."
El sonrojo de Junko no pasó desapercibido para el afortunado, pero fue solo momentáneo antes de que ella le diera una sonrisa pícara.
"¿Oh? No sabía que eras de ese tipo de chicos." Se burló ella con expresión altiva, pero en ningún momento la sonrisa abandono su rostro. "Intenta no ser tan obvio para la próxima."
"Creo que hubo un malentendido aquí…" Suspiro Naegi ya acostumbrándose al comportamiento burlón y atrevido de Enoshima.
Ella volvió a acomodar el regalo de Naegi en su mini estantería para después caminar hacia la puerta de su habitación, sin ya más que hacer le hizo un ademan a Makoto para que saliera y con lentitud lo hizo, abandonando el atrayente olor a perfume de la habitación de la rubia.
"Entonces… ¿Vamos ahora al comedor, no?" Pregunto el chico mientras seguía a la Modelo.
"Exacto, algunos estaban muy preocupados por ti después de verte en ese estado, por eso deberíamos al menos avisarles que estas bien, ¿No crees?" Ella le dijo mientras giraba un poco la cabeza para verlo.
"Si." Asintió el en respuesta.
Se abrieron paso el pasillo residencial con Junko liderando la marcha hasta salir de él y caminar directamente al comedor, algunas voces eran audibles desde fuera, ahogadas por la puerta y la distancia, la Modelo fue la primera en entrar seguido de Naegi.
. . .
Cuando ambos entraron se sorprendieron al ver que absolutamente todos los demás estudiantes se encontraban allí, ellos dirigieron su mirada a ellos dos con diferentes grados de interés mientras algunos se acercaban a Makoto.
"¡Makoto! ¿Estás bien?" Maizono fue la primera en preguntar mientras lo tomaba por los hombros, su expresión delataba toda la preocupación que sentía.
"Si, estoy bien, descuida." Respondió con tono suave, los ojos de la Idol pasaron a sus manos vendadas.
"¿En serio estas bien, hombre?" Esta vez fue el turno de Leon de preguntar mientras se acercaba a él, pero a diferencia de Maizono el no invadió su espacio personal.
"Amigo, te ves como si tus manos hubieran sido destruidas." Comento Hagakure.
Byakuya chasqueo la lengua con disgusto. "Eso fue exactamente lo que paso, idiota." Espeto el con desdén.
"S-sí, idiota." Toko acompaño con una sonrisa siniestra propia de aquel que se complace con la maldad.
La imponente Sakura camino hacia él, seguida de cerca por la nadadora definitiva quien masticaba alegremente una dona, con su regia mirada y sus brazos cruzados hizo que Makoto y Junko retrocedieran con Maizono apartándose de él.
Leon y Hagakure por su parte… Ya se encontraban sentados lejos del lugar, mientras los demás miraban con expectación y otros como Byakuya y Celestia ignoraban lo que pasaba mientras la última le ordenaba un té a Hifumi.
"Nos alegra saber que estas bien." Dijo la Luchadora definitiva mientras se permitía sonreír con relativa felicidad. "Cuando te vimos en el suelo inconsciente con espasmos, pensábamos lo peor…"
Makoto trago saliva ante el relato de Sakura mientras inconscientemente se imaginaba a sí mismo en la situación que le explicaban y una mueca contrariada le invadía por esos pensamientos.
"Sayaka nos llamó a todos para pedir ayuda, y actuamos rápido… Algunos más que otros." La peliblanca le lanzo una mirada a Togami, quien no se inmuto ante ella. "Pero, lo que quiero decir es que… Tengas más cuidado, Monokuma nos dijo que sufriste una descarga eléctrica, por lo que te recomiendo ser más atento."
Kiyotaka Ishimaru se levantó de su asiento mientras caminaba hacia el pequeño grupo, pero para sorpresa de todos se detuvo ante Junko quien solo levanto una ceja confundida.
"¡Y a usted Señorita Enoshima debo felicitarla!" Exclamo el con una gran sonrisa y luego se volvía hasta Naegi. "¡Después de verlo en ese estado insistió a Monokuma que abriera la enfermería y fue ella quien trato las heridas de sus manos!"
Makoto giro su cabeza incrédulo hacia Junko, quien solo con un ligero indicio de sonrojo miro hacia otro lado para no verlo a los ojos. "¿E-en serio?"
"Si, y no solo eso, incluso insistió en hacer la guardia para cuidarte en la enfermería." Mondo agrego desde su asiento en la mesa. "Estuvo contigo toda la noche."
"Dices… ¿Toda la noche? ¿En la enfermería, solos?" Hifumi pregunto con curiosidad morbosa mientras salía de la cocina con un té para Celestia.
"Hifumi. Cállate." Ordeno la Apostadora Definitiva con seriedad, y el Otaku solo bajo la cabeza, con abatimiento.
"Aunque debo decir que… Amigo, que envidia que la modelo definitiva te cuide solo a ti." Leon agrego con una sonrisa de complicidad mientras volvía a caminar hacia el Afortunado y palmeaba su hombro.
"¿Estoy aquí, sabían?" Junko pregunto con vergüenza, pero se aclaró la garganta mientras se cruzaba de brazos. "Y solo para que sepas, dormí toda la noche en la que se supone que te cuidaba, Naegi."
Makoto solo sonrió ante el tono de ella. "De todas formas, gracias Junko." Le dijo el Afortunado con sinceridad, la rubia lo volteo a ver mientras sus hombros caían.
"Diablos, olvídalo." Ella expreso con derrota, pero después sonrió con cansancio. "Que no se te suba a la cabeza."
"¡Solo míralo, es obvio que va a ilusionarse con eso!" Monokuma dijo mientras se reía, se encontraba donde anteriormente se había sentado Leon, adyacente al asiento de Hagakure.
El Vidente solo le miro con terror antes de alejarse precipitadamente del Oso y correr hasta ocultarse detrás de Sakura. "¿¡De dónde demonios saliste!?" Pregunto.
"Como dice el dicho, un oso nunca revela sus secretos."
"¿Soy yo o lo ha dicho mal?" Pregunto la Nadadora Definitiva, pero nadie le respondió, preparándose mentalmente para lo que Monokuma les diría, siempre que el salía no significaba nada bueno.
"¿A qué has venido?" Makoto pregunto con el ceño fruncido.
Monokuma le miro. "Upupupu, antes de responder… ¿No quieren saber la emocionante y salvaje aventura que tuvieron anoche nuestra hermosa Junko Enoshima y Makoto Naegi en la enfermería?"
"¿Aventura?" Preguntaron tanto Mondo, Kiyotaka, Hiro, Leon y el propio Makoto al unísono con asombro.
"¿Salvaje?" Fue el turno de las chicas de preguntar, la imaginación de algunas como las de Toko empezaron a volar con rapidez maquinando varias escenas en su mente.
"¿Te refieres a aventura de aventurarse? ¿O te refieres a ESE tipo de aventura?" Pregunto de nuevo Hifumi con expectación, las chicas del lugar le miraron con asco.
"Que alguien lo golpee." Ordeno Byakuya con enojo. "Monokuma, no me interesa saber de la vida personal de esos dos plebeyos irrelevantes, limítate a decirnos porque estás aquí antes de que pierda la paciencia."
Monokuma tembló por un momento, pero luego soltó a reír mientras sostenía su estómago, enfureciendo a Togami. "Adelante, si tienes algo que hacer, solo hazlo. Pero recuerda que serás hombre muerto."
"Tch." Respondió el mientras se cruzaba de brazos.
"Uf, siente bien quitarse el estrés de un día de trabajo." Monokuma menciono mientras pasaba una mirada por todos los estudiantes. "De todas formas, ya que todos están aquí, diríjanse al gimnasio."
.
"¿Qué hay allí?" Pregunto Kirigiri sorprendiendo a más de uno que ni habían notado la presencia de la chica en la habitación.
"Descuiden, solo les diré algunas cosas, nada malo por supuesto." Respondió Monokuma casualmente. "Y antes de que alguien se quiera pasar de listo: Está prohibido faltar."
Y sin esperar respuesta, desapareció dejando el lugar en silencio como era habitual, solo presente la pesadez de sus palabras.
Fujisaki suspiro con pesar. "Y ya que estábamos yendo tan bien… ¿Por qué tiene que venir el a arruinarlo todo?" Pregunto con desesperanza, a lo que Mondo solo coloco una mano en su hombro mientras empezaban a salir.
"Estoy de acuerdo con ella." Murmuro Naegi abatido, sus sentidos le decían que pasaría algo malo.
Junko imitando a Mondo coloco una mano en su hombro con una sonrisa reconfortante. "¿No nos queda de otra, cierto?"
"Si, no nos queda de otra." Respondió el antes de empezar a salir ahora en dirección al gimnasio.
Ignorando el hecho de que no había comido nada, ya que ni siquiera pudo llegar a sentarse en el comedor a probar cualquier cosa, camino con el estómago vacío, navegando a través de los pasillos y volviendo de nuevo al gimnasio seguido por Junko y los demás estudiantes.
Después de unos minutos de caminata, la puerta del gimnasio finalmente se abrió ante ellos, llegando a la antesala, mientras los demás estudiantes incluido Junko pasaban, él se quedó mientras intentaba calmar su creciente nerviosismo.
Cuando se sintió más calmado, entro al gimnasio…
Sin tener idea de lo que iba a ocurrir allí…
. . .
Al chirriante sonido de los zapatos arrastrados por el reluciente piso se hizo presente como un recordatorio algo extraño de la realidad que ahora debían de vivir, mientras algunos ya estaban expectantes a la espera de que su anfitrión mostrara su cara y les dijera su nuevo cometido.
Makoto avanzo con cautela hasta estar cerca del grupo, quedando adyacente a donde se encontraba Kyoko Kirigiri y Aoi Asahina, no tuvieron que esperar mucho antes de que Monokuma saliera de la nada y aterrizara en el entarimado que acostumbraba a usar.
"¡No importa cuanto lo vea, aun me es difícil de creer!" Exclamo Maizono con voz temerosa, mientras veía al Oso bicolor que tenía su habitual sonrisa divertida.
Makoto apretó los dientes ante la presencia de Monokuma, mientras miraba con lentitud sus manos vendadas por la mentira que él le dijo y que el afortunado en desesperación creyó, no sabía que diría esta vez, pero no quería escucharlo…
… Lastimosamente no podía darse ese lujo.
Byakuya se palmeo la cara con impaciencia. "Bien, ya deja de perder el tiempo y cuéntame para que me llamaste aquí." Ordeno el mientras le lanzaba una mirada mordaz al oso.
El solo sonrió. "Bueno, ¿Recuerdan que les dije que para salir de aquí deben de matar a alguien, no?"
La respuesta a su pregunta solo fueron gemidos de algunos estudiantes que se encontraban incomodos ante las implicaciones y el peso de las palabras del Oso.
El, al ver que nadie había respondió solo suspiro mientras bajaba la cabeza con extenuación.
"Jo… En fin, lo que quería decirles es que no solo tienes que matar a alguien para salir, tienes que matar a alguien y que NO te descubran." Explico mientras recuperaba su tono habitual. "Cuando tres o más personas encuentren un cadáver tendrán un pequeño periodo de investigación para recolectar pruebas…"
Leon se tomó la cabeza con ambas manos. "¡No hables más, hombre!"
"¡Si, ya cállate!" Asahina le grito.
Monokuma coloco una garra frente a su cara mientras afilaba la mirada. "No intentes pasarte de lista señorita, recuerden que puedo educarlos… Upupupu." Se burló el con malicia. "De todas formas, cuando terminen de recoger pruebas empezara el… ¡Juicio escolar!"
Makoto se tensó al oírlo, mientras su cabeza empezaba a dolerle un poco y las imágenes inundaban su mente… Se las arregló para preguntar. "¿Juicio escolar?"
"¡Si, si! Ustedes los inocentes se enfrentaran a juicio contra el malhechor, exponiendo las pruebas y debatiendo los hechos." Anuncio el con entusiasmo. "¡Si consiguen encontrar al culpable, el será castigado, pero si no logran encontrarlo todos ustedes serán castigados mientras el malhechor saldrá libre!"
Silencio.
Chihiro alzo la mano con timidez. "¿A-a-a-a que se refiere con s-ser castigado?"
Monokuma sonrió mientras su ojo izquierdo brillaba en un rojo inquietante. "¿Qué crees que significa? ¡Todos serán ejecutados!"
Una ola de gritos se hizo presente en la habitación, el propio Naegi también miro sorprendido al Oso…
"¡Maldito hijo de puta!" Grito Mondo a Monokuma.
Eso quería decir que si se llegara a producir un asesinato, para vivir deberían encontrar pruebas y enviar al culpable a una muerte segura… Si algo así pasara, deberían matar a alguien indirectamente para salvarse.
Terrible, simplemente terrible.
"¿Qué demonios dices, peluche?" Pregunto alguien tras del grupo, Makoto se giró para mirar a Junko, quien tenía una expresión enojada y las manos en las caderas, ella avanzo lentamente hacia Monokuma. "¿Matarnos entre nosotros, condenar a alguien a morir? ¡Haz lo que quieras pero yo no seré parte de esto!"
La rubia pasó al lado de Makoto, el Afortunado iba a intentar detenerla, pero cuando la miro a la cara una fuerte ola de dolor de cabeza la invadió, hasta tal punto en el que pensó que podría desmayarse.
Kirigiri y Maizono, notaron la condición del chico, mientras la primera se acercaba a él con rapidez, y la última hacia lo mismo pero se quedaba a una distancia más prudente.
"¿Makoto, te encuentras bien?" Pregunto ella mientras miraba a Junko quien seguía caminando hacia Monokuma.
El no respondió, sino que intentaba asimilar todas las nuevas imágenes que le venían a la mente como un torrente que no parecía tener fin, ya no eran imágenes de los demás estudiantes, solo eran el… Y la chica de cabello negro.
Y no eran difusas ni fugaces, podía verlas con todo detalle.
Su cabeza latía con fuerza, mientras sentía como si su cerebro estuviera siendo fundido, la compresión entraba en su mente y su dolor aun presente, disminuía… Lo que él estaba viendo no eran imágenes al azar, no, eran…
Eran recuerdos…
… Recuerdos del pasado.
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.
.
Alzo la cabeza para ver a Junko.
"¿Qué, estas en la edad de la anarquía donde crees que puedes contradecir a tus superiores?" Monokuma pregunto con tono autoritario. "¡No me hagas que te dé una lección, niña!"
Makoto afilo la mirada…
¿Junko? No, ella no era Junko, en definitiva, podía asegurarlo.
"¿Oh, y que me harás, eh?" La rubia pregunto con burla mientras le miraba con seriedad.
Monokuma retrocedió mientras se colocaba una mano en la cara. "¡No me retes, tal vez te encierre en una celda oscura o algo así muy tenebroso!"
¡Mm…!
Junko chasqueo la lengua, mientras con una patada lanzo a Monokuma al suelo para posteriormente pisarlo con fuerza, todos se quedaron atónitos ante lo que acababa de hacer la rubia.
¡No, no, no, no!
"¿Y bien, que me harás? ¡Anda, dilo que no puedo escucharte!" Se burló ella mientras apretaba aún más su pie en el Oso, el solo la miro desde el suelo con indiferencia.
¡La iba a matar!
Makoto no tuvo ningún tipo de consideración cuando quito las manos de Sayaka que estaban sobre él, mientras empezaba a correr hacia el par que luchaba.
"No se permite la violencia contra el director… Ahora mismo recibirás tu castigo." Él le dijo con indiferencia y la rubia abrió los ojos con sorpresa ante el comentario del Oso. "¡Oh, yo te invoco, poderosa Lanza de Gugnir!"
Varios gritos de asombro se precipitaron en la habitación, cuando varias escotillas se abrieron desde diversos lados del gimnasio, varias lanzas salieron disparadas, todas con un solo objetivo: Junko Enoshima.
Ni siquiera los más duros e insensibles como Togami o Celestia pudieron evitar exclamar.
Makoto a diferencia de los demás, no se inmuto ante nada, ignorando todo y a todos mientras corría para salvarla a ella, aún estaba muy confundido y con recuerdos recuperados debía organizar su mente, pero algo para él estaba bien claro a pesar de su confusión…
Ella no era Junko…
… Ella era alguien muy importante para el…
… Y no dejaría que muriera…
… Porque ella era…
.
.
.
Continuara…
Primeramente decir que lamento mucho la tardanza, pensaba actualizar el dos de octubre, sin embargo suelo actualizar y escribir en las noches, pero una continua ola de tormentas eléctricas se hizo presente por donde vivo, dificultando mucho la tarea ya que trajo consigo problemas en el flujo de la electricidad.
Aquí vemos un gran avance en la trama, ya que damos el precedente de como Makoto recupero sus recuerdos, además de varias interacciones con Mukuro, que es de lo que va el Fic.
Para los que hayan leído Danganronpa IF original, se darán cuenta de que me salte el evento que era Junko (Mukuro) contándole sobre su pasado a Naegi, sí, eso fue voluntariamente ya que en el material original te lo cuentan de manera nefasta desde mi punto de vista.
Literalmente sino mal me acuerdo te decían "Junko le contaba a Makoto sobre su infancia como sin techo", no descarto que pueda contárselo en el futuro o incluso tampoco verlo como un Flashback para mirar la confianza que ambos tenían.
También vemos un pequeño regalo que le hace Makoto a Mukuro (Junko), creo que fue un buen detalle.
Ya en el capítulo siguiente veremos una escena del pasado, ya que como sabemos, mi objetivo es seguir la trama del IF (Con diferencias ya bastante evidentes.) mientras contextualizo la relación de Mukuro y Makoto. Espero estar haciendo un buen trabajo.
No tengo mucho que decir, por lo que me gustaría agradecer a Favio270304 y neo magician por sus reviews, en serio muchas gracias chicos y lamento la tardanza.
Espero que este capítulo les guste y nos vemos en el siguiente, si nada imprevisto pasa debería llegar pronto.
Un saludo.
