Danganronpa Re: IF


Capitulo V.


A pesar de que con el pasar de las semanas logro acostumbrarse a su nueva vida, entrar en el salón de clases aun le resultaba muy extraño a Naegi…

Y lo fue mucho más cuando volvió a su casa de visita, donde las preguntas de sus familiares y más que todo de su hermana lo abordaban intentando saber cualquier dato… No académico…

Solo habían transcurrido tres semanas, y ya había hecho buenas migas con todos, incluso con aquellos más despiadados como Togami, que si bien no le gustaba ni le gusta conversar con nadie, al menos ahora contestaba sus saludos con cortesía.

El Afortunado se encontraba sentado en el aula mirando al frente sin saber qué hacer, la clase recién había terminado y lo más interesante de ella es que todos habían asistido sin falta a pesar de que era opcional.

Los demás estudiantes se encontraban en sus propios asuntos, mientras Makoto barajo la idea de si salir o no del aula hacia el gran campus, en busca de conocer a nuevas personas.

Esto ya que no había conocido a mucha gente fuera de la clase 78, por lo que era una buena idea hacerlo con la cantidad de personas interesantes y únicas en la Academia.

"¡Señoras y señores! ¡Les traigo un poco de manjar de los dioses!" Hina anuncio, llamando la atención de Makoto mientras sacaba dos cajas de donuts y colocaba una en su pupitre y otra en el de Maizono. "¡Una para ustedes, otra para mí!"

Taka fue el primero en hablar. "¡Asahina, está prohibido comer en el salón de clase!" Exclamo el con enojo por el incumplimiento de las reglas.

Un poco alejados de allí se encontraba Celestia conversando con Junko, quien al escuchar el ensordecedor grito del Delegado, entro en su personalidad enojada, girándose para apuntarle con su dedo.

"¡Cállate la boca, maldito gritón!" Le grito ella misma, antes de que su cara volviera a ser una angelical sonrisa y girara de nuevo para seguir hablando con la Apostadora.

Taka retrocedió con asombro. "¿M-maldito?" Repitió el con incredulidad, mientras ya se preparaba mental mente para abordar a Junko con una conferencia debido a su malsonante lenguaje.

Pero fue interrumpido por Kirigiri, quien le lanzo una mirada enojada, haciendo que se detuviera para voltear a verla.

"No deberías gritar en el salón de clase, es contra las reglas." Fue lo único que ella le dijo.

Taka retrocedió cuando la verdad de sus palabras le golpearon en la cara, prefiriendo quedarse callado cerca de Sakura y obviar el hecho de que Hina se encontraba devorando donas.

Sayaka ladeo la cabeza con confusión, pero sonrió al ver la escena que acababa de ocurrir con el Delegado, mientras comenzaba a abrir la caja dada por la Nadadora para compartirla con cualquiera de la clase que quisiera una.

Makoto se había levantado con la intención de pedir una, pero antes de que pudiera extender su mano, Hagakure se alzó de su asiento con una expresión que daba a entender que había tenido una especie de epifanía.

"¡Chicos…!" Empezó el Vidente.

Pero fue interrumpido por Leon. "Hombre, no me digas que es otra de tus predicciones maestras."

El aludido solo sonrió. "¡No necesitas alabarme tanto!" Exclamo el, sin entender el doble significado de las palabras del beisbolista, pero luego rebusco en sus bolsillos y saco un teléfono. "¿Por qué no nos tomamos una foto? Ya saben, para tener un recuerdo y todo."

Eso llamo la atención de más de uno de los estudiantes, quienes se miraron las caras y asintieron con emoción.

"¡Me apunto!" Grito Leon alzando una mano. "¡Pero tienes que enviárnosla después!"

"Me parece buena idea." Maizono apoyo con una radiante sonrisa.

"Concuerdo, así podremos reforzar nuestros lazos." Sakura dijo con un asentimiento sereno.

Makoto no dijo nada, pero era más que obvio que estaba de acuerdo.

Los otros estudiantes simplemente no respondieron, algunos como Byakuya y Toko habían escuchado perfectamente pero optaron por ignorarlos, Junko hablaba con Celes sobre algún extraño tema y Mondo se encontraba dormido un asiento detrás de Maizono.

Detrás de él pupitre de Makoto, se encontraba Mukuro Ikusaba quien como era habitual solo miraba al frente sin una expresión visible, desconectada del mundo que la rodeaba.

El Afortunado solía hablar mucho con ella, aunque la mayoría de las veces era reservada y acostumbraba a responder de forma unilateral, sin dejar forma de seguir una conversación.

Iba a hablarle para invitarla pero Maizono le detuvo. "¿Makoto, vienes?"

El asintió, pero de todas formas volteo a ver a Mukuro mientras caminaba, la cual solo le devolvió la mirada, aflojando su expresión pero aun sin responderle.

Hagakure tomo su teléfono mientras apuntaba la cámara para tener una buena toma de todos los estudiantes, incluido los que habían optado por no estar en la foto.

Makoto sonrió mientras la mayoría de sus compañeros imitaban su gesto salvo Kirigiri quien a pesar de participar no coloco ninguna expresión legible más allá de la indiferencia.

Hifumi era otro, ya que Sakura tenía una de sus manos en su cabeza y su expresión era de puro terror

Y por último Taka, quien al lado de la Luchadora hizo un saludo militar mientras colocaba su mejor sonrisa.

"¡Digan queso!" Hagakure expreso con una sonrisa antes de tomar la foto.

"¡Queso!" Chihiro y Kirigiri dijeron, la programadora con una gran sonrisa y la Detective con indiferencia.

"¡Hamburguesa~!" Grito Leon con una expresión roquera.

"¡Donas!" Le siguió Hina.

"¡Arroz con pollo!" Expreso Sayaka mientras guiñaba un ojo a la cámara.

"¡Cierren la puta boca!" Grito Mondo mientras enterraba más su cara en la mesa para intentar dormir.

Clic.

En menos de un segundo la imagen fue capturada y Hagakure se movió hacia donde el resto para mostrársela al grupo.

Cuando la vio, Makoto no pudo evitar asentir con aprobación, ya que viéndola así, parecían estudiantes comunes y corrientes, lo que teóricamente eran, pero dada su condición de Definitivos, pocas veces podían sentirse como tal.

"¡Es perfecta!" Maizono dijo con conformidad.

"¡Exacto! ¡Lo mejor de esa foto son las donas!" Hina apoyo mientras comía una.

Makoto negó con la cabeza ante la personalidad simple y glotona de la nadadora, pero extendió el brazo hacia la caja de donas que estaba en el pupitre de Maizono.

Esta le miro desconcertada por unos segundos, pero después asintió, dándole el positivo para tomar de la caja.

Makoto tomo dos con una mano, mientras volvía a su pupitre y se sentaba, pero antes de empezar a comer se giró para mirar a Mukuro y extenderle una.

Ella al principio no reacciono, al menos no hasta que la dona estuvo a centímetros de su cara.

"¿Eh?" Pregunto ella mientras alejaba un poco su cara.

"¿Quieres una? Saben muy bien." Ofreció Naegi, ella solo miro a la dona con los ojos entrecerrados, pero después de unos segundos la tomo con lentitud.

"Gracias." Le dijo ella antes de probarla, Makoto hizo lo mismo con la suya.

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"¿Puedo preguntarte algo, Mukuro?" El Afortunado pronuncio, solo recibiendo una mirada que indicaba que procediera. "¿Por qué no te tomaste una foto con nosotros?"

Silencio.

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"¿Qué porque no me tome una foto?" Devolvió ella misma la pregunta, antes de dejar que sus hombros bajaran. "No creo… Que alguien quiera tomarse una foto conmigo."

"¿Cómo? ¿Por qué?" Inquirió Makoto con sorpresa, sin esperarse ese tipo de réplica.

"Porque soy una máquina de matar sin sentimientos." Respondió Mukuro con seriedad, como la Soldado definitiva ella había arrebatado la vida de cientos de personas, si bien esa no era la razón principal de su negativa, era una de las más importantes...

Pero para su sorpresa Makoto solo asintió.

"Ya veo." Makoto pronuncio como si la revelación de la Mercenaria fuera lo más normal del mundo. "Entonces, ¿Te gustaría tomarte una foto conmigo?"

Silencio.

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"¿P-perdón?" Mukuro pregunto con asombro genuino.

En realidad, la verdadera cuestión era que Mukuro no era una buena persona, o al menos, esa era la percepción que tenía sobre sí misma, ya que sabía y entendía en todo lo que se estaba metiendo con su hermana…

Pero a pesar de ello, seguía ayudándola a cumplir sus planes.

Y por ese hecho, Mukuro sabía quién era, y cuál era su lugar; La basura, sin derecho a estar feliz con alguien o tener amigos por el inmenso sufrimiento que su accionar provoca y provocara en el futuro…

Makoto asintió con seguridad. "Puede que seas una máquina de matar sin sentimientos, pero somos amigos, ¿No? Y si lo preguntas, yo te quiero en mi foto." Él dijo con convicción.

Mukuro abrió los ojos, asombrada. "¿E-estas seguro?"

"Por supuesto." Respondió el Afortunado con una sonrisa antes de sacar su propio teléfono de uno de sus bolsillos. "¿Entonces, que dices?"

La Mercenaria le miro conmocionada, dada la insistencia del Afortunado, planeaba decirle que la dejara en paz e irse, pero su honestidad al momento de hablar era tan palpable que le hizo quedar en silencio.

No negaría que sintió felicidad al saber que alguien estaba intentando ser su amigo a pesar de las negativas impuestas gracias a sus propias inseguridades, y con todas las malas acciones bajo sus hombros, se permitió asentirle con una pequeña sonrisa.

"Acepto." Respondió finalmente ella, a lo que Naegi sonrió con felicidad.

El afortunado se levanto de su pupitre y Mukuro sin saber exactamente que hacer le imito.

Makoto camino hasta estar al lado de la pelinegra, mientras extendía un brazo y la atraía un poco hacia él, colocando su propio teléfono en alto.

"¿Qué?" Pregunto Mukuro desconcertada.

"Sonríe." Le dijo Makoto con una sonrisa antes de voltear a la cámara que mostraba el rostro de ambos.

Mukuro solo se miró a si misma a través del teléfono, viendo la expresión de Naegi, pero solo pregunto… "¿Sonreír? ¿Debería sonreír como Junko?"

Makoto coloco una mueca extraña, sin esperar en lo absoluto ese tipo de pregunta, pero no perdió el tiempo a negar con la cabeza. "No. Deberías sonreír como tú misma, Mukuro."

"¿Sonreír como yo misma?" Pregunto, aun a sabiendas de que sus propias dudas eran estúpidas, pero validas al ver sus habilidades sociales en extremo torpes e ineficientes.

"Si. Sonríe como tú misma." Repitió el con un asentimiento.

Mukuro volvió su expresión de nuevo al teléfono, Makoto estaba abrazándola por el hombro, y con esa misma mano colocaba un signo de la paz con una gran sonrisa, ella misma era la que no tenía ninguna expresión visible salvo la confusión.

Pero haciendo caso al consejo del afortunado e imitando sus gestos, se acercó un poco más a él, tomo la mano que la tenía abrazada mientras levantaba la suya propia y al igual que Makoto, colocaba un signo de la paz.

Y además, brindo una sonrisa, pequeña como siempre, pero más grande de que las que daba normalmente.

"Arroz frito." Dijo Mukuro con su sonrisa.

Clic.

La foto fue tomada y Makoto con lentitud, tomo un poco de distancia, pero miro a Mukuro con una ceja levantada.

"¿Arroz frito?" Pregunto el desconcertado.

Las mejillas de Mukuro se sonrojaron levemente en un claro atisbo de vergüenza. "Escuche a ustedes antes de tomarse las fotos que nombraban algunas comidas al azar." Explico ella con la mayor seriedad posible. "Lo siento, no suelo tomarme fotos."

"Descuida, descuida." Expreso con una carcajada, antes de extender su teléfono a la mercenaria. "Mira, salió perfecta."

Ella tomo el teléfono y miro a la foto, sorprendiéndose de nuevo al verla, la Mercenaria parecía una estudiante común y corriente…

E incluso por un momento, se imaginó una vida donde los sentimientos que irradiaba en la imagen fueran su día a día, una vida feliz…

Tristemente, no era cierto ni lo seria en el futuro.

"Vaya, Mukuro. Te ves muy bien en la foto." La elogio Makoto.

Ella sonrió a cambio. "Tú también te ves muy bien."

"¿Quieres que te la envié para que la guardes?" Pregunto el Afortunado cuando la Mercenaria le devolvió su teléfono.

Asintió con rapidez, y se dio cuenta que su hermana había terminado su conversación con Celestia y la miraba con un semblante que denotaba tanto expectación como demencia a partes iguales.

Sin perder tiempo, la rubia con su mano izquierda imito un círculo y con el dedo índice de su mano derecha lo atravesó mientras una expresión lujuriosa cruzaba ahora por su rostro e incluso se podría decir que estaba a punto de babearse.

Mukuro la ignoro mientras tomaba un lápiz y un papel, escribiendo su número telefónico, no solía usarlo mucho y por esas mismas razones nunca lo sacaba de su habitación, tal vez sería hora de llevarlo consigo…

Le extendió el papel. "Toma. Puedes enviar la imagen a este numero." Dijo ella antes de sentarse de nuevo en su pupitre, pero antes de volver a su habitual expresión le dijo. "Si no te molesta, ¿Podríamos repetirlo en el futuro?"

Makoto se sorprendió y con un ligero sonrojo asintió. "Claro."

Mientras Naegi no perdía tiempo en anotar el número que se le había dado, Mukuro sonrió genuinamente, ella sabía quién era y a donde acabaría, pero saber que podía tener un amigo le hacía feliz.

Y ojala durara el mayor tiempo posible.

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"¡Lo veo y no lo creo!" Grito Hina haciendo que Makoto se sobresaltara y mirara hacia sus compañeros de clase que lo miraban fijamente, algunos con una sonrisa y expresiones picaras.

"Veo que no pierdes el tiempo, colega." Mondo le dijo con una sonrisa pícara.

"¿Con que la querías en tu foto, eh? Pillo, pillo." Esta vez fue el turno de Leon para expresarse con picardía.

"¡Las relacione interpersonales son un buen aliciente para el esfuerzo si se tiene siempre en mente mejorar en el estudio! ¡Me alegro mucho por ustedes!" Expreso Kiyotaka con su pasión habitual pero con un tono de voz moderado, recibiendo un asentimiento de Kirigiri.

"Vaya, el nivel de Makoto es tan alto como para atraer a la seria… No tengo opción, tengo que saltarme mis dos transformaciones e ir directamente a mi forma final para competir con ello." Hifumi relato sin que nadie le prestara atención por los sinsentidos que salían de su boca.

Mientras un Naegi sonrojado era abordado por una turba de preguntas cortesía de tanto sus amigos como de las chicas, algunas demasiado incomodas gracias a Junko.

Mukuro ignoro todo y se sentó con su expresión habitual mirando al frente.

Esperaría ansiosa la foto que Makoto le enviaría y la guardaría como un buen recuerdo.

Además, tenía la esperanza de que podría tener alguna amistad duradera con Makoto.


. . .

Mukuro no había perdido el tiempo, de hecho sabiendo que los segundos que Shou le habían comprado eran en extremo valiosos, había emprendido carrera para llegar a la enfermería lo más rápido posible.

Salió de la antesala del gimnasio y navego entre los pasillos hasta que la enfermería estuvo presente ante ella, no pensó dos veces en entrar, recibida por el clásico aroma a fármacos mientras que con suma velocidad, pero a la vez con cuidado acostó a Naegi en una de las camillas.

"Piensa, Mukuro, piensa." Se dijo ella misma cuando se dio cuenta de que al soltar a Naegi y mirarlo en un estado tan deplorable el pánico empezaba a tomar sus sentidos a gran rapidez.

Trago saliva mientras intentaba controlar sus nervios, corrió hacia la estantería del lugar, en la cual el equipo médico se guardaba y la abrió sin pizca alguna de delicadeza.

Sus ojos viajaron entre todas las medicinas e insumos médicos disponibles hasta detenerse en uno particular; La cinta médica o más conocida como vendas.

Era cuestión de tiempo para que el se desangrara, asi que debía ser rápida y vendarlo para salvarle la vida…

La tomo con prisas y camino hacia él, levantando tanto la chaqueta como la camisa del afortunado lo más posible, todo para no desperdiciar segundos en remover su ropa y ahorrar tiempo valioso.

Sin más, empezó a vendarlo con esfuerzo, a medida que sus manos se manchaban más y más de sangre, usaba más vendas para presionar su herida abierta, creando un tapón artificial para que el sangrado se detuviera.

Hubiera sido mucho más fácil si tuviera algún otro material especializado, pero esto era lo que había logrado conseguir con el poco tiempo y la poca estabilidad que tenía.

Sin tener herramientas para saber cómo estaba exactamente Makoto, Mukuro solo podía teorizar que la lanza que lo atravesó no había dañado sus órganos vitales tomando el hecho de que aún seguía con vida, y eso era un gran alivio para ella.

Mukuro no era Mikan Tsumiki, ni mucho menos una médica calificada, mas sin embargo haría todo lo que estuviera a su alcance para salvar su vida… Aunque, no por nada era el estudiante afortunado definitivo, su suerte le había salvado la vida, o al menos, había evitado que la perdiera inmediatamente.

La Mercenaria solo conocía a una persona con una suerte similar e incluso superior; Nagito Komaeda, aquel que con su suerte desafía a una enfermedad terminal diariamente desde hace años.

Pero todo tenía un lado malo, Makoto si bien estaba vivo, su respiración era muy débil y se encontraba pálido, señal de que había perdido demasiada sangre…

Mukuro se llevó las manos a la cabeza mientras los nervios empezaban a introducirse en ella de nuevo, pero se forzó a usar la lógica para no dejarse superar por la sombría situación.

Y solo unos segundos después una idea llego a su mente. "… Debo hacer una transfusión de sangre…" Comento ella con lentitud, mientras miraba a los bancos de sangre que yacían en una esquina de la habitación, guardados en una nevera.

Hacer una transfusión era sin duda, lo más lógico, pero ahora la Mercenaria se encontraba ante un dilema nacido del desconocimiento de un factor importante y crucial…

No sabía el tipo de sangre de Naegi.

Podría arriesgarse y confiar en que la suerte de Makoto la guiaría hacia el resultado correcto, pero no podía simplemente tomar una decisión de esa envergadura tan a la ligera.

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Los ojos de Mukuro se iluminaron. "Su ElectroID…" Musito ella.

La idea le llego por mera casualidad, pero estaba agradecida por ello. Podría ser que el tipo de sangre de Naegi estuviera en su ElectroID, solo debería conseguirlo de su ropa y así, habría más posibilidades de salvarlo.

Se movió con rapidez hacia Naegi, para empezar la búsqueda en la chaqueta del chico cuando…

"¡Oh! ¿Una chica revisando la ropa de un joven inconsciente? ¡Creo que te equivocaste, lo que buscas esta debajo de sus pantalones! ¡Buajajaja!" Monokuma comento casualmente mientras salía de la nada.

Mukuro se tensó instantáneamente, mientras sacaba las manos de Naegi para mirar al recién llegado, puede que este se viera igual, pero era un Monokuma diferente, habiendo cientos plantados en cada parte de la escuela.

Todos controlados por una sola persona.

"Junko…" Susurro Mukuro.

Monokuma solo ladeo la cabeza de manera inquisitiva. "¿Junko? No sé quién es esa mujer, pero por el nombre, se escucha que es alguien muy sensual." Se burló él. "De todas formas, has como si no estuviera, solo deja que la lujuria sea tu guía."

Los hombros de la Mercenaria cayeron, mientras fruncía el ceño y se acercaba unos pasos a Monokuma, olvidándose por completo de su anterior objetivo.

"Junko. ¿Por qué lo hiciste? ¿Ibas a asesinarme?" Pregunto Mukuro con una expresión dolida.

"¡No soy Junko, soy Monokuma, el rey de la colina! ¡Debes ser una inútil sino puedes recordar algo tan sencillo como esto!" El Oso exclamo mientras alzaba las garras con irritación. "¡Inútil como estudiante, inútil como persona, inútil como amiga e inútil como hermana!"

La aludida retrocedió, mientras sentía como sus sentimientos se hundían, retrocediendo hasta chocar con la camilla de Naegi, su cabeza estaba gacha y apretaba los puños con fuerza.

"Yo… Lo siento." Se disculpó, aun a sabiendas que no había ningún motivo para disculparse, pero no podía evitar hacerlo frente a su hermana.

Sabía que estaba mal, sabía que era patético, pero no podía evitarlo, ella siempre había tenido debilidad por su hermana menor, y cuando volvió de a Japón solo vio la realidad de lo que sus acciones le habían ocasionado a Junko.

No podía hacer nada porque se sentía responsable.

Mukuro miro a Naegi con tristeza, buscando fortaleza en aquella persona inconsciente quien la ayudo tanto en el pasado, sin lograrlo al ver su estado deplorable y saber el por quien él estaba así…

Monokuma ignoro a la pelinegra mientras saltaba hacia el cuerpo inerte de Naegi sin pudor y le tocaba la mejilla.

"¿Oh, que será de Naegi ahora?" Monokuma pregunto con un tono retorcido.

Al escuchar de nuevo la voz del Oso, Ikusaba reacciono mientras se giraba y tomaba a Monokuma con ambas manos y lo alejaba de Naegi con el ceño fruncido.

El no pareció inmutarse. "¿Naegi es genial, verdad? ¡Escogió quedarse sin esperanzas el mismo para salvarte a ti!"

"E-él puede salvarse…" Mukuro expreso, pero el terror en su voz era palpable a sabiendas de que el estado de Naegi era muy delicado.

Monokuma bajo la cabeza con decepción. "Jo… Sí que eres una soberana inútil, ¿Es que ni siquiera puedes decir que no vas a dejarlo morir? ¿No puedes engañarte a ti misma para darte voluntad? ¿Ese es tu grado de eficiencia?"

"No lo dejare morir, Junko." Afirmo ella con más convicción que antes, pero a pesar de sus palabras, Monokuma solo estallo en risas.

Mientras más segundos pasaban y el Oso no se detenía, el tormento de la Mercenaria se hacía insoportable, ella muy pocas veces en su vida se había pasado por situaciones emocionales tan intensas como estas…

Ser traicionada por una de las personas que amas, y con otra al borde de la muerte.

Todo por su culpa.

"Upupupu, pero dime… ¿Todo esto es porque Naegi fue el primero que te sonrió? A ti, una deprimente y poco femenina máquina de matar." Monokuma le dijo, antes de sonreír de nuevo. "¡Jojojo! Lo recuerdo como si fuera ayer, cuando él incluso te brindo un saludo militar."

Y a pesar de negar que era Junko, Monokuma hablaba largo y tendido sobre el pasado que teóricamente no debería saber. Eran contradicciones típicas de su hermana, y tan conmocionada como estaba no podía hacer otra cosa más que escucharla.

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"En fin, en este mundo solo sobreviven las personas fuertes, los débiles existen solo para ser desechados, ¿Entiendes?" Comento Monokuma de manera indiferente. "¡Y como prueba, veras en breves morir a Naegi!"

"¡Naegi no va a morir!" Mukuro exclamo con voz fuerte, pero aun su tono era irregular, prueba de todas las emociones que estaban dentro de ella actualmente.

Cualquiera que la viera, no creería que fuera la misma persona que lucho contra Sakura Ogami en el gimnasio, ni siquiera sus antiguos compañeros de Fenrir la reconocerían por tal cambio abrupto en su forma de ser.

"Nop. Naegi morirá, tienes que aceptar los hechos, querida." Monokuma dijo antes de dar una vuelta, como si de un bailarín se tratase. "¡Y tú lo mataras!"

"¿Q-que?" Ella pregunto mientras retrocedía un par de pasos, desconcertada.

Monokuma solo alzo una mano. "Disputas internas entre terroristas, Ikusaba Mukuro silencia al frágil Naegi antes de que pudiera filtrar cualquier tipo de información. Vamos, pasa todo el tiempo." Expreso con diversión. "¡Y resulta que todo lo que dijiste en el gimnasio fueron mentiras para poder escapar!"

"No puedes hacer eso, Junko…" Mukuro respondió con expresión triste, pero negó con la cabeza antes de fruncir el ceño.

"Upupupu ¿Y qué harás?" Monokuma pregunto de forma burlona.

"Yo… ¡No dejare que lo hagas!" Grito Mukuro mientras apretaba los puños con enojo.

Ante el grito de la Mercenaria, hasta Monokuma retrocedió con desconcierto, obviamente no se esperaba una reacción tan activa por parte de ella considerando su andar habitual.

Ikusaba apretó los dientes, se sentía horrible, horrible por gritarle a su hermana a pesar de lo que ella le había hecho, pero no permitiría nada como esto, nunca.

No permitiría que Junko matase a Makoto.

No importa si para eso tuviera que desafiar a su hermana.

El Afortunado era alguien demasiado importante para ella, en el pasado siempre estuvo allí para brindarle su compañía, y para Ikusaba, era el momento de devolverle el favor.

Además, las mentiras proporcionadas por Junko molestaban a Mukuro, si de algo podría estar segura era que nunca asesinaría a Makoto, y si de algo podía estar más segura era de que, Makoto nunca jamás la traicionaría.

"Ejem, ¿Acaso no escuchaste lo que dije? Yo no matare a Makoto, TU lo harás." Monokuma le dijo mientras la señalaba.

"…"

"No te queda de otra, ¿Qué crees que pasara cuando Naegi se despierte? ¡Es obvio, te odiaría a muerte!" Se burló el Oso con malicia. "Solo piénsalo, tú serás la bestia que borro los recuerdos de todos y los obligo a matarse entre ellos."

"…" Había optado por no responder de nuevo, pero una gota de sudor frio resbalaba por su cara cuando la dosis de realidad cortesía por Monokuma le llego.

"Naegi podría enfadarse y decir, 'El enemigo no es el Oso, es ella.'" Termino Monokuma con una sonrisa.

La cara de Mukuro había perdido el color. "Y-yo…"

"¿Qué piensas hacer si recupera sus recuerdos?" Pregunto el Oso con una pose pensativa. "Ustedes dos se llevaban MUY bien antes de que perdiera los recuerdos, aunque nunca supe si llegaron a segunda base… ¿Te imaginas como todo tu progreso se ira al traste si sobrevive?"

En este punto Mukuro sostenía su cabeza, intentando no sucumbir ante la desesperación, sabía perfectamente que en ningún escenario posible la situación terminaría bien para ella misma…

Pero si al menos pudiera salvarlo a él…

Con un suspiro, Mukuro borro toda emoción visible de su cara, recordando que había olvidado su objetivo original, el cual era conseguir el ElectroID de Makoto, ignoraría por completo a Monokuma, quien solo representaba una distracción y molestia.

Había empezado a caminar para cumplir su objetivo…

"Si lo que buscas es su tipo de sangre. Ese dato no aparece en su ElectroID, deberías saberlo si hasta tu misma tienes uno…" Monokuma comento con decepción.

Mukuro se puso pálida, su plan de ignorar a Monokuma había caído en menos de cinco segundos.

"¡Buajajaja! ¡Soy 50% algodón y 50% bondad, así que te lo diré!" Monokuma le señaló con una sonrisa. "La sangre de Naegi es… Tipo B."

Solo con escuchar esas palabras, Mukuro se movió como un rayo hacia la nevera en busca de una muestra de Sangre tipo B para realizar la transfusión.

Y a pesar de la situación, se permitió sentir un poco de satisfacción al sacar lo que le habían indicado para salvar la vida de Naegi.

Monokuma solo miraba con los ojos entrecerrados, una de sus garras pasaba por su cara. Cualquiera que lo viera diría que estaba entre sorprendido y enojado, y eso era lo que sentía en realidad.

"Y yo que pensaba que no podías ser más inútil…" Susurro en voz baja, sin ser escuchado por la mercenaria antes imitar en vano el sonido de un rugido. "¡Eres una tonta!"

"¿Mm?" Mukuro inquirió sin prestarle demasiada atención, mientras preparaba todo lo necesario.

"¡El tipo de sangre que te di es falso!" Grito Monokuma con irritación. "¡Cualquier persona normal se daría cuenta de algo tan obvio! ¡Ni siquiera yo, con mi habilidad de leer el futuro me esperaba algo como esto!"

"Junko…"

"¡Que no soy Junko! ¿Crees que es divertido, eh? ¡Pues no lo es, eres tan inútil que ya ni puedo predecir lo que vas a hacer! ¡Roaaaarr!" Gruño Monokuma con ira antes de arremeter contra Mukuro con ambas garras en alto.

La Mercenaria soltó la bolsa de sangre que tenía en las manos, mientras agarraba una porta suero cercano y bloqueaba el ataque de Monokuma, sin embargo, las garras de este parecían estar hechas de un material demasiado duro por lo que la atravesó sin problemas.

Pero, Monokuma no siguió con su ataque y en cambio miro a Mukuro con una expresión turbia.

"Tú y yo, en el techo de la academia, ahora. ¡Voy a partirte la cara!" Exclamo hirviendo en furia el Oso.

Mukuro solo se quedó en silencio, sorprendida, había bloqueado el ataque por instinto, pero su conmoción venia al ataque de ira que había tenido Monokuma en primer lugar.

El Oso bajo la cabeza al no recibir respuesta y antes de que la Mercenaria pudiera hacer cualquier cosa, la pantalla de la enfermería se encendió, mostrando la cara de una persona muy conocida para Mukuro.

En la pantalla estaba la modelo definitiva

Junko Enoshima.

Mukuro se sorprendió pero eligió estar callada.

Su hermana solo sonrió con dulzura. "Hola, Muku~… Veras, quería disculparme contigo, te dije cosas muy horribles e incluso intente matarte hace poco…." La rubia comento con expresión triste.

Mukuro no necesitaba escuchar más en lo absoluto, entendiendo inmediatamente el mensaje de su hermana siquiera antes de terminar de escucharlo.

Así era su modus operandi, solía tratar a todo y a todos como basura, y cuando quería deshacerse de alguien, actuaba con sumo cariño, porque, para Junko Enoshima el amor simbolizaba el fin.

El fin de una relación.

"Mukuro, espero que seas feliz con Naegi" La rubia dijo con una amplia sonrisa, pero al ver que su hermana no decía palabra solo hizo que se riera. "¡Vamos, era obvio que te gustaba, solían pasar mucho tiempo juntos y era la única persona con la que incluso te vi hasta intentar contar chistes!"

Y al ser recordada de todo eso, a pesar de la situación, el sonrojo de la Mercenaria era visible.

"Lo que quiero decir es… Te amo, Mukuro." Junko le dijo con una sinceridad que era evidente.

Silencio.

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Esta era la confirmación, ahora estaba sola, sin nadie más que un moribundo Naegi, atrapada en una Academia sin salida… No tenía aliados ya, por lo que si llegara a ser encontrada por los estudiantes era probable que tanto ella como Makoto fueran asesinados.

Estaba tan perdida en sus pensamientos que incluso no se percató cuando la pantalla volvió a apagarse.

¿Desesperación?

Mukuro nunca la había entendido del todo, nunca jamás la siguió de manera activa y nunca jamás sintió algún apego hacia ese bizarro sentimiento, todo lo que había hecho era para hacer que su hermana fuera feliz.

Desperdicio gran parte de su vida en el proyecto…

Y este era el resultado.

Pero, a pesar de todo, no era como si nunca se lo esperara; Antes creía ciegamente en su hermana, al menos así era hasta que había conocido a Naegi, el cual le había abierto los ojos para mirar el mundo con una dosis de humanidad.

Y aun con la ayuda de Naegi, siguió con su hermana con la vana esperanza de que algún día cambiara y fueran una familia feliz, aun a sabiendas de que eso era una ilusión imposible.

Una ilusión que se había acabado en ese mismo instante, y ahora muchos sentimientos pasaban por el cuerpo de Ikusaba; Dolor, tristeza, Ira y preocupación.

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"Junko solo persigue la desesperación…" Pensó Mukuro mientras cerraba los ojos con una nueva resolución apareciendo en su mente.

Ahora estaba sola…

"Siempre intente entender a mi hermana…" Murmuro la Mercenaria lentitud. "Intente creer que la entendía…"

Sobreviviría…

"Pero siempre me daba cuenta de que por más que lo intentara, no podía entender su forma de pensar…"

Y le pondría un alto a su hermana…

"Lo siento, Junko." Se disculpó en voz baja mientras abría los ojos. "Intente comprenderte… Pero ya no lo hare más."

"¿Qué murmuras? ¿Es una especie de hechizo capaz de destruir las corrientes del tiempo y los principios de la existencia misma?" Monokuma pregunto con curiosidad y diversión.

"…"

El Oso ladeo la cabeza ante el silencio. "Oh, vamos, ¿Te deprimirás porque…?"

Monokuma no pudo terminar de hablar cuando una fuerte y rápida patada de Mukuro lo estampo contra la pared adyacente a la puerta de la enfermería, sorprendiéndolo por la repentina acción pero sin oportunidad a tomar represalias la mercenaria lo atravesó usando la porta sueros como arma.

Con un ruido de estática, Monokuma se detuvo, pero Mukuro no, quien sacó su arma del cuerpo inerte del robot y apuñalo a la cámara de seguridad cercana, haciendo que echase chispas por doquier y terminando por también atravesar la pantalla del televisor.

La Mercenaria tenía el ceño fruncido, varias expresiones pasaban por su rostro pero ahora tenía un objetivo claro y por el cual no fallaría ante nada.

Defender la vida de Naegi…

"Si Junko solo persigue la desesperación… Entonces, yo le daré desesperación." Pronuncio Mukuro con certeza. "Salvare la vida de Naegi y los ayudare a escapar a todos."

Mukuro ahora estaba decidida, no fallaría en su objetivo, independientemente de si debía pasar por encima de su hermana para ello.


. . .

"¿Oh? ¿Qué demonios paso?" Murmuro Junko desde la cabina donde controlaba a los Monokuma en los últimos pisos de la academia, cuando la compresión golpeo su mente sonrió.

Sonrió con ganas. "¡Oh! No me esperaba que hiciera eso…." Pronuncio ella con diversión, antes de colocar una expresión aburrida. "Supongo que mi don para predecir a la gente se está quedando obsoleto."

Miro a través de las cámaras como los estudiantes corrían por los pasillos en busca de ambos "terroristas", solo era cuestión de tiempo para que los encontraran.

Junko trono sus nudillos con creciente emoción latiendo dentro de ella.

"Entonces… ¿Mi hermanita va a luchar contra mí? ¡Sera muy interesante!" Exclamo Junko con una sonrisa de oreja a oreja. "Bien, hermana. Hazlo bien y tal vez te permita cumplir tu objetivo de marcharte, pero mientras, prepárate…"

Junko se cruzó de brazos, mientras su sonrisa adquiría un tono siniestro y perverso.

"… Porque el infierno está a punto de comenzar." Sentencio Junko con voz baja.


Continuara…


Buenas, primeramente decir que lamento mucho la tardanza, tuve muchos problemas personales que me impidieron terminar este capítulo, que iban desde el fallecimiento de un familiar, pasando por terminar un cap de otro Fanfic pendiente y terminando en que no tenía internet.

Bien, si bien aquí no hay un gran avance en cuestiones de acción ya que todo el cap transcurrió en la enfermería, sí que avanzamos en lo que es el desarrollo de Mukuro como personaje.

La represente en este capítulo como alguien no tan dependiente de su hermana menor, y vemos diferencias clave entre el desarrollo de la Mukuro del IF original y está presente.

Recalcando una de las más importantes seria el hecho de que en el material original, Mukuro intenta detener a Junko como un acto de amor hacia su hermana para que sienta desesperación.

Aquí, ella busca pararle los pies a su hermana para que no siga atormentando a los demás, más que todo a Makoto y ella misma.

Como se ve en este capítulo y en el Teatro Monokuma IV (Recomiendo leerlo a cualquiera que lo haya saltado.) Mukuro NO es tan dependiente de Junko y los motivos de esta dependencia son diferentes.

Esto es porque a medida que vayamos avanzando con la trama y flashbacks, quiero mostrar una Mukuro más independiente conforme a su personaje se vaya desarrollando.

En este Flashback tenemos un pequeño momento de Naegi y Mukuro, si bien me gustaría colocar grandes avances, quiero ir poco a poco explorando su relación, empezando por su amistad y terminando en lo que todos queremos.

Como curiosidad, me gustaría decirles que la foto que toma Hagakure se refiere a la foto grupal oficial que aparece en el primer Danganronpa, no me acuerdo si era la primera o la última foto grupal.

También aproveche a colar un poco a Nagito y a Mikan, que son unos personajazos y adoro ese Ship, si alguien conoce algún Fanfic de ambos, no duden en recomendarlo.

Me gustaría agradecer a neo magician 96, CS Soldier97, favioo270304 por sus reviews, me alegra que les haya gustado el capítulo y prometo no demorarme tanto con la siguiente actualización.

Un saludo y nos vemos en el siguiente capítulo.