Danganronpa Re: IF
Capítulo VII.
Bueno, era un momento incómodo para Makoto, sin ninguna duda.
Si bien las sesiones acordadas gracias a Junko con Mukuro se supone que serían en la casa de las hermanas, nunca se esperó que la mercenaria lo llamara a su teléfono para decirle que los planes habían cambiado.
Cambiado en el sentido de que ahora la sesión seria en la casa de Makoto, esto según Mukuro era porque su hermana había dicho que su casa era un "desastre" pero que podría venir algún día próximo.
Hasta ese momento todo era normal…
La cuestión empezó cuando él tuvo que explicarles a su padre y su hermana por qué una hermosa pelinegra estaba ahora a las puertas de su casa en su búsqueda.
Ellos no perdieron el tiempo en llegar a la conclusión equivocada y antes de siquiera Makoto intentar hacer pasar a Mukuro a su casa, ya Komaru y su padre estaban mirándolo con picardía.
Cuando Mukuro paso, Naegi la llevo a la sala de estar, donde 'casualmente' estaba toda su familia a excepción de su madre, que era un poco menos evidente con este tipo de cosas y le brindaba algo más de privacidad.
Antes de presentarla suspiro, entendía este tipo de reacción por parte de su familia, especialmente porque él también lo había hecho antes con su hermana cuando traía algún amigo, ahora el karma regresaba a él.
Además, siendo sincero, era la primera vez que una de sus amigas, en este caso Mukuro, iba a su casa… Aunque había algunas pequeñas cosas que le incomodaban…
La mirada de su hermana era una de ellas.
"Komaru, Papa, ella es Mukuro Ikusaba, una compañera de clase." La presentó Makoto después de carraspear un poco su garganta.
La pelinegra por su parte, dio un saludo militar, mirando directamente a ambas personas frente a ella. "¡Mi nombre es Mukuro Ikusaba, Estudiante Mercenaria Definitiva, un placer conocerlos!" Se presentó a sí misma como lo haría un1 propio soldado.
"El gusto es mío. Soy el Padre de Makoto, un placer."
Komaru sonrió con picardía "Soy Komaru, la hermana de este idiota…" Dijo ella, el Afortunado pudo ver como ella le sacaba la lengua por unos segundos, lo que le dio un mal presentimiento. "… Si supieras que Makoto habla maravillas de ti."
Y bueno, la sensación de incomodidad se hizo más grande… Él sabía que Komaru haría esto.
Era en situaciones como esta en las cuales Makoto maldecía haber molestado a su hermana antes cuando ella traía amigos.
Mukuro lo miro con una expresión neutral, pero con un ligero indicio de un sonrojo, asintió a Komaru. "Ya veo."
"¡K-Komaru!" Makoto regañó con vergüenza. Nota mental; No volver a hablar de Mukuro con ella. Su padre por su parte río ante la vergüenza de su hijo, pero no dijo nada.
"Je." Fue la burlona respuesta de su hermana.
El Afortunado frunció el ceño. "Ya no le diré a Junko Enoshima que me dé un autógrafo para ti." Dijo el, sin esperar respuesta giro hacia la mercenaria con una sonrisa nerviosa. "Mukuro, ¿Por qué no vamos a estudiar a mi habitación?"
Silencio.
"¿A tu habitación?" Preguntó ella con sorpresa, sin esperarse en lo absoluto este tipo de proposición.
"Si, vamos." Tomó la mercenaria con rapidez, dirigiéndola a través de su casa en dirección a su habitación, una medida desesperada para evitar que su familia, más específicamente su padre y su hermana pudieran seguir yéndose de la lengua o decir cosas fuera de lugar.
Finalmente entraron.
El cuarto de Naegi no era muy grande, y solo contaba con lo necesario, una pequeña cama ordenada estaba del lado izquierdo junto a la pared, había algunas otras cosas como una mesa y sillas además de su ordenador.
Mukuro tuvo la impresión desde el minuto uno que el cuarto era demasiado sencillo, aunque no era como si no se lo esperaba de Naegi, siendo que el mismo se describía como una persona simple.
Además, no era como si eso fuera algo malo.
"Puedes sentarte en la cama si gustas." Le dijo Makoto con un tono avergonzado, y Mukuro por su parte solo hizo lo que le sugirieron. "… Y lamento eso."
"¿Lamentar que?" Preguntó la pelinegra después de sentarse, ligeramente desconcertada. "¿Te refieres a que hablas maravillas de mí?"
Silencio.
La pregunta de Mukuro no guardaba absolutamente ningún tipo de doble intención, pero no negaría que esta persona que podría decir era su único amigo hablara muy bien sobre ella con su familia…
… La hacía sentirse feliz.
El Afortunado se rascó la nuca y tomó una silla, intentando ignorar la mirada de Mukuro en todo momento, pero sabía que igualmente debería responder.
"Si. Lamento eso."
Ella negó con la cabeza. "No entiendo porque debería molestarme que hables bien de mí." Dijo la Mercenaria con una expresión pensativa, borrándola poco después para reemplazarla con su seriedad habitual. "Aunque… Si me gustaría saber sobre que hablabas con tu hermana sobre mi…"
Makoto se quedó en blanco con la petición de ella, bueno, si bien tampoco es que había hablado demasiado con su hermana sobre Mukuro, si había dicho algunas cosas comprometedoras…
La puerta de la habitación de Makoto se abrió de golpe.
"¡Él dijo que eras hermosa!" Komaru exclamó, entrando a la habitación de improvisto. "¡Que eras muy lista y fuerte!"
"¡Komaru!" Makoto gritó de igual forma, levantándose inmediatamente e intentándola empujar fuera de la habitación, sin mucho éxito.
"¿Dijo que era hermosa?" Preguntó Mukuro algo ida, resaltando solo esa pequeña pregunta.
Fue una sorpresa para ella, su hermana no solía decirle cosas buenas sobre su aspecto, de hecho, todo lo contrario y muy pocas personas se atrevían a hacerle un cumplido, así que saber al menos que alguien pensaba que era hermosa…
Se sentía bien.
Este sentimiento de felicidad era el mismo que el que sentía cuando Junko la elogiaba por algo, y Mukuro inmediatamente entendió que ahora Makoto se había vuelto alguien muy importante para ella.
Al asimilar la situación, cerró los ojos mientras sonreía para sí misma.
Miro a Komaru, que para este punto tenía una expresión enojada mientras tenía una pelea de fuerza con su hermano al este no poder sacarla de su habitación.
"¿Komaru?" Llamó Mukuro con su tono serio habitual, sin embargo este tenía un aire más dócil.
Ella dejo de luchar a Makoto y este de intentar sacarla, ambos girándose hacia la pelinegra. "¿Si?"
"¿Eres seguidora de Junko Enoshima?"
Komaru asintió rápidamente. "¡Si, siempre compro los números mensuales! ¿Por qué?"
"Ya veo." Pronunció la Mercenaria, alzo ambos brazos para estirarse. "Gracias por decirme esto, ¿Te gustaría obtener un autógrafo de mi hermana?"
"¿De tu hermana?" Preguntó Komaru algo confundida.
Si, Makoto nunca había mencionado que Mukuro era hermana de Junko.
"Oh, sí. Se me olvido decirlo, Junko y Mukuro son hermanas." Dijo casualmente Naegi, contento por dentro cuando el tema de conversación cambio.
La hermana de Makoto solo le miro por un largo tiempo con expresión indiferente, pero en un abrir y cerrar de ojos corrió hasta estar cerca de la mercenaria con la misma mirada que una fanática demente.
"¿¡En serio eres hermana de Junko Enoshima!? ¡Pero no comparten apellido!"
"Sí, soy su hermana de sangre… Vivo con ella." Respondió Mukuro, no respondiendo al hecho de que no compartían apellido.
"¡Por favor, consígueme su autógrafo! ¡Si me das tu número, incluso prometo decirte cualquier cosa que Makoto diga sobre ti, hasta lo más mínimo!"
Oh, eso fue tentador.
"Ni se te ocurra, Komaru." Naegi regañó, apresando a su hermana con sus brazos y cargándola para sacarla de su habitación de una vez. "Tenemos que estudiar, largo."
Y sin esperar respuesta, Makoto cerró la puerta en la cara de su hermana, cerrándola con seguro para evitar que volviera a entrar. El Afortunado después caminó un poco tenso hacia la silla donde había estado antes de que Komaru entrara a su habitación, carraspeo un poco su garganta.
"… Lamento eso también."
"Tu hermana parece ser muy agradable. Supongo que le conseguiré ese autógrafo." Dijo la mercenaria con una pequeña sonrisa. "Y si es posible, también le daré mi número."
Makoto se sobresaltó al instante. "Por favor, no lo hagas."
Al ver la reacción de Makoto, Mukuro no pudo evitar empezar a reír…
Era una acción que no había hecho desde hace mucho tiempo, y siendo sincero, era la primera vez que el afortunado la veía hacerlo. Como una chica normal…
Incluso la propia Mukuro se sorprendió a si misma por su risa, mas eso no hizo que se detuviera, se sentía cómoda al estar con Makoto y reír se sentía muy bien.
Pero finalmente ella se detuvo, manteniendo una sonrisa en su rostro. "No lo hare, descuida. Pero Makoto…"
"¿Si?" Pregunto él.
"Gracias por decir que soy hermosa." Mukuro le dijo aun sin deshacer su sonrisa, con un tono de voz que evidenciaba su felicidad.
"N-no hay de que…"
"Aunque…" Su expresión volvió a la seriedad, mirando al Afortunado. "Me gustaría que pudieras decírmelo tú mismo algún día… Lo que piensas sobre mi, claro…"
Los hombros de Makoto se destensaron, si a Mukuro no le incomodaba lo que decía y lo incitaba a hacerlo, entonces, el seria sincero. "Lo hare, y de hecho…" Hizo una pequeña pausa, pero prosiguió a los pocos segundos. "… Me gusta tu sonrisa."
Ese había sido uno de los días más felices en la vida de Mukuro.
. . .
Monokuma miraba a la peligra que se encontraba frente a él y había irrumpido en la entrada de la academia, traidora y mal llamada terrorista, se preparaba para administrarle un castigo a Mukuro Ikusaba.
Aunque para ello, primero habría que atraparla.
Ella solo se encontraba allí, parada mirando al Oso bicolor sin hacer ningún movimiento, en una de sus manos se encontraba una filosa barra de hierro que era la única arma de la que disponía.
Mukuro dio un paso adelante. "Abre la puerta, Junko." Ordenó con tono vacío.
"¿Eh? ¿Acaso crees que puedes dar órdenes al director?" Respondió Monokuma con su tono de voz habitual recuperado. "La respuesta es… ¡NO, señorita!"
El director de la Academia camino hacia ella a paso lento, haciendo que la Mercenaria se tensara, preparada para los clásicos ataques sorpresa de su hermana.
"¿En serio crees que abriría las puertas así como así? Eres tonta, muy tonta." Se burló el Oso, deteniéndose a un metro de la chica. "Si quieres salir de aquí, tendrás que buscar una forma por tu cuenta de hacerlo."
". . ."
"¿Qué sucede? ¿No puedes hablar porque te comiste el pepperoni de Naegi en la enfermería o qué?" Preguntó con burla ante la falta de respuesta.
Mukuro no contestó, sino que simplemente acortó la distancia entre ella y Monokuma en un abrir y cerrar de ojos, usando la barra de hierro para atravesar su estómago con una estocada certera.
Arrojo al robot a un lado con fuerza, solo para que explotara sin hacer daño a Mukuro cuando esta salto lo más que pudo hacia atrás para tomar distancia. Cuando el humo se disipo, solo los restos carbonizados de Monokuma eran visibles.
La pelinegra suspiro al ver al Oso destruido.
"Suelo morir más que Krillin, ¡Pero siempre vuelvo!" Ella escucho la voz de otro Monokuma, viendo como este salía de la nada por una de las esquinas de la habitación.
"¡Y no bajes la guardia!" Escuchó otro grito de Monokuma a sus espaldas, y esta vez la voz se aproximaba a ella a paso rápido.
Mukuro giro hacia un lado, solo para ver como uno de los robots pasaba donde su cabeza había estado momentos antes, un rastrero ataque sorpresa que hubiera acabado inmediatamente con su vida si no hubiera esquivado.
El primer Monokuma miro a su otro yo que había fallado en su ataque. "Vaya, Monokuma B, sí que eres un inútil."
"Upupupu, lo siento, Monokuma A. Sus reflejos son muy buenos." Respondió.
El llamado Monokuma A suspiro con pesar, mientras se acercaba a su gemelo y ambos miraron a la Mercenaria con una expresión en blanco.
"Junko, abre la puerta." Mukuro repitió con un tono de voz severo.
"¿Para qué quieres que se abran las puertas? ¿Sabes lo que pasa si sales de aquí, no?" Monokuma A preguntó con curiosidad.
"Upupupu, es obvio, morirán envenenados por el aire tan viciado y toxico del mundo." Monokuma B dijo con burla. "¿Por qué crees que hay un purificador de aire en la Academia, eh?"
La Mercenaria negó con la cabeza. "El aire afuera está contaminado, pero no nos matara al instante. Podemos salir."
Silencio.
Esa fue la única respuesta que la pelinegra recibió, esto hasta que ambos Monokumas frente a ella comenzaron a reír, ascendiendo desde una pequeña risa hasta las carcajadas.
Cuando finalmente se calmaron, Monokuma A le regalo una expresión burlona a la Mercenaria.
"¿En serio quieres salir? ¿Acaso tienes idea de lo que te pasara a ti si llegas a salir?"
". . ."
"Te mataran, de eso no hay duda." Dijo Monokuma B con un tono macabro. "¿Te crees que solo por ayudar a salir a estos chicos perdonaran tu vida? No me hagas reír más de lo que ya lo he hecho."
Mukuro solo miraba en silencio a las palabras que le decían ambos osos, su expresión era inescrutable, mas sin embargo por dentro se sentía ansiosa por su incierto destino.
Pero a pesar de todo, ella no era una mujer débil, su resolución era clara, y si algo sabia Mukuro Ikusaba era ignorar sus propios sentimientos para cumplir con sus misiones.
Lo había hecho innumerables veces en Fenrir, había asesinado a religiosos, inocentes y demás, y a pesar de no sentirse cómoda ni orgullosa con ello, sabía que sus misiones eran importantes, tal como la que actualmente llevaba a cabo.
Un ser sin sentimientos, esa era la definición más básica de Mukuro Ikusaba, pero, en el contexto actual, era la más correcta y la que tenía que seguir hasta el final.
La pelinegra miro a ambos Monokumas. "No importa si muero, abre la puerta."
Los dos osos fruncieron el ceño con fuerza ante la insistencia de Mukuro en un ejemplo claro de ira…
De hecho, la pelinegra podía incluso decir que estaban a punto de echar humo.
"Siempre decepcionante… ¿Eso es lo único que sabes hacer? Solo pedir y pedir, ¡Si quieres salir, sal por tu cuenta!" Monokuma A exclamó con irritación.
"Tú eres la única que puede hacer que salgamos." Mukuro dijo con expresión vacía, sin inmutarse ante las palabras del Oso. "Junko, por última vez. Abre las puertas."
Silencio.
Ambos Monokumas suspiraron decepcionados, para después mirarse entre ellos.
"¿No crees que es una idiota, Monokuma A?"
"Efectivamente, Monokuma B. Creo que deberíamos darle una lección." Comento el Oso con una sonrisa divertida antes de proseguir. "¿Tu qué opinas, Monokuma C?"
¡Mm!
Ante la mención de un tercer Monokuma, Mukuro miro hacia atrás para ver como otro de los robots se dirigía hacia ella, aparentemente saliendo de la nada, iba directo a apuñalarla con sus filosas garras.
La Mercenaria rodo por los suelos para esquivar ese ataque, pero tan rápida como era ella, aprovecho para recuperarse e inmediatamente contraatacar con una patada que envió al recién llegado Monokuma C lejos.
"Vaya, Monokuma C. veo que también fallaste, inútil." Monokuma A dijo con decepción.
Mukuro pensó con rapidez, a sabiendas de que gracias a los ataques sorpresas de Junko solo había una conclusión posible…
Su hermana no cooperaria para ayudarlos a escapar por más que ella insistiera…
Así que ella debería hacerse camino por la fuerza.
No estaba segura de cómo lo lograría, ya que no tenía una idea del número de Monokumas dispersados en la academia, pero podía contarlos por cientos, y sobraba decir que estaba segura de que no podría luchar contra todos.
Aunque, esa era su única alternativa viable, al menos para ella misma, ya que era prácticamente imposible intentar persuadir a Junko para que cooperara.
Tragó saliva.
Con un fuerte agarre en su barra de metal, Mukuro comenzó a caminar en dirección hacia el trio de osos que ahora se encontraban en una discusión.
Cuando los tres se dieron cuenta de que ella se aproximaba dejaron de discutir para mirarla.
"¿Soy el único que está viendo esto?" Monokuma C preguntó.
"Upupupu… No, yo también la estoy mirando. Tiene una expresión muy tenebrosa…" Monokuma A dijo mientras retrocedía un par de pasos mirando el oscuro semblante de la mercenaria que se acercaba a ellos.
"Creo que nos va a matar." Monokuma B pronunció sin ningún tipo de miedo en su voz.
Monokuma C empezó a saltar alarmado. "¿¡Que!? ¡No toleraremos violencia contra el director!" Reclamó el con enojo antes de apuntar a Mukuro. "¡Te enseñare lo que es bueno…!"
El Oso salto hacia la pelinegra, pero ella esquivo sin problemas saltando aún más alto que él.
Una vez en el suelo, tomo impulso para comenzar a correr la minúscula distancia que la separaba de sus enemigos…
El siguiente en ser atacado fue Monokuma B, quien sin tiempo a reaccionar dado su pequeño cuerpo, sufrió de un fuerte puntapié en su estómago que lo envió a estamparse contra la puerta de la entrada.
Monokuma A reacciono e intento atacar con sus garras a Mukuro con impresionante velocidad, pero ella fue capaz de esquivar sus cortes saltando hacia atrás.
Y sin dar descanso fue abordada de nuevo por Monokuma C, quien volvió a arremeter contra ella de un salto, sin embargo, Mukuro esta vez no perdió tiempo y lo intercepto empalándolo con su barra de hierro en su cabeza.
Arrojo el cuerpo del robot hacia un lado y miro a sus dos contendientes restantes, el robot B aún se encontraba recuperándose de su patada y el A parecía listo para abalanzarse sobre ella.
"¡Mataste a Monokuma C, nunca te lo perdonaremos!" Gritó Monokuma A con ira.
Mukuro no presto atención a las palabras del Oso las cuales en el fondo solo eran un intento de su hermana para satisfacer su estilo del humor tan macabro y propio de ella misma.
Monokuma A fue el siguiente en saltar, algo fácilmente predecible para la pelinegra, con los pequeños cuerpos de los robots, esquivar sus ataques cuando saltaban era pan comido.
Se agacho mientras se movía hacia adelante con suma rapidez, y cuando Monokuma A estuvo justo encima de ella, Mukuro volvió a levantarse, conectando un fuerte golpe ascendente en el estómago del robot que lo envió a chocarse con el techo.
Tal fue la fuerza del golpe que la Mercenaria había ejercido que por la propia fuerza de su ataque su cuerpo dio una vuelta completa, perdiendo por unos momentos el equilibrio pero recuperándose rápidamente.
Y antes de que Monokuma B pudiera tomar partido en la lucha, Mukuro lanzo su barra de hierro como una filosa jabalina, atravesando el estómago del robot sin piedad.
Una explosión fue seguida del ataque punzante dada por la pelinegra, puesto que había atravesado la bomba colocada en el estómago de Monokuma. Mukuro se sentía tranquila, como si el combate anterior no hubiera bombeado ningún tipo de adrenalina sobre ella.
Monokuma A, quien ahora yacía en el piso luego de caer por el fuerte golpe que la mercenaria le dio momentos antes, se levantó con pesar, lanzándole una mirada de profunda ira que luego fue convertida en una sonrisa.
"Upupupu, tampoco pensaba que fuera tan fácil derrotarte, hermanita." El Oso dijo con énfasis en su última palabra. "Pero, déjame hacerte una pregunta…"
". . ."
"¿Acaso crees que será fácil derrotarme a mí?" Preguntó con seriedad antes de caminar, tomando distancia de Mukuro.
Y a medida que Monokuma retrocedía, manteniendo un fijo contacto visual con ella, la mercenaria pudo escuchar sonidos que se acercaban; Pasos, lo cual era muy extraño ya que estaban en una habitación cerrada.
Los pasos se hacían más y más fuertes, y Mukuro sabía que ahora era cuando Junko en serio intentaría deshacerse de ella…
No podía ver a nadie más salvo al Monokuma que tenía en frente, pero el inquietante sonido del caminar acercándose le daba a entender que solo era cuestión de tiempo antes de que fuera atacada por todos los frentes.
Mukuro pensó rápidamente y confiando en sus instintos de soldado, sumado al conocimiento que tenía sobre su hermana adquirida de primera mano, hicieron que tomara acción con rapidez.
En un abrir y cerrar de ojos flexiono sus piernas y saltó, tomándose con fuerza del techo de la habitación, contrayendo su cuerpo cuando una ráfaga de balas fueron disparadas hacia donde ella había estado escasos segundos antes en el suelo.
El fuerte sonido de los disparos era ensordecedor, pero se terminó rápidamente, Mukuro aun sin soltarse, miro a toda la habitación.
Estaba empezando a ser cubierta por humo, y ya sabía lo que eso significaba, se permitió que sus sentimientos volvieran por unos segundos cuando trago saliva con nerviosismo.
El humo cubrió toda la entrada, pero fue disipado rápidamente, solo para revelar ahora una gran multitud de Monokumas que se encontraban en el suelo, todos mirando hacia donde estaba ella sujetada en el techo.
"Upupupu, buenos reflejos chica, me has impresionado." Monokuma dijo con una sonrisa divertida. "¡Por cierto, desde aquí abajo tengo una muy buena vista de tus hermosas piernas! ¡Uf! ¡Ese Makoto sí que es Afortunado!"
Otro Monokuma se acercó a él y lo golpeo. "¡Oye! ¿Qué clase de director se supone que eres? ¡No puedes faltar el respeto a las alumnas así!"
"Por favor, Monokuma L, solo he elogiado sus piernas." Se defendió el mientras negaba con la cabeza. "Si fuera cualquier otro alumno, ya en la cabeza tendría pensamientos sobre como la tomaría por su—CENSURADO POR INCUMPLIR LAS LEYES DEL PEGI—"
Otro Monokuma le tapó la boca con rapidez. "¡Cállate que nos están censurando!" Regañó, haciendo que el acusado bajara la cabeza con tristeza. "¡Recuerda que hay niños viéndonos en la TV!"
"Oh, cierto… Como sea, en fin… ¡Maten a la alumna sexy con las piernas bonitas!" Ordenó el Oso principal con un tono amenazante.
Y sin más preámbulos e ignorando aquella extraña escena cortesía del retorcido sentido del humor de su hermana, Mukuro se soltó de su firme agarre en el techo.
Los Monokumas por su parte se alejaron e hicieron un círculo alrededor de ella para no darle ningún tipo de cobertura ni descanso. Ahora la pelinegra no solo debía estar atenta a lo que calculaba eran más de cuatro docenas de enemigos…
También debía de estar atenta de la ametralladora de la entrada.
Por suerte, esta tenía una trayectoria fija, por lo que si Mukuro se mantenía fuera del rango, los disparos no serían un problema, aunque debía de hacer algo con eso.
Estaba en desventaja, por lo que debería atacar primero con fuerza para asegurar que la batalla al menos pudiera comenzar a su favor, sin embargo se permitió un momento para pensar…
No estaba segura de que lograría con esta batalla.
Era probablemente un derramamiento de sangre sin sentido, solo para deleite de Junko, ya que de la rubia dependía si salían o no, independientemente del resultado, su hermana aun tendría el control.
.
.
.
Negó con la cabeza, antes de pensar en cualquier cosa, primero debería sobrevivir a esta batalla.
Mukuro exhalo con el objetivo de destensar sus músculos, para inmediatamente después cargar contra la multitud ante ella.
Uso a un Monokuma cercano como taburete, impulsándose para saltar. Un par de robots intentaron interceptarlas, pero ella giro sobre sí misma en el aire y dio fuertes giratorias patadas al quien intentara acercarse.
Aterrizo sobre la cabeza de un Monokuma, y coloco tanto paso en su pie como pudo, para romperla y dejarlo inútil, cuando otro cargo contra ella, esquivo con facilidad haciéndose a un lado.
Avanzo de nuevo entre todos, y tal cual jugador de futbol, pateo al oso más próximo a ella, enviándolo lejos. Sintió un peso en su espalda, dándose cuenta de que uno de ellos había logrado cogerla por sorpresa.
No perdió el tiempo, antes de tomar al robot que se sujetaba a ella para estamparlo contra el piso con dureza…
Aunque no se esperó que ese Monokuma estallara sin más.
La explosión fue fuerte, pero no tan potente como matar o dejar fuera de combate a la mercenaria, solo haciéndola retroceder hasta chocarse contra una pared, ligeramente desorientada.
Recuperándose lo más rápido que pudo, fue sorprendida cuando varios Monokumas mas comenzaron a estallar a su alrededor, creando una cadena de explosiones que la envolvió por completo.
.
.
.
El oscuro humo de las explosiones desapareció con el pasar de los segundos, mostrando a una Mukuro en posición defensiva, cubriéndose su cara con sus antebrazos.
A simple vista estaba ilesa, salvo por el ahora desgaste de su ropa, que se veía ennegrecida de forma perceptible, además de algunas quemaduras relativamente visibles.
Poco a poco ella bajo los brazos, con una mirada estoica.
Un habían alrededor de una decena de Monokumas que le miraban con asombro.
"Vaya, resistir explosiones… Si esto fuera un juego de Bomberman tu serias un personaje OP." Monokuma comentó con sorpresa.
". . ."
El Oso ante la falta de respuesta coloco una expresión enojada, que era secundada por la multitud detrás de él. "Esa actitud me irrita mucho, jovencita."
Mukuro miro a Monokuma. "Junko…" Empezó mientras bajaba sus brazos, dejando ver su cara con un ceño profundamente fruncido. "… Si para salir tengo que acabar contigo, lo hare."
Silencio.
No obtuvo una respuesta inmediata, más bien, empezó a sentir el aura asesina de los robots aumentar.
"¿Acabar conmigo, eh?" Junko a través del cuerpo de Monokuma dijo con veneno. "Je… Me gustaría verte intentarlo, Muku~."
El Monokuma controlado por Junko miro a los demás que estaban detrás de él, y apunto a Mukuro con un gesto de cabeza.
"Ustedes, ya saben que hacer… Adminístrenle un buen castigo, basuras." Junko ordeno.
"¡Si, Jefa!" Los Monokumas dijeron con reverencia antes de saltar como una turba hacia la Mercenaria con el objetivo de asesinarla.
Mukuro se preparó para resistir a la embestida que venía hacia ella, suspiro con lentitud mientras sus sentidos de batallas se agudizaban, abandonado cualquier tipo de pensamiento lógico y volviéndose la máquina de matar que siempre estuvo destinada a ser.
Dio un paso hacia adelante, sentía como si el tiempo se hubiera ralentizado para ella, como si fuera una cámara lenta, una visión nacida de su propia habilidad adquirida con titánico esfuerzo en sus innumerables batallas anteriores.
Su pensamiento lógico se había apagado casi por completo, dando poder de actuación a su instinto, en retrospectiva podría considerarse a la pelinegra como un monstruo, ya que su adrenalina nublaba su visión…
Le era difícil diferenciar amigos de enemigos.
Era una máquina de matar, y ahora más que nunca haría honor a su nombre.
. . .
El primer pensamiento de Makoto Naegi era que se encontraba en el limbo, pero a pesar de sus sentidos ligeramente dormidos, pudo descartar de inmediato esa conjetura ya que el dolor corría por todo su cuerpo.
Sus ojos se encontraban cerrados, pero no se sentía con la energía para abrirlos, al menos, no por ahora, intento primero ordenar sus pensamientos, sin saber exactamente qué estaba pasando.
Eso fue por un corto tiempo, ya que casi inmediatamente después parte de realidad lo golpeo en la cara…
Mukuro.
Makoto la recordaba… ¿Dónde estará ahora? No lo sabía en lo absoluto…
¿Cuándo fue que la vio por última vez?
Naegi sentía como si alguien lo estuviera jalando, sus pies se arrastraban en el piso y la sensación era increíblemente incomoda, aunque era opacada completamente por el dolor punzante en su cuerpo.
¿Dónde estaba Mukuro?
"¿E-estas bien?" Makoto escucho una voz frágil hablar, aún tenía los ojos cerrados así que descarto que la pregunta fuera para él, identifico la voz como la de Chihiro Fujisaki.
Mukuro, Mukuro, Mukuro, Mukuro…
"S-si… Solo me duele un poco la espalda." Contesto otra voz, Kyoko Kirigiri quien sonaba adolorida por alguna razón.
Él se había encontrado con Mukuro en la mañana… Desayunaron juntos…
"¿P-por q-que no tomas un descanso? Yo podría cargar con el…"
Fueron al Gimnasio, donde Monokuma apareció…
"Ni hablar. Tú no podrías… Sola…" Respondió Kirigiri después de una pausa dolorosa y varios jadeos. "Vamos…"
Entonces, ellos comenzaron a pelear y…
Las imágenes empezaron a reconstruirse una por una en la mente de Makoto…
Mukuro vestida de Junko pisando a Monokuma.
El comenzando a correr.
Monokuma a punto de asesinar a Mukuro.
El interponiéndose para salvarla.
Mukuro…
Mukuro…
Mukuro…
"¡Mukuro!" Grito Naegi abriendo los ojos de golpe, mientras se soltaba del agarre de unas sorprendidas Kirigiri y Fujisaki.
Desorientado como estaba, solo tenía el pensamiento de ver a Mukuro de nuevo, intento emprender carrera por el pasillo para buscarla, sin éxito, ya que una vez dio un par de pasos el dolor fue tan grande que su cuerpo dejo de responder y cayó al suelo mientras se agarraba su estómago.
"¡M-Makoto!" Grito Fujisaki antes de correr hacia él, con Kirigiri detrás.
El Afortunado después de ese pequeño arrebato estaba sufriendo las consecuencias, se tomaba con fuerza el estómago, mientras su herida amenazaba con volver a sangrar de nuevo.
Con la mayor delicadeza posible, Kirigiri lo giro para dejarlo boca arriba y la cara preocupada de la programadora inundo sus ojos.
"¡E-está sangrando!" Exclamó la pequeña niña con miedo.
Kirigiri chasqueo la lengua con frustración. "Esto es malo."
Makoto se contuvo, para no gritar mientras sentía como si su cuerpo fuera a ser desgarrado por dentro, mantuvo su vista fija en el techo del pasillo intentar mantenerse tranquilo.
Kirigiri lo tomo y con cuidado lo acostó en su regazo, mientras miraba a su alrededor, pensando en alguna forma de hacer frente a esta situación.
"¿Qué hacemos?" Preguntó la Programadora con temor.
La detective no respondió, sabía que en el estado en el que estaba Makoto, que comenzara a perder sangre de nuevo era demasiado peligroso, ella no tenía mucha idea de medicina, pero si usaba la lógica, tal vez podría detenerlo.
Su mente empezó a funcionar a máxima potencia…
"El sangrado es por su herida abierta, entonces, las vendas funcionan como un tapón que colocadas con la suficiente presión detienen la sangre, entonces, si puedo crear otro tapón, podría detenerlo…" Pensó ella con rapidez.
¿Tal vez ella podría usar sus propias manos y ejercer presión en la herida de Makoto?
No, eso sería muy doloroso para él, además dependiendo del tamaño de sus heridas podría ser contraproducente.
Fujisaki a pesar de su disposición a ayudar se veía bastante alarmada al ver la sangre de Naegi, por lo que era probable que fuera ineficiente contar con ella, era difícil, porque no tenía muchas opciones.
Así que decidió usar su último recurso…
Kirigiri inhalo con lentitud, antes de usar todas las fuerzas de sus cuerdas vocales para gritar tan fuerte como pudo, sin ningún tipo de vergüenza o aviso a nadie.
El sonido que salió de su boca era todo lo contrario a las emociones que expresaba su cara, la urgencia estaba escrita en ese grito, algo entendible dada la situación.
Cuando se detuvo, bajo la mirada hacia Makoto, quien la miraba con dolor evidente en su rostro, pero aun así su mirada denotaba una pizca de sorpresa, mientras tomaba su estómago con fuerza.
Naegi con suma fuerza de voluntad, se las arregló para hablar. "M-Mukuro… ¿D-dónde está e-ella?"
"Cállate." Ordeno Kirigiri con el ceño fruncido, pero decidió responderle para calmarlo. "Ella está bien. Los ayudaremos."
Makoto brindo una pequeña y dolorida sonrisa. "Me… Alegro… S-sigues siendo… La misma de siempre…"
Y antes de que Kirigiri pudiera preguntar, el sonido de alguien corriendo se escuchó con fuerza por el pasillo, las dos mujeres miraron a la dirección de donde vino el sonido, solo para ver a Sakura, quien como un rayo venia en dirección a ellas.
No le tomo ni cinco segundos el llegar, deteniéndose cerca de Kirigiri.
"¿¡Que sucedió!?" Preguntó Sakura alarmada.
La detective definitiva giro para verla con una expresión urgente. "¡No hay tiempo, necesito ayuda! ¡Ve a la enfermería y busca vendas, necesitamos hacer que deje de sangrar!" Kirigiri exclamó.
La luchadora le tomo unos momentos reaccionar, pero sin preguntar comenzó a correr de nuevo hacia la enfermería. Makoto gimió de dolor e intento girarse para aminorarlo, pero Kirigiri no se lo permitió, usando sus manos para impedírselo.
"¡Resiste, Makoto!" La programadora gritó al borde de las lágrimas.
"Si. Tienes mucho que explicarnos." Apoyó la Detective con un asentimiento. "Además, prometí que te cuidaría…"
Con mucha velocidad, Sakura volvió con lo que Kirigiri había pedido, y sin mediar palabra se la arrebato de las manos para empezar a vendar de nuevo al afortunado.
"… Así que ni se te ocurra desmayarte o morir." Terminó ella.
Makoto no respondió y asintió, mientras la Luchadora proporciono ayuda para vendarlo, y Fujisaki para su propia frustración, no hizo nada para ayudar más allá de mirar con terror.
Terminaron en poco tiempo, con resultados exitosos al parecer, ya que si bien aún Makoto seguía con su expresión de dolor, su sangre se había detenido. Fue cargado por Sakura sin ningún problema, con sumo cuidado de no lastimarlo.
"Tenemos que reunirnos con los otros, y rápido." Kirigiri ordenó con seriedad, antes de comenzar a caminar, jalando a Fujisaki con ella y siendo seguida por Sakura.
Ahora la Detective Definitiva tenía sus ropas llenas de sangre por las acciones hechas anteriormente para salvar la vida de Makoto, mas sin embargo ella ignoro ese hecho.
"¿Qué ha sucedido?" Preguntó Sakura, ya que ella no había recibido ningún tipo de explicación de lo que estaba pasando.
"Muchas cosas, te lo explicare todo cuando estemos reunidos con los demás." Respondió. "Pero… Ni Makoto ni Mukuro son nuestros actuales enemigos, eso lo puedo asegurar."
"Si ellos no son nuestros enemigos… ¿Quién fue la persona que nos encerró en este lugar?" Sakura inquirió frunciendo el ceño, a la espera de la respuesta de Kirigiri.
La detective imito su gesto, mientras se cara adquiría una expresión enojada.
"Nuestro verdadero enemigo…" Empezó ella mientras caminaba, giro su cabeza para mirar a Sakura. "… Es Junko Enoshima, la Estudiante Modelo y Analista Definitiva."
Continuara…
Buenas, aquí estoy yo con un nuevo capítulo de esta historia.
Vaya, he estado mucho tiempo sin internet, y por diversas razones me he retrasado un poco, precisamente por la lectura de algunos mangas que tenía pendientes además de que actualmente estoy jugando Devil Survivo de DS.
Sin embargo, la actualización esta lista, hemos avanzado mucho con este capítulo, ya que tenemos a nuestro protagonista despierto y a nuestra protagonista femenina en una encarnizada lucha por la libertad de todos.
He intentado hacer una dinámica escena de acción, espero que el resultado sea bueno, pero cualquier sugerencia para mejorar es bienvenida.
En el Flashback vemos un gran avance en la relación de ambos protagonistas, si bien espero que no parezca forzado, ya que puede parecer un poco demasiado rápido, recordemos que los flashback suceden en tiempos diferentes…
Con esto quiero decir que para lo que nosotros es un capítulo, para Makoto y Mukuro pueden pasar semanas o más, además estamos viendo facetas clave de como su amistad y demás escala progresivamente.
Aquí vemos a Makoto un poco más suelto por las circunstancias, quise plasmar un poco la relación de hermanos que tenían él y Komaru, oh, y también tenemos los indicios de que Mukuro se está enamorando de Makoto.
Lo del pequeño número de los Monokumas fue una referencia hacia el primer juego en la parte de los baños, cuando Monokuma se aplica una autocensura porque estaba diciendo cosas subidas de tono xD.
Con el final vemos que Kirigiri, Fujisaki y posiblemente Sakura ahora estén en el mismo bando que Mukuro, para luchar contra Monokuma, o mejor dicho, Junko.
Reitero lo que dije en los primeros capítulos; Si bien es una reinterpretación del IF, ya anuncie que el final no iba a ser el mismo y espero que para todos valga la pena.
Me guardo los detalles para mí mismo, sin embargo puedo decir que a los shipperos como nosotros nos va a gustar, o eso espero.
Me gustaría agradecer a CS Soldier97, JuanD y Neo Magician 96 por su reviews.
Si bien tengo el borrador del siguiente capítulo, antes de trabajar en el debo subir antes una actualización de mi otro Fanfic, espero no tardarme mucho.
Como nota, este Fanfic empecé a publicarlo en Wattpad hace poco, si bien por el momento solo está el teatro Monokuma y el Capítulo I, con el tiempo subiré los demás.
Muchas gracias, espero que la espera por este capítulo haya valido la pena, y nos vemos en el siguiente.
