Disclaimer: Harry Potter, sus personajes y cualquier mención a su mundo pertenecen a J.K. Rowling. Esta historia no tiene fines de lucro.

2- Galeones versus Elfos

Ron se despertó aquella mañana de domingo con una gran sonrisa, podía sentir el cuerpo menudo de su esposa sobre el suyo. Hermione respiraba tranquilamente aun manteniendo sus piernas entrelazadas con las suyas después de una larga noche de amor.

El pelirrojo Amaba verla dormir tan plácidamente sintiendo su respiración sobre su pecho, con cuidado levanto su brazo derecho y suavemente acaricio su cabello hasta llegar a su mejilla. La castaña sintiendo las caricias se revolvió un poco, abrió sus ojos y levanto su cabeza para verlo.

-Buenos días amor- dijo Ron con una sonrisa- ¿tuviste una buena noche?

-Claro que sí- respondió ella acercándose para darle un suave beso- La mejor noche que pueda existir.

Ron estrecho su cintura e intercambio lugares con Ella dejándola de espaldas sobre el colchón con Él encima.

-¿Te he dado las gracias por todo lo que hiciste por mi anoche?- le pregunto depositando suaves besos en su cuello.

-Un par de veces antes de dormir- dijo ella sonriendo.

-¡Merlín!- suspiro Ron mirándola ahora directamente a los ojos viendo como su cabello formaba un halo en la almohada- Eres tan jodidamente sexy.

-Tu lenguaje Ronald- lo reprendió Ella acariciando su mejilla- Yo no soy sexy, solo soy Yo.

Ron le robo otro beso antes de contestar.

-Eres única amor. Eres mi chica sexy en privado, no soportaría que fueras sexy con nadie más- respondió el pelirrojo dejando besos por su mentón, cuello hasta llegar a sus pechos- Eres mía y solo mía.

-Solo tuya Ron, siempre ha sido así.

La castaña cerró los ojos al sentir la boca de su esposo en su pecho izquierdo, la lengua del pelirrojo le estaba dando mucho placer haciéndola jadear ruidosamente cuando de pronto un picoteo sonó en la ventana interrumpiéndolos.

-¡condenadas lechuzas!- protesto el pelirrojo incorporándose para buscar su bóxer del suelo- siempre tan inoportunas.

La castaña se cubrió con la sabana mientras su marido abría la ventana para coger la carta que había llegado.

-Es de parte de James- dijo Ron al reconocer la lechuza, que se fue volando de regreso enseguida.

Ron:

Sabemos que la oferta de Zach es irrechazable, pero no perdemos nada con intentar retenerte en el equipo. Tú no solo eres un gran guardián, sino que además eres un gran líder y sabes cómo manejar a tus compañeros. Danos la oportunidad de exponerte nuestras ideas mañana a primera hora, cuando todo el directorio se reúna contigo a la hora del entrenamiento. Saluda a Hermione de mi parte, Adiós.

James.

La cara de Ron se descompuso al leer la carta. Al llegar a casa se había olvidado completamente del asunto de los polar Bears. No había pensado en que responder, era terriblemente tentador pero para jugar allí debía irse de Inglaterra.

-¿Qué pasa Ron?- pregunto Hermione desde la cama cogiendo la sabana para llegar a su lado. Por la cara de su esposo no eran buenas noticias.

-James te envía saludos- respondió sin emociones doblando la carta- ¿Quieres usar el baño primero o prefieres que vaya Yo?

Toda la pasión que tenía al despertar se había extinguido.

-Ron dime que te pasa- exigió Hermione.

Él se acercó y le dio un beso en los labios para tranquilizarla.

-Hablaremos en el desayuno. Usare el baño primero.

La castaña quedo desconcertada viendo como Ron se alejaba con la carta en la mano. Otro picoteo en la ventana la trajo a la realidad y una lechuza parda le entrego el profeta y Ella le pago los cinco knut.

En la portada estaba Ron junto a Leopoldo Wallace que le hacía entrega del premio. Hermione pasó las páginas rápidamente paso las páginas hasta llegar a donde estaba la información.

La noche de gloría de Ronald Weasley.

Ayer por la noche pasadas las veintidós horas comenzó la ceremonia en honor al guardián indiscutido de la selección inglesa de quidditch en el salón Ámbar propiedad de los Chudley Cannons en Londres…

En el artículo se mencionaba a grandes rasgos como había transcurrido la ceremonia, quienes eran los asistentes famosos y por sobre todo que el heredero de los Potter ya estaba en camino; Además el discurso de Ron y la mención a ella estaba resaltada en letras cursivas. Definitivamente los periodistas siempre intentaban captarlos en situaciones románticas, por lo que había una plana completa con fotos de ellos dos bailando, riendo y compartiendo durante la cena. Bajo el título de "Más enamorados que nunca"

-Esto me suena más a corazón de bruja que al profeta- dijo Hermione al leer el artículo dedicado a ellos dos, sin embargo le gustaron mucho las fotografías. El artículo también daba una pequeña información sobre la conversación secreta que había sostenido su marido con el entrenador de los Osos polares, pero solo eran conjeturas.

Con un rápido movimiento de varita los pétalos de rosa del suelo y las velas que habían usado la noche anterior desaparecieron de la habitación, mientras ella se preguntaba que decía la carta.

La ducha no aclaro para nada las ideas del pelirrojo. Él no era ambicioso, de lo contrario ya habría aceptado las numerosas ofertas que llegaban a sus odios continuamente de todas partes, incluso el equipo en que jugaba Krum lo quería. Pero nunca pensó demasiado las ofertas y luego de oírlas las rechazo enseguida una y otra vez. Por eso esta vez la preocupación se apodero de Él, no pudo rechazarla enseguida, no se sintió capaz de desechar la tremenda suma de dinero y oportunidades que los osos polares le ofrecían en América.

Salió del baño con una toalla amarrada a su cintura diciéndole a su esposa que ya podía usar la ducha, ella asintió con la cabeza aún preocupada por Él. Ron después de vestirse, fue a la cocina llevando la botella de Champagne casi llena al igual que las copas que estaban sobre el velador de su esposa y preparo desayuno para ambos.

Hermione había insistido que su casa conste con las comodidades muggles y eso en gran parte incluía la electricidad. Poco a poco había aprendido a usar la cafetera, el microondas, etc. Así la vida de ambos era más sencilla. Justo cuando sacaba el pan del tostador apareció Hermione en un sencillo vestido en la cocina.

-Está todo listo- le dijo Ron con una sonrisa- ¿Quieres comer huevos revueltos?

Hermione se acercó a él y entrelazo sus manos en su cuello.

-Quiero que me digas que te pasa amor, desde que llego esa carta te pusiste raro.

Ella lo miraba con intensidad y él no podía negarse nunca a esa mirada.

-Cariño- dijo Ron- Primero desayunaremos y luego podemos hablar de todo lo que quieras.

La castaña asintió con la cabeza y se sentó en la mesa

-Unos huevos revueltos serian perfectos- contesto.

Desayunaron entre mimos y besos como normalmente hacían cada vez que comían. Hablaron de trivialidades de la noche anterior e hicieron comentarios sobre algunos de sus compañeros de equipo que se habían pasado de copas. Cuando terminaron Ron llevo los platos al fregadero, libero a Crookshanks que parecía ansioso por salir a corretear por el jardín y se ubicaron en los sillones del living para conversar. Hermione estaba ansiosa.

-Y bien ¿Qué decía esa carta?

-La carta es lo que menos importa aquí Hermione- empezó a decir Ron- Anoche cuando Zach pidió hablar conmigo me hizo una oferta de parte de su equipo delante de todos mis jefes y mi entrenador.

-La rechazaste ¿verdad?- pregunto Ella nerviosa.

El pelirrojo bajo la mirada avergonzado. Ahora le parecía una estupidez no haber rechazado la oferta apenas la oyó.

-No- dijo mirándola otra vez- La primera vez si lo hice. Me ofertaron el doble de lo que gano ahora, pero…

-Pero…- repitió Hermione al ver que su esposo no decía nada.

-Él empezó a halagarme y a resaltar las cosas buenas de su equipo, entonces luego que mis jefes celebraban que Yo los había rechazado, Zach me oferto el triple.

Hermione lo miro sorprendida. Realmente no pensó que las conversaciones con Zach habían llegado tan lejos la noche anterior después que Ron llego tranquilamente a la mesa pidiéndole bailar.

-¿Por qué no me lo dijiste anoche?- lo cuestiono con un dejo de molestia en la voz- Somos una familia Ron, creí que… creí que confiabas en mí.

-Cariño- dijo Ron tomando su cara en sus manos- Somos una familia y confió en ti. Estaba aturdido por todo y cuando llegue a tu lado no pensé en Zach y su oferta millonaria, simplemente los saque de mi cabeza y solo quería estar contigo bailando. Te amo Hermione, eres la persona más importante en mi vida, Yo no quiero lastimarte.

La distancia se rompió y se besaron tranquilamente. Ron quería transmitirle todo su cariño, amor y confianza en ese beso.

-Yo también te amo- dijo Hermione con lágrimas en los ojos- Pero ambos sabemos lo que significa esa oferta.

El pelirrojo la abrazo con fuerza.

-Lo sé amor y por eso ahora quiero rechazarla, pero me sentí extraño anoche cuando recién lo escuche. Me di cuenta de lo importante que soy y de lo jodidamente locos que son los americanos, derrochando dinero por un tipo como Yo.

Hermione se apartó del abrazo para mirarlo a los ojos.

-Cariño tú eres el mejor y has sacrificado mucho por los Cannons y por mí. Lo sé Ron, Tú no quieres alejarte de mí y Yo tampoco quiero que estés lejos.

-Tú eres lo más importante en mi vida Hermione. Ninguna oferta vale la pena si estas lejos de mí.

Ella sonrió al escuchar eso, pero al igual que otras veces su corazón se contrajo. Ron no permitía oír ofertas extranjeras porque sabía que eso significaba estar separados, sin embargo él ya había sacrificado mucho, tal vez Ella podía sacrificarse ahora.

-Acepta la oferta Ron- dijo Hermione acariciando su mejilla donde luego deposito un beso- Podría... - ¡Merlín! Como costaba decir lo que estaba pensando, ella amaba su trabajo- Podría renunciar al ministerio y acompañarte.

El pelirrojo parpadeo varias veces y la miro sorprendido. En todos esos años jamás había estado en tema de discusión el puesto de su esposa en el ministerio.

-¿Y ser una esposa trofeo?- pregunto el pelirrojo llamándola como Ella misma había designado a las mujeres que no hacían nada más que vivir a costa de su marido que las exhibía frente a sus amigos- Tú no serias Tú si hicieras eso.

-Vamos Ron- dijo Ella acomodando un mechón de cabello detrás de su oreja- Podrías probar suerte un tiempo y Yo estaría contigo.

-No puedo hacerlo- respondió negando con la cabeza- No postergaremos tus sueños por un puñado de galeones. Hay muchos elfos que aún te necesitan amor, alejarte de tu proyecto sería un insulto a la memoria de Dobby.

Tal como siempre pasaba cuando Ron nombraba a los elfos domésticos la pasión crecía dentro de Hermione y sin contestarle nada se abalanzo sobre Él y lo beso con euforia y tanto entusiasmo que Ron se sorprendió.

Ella se echó hacia atrás alejándose de sus labios y Ron gimió ante la pérdida. Pero antes de que pudiera quejarse ella se sentó a horcajadas sobre él. Besándolo nuevamente sin intensiones de separarse de sus labios…

Una hora más tarde cuando ambos estaban en el sillón desnudos descansando después de hacer el amor, Hermione recordó la famosa carta que había interrumpido sus caricias matutinas.

-¿Amor?- dijo ella plantando un beso en el cuello de Ron que mantenía los ojos cerrados.

-¿mm?- contesto sin abrir los ojos.

-¿Qué decía la carta? Aún no me has dicho que te dijo James.

-Los dueños del club quieren reunirse conmigo para negociar la situación. Saben que no pueden llegar a ofrecerme el triple, pero… Tal vez todos ganemos en esa reunión.

Ella sonrió al ver la sonrisa en el rostro de su esposo.

-Mis jefes están relajados de que no los dejaré porque realmente amo al equipo, pero nunca viene mal un aumento de sueldo.

Ambos se rieron y Hermione se acercó un poco más para besarlo en los labios.

-Gracias Ron- dijo Ella- Por amarme tanto y no permitirme dejar mi trabajo.

-¿Bromeas?- dijo Ron incorporándose un poco- Amo tu oficina y sobretodo tu escritorio jamás podría alejarte de ese lugar. Hemos hecho cosas grandiosas allí.

Hermione le dio un último beso y se levantó del sillón recogiendo su ropa del suelo.

-Deben ser más de las doce del día- dijo ella mientras se ponía sus bragas de encaje blanco- ¿Qué te parece si luego de ordenar la casa salimos por ahí, comemos en algún restaurant y vamos a visitar a mis padres?

Ron se incorporó y comenzó a vestirse al igual que Ella.

-Por supuesto que me encanto tu idea- respondió besando su cabeza- ¿Comida italiana?

Ella se rió. Desde que había llevado a Ron a un restaurant de comida italiana él había quedado prendido de la pizza y la lasaña

-Claro.

Después de salir del restaurant Ron entrelazo su mano con la de Ella y caminaron por la calle. Justo cuando pasaron por fuera del caldero chorreante salió un par de niños al lado de su padre y los tres estaban emocionados de conocer a los dos. Sobre todo a Ron que era la estrella del quidditch en ese momento, un niño le pasó la tarjeta de las ranas de chocolate que llevaba su imagen para que se la firmara y Él accedió de buena gana.

-Me alegro de haber seguido tu consejo- le dijo Ron cuando se alejaban.

-¿Cuál de todos?

-Cuando te dije que no estaba seguro de querer ser auror. Sé que después de la guerra todos esperaban que me uniera a Ellos, incluso mis padres que estaban en contra, pero tú me dijiste que probara suerte en lo que me gustaba realmente.

-Debo confesar de que me sentí aliviada por el hecho de que como auror te exponías al peligro continuamente, pero como jugador de quidditch las cosas serían más simples.

-Lo sé- respondió sonriendo- Lo menos que quería era preocuparte. Además Harry se las podía apañar sin mí.

Llegaron a un callejón desocupado que estaba cerca del caldero chorreante y se aparecieron en otro que quedaba cerca de la casa de los Granger.

Hugo Granger abrió la puerta y los recibió felices. Su hija y su yerno lo visitaban casi todos los fines de semana exceptuando cuando él tenía algún partido. Después de hacerlos pasar al living Jane se levantó de su asiento para saludarlos.

-Hermione ¿Cómo estás?- le pregunto su madre estrechándola en un abrazo.

-Estoy muy bien mamá.

-Hola querido- dijo dirigiéndose a Ron- Lamentamos mucho no haber asistido anoche, pero ya sabes que nos sentimos fuera de lugar.

-No te preocupes Jane- dijo Ron que aún sentía anormal tutear a la mamá de Hermione- Esos eventos siempre son aburridos. Yo no hubiese ido si no fuera obligación.

La madre de la castaña asintió con la cabeza y se fue a la cocina a preparar Té en compañía de Hermione que quería pedirle algunos consejos de cocina, dejando solos al señor Granger con Ron.

-¿Qué tal estuvo la ceremonia anoche?

-Normal, ya sabe un par de discursos, me entregaron el premio, dije unas cuantas palabras, pero la comida fue excelente. Sin dudas casi lo mejor del evento.

-¿Casi?- pregunto el señor Granger curioso.

Ron se sonrojó súbitamente por lo que pensaba.

-Lo mejor fue ver a Hermione en ese vestido de fiesta. No quiero sonar grosero ni nada por el estilo, pero usted sabe lo hermosa que es Ella.

Hugo Granger sonrió ante la confesión de su yerno.

-Lo sé, Lo sé. Me alegro de que me hayas dicho eso, me siento más tranquilo sabiendo que aún están tan enamorados como el día de su casamiento.

-Créame- dijo Ron que a pesar del tiempo aún no podía tutear a Hugo Granger, prefería guardar la distancia por respeto- Yo la amo cada día más. Hermione no solo es mi esposa, ella es mi mejor amiga y mi fortaleza.

-Entonces… ¿cuándo nos harán abuelos? No me digas que no lo han pensado, llevan tres años de matrimonio.

-Pronto- dijo Ron esperanzado- Pero con Hermione creemos que aún estamos jóvenes para los hijos. Ambos tenemos vidas ajetreadas en este momento y solo queremos acomodar las cosas bien antes de pensar en agrandar la familia.

-Si tienen razón, aún son jóvenes. Con Jane tuvimos a Hermione cuando ella tenía veintiocho y Yo veintinueve. Supongo que podremos esperar un poco más por un nieto.

La puerta de la cocina se abrió y apareció Hermione llevando una bandeja con tazas y la tetera con té; Y Jane la seguía llevando otra bandeja con galletas. Después de acomodarse todos Jane decidió hablar.

-Ron, Hermione me contaba que te hicieron una grandiosa oferta para irte a América.

-Sí- reconoció el pelirrojo- es un equipo que ha intentado reclutarme hace mucho tiempo, sin embargo cuando me reúna nuevamente con ellos rechazare la oferta. No puedo alejarme de Hermione y tirar por la borda mi promesa que hice al casarme.

Hermione lo miro con amor infinito.

-Eso es muy romántico Ron- dijo Jane observándolos con una sonrisa.

Pasaron toda la tarde en casa de los Granger, Ron venció en tres ocasiones a Hugo en el ajedrez mientras Hermione estaba en la cocina intentando preparar una tartaleta de manzana con ayuda de su madre. Cerca de las nueve de la noche ambos se marcharon de vuelta a su casa.

-Fue un gran día- dijo Hermione al ir a la cocina para dejar su tartaleta en el refrigerador.

-Claro que si amor- dijo Ron bebiendo un poco de agua- Creo que tus padres me quieren.

-Por supuesto que te quieren- dijo Hermione acercándose para besarlo- Eres el mejor yerno del mundo, siempre has sido muy cariñosos con Ellos.

Ron sonrió acaricio la espalda de su esposa.

-Les debo mucho ¿sabías? Ellos trajeron al mundo a mi insufrible sabelotodo.

Hermione se rió y golpeo su pecho.

-Tonto.

Llegaron al living y se sentaron en el sillón en donde Hermione se acurruco a su lado.

-Es temprano, podríamos ver un poco de televisión ¿te parece?

-Me encantaría- respondió Ella riéndose.

-Tal vez ese programa donde ese medimuggle es sarcástico con todos, pero al final del día es un héroe.

-Se llama Dr. House- le recordó Ella besándolo en la mejilla mientras Ron encendía la televisión.

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Adelanto del capitulo 3

-Tal vez estaba esperando que vinieras y te sentaras aquí conmigo- respondió Él besándola suavemente- ¿Te gusto tu regalo?

Hermione asintió y continúo dejando besos por su mentón y cuello.

-Eres tan considerado Ron- susurro ella con los ojos cerrados- ¿Por qué eres tan lindo conmigo?

El pelirrojo sonrió al sentir como la castaña le dejaba un regadero de besos por el cuello.