Disclaimer: Harry Potter, sus personajes y cualquier mención a su mundo pertenecen a J.K. Rowling. Esta historia no tiene fines de lucro.

3- Rey y Esclava

El día lunes el despertador de Hermione sonó a las siete treinta. Ella apago el aparato y se frotó los ojos dispuesta a iniciar un nuevo día de trabajo.

-Amor- dijo sacudiendo a su marido que no quería despertar- Amor debemos levantarnos.

-Cinco minutos más por favor- pidió Él balbuceando apenas.

-Cariño debes levantarte- dijo Hermione riéndose. Al ver que Él no estaba dispuesto a moverse se acercó a sus labios y lo beso profundizando el beso hasta que el pelirrojo le respondió de igual manera sosteniendo su cabello con una mano.

Ella se alejó y se levantó de la cama.

-Iré a ducharme- le informo dando media vuelta.

-Está bien- contesto Él intentando no volver a dormirse. Sin dudas aquella mañana seria ajetreada con la reunión con sus jefes, y a pesar de tener su decisión tomada eso no significaba que les informaría enseguida de sus planes.

Diez minutos más tarde Hermione salió del baño y Él entro enseguida para una ducha exprés. Cuando llego a la cocina Hermione ya tenía el desayuno casi listo y había un rico aroma en el ambiente.

-Estaba pensando en que tal vez necesite usar el encantamiento Aguamenti contigo la próxima vez que no quieras levantarte.

El pelirrojo sonrió y unto su tostada con mermelada de frambuesa cortesía de su madre.

-Lo siento cariño, pero anoche hice un gran esfuerzo al llevarte al cuarto cuando te quedaste dormida en el sillón.

-¿Me estás diciendo gorda?- pregunto Hermione incrédula dejando la cafetera sobre la mesa.

-Por supuesto que no Hermione- se defendió Ron- Es solo que fue difícil para mí quitarte la ropa y colocarte tu pijama sin tocar más de la cuenta, mi autocontrol estaba al límite después de las cosas que habíamos hecho en las últimas veinticuatro horas.

Hermione se sonrojo y le dio un suave beso.

-Gracias por ser tan lindo conmigo.

-Es lo mínimo que puedo hacer- respondió él bebiendo jugo de naranjas natural- Me transformaste de un vulgar sapo a solo un sapo.

La castaña sonrió.

-No eres un sapo- le respondió riéndose por la comparación- eres mi rey. Weasley es nuestro rey.

-Ese apodo siempre me perseguirá ¿verdad?

-Siempre, Tú eres mi rey Ron- contesto Ella apretando en su boca la cuchara con la que revolvía su café- y Yo soy una aldeana sumisa que mantienes como esclava sexual para cumplir tus fantasías, ¿Recuerdas?

-Eres una pervertida- dijo entre risas su marido.

-y a ti te gusta hacerme rogar la mayoría de las veces cuando estamos juntos- dijo ella suspirando.

-Eso es sentir poder- Ron continuo mascando su tostada con tranquilidad- A ti también te gusta reconócelo. Podrías hacerlo más sencillo, pero te gusta que te torture un buen rato.

-Ya lo dije, soy tu esclava sexual y si mi rey quiere que le ruegue entonces lo haré obedientemente.

-Debí hacer algo jodidamente bueno en la vida anterior para tener tanta suerte en esta. ¡Maldita sea! Eres la bruja más brillante que pueda existir.

El desayuno acabo en unos minutos y ambos se levantaron de la mesa. Ron se encargó de lavar la loza y guardarla mientras Hermione iba de regreso a su cuarto para arreglarse el cabello y a maquillarse, mientras que su gato la observaba con curiosidad encaramado en el marco de la ventana.

A Las ocho con veinte minutos ambos estaban de vuelta en el living. Se dieron un beso que se prolongó más de lo debido y Él pelirrojo se marchó vía polvos floo directamente al centro de entrenamiento de los cannons, mientras que Hermione salió de su casa y se apareció en un callejón cercano al ministerio. Ron había pedido que conectaran su chimenea solo por esa semana, ya que no esperaba que cualquiera entrara a su casa desde el club.

El guardián de los Chudley Cannons se quitó el rastro de ceniza de su ropa y camino fuera de la chimenea. Dejo su túnica en la percha y camino a la sala de reuniones. En el camino se encontró con varias personas que lo felicitaron mientras estrechaban su mano, sin darse cuenta llego a su destino.

-Buenos días señor Weasley- ronroneo la secretaria del club levantándose de su silla- Quiero felicitarlo por su trofeo, el sábado por la noche no tuve tiempo de acercarme a usted.

"Sí claro" pensó Ron, Estaba seguro que ella no se acercó a Él debido a que Hermione la había amenazado con hechizarla si se le ocurría coquetearle descaradamente delante de Ella otra vez.

-Oh gracias Amelia- respondió el sin inmutarse por la chica que le dio un breve abrazo- Es solo un trofeo, no le veo la gran cosa.

Ella sonrió mostrando sus perfectos dientes blancos.

-Usted siempre es tan humilde… su esposa tiene mucha suerte.

-Te equivocas- dijo Ron suspirando- Él afortunado soy Yo. Hermione podría haber elegido a cualquiera, Ella es simplemente única y perfecta.

La secretaria chasqueo la lengua sin disimular lo molesta que estaba y le comunico que lo esperaban adentro de la sala. El pelirrojo asintió y abrió la puerta.

-¡Buenos días Ron!- lo saludo Jim levantándose del asiento- te estábamos esperando.

-Lamento la demora señor- respondió Ron estrechando su mano- Algunas personas me detuvieron camino aquí.

-Lo sabemos, lo sabemos muchacho- intervino Samuel que era el primo de Jim- Es el mayor reconocimiento que se le puede otorgar a un jugador y por primera vez recae en un jugador de los Cannons desde que se fundó el club. Incluso ni siquiera se le otorgó a alguien de la selección de 1892 cuando el equipo gano la copa de la liga veintiún.

Ron asintió con la cabeza, ese era el único título que los Chudley cannons se habían adjudicado antes de que Él ingresara al equipo.

-Puedes tomar asiento- agregó James.

Los integrantes del directorio de los cannons tenían todas sus ideas escritas en orden, le explicaron que financieramente el club había mejorado mucho en los últimos años, pero aun así no podrían igualar la oferta de los polar Bears.

-Podríamos aumentar tu sueldo al doble- dijo finalmente Denis Rice que era el joven contador del equipo- Y aumentaríamos las regalías que mantienes mientras estamos de gira.

-Sabemos que extrañas mucho a tu esposa- dijo James- y que por lo mismo exigiste tener una pausa entre los entrenamientos para poder visitarla de vez en cuando. Eres el único que tiene ese permiso y estamos dispuestos a aumentarlo.

Ron sonrió, pero de todas formas intento no parecer muy interesado.

-Aumentaremos los trasladores cuando disputemos copas en otros lugares para que viajes a visitar a Hermione más seguido- término de explicar Jim jugueteando con una pluma en sus dedos con nerviosismo.

-¿Qué opinas Ron?- pregunto Brian el hijo de Jim esperanzado.

Ron bebió agua aumentando la tensión.

-Hermione me propuso renunciar al ministerio para acompañarme a América.

La cara de todos se descompuso.

-Creí, creí… creímos que ella tenía un trabajo importante en el ministerio- contesto Samuel mirándolo desconcertado- Jamás pensamos que Ella quería irse.

-Ella nunca pareció dispuesta a irse- agregó James- Luisa hablo con Ella en varias ocasiones.

-Realmente no quiere irse- dijo Ron- Hermione ama su trabajo, pero tampoco quiere que estemos distanciados.

-Entonces estás pensando en aceptar la oferta- suspiro Jim derrotado.

-Lo pensé- dijo Ron- Tienen que reconocer que es tentador. ¡Diablos! Es mucho oro por jugar en un buen club. Pero…

-¿Pero?- pregunto Brian con los ojos brillantes. Ron era su ídolo y a sus veinte años estaba aprendiendo a manejar el negocio familiar que por primera vez era importante.

-Sé que Hermione ama su trabajo, seria antinatural que Ella lo dejara. Está logrando muchas cosas que antes se creían imposibles y no puedo arrebatarle eso por ahora. Acepto la oferta que me ofrecen con una condición.

-¿Una condición?- intervino Samuel sonriendo- La que quieras Ron, la que quieras.

-Un partido a beneficio- comenzó a explicar el pelirrojo- Quiero que todos los fondos vayan a beneficio de la fundación de mi esposa y además será bueno algo de publicidad, Ella es a la que le debo todo y en este momento es la única razón por la que rechazo de plano la oferta americana. Ustedes saben que amo al club, pero ya he hecho muchas cosas por los cannons y los osos polares no eran para nada una mala opción.

Todos sonrieron aliviados.

-¡Por supuesto!- acepto Jim con una sonrisa- Claro que aceptamos. Un día de estos levantare una estatua en honor a Hermione.

Ron soltó una carcajada.

-Ni se lo menciones, Herms odia ese tipo de cosas.

La reunión finalizo y Ron camino junto James de regreso al campo de juego para entrenar con el resto que en ese momento practicaban con el asistente de James.

-Realmente amas a Hermione- dijo su entrenador con una sonrisa.

-La amo desde siempre supongo- contesto él riendo- Solo que antes era un idiota y no quería reconocerlo.

Ron se alejó al camarín para cambiarse su atuendo y así poder entrenar finalmente.

Por otro lado Hermione llevaba toda la mañana revisando papeles y firmándolos, ahora que había sido ascendida en su trabajo a jefa del Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas tenía más trabajo que nunca, pero le encantaba hacerlo. No tanto como estar besándose con Ron sobre su cama, pero era un buen pasatiempo mientras no estaba con su pelirrojo. Miro su reloj de pulsera que le habían regalado sus padres hace muchos años atrás y se dio cuenta que ya casi era medio día. Continuo revisando los papeles hasta que alguien golpeo su puerta.

-¡Pase!- dijo con voz fuerte.

-Señora Weasley- dijo Suzanne su secretaria, una muchacha que acababa de salir de Hogwarts hace unos meses atrás- Tengo un mensaje para usted.

-Puedes entregármelo Suzanne- respondió Ella con una sonrisa- Por cierto ese corte de cabello te queda muy bien.

La muchacha se sonrojo y le dio las gracias bajando la mirada, luego sin agregar nada más se retiró.

Herms:

No te olvides que quedamos de almorzar juntas, te estaré esperando en el restaurant muggle que siempre comemos. Te quiero Ginny.

-¡Merlín!- suspiro Hermione, había olvidado completamente totalmente que debía almorzar con Ginny ese día.

Cuando el reloj marco las doce la castaña le aviso a su secretaria que iría a almorzar y se encamino hasta las chimeneas del primer piso para encontrarse con su amiga. Por fortuna el restaurant quedaba cerca y cuando llego vio como Ginny ya había comenzado a comer.

-Hola Ginny- la saludo Ella dejando su bolso sobre la mesa.

-Hola Herms, creí que te olvidarías de mi por eso encontré prudente enviarte una lechuza.

Ella sonrió.

-No me había olvidado- mintió acomodándose en su silla.

-Lo siento, pero tenía mucha hambre- dijo Ginny señalando su plato- Yo pensaba que mi madre exageraba cuando me dijo que le daba hambre en todo momento.

La castaña se rio y levanto la mano para que un garzón fuera a tomar su orden, después de leer la carta se inclinó por comer algo liviano.

-¿Cómo está el bobo de mi hermano?- pregunto la pelirroja.

-Está bien, ayer fuimos a visitar a mis padres. Lo pasamos genial- respondió Ella recordando las caricias matutinas, el sexo sobre el sillón, la tartaleta de manzana, sus padres sonriendo ante la declaración de amor de su marido y luego un capítulo de House en medio de preguntas de Ron que no sabía que eran los implementos quirúrgicos.

-Al menos Ron ya no actúa como robot delante de ellos- se burló Ginny mientras ensartaba dos ravioles con su tenedor- Antes era algo como: Si señor, no señor.

-Eres mala Gin. Ron es adorable.

-Un oso de peluche es adorable- le rebatió su amiga- Ron es Ron…

-Ron es todo lo que quiero- suspiro enamorada Hermione.

-Si lo sé- contesto Ginny riéndose- Todos en casa los hemos escuchado gritar en la noche alguna vez. ¡Merlín! Toda esa energía que tenían para pelear la canalizan ahora en sexo.

-¡Gin!- la reprendió Hermione sonrojándose mirando hacia todos lados.

-Es la verdad Hermione- volvió a reírse Ella terminando su plato.

El garzón llego con el plato de la castaña y Ginny le pidió que le trajera una copa grande de helado de frambuesa con mucho chocolate encima.

-¿Cómo esta Harry?- pregunto Hermione de pronto.

-Bien- dijo no muy convencida la pelirroja- Lo enviaran en una misión el sábado y está preocupado por mí y el bebé.

-Estarán bien- dijo Hermione intentado sonreír para darle animo- Podrías ir a nuestra casa, Ron estará feliz de que te quedaras con nosotros.

-¿Y escucharlos follando como hipogrifos en celo? ¡Merlín! Ustedes no pueden dejar sus manos tranquilas cuando están solos.

Hermione se rio, últimamente Ginny le importaba mucho su vida sexual, debido a que la suya con su avanzado embarazo era nula.

-Podemos silenciar la habitación. Vamos Gin, puedes venir a nuestra casa.

-Me gustaría Herms te lo juro, pero Harry le conto a mis papás el sábado durante la cena y me quedare con Ellos.

-Arthur y Molly te cuidaran bien, además cualquier cosa puedes llamarnos- dijo Hermione sonriendo

-Lo sé- contesto la pelirroja- ¡Merlín! Extrañare tanto a Harry, la otra semana es nuestro segundo aniversario…

El garzón llego con la copa de helado y se marchó enseguida.

-Podrán celebrar cuando Harry vuelva de su misión- intento consolarla Hermione.

-Pero mírame, soy una ballena. Es una linda forma de pasar un aniversario.

-No eres una ballena, estas embarazada de un bebé que tú y Harry tanto desean. Eres hermosa Ginn sobre todo ahora.

Hermione vio como pequeñas lágrimas caían por los ojos de su amiga pelirroja. Era normal que mientras conversaban últimamente ella terminara llorando por algún motivo.

-Tranquila Ginn- pidió Ella levantándose para abrazarla.

-Eres tan linda Hermione- dijo ella entre sollozos- Siempre me dices cosas bonitas- las hormonas de la pelirroja la hacían cambiar drásticamente de ánimo.

La castaña sonrió y asintió con la cabeza mientras la abrazaba. Él almuerzo término media hora más tarde y Hermione se ofreció para acompañarla a comprar algunas cosas para el bebé. Caminaron recorriendo tiendas y por último dejo a su amiga junto a Audrey la esposa de Percy que andaba con sus pequeñas hijas.

Volvió cerca de las dos de la tarde a su oficina dispuesta a volver de cabeza a terminar de leer todos los pergaminos que había sobre su escritorio. Cuando Suzanne la detuvo en la puerta

-Señora Weasley- le dijo extendiéndole una rosa y una carta con una sonrisa cómplice en el rostro- Esto llego para usted hace unos minutos.

La castaña asintió y tomo los presentes marchándose a su oficina. Apenas llego a su silla abrió la carta rápidamente.

Cariño:

Espero que hayas tenido un buen almuerzo con la enana. Acabó de comer con Harry y nos visitara brevemente esta tarde para saludarte, te amo mucho Hermione. Nos vemos en casa.

PD: No es igual al ramo que te envió siempre, pero esta Rosa te alegrara en la oficina.

Hermione sonrió y puso la rosa en el florero mientras sonreía enamorada. ¿Cómo podía Ron Weasley ser tan lindo y detallista con Ella?

Ron entro a los camarines después de finalizar su entrenamiento por ese día. Su cuerpo estaba sudoroso y lo único que sedeaba era meterse baja el agua de la ducha. Después de terminar volvió a vestirse en medio de las conversaciones de sus compañeros.

-¿Quieres venir con nosotros Ron?- le pregunto Travis el compañero más alegre del equipo.

-¿ah?- pregunto el pelirrojo desconcertado porque no había escuchado de qué hablaban.

-Iremos a jugar Pool con Ben, Marshall y Brian el hijo del jefe a un local muggle.

-¿Pool?- pregunto sorprendido- Nunca lo he jugado. ¿Es como los bolos?

Ben y Travis venían de familias Muggles por lo tanto conocían todo sobre ellos. Ron a pesar de vivir con Hermione, aun habían cosas que no entendía. En su mayoría las cosas que su mujer nunca practicaba.

-No- respondió Ben riendo- Es un juego en el que usas un palo y tienes que meter pelotitas en un agujero.

-Me gustaría mucho, pero he quedado con un amigo en mi casa esta tarde.

-¿con Harry Potter?- Pregunto Louis el buscador suplente que apenas tenía diecinueve años- Nunca le pregunte si era verdad ese mito que había en Hogwarts.

El joven buscador siempre le hablaba con respeto a Ron, al comienzo era divertido, pero a estas alturas el "usted" lo hacía sentir como un viejo.

-¿Cuál de todos?- pregunto Ron recogiendo sus cosas.

-Lo de la cámara secreta. ¿Es verdad que había un basilisco y que ustedes lo descubrieron?

Louis había pertenecido a Hufflepuf en Hogwarts y gracias a Él la casa de los tejones había levantado la copa dos años consecutivos.

-Sí, Hermione lo descubrió primero pero fue petrificada, entonces cuando raptaron a mi hermana y nosotros…

Durante cinco minutos le narro en breve la historia del basilisco a Louis que estaba emocionado.

-¿Myrtle la llorona?- pregunto anonadado- No sabía que existía ese fantasma en el colegio.

-Pero todas las niñas si lo saben, Cuando llegan a Hogwarts las prefectas les advierten que jamás entren a ese baño.

Luego de charlar unos minutos más con sus compañeros Ron camino hasta la chimenea y se fue a su casa.

Eran las cinco de la tarde y aún faltaba una hora para que Hermione saliera del trabajo, por lo tanto fue a la cocina y se preparó algo de comer. Crookshanks lo miraba desde el suelo esperando que el pelirrojo lo alimentara. Al paso de los años ambos se habían acostumbrado a la presencia del otro por el bien de común de Hermione.

-¿Tienes hambre amigo?- le pregunto Ron abriendo una lata de atún que vacío completa en el plato del gato- Que tengas buen provecho.

Miro la televisión un buen rato y se rio cuando en un programa aseguraron que el tigre de bengala era el animal más peligroso del mundo "jajaja quisieran ver a un colacuerno húngaro enojado" pensó mientras cambiaba el canal.

La puerta de su casa se abrió y Hermione entro por allí sonriendo.

-Hola amor- dijo Él sin moverse cambiando los canales- ¿Cómo te fue hoy?

Hermione dejo su cartera en el otro sillón y se sentó a su lado. Lo había extrañado tanto, además el pelirrojo tenía el cabello húmedo y eso le encantaba.

-¿Esa es tu forma de saludar a tu esposa que te ha extrañado todo el día?- le pregunto acercándose a su mejilla para depositar un beso.

-Tal vez estaba esperando que vinieras y te sentaras aquí conmigo- respondió Él besándola suavemente- ¿Te gusto tu regalo?

Hermione asintió y continúo dejando besos por su mentón y cuello.

-Eres tan considerado Ron- susurro ella con los ojos cerrados- ¿Por qué eres tan lindo conmigo?

El pelirrojo sonrió al sentir como la castaña le dejaba un regadero de besos por el cuello.

-Un buen rey debe mantener alegre a su esclava sexual ¿No te parece?- contesto recordando la conversación de la mañana.

Agarro a Hermione y la sentó sobre sus piernas. Ella tenía esa mirada juguetona que tanto le gustaba, pero no podían hacer nada porque Harry estaba por llegar y Él los había encontrado en más de una ocasión sobre el sillón en alguna actitud comprometedora y en esta oportunidad quería ahorrarle la incomodidad a su amigo.

-Harry está por llegar cariño- dijo acariciando su mejilla- Te prepare un sándwich y lo deje en el refrigerador.

Ella asintió y depositando un último beso en los labios de su marido se levantó.

-Gracias amor.

Después de comer el sándwich la castaña camino a su habitación para quitarse la ropa de trabajo y dejarla en la pieza de lavado. Se colocó un suéter simple de color verde y unos jeans viejos.

-¿Arreglaste las cosas con tus jefes?- le pregunto acurrucándose a su lado. El pelirrojo enseguida la abrazo y la acerco más a su cuerpo.

-Sí, todos ganamos- respondió con una sonrisa recordando los fondos que había conseguido para la P.E.D.D.O.- Me permitirán visitarte más seguido cuando estemos de gira.

La castaña contuvo un grito de emoción y sonrió encantada.

-Sería genial- dijo Ella- Verte una vez cada dos o tres semanas no es justo.

Ambos sabían que ese día libre de Ron lo ocupaban al máximo teniendo sexo por todos los rincones de su casa.

-Era eso o desaparecer por semanas arriesgando mi pellejo atrapando a esos malditos mortifagos- dijo Ron acariciando su cabello.

-Lo sé amor, en fin esto solo ocurre tres meses al año.

-Y siempre tenemos el teléfono ¿verdad?

Ambos sonrieron recordando las cosas que se decían por teléfono y no tenían nada que ver con preguntar por el clima o como iban los entrenamientos y el ministerio.

Unos golpes en la puerta indicaron que Harry ya estaba allí.

-Hola nuevamente compañero- dijo Ron abrazándolo- creí que usarías polvos flu.

-Hola Ron, está vez no quise pillarlos en nada- contesto el azabache con una sonrisa, que luego se convirtió en una burla al ver que el premio del pelirrojo sobre la mesa de las llaves sin ningún cuidado o condecoración- Creí que lo dejarías en un estante.

-¿Ah?- pregunto el pelirrojo confundido.

-Tú trofeo Ron- dijo divertido Harry- Supongo que el sábado llegaron demasiado cansados como para ubicarlo.

La castaña se sonrojo visiblemente recordando todas las cosas que habían hecho al llegar.

-Hola Harry- lo saludo Ella besando su mejilla.

-Hola Herms.

Ron agarro el bendito trofeo y lo metió sin mucho cuidado a su sección de quidditch que tenía allí. Mientras Harry se acomodaba en el sillón junto a Hermione.

-Vengo de pasada- aviso Harry enseguida. El pelirrojo dio grandes zancadas y se ubicó en el sillón unitario que estaba a un lado- Les quiero pedir un favor.

-Tú dirás- respondió la castaña.

-El otro miércoles estamos de aniversario Ginn y Yo. Pero como ambos saben tengo una misión de ocho días a contar del sábado y no podremos estar juntos, por eso mismo quería pedirles que ese día la visiten en la madriguera para que no se sienta sola mientras estoy lejos, además- dijo sacando un estuche de joyas de su chaqueta- quiero pedirles que le entreguen esto.

Hermione tomo es estuche y asintió con la cabeza.

-Eso es todo- agregó Harry levantándose- No quiero molestarlos más.

-No es ninguna molestia amigo- dijo Ron levantándose con una sonrisa.

Después de despedirse del azabache que se fue vía polvos flu a su casa. Ron y Hermione quedaron solos otra vez.

-¿Quieres cenar?- pregunto Ron.

-Sí… ¿Qué tienes en mente?- pregunto Hermione dejando el regalo dentro de un cajón del mueble.

-Pasta o Pollo- dijo Ron desde la cocina abriendo el refrigerador- ¿Te parece?

-mmm prefiero comer pollo. ¿Te ayudo a prepararlo?- pregunto Hermione entrando en la cocina con una sonrisa.

-Por supuesto cariño- dijo Ron dejando las piezas en el fregadero para lavarlas- Pero primero quiero que me des un beso.

Hermione accedió enseguida y luego de besarlo lentamente deslizo su mano por la mejilla.

-Te amo.

-Yo también te amo esclava- susurro el dejando besos por su rostro- Y quiero que esta noche complazcas a tu rey en la cama.

-Por supuesto que lo haré, es mi actividad favorita- respondió Ella con una sonrisa.

Hola a tod s :) Este capitulo fue un tanto lento, porque se centro más en el ambiente fuera de la casa de Ron&Herms en su diario vivir, pero prometo que la acción vendrá en el siguiente...

A pesar de que Ron y Harry no trabajan juntos, aún son los mejores amigos y regularmente se ven al igual que Ginny y Herms.

Por otro lado lo que también rescato fue que apareció uno de mis personajes *inventados por mi* favoritos, lo mencione de pasada en el primer capitulo como "El buscador suplente", pero aquí Louis ya tiene un nombre.

Me gustaron mucho sus comentarios *O* de verdad me hicieron muy feliz!

Ahora...

*Adelanto del 4to capitulo*

Eran los ocho de la mañana y aunque el partido se jugaría a las cuatro de la tarde, todos los jugadores debían llegar a la concentración a las nueve y media.

Apenas había abierto la ducha cuando sintió la mano de Hermione en su espalda. Un escalofrió recorrió su espina dorsal y él bajo la intensidad del agua de la regadera antes de darse la media vuelta para verla.

-¿Pensabas irte sin que te de mi beso de la buena suerte?...