Declaimer: No tengo los derechos de Harry Potter y por desgracia tampoco soy novia de Rupert Grint.
Un secreto de tres.
-¿Eres un ángel?.-
Ron abrió los ojos sintiendo los tímidos rayos de sol que entraban por el espacio que la cortina no lograba cubrir de la ventana y la silueta de su mujer envuelta en una toalla recién salida de la ducha lo hizo sentir en el paraíso.
-No, solo soy Hermione.
-Eres mi ángel.- dijo Ron levantándose de la cama para estrecharla en un abrazo.- Buenos días mi amor.
Lo que comenzó con un beso suave fue transformándose en algo fuera de control. Sus dedos se perdieron en aquel cabello que olía a vainilla, estaba húmedo y salvaje al tacto de sus dedos. La amaba y dolía horrores su lejanía, pero al fin estaban juntos.
Dejo besos regados por su mandíbula antes de sujetar su cintura para que ella enredara las piernas a sus caderas como tantas veces lo había hecho. Aspiro el aroma que desprendía su cuello que tenía gotitas de agua como si fuera una flor expuesta al rocío de la mañana.
-Hueles condenadamente delicioso.- gruño en su cuello.
-Ron, mi amor… no podemos.
-Podemos, claro que podemos hermosa.
La empujo sobre la cama antes de abalanzarse sobre ella enseguida. Tiro la toalla al suelo y se deleitó contemplando sus bienes adquiridos con una mirada hambrienta, necesitada de contacto y afecto.
-Eres como una rosa por la mañana.
La mirada inocente de ella, combinada con el leve rubor de mejillas le daba un aspecto tan adorable que Ron no pudo evitar besarla con cuidado, como si no fuese digno de tal bendición.
-Por lo hermosa que luces.
Delineo su figura con los dedos sin apartar sus ojos de los de ella. Era esa conexión sin palabras la que le daba la magia a su relación, como la mirada de ella lograba provocarle tantas cosas al mismo tiempo que sintió una súbita emoción en su pecho.
-Te amo Hermione, no sabes cuánto te amo.
-Lo sé Ron, te amo de la misma forma.
Ella levanto la mano para acariciar su mejilla con delicadeza y él bajo la boca a su cuello para besar con desesperación la piel húmeda. Hermione soltó una risita al sentir cosquillas en su estómago cuando Ron acaricio su vientre con la barbilla al bajar la cabeza para llegar a destino.
-Ron, Hermione.- un golpeteo en la puerta los alerto a ambos y la castaña enseguida empujo a Ron que cayó con fuerza al suelo, antes de amarrarse otra vez la toalla al cuerpo sintiendo como su corazón latía desbocado por la adrenalina del momento.- ¿Están vestidos?.
-¡George! Deja de molestar.- dijo Ron con brusquedad levantándose del suelo sobando su cadera que amortiguo su caída.
-Lamento arruinar su momento, pero mamá se niega a dejarnos desayunar si no bajan a comer.
-¡Vamos enseguida!.- respondió Hermione levantándose de la cama para revolver su maleta en busca de su vestuario.
-Ya conoces las reglas hermanito, nada de travesuras en la madriguera.
George se marchó y ellos se vistieron con prisa.
-¡Joder que fastidio!.- se quejó Ron.- ¿Qué hora es?.
-Las nueve y media.
-¡Mamá ha perdido la razón!.
Hermione amarro su cabello en una desordena coleta y se puso un sweater de lana gruesa para protegerse del frío. Por otro lado su marido opto por vestirse con la misma ropa con la que había llegado a la madriguera y que se encontraba dispersa en el suelo.
-¿Qué?.- pregunto al ver a su mujer.- Me cambiaré luego de ducharme.
Desayunaron en medio de una conversación fluida, y luego Ron se marchó al cobertizo de su padre para ayudarle con algunas cosas. Hermione sonrió cuando le vio partir refunfuñando acerca de que un par gnomos del jardín le había robado sus botas que estaban a la entrada de la puerta.
Por la tarde después de almuerzo Ron tomo su mano y le pidió que fueran a caminar.
-¿Cómo va el ministerio?.- pregunto mientras subían uno de los cerros.
-Todo en orden. Hay… hay una nueva propuesta que queremos postular, pero aún necesitamos darle un par de vueltas.
-¿Centauros?
-Hombres lobo.
-Hombres lobo.- repitió Ron con desgano.
Caminaron en silencio, escuchando el ruido de las ramas meciéndose al viento, las hojas crujientes bajo la suela de sus zapatos. Su marido soltó su mano solo para arreglarle el gorro de lana y así protegerla del frío abrazador que había y entonces Hermione cayó en cuenta de donde iban.
-¿Estás bien Ron?
Ella sabía que los días en los que su marido estaba particularmente melancólico o triste, necesitaba ir a ese lugar.
-No.
Detuvo los pasos y lo abrazo con cariño, cobijándolo entre sus amorosos brazos, tratando de esa manera transmitirle todo el apoyo y el amor que necesitaba.
-¿Quieres hablar?
-Visitemos primero a Fred, él… yo le debo una visita.
Con ayuda de su varita Hermione creo un ramillete de flores blancas que dejaron sobre la lápida que estaba sobre sus restos mortales.
-¿Quieres privacidad?.- pregunto ella tomando su mano para llamar su atención.
-No, mi amor. Te necesito aquí.
Hermione asintió en silencio y se preguntó qué había pasado en el transcurso de la tarde para que él se hubiera puesto triste y melancólico de un momento a otro. ¿Y si había llegado triste desde Bulgaria y ella tan absorta en besarlo por la noche no se había percatado de lo que pasaba?, le dio un apretón cariñoso a la mano de su marido, para luego abrazarse a su cuerpo mientras veían la lápida de Fred.
-Mamá aún no puede acercarse aquí sin llorar.- dijo Ron de repente.- Papá trata de ser fuerte. Lo sé Fred, han sido años…
Dejo el pensamiento en el aire y Hermione abrió la boca, pero ninguna palabra salió de ella.
Ron jaló de su mano otra vez y caminaron hasta al acantilado que quedaba cerca de allí, en los límites de la propiedad de los Weasley. El pelirrojo se sentó en el suelo, sobre las hojas secas de un manzano y Hermione le imito. Con dulzura toco la mejilla de su marido y deposito un beso suave allí.
-Ron, mi amor ¿Qué pasa?.
-Hoy… estábamos en el cobertizo con papá, ¿sabes? Él estaba hablando acerca de una batidora, quería saber… bueno tú lo conoces.- le dio una sonrisa tímida evocando el momento.
Hermione asintió en silencio.
-Hablamos mucho y él decidió volver a casa y yo… por algún motivo me quede allí pensando en todo. Papá lleva años sin poner en orden el lugar por lo que decidí echarle una mano a modo de ayuda y entonces encontré entre los cajones esto.- dijo extendiendo una hoja arrugada.- ¿No te parece cruel Hermione? Él merecía lo mismo que nosotros tenemos.
Mi querida Angelina (o como me gusta llamarte en privado "Lina" y te sonrojas y golpeas mi hombro diciendo: ya basta Fred).
Querida Lina:
Dices que odias que te llame de esta manera, pero cuando veo tus ojos y brillan traviesos sé que mientes. Me gustan tus ojos, son sinceros conmigo. Puedo saber todo lo que piensas, conozco tus alegrías y de igual manera todos tus miedos. Sé cómo hacerte reír tanto como sé cómo hacerte llorar. Te extraño.
Nunca quise terminar contigo, solo lo hice porque estoy perdida e irrevocablemente enamorado de ti Lina. Mentí. No me apetece ninguna mujer más, las gemelas Thomas no existen, tampoco Sara Mcbride. Para mí no existe ninguna mujer más que tú mi querida y adorable Angelina Johnson, pero soy un traidor a la sangre como nos llaman, mi familia lucha contra quien-tú-sabes y ellos podrían ir detrás de ti y jamás me lo perdonaría.
George esta en nuestra habitación sin una oreja, (larga historia). Y eso me hizo cuestionar ¿Qué pasa si no sobrevivo a esta guerra? ¿Qué pasa si me voy a hacer compañía al tío Fabian y al tío Gideon antes de lo previsto?. Quisiera ser como Ron que se llevó a Hermione con él pero no puedo arriesgarme a exponerte de esa manera. (La apuesta sigue corriendo, diez galeones a que Hermione le besa primero, lo sé lo sé puedes pagarme de otra forma si pierdes, voy a cobrarte con intereses jajaja). ¡Venga! Que Ronniekins no lo hará…
Ahora hablando enserio: Perdóname. Necesito tu perdón Lina.
Yo aún no me perdono por hacerte llorar ese día. Quisiera volver y
Hermione se limpió las lágrimas que inconscientemente cayeron por sus mejillas. La carta no decía nada más, no estaba terminada. Era como si Fred había llegado a ese punto para no continuar.
-¡oh! Ron.- su voz salió quebrada.- Fred.
-Lo sé. Hermione, ¿Por qué tuvo que irse? ¿Por qué tiene que ser tan injusto?
Ella lo abrazo para mitigar su dolor.
-¿Vas a decírselo?
-Por algún motivo él se arrepintió de enviarla esa noche y la dejo olvidada en el cobertizo de papá. No sé qué hacer… Tal vez debería ser un secreto de tres. Tú, Fred y yo.
Estuvieron cogidos de la mano mirando el horizonte e incluso Hermione arrojo un hechizo de calentamiento en sus cuerpos para tolerar el frío. Ron no se sentía con ánimos para volver a la madriguera aún, no después de sentir que la herida que la muerte de Fred dejó en su corazón se volvía a abrir por ese día.
Holaaaa! Lamento lo sentimental y pobre del capítulo. No sé… la inspiración me abandono y vi Harry Potter y el cáliz de fuego, entonces pensé en la relación de Fred y Angelina ¿Qué paso con Fred luego del baile?. Entonces me imagine esta historia de un amor interrumpido por la guerra, en donde Fred la dejaba para evitar que ella saliera lastimada… y como Fred murió, ella no se enteró de su sacrificio. (Tal vez debí hacer una nueva historia que abordara el tema pero bueh)
Prometo más alegrías en el próximo capítulo. La verdad, ahora mi mente está consumida en una nueva historia de drama, una mezcla del tan renegado (para mí) Dramione y por supuesto con pinceladas de Romione. (No me he cambiado de ship completamente)
Dejen un comentario, eso también me motiva a escribir, mientras rehuyó mi vida casi adulta :c
PD: Esta historia ya va a rodar hacia abajo, osea que probablemente la termine en un par de capítulos más
