Takeru estaba en problemas. Y él lo sabía.

No me malinterpreten. No es ningún problema tener sentimientos hacia uno de tus vasall…perdón; hacia una de tus amigas. Y más si esa amiga es como Mako.

Mejor dicho, si esa chica es la misma Mako.

Él aceptaba internamente que tenía sentimientos hacia ella. Y eso no era ningún problema. De hecho, Jii celebraría por lo alto, dejando de lado su seriedad al ver que su Tono por fin avanzaba en su vida. El tema de los Hobbies…bueno, no había funcionado tan bien, pero aun buscaban que era lo que a Takeru le interesaba. Cual podía ser su pasatiempo, además de entrenar.

El resto de los Shinkenger, también celebrarían por lo alto. Siempre, los dos, habían sido como las figuras paternas del grupo. De alguna forma extraña, Takeru y Mako funcionaban manteniendo a raya a cada uno de ellos y ayudándolos.

Es más, Kaoru inclusive lo aprobaría. Estaría feliz de ver a Takeru avanzar, luego de estar mucho tiempo en las sombras.

El problema, más bien, estaba en Takeru.

¿Por qué? Simple.

Él podría ser el mejor Samurái. Puede ir y enfrentar a Gedōshu sin ningún problema, a costa de arriesgar su vida y terminar sobreviviendo a la batalla. Puede enfrentar al líder de los Gedōshu otra vez y volvería a ganar. Puede ser un peleador experto.

Incluso fingir que era el 18° líder del clan Shiba. Eso costo un poco más, pero termino teniendo éxito. Aun que ahora ya no debía fingir más, ya que le correspondía el título de 19° líder del Clan Shiba. Pero eso es otra historia.

Ahora…en cuanto a relaciones sociales…

Ahí estaba el problema. ¿Cómo decirle a Mako sobre sus sentimientos?

Recordó la última vez que ambos estuvieron solos, sin la presencia de los demás. Ella lo había encontrado en el jardín, donde él estaba meditando.

Desde que habían vuelto a la mansión, luego de su encuentro con los Goseiger, Takeru había tenido problemas para dormir bien. Sentía sus sueños, o más bien pesadillas, demasiado reales. Y eso era por lo había sucedido.

Soñaba con esos momentos donde él, bajo el control de alguien más, casi termina con las vidas de sus amigos.

Y esa noche, donde él trataba de meditar para poder calmarse y volver a estar bien, apareció ella. Como en tantas otras veces, para hacerle ver que no era su culpa.

Pero, sobre todo, para hacerle entender que ella iba a estar con él. Hasta el final de sus días.

Y luego, recordó la despedida. Ambos, en la entrada de la habitación de él. No sabía bien, pero él podía jurar que leyó los sentimientos de Mako en sus ojos. Podía estar casi seguro de que ambos sentían lo mismo. Capaz ella en mayor medida que él.

Sonrío al recordar el beso en la mejilla. Una sonrisa de adolescente enamorado de su primer amor.

No lo culpen, recuerden que él toda la vida entrenó para ser Samurái.

En toda esa semana posterior a aquella noche, no había tenido la oportunidad de volver a estar a solas con ella.

Pero era porque todos en la mansión disfrutaban el tiempo juntos. Un año en lucha había desarrollado una relación de amistad con tintes de familia.

La presión de decirle sus sentimientos frente a todos…parecía ser demasiado. Incluso para él.

¿Cómo decirle?

Si lo analizaba en frio, capaz Mako ya descubrió sobre los sentimientos de él. Ella siempre pareció leerlo muy bien. Y si él se dio cuenta, de seguro ella también.

Pero Takeru quería hacer las cosas bien. Y decirle parecía ser un buen primer paso.

¿Pero en que contexto se lo podría decir?

No podía hacerlo frente a todos. Y, además, salvo aquella noche, los momentos que ambos estaban solos eran casi nulos. Para no decir que eran inexistentes.

¿Y si la invitaba a salir? Parecía ser lo más ideal. Invitarla a algún lugar. Sea en la mansión o en otro lado. Pero podían estar los dos solos. Y él podría decir lo que siente sin sentir la vista de los demás.

Y ahí, como en sus épocas de Shinkenger, se le prendió la lamparita. Una idea llegó a su mente, e involucraba a sus amigos. Ellos eran más sociables que él, de seguro podían ayudarlo en como invitar a salir a Mako.

Daba por sentado que todos lo ayudarían, sobre todo Genta, que de seguro enloquecería ante la idea de que a él le gustaba alguien.

Lo más probable era que debía aguantar alguna que otra broma del grupo. ¡El gran Tono mostrando sus sentimientos!

Era un buen plan. Chiaki, Ryunosuke, Kotoha y Genta lo ayudarían en armar ideas para invitar a Mako a salir, y a partir de ahí, él poder decirle lo que siente.

Después de todo, ¿Qué podría salir mal?