Tommy
Mamá y la mamá de Phil y Lil vienen a por nosotros, y nos dicen que ya es hora de marcharnos a casa. Jo, qué pena, con lo bien que me lo estaba pasando con mis amigos. Pero ninguno de nosotros rechistamos.
De camino a casa, oigo que mi mamá y la mamá de Phil y Lil hablan de la mamá de Severus:
-Pobre Eileen, parece que esa mujer no tiene muchos recursos –le dice mi mamá a la de Phil y Lil-. Con esa forma de vestirse ella y con la forma en la que viste a su hijo, parece que tengan solamente lo justo para comer.
-Sí, pero parece una buena mujer. Y nuestros hijos parece que se lo pasan bien jugando con su hijo.
-Sí, es estupendo que tengan un nuevo amiguito, ¿verdad, Tommy? ¿Verdad, Dil? –nos dice mamá mirándonos con ternura. Yo asiento con la cabeza, y mi hermano me imita.
-Lo que me pregunto es que cómo es posible que no la hubiésemos visto antes por aquí. Tal vez se acaben de mudar a esta ciudad y sean nuevos.
-Sí, yo creo que se acaban de mudar.
Pasamos primero por casa de Angelica, que está más lejos de la nuestra, y la dejamos allí con mis tíos. Después llegamos a casa de Chuckie y Kimi, y los dejamos allí también con sus papás. Finalmente, dejamos a Susie en su casa, que está enfrente de la mía, y mi mamá y la mamá de Phil y Lil se despiden antes de entrar cada una a su respectiva vivienda, ya que Phil y Lil son vecinos míos. Viven en la casa de al lado.
-Stu, ya estamos en casa –dice mamá en voz alta para que mi papá pueda oírle.
Enseguida escuchamos unos pasos subiendo por el sótano. Seguramente, papá haya estado abajo trabajando en un nuevo invento.
-Hola, Didi. Hola, niños –nos saluda papá en cuanto sale del sótano y nos ve-. Ven aquí, campeón –me dice cogiéndome en brazos y dándome vueltas, mientras que mi hermano parece muy entretenido con el collar de mamá-. ¿Cómo lo habéis pasado en el parque? ¿Lo habéis pasado bien?
-Sí, los niños se lo han pasado de maravilla. Y Betty y yo hemos conocido a una nueva vecina de Ocean Shores.
-¿Ah, sí? ¿Cómo es eso? –pregunta papá dejándome en el suelo.
-Cuando estábamos en el parque con los niños, una mujer que no conocía de nada se ha acercado a Betty y a mí y se nos ha presentado como Eileen Snape y también nos ha dicho que uno de los niños que estaba jugando con nuestros hijos es su hijo.
-Eileen Snape, no la conozco.
-Normal que no la conozcas, Stu, porque como te he dicho, creo que es nueva en la ciudad. Y tiene pinta de vivir en la pobreza –añade mamá, preocupada. Ostras, eso no lo había pensado. Claro, seguro que Severus y su mamá visten así porque son pobres. Pobre Severus, me da lástima.
-¿Y eso?
-Por la forma en la que visten ella y su hijo. Visten de forma muy desaliñada, y el niño, que tiene que tener la edad de Tommy, lleva ropa que no parece la más acorde a su edad.
Mamá nos deja a Dil y a mí en el corralito del salón, y contemplamos cómo mamá y papá preparan el almuerzo. Primero nos preparan el nuestro, y después, cuando Dil y yo hemos terminado de comer, se preparan el suyo.
Pasan los días, y Severus viene muchas veces con su mamá al parque. Parece que su mamá se ha aficionado a la máquina del tiempo y a hablar con nuestras mamás.
Conforme pasan los días, nos vamos conociendo todos mejor, y escuchamos decir a la mamá de Severus que ella viene de la ciudad de al lado. Claramente, está mintiendo porque ella y Severus vienen de Cokeworth, y eso está en Inglaterra, muy lejos de Ocean Shores. Pero entiendo también que no quiera decirles a nuestras mamás que viene de un lugar muy lejano y de una época muy lejana por la máquina del tiempo ya que seguramente nuestras mamás se asustarían, y mucho.
Severus refunfuña y no le parece bien que su mamá haya entablado tantas conversaciones con nuestras mamás, porque teme que al final nuestras mamás se den cuenta de que vienen de otra línea del tiempo y se asusten y por lo tanto él no pueda venir nunca más a jugar con nosotros.
Parece que Severus no quiere mucho a su mamá. Y entonces, mientras jugamos con el cubo y la pala es cuando se me ocurre algo:
-Oye, Severus, ¿y tu papá? ¿Por qué él nunca viene al parque?
-Porque se pasa la mayor parte del día trabajando –responde Severus con poca alegría.
-Ah, ya entiendo. ¿Y sigues enfadado por que tu mamá hable con las nuestras?
-Sí, sobre todo porque ellas no saben lo de la máquina del tiempo. –Esa es la respuesta que me ha dado, pero tengo la impresión de que hay algo más que no me ha querido decir.
Como esta vez estamos jugando sentados al lado de nuestras mamás, podemos escuchar las conversaciones que tienen y oímos a la mamá de Severus decir que tendría que comprarle ropa nueva a su hijo, pero que el dinero no le alcanza. Mi mamá y la mamá de Phil y Lil le hacen saber que existe un sitio de caridad donde dan ropa a la gente pobre.
También les pide a nuestras mamás que si se van a poder hacer cargo de Severus el próximo día porque ella no va a poder venir con él durante ese día. Solamente vendrá con él para traerlo y después ella se marchará a su casa donde por lo visto tienen muchas cosas que hacer.
Personalmente, no sé por qué eso me ha sonado a excusa para no pasar tiempo con su hijo. Es como si su hijo le molestara y eso me duele mucho. Pobre Severus, con lo bueno y noble que es.
Pero a Severus parece no importarle demasiado.
-¿No te importa que tu mamá no quiera hacerse cargo de ti el próximo día?
-No, de hecho hasta me alegro porque aunque sé que en el fondo me quiere a su manera, me regaña mucho y está casi siempre de mal humor.
Llega el día en que Severus se quedará con nosotros. Su mamá dice que vendrá a recogerlo dentro de unas tres horas a este parque. Nuestras mamás (mi mamá y la mamá de Phil y Lil) asienten y se quedan pendientes de un bebé más.
La tarde pasa sin ningún contratiempo y me doy cuenta de lo bien que se lo está pasando Severus con nosotros. Se nota que disfruta de nuestra compañía. Y nosotros de la suya.
Al cabo de un rato, que supongo que serán tres horas, reaparece la mamá de Severus. Viene a recogerlo y a mí me da mucha pena porque me lo estaba pasando muy bien con él.
Su mamá lo coge en brazos y les da las gracias a nuestras mamás.
-No hay de qué, Eileen –le dice la mamá de Phil y Lil-. Tu hijo es un cacho pan. No ha dado un ruido en toda la tarde.
La mamá de Severus parece orgullosa al escuchar eso, y se marcha despidiéndose de todos nosotros con la mano. Ahora me imagino que irán a la máquina del tiempo.
-La verdad es que Severus es un niño muy bueno –comenta mi mamá a la de Phil y Lil-. A Eileen le ha caído la bendición con un hijo como él.
La mamá de Phil y Lil está de acuerdo con mi mamá. Al cabo de un rato, es la hora de marcharnos y nuestras mamás nos cogen en brazos para llevarnos a nuestras respectivas casas.
