Capítulo XI:
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PERDÓNAME, MI AMOR.
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No puedo avanzar y tú ya estas tan lejos.
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―Bienvenida a casa, hijita―
Sakura sonrió con tristeza cuando su madre salió de la casa limpiándose las manos sucias de harina en el delantal, la maleta y el bolso resbalaron de sus manos cuando la rubia la abrazo con fuerza y Sakura al fin largo todo el llanto que había contenido en el viaje de Konohagakure a Otogakure.
―Ya, cielo― La calmó acariciando con cariño sus largos cabellos color rosas, heredados por supuesto de su padre ―Todo estará bien―
Sakura negó con la cabeza aún escondida entre el hombro y los cabellos de su madre, Mebuki la abrazo con más fuerza. Las vacaciones de invierno habían empezado ese fin de semana y Sakura agradecía que el bar también haya cerrado dos semanas, así no tendría que ver a Sasuke.
―Vamos, entramos―
Sakura asintió encaminándose al interior del hogar, sintió una profunda calidez cuándo su padre la abrazo y llevo casi a rastras a la sala donde estaba la estufa encendida y las galletas recién horneadas qué había hecho su madre.
―No sabes lo felices que estamos de que estés aquí, hija―
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El asco recorrió su cuerpo, los efectos de la drogas habían bajado y comenzaba a sentir el frío y el dolor calar sus huesos. El humo llegó a su fosas nasales y junto todo el valor y la fuerza que tenía para levantarse de esa cama y vestirse con aquel holgado remeron, Sasori la observó de reojo y un leve sentimiento de culpa lo invadió.
― Sakura― La llamo.
La pelirrosa lo ignoro, trastabilló hasta la escalera que daba al primer piso y bajo despacito medio drogada, medio perdida, medio muerta. Sasori largo el humo del cigarro por la boca y rechisto por lo bajo, se acomodo los pantalones y la remera y bajo detrás de ella.
― Lo siento― Susurro siguiéndole el paso y la vio avanzar a la cocina ― Sakura― La volvió a llamar, ella lo ignoro.
Sasori la vio ingresar a la cocina y observó la sangre bajar por sus piernas desnudas, dio un grito de bronca revolviéndose los cabellos y avanzo en busca de la chica.
― No es tan grave― Murmuro y la observó de espaldas a él frente a la mesada ― No es como si nunca hubiéramos cogido drogados― Intento calmar su culpa y se aproximo unos pasos a ella, Sakura se mantuvo de espaldas sin verlo ― Podemos arreglarlo―
― No, no se puede― Lo interrumpió.
Sasori largo una risita baja y se aproximo más a ella apretándola entre su cuerpo y la mesada.
― Tu te lo buscaste― Murmuro enojado y cerró los ojos sintiendo ese aroma que desprendida el cabello de la chica ― Siempre me obligas a hacer esto. A obligarte a estar conmigo, como si no me quisieras, como si me odiaras― Hablo enojado subiendo el tono de voz.
― Es porque te odio―
Sasori apretó los dientes tomándola de los hombros con fuerza.
― Te lo mereces por perra― La insulto e incrustó sus dedos en los hombros de la chica obligándola a voltear ― Tú te lo buscaste― Comentó al verla a los ojos y ella sonrió.
El cuchillo se incrustó en su abdomen, Sasori la observó sorprendido y retrocedió unos pasos, sintió la sangre tibia bajar por su abdomen a sus piernas y el fuerte dolor recorrió hasta su espalda.
― No, tú te lo buscaste― Hablo sádica y sonrió apretando el cuchillo en su mano derecha.
La vio avanzar a pasos lentos pisando su rastro de sangre, Sasori apretó la herida con sus manos encaminándose en vano a la salida del departamento, no llego ni a avanzar dos metros cuándo sintió el filo atravesar su omóplato derecho, luego el izquierdo, volteo intentando detenerla pero Sakura paso el cuchillo tan rápido que corto la palma de su mano y lo hizo caer al suelo.
Dos. Tres. Cinco puñaladas.
Cuando Sakura tuvo dominio de si misma Sasori ya estaba muerto.
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―¡Ah!―
El sudor frío bajo desde su frente al mentón, el pecho subía y bajaba y sentía el frío recorrer su espalda. La habitación en penumbras se hizo cada vez más pequeña, enfoco la vista y se levanto de prisa de la cama encendiendo las luces, un leve alivio la invadió cuando no vio a nadie en esa habitación.
―Mierda―
Otra pesadilla.
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La música le atravesó los oídos, las luces qué iban y venían ya lo tenían mareado, ese olor a cigarro y marihuana le revolvían el estómago.
―¿Vas a tomar o no?―
Suigetsu le tendió el billete enrollado, lo tomo entre sus dedos y observó la mesa frente a él. Estaba sentado en aquel viejo sillón color rojo de la sala del Hozuki, la casa estaba llena, no conocía ni a la cuarta parte de la gente que estaba allí y estaba seguro que su amigo tampoco.
―Sasuke― La voz de Karin lo trajo a tierra nuevamente, volteo el rostro observando esos ojos rojos ―¿Te sucede algo? ―
Sasuke negó con la cabeza, bebió un gran trago de Jagger y se inclino sobre la mesa donde estaba aquel espejo con líneas blancas dibujadas, apoyo el billete en su fosa nasal derecha dispuesto a inhalar aquel polvo blanco y entonces se vio reflejado en ese espejo.
Los ojos rojos. Las ojeras color violeta. El cabello revuelto. Los labios resecos.
¿Qué carajos estaba haciendo?
Con razón su hermano tuvo que pagarle una niñera, si tenia veintitrés años y se comportaba como un niño. Dejo el billete de lado y soplo con fuerza haciendo volar ese polvo blanco por los aires, Suigetsu lo miro entre molesto y asombrado.
―¿Qué mierda crees que haces? ― Chillo furioso el albino.
Sasuke sonrió de lado levantándose del sillón, saco unos billetes de su bolsillo y los lanzó a la mesa.
―Me largo― Murmuro pasando de ellos y encaminándose a la salida de aquella casa del infierno ―Esta ya no es mi vida―
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―Cariño ¿Estás bien?―
Sakura apretó la taza de té entre sus manos y volteo a ver a su madre, serian cerca de las ocho de la mañana y ella no había podido volver a dormir desde las cuatro que tuvo esa pesadilla. Intento sonreír en vano y el humito del té empaño su nariz. Su madre se sentó junto a ella en la hamaca qué había en la entrada de la casa y se arropo entre las frazadas en las que estaba envuelta su hija.
―Si― Suspiro ―No podía dormir―
―Sakura ¿Qué sucede? ― Le preguntó mas preocupada y se acercó mas a su hija permitiéndole que se recostara en su pecho ―¿Es por Sasuke? ―
―No quiero hablar de Sasuke― La interrumpió apretando las manos entorno a su taza y clavo la vista en el jardín.
Su madre sonrió y acaricio sus cabellos con cariño.
―Es un buen chico, sea lo sea que haya pasado entre ustedes todo va a estar bien― Comentó ―Todo se va a solucionar, cerezo―
Sakura realmente quiso creerle.
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―Buen día― Saludo con cortesía desde la puerta de la oficina de la administración de la Universidad.
La señora de unos cincuenta y tanto de años le sonrió desde el escritorio haciéndole una señal de que ingresara, Sakura avanzó cerrando la puerta detrás de ella y se sentó frente a la mujer en el escritorio, el segundo semestre comenzaba ese día y sus notas habían bajado considerablemente esas últimas semanas lo que ocasionaba que su beca estuviera casi sin efecto a esa altura del año, sumado a que todo su sueldo ahora se iba en los gastos de la casa ya que no podía contar mas con el pago de Itachi.
―¿Qué la trae por aquí?― Le preguntó la mujer dejando la taza de café de lado, Sakura suspiro.
―Se que estoy atrasada con el pago de la mensualidad pero quería solicitar una prorroga― Hablo muy rápido casi atragantándose con las palabras.
La mujer frunció el entrecejo y acomodo sus lentes sobre el puente de su nariz, Sakura la escucho teclear varias veces y luego esos ojos marrones se clavaron en ella.
―No, no. No hay atraso― Comentó volviendo la vista a la pantalla de la computadora ―Esta pago por el resto del año―
―¿Cómo?― Pregunto sin entender lo que sucedía.
―Que tienes el año pago, linda― Sonrió ―Lo abonaron hace una semana―
―¿Podría decirme de donde se hizo esa transacción? ―
―No, lo siento. Eso es confidencial― Murmuro y la escucho imprimir el boleto de pago, estiro la mano tomando la hoja de la impresora y la dejo sobre el escritorio ―Ves― Comentó apuntando con el lápiz y Sakura observó todas sus cuotas mensuales pagas hasta finales del año escolar ―Esta todo pago―
Sakura salió aun más confundida de esa oficina, avanzo unos metros por el campus universitario hasta que lo vio en una de las mesas de mármol estudiando, Itachi clavo sus ojos en ella cuando la chica dejó su bolso sobre la mesa y se sentó frente a él.
―Fuiste tú ¿Verdad? ― El Uchiha frunció el ceño sin comprender sus palabras ―¿Tú pagaste mi colegiatura? ―
El pelinegro suspiro y desvió la vista de su amiga a la entrada del campus, Sakura lo imito, dio media vuelta aún sentada en ese banco de granito y clavo sus ojos en el mismo lugar que veía el Uchiha mayor. Sintió una fuerte presión en el pecho y las manos le empezaron a temblar cuando los vio, Itachi lo noto.
―¿Quién es ella?―
Itachi la observó con mucha lastima cuando Sasuke y aquella hermosa chica bajaron del coche del Uchiha, Sasuke sabía que los veían por eso la tomó de la mano y la beso en medio del patio escolar para que todos supieran que Sasuke Uchiha tenia nueva novia y esta si pertenecía a su nivel socio económico, quizás eso era lo que más le dolía a Sakura que esa chica se veía fina, elegante, solo el bolso que llevaba colgado de su hombro era mas costoso que toda la ropa que la Haruno llevaba puesta, tenía el cabello largo y laceo hasta media espalda de ese llamativo y hermoso color morado, los ojos tan negros como los de Sasuke y la piel tan blanca como la porcelana, Sakura se sintió tan pequeña junto a ella.
¿Cómo carajos pensaba en competir con alguien así?
―Es la razón por la que pague tu colegiatura― Sakura frunció el ceño sin entender las palabras del chico pero no despego la vista de la pareja que se comían a los besos a unos metros de ellos ―Creí que Sasuke caería nuevamente en la drogas luego de dejarte pero no― Susurro entre orgulloso y decepcionado de su pequeño hermano ―Lo que sea que hayas hecho con él, funcionó―
Sakura volvió a su lugar dándole la espalda a la pareja cuando por una milésima de segundo sus ojos se cruzaron con los de Sasuke.
―Yo no hice nada― Suspiro ―¿Cómo consiguió una novia tan rápido? ―
―Es Naori Uchiha, es hija de un colega de mi padre y es parte de nuestro clan― Explico ―Papá siempre ha querido emparejarlos, a Sasuke nunca le ha gustado pero― Dejo la frase en el aire cuando vio los ojos de su amiga cada vez más irritados.
Sakura se levantó de un salto cuando vio a la pareja aproximarse a ellos, tomo el bolso de encima de la mesa y clavo sus ojos en Itachi, este la miro con mucha lástima.
―Voy a devolverte todo el dinero―
Itachi no respondió, así Sakura logrará reunir todo ese dinero, él sería incapaz de aceptarlo. Sakura apresuró el paso ingresando al edifico central y evitando así ese incómodo encuentro con su ex novio, quien parecía haberla superado tan rápido, no fue hasta que vio aquel cabello rojizo qué noto todo lo que había corrido para alejarse de ellos.
―Lo siento ¿Estas bien?―
Sakura retrocedió asustada tras chocar con ese niño, quedo pálida observando ese color rojizo de cabello y al fin derramó las lágrimas que venia conteniendo los últimos veinte minutos.
―¿Te lastime? Lo siento― Comentó asustado al verla hiperventilar sin despegar sus ojos de él, intento acercarse pero la pelirrosa retrocedió asustada chocando con la pared detrás de ella ―Esta bien, lo siento. No me acercó ― Hablo y levanto ambas manos al tiempo que retrocedía unos paso alejándose de ella ―Yo soy Gaara, Gaara No Sabaku― Se presentó y Sakura al fin noto que no era Sasori.
Que sus ojos eran verdes, no miel y que obviamente no podía ser Sasori porque ella misma lo había asesinado hace un mes atrás.
―Lo siento― Se disculpo avergonzada y limpio de prisa las lágrimas que bajaban por sus mejillas ―No tuve un buen comienzo de clases― Susurró largando una risita baja apenada ―Me llamo Sakura, Sakura Haruno― Se presentó.
―Soy nuevo, llegue hace poco de Sunagakure― Le explico y la vio relajarse ante sus palabras ― ¿Crees que me podrías enseñar el campus?―
―Si, me encantaría― Susurró sonriendo y clavo sus ojos en los ojos verdes del chico ―Un gusto conocerte, Gaara―
―El gusto es mío en realidad, Sakura―
Gaara asintió, al fin había logrado encontrar a la novia de su primo, ahora si podría averiguar que carajos le sucedió a Sasori.
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No puedo hacerte feliz. Lo arruine, mi amor.
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