Disclaimer: Nada de esto me pertenece, la saga crepúsculo es propiedad de Stephenie Meyer y la trama es del libro "Fractured Souls" de la Saga "Perfectly Imperfect" de Neva Altaj, yo solo busco entretener y que más personas conozcan esta historia
Epílogo
Rose
Cinco años después
Uno. Dos. Tres. Cuento mentalmente mientras miro fijamente el palito de plástico que tengo en la mano. Una línea roja aparece en la pequeña pantalla. Cuatro. Cinco. Seis. Una sola línea.
Me siento sobre la tapa del inodoro y miro al techo. Después de graduarme del conservatorio de música, decidí ofrecer clases de piano gratuitas a mujeres que habían sufrido abuso sexual. Esperaba que la música les ayudara a sanar. Ayer, mientras repasaba las citas que tenía agendadas para la próxima semana, me di cuenta de que mi periodo lleva casi un mes de retraso. Desde que terminé la escuela, Em y yo acordamos que debía dejar de tomar las píldoras anticonceptivas para poder empezar a intentar formar una familia. Sabía que mi ciclo se volvería irregular después de eso, así que no tener un periodo no significaba necesariamente que estuviera embarazada. Podía ser simplemente un efecto secundario.
—¿Rosie? —La voz de Em viene del otro lado de la puerta del baño.
—Es negativo —contesto, intentando sonar despreocupada. Para ocultar mi decepción. Secretamente esperaba que fuera positivo. La sola idea de tener el bebé de Em me hacía querer chillar de alegría. Estaba acurrucada junto a Em cuando le dije que tenía que hacerme la prueba de embarazo. Su cuerpo se quedó quieto como una piedra durante un momento y luego me apretó contra él con tanta fuerza que apenas podía respirar.
La puerta se abre y Em entra al baño.
—No pasa nada. —Me acaricia la mejilla y toma la prueba de mi mano. La expresión de su cara parece relajada, pero lo veo en sus ojos, él también tenía la esperanza.
—Todavía eres joven. Cuando... —Mira el palito de plástico que tiene en la mano y se tensa—. Mishka. ¿Cuántas líneas debe de haber?
—Una. Significa negativo.
—Pero hay dos.
Salto del inodoro y le arrebato la prueba de las manos. —Pero si solo había una. ¡Dame la caja!
Em me pasa la caja y leo rápidamente las instrucciones hasta que llego a la parte en la que dice que hay que esperar al menos cinco minutos. Cuando las leí por primera vez, pensé que decía cinco segundos.
—Es positivo —digo entre dientes y miro a Em. Me mira intensamente—. Vamos a tener un bebé.
Lentamente, su mirada se desliza por mi pecho hasta mi estómago. Respira profundamente y se arrodilla frente a mí. Sus enormes manos tiemblan cuando toma el dobladillo de mi top, lo levanta y me besa justo por encima del ombligo. Luego apoya su mejilla en mi vientre y, rodeándome con sus brazos, comienza a tararear una canción de cuna.
Emmett
—¡Ya te dije que no hago exámenes gineco-obstétricos! —espeta Doc.
—¡Mañana tenemos cita con un ginecólogo! —bramo y lo empujo para que se aleje de la puerta y Rose y yo podamos entrar a su consultorio —. Pero necesito saber que todo está bien. Ahora.
—Estás exagerando.
—Me importa una mierda. —Con mis manos agarrando suavemente a Rose por debajo de los brazos, la subo a la camilla—. Puedes empezar.
Doc sacude la cabeza y toma asiento, acercando la máquina de ultrasonidos hacia él.
Mis ojos se concentran en la escena que tengo ante mí mientras observo cómo unta una sustancia viscosa en el vientre de Rose y mueve el aparato por encima de la cintura de sus leggings. Lo desliza de izquierda a derecha y luego lo gira un poco, sin perder de vista el monitor y presionando algunos botones de la máquina.
—Yo diría que estás en la sexta semana. Ambos parecen estar perfectamente bien —afirma, y luego mira a Rose—. Y tú también pareces estar bien.
Parpadeo confundido.
—¿Ambos? ¿Ambos, Rose y el bebé?
—No. Los dos bebés.
Mi cabeza se mueve bruscamente hacia un lado, mirando fijamente a Rose, que está mirando el monitor con una enorme sonrisa en su rostro.
—¿Estás seguro? —musita.
—Sí —confirma Doc.
Al mismo tiempo que yo digo: —¡No!
Ambos voltean a mirarme.
—Hazlo de nuevo. —Señalo con el dedo a la máquina de ultrasonidos mientras por dentro me invade el pavor.
—¡Estoy bastante seguro de que sé contar! —exclama Doc y golpea la copia impresa del ultrasonido contra mi pecho, señalándolo con su otro dedo—. Uno. Dos.
Agarro la parte delantera de su camisa y me acerco a su cara. —¡De nuevo!
—¿Em? —Rose me agarra del antebrazo—. ¿Qué sucede?
Suelto a Doc y tomo su cara entre mis manos.
—Es peligroso, Mishka. Y tú eres tan pequeña. ¿Y si te pasa algo?
Rose presiona su dedo sobre mis labios.
—Estaré bien. Hay gemelos en casi todas las generaciones de mi familia, y nadie ha tenido nunca ningún problema. No entres en pánico.
—No estoy entrando en pánico. Para nada. —Miro a Doc por encima de mi hombro—. ¿Debería ser ingresada en un hospital? La llevaré directamente allí.
—Emmett. —Rose jala mi camiseta.
—¿Puede caminar? —continúo—. No, mejor la llevo cargando hasta allá.
—¡No iré a un hospital, maldita sea! —Rose revira en mi oído, me agarra de la barbilla y me gira la cabeza para que la mire—. Démosle las gracias al doctor y volvamos a casa.
—Mishka...
—Yo no te aconsejaría enfurecer a una mujer embarazada de gemelos, Em —interviene Doc.
—No lo hará. —Rose se inclina hacia delante y presiona sus labios contra los míos—. Relájate. Todo estará bien.
FIN
NOTA:
Hemos llegado al final.
Se que es un libro muy triste pero al mismo tiempo es hermoso ver como dos personas que pasaron por cosas horribles se curan y salen adelante.
Gracias por leerla.
