CELOS PT.4


Antes de comenzar: Este capítulo tiene bastantes diálogos y uso de mayúsculas.


Maléfica apenas pudo razonar que fue aventada contra una cama cuando ya tenía el cuerpo de Hades forcejeando sobre ella.

Inmediatamente comprendió que debía escapar y debía hacerlo pronto, pero no sabía cómo hacerlo.

Quiso lanzar fuego de su boca buscando a su dragón interno, pero intentar quemarle el rostro a alguien que podía incendiar su cuerpo completo no era una idea muy brillante.

Intentó patearlo o alejarlo con sus pies, pero aunque sentía el cuerpo de Hades en medio de sus piernas, sus impactos lo atravesaban como si fuera humo. Dado que el agarre en sus brazos era sólido, supo que él podía jugar con su intangibilidad a voluntad; y por más energía que pusiera en su cuerpo para poder moverlo, no conseguiría mucho debido al peso y la fuerza que él estaba ejerciendo sobre ella.

Entre el forcejeo notó cómo su rostro intentaba acercarse, y ella por supuesto se negó a permitírselo. Lo que no tenía en cuenta era que nunca se debía jugar con la paciencia del Rey de los muertos. Así que Hades, ya furioso, la tomó del cuello y la besó de forma violenta.

Maléfica pudo escuchar el gruñido de placer que Hades le dedicó, pero fuera de caer en la necesidad de sentirlo nuevamente, aprovechó para morder su labio y escupirle al rostro en cuanto se alejó.

Hades no estaba en sus cabales y tampoco tenía las ganas de soportar más burlas hacia su persona, razón por la que al sentir la saliva chocar contra su cara, levantó una mano con intenciones de golpearla.

La expresión retadora de Maléfica se modificó a una de genuino terror e impotencia pues no podía hacer nada más que cerrar los ojos, Se encogió en sus propios hombros y ahogó un grito en su garganta mientras esperó el impacto.

Pero cuando el golpe no llegó y sintió que su cuello era liberado, ella abrió los ojos.

Hades estaba de nuevo en su forma humana con su uniforme de tourney, observándola con los párpados tan abiertos como podía, completamente incrédulo de sus acciones. Así que el hada aprovechó su petrificación y lo pateó en la entrepierna tan fuerte como pudo.

Mientras él se retorcía de dolor, ella pudo salir de la cama, tomar el bidente que había caído en el piso tras la teletransportación y empuñarlo hacia Hades.

-Dame una buena razón para no asesinarte

-Que soy inmortal, mi amor -se burló entre dientes aún tumbado en la cama con las manos en la entrepierna

-Entonces, dame una buena razón para no dejarte sin ojos- compuso moviendo las puntas del bidente hacia su cara

-¿No es suficiente dejarme sin descendencia?...

-¡ES LO MÍNIMO QUE TE MERECES, ANIMAL!

Todo el alboroto había pasado en cuestión de segundos, pero ambos se estaban tomando minutos enteros para reponerse de la agitación.

Mientras Maléfica, aún con bidente en mano, intentaba asimilar lo que había pasado, Hades intentaba procesar que había estado a punto de hacerle un daño del que posiblemente nunca se hubiera perdonado.

Para los diez minutos de aire pesado y opresivo silencio, Hades se atrevió a hablar. Estaba tumbado en su cama King Size con las manos hundidas en su cabello y la entrepierna aún adolorida.

-Perdóname

La simple petición desconcertó al hada que ya tenía los brazos cansados de cargar con el arma de Hades.

-Mal, ¿puedes bajar eso, por favor? Hablemos tranquilamente.

Ella rió con incredulidad.

-Armas una escena en la escuela, me secuestras, intentas abusar de mi, casi me golpeas... ¡¿Y QUIERES QUE NOS SENTEMOS A HABLAR TRANQUILAMENTE?! ¡NO ME JODAS!

-F*CK! ¡YA SÉ QUE SOY UN ESTÚPIDO! -Gritó Hades sentándose en el colchón con el apoyo de un golpe de sus palmas

-¡NO TE MUEVAS! -Amenazó ella, empuñando con más fuerza el bidente -

-Mals...

-Lo único que me interesa saber es en dónde estoy y cómo demonios salgo de aquí

-¡¿QUIERES IRTE CON ÉL, VERDAD?! ¡PUES NO SALDRÁS DE AQUÍ JAMÁS!

-¡DIJE QUE NO TE MOVIERAS!

Esta vez la amenaza de Maléfica fue más allá, logrando canalizar su magia a través del arma y lanzando un tiro de advertencia muy cerca de Hades.

-¡ERES IMPOSIBLE, MALÉFICA!

-¡OH! ¡¿AHORA YO TENGO LA CULPA?!

-¡LA TUVISTE DESDE EL INICIO Y NO TE DAS CUENTA!

Maléfica lanzó un tiro más, destruyendo parte del colchón y haciendo que Hades diera un brinco hacia el piso.

-A la esquina, rápido.

Hades bufó harto, pero aún así obedeció, recargándose de brazos cruzados en una esquina lo más lejana de ella.

-¿Qué clase de persona deja a su pareja por cualquier tontería? Me harté de eso, Maléfica. Somos novios desde hace más de un año y ya he perdido la cuenta de todas las veces que has terminado conmigo.

-¿Y por eso me cambiaste por esa estúpida niña buena?

Él se encogió de hombros.

-La contraté para que te pusieras celosa... ¡Y EN VEZ DE PEDIRME QUE VOLVIERAMOS TE LARGASTE A BESAR A OTRO!

-¡NO METAS ADAM EN ESTO AÚN!

-¡¿LO DEFIENDES?! - Gritó golpeando la pared a su derecha mientras encendía su cabello en fuego azul. Maléfica reaccionó nuevamente con un disparo en la pared- ¿¡YO SOY UN JODIDO REY Y ME CAMBIAS POR UN SIMPLE PRÍNCIPE HUMANO?!

Ella subió la ceja y arrugó los labios. Luego recuperó la compostura y mencionó con serenidad:

-Yo soy una magnífica hada- dragón y de las mejores hechiceras que conocerás en tu aburrida vida inmortal y aún así te fuiste con un simple espíritu de río. Por lo menos yo no bajé demasiado el estándar.

-...Pero yo no la besé, Maléfica...

Hades bajó la cabeza y desvió la mirada. Sus llamas se redujeron a simples resplandores que se apagaron cuando se dejó caer en el piso. Maléfica se sintió evidenciada y ligeramente culpable, pues él tenía un punto en eso último. Sin embargo el beso con Adam era algo que ella no había planeado cuando lo hechizó.

-¿Lo quieres? - preguntó el dios apenas audible

-¿Eh?

-Vi como lo acariciabas y cómo te besaba. Dijiste que irían a una cita...¿tú lo quieres?

-Por supuesto que no. Lo hechicé para que me pidieras perdón. -admitió sin interés, pero cuando recibió la mirada de juicio de Hades, ella rodó los ojos y suspiró dejando su posición de ataque- supongo que se me salió de las manos. ¿ok?... pero eso no te da derecho a...

-¡Me estaba muriendo de celos!

-¡ME SECUESTRASTE!

- ¡NO SOPORTÉ QUE TE ESTUVIERA TOCANDO! ¡JODER!

- ¡Deja de gritarme!

-¡Bien!

Silencio. De nuevo hubo ese maldito silencio que evidenciaba que ambos tenían la culpa de todo lo que había pasado pero que ninguno estaba encontrando una salida a ese callejón al que se habían metido. ¿Cómo podían arreglarlo cuando los dos estaban hundidos hasta el cuello de errores?

-Creo que esto no está funcionando... - Hades tomó la iniciativa, mucho más relajado

-¿A qué te refieres?

-A nosotros, Mals...

El pecho de su ex- novia se infló en un suspiro que luchó por contener para no verse afectada. En realidad, esa plática parecía más como una forma de no aceptar sus responsabilidades.

-¿Puedo acercarme? - preguntó y ella lo amenazó nuevamente con el arma.

-Hasta la cama y si intentas algo te lo clavó en los...

-¡Entiendo, entiendo!

Él volvió a lo que quedaba de su cama y se sentó en una esquina del colchón de sábanas negras. Se sobó el cuello y dudó por unos segundos en si volver a hablar arruinaría más las cosas o serviría para arreglarlas.

-Respóndeme algo...-comenzó colocando una voz más grave pero notoriamente triste- ¿Por qué estás conmigo? Me refiero a lo que hay entre nosotros.

-Nuestra relación es... compleja, Hades. Creo que somos iguales, estamos destinados a gobernar y desafiar al mundo...

-Entonces estás conmigo por interés y poder

-Algo hay de ello, supongo. Pero no es la única razón

-¿Entonces?

Ella suspiró rendida y giró los ojos. A Hades se le hizo adorable el pequeño movimiento de piernas que indicaba que estaba indecisa y apenada de confesar algo. Luego la vio acercarse aún con algo de miedo hasta que la tuvo a un lado suyo.

-Yo también me estaba muriendo de celos. - admitió -No quería que me robaran lo que es mío

-Tal vez ese sea el problema. Tú no querías que te robaran algo y yo no quería perderte. En ambos casos es egoísta.

-¿Es malo querer conservar algo?

-Agh, es tan complicado hablar contigo...

Ella desvió la mirada haciendo un puchero.

-Si soy tan insoportable, ¿por qué estás conmigo? ¿no es algo masoquista de tu parte?

Él le extendió la mano y ella la tomó sin renegar. Para su sorpresa, Hades guió su palma apoyándola contra su pecho a la altura del corazón.

- No creo que haya palabras para describirlo, Mals... Sí, eres desesperante y tienes una actitud del asco, pero no quiero ni puedo imaginarme de otra forma que no sea contigo.

La mirada de Maléfica se ablandó por un momento. A su estilo eso había sido..."lindo". Tanto como para que su corazón empezara a agitarse. Sin embargo no quería caer nuevamente, así que retiró la mano con rapidez.

-Sabes bien que no me envolverás con palabras bonitas. No sé con qué clase de criaturas estés acostumbrado a tratar, pero quisiste golpearme y eso no te lo perdonaré jamás.

-Tú no estás libre de pecado, preciosa - mencionó señalando hacia su arma de dos puntas -

Ella chasqueó la lengua, lanzó el bidente al piso y se levantó caminando hacia la gran ventana que tenía frente a ella. Hasta ese momento no se había detenido a observar la habitación y tampoco había recibido respuestas sobre el lugar donde se encontraban.

Por el cristal tenía una limitada vista de un mundo de oscuridad iluminado por un largo río y los reflejos de los diamantes incrustados en las columnas que sostenían todo.

-Bien, los dos somos culpables. ¿Qué procede ahora? ¿Me encerrarás en algún lugar para que no escape o algo así?

-...No

La respuesta la sobresaltó, no por la negativa sino porque había llegado como un susurro a su oído. Con el sigilo que lo caracterizaba se había aproximado hasta ella y ahora tomaba el valor para abrazarla por la cintura.

Su toque delicado fue irresistible para el hada que echó la cabeza para atrás mientras él besó su cuello en dos ocasiones. Luego simplemente se quedaron observando por el ventanal.

-Sé que no tengo justificación y me has dicho lo que significa nuestra relación para tí. Yo estoy seguro de que te amo, pero si tú no, dejaré que digas lo que quieres hacer con lo nuestro.- él la abrazó más fuerte y suavizó el tono de su voz- Sólo déjame hacerte dos propuestas y tú decidirás si tomas alguna. Si no, sólo avísame y te devolveré al mundo humano cuando me lo pidas y dejaré de molestarte.

-...¿Cuáles son esas propuestas?

Él se tomó un segundo más para disfrutar de la cercanía del cuerpo de su novia y respirar el aroma de su cuello, posiblemente por última vez. Luego, sin cambiar su posición alzó la mano a la altura de sus ojos y materializó una fruta.

-Esta granada es de las pocas cosas que crecen en este lugar. Si lo que quieres es poder y respaldo, yo te lo daré. A cambio, te quedarás atada a este mundo para siempre. Podrás subir a tu complacencia, pero siempre tendrás que regresar. Si la comes y me aceptas, te haré mi Reina y gobernarás el Inframundo conmigo y si no, te doy mi palabra de que conviviremos solamente lo indispensable y no te retiraré los beneficios que te mencioné en un inicio.

-Hades...

-Lo siento, Mals. Sé que es egoísta, pero prefiero vivir una eternidad hablándote ocasionalmente que verte con alguien más o no verte en lo absoluto.

-¿Te han dicho que estás demente?- le preguntó con calma levantando la vista para observar su rostro

-Sí, a veces. -rió bajito antes de depositar un beso en medio de sus cuernos- Mi segunda propuesta es negociar. Si tú sientes aunque sea un poco de cariño por mí, dime qué puedo hacer para que olvidemos y superemos todo esto... Sólo piénsalo.

-No tengo nada qué pensar. Esto es... inaceptable-

En un rápido movimiento Maléfica tomó la granada y la aventó lejos. Luego giró sobre su propio eje y se paró de puntillas para alcanzar los labios de Hades.

Él suspiró profundizando más el beso. En el fondo, temía que aquello fuera una despedida, pero la suavidad con la que ella insistía en besarlo le indicaba que las cosas no pintaban mal para él.

Cuando se separaron, Hades la vio ligeramente ruborizada.

-Te amo. Pero no necesito tu caridad. Conseguiré el poder por mí misma y sólo seré tu reina el día que pongas un anillo en mi dedo.

El hada vio cómo los ojos le brillaron en cuanto le declaró su amor y cómo estuvo a punto de hincarse frente a ella. Si lo conocía tan bien como pensaba, él hubiera materializado una argolla en ese mismo momento si ella no lo hubiera detenido.

-Mi propuesta es bastante más sencilla. Primero, quiero dejar claro que esto no significa que volveré contigo inmediatamente y tampoco sé si puedo perdonarte lo que me hiciste hace rato...PERO, hay algo que puedes hacer para compensarlo y no puedes negarte...

-Te escucho

-...Quiero tener una plática con Mente.

...

Mente cepillaba su cabello sin cuidado. Había vuelto al río Cocito después de clases sintiéndose completamente frustrada por haber sido abandonada a medio campo de tourney con una quemadura en el rostro.

Las personas inevitablemente la habían señalado de la peor forma y aunque era de esperarse, quería que por lo menos Hades le diera algún pago extra por la humillación.

De pronto, el ambiente se tornó más frío que de costumbre, señal inequívoca de que él se encontraba cerca. Y así era. Entre los árboles pudo escuchar su voz llamándola a gritos. No parecía enojado, pero sí bastante lejos.

Mente quiso hacer la espera más corta dirigiéndose hacia la dirección de donde provenía el sonido, aún pensando si era apropiado hacerse la indignada o demostrarle que estaba realmente furiosa. Una vez que se alejó lo suficiente de las demás ninfas, pudo percibir una presencia emergiendo de las sombras.

Ella puso las manos en jarras y se giró para enfrentarlo, pero muy distinto a la imagen que pensaba ver, se encontró con la figura de Maléfica, apenas iluminada por el resplandor neón de sus ojos.

Mente se alistó para correr de ser necesario, pero la presencia del hada la paralizó por completo.

-¿Tanto me temes que quieres escapar sin siquiera saludar?

-Tú eres la ex-novia de Hades ¿correcto?... ¿Qué es lo que quieres?

-Sólo he venido a conversar contigo.

-Tú no deberías estar aquí, estas no son tus tierras.

-Cierto. Pero si quieres que hablemos de cosas que no son nuestras, podemos empezar a enumerar lo que no te pertenece ni te corresponde

Maléfica se despegó del árbol donde estaba recargada y se acercó con la vista fija en ella. Sus ojos desprovistos de cualquier rastro de compasión parecían absorber toda la luz a su alrededor y querer atravesarle el alma con un parpadeo.

-Por ejemplo, esa chamarra no es tuya. En segunda, no tienes un lugar en el mundo humano, no te corresponde querer escalar a algo que no eres y sobre todo, la única persona que puede ir del brazo de Hades...

Mente tragó pesado. Aunque intentaba mantenerse firme en el suelo, sus piernas habían comenzado a temblar gracias a que la darkfae había recargado los brazos sobre sus hombros.

-...Soy yo.

Maléfica esbozó una sonrisa que intensificó la sensación de peligro y, sin darle la opción de siquiera hablar, tronó los dedos con gracia y Mente desapareció para dar paso a una planta de apenas seis hojas.

-Interesante- admitió Hades desde las sombras.

-Es el futuro de cualquiera que busque acercarse a ti.

Maléfica le guiñó el ojo en respuesta y luego pisó la planta con su bota, destrozándola por completo.

-Y entonces...¿Regresamos?

-Lo pensaré, cariño. Lo pensaré

Hades le besó la mano y la guió cual reina por la más profunda oscuridad de sus dominios.


PD. Por cierto, esto es ficción, pero ustedes nunca acepten celos obsesivos o ninguna agresión. Ustedes son primero.