CRUSH PT. 2
A las siete de la mañana, Morgie, Hades y James estaban hartos. Después de haber estado tomando toda la noche, los tres habían acordado que ninguno sabía absolutamente nada de chicas ni de rituales de cortejo, así que un poco movidos por el alcohol, recurrieron a la que creyeron la fuente más confiable de conocimiento en ese momento: las películas de romance adolescente.
Para el fin de su maratón Hades se encontraba exhausto y con la cabeza explotando. Y es que si bien la psicología humana y las costumbres de los mortales no eran exactamente su fuerte, tratar de entender lo que aquellos filmes románticos le mostraban, le era simplemente imposible.
-¿Aprendiste algo, dear? -musitó Hook con gran pesadez
- No lo creo. Dime, ¿esas películas son retrato fiel de la realidad?
- Lo dudo mucho- admitió Hook tumbándose boca abajo en la cama de Morgie-
-Entonces fue una pérdida de tiempo.- Bufó con fastidio
- ¡Oye!- interrumpió Le Fay indignado saliendo de su baño personal tras lavarse la cara- Medieval High School Musical no es ridícula. Tiene mucha acción, emociones a full y ese chico Roy toca muy bien la mandolina.
-Como sea. ¿Entonces debo suponer que no tenemos un plan para ayudarme?
-Supones bien -
-¿Y si te robas la idea de alguien, carita hermosa?
-¿Alguien como quien?
Hades se tumbó en la cama de Hook mirando hacia el techo y luego Morgie se sentó a un lado del pirata. Hubo un silencio en el que los tres intentaban recordar a algunos de los alumnos de la Academia o la trama de alguna película que sí fuera útil.
- No lo sé. -Comenzó Morgie- La princesa Jasmine aceptó salir con un ladrón y ahora no se despegan. Tal vez podemos investigar como lo hizo.
-Escuché que el príncipe Charming ha sido rechazado varias veces por la piojosa sirvienta de Lady Tremaine -se quejó Hook- tal vez debas observar qué no hacer
-¿Estás comparando a una pordiosera con Maléfica? -rió Hades-Tal vez si le llevo tu cabeza me haga caso
-¡Hazlo de una vez! Ya no la aguanto...-se quejó Hook apretando sus sienes- ¿Cómo es que ustedes aguantan tanto alcohol?
-Soy un Dios y el chico mágico puede soportar veneno.
-Bonita forma de decir que soy un humano común.
-Y corriente, Hook. - completó Morgie
-Agh...Oye, fueguito, ¿y si le pides ayuda a tus hermanos?
Hades lo miró de reojo con los párpados pesados. Si estuviera completamente sobrio se hubiera dado a la tarea de reír y explicarle que sus hermanos varones eran expertos violadores, pero se limitó a responder con un simple "no".
-Tal vez cuando despierte piense en algo- Dijo Hook haciéndose a un lado para que Morgie se recostara también.
Los tres asintieron con apenas balbuceos y se dieron a la tarea de dormir. En medio del silencio, Morgie mencionó:
-Ojalá Roy se hubiera quedado con Xarpay.
...
James y Morgie se asomaron por la esquina del pasillo encontrando al objetivo. Recargado en uno de los casilleros detrás de él, Hades arreglaba su cabello cuidadosamente mientras intentaba quitarse los nervios con una goma de mascar.
Aún con la idea de que era un error haberle pedido ayuda al par de idiotas que tenía como amigos, el Rey de los muertos intentaba darse valor para poder hablarle a la primera mujer que realmente había llamado su atención tras centenas de existencia.
-Bien, ¿estás listo, grandote? - preguntó Morgie poniéndose frente a él. Tras una revisada rápida, acomodó la solapa de la chamarra de su amigo y "desempolvó" un poco las hombreras.
-Esto no funcionará
-Claro que sí.
Una vez Hades se fue, Morgie se recargó en el hombro de Hook y le susurró:
-Te apuesto el almuerzo de todo el mes a que dice algo sobre ser Dios
-Te lo apuesto por dos meses a que no dura más de cinco minutos sin enojarse
Hades entonces se acercó con una expresión astuta y confiada hacia donde se encontraba Maléfica y se recargó en uno de los casilleros a un lado para atraer su atención. Ella lo miró de reojo reconociendo que era el chico al que Garfio le había presentado.
-¿Se te ofrece algo?- Habló sin mirarlo mientras revolvía algunas cosas y acomodaba sus libros
Tres segundos sin habla. Aunque Hades ya había oído su voz en clases, escucharla tan cerca parecía ser más imponente.
Siete segundos sin habla. Comenzó a abrir la boca repetidamente sin que pudiera salir sonido alguno de su garganta.
Quince segundos sin habla. Maléfica le dirigió la mirada más fría que alguna vez hubiera visto.
Veinte segundos sin habla. Su mente quedó en blanco.
-¿Sabes hablar o debo regresarte a maternal para que aprendas a hacerlo?
Hades maldijo en su mente. Estaba a punto de escapar pero ya estaba ahí. Qué estúpido se sentía. Podía luchar contra su padre, gobernar todo un mundo con su nombre, ¿pero no podía hablarle a quien consideraba la persona más perfecta en la escuela? No, tenía que esforzarse, tenía que hablar en ese momento.
-¿Sabes?... Te he estado observando- dijo con dificultad tras aclarar su garganta- Creo que eres la chica más interesante de este lugar, alguien que puede ser la única merecedora de algo tan hermoso como esto...
Hades tronó los dedos con soberbia y materializó una orquídea negra colocada en una base cuadrada hecha de oro puro. Maléfica quedó ligeramente sorprendida, no por el regalo sino por la hermosura de la flor. Sin embargo en cuanto vio la confianza en el rostro de Hades, un malestar apareció en su estómago.
Así que tomó la flor y en un simple movimiento de sus dedos la cubrió de follaje espinoso que rasgó y aplastó los pétalos. Luego simplemente la tiró tras su espalda.
-Flores, ¿en serio?
Hades se apretó ligeramente los dientes sin mostrar frustración al fracaso de su primer intento. Tenía que pensar en algo rápido.
-Entiendo, entiendo. Tienes razón, tú no eres como las demás. De hecho, te encuentro cautivadora. Si tú me lo pides, soy capaz de incendiar el mundo por ti.
Hades sonrió nuevamente y encendió su cabello y su mano a la par mostrando su dominio con el fuego. Maléfica, aunque pensó que de hecho se veía atractivo con la melena envuelta en llamas, cerró su casillero y tras dar un paso atrás hizo un elegante movimiento llevando su mano por sobre sus cuernos. De su palma comenzó a salir una flama que pronto se convirtió en la silueta de un cuervo hecho de fuego verde.
-Si es todo lo que tienes, deja de molestarme.
Ella pasó por su lado con la frente en alto y un deje de altanería que a Hades le colmó la paciencia. No solamente no estaba aceptando su regalo, no sólo se sentía humillado por sus palabras, sino que además estaba siendo rechazado mucho antes de siquiera invitarla a salir.
Habiendo dado unos pasos, Hades comenzó a respirar profundo sin poder contener la furia que estaba por venir. Dio un golpe en el casillero de Maléfica hundiendo el metal con su puño y la observó detenerse en seco. Unas cuantas personas esparcidas por todo el largo del pasillo voltearon a ver la escena.
-¡¿CUAL ES TU PROBLEMA, MORTAL?! ¿Eres tan amargada que no puedes entender que alguien te intente invitar a ese estúpido baile?
Ella giró rápida pero amenazante, completamente cansada de la situación.
-Mi problema no es el baile. Es la gente tan imbécil y débil que intenta invitarme.
-Me has dicho...¿débil?
Ella hizo un gesto de confirmación.
-¡YO SOY UN DIOS, CRIATURA TONTA Y...! ¡USTEDES DOS DEJEN DE REÍR O SERÁN EL ALMUERZO DE CERBERO!
A lo lejos el pirata y el hechicero taparon sus bocas ante la situación. Ambos habían perdido su apuesta de momentos antes, pero aunque encontraron gracioso que sus predicciones se volvieran realidad, también sintieron que ni siquiera a tantos metros de distancia estarían a salvo del temperamento de su amigo se salía de control.
-Lo siento, pero tener un carácter de la mierda no te hace menos débil, sólo confirma que ni siendo un dios puedes controlar tus emociones. Si realmente te interesa impresionarme, tienes que hacer algo más que trucos baratos.
El fuego de Hades comenzaba a volverse rojo y sus ojos zafiro se tornaban en ámbar. ¿Por qué quería salir con esa chica en primer lugar? Lo ignoraba en ese momento, pero ahora eso era personal y una cuestión de orgullo.
-Muy bien. ¿Qué propones?
Maléfica no esperaba ningún trato. De hecho, después del primer intento las personas solían desistir de invitarla a salir o siquiera hablarle. Con excepción de James Hook y Uliana de su clase de alquimia avanzada, sólo un puñado de personas más se atrevían a cruzar palabra con ella con regularidad.
-Encuéntrame en la Laguna Negra hoy a media noche. Si me ganas en un combate mágico, iré contigo al dichoso baile.
Hades apagó su fuego dándose por vencedor. No había forma en que alguien como ella le pudiera ganar, eso era obvio, pero algo en su cara de confianza le hacía sentir ligeramente amenazado...
Y ESO LE ENCANTABA.
Al verla alejarse recordó la razón por la que le gustaba: despedía poder.
...
El rumor se expandió rápidamente entre los alumnos de la Academia Merlín, pero sólo unos pocos se atrevieron a acercarse hacia la Laguna Negra. El bosque al que pertenecía era un paraje oscuro y neblinoso que se decía estaba lleno de criaturas extrañas y peligrosas.
El aire, cargado de energía oscura, era tan pesado que las personas que habían ido a chismosear terminaron desistiendo de ver la batalla para salvar sus propias vidas, pero James Hook y Morgie le Fay estaban acostumbrados a ese tipo de ambientes, por lo que decidieron que observarían a su amigo desde un lugar seguro.
Poco antes de las doce de la noche Hades llegó buscando por todos lados el camino. Lo conocía a la perfección pues Uliana, su sobrina, lo había invitado en un par de ocasiones para hablar mal de Poseidón y tomar ajenjo.
Sin embargo, un "algo" que le decía que ni siquiera tendría que llegar hasta la Laguna comenzó a hacerse presente.
Se detuvo en medio de los árboles escuchando el soplar de sus hojas. En la batalla había aprendido a ser sigiloso y era una habilidad que aún conservaba, pero había cometido el error de no haberlo sido en esa ocasión.
Lo entendió cuando a través de la oscuridad, un resplandor verde se dirigió hacia él y lo golpeó en el estómago haciéndolo chocar contra el tronco de un árbol que se dobló con su peso.
-¿Atacando por la espalda? Eso no es de caballeros. - se quejó cuando se recompuso del golpe.
-Yo no soy un caballero
La voz provino de su espalda provocando un ligero escalofrío. Tan pronto como se pudo incorporar, un relámpago se escuchó en el cielo y un grupo de rayos verdes se dirigieron directamente a Hades. Él, con un gesto rápido, levantó la mano y una barrera de fuego azul emergió a su alrededor empezando a absorber los rayos como si fueran meras chispas.
La tierra tembló mientras ambos poderes chocaban, pero ella sin salir de las sombras lanzó un rayo de energía hacia el pecho de Hades sin permitir que pudiera terminar su tarea. Él comprendió en ese momento que esa chica no daría oportunidad alguna de descanso y que iba por todo, ataque tras ataque sin piedad.
Entonces, él debía hacerlo también.
Con un chasquido de dedos comenzó a abrir grietas en todas direcciones, lo que inevitablemente le hizo escuchar el crujir de las botas de maléfica rompiendo las hojas secas mientras corría. Hades con una sonrisa confiada se convirtió en una figura de humo y sombra que le ayudó a obtener velocidad y alcanzarla.
Un certero golpe en la espalda baja la hizo tropezar, pero no se dio el lujo de sufrir de dolor. Se giró para verlo, pero en la oscuridad sólo pudo ver sus brillantes ojos azules dirigirse a ella desde el aire. Se giró para evitar el puñetazo que Hades terminó acertando en el piso y entonces sus miradas zafiro y esmeralda se cruzaron llevándose la sorpresa de que, de hecho, ambos parecían estar sonriendo por la adrenalina.
Habiendo perdido la ventaja que le daba estar oculta, Maléfica se transformó en un dragón negro que destacó por tamaño pero que lograba perderse por momentos en la oscuridad e la noche. Los ojos de Hades brillaron de excitación hasta que un rugido ensordecedor le avisó de la columna de fuego verde que se dirigió hacia él tratando de envolverlo en llamas que él pudo fácilmente dominar y devolver en un estallido de poder que dio en el pecho de la criatura.
-¿Sabes? Ya pensé cuál será la primera canción que bailaremos, preciosa. ¿Has escuchado el éxito "Mi futuro novio me pateó el trasero"?
El dragón aleteó más cerca y mientras el Dios del Inframundo parloteaba, la criatura lo tomó entre sus garras, y tras subir lo suficiente lo soltó sólo para darle un coletazo que lo mandó a volar hacia la Laguna Negra.
Hades no perdió la compostura a pesar del dolor y volvió a convertirse en un ser de sombra y humo que cambió su rumbo hasta aterrizar a la orilla de las aguas infestadas de anguilas gigantes.
Cuando ella se acercó, él plantó los pies firmemente en la tierra e invocó un gigantesco par de manos oscuras que se extendieron desde las grietas hasta aprisionarla. El dragón luchó intentando liberarse, pero sin poder mover sus alas.
Un rugido de coraje se dejó escuchar nuevamente seguido de una esfera de energía oscura que fue lanzada de su boca con toda su fuerza hacia Hades. Él, sin embargo, simplemente la desvió con un movimiento de su mano enviándola hacia el cielo donde desapareció en un estallido verde.
Hades decidió terminar la batalla. Concentrando todo su poder, creó una monumental ola oscura que avanzó hacia Maléfica cual tsunami. Ella trató de resistir a la sensación que se volvía asfixiante con el humo entrando en sus pulmones, pero la fuerza del agarre era demasiado poderosa. Así que no viendo otra salida, volvió a transformarse en humana y se dejó caer de rodillas hacia el piso, completamente agotada por el forcejeo.
Hades caminó con algo de preocupación al no verla levantar el rostro y al estar cerca notó que su cuerpo temblaba. Temiendo que estuviera llorando, se arrodilló ante ella y buscó su mirada, sólo para encontrarse con una enorme sonrisa en su rostro. No lloraba, estaba riendo. Reía de satisfacción a pesar de claramente haber perdido la batalla y eso a él le hizo tumbarse a su lado.
-Debo admitir que no eres tan débil como pareces
-Y yo debo admitir que ese dragón es impresionante.
-¿Qué clase de Dios eres?
-Soy el Dios del Inframundo y futuro amor de tu vida. Hades, mucho gusto.
Ella emitió una carcajada y se levantó con dificultad.
-Bien, futuro amor de mi vida, ¿almuerzas conmigo mañana?
Y tras una confirmación silenciosa, ella caminó de vuelta a la Academia Merlín, no sin antes lanzar un hechizo que dejó a Hades sujeto al piso con enredaderas de espinas.
En el silencio de la noche y con Morgie y Hook corriendo hacia él, Hades confirmó que Maléfica era mejor de lo que pensaba.
Era todo lo que había buscado.
