Descargo de responsabilidad: ya saben ustedes que PUCCA y sus personajes no me pertenecen, le pertenecen a su creador Boo Kyoung Kim. Yo sólo usé sus personajes, para crear esta historia loca, pero según yo entretenida.

Descargo de responsabilidad 2: así como el libro de Harry potter sus personajes no me pertenecen, pues le pertenecen a la autora JKRollin. yo sólo utilicé a Harry potter para juntarlo con Pucca, así que no plagien, adapten o copien por favor que eso no está bien.

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"Descifrar un gran misterio es como armar un rompecabezas cósmico, donde cada pieza revela un fragmento de la verdad oculta." _ (Hermione Jean Granger)

Dumbledore había convencido a Harry de que no buscara otra vez el espejo de Oesed, y durante el resto de las vacaciones de Navidad la capa invisible permaneció doblada en el fondo de su baúl. Harry deseaba poder olvidar lo que había visto en el espejo, pero no pudo.

Comenzó a tener pesadillas, al igual que Garu que cuando se levantaba lo obligaba a entrenar hasta que les regresara el sueño. Una y otra vez, soñaban que sus padres desaparecían en un rayo de luz verde, mientras una voz aguda se reía.

–¿Te das cuenta? Garu y Dumbledore tenían razón. Ese espejo te puede volver loco.

Dijo serio Ron, cuando Harry le contó sus sueños. Hermione y Pucca, que volvieron el día anterior al comienzo de las clases, consideraron las cosas de otra manera. Hermione Estaba dividida entre el horror de la idea de Harry vagando por el colegio tres noches seguidas, sin que por lo menos Harry fuera precavido.

–¡Si Filch te hubiera atrapado!

Desilusionada porque finalmente no hubieran descubierto quién era Nicolás Flamel, y también un poco orgullosa de que Ron y Garu se hayan abstenido de seguir a Harry a ver dicho espejo. Mientras que Pucca se encargaba de regañar a Garu por su frialdad, diciéndole con seriedad al terco ninja de coletas.

–Sé que te diste cuenta del engaño del espejo antes de que Harry lo entendiera, Garu, pero sí Harry fue dos veces más a verlo, esas dos veces de viste estar con él porque es tu hermano, a la vez es tu gemelo y pudo estar en peligro.

Garu rodó los ojos, hablando con cierto enojo.

–Sé cómo cuidar a mi propia familia, Pucca, cuidé a mi primo Gura Sanada 5 años después de que mis tíos Sanada murieran en la guerra de los ninjas. y sí le advertí a Harry que no fuera y no me hizo caso, ¿Qué querías que yo hiciera? ¿Qué lo amarrara a su cama para que no fuera?

Pucca, con el rostro aún serio, respondió con firmeza:

–No, no hablo de amarrarlo. Pero sí esperaba que hicieras algo más, que al menos insistieras de nuevo en la importancia de no ir a ese espejo. Todos estamos aquí para ayudarnos y protegernos mutuamente. No es solo tu responsabilidad, es la nuestra.

Garu bufó molesto, hablando con ligero sarcasmo.

–No me vengas con eso, Pucca, Hermione y tú no estaban aquí. ella fue con sus padres y lo entiendo, pero tú te fuiste a Sooga, según a ayudar a tus tíos, pero estoy más que seguro que te la estabas pasando de maravilla con tu amigo de la infancia "Ronnie King", el dios del amor.

Pucca parpadeó, sorprendida por el ataque personal. Ron y Hermione intercambiaron miradas incómodas, sabiendo que la discusión entre Garu y Pucca había tocado un tema sensible.

–No sé qué estás insinuando, Garu.

–replicó seria Pucca, con un tono más molesto que antes, parecía que esto ya no parecía tratar sobre Harry nada más. Garu cruzó los brazos, su expresión endurecida por la furia contenida. Ron y Hermione retrocedieron un paso, conscientes de que la tensión entre Garu y Pucca estaba alcanzando su punto máximo.

–Estoy insinuando.

Dijo serio Garu, su voz gélida.

–Que mientras tú estabas divirtiéndote en Sooga con tu "dios del amor,", nosotros estábamos aquí, lidiando con los problemas. Harry y yo estuvimos solos, enfrentando nuestras pesadillas y el peligro del espejo.

Pucca apretó los puños, su rostro enrojecido de rabia.

–Claro, y como me acompañaste a Sooga, ¿Seguro sabes que Ronnie me cantó canciones en navidad y hasta nos besamos?

Garu frunció el ceño, sus ojos brillando con una mezcla de ira y celos.

–¡No estoy diciendo eso, Pucca!

Respondió con voz cortante.

–Pero sí sé que te has estado alejando más y más. Y ahora, cuando necesitamos estar unidos, parece que siempre encuentras una excusa para no estar aquí.

Pucca dio un paso hacia adelante, sus manos temblando de frustración.

–¡ah! ¡Ahora soy yo la que se aleja? ¡Cuando ni si quiera fuiste capaz de avisarme que el consejo de ninjas te castigó con no volver a Sooga en navidad sabiendo que sí me decías la verdad yo me quedaría a tu lado!

Harry y Hermione gruñeron, gritando ambos al mismo tiempo.

–¡Vasta! ¡Los dos! ¡Parecen matrimonio en decadencia!

Pucca y Garu se separaron, ambos rojos como tomates por la insinuación de Harry y Hermione. Pucca y Garu miraron al otro lado, ambos avergonzados por salirse del tema.

Ya casi habían abandonado la esperanza de descubrir a Flamel en un libro de la biblioteca, aunque Harry estaba seguro de haber leído el nombre en algún lado. Cuando empezaron las clases, volvieron a buscar en los libros durante diez minutos durante los recreos.

Harry y Garu tenían menos tiempo que ellos, porque los entrenamientos de quidditch habían comenzado también, al igual que los entrenamientos rigurosos de su hermano gemelo Garu. Wood los hacía trabajar más duramente que nunca, solo Garu podía replicar su manera estricta.

Ni siquiera la lluvia constante que había reemplazado a la nieve podía doblegar sus ánimos, volviendo a su hermano y a Wood más enérgicos y estrictos. Los Weasley se quejaban de que Wood se había convertido en un fanático, pero Harry y Garu estaban de acuerdo con Wood.

Si ganaban el próximo partido contra Hufflepuff, podrían alcanzar a Slytherin en el campeonato de las casas, por primera vez en siete años. Además de que deseaba ganar, Harry y Garu descubrieron que tenían menos pesadillas cuando estaban cansados por el ejercicio.

Entonces, durante un entrenamiento en un día especialmente húmedo y lleno de barro, Wood les dio una mala noticia. Se había enfadado mucho con los Weasley, que se tiraban en picado y fingían caerse de las escobas.

–¡Dejad de hacer tonterías!

Gritó enojado.

–¡Ésas son exactamente las cosas que nos harán perder el partido! ¡Esta vez el árbitro será Snape, y buscará cualquier excusa para quitar puntos a Gryffindor!

George Weasley, al oír esas palabras, casi se cayó de verdad de su escoba.

–¿Snape va a ser el árbitro?

Escupió un puñado de barro.

–¿Cuándo ha sido árbitro en un partido de quidditch? No será imparcial, si nosotros podemos sobrepasar a Slytherin.

El resto del equipo se acercó a Wood para quejarse.

–No es culpa mía.

Dijo serio Wood.

–Lo que tenemos que hacer es estar seguros de jugar limpio, así no le daremos excusa a Snape para marcarnos faltas.

Garu bufó molesto, guardándose sus comentarios por respeto a los demás.

(Todo aquello estaba muy bien.)

Pensó Harry, pero él y su hermano tenían otras razones para no querer estar cerca de los Snape mientras jugaban a quidditch. Los demás jugadores se quedaron, como siempre, para charlar entre ellos al finalizar el entrenamiento, pero Harry y Garu se dirigieron directamente a la sala común de Gryffindor, donde encontraron a Ron y Hermione jugando al ajedrez.

El ajedrez era la única cosa a la que Hermione y Garu habían perdido, algo que Harry y Ron consideraban muy beneficioso para ellos. Pucca por otro lado no estaba allí, haciendo suponer a Garu y a Harry que se había ido a buscar a Ronnie o a enterarse de la princesa de Slytherin que era la última sensación en Hogwarts desde que las vacaciones terminaron.

–No me hablen durante un momento.

Dijo serio Ron, cuando Harry y Garu se sentaron a cada lado de él.

–Necesito concen...

Vio los rostros de Harry y Garu.

–¿Qué les sucede? Tienen una cara terrible.

En tono bajo, para que nadie más los oyera, Harry les explicó el súbito y siniestro deseo de Snape de ser árbitro de quidditch. Mientras Garu bufaba, jugueteando con el dobladillo de su túnica.

–No jueguen.

Dijo de inmediato Hermione.

–Díganles que están enfermos.

Añadió tajante Ron.

–Finjan que se les ha roto una pierna.

Sugirió apresurada Hermione.

–Rómpanse una pierna de verdad.

Dijo decidido Ron.

–No podemos.

Dijo serio Harry.

–Garu es mi buscador suplente. Si no juego, Garu tendrá que jugar por mí y si no jugamos ninguno de los dos, Gryffindor tampoco puede jugar.

–Exacto.

Soltó serio Garu, agregando con seriedad.

–Aunque mi gemelo sé diera por enfermo, sí yo lo hiciera también, aquello se vería muy extraño.

–No lo creo.

Soltó Ron, encogiéndose de hombros y añadiendo tranquilo.

–Fred y George también lo hacían y nadie les decía nada.

–Pero no somos Fred y George.

Dijo serio Garu, con un suspiro ligero. Tratando de mantener la calma, mientras jugueteaba con el dobladillo de su túnica.

–Aunque somos gemelos, Harry y yo, nosotros debemos de ser más responsables.

Harry asintió, mirando fijamente el tablero de ajedrez como si pudiera encontrar alguna solución entre las piezas.

–Además, no quiero que Snape piense que le tenemos miedo.

Añadió Harry, con determinación. Hermione frunció el ceño, cruzando los brazos.

–Entonces, tendrán que ser extremadamente cuidadosos.

Dijo firme, aunque su tono reflejaba su preocupación. Ron movió una pieza de ajedrez distraídamente, su mente claramente ocupada en los problemas de sus amigos.

En aquel momento Neville cayó en la sala común, haciendo callar a los cuatro chicos. Nadie se explicó cómo se las había arreglado para pasar por el agujero del retrato, porque sus piernas estaban pegadas juntas, con lo que pudieron reconocer de inmediato el Maleficio de las Piernas Unidas.

Había tenido que ir saltando todo el camino hasta la torre Gryffindor, un hecho que se les hacía increíble de hacer. Todos empezaron a reírse, salvo Hermione, que se puso de pie e hizo el contra-maleficio. Las piernas de Neville se separaron y pudo ponerse de pie, temblando.

–¿Qué ha sucedido?

Preguntó preocupada Hermione, ayudándolo a sentarse junto a Harry, Garu y Ron.

–Malfoy y su novia Ryddle.

Respondió Neville temblando.

–Los encontré fuera de la biblioteca. Dijeron que estaban buscando a alguien para practicarlo.

–¡Ve a hablar con la profesora McGonagall!

Lo instó seria Hermione.

–¡Acúsalos!

Neville negó con la cabeza.

–No quiero tener más problemas.

Murmuró débilmente.

–¡Tienes que hacerles frente, Neville!

Dijo serio Ron.

–Malfoy está acostumbrado a llevarse a todo el mundo por delante y creo que hizo que Ryddle hiciera lo mismo, pero ésa no es una razón para echarse al suelo a sus pasos y hacerles las cosas más fáciles.

–Ron tiene razón, tienes que ser más fuerte.

Dijo calmado Garu, dando una sonrisa, que se desvaneció cuando Harry, Hermione y Ron soltaron al unísono.

–No vas a entrenarlo como ninja, Garu.

Garu frunció el ceño, lanzando una mirada a Harry, Hermione y Ron.

–Lo que quiero decir es que, a veces, enfrentar a los matones no es solo sobre la fuerza física. A veces es sobre ser lo suficientemente valiente para defenderse a uno mismo y a los demás. Además, no lo iba a sugerir.

–No es necesario que me digan que no soy lo bastante valiente para pertenecer a Gryffindor, eso ya me lo dice Malfoy y su novia Ryddle.

Dijo débilmente Neville, atragantándose. Harry buscó en los bolsillos de su túnica y sacó una rana de chocolate, la última de la caja que Hermione le había regalado para Navidad. Se la dio a Neville, que parecía estar a punto de llorar.

–Tú vales por doce Malfoy y por doce Ryddle.

Dijo calmante Harry.

–¿Acaso no te eligió para Gryffindor el Sombrero Seleccionador? ¿Y dónde está Malfoy y Ryddle? En la apestosa Slytherin.

Neville dejó escapar una débil sonrisa, mientras desenvolvía el chocolate.

–Gracias, Harry... Creo que me voy a la cama... ¿Quieres el cromo? Tú los coleccionas, ¿no?

Mientras Neville se alejaba, Harry miró el cromo de los Magos Famosos.

–Dumbledore otra vez —dijo—. Él fue el primero que...

Bufó por lo bajo, rodando los ojos como luego Garu suele hacerlo. Miró fijamente la parte de atrás de la tarjeta, prestándole más atención a lo que decía el cromo. Luego levantó la vista hacia Ron, Garu y Hermione, haciendo que ellos le regresasen la mirada.

–¡Lo encontré!

Susurró por lo bajo.

–¡Encontré a Flamel! Os dije que había leído ese nombre antes. Lo leí en el tren, viniendo hacia aquí. Escuchad lo que dice: «El profesor Dumbledore es particularmente famoso por derrotar al mago tenebroso Grindelwald, en 1945, por el descubrimiento de las doce aplicaciones de la sangre de dragón ¡y por su trabajo en alquimia con su compañero Nicolás Flamel!

Hermione dio un salto, emocionada por lo que Harry soltó. No estaba tan excitada desde que le dieron la nota de su primer trabajo, lo cual era un cambio bienvenido para los hermanos Potter.

–¡Esperad aquí!

Dijo tajante Hermione, y se lanzó por la escalera hacia el dormitorio de las chicas. Harry, Garu y Ron casi no tuvieron tiempo de intercambiar una mirada de asombro y ya estaba allí de nuevo, con un enorme libro entre los brazos.

–¡Nunca pensé en buscar aquí!

Susurró excitada Hermione.

–Lo saqué de la biblioteca hace semanas, para tener algo ligero para leer.

–¿Ligero?

Dijo incrédulo Ron, pero Hermione le dijo que esperara, incluso antes de que Garu pudiera decir algo, pues tenía que buscar algo y comenzó a dar la vuelta a las páginas, enloquecida. Murmurando para sí misma, mientras continuaban buscando.

Al fin encontró lo que buscaba, deteniéndose de pasar hojas rápidamente. Alzando la mirada hacia ellos, mientras repetía con euforia.

–¡Lo sabía! ¡Lo sabía!

–¿Podemos hablar ahora?

Dijo Ron con malhumor, Garu le dio un golpecito a su amigo para que no fuera grosero. Hermione hizo caso omiso de él, concentrándose en el asunto importante.

–Nicolás Flamel.

Susurró con tono teatral, un tono que Ronnie usaba casi siempre, pero que Harry creía que le quedaba bien a ella.

–Es el único descubridor conocido de la Piedra Filosofal.

Aquello no tuvo el efecto que ella esperaba.

–¿La qué?

Dijeron Harry, Garu y Ron.

–¡Oh, no lo entienden! ¿No sabéis leer? Mirad, leed aquí.

Empujó el libro hacia ellos, y Harry, Garu y Ron leyeron:

–El antiguo estudio de la alquimia está relacionado con el descubrimiento de la Piedra Filosofal, una sustancia legendaria que tiene poderes asombrosos. La piedra puede transformar cualquier metal en oro puro. También produce el Elixir de la Vida, que hace inmortal al que lo bebe. Se ha hablado mucho de la Piedra Filosofal a través de los siglos, pero la única Piedra que existe actualmente pertenece al señor Nicolás Flamel, el notable alquimista y amante de la ópera. El señor Flamel, que cumplió seiscientos sesenta y cinco años el año pasado, lleva una vida tranquila en Devon con su esposa Perenela (de seiscientos cincuenta y ocho años).

Los tres chicos asintieron, comprendiendo lo que Hermione les dijo.

–¿Veis?

Dijo seria Hermione, cuando Harry, Garu y Ron terminaron de leer.

–El perro debe de estar custodiando la Piedra Filosofal de Flamel. Seguro que le pidió a Dumbledore que se la guardase, porque son amigos y porque debe de saber que alguien la busca. ¡Por eso quiso que sacaran la Piedra de Gringotts!

–¡Una piedra que convierte en oro y hace que uno nunca muera!

Dijo sorprendido Harry.

–¡No es raro que Snape la busque! Cualquiera la querría.

–Y no es raro que no pudiéramos encontrar a Flamel en ese Estudio del reciente desarrollo de la hechicería.

Dijo serio Ron.

–Él no es exactamente reciente si tiene seiscientos sesenta y cinco años, ¿verdad?

–Ciertamente, y yo que pensaba que el maestro tortuga y Muji eran quienes tenía muchos años, pero me equivoqué.

Soltó Garu, suspirando con ligero asombro. Hermione asintió, su rostro resplandecía con la satisfacción de haber resuelto un gran misterio.