Los 6 chicos estaban trabajando en el proyecto gracias a las directrices de Dekisugi, por el día de hoy estaban empezando con la base de la estructura y por mucho que no se creía después de un roce entre los miembros del grupo, la base estaba empezando a tomar forma. Ya era el atardecer cuando parte de la estructura estaba hecha, Dekisugi estaba armando uno de los motores para las hélices, pero este sufre un desperfecto inesperado. "Oh vaya, esto es inesperado"

"¿Qué sucede Dekisugi?" Pregunta Shizuka quien se acerca al motor junto con Nobita

"Uno de los motores que traje para las hélices sufrió un fallo" El chico de las gafas mira el motor por un rato, y como si fuera un impulso de la nada, decide abrir su bolso, sacar un par de herramientas y empezar a tantear el motor mientras que el par seguían hablando. Seiya y Doraemon se acercan a Dekisugi y Shizuka "Si fuese un fallo pequeño no sería tan grave pero, resulta que podríamos quedarnos sin el motor y como hay una demanda en el mercado por los motores, sería complicado"

"Es verdad, la empresa de mi padre tiene alta demanda de los motores, podría ayudar con tratar de conseguir uno pero creo que ni yo podría conseguir uno para el tiempo que tenemos, pero podríamos hacer un motor casero" Dice el chico peliazul

"¿Eso no tardaría mucho más? Quisiera poder ayudarlos con eso pero sé que no puedo ayudarlos metiendo mano en el proyecto" Dice Doraemon y Shizuka exhala

"Quisiera poder ayudar con eso, aunque los motores no son mi fuerte" La chica de las coletas mira al par que estaban martillando y uniendo unas parte de la base. "¿Qué hay de ustedes?"

"Estoy igual de atado de manos que Seiya, soy rico pero aún así en cuanto se trata de ciertas partes, ni con el dinero podría hacer algo" Dice Suneo

"Peor yo, mi padres tienen un bazar, no una tienda de motores, por desgracia" Gigante martillea un poco más.

Dekisugi suspira "Entonces solo nos queda hacer un nuevo motor, pero si logramos repartirnos estas tareas y la estructura exterior, podremos tener todo listo a tiemp..." De repente, el motor empieza a funcionar de manera normal haciendo un sonido que llama la atención de todos, Nobita se quita el sudor de la frente mientras se quita los guantes de trabajo

"Ya está" Dice el azabache y nota que todos lo miran para después ponerse nervioso "Uuuuuh... ¿No debería haber tocado eso no?" Dekisugi y Shizuka se acercan junto a Seiya, Doraemon exhala sonriendo porque arreglar cosas ignorando el ambiente era algo que Nobita hacía en ese mundo de vapor.

"¡Bien hecho Nobita! Lograste reparar el motor" Dice Shizuka con emoción mientras que el par que estaban en la construcción de la base miran irritados ese momento en donde el chico al que ellos molestan obtuvo su momento para destacar sin siquiera darse cuenta. "Libraste al equipo de conseguir un motor nuevo"

"Impresionante, y ese era un fallo complicado. Aún me sorprende lo bien que se te da reparar sin darte cuenta." Dekisugi le pone una mano en el hombro a Nobita "Buen trabajo Nobi"

"Vaya, así que con eso se refería Dekisugi cuando me decía que Nobita hacía algo de manera inconciente" Dice el chico peliazul mientras Doraemon asiente

"Sí, a veces suele repararme cuando se me suele salir algún tornillo o un engranaje. Aunque, sería mejor si lo hiciera de manera consciente también, le iría mejor en el futuro" Dice el gato azul cruzando los brazos. Nobita solo se ruboriza y se rasca la nuca por los elogios de sus amigos, salvo por el par de atrás, bueno, ellos eran compañeros de proyecto, solo eso.

Dekisugi da por finalizado el progreso por el día de hoy, así que todos se regresan a sus respectivos hogares para poder seguir progresando con la nave voladora. Tanto el chico azabache como el gato azul se van dirigiéndose a su casa, Nobita tenía una bolsita de galletas mientras no dejaba de ruborizarse mientras le salía corazones de la cabeza "Shizuka me dio esta bolsa de galletas por lo del teatro, realmente amo sus dulces caseros, en especial sus galletas" Una imagen de Shizuka dándole la bolsa de galletas mientras le decía "Esto es por lo de ayer, muchas gracias Nobita, disfrútalas"

"Últimamente estos días están resultando bien para mí" Dice Nobita mirando la bolsa de galletas. "Es como si por un tiempo mi mala suerte se hubiese tomado unas vacaciones por un momento, solo espero que para siempre."

"Eso es bueno, pero no te olvides también del consejo de todos nosotros por el asunto de Gigante y Suneo" Dice Doraemon mientras que Nobita vuelve al modo pensativo. Pero cuando ellos estaban por doblar la esquina, ven a una persona conocida parada y a la vez recostada en un muro de una de las casas del vecindario, era Seiya, que al parecer no había regresado a su casa, estaba triste y mirando al suelo. "Pero si es Seiya, creí que se había quedado a esperar a su hermana"

Nobita recuerda el como el chico peliazul estaba cabisbajo en clases, así que guardando la bolsa de galletas en su bolso se dirige hacia su compañero "¡Seiya!" Dice el azabache a lo que llama la atención de su amigo "¿Qué haces aquí tú solo?"

El chico peliazul solo exhala "No es nada, no quería regresar a casa todavía, le dije a Melia que daría una caminata en vez de ir con ella en su moto a propulsión"

La mirada de tristeza de Seiya no podía dejar tranquilo a Nobita, si hay algo de lo que destacaba en ese chico, era la preocupación hacia los sentimientos de otros, así que al igual que el peliazul, el chico de las gafas también se recuesta a su lado sobre el muro, Doraemon sonríe y hace lo mismo a lado de su mejor amigo "Disculpa si insisto pero, te he visto que estabas en toda la clase un poco triste, comparado a tu actitud de ayer, me preocupa un poco de que te haya pasado algo"

"¿En serio?" Pregunta Seiya un poco confundido, como aún estaba aprendiendo a socializar, no estaba muy abierto hacia otros, al menos no lo suficiente para abrirse ante otros fuera de su círculo.

Nobita asiente y le sonríe "¿Por qué no? Cuando nos conocimos, fuiste amable conmigo al ayudarme a levantarme después de que me caí en clase, además de ayudarme a limpiar el aula, incluso me estás apoyando con esto de Suneo y Gigante. No eres de los que me han mirado mal en clase incluso con los rumores. Realmente quisiera agradecerte por esto, y también a Melia, aunque bueno, ella no está ahora."

"Siempre es agradable devolver lo bueno con lo bueno" Dice Doraemon

"¡Ya sé!" Nobita mientras salta hacia el frente y poniéndose frente al peliazul "Doraemon y yo vivimos cerca de aquí ¿Por qué no vienes a cenar a mi casa? Claro, si tu papá te deja. Me hubiese gustado también invitar a Melia, pero ella no está aquí así que..."

"¡¿Dijiste cena?!" Sí, la melliza de Seiya había justamente llegado a escena gracias a su moto a propulsión, esta podía volar gracias al motor y el electromagnetismo que tenía en vez de ruedas. Tanto Nobita como Doraemon sueltan un grito fuerte por la reciente sorpresa.

"¡¿Melia?! ¡Creí que habías regresado a casa!" Grita Seiya que también estaba sorprendido de la reciente aparición de su hermana.

La chica se baja de su moto de un salto "Iba, pero esa casa suele estar vacía si papá pasa ocupado todo el día administrando la empresa, así que me estaba dando un par de vueltas por la ciudad y los vi a ustedes conversando ¡Si llamamos a papá por un teléfono, de seguro no dirá que no, nunca habíamos ido a cenar donde un amigo, suena divertido, vamos!"

"¡Sí, vamos Seiya, ahora que Melia está también aquí podré devolverles el favor que me hicieron ayer por lo de la limpieza!" Dice Nobita sonriendo al igual que Melia, eso a la final solo hace suspirar al chico peliazul que solo cierra los ojos mientras sonríe.

"De acuerdo, si llamamos a papá y nos da el permiso aceptamos con gusto, gracias Nobita"

El chico con gafas se alegra mientras él y Doraemon los guía a ambos chicos a su casa, Melia no dejaba de estar cerca del gato azul por la fascinación que ella tenía por lo mecánico mientras que Seiya conversaba con el azabache. En otro lado, otro día terminaba en Suchimu Corp, Olivier seguía en la oficina mientras tomaba una taza de café de una cafetera antigua, las ojeras en el hombre eran más notorias, ya que con cada día que pasaba, más presión tenía de sus socios en terminar el proyecto secreto que tenía, Mia, su trabajadora entra a su oficina con una lata que contenía comida recién preparada, ella era su mecánica más confiable. Su abuelo, quien era un antiguo trabajador que se había jubilado le había inculcado todo lo que ella sabía.

"802 personas, 802 y solo 4 han aprobado, tres con el que no tuve opción, y uno que se ofreció porque creyó en mí... Y todavía no puedo encontrar a uno que pueda con la parte del proyecto que es más complicada. Las puertas se cierran, quisiera que llegase el día en que finalmente se complete el proyecto y que este sea puesto en acción para por fin estar con mis hijos porque este trabajo me está consumiendo. Pero por el otro, no quisiera que este proyecto proceda, ya que eso implica poner en riesgo a lo que más amo, pero es más peligroso si el Barón Kurai toma la ventaja de que no hemos hecho ningún avance" El presidente solo se sienta en su asiento giratorio mientras pone su cara en el escritorio "Tendré suerte si esta vez el sujeto 803 que estaba condenado a muerte funciona, mira que pedirle ayuda a un preso..."

El teléfono de escritorio de Olivier suena y este contesta mientras se rasca la nariz "Presidente de Suchimu Corp. ¿Qué necesita?" Mia se dispone a preparar la lata de comida "¿Melia? ¡¿Qué haces llamando desde un teléfono desconocido?! ¡¿Dónde estás?!" Olivier se levanta de su silla mientras escucha con atención un poco preocupado pero luego se sobresalta "¿Uh? ¿Que un amigo que es compañero de clase de Seiya los invitó a ustedes dos a cenar y están usando el teléfono de esa casa?" el presidente empieza a recordar algo que le dijo su hijo el día anterior.


"He hecho amigos en el salón, de hecho, hice un plano basado en el dibujo de uno de ellos, su nombre es Nobita, es agradable como el resto..."


"Ya veo, recuerdo el nombre de su amigo, Seiya me lo contó ayer, usualmente les diría que no porque me preocupa que ustedes estén solos con desconocidos fuera de la escuela, de la casa o de la fábrica. Pero, por esta vez dejaré pasar eso, tienen permiso. Pero quiero que en cuanto ustedes cenen allí, regresen a casa. ¿De acuerdo? Ok, los quiero y dile a tu hermano que me disculpe por lo de ayer" Olivier cierra la llamada y se sienta de nuevo en el silla de su escritorio

"Cada día ese par ya se están comportando otra vez como niños, eso es bueno, señor, 80 y 81 necesitan interactuar con otros niños, se han pasado mucho tiempo encerrados en casa desde ese incidente que el hecho de que usted les dijo que irían a la escuela los puso muy felices." Mia sonríe mientras le da la lata de comida a su jefe

"Lo sé, y eso me alegra, le di ese permiso porque se lo debía principalmente a Seiya por lo de ayer, por eso tengo que terminar este proyecto, siento que ya estoy cerca, por el futuro de la gente que confió en mí y lo más importante, por mis hijos"

En la casa de los Nobi, Melia cuelga del teléfono antiguo que había cerca de la entrada de la casa y sonríe "¡Listo, nos dio el permiso!"

"Es increíble que papá nos haya dejado quedarnos a cenar, usualmente es alguien un poco restrictivo, pero lo agradezco" Dice Seiya aliviado pero a la vez sorprendido, Nobita y Doraemon estaban a lado de ellos.

"A mí me alegra que mamá sí preparó comida suficiente para nosotros, se sorprendió al oír que los invité a ustedes a cenar" Dice el azabache también aliviado, a lo que Tamako sale de la cocina limpiándose las manos con su delantal

"La cena ya está lista niños, pasen por favor y sean nuevamente bienvenidos" Dice la señor Nobi sonriendo "¡Nobita, lávate las manos antes de ir a la mesa, que ya te conozco y siempre te lo tengo que recordar!" El chico de las gafas solo exhala cansado pero igual accede a lavarse, Doraemon sonríe con cariño pero Tamako lo mira arqueando la ceja "¡Tú también Doraemon, que eres otro que se le olvida!"

El gato robot se sobresalta y corre detrás de Nobita hacia el cuarto de baño. En un rato, Nobisuke, Tamako, Nobita, Doraemon y los mellizos estaban cenando en un ambiente cálido. En la gran casa de los Hirano, habían empleados que limpiaban y cocinaban para el par, ya que usualmente el presidente se la pasaba más tiempo en su fábrica y no era común verlos a los tres comer juntos. Cosa que para Seiya y Melia, el ambiente hogareño de la casa de los Nobi se sentía muy agradable. Después de comer, el par se despide de los padres de Nobita y salen para poder irse a su casa.

"Gracias por habernos invitado a cenar, Nobita, la comida que hace tu madre es deliciosa" Dice Seiya sonriendo

"Sí, fue muy agradable estar rodeada de un ambiente animado, usualmente solo somos dos y lo trabajadores de nuestra casa nos preparan todo, pero, aquí se sintió muy bien" Dice Melia rascándose el brazo.

"No fue nada, creo que ambos lo necesitaban" Dice Nobita también sonriendo.

"Umm... Nobita... En serio... Gracias" El chico peliazul se rasca la nuca "Ayer, traté de hablarle a mi padre en su oficina del como me fue en mi primer día en la escuela, pero no pudo quedarse ya que está muy metido en su trabajo, quisiera poder decir más sobre lo que lo tiene más ocupado que antes pero, eso es confidencial. Pero... Gracias por haberte preocupado por como me sentía, me deprimí un poco por lo de ayer porque no solemos pasar mucho tiempo con papá"

"Así que era eso. Me imagino que debiste sentirte ignorado, mejor dicho ambos" Dice Nobita sintiendo pena por su amigo.

"Sí, pero ya nos acostumbramos. Si pudiésemos decírtelo todo, créeme que lo haríamos, nos has caído muy bien. Pero ya sabes: confidencial" Dice Melia mientras se sube en su moto que empieza a levitar.

"Entiendo la confidencialidad, sobre todo por el hecho de que el Baron Kurai está haciendo de las suyas" Dice Doraemon "¿Y qué hay de su madre?"

"Ella decidió irse a otra ciudad, nos dejó con papá, ella no se sentía cómoda con el ritmo de vida que él llevaba" Dice Seiya a lo que Doraemon y Nobita se sobresaltan.

"Oh, disculpa entonces por preguntar eso" Dice el gato azul un poco avergonzado

"No pasa nada" Dice Melia "De nuevo, gracias por la comida, nos vemos mañana en la escuela"

"Nos vemos mañana chicos" Dice Nobita despidiéndose con la mano al igual que Doraemon

"Nos vemos mañana Nobita, gracias por todo, realmente necesitaba un respiro como este" Seiya se despide, se sube detrás de Melia y ambos se van volando de regreso a casa "La verdad, no pude evitar ser sincero con él, ahora entiendo más que antes el por qué Shizuka y Dekisugi son sus amigos, es una lástima que no todos lo vean a él de esa forma por culpa de ese par, quisiera poder hacer algo por él"

"Aún puedo usar mi máquina de confeti modificada con salsa picante para bravucones" Melia esboza una sonrisa pícara mientras manejaba

"...Voy a agregarlo en mi lista de (Posiblemente)" Dice Seiya con una sonrisa sabionda

"¡BIEN!" Dice la chica pelinegra en voz alta "Por cierto, papá dijo que lo siente por lo de ayer"

Seiya se sobresalta al oír que incluso aunque su padre estaba ocupado, él había oído una parte de lo que le estaba contando y eso lo hizo sentir algo bien.


Todo estaba en relativa calma de Sutirushiti... Aunque, en las profundidades de la ciudad, justamente en una parte subterránea, un edificio de color negro del cual salía esmog por doquier tenía trabajando a algunos mecánicos en masa, robots mecánicos e inventores, una cantidad considerable de dirigibles estaban siendo creados y en el edificio negro, justamente en el sexto piso, estaba una oficina vintage de tonos oscuros, allí había un gran sillón donde alguien estaba sentado, era alguien con una armadura metálica estilo samurai con engranes.

Sí, era el Barón Kurai quien en ese momento no estaba con el casco que ocultaba su identidad, estaba limpiando la gran katana que el mismo hizo "Creo que necesito rehacer la hoja, esta ya se está oxidando" No se le veía el rostro al momento, pero se veía como tenía una pequeña barba gris en su barbilla casi rectangular mientras movía los labios, pero se notaba que ese científico parecía pasar la mediana edad. En ese preciso instante, una bella mujer mecánica de cuerpo de reloj de arena con una blusa blanca, un chaleco negro y rojo, pantalones y guantes negros, botas rojas con tacones, cabello negro con peinado recogido a modo de pompón y los labios pintados de rojo entra a la oficina acercándose al barón.

"Hace mucho que no hacemos ruido jefe. ¿Ya tiene un blanco en mente? El caos me llama y aún no puedo agarrar el teléfono" Dice la mujer con voz encantadora.

"No te preocupes Katami, ya no nos falta mucho para nuestro gran golpe, pero por ahora podemos seguir causando pequeñas dosis de caos hasta debilitar lo suficiente a Sutirushiti y apoderarnos de esta. Y sí..."

El barón voltea a ver un tablón donde había objetivos ya marcados de los anteriores atentados y uno sin marcar "Según un infiltrado, dentro de fin de mes, un pez gordo de Suchimu Corp irá, me gustaría contratarlo por así decirlo ya que tiene información importante sobre prótesis mecánicas que nos beneficiarían. Así que lo traeremos aquí mientras armamos el caos allí, iré personalmente para el fin de mes"

El nuevo objetivo era la presentación de un proyecto en particular, la escena muestra una foto del gran salón que está cerca de la escuela, todo eso mientras el barón se ríe junto a su mecánica.