La Segunda Hora del Lobo

Capitulo 1. Susurros en el viento y un sueño de estrellas.

Año 269 A.C.

―Hace casi un año nació el último hijo de mamá. Se llama Benjen. ¿Saben si tendré más hermanos? ― habló un pequeño niño sentado en medio del bosque, abrigado con pieles gruesas contra el frío y la nieve circundante.

El viento corría suavemente, meciendo su cabello negro. El joven levantó la mirada al cielo despejado e inhaló profundamente, observando el humilde follaje de los árboles agitarse lentamente antes de bajar nuevamente la mirada al suelo. ―Comprendo, será el último en nacer. Brandon es el mayor y Benjen, el menor. ¿Pueden aprender algo sobre él, cómo será su vida? ―

Desde el árbol donde se encontraba apoyado, una pequeña cantidad de nieve cayó sobre él, obligándolo a cerrar los ojos por el cambio brusco de temperatura en su rostro. ― ¿Qué fue eso? No entiendo. ¿Acaso significaba algo? ― preguntó confundido, antes de recibir una cantidad mayor de nieve que lo obligó a cubrirse. ―¡Ya! ¡Entendí! Negro, negro. Será algo negro. Está bien, no pregunto más. ― Se cruzó de brazos, un poco molesto, ya que los espíritus no le permitían conocer el futuro.

Después de unos minutos de contemplar los árboles y escuchar el susurro del viento, Cregan se levantó, sacudió los músculos de las piernas adormecidas y caminó de regreso al patio de entrenamiento de la fortaleza. Con suerte, encontraría a Brandon entrenando con el maestro de armas, o jugando con Ned en la nieve.

Tras caminar unos quince minutos, llegó al patio, extrañamente vacío. Lejos de desanimarse, se permitió otro momento de ensoñación. Parado en el centro del patio, dio una mirada panorámica, contemplando las oscuras paredes de la fortaleza. Ciertas piedras o rincones entre las esquinas le evocaban recuerdos. Momentos alegres llenaron su mente: hace algunos días había estado jugando con Brandon usando palos como espadas, o cuando Lyanna tocó la nieve por primera vez el año anterior. También recordó un momento gracioso, una vez que jugaban a las escondidas y Brandon se había escondido dentro de un carro de heno, pero unos caballos comenzaron a comerse el heno de repente y lo asustaron. Cregan se rió al recordar aquel viejo chiste, parado, solo en el patio.

Su distracción terminó cuando escuchó un golpe en una ventana. Al levantar la vista, encontró a un hombre de cabello oscuro y ojos grises, sonriéndole y haciéndole señas para que entrara al castillo. El chico saludó desde el patio, asintió y salió corriendo al encuentro.

―¡Padre! ¿Querías verme? ―dijo con entusiasmo al encontrarlo en el pasillo, cerca de la ventana.

―Cregan, hijo mío… ¿De qué te reías tú solo? ―preguntó el hombre, algo confundido.

―Me estaba acordando de cosas, padre. Cuando Brandon se asustó con los caballos estando escondido en el carro de heno, y cuando Lyanna jugó con nieve por primera vez… Cosas, padre, tengo muchos recuerdos lindos. ―respondió tranquilo el niño.

―Hijo mío, está bien recordar eso. Fueron momentos graciosos y maravillosos, tienes razón, son lindos recuerdos. Pero es raro verte reír solo como si estuvieras loco… y más raro todavía que, teniendo solo seis días de tu nombre, pases mucho tiempo recordando cosas… Sí, te he visto antes quedarte mirando la nada, pensando. Deja que eso lo hagan los adultos mejor, los niños solo deberían divertirse… ¡Ah! ¡Y las lecciones! Divertirse y aprender… Cuando seas más grande y tengas responsabilidades, tendrás que pasar mucho tiempo pensando y reflexionando, ¿entendido?

―Sí, padre… ¡Lord Stark! ¡Señor! ―finalizó, saludando como solían hacer algunos guardias al dirigirse al Lord Paramount del Norte. Luego se rió y lo abrazó. ― ¿Padre, sabes dónde está Madre?

Rickard lo abrazó de regreso y le acarició el cabello, quitándole algunos restos de nieve. ―Debe estar en las cocinas. Me dijo que quería hacer galletas para ustedes, pero no le digas a nadie hasta que estén terminadas. Ve y dile que me guarde algunas para mí también.

― ¡Sí, padre! ―dijo Cregan, y salió corriendo, perdiéndose entre los pasillos.

"A veces parece tener más de seis años…" pensó Rickard antes de encontrarse con el maestre para atender asuntos administrativos con los pueblos de los abanderados.

Luego de caminar por los pasillos y saludar algunos sirvientes, llegó a la cocina, donde el aroma de las galletas dulces recién salidas del horno y el azucár caliente le llenaron la nariz, despertando su apetito gustosamente. Allí, Cregan, vió a su madre, Lyarra, con un delantal atendiendo sacando las galletas del horno.

―¡Mamá! Padre me dijo que estarías aquí, ¿Ya están listas?― dijo euforico el niño, acechante sobre la bandeja caliente.

―Sí, están listas cariño, pero están calientes. Si las tocas, te quemarás… ― dijo ella mientras empezaba a sacar las galletas y acomodarlas en otra bandeja. ―¿Solo viniste por las galletas, no viniste por mi?― bromeó ella con fingida tristeza.

―No mamá! Vine a contarte algo, algo que me dijo el viento… Bueno, yo le pregunté varias cosas y solo me respondió algunas… ―respondió él sin percatarse del tono de su madre.

―Oh! ¿Y que te dijeron los espíritus esta vez querido? ¿Qué les preguntaste primero?―

―Les pregunté por Padre, por Brandon y no me contestaron… pero les pregunté por Benjen y si ibas a tenes mas bebes en el futuro, ¡si vamos a tener mas hermanos! ― se quedó callado para ver la reacción de su madre, que apretó ligeramente su agarre sobre la bandeja. ―Y no, no tendremos mas hermanitos. Benjen fue el último en nacer. ―finalizó en tono de decepción.

Lyarra se relajó visiblemente y suspiró. ―Cregan, presta atención, es importante. Los nacimientos son momentos muy difíciles para las mamás, comprendo que quieras tener mas hermanitos, pero si los espíritus dicen que 'NO', por algo será. Tal vez hay alguna razón importante. ― ella termina de preparar todo, se saca el delantal, se arrodilla junto a él y lo besa en la frente. ― Hijo mío, tu madre murió cuando naciste, esto ya lo hablamos muchas veces. Los nacimientos son hermosos, sí, pero también pueden ser peligrosos… No le digas a nadie esto, no debería decírtelo pero creo que eres lo suficientemente inteligente para entenderlo y guardar un secreto…― ella lo mira fijamente esperando su respuesta.

―Sí mamá, no le diré a nadie. ¿Es algo de mi mamá, de cuando nací o algo así? ―

―Ya ten conté todos los detalles sobre esa noche. Cuando tú me dijiste que podias escuchar el viento, yo te conté todo lo que pasó. Branda falleció con una sonrisa mientras te tenia en sus brazos. ― Lyarra notó las lagrimas que se formaban en los ojos de Cregan y lo atrajó para sí en un cálido abrazo. ―Mi amor, juré que te cuidaría. Siempre estaré para ti. ― el pequeño empezó a llorar por el triste sentimiento de no haber podido conocer a su verdadera madre, pero abrumado por el amor y protección que su mamá Lyarra le daba. Ella se inclinó ligeramente hacia adelante, su rostro reflejando una mezcla de ternura y preocupación. Sus manos, aún tibias del calor del horno, se posaron suavemente sobre los hombros de Cregan, como si quisiera transmitirle una tranquilidad que las palabras no podían abarcar. Mientras hablaba, su voz temblaba ligeramente, y su mirada se suavizó al ver las lágrimas en los ojos de su hijo.

―Escúchame, mi pequeño lobo. Siempre terminamos llorando cuando hablamos de ella… —Lyarra pasó una mano por su rostro, secando una lágrima que resbalaba por su mejilla con un movimiento distraído. Luego, se agachó un poco más para estar a la altura de Cregan, sus dedos acariciando sus mejillas con ternura—. No era eso de lo que querías hablar, lo siento. Estás llorando por mi culpa, perdón. Hablar de los espíritus y lo que te cuentan… puede ser abrumador. Los nacimientos, el futuro, preguntar sobre la vida de tus hermanos y escuchar respuestas crípticas… A veces, me asustan. Me hacen imaginar cosas que preferiría no ver… Pero me desvié del tema, en realidad quería decirte otra cosa.

―¿Qué es mamá?

Lyarra toma un respiro y confiesa ― Cada uno de los días que tus hermanos nacieron, yo tuve miedo de morir… Desde que Branda se fue, yo tuve miedo de ser la siguiente en perecer durante el parto. Ned, Lyanna, Benjen… Siempre tuve miedo, y aunque me dolia mucho, me esforcé para quedarme junto a ustedes, para poder estar con ustedes cuando crezcan… Si me dices que Benjen va a ser el último hermanito, me estas dando un alivio quitándome el miedo de volver a quedar embarazada. ¿Lo entiendes hijo? No es algo malo, pero tú sabes lo que paso con Branda y tus hermanos no, tú puedes entender porque tengo, o tenía, esos miedos… La información que te dan los espirítus es muy importante, a veces puede dar alivio, como tú a mí ahora. Pero a veces puede causar daño. No siempre son claras las palabras que oyes, a veces son misteriosas y no logras comprenderlas, y si tratas de forzarlo puedes terminar haciendo lo contrario de lo que los espíritus querían advertirte… Por eso, ten cuidado con lo que te dicen los espíritus, no te confies y no le digas a nadie sobre su futuro. No debería decirte esto, son cosas para gente mas grande. Por los Dioses Antiguos. Tienes 6 dias de tu nombre nomás… Pero tienes un don, un poder que nadie mas tiene, tienes que aprender a usarlo con cuidado.

―Si mamá, tendré cuidado y no le diré a nadie de mi poder. Ni tú secreto, puedes confiar en mí. ― dijo Cregan abrazándola con mucho amor.

―Eres un niño muy bueno, y muy inteligente, sé que puedo confiar en tí. Mamá y Papá te quieren, nunca lo olvides. ― responde ella devolviéndole el abrazo unos momentos, luego se separan y ella se levanta. Toma una de las galletas que ya se habían enfriando y se la da al pequeño. ― Prueba, ¿te gustan?

El pequeño devora la galleta y responde con la boca llena. ― ¡Esta muy rico! ¡Tiene una cosa de azúcar arriba!

―Me alegra que te guste, se llama 'Caramelo'. Ésa va de regalo, me dijo el maestre que ya terminaste tus estudios, ya puedes leer sin problemas, al nivel de un adulto. "Bueno, un adulto alfabetizado." ¿Te puedo pedir que les ayudes a Brandon y a Ned a aprender a leer bien? A ellos todavía les cuesta. ―

―Sí mamá, yo los ayudo. "¿Debería decirle lo del futuro de Benjen? Mejor no." Eh… ¿Sabes dónde están? ―

―Creo que están con Nani Osa; yo preparé algo para tomar, tú ve a buscarlos a todos y merendemos juntos, ¿te parece bien? ―

―Si mamá, voy a buscarlos. ― Cregan, con una sonrisa aún dibujada en su rostro por el cálido abrazo de su madre y el sabor dulce de la galleta, salió de la cocina con pasos ligeros.

Atravesó los pasillos de la fortaleza, saludando a los sirvientes que encontraba en su camino. La alegría que sentía era palpable, y cada rincón de Invernalia parecía responder con un eco cálido a su entusiasmo.

Al llegar al gran salón, encontró a sus hermanos, Brandon y Ned, junto a Lyanna, jugando a construir castillos con bloques de madera. Al ver a Cregan, los tres levantaron la vista y sonrieron, abandonando su juego para correr hacia él.

―¡Cregan! ―gritaron al unísono, sus voces llenas de emoción.

Cregan les contó sobre la merienda que Lyarra había preparado y, tomados de la mano, se dirigieron todos juntos hacia la sala común. El aroma de las galletas aún flotaba en el aire, y el calor del fuego en la chimenea les dio la bienvenida.

Después de disfrutar la merienda, la noche comenzó a caer y el cansancio se hizo notar en los pequeños. Pasaron la tarde con su madre, charlando y jugando con bloques de madera, construyendo y derribando torres mientras imaginaban cómo serían sus propios castillos algún día. Las risas llenaban la habitación mientras Lyarra les contaba historias sobre el pasado de la familia Stark, y los niños se sumergían en un mundo de fantasía y aventuras. A medida que las sombras se alargaban y la luz suave de las lámparas llenaba la sala, Rickard se unió a ellos para la cena, completando el cálido cuadro familiar.

―Vamos, niños, ya es hora de prepararse para dormir ―dijo Nani Osa, la niñera Mormont, mientras les hacía señas para que se acercaran. Su voz era firme pero afectuosa, y los niños obedecieron sin rechistar.

―Hoy les contaré una historia especial, una que habla de La Estrella y La Dama del Océano ―anunció Nani Osa, con un brillo en los ojos que capturó la atención de todos.

Una vez en sus camas, Cregan, Brandon, Ned y Lyanna se acurrucaron bajo las mantas. Nani Osa se sentó en una silla cercana y abrió un viejo libro de cuentos, su voz baja y melodiosa llenando la habitación mientras empezaba a narrar. Los niños se quedaron en silencio, con los ojos bien abiertos, mientras la niñera comenzaba:

―Hace mucho, mucho tiempo, en una tierra lejana, vivía una dama que controlaba las corrientes y las mareas. Sin embargo, su verdadero poder no provenía del agua, sino de las estrellas…

A medida que la voz de Nani Osa llenaba la habitación, los niños fueron transportados a un mundo de fantasía y misterio. La historia de la Dama del Océano y las estrellas se desplegaba ante ellos, tejiendo imágenes en sus mentes y llenando sus corazones de asombro.

―… entonces el caballero se vio en su reflejo, y descubrió que su deseo mas profundo era ser Rey. Mientras que el arquero soltó su arco y le dijo a la Dama: Solo quiero estar a tu lado…―

Ned, Lyanna y Brandon se habían quedado dormidos con sonrisas en sus rostros, seguramente imaginando la magia de la Dama del Océano, o siendo los héroes protagonistas; pero Cregan seguía despierto, ansioso por escuchar el final del cuento.

― … La Dama del Océano se disculpo con el arquero, le dijo que ella era un alma de la naturaleza y que no podía atarse a un hombre, pero que lo acompañaría hasta que el arquero muriera de vejez… ―Nani Osa cerró el libro suavemente y miro a los niños. ―Parecen que se han dormido casi todos… ¿Qué te ha parecido el cuento Cregan? ―

―Me gustó mucho. Pero creo que solo un espíritu de la naturaleza podría juntarse con otro, espero que algún día ella encuentre un compañero. ―

―Es muy interesante mi señor, generalmente los niños quieren ser como el caballero Rey. Es usted un niño muy especial, descanse. Sueñe algo lindo y mañana seguimos con mas cuentos, ¿Sí? Buenas noches Cregan.―

―Buenas noches Nani. ― dijo el niño y se acomodó en su cama para dormirse plácidamente.

Después de unos minutos de silencio en la habitación, un susurro en lengua antigua se escuchó en el viento, un viento imposible dentro de una habitación cerrada. Cregan, medio despierto, sintió un escalofrío recorrerle la espalda antes de caer en un sueño profundo.

Dentro de su sueño, Cregan logró avistar una playa a lo lejos, y una figura parada allí, con los pies en el agua. Aunque estaba muy lejos para reconocer quién era, él pudo notar que era una mujer. Intentó correr hacia ella, pero se sentía incapaz, como si el tiempo se ralentizase a su alrededor. Se desesperó, el esfuerzo hacía que cada paso fuese más difícil que el anterior, hasta que escuchó un susurro de su angelical voz, traído hacia él a través del viento. "Te estaré esperando, mi pequeño lobo, te esperaré el tiempo que haga falta."

Cregan se despertó sobresaltado, con el susurro resonando en su mente, mientras el viento inexplicablemente seguía soplando en la habitación. Cerró los ojos de nuevo, su corazón latiendo con fuerza, sintiendo una conexión inexplicable con la figura de su sueño, como si una parte de su destino estuviera escrita en las estrellas y en los vientos antiguos que susurraban en su oído.

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Capítulo 1 completo…

Me disculpo por cualquier error de gramática, ortografía, puntuación, estilo, sintaxis, lo que sea que puedan haber encontrado mientras leían, uso una app para la revisión de los textos, pero no siempre sale bien.

Capítulo 0, es para exponer las condiciones de su nacimiento, y el 'comienzo de la leyenda'.
Capítulo 1, es para mostrar sus relaciones familiares, algo de su magia y el folklore que hay al respecto. La escena con Lyarra en la cocina, marcará mucho la psique de Cregan; personalmente me fue difícil escribirla, pero es muy necesaria para el futuro.

Si te ha gustado el capitulo puedes dejarme un review, comentar tus ideas o preguntar lo que quieras. Tengo una cronología medianamente armada para la trama, pero, obviamente, siempre escucho opiniones. ¿Alguna idea, algún ship? ¡Escríbeme y veo si se puede! ¡Saludos! ¡Hasta la próxima!

PD: Soy de Argentina, pero trato de escribir lo más Neutro posible (para ayudar a los traductores automáticos.)
PD2: Si alguien quiere ser Editor, escríbame al privado. Sé que estos textos aun necesitan una edición de mas alta calidad, y a mí se me complica ese aspecto de la escritura.