Capítulo 3.
Los sonidos de la noche eran extrañamente relajantes a los oídos del fantasma de los Uchiha, en su vida como Shinobi nunca podría haber imaginado que simplemente caminar por las noches podría ayudarle a despejar su mente. Dejando de lado la contaminación del aire a la cual se estaba acostumbrando a paso de tortuga este lugar no era malo en lo absoluto, si los asesinos como el que se había encontrado la noche anterior eran ocurrencias irregulares entonces podría simplemente esperar a que su momento llegará y finalmente descansará en paz.
Pese a este sentimiento racional, Madara realmente estaba extremadamente aburrido. Su vida antes de aparecer en este lugar lo había llevado al límite en todos los aspectos, batallas de vida o muerte que hacían su sangre hervir y su corazón latir de emoción, la adrenalina recorriendo sus venas para seguir el ritmo de su oponente mientras realizaban una danza mortal.
La paz era buena, pero para un guerrero como él la inactividad era el veneno más letal.
Casi agradeció a kami cuando alguien chocó contra él. No porque le gustara realmente, sino por el hecho de que su cada vez creciente capacidad sensorial notó algo que solo había sentido una vez antes. Una sensación similar a la de la niña que hablaba otro idioma, una presencia en su interior, pero era diferente a la de la niña, esta era extremadamente más fuerte, al punto de que podía sentirlo sin tener contacto físico con quien se hubiera estrellado contra él.
—¿Issei, estás bien?— una voz masculina agitada se acercó rápidamente a su posición, seguido por unos pasos más ligeros detrás suyos.
—¡No te preocupes por mi niño bonito, necesitamos llegar a la iglesia rápido!— parecía que estas personas tenían prisa por llegar a algún lugar urgentemente, el ritmo cardíaco del posible chico que había chocado contra él estaba acelerado q un punto ligeramente alarmante.
—Levántate de una vez pervertido.— la tensión de Madara fue rápidamente atraída a quien le pertenecía esta voz, no por nada en sus palabras, pero estaba más interesado en la propia presencia de la voz infantil.
Sintió, después de tantos meses, algo familiar.
—No esperaba encontrarme a un usuario de chakra en este lugar.— pasar tanto tiempo sin usar su voz hizo que está sonara más profunda de lo normal, sobresaltado a todos los presentes, pero su interés estaba enfocado en la niña, su corazón se había acelerado por encima del ritmo que cualquier civil podría soportar sin que su corazón explotara, algo interesante.
—¿Qué?— la voz de la niña se volvió un susurro mientras apretaba sus dientes.
—¿Chakra? ¿Eres algún tipo de monje?— la voz del chico que había gritado anteriormente estaba teñida de confusión, no entendía a qué se refería pero le había dado una excusa.
—Si, soy un monje errante, he estado en la ciudad por algún tiempo y es la primera vez que siento a un usuario de chakra.— levantó ligeramente su bastón en dirección a la fuente de chakra frente suyo.
—Me temo que no entendemos tus palabras.— el "niño bonito" habló con un tono respetuoso pero confundido.— Ahora estamos en medio de algo importante, lamento no poder detenernos a hablar.—
—¡Lo había olvidado, tenemos que salvar a Asia!— la urgencia volvió a la voz del chico Issei si había escuchado correctamente, pero algo en sus palabras lo arrastró al encuentro que había tenido con la niña con el sentimiento extraño.
—Asia Argento…— murmuró las palabras que había escuchado de la chica, podría ser un nombre ahora que lo pensaba, no tenía la misma entonación que el resto de palabras que usaba.
Su susurro pareció ser captado por Issei, ya que sintió unas manos agarrándose a su camisa con más fuerza de la que un civil podría usar.— ¡¿Qué dijiste?! ¿La conoces? ¡¿Estás con esos bastardos alados!?— las múltiples preguntas habrían hecho que parpadeara si no fuera por su ceguera, en su lugar, simplemente apartó las manos del chico sin mucho problema.
—Escuche ese nombre de una niña cuando choque con ella, no sé si te refieres a la misma persona.— aclaro mientras mantenía su enfoque en la niña con chakra, los sonidos que estaba haciendo le hacían pensar que estaba preparándose para una batalla.
—Cabello rubio largo, traje de monja, bajita...— Issei comenzó a describir a la niña, lo cual habría sido útil... en cualquier otro caso.
Cuando el chico terminó de describir a la niña, el lugar quedó en silencio, el cual era roto esporádicamente por Madara golpeando su bastón contra el suelo rítmicamente.
—Issei… el hombre está ciego.— la pena ajena en la voz del niño bonito hizo que el Uchiha se riera por lo bajo mientras sentía la vergüenza y humillación saliendo de todos los poros del chico que había pasado por alto ese crucial detalle.
—Eso no importa, este sujeto es sospechoso.— una capa de tensión se apoderó de la calle mientras Madara seguía riendo ligeramente, sin importarle como se viera.— Algo me dice que este hombre es un enemigo.—
—No se que tan raro es usar chakra en este lugar, si es algo que querías ocultar entonces es una pena.— podía adivinar que la niña simplemente quería deshacerse de él para mantener algún tipo de secreto, dado que ninguno de los otros parecía conocer el significado de la palabra chakra, al menos como él lo hacía.— Pero sabes niña… no he tenido una buena pareja de baile en mucho tiempo.— con movimientos deliberados, hizo que sus extremidades crujieran por el espectáculo.— Si tienes el tiempo para desperdiciar, entonces puedo complacerte.—
Durante unos tensos segundos la calle se quedó en silencio, el cual fue roto por un suspiro de la niña. Instantes después, pudo escuchar tres pares de pasos alejándose corriendo detrás suyo, era una pena que no pudiera bailar con ese usuario de chakra, pero habían llamado su atención lo suficiente para romper su ruta de paseo por esta ocasión.
Los tres niños eran más rápidos que una persona común de esta ciudad, pero no eran absolutamente nada en comparación a él, fue juego de niños seguirlos desde los tejados, que la niña tuviera chakra simplemente sirvió como un faro para cualquiera que pudiera detectar el chakra moderadamente bien.
Pronto los edificios dieron paso a árboles, habían salido de los límites de la ciudad y ahora se encontraban en un área boscosa que le permitió moverse con mayor libertad, un par de minutos después, escuchó a los niños golpear una superficie de madera antes de entrar dentro de una edificación por el sonido de las cosas.
Nunca había estado en esta zona lejos de la ciudad, así que se tomó su precioso tiempo para pasear por los alrededores. Con su mano notó que era una estructura de piedra bastante vieja, había grietas profundas en las paredes exteriores y pedazos caídos, sea lo que fuera está edificación era antigua.
—¡Oye tu!— un grito hizo que Madara dejará de lado su apreciación de la estructura y se enfocará en la docena de pasos que lo estaban comenzando a rodear.— ¿¡Quién diablos eres?! ¡¿Estás con los demonios!?— la amenaza subyacente en el tono del desconocido fue enmarcada por los múltiples sonidos de vibración que le resultaron familiares.
—Ah, ustedes deben de estar con ese mocoso que mate.— parecía que estaban usando el mismo arma que había tomado del cuerpo del asesino, con un poco de investigación descubrió finalmente lo que hacía la empuñadura… además de descubrir un hecho fascinante.
—¡No importa quien sea, matenlo por Raynare-sama!— un idiota de la multitud era demaciado impaciente como para buscar sentido a sus palabras, por lo que simplemente se abalanzó contra el hombre ciego y lo atravesó con su arma en el estómago.—Esto te- —
La cabeza del sujeto explotó luego de que Madara le diera un golpe casual, las manos del hombre se soltaron alrededor del mango de su espada, causando que está se dispersara en el aire, dejando un agujero en el estómago del Shinobi. No estaba seguro, pero juraría que escuchó jadeos cuando su herida comenzó a regenerarse por sí misma.
Durante sus pruebas con la espada que había tomado del asesino, accidentalmente la activo y se atravesó el pecho, no fue un punto vital y todavía dolía, pero estaba seguro que una herida así tardaría algunas semanas en sanar sin un médico alrededor. Para su sorpresa, cuando había tratado de medir la herida para conseguir recursos médicos, ésta había desaparecido. Su camisa seguía dañada y el dolor aún estaba presente ligeramente, pero de alguna manera su cuerpo se había regenerado por sí mismo.
Podría ser debido a las células de Hashirama que había implantado en su cuerpo años antes o algún otro factor, pero su cuerpo podía recuperarse rápidamente de cualquier herida que había intentado infligirse a sí mismo después de ese primer vistazo. Quemaduras, cortes, aplastamiento de huesos, unos cuantos segundos y su cuerpo volvía a la condición óptima de combate. No había podido probar su regeneración con técnicas más poderosas debido a querer mantener su secretismo, pero dudaba que ese tipo de experimentación fuera necesaria actualmente.
—Ahora...— Madara se limpió la sangre que había salpicado su rostro y sonrió macabramente.— Bailemos.—
En un frenesí de movimiento, el shinobi legendario comenzó una masacre que haría pensar a cualquiera que lo viera que no estaba ciego. Sus movimientos ágiles, pulidos luego de miles de batallas, arrasaron con las fuerzas a las que se enfrentaba. Sus sentidos mejorados luego de perder la vista le permitieron sentir las fluctuaciones del aire en su piel y oír los músculos de sus oponentes moverse antes de que pudieran hacer nada.
Ataques por la espalda, de frente, incluso ataques suicidas, nada de lo que los hombres lanzaban contra él surtían efecto. El bastón que usaba para movilizarse era un borrón de movimiento que decapitaba, empalaba y destruía extremidades a diestra y siniestra. Los ruidos de su batalla debieron de llamar la atención de más enemigos, ya que agregó esquivar proyectiles disparados a distancia en su danza.
Era realmente un hombre de temer, en menos de diez minutos había alcanzado un recuento de 60 muertes si sus cálculos estaban en lo correcto, nadie con habilidad real, probablemente carne de cañón usada para ralentizar a los menos hábiles. Estaba curioso de la razón por la cual tantas personas estarían dispuestas a dar la vida, la violencia no era común en esta ciudad por lo que sabía, entonces había algo de lo que no estaba enterado o los Kuoh simplemente era ajeno a los problemas del mundo ahí afuera.
Tampoco había nadie con chakra, así que los problemas shinobis estaban fuera de discusión.
Su tren de pensamientos se descarriló cuando escuchó el sonido de vidrio romperse seguido de un grito femenino. Con sus enemigos muertos, hizo una corta caminata hasta el origen del sonido, sus pies aplastaron pedazos de vidrio mientras se acerca a una presencia extraña que soltaba gemidos de dolor. Sea lo que fuera esa cosa tenía una presencia retorcida, algo que no podía distinguir se sentía simplemente mal con su existencia.
—E-Ese bastardo... cómo es posible que tenga un Longinus...— la voz femenina estaba llena de ira y miedo.
—¿Qué eres? Tu existencia me irrita.— Madara no se andaba con rodeos cuando tenía curiosidad, habían sucedido demasiadas cosas extrañas en un lapso tan corto de tiempo que su paciencia se terminó.
—¿Quién demonios e- — la mujer se atragantó cuando la firme mano de Madara agarró firmemente su cuello, cortando sus vías respiratorias y levantándola en el aire.
—Te hice una pregunta, si valoras tu vida responderás antes de que tu existencia me parezca aburrida.— mientras hablaba, aligeró ligeramente su agarre, todavía la está estrangulando, pero permitió que algo de aire entrara en su cuerpo.
—¡Bastardo!— el grito áspero fue seguido la intención de matar no velada de esta, el shinobi simplemente tomó la mano de la mujer que se acercaba a su pecho y rompió su muñeca. Ella habría gritado de no ser por el agarre más firme en su garganta.
—Última oportunidad.— el fantasma de los Uchiha se había suavizado mucho, en el pasado simplemente habría roto todos los huesos del cuerpo de alguien para conseguir la información que quería.
—Deténgase ahí.— una voz femenina, joven pero autoritaria, llegó a sus oídos mientras seguía estrangulando a la mujer en su mano.— Deja ir a ese ángel caído y entregala.— la demanda hizo que Madara inclinara la cabeza levemente mientras apretaba aún más fuerte el cuello de la llamada "ángel caído".
—No soy mucho de seguir órdenes, he tenido algunos roces con la autoridad antes.— era un eufemismo llamar "roce" a llevar a cabo un atentado terrorista contra su propia aldea, usando a un Bijuu para tratar de matar al líder del pueblo, pero el punto llegaría.
—Rias, no sintió magia proviniendo de ese hombre, puede que sea bueno ocultandola si es capaz de restringir a ese ángel caído.— una segunda voz femenina, está más madura, susurro, posiblemente al oído, de la primera mujer.
— No importa quien seas, obedecerás mi orden y entregaras al ángel caído.— la niña era muy valiente, arrogante, estúpida o una mezcla de las tres para hablarle a una leyenda viviente de esa manera, aunque no había forma de que lo conociera, su figura era termina más no reconocida en el mundo.
—Bueno... atrapa.— sin un segundo pensamiento arrojó a la mujer hacia el dúo de mujeres en un arco ascendente, permitiendo que el cuerpo flotará unos segundos en el aire antes de llegar a ellas, pero no necesitaba tanto tiempo.— Katon: Gokakyu no jutsus.— sin sellos manuales, solo manipulación de chakra, disparó una bala concentrada de fuego al cuerpo aún en el aire, incinerando el cuerpo en un instante, sin darle tiempo a la mujer de gritar de dolor.
La bola de fuego no duró mucho, solo lo suficiente para reducir a cenizas un cuerpo, una vez se detuvo la exhibición de fuegos artificiales controlada, un pequeño ceño fruncido apareció en el rostro de Madara. Ahora sin la presencia irritante de la mujer ángel caído podía notar lo mismo que había sentido en la niña posiblemente llamada Asia Argento, pero está vez era más fuerte, como si no lo estuviera viendo a través de ningún filtro.
En un solo movimiento, se encontraba en el aire donde había calcinado a la mujer, su mano cerrada alrededor del objeto que emitía esa aura extraña. Cayó al suelo detrás de las dos mujeres y colocó el objeto entre sus dedos cerca de su rostro por instinto, incluso ciego, algunos hábitos nunca morían.
Eran un par de anillos, no podía distinguir mucho más pero la forma era inconfundible. Estos pequeños objetos habían sobrevivido a su bola de fuego súper concentrada que debería haber derretido cualquier tipo de metal, ni siquiera las aleaciones de metal conductor de chakra podían manejar tal concentración de chakra de fuego sin un rasguño.
—¡¿E-El Twilight healing?!— la mujer con voz madura parecía sorprendida mientras que la otra chasqueaba la lengua.
—Nos entretuvieron demasiado, la monja está muerta.— no había ningún signo de shock en la voz de la arrogante, así que Madara supuso que no le importaba realmente la muerte de esta llamada monja, aunque se estaba haciendo una idea de a quien se estaba refiriendo si la sensación de los anillos que sostenía era algo por lo que pasar.
—¿Esta monja, podría llamarse Asia Argento?— su curiosidad lo llevó a dirigirse al dúo de mujeres mientras seguía inspeccionando los anillos con sus sentidos.
—¿Eso importa?— esta vez estaba seguro que era simplemente estupidez lo que guiaba a la mujer.— Regresa ese Sacred Gear antes de que te vea como un enemigo.— incluso ciego, podía imaginarse a una figura femenina tendiendole la mano con una mirada impaciente en su rostro.
—Eres muy molesta.— sin pensarlo mucho, lanzó su bastón hacia la mujer, esperando deshacerse de su voz molesta rápidamente, pero un segundo después de lanzar el bastón, escuchó como la madera se hacía añicos con algo de interés.
No había usado nada de chakra en ese lanzamiento, pero su cuerpo era lo suficientemente fuerte para que alguien por debajo del rango chunnin no pudiera reaccionar. Está mujer quizás tenía algo de fuerza detrás de su charla.
—¿Te atreves a atacarme?— ahora había un claro indicio de molestia en la voz de la mujer, la otra parecía inquieta si los sonidos de sus pies moviéndose de un lado a otro eran correctos.
—¡Rias…!— el susurro de la otra mujer ahora fue un poco más alto que antes, causando un chasquido audible de los dientes de esta Rias.— Disculpe las molestias, pero podría entregar esos anillos, son importantes para un conocido.— la mujer trato de desescalar la situación con un tono humilde, probablemente en guardia dado el despliegue de habilidades que había mostrado de momento.
Madara pensó durante un segundo antes de lanzar los anillos en la dirección general de la mujer sensata, escuchando como estos eran atrapados exitosamente.— Tienes una buena cabeza sobre tus hombros, no permitas que esa idiota haga que la pierdas.— complemento a la mujer, si la niña arrogante lo hubiera irritado un poco más no le habría importado crear una segunda pila de cenizas ese día.
—Tu... ¡No me ignores!— a mitad de su rabieta, Madara se movió encima del edificio con un shunshin, estando fuera del campo de visión de las niñas, pero no del campo de audición.— ¿Quién diablos era ese sujeto? No pude rastrear sus movimientos cuando recogió Twilight Healing.— la frustración presente en la voz de Rias era palpable.
—No deberías antagonizar a una fuerza desconocida a la ligera.— la reprimenda que siguió causó un bufido de la niña arrogante.— Ese hombre emitía un aura peligrosa, no sabemos qué tan fuerte es realmente, por lo que sabemos podría habernos matado con esa velocidad.— un tono preocupado tiñó sus palabras mientras comenzaba a caminar junto a Rias.
—Eso no lo sabemos Akeno, de todas formas le pediré a Koneko y Kiba que investiguen sobre ese sujeto, que un ser sobrenatural apareciera debajo de nuestras narices es algo que no me puedo permitir como protector de esta ciudad.— sorprendentemente, algo de madurez y sentido común salió de la boca de lo que antes había calificado como una niña estúpida, quizás simplemente era imprudente, pero esa característica la llevaría a la muerte tarde o temprano.
Se quedaría un poco más de tiempo en las sombras para enterarse de que estaba sucediendo, pero ya tenía piezas de información interesantes en las cuales pensar. Ángeles caídos, Sacred Gear, y un usuario de chakra; algo conocido y muchas cosas desconocidas, le tomaría un tiempo ponerse al día en cuanto a la información, pero se aseguraría de que nada en este lugar pudiera tomarlo por sorpresa, su orgullo como Shinobi no le permitiría un descuido como ese.
Fin del capítulo.
