Capítulo 4.
—Detente justo ahí.—
Madara no había tratado de ocultarse, siguió su rutina normal, simplemente caminando por la ciudad sin un rumbo en específico para matar el aburrimiento, no era extraño que la usuaria se chakra lo encontrara al día siguiente ahora que sabía que existía.
—Nos volvemos a encontrar, niña.— el hombre se dió la vuelta para encarar a la niña con una expresión aburrida, su nuevo bastón golpeando el suelo rítmicamente.—¿Qué te trae por aquí?— era una pregunta estúpida, sabía aproximadamente lo que quería, pero ocultar su conocimiento era más beneficioso que revelar su mano temprano.
—Ri-Mi rey busca hablar contigo.— el pequeño desliz no pasó desapercibido para el hombre, estaba seguro que estaba a punto de usar el nombre de la niña arrogante pero se corrigió a último minuto. Ahora, lo que llamó su atención fue el título con el que se refirió a ella.
—¿Un rey dices? No sabía que está ciudad estaba bajo una monarquía.— su pregunta era de doble propósito, irritar a la niña para obtener algo más de información y su propia diversión.
—...— la niña se quedó en silencio sin elaborar más.
—Guía el camino.— si no podía conseguir respuestas de la usuaria de chakra entonces está "rey Rias" sería su mejor opción.
La niña lo guío hacia las afueras de la ciudad, a una edificación que despedía olor a sangre seca y emitía una aura retorcida. No era igual a la de la mujer que había vuelto cenizas, está tenía un toque de corrupción claramente distintivo en sus sentidos. Madara no dudaba de sus capacidades de escapar, sus reservas de chakra se habían recuperado hasta el 15%, no era óptimo para batallas de alto grado, pero de momento no se había encontrado con nadie que requiriera el uso extensivo de chakra para enfrentar.
Entraron en la edificación, sus pasos resonando por el lugar como si estuviera abandonado, y en menos de un minuto escuchó a la niña abrir una puerta que rechinó fuertemente, siguió a la niña dentro de la habitación y notó la presencia de cinco personas esperándolos. La usaría de chakra rápidamente se unió al grupo, dejando a Madara en la entrada de la habitación con una postura despreocupada recargado en su bastón.
—Veo que- —
—Saltemos las formalidades.— como si todavía tuviera su Sharingan, pudo anticipar el momento exacto para interrumpir a la niña arrogante.— Quienes- no, ¿Que son ustedes?— cambió su pregunta a último minuto.
Con su cada vez creciente capacidad sensorial, había notado una diferencia fundamental en las personas que se encontraban en este lugar comparado con los humanos normales. Era una capa de maldad primordial, tres de los presentes solo estaban parcialmente cubiertos, la niña con chakra tenía una capa distinta debajo de la de maldad al igual que la niña inteligente aunque no eran la misma, y la niña arrogante era puramente maldad.
Aunque lo describió como maldad, no era intrínsecamente malevolencia, sino un instinto de desconfianza universal, como si sus existencias estuvieran equivocadas en un sentido fundamental, arraigado en su naturaleza. Su curiosidad era genuina y esperaba respuestas satisfactorias de este encuentro, de no ser el caso... ya pensaría que hacer con ellos luego.
—Porque tú...— su táctica pareció funcionar, ya que la niña arrogante rechinó los dientes ligeramente mientras hablaba, pero para su decepción está suspiro, relajando sus músculos y bajando su ritmo cardíaco ligeramente.— Si quieres respuestas entonces nosotros también haremos algunas preguntas, ¿Estás bien con eso?— la niña arrogante cambió ligeramente su forma de hablar, soltándose levemente para parecer informal.
—Un intercambio de información sería justo.— no importaba realmente si tenían información sobre él, podría matar a todas las personas en este lugar con los ojos cerrados... no es que pudiera abrirlos en primer lugar.—Responde mi pregunta y luego haz la tuya.—
—Antes de responder, ¿Eres realmente ciego?— Madara simplemente asintió.— Entonces no hay necesidad de mostrar nuestras alas, pero creo que será más difícil creer que somos demonios.— la niña soltó el dato casualmente, ignorando la importancia de esa información.
—Así que demonios...— el término no le era ajeno, a muchas personas, incluyendo a él mismo, se les referían como demonios por sus actos, pero que estos niño se refirieron a sí mismos como demonios era interesante.— Bien, cuál es tu pregunta.— la respuesta era intrigante pero satisfactoria en algunos sentidos, tendría que buscar información sobre los demonios en este lugar para tener una mejor vista de la imágen completa.
—¿Quién eres?— una pregunta extremadamente amplia pero que se podía responder de múltiples formas.
La niña era inteligente, pero confiaba demasiado en que la otra parte para ser sincera, si fuera su yo más joven durante las guerras de clanes habría tomado ventaja de su inocencia. Pero luego de llegar a este lugar lleno de paz llegó a la conclusión que los métodos de los Shinobi fue lo que llevó al mundo a un ciclo interminable de guerra. Matar, engañar y robar, eran los fundamentos de un Shinobi; con este lugar carente de cualquier tipo de Shinobi y una aparente paz intentaría dejar de lado sus raíces como Shinobi para encajar en esta sociedad.
—Mi nombre es Madara Uchiha, ex-Shinobi de Konohagakure no sato.— esa información sería suficiente para cualquiera en el mundo, su nombre era temido al punto de causar la unión de las cinco grandes naciones para detener a Obito bajo su nombre.
—Nunca había escuchado esos nombres, ¿Akeno?— el ciego alzó una ceja curioso mientras escuchaba con atención.
—No recuerdo haber oído hablar de un Madara Uchiha o una aldea oculta entre hojas, son términos nuevos para mí, quizás tu hermano sepa algo.— la respuesta de la niña con tono maduro hizo que Madara se llevará una mano a la barbilla pensativo.
—¿Ustedes no han oído hablar de las naciones elementales?— las respuestas anteriores de las niñas, junto con su experiencia en Kuoh habían empezado a encajar lentamente en la mente de Madara, pintando una imagen sobre la situación en la que se encontraba.
—No.— la respuesta casi al unísono casi confirmó por completo la teoría que se había formado en su mente.
—Entonces simplemente llámame Madara, no soy más que eso ahora.— tendría tiempo más tarde para reflexionar sobre su teoría, ahora más que nunca necesitaría información sobre este lugar.— ¿Qué es lo que hacen demonios en esta ciudad?—
—La ciudad de Kuoh entra en la jurisdicción del clan Gremory, mi familia, por lo tanto está ciudad me pertenece.— una respuesta un tanto curiosa que solo despertó más dudas.— Ya que mataste a un ángel caído, ¿Trabajas para la iglesia?— su siguiente pregunta llegó rápidamente.
La experiencia de Madara con las religiones era poca, solo conocía el culto de Hashin, un dios de la sangre que buscaba la muerte por sobre todas las cosas. Durante el periodo de los clanes combatientes, seguidores de Hashin causarían problemas, causando que el clan Uchiha u otro clan Shinobi fuera contratado para matar a los bastardos resistentes.
—No soy un hombre religioso si eso preguntas.— no tenía otra respuesta para la niña Rias.— ¿Hay más demonios en esta ciudad?— tener un número aproximado le ayudaría en caso de que las hostilidades fueran necesarias, incluso si quería dejar de lado sus raíces no se volvería un idiota sin sentido.
—Este territorio también está bajo la jurisdicción de los Sitri, así que somos dos demonios resguardando está ciudad.— el golpeteo rítmico del bastón de Madara siguió la respuesta mientras analizaba su respuesta.— Ahora, la pregunta más importante es, ¿Cual es tu intención en esta ciudad?— la seriedad volvió al tono de la niña arrogante, seguido por el sonido de los presentes preparándose para la batalla.
Sintió el aire volverse más denso con una energía extraña, no era chakra, no tenía nada en común con este, el sentimiento que transmitía era teñido con la malicia que ahora estaba asociando con estos autoproclamados demonios. Era tierno hasta cierto punto que pensaran que podrían derrotarlo con una fuerza de combate tan baja, la niña arrogante Rias y la niña madura Akeno obviamente tenían la energía más alta, pero estaba más interesado en otro lugar.
En el silencio de la habitación se escuchó un [BOOST], seguido del aumento del poder de uno de los presentes. Enfocándose, no solo noto que este era el niño con el que había chocado ayer, sino también que su poder se había duplicado. Su poder base era insignificante, pero la capacidad de duplicar la energía de uno era poderosa en manos de alguien poderoso.
—No busco un baile, si ese fuera el caso ustedes estarían muertos.— negó con su cabeza lentamente mientras caminaba hacia el niño que había duplicado su poder.— ¿Esa habilidad tuya duplicó tu poder?— señaló con su bastón al chico, causando que éste tragara audiblemente.
—¿Cómo sabes eso?— el niño preguntó cautelosamente, moviendo algo metálico que llegó a los oídos de Madara.
—Puedo sentir la energía, por eso de que esa niña tiene chakra.— sus palabras hicieron que un ligero jadeo saliera de la boca de Rias y Akeno, pero no lo desvío de su objetivo actual.— Eres débil, pero con una habilidad como esa podrías ser un digno compañero de baile.— su terminología era extraña para los jóvenes demonios, pero no le importaba realmente.— ¿Cual es tu motivo para estar aquí? ¿Por qué pelearías contra mi si fuera tu enemigo?— el aura de poder latente en el niño hizo hervir ligeramente su sangre de guerrero, ahora mismo era una hormiga, pero exudaba potencial por cada uno de sus poros, incluso ciego podía notar eso.
El niño tardó unos segundos en responder, pero su tono de voz no vaciló ni un instante.
—Deseo el poder para proteger a mis amigos y seres queridos.— Madara asintió ante su respuesta, su idealismo era algo que muchos tenian, pero pocos encontraban la fuerza real para llevar a cabo sus ambiciones. Este niño quizás podría ser uno de esos raros casos.
—Si puedo preguntar...— la voz de Akeno rápidamente desvío la intención de Madara hacia ella.— ¿Qué clase de ser sobrenatural es usted? ¿Un Yokai quizás? Ya que hablo sobre... chakra.— la pequeña pausa con respecto al uso de la palabra chakra hizo que el hombre ciego alzara una ceja, pero su pregunta lo tenía más intrigado.
—Soy humano y puedo usar chakra, ¿Eso es extraño para ti?— si la respuesta era la que esperaba entonces su teoría bien podría estar confirmada.
—No había escuchado sobre humanos usando chakra antes, una disculpa si la pregunta resultó personal.— entonces tenía razón.
La falta de chakra en los humanos, la tecnología avanzada más allá de su tiempo muerto, lenguajes extraños, la falta de conocimientos sobre su nombre o las naciones elementales, y la extrañeza del uso de chakra junto a estos "seres sobrenaturales" a los cuales se refirió la niña, solo había tres respuestas a las cuales podía llegar dada esta información.
Uno, se encontraba en el infierno, estos niños se llamaban demonios a sí mismos, y probablemente este era su castigo por sus pecados en vida. Dos, estaba en un continente desconocido para los shinobis, simplemente un lugar con criaturas extrañas. Y tres, estaba en una dimensión completamente diferente a su mundo original.
La tercera era la más alocada, únicamente se había deslizado en su mente dado los poderes de la diosa Kaguya que había tomado su cuerpo. No era capaz de moverse en esos momentos, pero pudo ver los poderes de los que era capaz la mujer. Ella se podía mover entre dimensiones con facilidad, y los jutsus espacio tiempo también existían, la idea de que pudieran haberse deshecho de su cuerpo tirándolo en otra dimensión cruzó su mente, pero eso no respondía él como seguía vivo.
Tendría que recabar más información para desmentir alguna de sus teorías.
—Si es todo lo que querías saber entonces me iré.— no tenía más uso para estos niños, su información fue esclarecedora, entonces los dejaría sin causar problemas, pero parecía que la niña Rias tenía otros planes.
—¡Espera! No puedo dejar que un potencial peligro ande suelto en mi ciudad sin- —
Una presión como ninguna que alguno de los presentes había sentido nunca hizo que los presentes cayeran de rodillas, sus respiraciones atoradas en sus gargantas mientras un aura de maldad pura impregnaba la habitación, superando las fuerzas combinadas de los demonios.
—No confundas mi indiferencia con amabilidad, tu vida no significa nada para mí.— Madara había ejerció su chakra para mostrar lo superados que se encontraban.— Mantente fuera de mis asuntos y no morirás.— con esa advertencia, el hombre dejó de mostrar su chakra y salió del lugar con un shunshin, dejando a los niños solos en ese lugar.
El hombre ciego caminó por la calles de la ciudad mientras analizaba la información que se le había dado, no era nada concluyente, pero con cada segundo que pasaba sentía que su idea de una dimensión diferente se arraigó en su mente. Había demasiadas diferencias entre el mundo que conocía y este lugar, en su tiempo en Kuoh había escuchado nombres de lugares que no conocía, junto a la falta de alguna información siquiera semejante a sus conocimientos generales obtenidos durante la guerra.
Mientras caminaba su olfato captó un olor agradable, y pese a su falta de necesidades fisiológicas siguió el olor, terminando frente a lo que suponía era un pequeño puesto si los sonidos de movimientos de trastes audibles incluso cuando se encontraba parado en la calle eran algo por lo que guiarse.
Por suerte había realizado algunas transacciones con anterioridad comprando comida, así que mientras este lugar no fuera extremadamente caro creía tener suficiente dinero con lo que robaba esporádicamente. Minutos después, Madara se encontraba sentado frente al puesto, esperando una orden de ramen en silencio. Era la única persona en el establecimiento de momento, así que simplemente golpeó sus dedos contra la barra mientras esperaba.
—¿Te molesta si tomo un asiento aquí?— una voz masculina cargada de una gran autoestima interrumpió el silencio, seguido de una presencia sentándose a su lado.— Oye dulzura, que tal si me das el especial de la casa.— el hombre a su lado comenzó a hablar con la chica detrás del puesto, pero madara simplemente desconecto la conversación una vez llegó su comida.
Con movimientos practicados el hombre ciego rompió sus palillos y comió el tazón caliente sin esperar mucho, la sensación caliente que quemaría las lenguas de otros haciéndole simples cosquillas, uno no podía usar jutsus de fuego a su nivel sin desarrollar una resistencia considerable al calor. El sabor no estaba mal tampoco, así que le fue fácil ignorar el coqueteo que ocurría a su costado.
—Sabes, no esperaba encontrarme con la causa de esa distorsión espacial tan pronto.— los palillos de se detuvieron a centímetros de su boca mientras agudizaba sus oídos.— Solo te pude encontrar gracias a esa muestra de poder que hiciste hace unos minutos, si no hubiera estado en la ciudad de paso no te habría notado.— la voz del hombre era relajada y compuesta, sin traicionar nada más que una diversión subyacente.
—¿Qué te hace pensar que soy lo que estás buscando?— sin esperar una respuesta, siguió comiendo, pero sin dejar de enfocar sus sentidos en el hombre a su lado, ahora que se concentraba, sentía algo interfiriendo con sus sentidos, impidiéndole tener una lectura clara del hombre, pero eso era más que suficiente para saber que este sujeto no era común.
—Los humanos en este mundo no tienen chakra, solo los Yokai, también te sientes diferente a cualquier cosa con la que me haya encontrado, como si el mundo te estuviera rechazando.— las palabras crípticas del hombre no hicieron nada por perturbar a Madara.— Eres algo que no debería existir en este mundo, una anomalía que no puedo entender.— una sensación asfixiante comenzó a apoderarse del puesto, aunque ninguno de los presentes parecía darse cuenta ya que los encargados del puesto seguían moviéndose con normalidad.— ¿Qué te trae por aquí extranjero?— el tono amable del hombre ahora estaba teñido con una gran intención asesina no velada, quizás para intimidar o demostrando sus verdaderos colores, a Madara no le importaba.
—Tu suposición es tan buena como la mía.— si estuviera en un mejor estado, habría luchado contra el hombre sin un segundo pensamiento, el aura que estaba emitiendo era comparable a la de los Kages, y sus instintos de guerrero le decían que se estaba conteniendo.— No busco una pelea en estos momentos, pero si quisieras esperar un año...— dejó la puerta abierta mientras seguía comiendo, impasible por el aura aplastante a su alrededor.
—Nah, pelear lo es lo mío.— en un instante el aura desapareció.— Sería interesante investigarte, pero he dejado de lado mis viejos métodos menos convencionales, no puedes mantener la paz secuestrando sujetos interesantes.— el hombre realizó estiramientos audibles mientras se paraba de su asiento.— No soy el único que te tiene en la mira, dioses y seres con cierto estatus también investigan esa fluctuación en el espacio-tiempo.— el sonido de metal golpeando la barra acompañó sus palabras.— Como un gesto de buena voluntad pagaré tu comida, espero que esto nos permita tener una agradable relación en el futuro.— el hombre comenzó a alejarse lentamente, dejando a Madara en su lugar comiendo.
—¿Cuál es el nombre al que tengo que agradecer por la comida?— la voz de Madara paró al hombre en seco, sus palabras esclarecieron sus dudas y quería tener más información sobre este sujeto.
—Soy Azazel.—
—Madara Uchiha.—
—Entonces nos vemos luego, Madara.— el hombre se despidió antes de desaparecer de los sentidos del hombre ciego, dejándolo con una nueva información y su comida.
Fin del capítulo.
