Adicional 4.

Todavía era de noche, hace pocas horas los jóvenes demonios se habían encargado de terminar con los planes de los ángeles caídos aunque no sin la muerte de Asia, por suerte, Rias vio suficiente valor en las habilidades de la ex-monja como para usar su alfil restante para revivirla. Fue una reunión bastante conmovedora cuando la chica finalmente despertó, el castaño estaba seguro que si la hubiera abrazado un poco más fuerte le habría roto algún hueso.

No tuvieron mucho tiempo para celebrar, la pelirroja creó un círculo mágico y los tres se teletransportaron al salón del club del ocultismo, donde Akeno estaba semi desnuda acurrucada contra Yuto y Koneno en uno de los sofás. En cualquier otro momento Issei quizás habría contemplado la vista con lujuria, pero los últimos rastros de la adrenalina habían desaparecido de su sistema, dejándolo cansado y con su cuerpo gritando de dolor por el sobreesfuerzo de usar su Sacred Gear.

La nueva integrante de su grupo no tardó en encontrar su rol, curando a los dos demonios que habían ayudado en su rescate para decepción de la demonio pelinegra que tuvo que vestirse. Al final solo quedaba Issei, los músculos rotos y el daño en su cerebro luego de llamar el nombre de Dios fueron sencillos, pero su ojo era otra historia.

—Lo lamento...— luego de enfocar todo su poder, ni siquiera eso fue suficiente para arreglar la cuenca vacía en el lado derecho del rostro del adolescente.

—Este fue el precio que pagué por el poder, no te preocupes por esto.— una pequeña sonrisa fue todo lo que pudo dar para tratar de calmar a la rubia.— Aunque me pregunto qué fue esa voz que escuche antes.— sus pensamientos volvieron a esa imponente voz que sonaba exactamente como los comandos [BOOST] que liberaba su Sacred Gear.

—Probablemente fuera el Dragón Galés.— la voz de Rias hizo que la mirara con su único ojo marrón.— Su forma anterior hizo imposible crear la conexión, pero ahora que ha tomado su verdadera forma es claro como el día.— ella señaló su brazo izquierdo, ahora normal.— En tu brazo izquierdo habita uno de los Trece Longinus, la clasificación de Sacred Gear que pueden matar a un dios, el brazo izquierdo del Dragón Emperador Rojo, Boosted Gear.— intrigado por sus palabras, Issei invocó el guantelete carmesí en su brazo, dándole un vistazo más claro lejos del calor de la batalla.

—Boosted Gear...— el nombre sonaba correcto en su lengua.

Una pequeña sonrisa se abrió paso en su rostro, su ojo dejando el guantelete para ver a los miembros del club del ocultismo y Asia interactuar luego de que los demonios inconscientes se despertaran. Era una visión maravillosa, una por la cual no le importaría pelear para mantener, ahora quizás tenía los medios para defender a las personas a su alrededor, con el Boosted Gear de su lado, no permitiría que nada similar le pasara a Asia o algunos de sus nuevos amigos.

—Ahora, necesitamos hablar de algo urgente.— la pequeña tranquilidad pronto fue rota por la declaración sería del Rey de la nobleza.— Antes de revivir a Asia nos encontramos con un sujeto... peculiar.— algo de veneno se filtró en sus palabras mientras describia el aspecto físico del susodicho y su encuentro, haciendo que algunas campanas sonarán en las mentes de los demonios reencarnados.

—¡Oh! Nos encontramos con alguien con esa descripción en nuestro camino a la iglesia.— Issei se rascó la barbilla mientras recordaba el encuentro oportuno.

—Yo uh...— la ex-monja dudo antes de asentir para si misma.— También me encontré con ese hombre, trate de sanar sus ojos... pero al igual que con Isse no funcionó.— la rubia se movió incómodamente sobre sus talones.

—Es extraño como este hombre salido de la nada interactúa con Asia y nosotros justo en estos momentos.— Yuto tomó una posición pensativa, cerrando sus ojos para concentrarse.— Pero mató a uno de los ángeles caídos, ¿Puede que haya sido un ejecutor de Grigori?— la posibilidad no era alocada, la descripción física del hombre podría fácilmente coincidir con la de un ángel caído, aunque no pudieron ver sus alas para comprobarlo.

—Eso no está claro, pero necesitamos conocer sus intenciones, por eso mañana los mandaré a ti y Koneko en su búsqueda, le pediré a Sona un favor para permitirnos faltar a clases.— el caballero rubio asintió, pero la torre peliblanca parecía reacia para intriga de Rias.— ¿Hay algún problema Koneko?— la expresión sin emociones habitual de la chica fue reemplazada por una de inquietud que era imposible de pasar por alto.

—Ese hombre dijo algo que la molesto.— fue Issei quien respondió, ganándose una mirada fulminante de Koneko que le prometía dolor si continuaba.— Creo que fue esta palabra... ¡Chakra!— chasqueo sus dedos al recordar la palabra extraña que había hecho un esfuerzo para recordar.

Rias y Akeno compartieron una mirada brevemente, tan rápido que solo Yuto pudo notarlo.— Entonces no es importante, vayan a descansar, se lo han ganado, yo tendré que informar de nuestra pequeña excursión al inframundo.— un suspiro derrotado salió de los labios de la pelirroja junto a una risa ligeramente sádica de la pelinegra.

—Asia, si no tienes donde quedarte las puertas a mi casa estan abiertas.— el ofrecimiento del castaño hizo que una pequeña sonrisa apareciera en el rostro de la ex-monja.

—Si no es una molestia.— la rubia asintió antes de dirigir su atención a su nueva líder.— Señora Rias, ¿Podría conseguir algunos vendajes para el ojo de Isse?—

—Dame un momento.—


Al día siguiente, la nobleza a excepción de Koneko y Yuto se encontraba en el edificio donde se había llevado a cabo la primera misión de exterminio de demonios renegados de Issei. El ahora tuerto adolescente contaba con un vendaje cubriendo su ojo faltante, aplicado por Asia el dia anterior para impedir alguna infección, incluso con su dependencia en su Sacred Gear para curar, la ex-monja tenía algunos conocimientos médicos básicos que incrementaban la efectividad de su Twilight Healing.

Se había elegido esa ubicación como forma de seguridad, traer a un agente desconocido a su base de operaciones sería un error fatal, por lo cual eligieron una ubicación alejada donde podrían luchar libremente en caso de que el sujeto se tratara de un enemigo. Tampoco conocían el poder de su posible oponente, así que estaban preparados para una batalla dura si llegara a ser el caso. El teléfono de Rias sonó y recibió un mensaje de Koneko, la pequeña torre había encontrado a su objetivo y este estaba dispuesto a acudir a su reunión informal. Sin perder el tiempo llamó a Yuto, quien llegó minutos antes que Koneko lo hiciera con su objetivo.


—¿Cual es tu motivo para estar aquí? ¿Por qué pelearías contra mi si fuera tu enemigo?— las palabras del hombre tomaron con la guardia baja a Issei, el puño que había formado con su Boosted Gear soltandose levemente mientras pensaba en su pregunta.

¿Tenía un motivo para estar en este lugar ahora mismo sin saber qué es lo que el destino podría traerle?

La sensación de alguien aferrándose a su mano normal le recordó la razón por la cual ahora llevaba un vendaje en su rostro, no fue porque supiera que lo haría en un primer momento, simplemente no le importo, y la razón por la cual no le importo fue porque tenía que salvar a alguien. En ese momento había fallado, incluso perdiendo su ojo, Asia murió, y aunque fue revivida ella ya no podía seguir teniendo una vida normal como antes.

¿Por qué estaba aquí?

Esa era una pregunta estupida.

—Deseo el poder para proteger a mis amigos y seres queridos.— no vacilo, sus sentimientos fueron transmitidos a los presentes mediante su voz, su ojo restante brillando con una determinación que nunca se esperaría ver de aquel que hace solo unas semanas era conocido como miembro del trío pervertido.

Ahora tenía el título de Sekiryuutei, no sabía lo que le esperaba el futuro y tampoco le importaba, mientras tuviera el poder para mantener a sus seres queridos a salvo daría su vida incluso peleando contra este desconocido.


El sudor frío bajó por la frente de Issei, sus extremidades temblaban y usó toda la fuerza que pudo para mantenerse consciente. La presión que el hombre había colocado sobre ellos había desaparecido, pero sus efectos seguian presentes. Asia había quedado inconsciente casi al instante, para su suerte el castaño logró moverse lo suficiente para que cayera sobre su espalda cuando él, junto al resto de miembros de la nobleza, se arrodillaron.

Su ojo recorrió la habitación, notando cómo Rias y Akeno se levantaban con dificultad, mientras que Yuto se encontraba en la misma situación que él, aunque la peor parte se la había llevado Koneko por lejos. Su pequeño cuerpo temblaba frenéticamente, lágrimas bajando por sus ojos mientras se hiperventilaba, seguía murmurando cosas ininteligibles sobre una hermana o algo, pero no tuvo la capacidad de entender más.

Ese hombre, Madara, era poderoso sin lugar a dudas, y aunque tuvo la oportunidad para matarlos y no lo hizo, el futuro era incierto, bien podrían verse en lados opuestos en el campo de batalla. El pensamiento hizo que su resolución se volviera más fuerte, necesitaba poder, este fue su llamado de atención, vencer a Raynare no fue nada, existían seres con poderes más allá de su comprensión, no podía flaquear en sus esfuerzos para ganar fuerza.

—Tengo que hablar con Sona, manténgase alejados de ese hombre hasta nuevo aviso.— sin decir más, Rias junto a Akeno se teletransportaron fuera del lugar con miradas preocupadas en sus rostros, dejando a los demonios reencarnados solos.

—Llevaré a Asia a casa, ¿Puedo dejar a Koneko a tu cuidado?— recuperando algo de fuerzas, el castaño colocó a la ex-monja en una posición más cómoda en su espalda, dirigiendo una mirada al caballero que estaba teniendo algo más de problemas recomponiendose.

—No sería un caballero si dejara a una dama en ese estado sola, tu cuida de Asia-san.— parado encorvado, con sus manos en las rodillas, le sonrió con esa misma sonrisa de niño bonito a Issei, demostrando que todo estaría bien.

—Cuento contigo.— el castaño asintió antes de ir a la parte de atrás del edificio y recoger su bicicleta, por suerte la nobleza la había recuperado luego de encontrarla en la casa del invocador asesinado.

Sin perder un segundo, fue a su hogar con su mente fija en la imagen de la espalda de Madara alejándose, ese era el tipo de poder que necesitaba alcanzar, aquel que pudiera detener a sus enemigos incluso sin moverse, de esa forma, todos estarían a salvo. Apretó su puño izquierdo y sintió un ligero pulso en su cuenca vacía. No flaquearía, si su brazo contiene un dragón, entonces usaría todo el poder que pudiera extraer de este para cumplir con su objetivo.


Nuevamente se encontraba en el espacio oscuro, pero ahora no estaba solo. Flotando frente suyo, con su cuerpo escamoso envuelto en llamas esmeraldas, se encontraba un ser con la forma de lo que muchos llamarían un dragón occidental, con cuatro extremidades, alas y un cuello alargado que poseía una cabeza con cuernos sobresaliendo hacia atrás de su cabeza.

Era una forma imponente, pero no sintió miedo, en su lugar, señaló con su brazo izquierdo al dragón, su brazo deformandose hasta convertirse en el Boosted Gear, la cresta de dragón carmesí brillando tenuemente en la gema.— Tú eres el Dragón Galés, ¿Verdad?— no necesitaba una respuesta, era obvio en este punto, la forma de su guantelete incluso se asemejaba a la forma de la cabeza del ser frente suyo.

El dragón lo miró fijamente con sus ojos esmeraldas, las orbes no revelaban ninguna emoción mientras una voz familiar inundaba el espacio vacío.— [Has cambiado, niño]— la voz que sonaba cuando utilizaba su Boosted Gear y con la que hizo un trato era inconfundible.— [Tu deseo, tu meta, has cambiado tu visión de este mundo]— no entendía a lo que se refería, pero se mantuvo paciente, esperando.— [En este mundo el poder atrae poder, y los dragones son seres extremadamente poderosos]— los ojos del dragón se movieron hacia la lejanía, Issei siguió su vista y notó un pequeño punto blanco a la distancia.— [Deseas el poder para proteger, espero que estés listo para las consecuencias de perseguir tal fuerza, los problemas seguirán cada uno de tus pasos]— el Emperador Dragón Rojo nuevamente lo enfoco, poniendo toda su presencia sobre suya, era más grande que la de Madara, y habría caído si se encontraran en la vida real, pero esto no era el mundo real, era su sueño.

Imagino su voluntad volviéndose realidad, como él se mantendría incluso ante la presión más grande, y así lo hizo, no cedió ni un centímetro ante la mirada del dragón.— Sea un demonio o Dios, no dejare que nada le pase a mis seres queridos.— extendió su brazo derecho al dragón con una pequeña sonrisa.— Que dices si desafiamos a los dioses, compañero.— recordó el término que utilizó para referirse a él cuando hicieron su trato, así que le devolvió el favor.

[El blanco ya desperto, asi que no puedo quedarme de brazos cruzados]— la gigantesca cabeza del dragón se inclinó, acercándose hasta que hizo contacto con la mano humana de Issei.— [Demuestrame de lo que eres capaz, compañero]— el cuerpo del dragón brillo, y su Boosted Gear resonó al mismo tiempo, emitiendo una luz a la par.— [Todavía no tienes la fuerza para acceder al Balance Breaker, pero una vez que entrenes tu cuerpo estoy seguro que lo lograras]— otro término que no entendía, pero comprendió completamente su debilidad actual, en eso estaban de acuerdo.

—Solo espera y veras los resultados de mi esfuerzo.— con una sonrisa confiada, Issei permitió que la luz llenará el espacio oscuro y su consciencia se desvaneciera en el sueño.

Fin del capítulo.