Gracias Señor Jesús por mis perritos.

"El que cubre la falta, busca amistad…" Proverbios 17:9

Para Pandoti y Cósmica.

Suéteres

Rating: K+

Género: Humor /Familia

Disclaimer: Naruto no me pertenece, los personajes e historia son una creación de Masashi Kishimoto.

-o-o-

Odiaban esos suéteres.

No servían de nada.

Excepto quizá…, no, no quizá, era completamente comprobado, excepto… estorbar y verse ridículos.

Los humanos amaban vestirlos así, los miraban fijamente, los acariciaban, decían palabras melosas y después algún que otro regalo (algo bueno debían tener al menos).

─Pakkun, ¿por qué no nos quitamos estas porquerías? ─ Urushi gruñó mostrando los dientes, deseando rasgar el afamado y costoso suéter de diseñador.

Un diseñador de ropa para mascotas, ¿había alguna profesión más superflua, tonta e inservible que esa? Según el ninken no, así como el resto de la comunidad canina y gatuna (en alguna cosa debían estar de acuerdo al menos).

─Me pica el cuello─ bramó Akino.

─ Al menos te va bien el cuello de tortuga con los lentes, "te hace ver sofisticado" ─ bromeó Guruko, con un tono algo afeminado imitando a aquella mujer bondadosa y contenta que les obsequio felizmente las prendas, los perros rieron, excepto Akino, por supuesto; ─ bobadas, aguántate, al menos tú no te ves "tan hermoso y tierno…" ─ El can aulló avergonzado tratando de echarse las patas a la cabeza, pero ni eso podía, el suéter le apretaba.

─ A callar todos par de niñitas quejumbrosas─ vociferó el pug, le tenían al tope con sus quejas, claro, como si él pudiera hacer algo; cuando una idea se le metía a la "cura humanos y perros rosa" ni siquiera el jefe, dígase el antes respetado y no domesticado ninja copia, la podía convencer de lo contrario.

─ ¡Me vas a decir que te gustan ya! ─ casi gritó Shiba.

─ Sí, claro que sí…. ¡Me creen loco! ¿Creen que estoy contento con esta cosa?, ¿creen que soy feliz sabiendo me va bien el rojo, que resalta mis pómulos y el brillo de mis ojos? ¿creen que estoy fascinado con esto? ¿Qué parecer un mini reno Rodolfo o Rudolf o René o que se yo que animal imaginario que tiene la nariz roja y jala un maldito trineo para que un hombre con sobrepeso de regalos a todo mundo me hace feliz? Además de estos malditos cuernos extra, ¿eh, eh?, ¿eh? ¡Me quejo por eso! ¡A ver, a ver!

─ Ya va, que mal te cae todo— gruñó Shiba.

—-¿Acaso no fuiste tú, Pakkun, el que dijo que solo nos queda quejarnos? ¿No? ─ declaró Uuhei rascándose una pulga que le tenía cansado.

─ Sí, pero después de tantas horas como que me va mal escucharlos tanto─ Pakkun se echó en la alfombra ─; desde aquel día que hicimos el plan para que estuviera con ella dijimos que soportaríamos todo, y todo es todo. Además, el jefe nunca fue tan feliz.

Miraron a su antes indomable líder, estaba sentado en la sala, igual portaba un suéter navideño ridículo e incómodo, pero no se quejaba, ni un poco, usaba aquellas cornamentas que Sakura trajo del mercado tratando de no poner cara de "no me pasan ni una mierda, son ridículas" (que era lo que pensaba, obviamente), todo por ella.

─ Sí, vaya que sí, tiene esa sonrisa boba de tonto de siempre─ dijo Guruko sonriendo.

─ Hicimos el trato de no arruinarle nada. Además, no me hagan recordarles lo que pasó el día de gracias…─ todos los perros asintieron completamente de acuerdo, no querían ni recordar la fecha, ni la reacción de Sakura, por supuesto.

—Nadie quiere pasar por eso otra vez—, murmuró quedo Bisuke, cuidando que Sakura no lo escuchara.

Buru solo suspiro completamente resignado, para él todo era horrendo e inservible, pero inevitable, así que solo había aceptado, en realidad había aceptado solo porque tenía la esperanza que por su talla no encontrara alguno, desafortunadamente no fue así, por supuesto.

─ Además, ni que fuera a ponerse peor que esto─ dijo Pakkun.

─ ¡Oh, Kakashi! ─ gritó Sakura al sacar algo de las bolsas de compra ─ ¡Mira, he encontrado cascabeles que van a la perfección con ellos! Es una suerte que todavía quedaran, decían que solo seis, pero me las ingenié y conseguí los ocho.

─ Ah… si… sí, que suerte─ Hatake sonrió y observó por el rabillo del ojo a los ocho perros que le veían suplicantes, miró a Sakura, su sonrisa amplia y radiante lo hizo sonreír, fue en ese momento que los perros se rindieron completamente.

El jefe era feliz, le debían mucho a Kakashi, además claro de que lo amaban completamente, muy a pesar de que cediera tanto a los caprichos de Sakura, y, por otro lado, ellos tenían la culpa (fueron los celestinos después de todo), no querían recordar día de gracias y bueno… debían aguantar como los perros fieles que eran…

─ ¡Y espera lo que tengo planeado para año nuevo!

Además, los cascabeles no podían ser tan malos. Y combinaban con los suéteres y las cornamentas, por supuesto.