Gracias por permitirme volver, Señor Jesús.
"Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos" Juan 15:13
A. Aroma
Rating: K+
Género: Humor/General
Summary: Y, en la oscuridad de la noche, lo encontró, sintió y olió.
Disclaimer: Naruto no me pertenece, los personajes e historia son una creación de Masashi Kishimoto.
-o-
-El parque luce tan tétrico en la noche- bramó Sakura mirando a todos lados con paranoia –, no debí ver esa película-
No era que fuera miedosa o asustadiza, pero la película de terror de hace unos días aun la ponían nerviosa. Tampoco ayudaba estar sola a mitad de una calle con poca iluminación (recortes presupuestales de la Hokage), con un viento espantoso que hacía crujir las ramas de los árboles, y menos aún el ir entre dormida y despierta por dejar la guardia del hospital a las 03:00 am. Menos aún recordar que una de las escenas más espantosas de la película se llevaba a cabo en un ambiente similar.
-No es real…no es real- se dijo mentalmente, aunque el "basado en una historia real" la atormentaba un poco.
Caminó por la acera escuchando el viento rechinando entre las ramas, era casi tan espantoso como el maullido ocasional de los gatos.
-Tranquila, tranquila…solo es el parque y…-, repitiéndose esa clase de cosas es como podía continuar -…no te va pasar nada…no hay nadie aquí aparte de ti…y eres una kunoichi valiente y fuer…- repentinamente sintió un peso ajeno en su hombro, -...rte…, es una ilusión- tragó saliva, era una mano y parecía real, muy real. Tan real como el aroma horrible y nauseabundo que ese ser detrás de ella desprendía.
¡Algo la tocaba y se acercaba susurrándole al oído!
-Sa…ku…ra.
La voz seria, baja, ronca y grave la llevó a reaccionar y terminó por saltar dos metros delante y caer en las ramas de un árbol.
-¿Qu…quién?
Y lo vio, ahí estaba, justo donde lo dejó; yacía recargado contra un farol que luchaba por iluminar solo obteniendo una luz baja, amarilla e intermitente que solo empeoraba las cosas.
-Sa…Saku…ra.
La figura caminó hacia ella envuelta en la oscuridad, moviéndose lastimosamente, arrastrando una pierna. Sakura se afianzó con fuerza a la rama haciendo que crujiera estrepitosamente al quebrarse, llevándole a dar contra el suelo de forma dolorosa y patética.
-Es una ilusión…una ilusión…
Y notó que tenía la blusa rasgada, el cabello alborotado y los ojos tan grandes como los de un gato, justo como la victima del parque en la película. Se arrastró y levantó torpemente. Su corazón latiendo a mil, quería correr, pero se había congelado, no por el frío sino por el miedo, quedando clavada al suelo, temblando de ansiedad y terror.
- Eres una kunoichi y…- recordó y tomó un kunai - ¡atrás, soy ninja!, -lo amenazó con esperanza de alejarlo, pero la silueta no pareció escucharla -te…te lo advierto…te ha…ré da…daño.
No pareció importarle mucho, pues no le obedeció y siguió avanzando, acercándose a ella poco a poco, lastimosamente, casi arrastrándose.
-¡VETE!- gritó, y al no tomar la advertencia, finalmente le arrojó el arma con torpeza dándole en la pierna sana.
La apestosa criatura al no tener equilibrio en ninguna de las dos extremidades dio contra el suelo. Un resultado no tan malo, considerando que le había apuntado al cuello. Respiró forzadamente y esperó por cualquier cosa; debía ser valiente y enfrentar lo que sea que fuera ese hediondo ser. Pero nada pasó, aquello no se movía.
-Sa…Sakura.
La llamó de nuevo, Sakura tragó saliva y temblando tenuemente se acercó. Su deber como shinobi la ataba a averiguar el que de los hechos, no a salir corriendo como alma que lleva el diablo ante sus miedos. En situaciones como esas le daba la razón a su mamá, ser chef no sonaba tan mal, tal vez debió pensárselo un poco más.
-Sa…Sakura.
Temerosa caminó otro poco tomando y empuñando una pequeña daga. Tragó saliva, la luz lejana de los escasos y raquíticos faroles le dio una visión un poco más clara y, repentinamente, lo reconoció.
-Sensei-, suspiró aliviada llevándose la mano al pecho. ¡Casi la mataba del susto!
-Que ma…mala pun…tería.
-Solo es usted- murmuró satisfecha antes de hundirse en algo casi tan fuerte como el miedo, la ira.
¡Casi la mataba del susto!
-¡Me va a matar de un ataque!
Aquel grito sirvió para hacer sonar el aullido de los perros y el maullido de los gatos, pero él siguió mudo con su cara contra el suelo, con su cuerpo maltrecho, sucio y exageradamente oloroso, un desastre total.
–Sensei si vuelve a…¿sensei?,- parecía inconsciente, se acercó más, preocupada -¿qué rayos le pa…?-
Pero no terminó, el aroma nauseabundo que desprendía le llenó las fosas nasales haciéndole toser fuertemente, se llevó la mano a la nariz y se retiró unos cuantos metros.
-¿A qué demonios apesta?- preguntó asqueada, apunto de vomitar.
-Perro- dijo él.
-¿Esta consiente?
Esperó por su respuesta, pero nada le contestó; la falta de luz no evitó que lo notara y suspiró con pesadumbre, estaba herido, débil, apestoso y, por lo tanto, debía ayudarlo.
-¡Que olor!, ¡Dios, que peste!, ¿dónde se metió?, ¿en una alcantarilla?- pero él siguió sin contestar, solo murmuró palabras inteligibles que prefirió ignorar.
Se acercó nuevamente tomando precauciones ante el terrible aroma a perro que cargaba, era casi tan fuerte y nauseabundo como cuando la obligaba a bañar a sus perros que tenían meses, si, ¡meses!, sin darse un baño. Lo peor era que a los canes se les ocurría asearse mojándose solo un poco aumentando la pestilencia que ella, ¡ella!, tendría que eliminar; recuerdos bellos de su infancia que le debía a su sensei.
Se acercó y agachó revisándole, no sin antes dar una gran bocanada de aire.
-Misión difícil, ¿eh?-, susurró en un suspiro al recordar, su sensei andaba de misión desde hacía tres semanas, y por lo visto ni él ni los perros se habían aseado.
-Tendré que llevármelo de aquí...
Apenas le dio los mínimos cuidados y como pudo lo cargó subiéndoselo a los hombros, era pesado, pero su peso muerto no era tanto si lo comparaba con el sin fin de hombres que había destrozado con sus puños. De un brinco subió a los tejados cargándolo como un costal de pesadas y podridas papas.
-Siempre tiene que complicar todo- murmuró malhumorada.
El miedo de hacía unos instantes le parecía un regalo, ya no era nada comparado con el aroma, o, mejor dicho, fetidez que su maestro desprendía. A regañadientes lo llevó hasta su casa donde lo examinó; se sorprendió tenuemente al saberlo tan mal, no por nada había dado contra el suelo.
-Debió ir a un hospital- soltó bajito, preocupada y molesta por igual.
Por un momento sonrió, prefirió buscarla antes de ir al hospital, al menos eso sospechaba y deducía por unas cuantas experiencias anteriores que tenía; su sensei era un antisocial y odiaba los hospitales, no era tan inesperado y sorpresivo.
-Debió ir, ¿qué tal si no me encuentra?
Sabía que él no la escuchaba, tal vez ni siquiera recordaría lo que le decía, pero no tenía importancia. Logró curarlo por completo sintiéndose feliz consigo misma, pero él no despertó; era normal, necesitaba descansar, recuperarse, seguramente hasta dentro de dos días lograría despertar.
Repentinamente la realidad la golpeó tan fuerte como su mano en la frente.
-Rayos, tendré que cuidarlo.
Debía cuidarlo por dos días enteros (si tenía suerte), lo que implicaba tenerlo en su casa, lo que implicaba soportar el terrible olor que emanaba.
-Pues ya que...- afortunadamente tenía días de descanso, días que gastaría cuidando a un hombre dormido y apestoso, -, que buenas vacaciones me esperan.
Suspiró inhalando el olor nauseabundo y afortunadamente pudo evitar vomitar.
-No puedo despertarlo- tendría que cuidarlo, no tenía opción. -, tiene que recuperarse...
Lo cuidaría y soportaría las nauseas hasta que despertara.
-Además, no creo que despierte hasta entonces.
Inhaló profundamente ante su mala suerte, el olor le revolvió el estomago de tal forma que tuvo que ir al baño y desechar lo poco que había cenado, valientes dos días le esperaban de eso.
–¡Claro que no! - gritó furiosa y asqueada, saliendo estrepitosamente del baño.
Repentinamente la decisión se instaló con fuerza en su mente, lo cuidaría, pero no soportaría el castigo de su aroma.
-Definitivamente no-, estaba decidida, no soportaría tremenda pestilencia -. Un baño, eso necesita- lo reanimaría un poco, le pediría bañarse, después se preocuparía por su recuperación.
Lo zarandeó un poco buscando despertarlo, arrepintiéndose inmensamente, el aroma empeoraba y él nunca despertó.
Suspiró –tendré que esperar, tal vez despierte en unos minutos-, se dijo esperanzada e ingenuamente.
Pasó una hora, dos, tres, y él nunca se movió siquiera un poco. Sakura cabeceaba de vez en vez, pero el sueño se le había espantado por el susto y la peste, esperó y esperó, más nunca despertó, finalmente la triste kunoichi se rindió.
Tragó saliva ante la falta de opciones viables y dignas, -tendré que hacerlo yo misma...
Sus mejillas rojas cual manzanas maduras y jugosas podían iluminar más que las farolas del parque. Le daría un baño.
Sin mucho por hacer, temblando de vergüenza y nervios, lo cargó de nuevo, siempre diciéndose mentalmente que aquello no tenía nada de raro, que muchas veces había visto hombres desnudos y que solo, solo, y solamente SOLO, lo hacía por y para su bien.
-La higiene es indispensable para la salud, ¿o no? - se dijo empezando a desvestirle.
Y hablaba de su salud y la de su maestro.
Completamente apenada y nerviosa empezó a desvestirlo, al inicio cerró los ojos, pero solo empeoró las cosas pues se volvía más torpe entre la vergüenza, el aroma y el sueño terminando sus manos precisamente donde no quería terminaran.
-Maldita sea Sakura… ¡pareces una cría! - se dijo molesta, abriendo los ojos -, ¡eres médico!, lo has hecho muchas veces y ahora me vienes con tonterías.
Y era verdad, pero no podía comparar los ancianos o niños que había aseado con su sensei. Eran diferentes, muy, muy, muy diferentes.
-Es solo un paciente, un paciente- se dijo de nuevo y comenzó a desvestirle -, es solo un paciente, un hombre como cualquier otro- y sonrió, ya se estaba convenciendo, porque aquello no tenía nada de raro, solo era un paciente a quien asear -, tengo que asearlo por su bien, si, por su bien…
Y así fue desvistiéndole, repitiéndose cosas como esas, irremediablemente perdiendo el tiempo en sus pensamientos, pero cualquier cosa era mejor que reparar en lo mucho que perdía el tiempo observándolo detalladamente, tocándolo o admirándose por todas aquellas zonas que no conocía de él.
-Solo…solo es por su bien, no tiene nada de malo, soy médico ¿no?
Y así paso poco más de una hora, ¡tan sucio y apestoso estaba!; y es que su sensei olía tan, pero tan mal, que debía poner especial cuidado en su aseo, nada que ver con lo mucho que tardó mirándolo o tallándole el cuerpo, solo…solo era cuestión de sanidad.
Ni hablar de la odisea que fue cambiarlo. Tenía problemas con eso, empezando por el hecho de que… ¿qué rayos le pondría?
-¿Con qué voy a vestirlo?—, ni siquiera tenía ropa de su padre, se había mudado a su propio departamento y obviamente solo llevaba lo suyo, —Por favor, ¿Cómo demonios iba a imaginar que necesitaría ropa para un hombre de la talla de su maestro?, debo vestirlo, ¿y si uso mi ropa?
Y, aunque sonaba terriblemente tentador vestirlo así (y tomarle una que otra fotografía en venganza), finalmente no se pudo pues ni la ropa más amplia que tenía le pudo servir, y por supuesto que no compraría ropa para él solo por dos días, nada que ver con el hecho de que prefirió dejarlo desnudo, envuelto solo en las sábanas, dejándolo dormir en su cama, ¡en su cama!, mientras ella, ¡ella!, dormía totalmente incomoda en el sofá, ¡en el sofá!
-Pero me las va a pagar, me las va a pagar...- bufaba malhumorada mientras tallaba la ropa del ninja. ¡Ella lavándole la ropa!
Tuvo que esperar un día entero a que la ropa secara, porque por supuesto tuvo que lavarla más de una vez; lo cual no fue tan malo si lo comparaba con el hecho de que tuvo que vestirlo, lo cual, con tanta claridad en el día, era peor que desvestirlo en la oscuridad de la noche...pero, en fin, que esperaba y pronto terminara.
Así fue como perdió sus días de descanso, pero se reconfortaba con el hecho de que él no recordaría ese vergonzoso lapso de su vida.
Finalmente, los días pasaron y Kakashi despertó tan normal como siempre, dándole a Sakura el susto de su vida al no encontrarlo recostado en su cama.
Según dedujo, él se fue mientras ella se bañaba tranquilamente; escuchó un ruido que la sacó rápidamente del baño al pensar que algo malo le había pasado, tan velozmente que apenas tomó la toalla y se envolvió torpemente escurriendo agua y jabón. Lo buscó por toda la casa, pero no dio con él, se había ido.
Regresó a su cuarto y se sentó en el borde de la cama, seguía envuelta en la toalla y suspiró al ver como mojó todo el piso al buscarlo por toda la casa.
-Se ha ido- dijo bajito, entre contenta, aliviada y un tanto triste -, estúpido sensei, ni me agradeció- y regresó al baño a quitarse el jabón y shampoo.
Fue solo minutos después cuando Sakura se enteró de que estaba en un error, bueno, en dos; minutos después, cuando salió, encontró una nota en el espejo del baño aún húmeda por el vapor.
Primer error: ¡Tuvo la gentileza de despedirse y agradecerle!
En la pequeña nota le agradecía sus atenciones y se disculpaba por marcharse alegando no querer sacarla del baño, aunque eso no evitó que fisgoneara un poco (como comprobaría más adelante) y, mientras ella se bañaba, escribiera la nota con ayuda de un labial suyo, que por cierto era bastante costoso y le gustaba mucho y dejó inservible.
-Estúpido ninja copia.
"Gracias por tus cuidados, por lavar mi ropa y bañarme…"
Segundo error: ¡Si recordaba el baño!
Roja, apenada y temblorosa siguió leyendo hasta que, finalmente, la nota le pareció insoportable.
"…nunca estuve tan limpio en mi vida."
La arrancó con rabia y la enrolló tantas veces que terminó como una pequeña pelota de papel que tiró en el cesto de basura.
-Estúpido ninja copia.
Pero después recordó que aún le faltaba un poco por leer y tuvo que sacarla y extenderla.
Sus ojos abiertos y sus mejillas rojas se encendieron como carbones al terminar de leer y darse cuenta, o recordar algo.
"Por cierto, bonito lunar"
Sólo tenía un lunar.
-0-0-0-0
Saludos desde Sinaloa, México.
Hola:
Aquí publicando el abecedario que nunca terminé, me quedé en la letra "S", así que "t, u, v, w, x, y, z" están disponibles, las reglas están descritas en la nota original de abajo, y la verdad me da pereza volver a escribirlas.
Saludos!
Nota Original:
Pues una vez más molestándoles con mis historias. ¿Adivinen qué?, ya tenía los cambios en la y cuando voy a darle "save" que se me desconecta el internet y pierdo las modificaciones ¬¬# (que eran muchas porque el word de mi cuñado NO sirve, ahorita estoy en el bloc de notas u_ú), si, ríanse, pero a que no es divertido cuando les pasa a ustedes, eh?
En fin, en la nota de autora original les decía sobre esta idea del abecedario que mencioné en "Motivo", serán una serie de oneshot, viñetas, drabbles, AU , con secuencia o no, un collage desastroso xD...
Eso dependerá de lo que ustedes quieran, porque si, la intención que tengo con estos fic es una especie de interactividad entre ustedes y yo xD, ya tengo las letras B, C y D, pero pueden proponer las que gusten con la palabra que gusten, así mismo pueden poner una frase o recomendaciones de lo que más o menos les gustaría ver, incluso tal vez pueda poner algo de mis fics anteriores, no lo sé, eso dependerá de lo que se me ocurra en los momentos de ocio xD...
En fin, espero que les guste la idea y me dejen su parecer, porque ando deprimida T_T y sus comentarios me dan animo (y es en serio T_T)!
El fic será un breve descanso porque a mis jefes se les ocurrió cambiarme todo de nuevo y tendré mucho trabajo mientras me adapto, una vez más, a los cambios...Gusto en saludarlos y espero verlos pronto, por favor, déjenme sus comentarios y denme sus recomendaciones y críticas, que andamos escasos de creatividad, creo que no pondré muchas notas…y bueno, saludos y Dios los bendiga.
Hasta pronto.
