Se suponía que el leopardo de las nieves había cambiado. Sobre todo después de las historias que la propia Tigresa le contó acerca de los sucesos de GongMen. Algo que solo contradecía lo que Po sospechaba. Tal vez se corrompió en el mundo de los espítitus. Tal vez siguió los pasos de Kai y había sido segado por el poder una vez más. Sin embargo, esto solo sería meras especulaciones.
Po llegó a su destino después de días de viaje. Heladas cumbres donde la nieve soplaba constantemente. Un lugar donde sería ¨imposible que una simple huella hubiese dejado su marca.¨ Sin embargo, el desastre estaba presente por todos lados. Po tuvo que examinar todo a detalle, pero no pudo encontrar nada.
Ya adentrada la noche, Po no tuvo más remedio que prepara un fuego y cocinar algo para comer. Se estaba preparando una buena ración de dumpling al vapor, cuando un ruido captó su atención.
Po se dió la vuelta, pero nada llamó particularmente su atención. Miró a todas direcciones, pero no lograba ver nada. Entonces, lo escuchó una vez más. Un sonido extraño, como si alguien se estuviese quejando de algún dolor.
Po avanzó lentamente, atento a cualquier peligro inminente. No sabía si se trataba de alguien hostil, así que era mejor estar preparado. Pero su cautela se convirtió en temor cuando vió a un minero casi sepultado por una gran cantidad de escombros.
Minero: - A... yuda... - Fue todo lo que pudo decir al verlo.
Po: - Resiste... -
Po miró los escombros sobre él. Era un minero fuerte, motivo por el cual aún seguía con vida, pero bajo escombros más cercanos pudo ver la escalofriante escena de varias manos y pies que salían de las toneladas de piedra que lo sepultaban. Al menos diez muertos a su vista... ¿Quién sabe cuantos más podrían haber bajo esos rocas?
Con un movimiento de su báculo, Po dibujó un carácter que se materializó como una estela de Chi, la cual se concentró sobre su puño al darle un potente golpe sobre la piedra que la rompió en mil pedazos. Tiempo suficiente para tomar al minero herido y sacarlo de allí antes que otros escombros cayesen por su propio peso.
Po llevó al minero hacia su fogata, donde pudo curarlo con su chi y aliviarle el dolor, pero esa pierna derecha rota necesitaría atención médica obligatoriamente. Pero al menos con el poder del chi el dolor había disminuido, y los dumpling que Po le ofreció saciaron su maltratado estómago.
Po: - ¿Qué pasó? -
Minero: - Yo... No lo se con claridad. Lo vimos... Lo vimos... Era él... Tai Lung... Nunca olvidaría ese rostro. No sabemos como... vero estaba vivo... O eso pensaba. -
Po: - ¿Qué quieres decir? -
El minero se veía claramente afectado. Como si estuviese usando todas sus fuerzas para tratar de recordarlo todo a detalle. Pero con su debilidad y cansancio eso resultaría casi imposible.
Minero: - No sabría decirle con claridad... Tai Lung arrasó con todo... Vino con un ejército de... reptiles de algún tipo y se llevó todo nuestro acero... Luego... lo redujo todo a cenisas. -
Po: - ¿Ejército de reptiles? ¿Qué tipo de reptiles? -
Minero: - Eran... lagartijas... algo similar... no sabría decirlo... Muchos quedamos atrapados... No logramos sobrevivir... Yo... Yo pensé que moriría... allí... -
El minero no pudo contener sus lágrimas, ahora que podía respirar tranquilo y sabiendo que viviría un día más en este mundo. Po apoyó su mano sobre su hombro para intentar calmarlo. Para que descansara y recuperase las fuerzas. Pero aún tenía algo más que contar.
Minero: - Entonces... lo vi... No se que pasó... pero Tai Lung se... se transformó... -
Po: - ¿Se transformó? ¿Cómo...? -
Minero: - No lo se... Mi vista estaba afectada tras el impacto de los escombros... Donde antes estaba un leopardo grande y fuerte ahora era... un ser... pequeño... otro reptil creo... pero diferente... No... no pude verlo... Lo siento. -
Po: - Está bien... Esta bien. Descansa por ahora... Mañana en la mañana partiremos al Valle de la Paz. -
Fue una larga noche. Una noche en la que Po apenas pudo dormir, pues su mente estaba sumida en sus pensamientos. ¿Cómo es posible que Tai Lung simplemente se transformara? Llevar un disfraz es una cosa... pero cambiar de estatura y complexión era algo completamente diferente... Magia en el mejor de los casos.
Eso no tenía el menor sentido... En lo más mínimo... No puede meter un metro cúbico de grano en un recipiente para la mitad... No puedes meter el agua de un rio en un solo vaso... No puede meter un pie grande en un zapato pequeño...
''Cada paso deja una huella... Sin importar lo pequeña que sea.''
De pronto, las palabras de esa ladrona vinieron a su mente, como si fuese un... mensaje... una pista. No era mera coincidencia... Eso era seguro.
(Lo siento gente... Pero literalmente no se me ocurrió nada mejor para conectar todo esto. Yo aún me estoy cuestionando como unas huellas resistieron a una tormenta de nieve...)
Una semana después, prisión del Valle de la Paz.
Zorra: - Oye... guardia... Cuentame una historia... Vamos, no seas aburrido. -
Guardia: - Podrías callarte por cinco minutos... Eres desesperante. -
Zorra: - Ahhh. Pero que aburrido... Prefiero ver una piedra moverse a tener una conversación contigo. -
Guardia: - Si no te callas ahora mismo juro que te... -
Po: - Eso no será necesario. - Interrumpió de pronto.
Guardia: - Guerrero dragón... Mis disculpas. -
Zorra: Eh gordito... ¿Qué ocurre? ¿Acaso me estrañabas? -
Guardia: - Oye... Más respeto al gran maestro. ¿O quieres que te corte la lengua? -
Po: - Eso no será necesario... ¿Por que no me deja a solas con la prisionera un momento? -
Guardia: - Por supuesto, señor. -
Zorra: - Uh... Pero que obediente. -
Guardia: - Tendrías que ser muy idiota para intentar algo... -
Y así, el guardia salió de la prisión, dejando a Po y a la intruso en completa soledad.
Po: - Muy bien... Empieza a hablar. -
Zorra: - Mmmm... No se de que estás hablando. -
Po: - No estás en posición de jueguitos absurdos... Será mejor para ti si coperas. -
Zorra: - ¿Y yo que gano? -
Po: - Reducción de sentencia... ¿Quien sabe? Tal vez una comida decente. -
Zorra: - Wao... Eso si que es una oferta. - Dijo con ironía.
Po: - Mira... No tengo tiempo para ti... Tai Lung está allá afuera matando inocentes... Así que comienza a hablar... O yo te haré hacerlo. -
Zorra: - Tal vez... O... Tal vez ella quiere que creas que era Tai Lung. -
Po: - ¿De quién estás hablando? -
Zorra: - La emperatriz del disfraz. Capaz de tomar cualquier forma, de imitar cualquier figura. La maestra del engaño. La escamosa mentirosa de mirada luminosa... Estoy hablando de... la Camaleona. -
Po: - ¿Es en serio? Parece un chiste de mal gusto... Al menos los otros villanos a los que he enfrentado no se llamaba por su especie... - (Joder como disfrute escribir esta frase XD)
Zorra: - No... Es en serio. - Po solo pudo suspirar al respecto.
Po: - Muy bien... ¿Quien es esta... Camaleona? -
Zorra: - Tan solo la cambia formas más poderosa. -
Po: - Mmmm... Eso podría explicar algunas cosas... ¿Y cómo es que sabes de eso? -
Zorra: - Lo escuché por ahí... En los bajos mundos la información es muy valiosa. -
Po: - Y si tanto saber... ¿Por qué esta... Camaleona... tiene algún problemas conmigo o con el Valle de la Paz? -
Zorra: - Muy buena pregunta... ¿Por qué no le preguntas a ella? -
Po: - Muy astuta... ¿Y como encuentro a esa tal... Camaleona? -
Zorra: - No es alguien a quien puedas encontrar... A menos que conosca a alguien... informada. -
Po: - Y déjame adivinar... Tu eres ese alguien. -
Zorra: - Ya lo tienes, gordito. -
Po: - Mmmm... Está bien. -
Zorra: - ¿En serio? -
Po: - Si... ¿Que tiene? - Decía mientras abría la jaula.
Zorra: - Pues no se... Pensaba que diría que no o... -
CLANK. Las palabras de la Zorra se callaron cuando un extraño sonido retumbó en la sala, y ahora un mecanismo extraño rodeaba las manos de la ladrona.
Zorra: - Auch... Eso duele. -
Po: Las esposas de 8 puntos de acupuntura... Son impresionantes sin lugar a dudas.
Zorra: - Oye Zorra: - Oye... ¿No crees que es demasiado? -
Po: - ¿Parezco tan tonto para creer que confiaría en tí? -
Zorra: - Yo igual no he dicho que te ayudaría. -
Esa era una clara provocación, una de la que ella rápidamente se arrepentiría. En un movimiento imposible para su vista, Po levantó su báculo y apuntó el extremo filoso directamente al ojo de la ladrona, al mismo tiempo que mostraba un claro desprecio por su actitud.
Po: - Escúchame bien... Vas a ayudarme... te guste o no... Si lo hacer... Te garantizaré un trato más justo en prisión... Si no... Será lo último que harás... ¿He sido claro? -
La ladrona ni siquiera tuvo el valor para hablar. Sus ojos se abrieron como platos ante la idea, si saber que tan atemorizante podía llegar a ser el Guerrero Dragón si se lo proponía. Lo mejor sería hacerle caso y seguirle sin protestar. Y así lo siguió fuera de prisión, donde la maestra Víbora esperaba al par con una manta y un sombrero.
Víbora: - Veo que quiere cooperar. -
Po: - Si... Fue una negociación difícil. -
Zorra: - A eso yo no lo llamaría una negociación. -
Víbora: - Ya escuché lo que hablaron... Solo ten cuidado ¿Si? -
Po: - Tranquila... No haré nada estúpido - Decía mientras se ponía la capa alrededor y el gorro. De forma tal que ocultara completamente su indentidad.
Zorra: - ¿Es necesario todo eso? - Preguntó con ironía.
Po: - ¿Para enfrentarme a alguien que me conoce y que yo no soy capaz de reconocer? Si... Definitivamente... Además... No puedo manchar el nombre del Guerrero Dragón de esta manera. -
Zorra: - Ese es un buen punto. -
Y tras despedirse, Po y la ladrona partieron hacia tierras desconocidas. Tierras de pillaje y mentiras... Tierras donde el destino tendría una importante lección que enseñarle al Guerrero Dragón.
Aún hay esperanza XD
