Scorpius Malfoy, el chico que amó

MayaPlagga97

El paso de Scorpius Malfoy por el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería debería ser tranquilo, sin sobresaltos, pero el nuevamente agitado mundo mágico lo acechará, arrastrándolo junto a su amigo Albus Potter y su archienemiga académica Rose Weasley hacia un vórtice de peligros e incertidumbres.

El mundo mágico ya no es el pacífico lugar post-guerra en el que Scorpius y sus amigos nacieron y una organización misteriosa acecha a la guardia de aurores y a la mismísima ministro de magia, Hermione Granger, dejando un puñado de muertos y desaparecidos. Y como si todo esto fuera poco, se suma el inexplicable comienzo de una atracción prohibida hacia Rose Weasley, una atracción que parece crecer cada vez más en su pecho, encerrando su corazón en un rosal enredadera lleno de espinas.

Por un lado, el peligro inminente en el mundo mágico. Por el otro, el peligro de enamorarse perdidamente de Rose Weasley, esa chica molesta que parece odiarlo y que, sin duda, será su perdición.


NOTA DE LA AUTORA:

Hola! Soy Maya Plagga y te doy la bienvenida a mi primer fanfiction ¡Qué emoción!
La verdad es que hace muchos años que vengo soñando despierta con esta historia (¡Desde hace casi 16 años ya!)
Comencé a soñar en esta historia en el momento exacto en que leí esa parte del epilogo de 'Harry Potter y las reliquias de la muerte' en la que Ron le dice a Rosie que siempre sea enemiga de Scorpius Malfoy.
Quiero advertirte que esta historia NO cumple con el canon de Albus Potter y el niño maldito y que es un SCOROSE.
También quiero advertirte que este es un fanfic LARGO, con mucho lore y drama, y mucho slow burn. Abarca muchos años ¡Ten paciencia!

También toco temas sensibles como imágenes graficas de violencia, problemas mentales, perdida de padres, etc.
Este fanfic SIGUE EN PUBLICACIÓN hasta que yo diga lo contrario, cualquier cosa voy a avisar.
El mundo de Harry Potter y sus personajes pertenecen a J.K. Rowling, no a mí. Yo solo cree algunos personajes.
¡Espero que disfrutes de esta historia tanto como yo disfruté soñándola!
¡Feliz lectura!


Tags de temáticas que contiene la historia:

Enemies to Lovers

Enemies to Friends to Lovers

Slow Burn

Family Drama

Smut

Fluff and Smut

Fluff and Angst

Angst

Mutual Pining

Amortentia Potion (Harry Potter)

Scorpius Malfoy Needs a Hug

And he'd do anything for one from Rose

Cinnamon Roll Scorpius Malfoy

Draco Malfoy Redemption

Canonical Character Death

Post-Traumatic Stress Disorder - PTSD

Trauma

He'd do anything for Rose

POV Scorpius Malfoy

Not Harry Potter and the Cursed Child Compliant

Harry Potter Next Generation

Forbidden Love

Romantic Angst

Loss of Parent(s)

Como la música es esencial en este fic... ¡Hice una playlist de Spotify! Más info en mi perfil.

Este fanfic también está disponible en AO3! Allí está el link a la playlist de Spotify.


Capítulo 1

Primer año: El comienzo

Septiembre de 2017.

Mansión Malfoy


No podía ser.

Scorpius se movió lentamente entre las sábanas de hilo, tirantes y pesadas bajo la manta, queriendo que las horas volvieran a retroceder. Giró de un lado de su cuerpo al otro, recostándose en el otro extremo de la cama enorme. Tal vez, si cerraba otra vez los ojos y volvía a dormir, las horas retrocederían y él volvería a estar a punto de acostarse a dormir. Cerró los ojos con fuerza, reemplazó la oscuridad de la habitación por la del interior de sus propios ojos y se esforzó por volver a dormirse durante lo que le pareció una eternidad, pero fue imposible. No se perdió nunca en el sueño, no volvió a dormirse. No pudo.

Era su primer día en Hogwarts.

Inquieto, se movió nuevamente y quedó recostado sobre su espalda, abrió los ojos y observó el techo blanco entre las tinieblas de la habitación hasta que el fuerte sonido de las puertas de madera de doble hoja abriéndose violentamente lo sobresaltaron. El estallido de color anaranjado de la luz de una vela inundó la sala cuando su madre entró al cuarto, formando intrincadas formas con su sombra en las paredes. Desde la pintura colgada, el bisabuelo de Scorpius, Abraxas Malfoy, frunció los labios y cerró los ojos ante la repentina luz.

—¡Maldición, mujer!

Astoria lo ignoró y se dirigió hacia el ventanal, dejó el pequeño candelabro con la vela en el escritorio y abrió las persianas de terciopelo verde oscuro de un tirón.

—¡Despierte, conejito! ¡Es hora de levantarse! —le dijo, plantándose frente a su cama.

Scorpius movió una mano hacia su rostro, frotándose los ojos.

—Levántate, que Edwina preparó tarta de nuez especialmente para ti por su primer día… —siguió ella, frotándole los pies a través de la colcha con cariño.

Scorpius se sentó en la cama. Desde la ventana, entró la primera claridad de la mañana de septiembre, golpeando contra la gran araña de cristal del techo y arrancándole destellos de luz brillante que salpicaron las paredes como estrellas en el cielo oscuro. Su madre se movió por el cuarto y abrió el armario, sacó de adentro una túnica negra pulcramente planchada y la dejó sobre la cama de su hijo. También sacó unos zapatos negros. Scorpius abrió la cama y se levantó, perezosamente y muy lento, para comenzar a quitarse el pijama y reemplazarlo con la túnica y los zapatos. Se sentó en el escritorio y su madre le cepilló el cabello con el peine de plata, como siempre, muy delicadamente, acariciando su cabeza y dándole cosquillas. Aplicó también algo de gomina con sus manos para que su cabello quedara peinado e inmóvil hacia atrás.

Lo de todos los días, solo que ese no era un día cualquiera. Ese era el primer día de Scorpius Malfoy en Hogwarts, un día que todavía casi no comenzaba y él ya quería terminar.

No pasó mucho tiempo hasta que Scorpius estuvo listo y bajó las escaleras enormes y frías mármol blanco, atravesó las galerías bajo las miradas de los bustos de mármol de varias generaciones de familiares Malfoy. Por el rabillo del ojo, vio a un fantasma ceniciento esconderse en una de las habitaciones de un corredor cuando él pasó caminando, pero no le importó. Estaba acostumbrado, había muchos fantasmas en la mansión Malfoy.

Llegó al gran comedor y su padre ya estaba sentado comiendo mientras leía El Profeta. Su madre, que había caminado con Scorpius, se acercó a la mesa y tomó asiento, frente a un plato de comida ya comenzado, y se metió un bocado en la boca, con su buen humor usual. Scorpius se sentó cerca de su madre y se quedó momentáneamente feliz al ver que ella decía la verdad, porque sobre el mantel de hilo bordado había una inmensa tarta de nuez que le llamaba para que la comiera. Al mismo tiempo, una tetera de porcelana tintineaba y volaba para servirle un poco de té a Scorpius.

Se apuró a servirse una porción de la deliciosa tarta.

—Buenos días, hijo —lo saludó su padre, Draco.

—Buenos días, padre.

El salón se inundó de un ensordecedor silencio y Astoria se debatía sobre si sacarle conversación o no a su hijo.

—Entonces…. —dijo ella, rompiendo la quietud —, ¿cómo dormiste?

—Dormí bien.

El silencio se desplegó, otra vez, en el comedor mientras Scorpius se dedicaba exclusivamente a beber té y comer la tarta, intentando no pensar en Hogwarts.

—¿Estas emocionado por empezar a estudiar en Hogwarts? —dijo su madre, y Scorpius dejó de comer.

—Oh, sí. Estoy muy emocionado. Realmente emocionado por empezar.

Era totalmente mentira. No quería ir, era lo último que quería hacer. En realidad, Scorpius quería quedarme en casa, estudiar desde la Mansión Malfoy.

—Será lindo, conejito —lo animó ella, con aire esperanzado—, harás muchos amigos y…

Astoria dejó de hablar, hizo una pausa mientras su hijo la observaba directamente y su esposo, Draco, los seguía encubiertamente, desde detrás del borde del papel.

—Hey, conejito —le susurró Astoria a Scorpius, con aire de confidencia, mientras sacó algo de debajo de la mesa y lo empujó con su mano hacia él.

Era una pequeña bolsa de caramelos de colores chillones.

—Yo pienso que unos ricos caramelos son ideales para hacer nuevos amigos. Nunca falla.

En niño miró su rostro, que tenía una sonrisa rebosante de calidez maternal y que logró que la tensión de sus hombros se relajara, momentáneamente.

Le devolvió la sonrisa.

—Gracias, mamá.

—Haz muchos amigos por mí. E intenta divertirte todo lo que puedas, Hogwarts será tu nuevo hogar a partir de hoy. Muchas cosas lindas te esperan.

Scorpius asintió, moviendo con sus finos dedos la bolsa de caramelos.

Haría buenos amigos por ella, Scorpius se lo prometió.