Cientos de reptiles custodiaban el palacio, ajenos a lo que realmente se estaba gestando en el interior, pero que carecía de importancia si la paga era lo suficientemente buena. El agua empapaba sus cuerpos, la brisa provocaba escalofríos en sus fríos y escamosos cuerpos, y un nerviosismo incomprensible se apoderaba de alguno de ellos. Entonces él apareció.
Aquellos que lo divisaron primero no entendieron que pasaba. Primero no veían nada, solo la entrada del palacio completamente vacía. Luego, la luz de un relámpago iluminó a una extraña figura. Una que a pesar de la corta distancia, la espesa cortina de lluvia no permitía definir con claridad. Misma figura que desapareció de sus ojos, cuando otro relámpago iluminó los cielos.
Aquellos que lo vieron tomaron sus armas de inmediato, mostrando claras señales de pánico mientras aquellos que no trataban de calmarlos y entender que pasaba. La imagen fue borrosa y efímera, pero claramente se trataba de algo peligroso. Algo que había vuelto del más allá clamando por venganza... Y en parte... Puede que tuviesen razón.
El caos se desató de una forma imposible. Los gritos de los caídos se oían a escasos metros, pero el ruido de la lluvia y la furia de la tempestad no permitía ver más allá de sus propias narices. La lluvia caía como una cascada sobre las rocas punzantes. El viento batía los mares y la tempestad en peligrosas ráfagas que querían arrasar todo a su paso. Las descargas eléctricas sacudían los cielos y los tímpanos, permitiendo a los pobres desdichados ver fragmentos de una carnicería.
Un relámpago detrás de otro. Una imagen de un espectro vengativo tras la otra. Imágenes difusas de un guerrero que debía estar muerto ahora se abalanzaba sobre ellos sin piedad, acabando con decenas de ellos en cuestión de segundos. Más relámpagos iluminaron los cielos, mostrando decenas de cuerpos volando por los aires, algunos cayendo al infinito vacío, otros sobre los muros del castillo. Algunos vivos... Y otros no tanto.
Era imposible saber qué pasaba, mucho menos poder descubrirlo solo con sonidos caóticos y flashazos de la realidad. Y tan pronto se desató el caos... llegó la tan esperada calma.
Los portones del castillo se abrieron lentamente. Desde el interior, se podía ver una figura que esperaba pacientemente a que las inmensas puertas culminaran su recorrido, mientras sobre su cuerpo seguía cayendo el torrente constante de lluvia, el viento sacudía su kimono y pelaje, y a su espaldas se oía el retumbar de los truenos y se veía la luz cegadora de los relámpagos.
Po avanzó lentamente y llegar a su destino fue solo cuestión de segundos Po avanzó lentamente y llegar a su destino fue solo cuestión de segundos. Aquella enorme cámara circular donde fue traicionado y capturado, ahora tenía un aspecto diferente. Un aire pesado aclamaba todo el lugar, mientras el panda veía con pesar a aquellos que no deberían estar vivos enjaulados tras decenas de esos barrotes mágicos. Aquellos cuyo descanso eterno había sido profanado.
Gongzhú: - Eres difícil de matar, debo admitirlo. -
La voz de la reptil resonó en su mente y en la cámara. Po centró su mirada al frente, apuntando sus ojos coléricos a la responsable de todo esto. Aquella que portaba en su mano el Báculo de la Sabiduría y le devolvía la mirada desafiante.
Po: - ¿Qué les has hecho? -
Gongzhú: - Nada que no me pertenezca por derecho. -
Po: - ¿Por derecho? -
Gongzhú: - El derecho del más fuerte. Algo que muchos me dejaron muy en claro cuando era una... idiota... una cría llena de ilusiones... Tan patética. -
Po: - ¿Y crees que ahora tú posees ese derecho? -
Gongzhú: - Ahora soy la más poderosa entre todos. Como incontables reyes y figuras de renombre antes que yo. Aquellos que se hicieron con el derecho de hacer lo que quisieran solo porque tenían el poder de hacerlo. Pero ahora yo tengo el poder... El poder de poder forjar este mundo a mi voluntad... Será perfecto. -
Po: - No me complace ser aquel que deba detenerte. Pero tu voluntad no puede ser impuesta sólo porque poseas el poder de hacerlo. Devuélveme el báculo... Y termina con esto de una vez por todas. -
La camaleona suspiró profundamente, mientras veía el valioso objeto de jade una vez más. Su mirada se perdió en su belleza, y un peculiar vacío se presentó en sus ojos. El mismo vacío interior con el cual miró al panda frente a ella.
Gongzhú: - Pensé que eras diferente... Pero al final solo buscas el poder tanto como yo. -
Po: - No... Yo solo busco hacer lo correcto. -
Gongzhú: - Si... Eso es lo que todos queremos. -
Esas fueron sus últimas palabras. Con una fuerza imposible para su cuerpo, Gongzhú tomó el Báculo de la Sabiduría con ambas manos frente a su pecho y lo partió a la mitad sin mucho esfuerzo. El sólido jade cedió antes esa fuerza tan basta, superando incluso a la cantidad ridícula de Chi que este portaba en su interior. Entonces, lanzó ambos fragmentos al frente, dejándolos rebotar un par de veces antes de detenerse justo frente al panda.
Po: - Vas a pagar por eso. Y no estoy siendo literal... -
El Guerrero Dragpon cargó de frente, alerta de cualquier movimiento que su adversario pudiese intentar. Gongzhú se mantuvo serena, manteniendo la pose de una dama de la corte mientras el imponente se acercaba cada vez más y más. Po ya la tenía a su alcance, con el puño cargado listo para derrotarla lo más rápido posible. Pero eso no pasaría.
De pronto, una magia oscura rodeó a Gongzhu, y un zarcillo de ese desmesurado poder impactó a Po justo en medio de su abdomen, lanzando al panda con una fuerza abrumadora contra una de las jaulas mágicas De pronto, una magia oscura rodeó a Gongzhu, y un zarcillo de ese desmesurado poder impactó a Po justo en medio de su abdomen, lanzando al panda con una fuerza abrumadora contra una de las jaulas mágicas.
?: - ¿Panda? ¿Estás bien? - Dijo la voz a sus espaldas.
Po: - ¿Maestro... buey? -
Buey: - Estás vivo... Eso es bueno. -
?: - Parece que tendrás que esforzarte un poco más, muchacho. -
?: - Es muy fuerte. Su magia negra combinada con nuestro Chi la hace demasiado poderosa. -
Po: - Maestro Cocodrilo, maestro Rino... Debo... Debo luchar. -
Rino: - Debes encontrar una apertura... Una ataque frontal no... -
Cocodrilo: - ¡Cuidado! -
Ante el grito del maestro, Po tuvo una milésima de segundo para esquivar otro ataque de magia que arremetió con una fuerza brutal contra la jaula del maestro Buey. De no ser por su resistencia y magia imbuida, los barrotes de metal se hubiesen hecho pedazos ante tal abrumadora fuerza.
Po tuvo que usar sus mejores dotes de agilidad, esquivando incontables ataques que se manifestaban como deformes brazos de oscuridad que emergían desde la sombra que rodeaba a Gongzhu. Ella, en cambio, se mantenía serena en el medio, sin mostrar la menor pizca de desesperación, aunque uno de sus ojos siempre estaba apuntando a su adversario. Como una mira que jamás pierde su objetivo.
Po logró encontrar una apertura en los ataques mágicos, y se adentró en la zona de peligro alrededor de la camaleona, pero cuando creyó ser capaz de poder alcanzarla, una pared de magia emergió del suelo, defendiendo a su invocadora y deteniendo a Po justo a tiempo. Quien tuvo que retroceder cuando uno de esos brazos intentó partirlo en pedazos con sus pronunciadas garras.
La pelea se tornó en una melodía repetitiva. Po hacía lo posible por conectar un golpe mientras huía de sus mortales ataques, pero ni siquiera su chi era capaz de atravesar la mortal magia de la camaleona. El Guerrero Dragón debía mantenerse en movimiento constante, consumiendo sus fuerzas para evitar ser alcanzado, mientras su oponente ni siquiera había movido una garra desde el inicio.
La superioridad de la camaleona no se hizo esperar. Los movimientos de Po eran más lentos de lo habitual. Sus dos peleas previas con el ejército de la camaleona habían drenado bastante de su energía así como en innecesario enfrentamiento con Zhen cuando intentó detenerlo. Además, ya no era un jovenzuelo, y la edad le estaba pasando factura.
Po tuvo que usar una cantidad bastante grande de su chi para bloquear un ataque que lo tomó de imprevisto. Algo que drenó bastante sus fuerzas, pero le dió unos segundos para recuperar el aliento mientras la camaleona parecía mostrar más interés en su combate. Sobre todo viéndolo arrodillado y bastante exhausto.
?: - No puedes derrotarla Po. Es demasiado fuerte. -Po giró la cabeza, solo para ver una figura encerrada que recordaba con peculiar cariño, y a otra no tanto.
Shen: - Hazle caso al leopardo, panda. Esta es una batalla que no puedes ganar. -
Tai Lung: - Reconoce tu límite. Debes retroceder y buscar una manera. -
Po: - No... No puedo retroceder ahora. Ustedes más que nadie saben que no puedo. -
Ambos sabían que tenía razón. Pero retirarse tendría un efecto igual de desastroso que simplemente morir allí. Uno mucho peor. Pero conocían al panda, y sabían que jamás daría la espalda a una situación así.
Shen: - Si sigues intentando lo mismo, no lograrás nuevos resultados. -
Po: - ¿Crees que no lo estoy intentando? -
Tai Lung: - El pajarraco tiene razón, Po... -
Shen: - ¿¡A quién llamas pajarraco!? - Gritó indignado.
Tai Lung: - ... Si quieres derrotarla, tendrás que usar otros métodos. -
Po suspiró profundamente. Sabía que tenían razón, pero ¨esos métodos¨ a los cuales el leopardo se referían tenían un alto precio. Un precio que Po debía pagar... Porque... Después de todo... Él era el Kung Fu Panda.
Po dió un pequeño salto, lo suficiente para que su cuerpo se quedara levitando mientras unía sus palmas, liberando cantidades imposibles de Chi de su interior, capaces de deformar la realidad misma Po dió un pequeño salto, lo suficiente para que su cuerpo se quedara levitando mientras unía sus palmas, liberando cantidades imposibles de Chi de su interior, capaces de deformar la realidad misma. Su cuerpo fue envuelto en un aura dorada, como si las propias aguas del flujo del universo revoloteaban a su alrededor. Su túnica negra tomó una vistosa coloración dorada, y sus manos, ojos y comenzaron a emanar una peculiar luz dorada, manifestación de la liberación de su propio Chi. Lo único que podía esperar, era que su cuerpo no se rompiera en pedazos antes de lo necesario.
Sin embargo, Gongzhú vió tal espectáculo y... quedó maravillada. Tanto demostración de poder era simplemente imposible, y una peculiar sonrisa se asomó en su rostro. Una sonrisa psicópata y expectante ante tal desafío.
La camaleona hizo lo mismo que el poderoso guerrero, desatando el chi que había hurtado combinado con su magia negra, alcanzando un estado divino similar al del Guerrero Dragón, pero el aura que la rodeaba era oscura y tétrica. Rastros de chi contaminados por la magia milenaria de podredumbre.
Esta... Ya dejó de ser una batalla entre meros mortales.
