Gongzhu no tuvo tiempo siquiera de procesar lo que estaba pasando. Ahora, una colosal criatura se alzaba a sus espaldas mientras se giraba lentamente... Esa era... Zhen... Esa titán colosal tan grande como ella era su antigua pupila. Una colosal bestia canina de nueve colas sagradas.

El cómo o el porqué Zhen había mutado de tal forma era todo un misterio El cómo o el porqué Zhen había mutado de tal forma era todo un misterio. Tal vez un capricho del destino, tal vez porque su cuerpo no estaba entrenado para ser capaz de controlar el chi a su voluntad. Pero el resultado fue simplemente... hermoso.

Las colosales monstruosidades chocaron. Dos fuentes de poder descomunales. Una hecha de magia negra y chi corrompido... Otra poseedora que un chi puro y limpio. Una batalla eterna entre el bien y el mal... Un equilibrio perfecto. Una visión... una profesía que se repite cada generación. Una luz de bondad en la más maliciosas de las almas, y un rastro de oscuridad en las almas más generosas.

La forma celestial de Zhen y la monstruosidad que era Gongzhu se batieron en un violento duelo de fieras titánicas La forma celestial de Zhen y la monstruosidad que era Gongzhu se batieron en un violento duelo de fieras titánicas. Las habilidades que la camaleona había aprendido de los maestro no le servían de nada, pues ahora tenía que enfrentarse a alguien que se le comparaba en poder, pero cuyas técnicas sucias y fintas precisas la dejaban fuera de combate.

Las colas de Zhen parecían moverse a voluntad, como látigos que azotaban a la monstruosidad sin que esta pudiera hacer mucho más que defenderse. Pero el tiempo era limitado, y la propia Zhen podía sentirlo. Ese estado no sería duradero.

Con una ferocidad salvaje, los colmillos de la Zorra de Nueve Colas se clavaban en la piel escamosa de la quimera que era Gongzhu. Cada mordida, cara rasguño, cada golpe parecía drenar de la camaleona ese fétido chi contaminado con magia oscura, como si estuviese liberando el poder que adentro se concentraba.

Po no podía hacer más que ver a un lado, moviéndose solamente lo necesario para evitar que algún fragmento de techo o escombro cayese sobre su cabeza. El opulento castillo fue incapaz de mantener su integridad ante la fuerza de las titanes. Cuya pelea alertó a toda la ciudad de Juniper.

Ahora, sobre la montaña que se alzaba sobre la ciudad, un ente dorado y brillante se batía contra un ser oscuro y maligno. Una batalla campal que aterró el corazón de todos aquellos que los miraban, pensando que se trataba de una batalla legendaria entre dioses y demonios. Y en parte... no estaban del todo equivocado.

En una frenética embestida, Gongzhu cayó sobre el suelo, aplastando los pocos fragmentos del castillo que aún quedaban en pie. Su cuerpo débil y cansado no fue capaz de mantener esa forma, y volvía a tomar su aspecto de reptil mientras todo ese chi y magia escapaban de su cuerpo. No podía negarlo. Había sido derrotada y no podía hacer más que apretar los diente ante la impotencia.

Su mirada se alzó ante el ser dorado que poco a poco descendía, pero que cayó desfallecido tan pronto tocó el suelo con las patas. Zhen no fue capaz de mantenerse conscience, ahora que sabía que había logrado detener a su mentora. El alivio de la carga cayó de su cansado cuerpo, y cayó en un profundo sueño mientras esa abrumadora cantidad de chi se disipaba en el viento.

Todo se volvió un silencio sepulcral. La calma después de la tormenta. El polvo apenas dejaba ver a unos metros y respirar se hacía casi imposible. Gongzhu miraba a Zhen, desfallecida a poco metros de ella, afligida y dolida que el único ser de que amó en este maldito mundo la había traicionado... No era justo... ¿Por qué?

Entonces lo sintió. Pisadas lentas y serenas que cada vez se hacía más fuerte. Algo se acercaba, y Gongzhu vió una sombra atravesar el polvo y caminar hacia ellas. La sombra de aquel al que culpaba de todo esto.

Gongzhu: - Tu... - Dijo con una voz cargada de ira.

Po se acercó al dúo, y simplemente le dedicó una mirada vacía a la reptil. Una mirada que incluso parecía expresar incluso... lástima. El panda se acercó a Zhen, y al ver que estaba en buen estado de salud, la dejó descansar mientras se acercaba a la causante de todo esto.

Gongzhu no era capaz de moverse siquiera. Su cuerpo estaba tan cansado y herido que solo era capaz de alzar la mirada para encarar al panda que se lo arrebató todo. No mostraría debilidad ante él... aunque no fuese capaz siquiera de hacer algo al respecto.

Po se agachó, y su imponente forma logró intimidar a la Camaleona un poco. Los dedos del panda hicieron unos extraños movimientos, y dibujaron en su frente un extraño símbolo que se materializó como un trazo de chi puro.

(Quig - Significa claro o pureza)
(Quig - Significa claro o pureza)

De pronto, algo extraño pasó en el cuerpo de Gongzhu. La camaleona sintió como si una prensa comprimiera su estómago, provocándole un severo dolor que la obligó a retorcerse. Pasaron un par de segundos, y un grito escapó de su boca, mientras estalas de magia oscura escapaban de su cuerpo como un fantasmagórico espectáculo de magia negra.

Gongzhu: - ¿Qué...? ¿Qué me hiciste? - Preguntó casi desfallecida.

Po: - Limpié tu cuerpo de las impurezas. Ya no serás capaz de usar tu magia negra. -

Ante tal comentario, la mirada de la camaleona se tornó distante y vacia. Sus dientes se apretaron de la impotencia y una lágrima escurrió de sus ojos.

Gongzhu: - Me... Me lo has quitado todo... Mi futuro... Mi aprendiz... Mi magia... Eres como esos maestros bastardo de Kung Fu... Hipócritas y egocéntricos... Que nunca creyeron que fuese capaz de lograrlo. -

Po: - Este resultado solo es la culminación de tus acciones. No negaré tu pasado... Pero eso no justifica tus acciones. -

Gongzhu: - Yo... Yo solo quería ser aceptada... Que mi familia me aceptara... Que dejara de verme como una... una verguenza. - En este punto, la camaleona estalló en llanto. - Pero al final... tenían razón... Soy una inútil... No sirvo para nada... Todos estos años... sacrificios y sufrimiento... en vano... Y el único ser que amé como una hija... me la arrebataste. -

Po: - Tu forma de afecto no fue la más acertada sin lugar a dudas. -

Gongzhu: ¿Y yo... que voy a saber? ¿Que voy a saber lo que es... un madre amorosa...? Yo nunca he... tenido eso... ¿Tu...? ¿Lo has tenido? -

Po: - No tuve una madre... Pero tuve dos padres. -

Gongzhu: - ¿En serio...? Cuanto te envidio. -

El silencio posterior fue abrumador. Po solo podía mirar a Gongzhu yacer sobre la dura roca, mientras sus ojos se perdía en el cielo estrellado que poco a poco se le rebeleaba a medida que el polvo se disipaba, y cuando la última lágrima escurrió por su mejilla... Habló.

Gongzhu: - Guerrero Dragón... -

Po: - ¿Que ocurre? -

Gongzhu: - Cuida a Zhen por mi... Por favor... Se que no tiene un buen pasado, pero incluso dentro de esa fachada que porta tiene un corazón demasiado grande para este mundo tan cruel. -

Po: - Eso... Ya lo había descubierto... No hace mucho. -

Gongzhu: - Me... Me alegra escucharlo... Po. - Que lo llamase por su nombre llamó su atención. - Acaba con este... Por favor... Ya no quiero seguir seguir con esta farsa... Ya no quiero seguir mintiendome a mi misma y al resto... Solo... Quiero descanzar. -

Ante tales palabras, Po dejó escapar un largo suspiro, mientras Gongzhu cerraba sus ojos, esperando un final no muy desagradable. Po tomó varios segundos para meditar al respecto, tratando de entender el porqué todo esto ocurrió en primer lugar. Todo era tan... ridículo... Que le era imposible no sentirse molesto al respecto.

Po: - No... Tengo una mejor idea. -

Siete meces después:

Una maestra esperaba serena en atardecer desde la pilastra frente al Salón de lo Héroes. Un suave viento del sur bailaba alrededor de su cuerpo con dulzura y sutileza, mientras con hermosa gracia batía los lazos que colgaban sobre su cabeza.

La maestra Víbora esperaba con deseo el regreso de su amado, y estos siete meces había sido una eternidad. Pero no hacía mucho tiempo recibió esa tan esperada carta, y grande fue su emoción al ver la silueta de su amado Po que poco a poco se alzaba desde las escaleras del Palacio de Jade.

Vibora: - Bienvenido a casa. - Dijo con genuina felicidad.

Po: - Es... Esto... Estoy en... casa... Uff... Escaleras... - Decía agitado.

Víbora: - Ji ji... Nunca te adaptaste... -

Po: - Y creo que nunca me adaptaré. -

Zhen: - Maestro... Estoy... muy... cansada... - Decía la zorra que apenas podía seguirle el ritmo.

Zhen apenas tenía fuerza cuando llegó a la punta de la escalera, y cayó sobre sus rodillas tan pronto llegó al último escalón. Y no era la única.

Gongzhu: - Demonios... Esto fue... desesperante. -

Víbora: - Se demoraron más de lo previsto. -

Po: - Bueno... Limpiar la corrupción de Juniper no fue tarea sencilla. Pero al final logramos hacerlo. Por cierto, Tigresa te manda saludos... De no ser por ella nunca habríamos terminado. -

Víbora: - Me alegra oirlo. Le escribiré una carta lo antes posible... Entonces... Ustedes dos son las nuevas estudiantes. - Se dirigió a las recien llegadas.

Zhen: - Si... Si lo somos. -

Gongzhu: - Lo somos. -

Vibora: - Mmmm... Tal vez no fui muy clara... ¿¡USTEDES SON LAS NUEVAS ESTUDIANTES!? -

Ante el grito de la maestra, tanto la zorra como la camaleona se pusieron de pie, cuadrándose en pose militar como si se tratasen de dos reclutas. No se dejen engañar por la cara bonita y amable de Vívora, ella podía ser una instructora bastante exigente.

Gongzhu/Zhen: - Si, señora. -

Víbora: - ¡NO LAS ESCUCHÉ! -

Gongzhu/Zhen: - ¡SI, SEÑORA! -

Víbora: - Bien, a partir de ahora son estudiante de la academia del Palacio de Jade, y como tal deben estar a la altura. Ahora dejen esa pereza y vallan a adarle cinco vuelta al polígono. -

Zhen: - ¿Cinco? Estamos cansada del viaje. -

Víbora: - Es bueno saberlo... Pero que sean diez. -

Gongzhu: - ¿¡DIEZ!? - Exclamó en shock, dejando escapar una risa en el panda.

Po: - Ja ja... ¿No quería aprender Kung Fu? -

Gongzhu: - Si... Pero.. Pero... -

Po: - Nunca dije que sería un camino sencillo. -

Víbora: - ¡SEÑORITA GONGZHU! ¡MAS VALE QUE ALCANCE A ZHEN O TENDRÁ QUE DAR 15 VUELTA! -

Zhen: - ¡Sí... ! ¡Si, señora! -

Si se fue corriendo para tratar de alcanzar a la zorra, la cual ya estaba bastante lejos, mientras los dos maestros quedaron rezagados riéndose al respecto.

Víbora: - Parece que te dieron problemas. -

Po: - Uf... No tienes la menor idea. -

Víbora: - ¿Entonces...? ¿Crees que alguna de ellas pueda ser la próxima Guerrera Dragón? -

Po: - Mmmm... No lo se. -

FIN

Hola a todos. Como pueden ver, aquí termina esta peculiar adaptación que espero que les halla gustado. ¿Por qué el cambio de final? Simple... Pónganse a pensar y toda la trama se hubiese resuelto si a la Camaleona le hubiesen dejado entrenar Kung Fu de niña... Literalmente...

Además, quien sabe... Puede que incluso una Guerrera Dragón que sea capaz de usar Kung Fu y magia sea mucho más poderosa que Po... Los dejo pensando.

En fin. Espero les halla gustado, y de ser el caso, dejen sus comentario, su voto y compartan si creen que vale la pena. Nos volveremos a ver cuando se estrene Kung Fu Panda 5. XD