APARTAMENTO 5-12
Hola, hola
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de la gran sensei Rumiko Takahashi, pero la historia sí.
Disclaimer 2: Tampoco tengo los derechos de la canción sólo me baso en su letra, pero adaptándola para dar rienda suelta a mis locas ideas.
Gracias a todas y todos los que me dejaron un rewiew, me agregaron a favoritos y siguen esta historia.
Espero siga siendo de su agrado.
Comencemos.
Capítulo 4:
.
.
.
POV Kagome
Había comenzado la semana con una buena mañana en el apartamento. Sango y yo desayunamos algo ligero en la cocina. Cuando terminamos tomamos nuestras cosas y salimos de casa para tomar el ascensor, bajar y salir del edificio rumbo a la oficina.
Íbamos casi llegando a la puerta, cuando vimos que un hombre algo mayor, no muy agraciado entraba al edificio y nos veía con clara intención de acercarse a nosotras.
¡Oh vaya! ¿Qué tenemos aquí? Un par de jovencitas realmente hermosas – dijo al hombre cuando llego a nosotras – Me llamo Totosai Yoshida – extendió su mano para saludar - es un gusto que mujeres tan bellas como ustedes lleguen al edificio – continuó.
Buenos días, señor Yoshida – saludó Sango extendiendo su mano.
El viejo la tomó y le dio un beso en el dorso, como alguien muy educado intentando ligar como un jovencito. Sango y yo nos miramos algo incomodas, sin saber cómo actuar.
¿Cuál es su nombre señorita? – pregunto el viejo Totosai.
Mi… mi nombre es Sango Taijiya – respondió algo nerviosa - mucho gusto, y ella es mi amiga Kagome Higurashi – mencionó ella señalándome.
¡Oh, pero que descortés soy!, pero es que quede prendado de la belleza de esta jovencita que me olvide de saludarla - soltó la mano de Sango con suavidad y la extendió ahora hacia mi - señorita Kagome mucho gusto– besó mi mano al igual que con Sango.
Igualmente, señor Yoshida – respondí nerviosa e incómoda.
Oh linda dejemos las formalidades de lado, pueden llamarme Totosai – tratando de sonar casual y juvenil - ahora bien ¿qué les parecería ir a mi casa a tomar un café? – preguntó el viejo sin ninguna vergüenza, esto sí que era realmente descascarado ¿invitarnos a su casa? ¿qué clase de mujeres creerá que somos?
Sango me miró buscando como escapar, leyó en mi mirada que no tenía la más mínima idea de cómo batear al tipo sin ser demasiado groseras. La situación se estaba poniendo cada vez más tensa.
Hey, Totosai, viejo, ¿Cuándo aprenderás a no molestar a las jovencitas bellas del edificio? – se oyó una voz de un joven cerca de la puerta de salida.
Ambas giramos la cabeza para ver hacia la puerta y ver al hombre del que provenía aquella voz. El chico terminó de entrar al edifico y se dirigió hacia nosotras algo agitado, parecía que venía de ejercitarse fuera. Aunque por alguna razón me parecía algo familiar.
Vamos muchacho, entre tu amigo y tu no me dejan nada – respondió el señor Yoshida.
Es porque las chicas saben elegir muy bien, entre un viejo que las invita a su casa y alguien gentil que les pide una cita – dijo aquel chico con un tono algo arrogante y viendo principalmente a Sango.
Pero si ustedes no hacen nada y las señoritas los siguen como abejas a la miel – continuo el viejo.
Ya te lo dije mi amigo y yo somos irresistibles – seguía la conversación entre ellos, ignorándonos a Sango y a mí, por lo visto seguirían así por un rato más.
Nos dirigimos una mirada cómplice en la que ambas concluimos lo mismo, que era el momento de escapar de ese par de casanovas locos. Así lo hicimos comenzamos a avanzar pasando por un lado de ellos.
Oigan señoritas ¿A dónde van? – mencionó el joven interrumpiendo nuestra huía e impidiéndola.
Detuvimos nuestro avance, giramos a verlos quedando de espaldas a la puerta. Ellos caminaron unos pasos quedando demasiado cerca de nosotras.
Emmm, los vimos tan ocupados que no quisimos interrumpirlos para despedirnos – dije algo nerviosa por vernos atrapadas en la huida.
¿Despedirse? ¿no les interesaría tomar un café en mi apartamento, bellas jovencitas? – dijeron ambos.
Estábamos completamente sorprendidas. Ahora no sólo era el viejo Totosai, sino también aquel joven que había llegado a "rescatarnos" los que nos estaban coqueteando de una forma bastante incomoda. Nos miramos son saber qué hacer o qué decir.
.
.
.
POV InuYasha
Estaba terminando de arreglarme en el departamento. Tenía algunos pendientes en el trabajo, por lo que debía salir para poder terminarlos todos a tiempo.
En esta ocasión Miroku no iría conmigo puesto que había salido a correr temprano porque tenía que quedarse hasta tarde supervisando un proyecto, y no podría ejercitarse en la tarde como siempre lo hacíamos.
Bueno es mejor que me de prisa, antes que me llamen de la oficina – me dirigí a la puerta del apartamento.
Tomé las llaves y cerré la puerta al salir. Caminé al ascensor, esperé a que llegara. Cuando se abrió entré en el y aguardé paciente a que llegara a la planta baja. El elevador abrió sus puertas y en cuanto salí mi sorpresa fue muy grande.
Ahí estaba la chica azabache de espaldas junto con su amiga, siendo asediadas por el viejo rabo verde de Totosai. Era conocido por asechar a las jovencitas del edificio e invitarlas a su casa a tomar café. Mi molestia creció solo de imaginar que pudiera estar intentando algo con Kagome.
Estaba a punto de acercarme y darle su merecido, cuando vi entrar por la puerta del edificio a Miroku.
Hey, Totosai, viejo, ¿Cuándo aprenderás a no molestar a las jovencitas bellas del edificio? – le reclamó tratando de ahuyentarlo.
Vi como giraron su rostro de Totosai a mi amigo. Mientras tanto él llegaba a donde estaban los tres.
Vamos chico, entre tu amigo y tu no me dejan nada – ¿Qué fue lo que dijo ese viejo?
Es porque las chicas saben elegir muy bien, entre un viejo que las invita a su casa y alguien gentil que les pide una cita – En eso Miroku tenía razón, ellas saben reconocer entre lo que es bueno y un pervertido como Totosai.
Pero si ustedes no hacen nada y las señoritas los siguen como abejas a la miel – que puedo decir somos irresistibles, pensé con una sonrisa en el rostro.
Ya te lo dije mi amigo y yo somos irresistibles – vaya creo que él tonto y yo somos más parecidos de lo que creía.
Ellas se vieron por unos instantes para luego comenzar a andar sin que ese par a su lado se percataran de ello. En ese momento me asusté, pensando que una vez más perdía la oportunidad de acercarme a ella y conocerla.
Oigan señoritas ¿A dónde van? – suspiré al escuchar como mi amigo las detuvo en su huida, bueno creo que no es tan idiota como pensé.
Detuvieron su fuga girando hacia ellos, ambos caminaron tan rápido hacia ellas que no pudieron ver que las observaba a la distancia.
Emmm, los vimos tan ocupados que no quisimos interrumpirlos para despedirnos – dijo Kagome.
¿Despedirse? ¿no les interesaría tomar un café en mi apartamento, bellas jovencitas? – ¡¿qué dijeron?! Abrí mis ojos totalmente sorprendido por la desfachatez de esos dos.
¡Suficiente! Tenía que detener a esos dos locos.
.
.
.
POV Kagome
Oigan par de tontos ¿podrían dejar de molestar a las señoritas? – escuché una voz ronca detrás de los hombres que estaban frente a nosotras.
Cuando los pasos se acercaron hasta llegar a donde estábamos, casi me desmayo. ¡Era él! ¡Era el chico de mis sueños! Y llegaba como todo un caballero al rescate de una damisela. Sonreí al verlo, pero traté de contenerme un poco y no ser tan obvia.
Vamos amigo no seas aguafiestas – respondió el joven que nos rescató al principio.
Y llega el otro muchachito al rescate – dijo molesto el señor Yoshida.
No soy ningún aguafiestas Miroku, debes aprender a tratar con las damas del edificio – mencionó el apuesto peliplata, vi que el joven iba a decir algo, pero el recién llegado lo miró molesto y lo vi callar – Ahora tu viejo debes buscar mujeres de tu edad y dejar de lanzarte a las faldas de todas las jovencitas que se cruzan por tu camino – siguió ahora contra el otro sujeto.
Muchacho, pero si ustedes hacen lo mismo – contraataco el aludido.
Pero no de la forma tan descarada en que lo haces tú, Totosai – respondió el moreno defendiéndose.
Ese no es el tema, ¿vas a dejarlas en paz si o no? – volvió a preguntar el joven de ojos dorados.
Está bien, ustedes ganan, me iré y las dejaré en paz – dijo resignado el señor Yoshida – me voy a casa a desayunar y tomar ese café, solo como siempre – sentí algo de pena por él. Pero ni loca le seguiría el juego para que siguiera coqueteando con nosotras y menos ir a su casa.
Lo vimos caminar hacia el ascensor para subir a su departamento. Entonces fui consciente de que nos habíamos quedado los cuatro solos.
¿Están bien señoritas? – escuché su varonil voz nuevamente.
Eh... emmm… claro… si… es decir… ¡sí!, ¡estamos bien! – respondí tan nerviosa que hasta tartamudeé, quería morir de la vergüenza.
Muchas gracias… – vi que Sango ladeó su cabeza e hizo una pausa intencional para dar espacio para que ambos se presentarán.
¡Es verdad! – el moreno golpeó su frente - que mal educados somos, soy Miroku Ishida – extendió su mano hacia nosotras.
Sango y yo lo imitamos para saludarlo. Él tomó primero la mano de mi amiga y le dio un prolongado beso en el dorso, sin dejar de verla a los ojos. Pude darme cuenta de la atracción de Miroku hacia ella y también que mi amiga no era indiferente ante eso. Luego hizo lo mismo conmigo, pero mucho más rápido sin perderla de vista a ella.
¡Vaya! por primera vez no soy del interés de un chico, desde que llegamos al edificio. Eso no me decepcionó, al contrario, me alegro por mi amiga. Ya era hora que un chico fuera de su agrado.
Creo que las dos estábamos tan impactadas ante semejante muestra de caballerosidad que fuimos incapaces de articular palabra para presentarnos.
Y él es… – dijo el moreno.
Soy InuYasha Taisho – lo interrumpió el peliplata para presentarse.
¡InuYasha! ¡Su nombre era InuYasha! Por fin sabía cómo se llamaba el chico de mis sueños, por el que estaba suspirando desde que lo vi a la distancia. Ambas lo saludamos al igual que a Miroku, extendiendo nuestras manos. InuYasha tomó la mía antes que la de Sango y me besó en el dorso, como lo hace un auténtico caballero.
Me sentía flotar en las nubes, estaba viviendo lo que hasta hace unas horas eran solo sueños e ilusiones. Sin embargo, mis rodillas temblaron cuando su mirada dorada no se apartaba de la mía. Mi corazón latía tan fuerte que casi podía jurar que se saldría de mi pecho, además de escucharlo zumbar en mis oídos.
Kag… Kagome Higu…Higurashi, mucho… gusto – solté tartamudeando y sintiéndome como una tonta. Quería que un hueco se abriera bajo mis pies y la tierra me tragara. Había esperado este momento y mis nervios lo estaban arruinando.
Encantado de conocerte Kagome, puedo llamarte Kagome, ¿verdad? – preguntó y al parecer no quería soltar mi mano.
Si... claro, no hay problema – respondí contenta, pero nerviosa aún.
Sango Taijiya, mucho gusto – mi amiga se presentó e InuYasha soltó mi mano para saludar a mi amiga, igual que lo hizo conmigo.
Mucho gusto, Sango – respondió el peliplata.
InuYasha iba a decir algo cuando el sonido de su celular desvió su atención. Lo sacó del bolsillo de su pantalón, miró la pantalla y con un gesto indicó que lo disculpáramos y se alejó para responder. Lo seguí con la mirada, al parecer la persona que lo llamó era importante.
Hola Rin, ¿Qué sucede? – alcancé a escuchar antes de que se alejara y nos diera la espalda.
¿Quién era Rin? ¿Acaso una chica que le gusta o su novia? Cada vez que sabía de él también conocía a otra chica en su vida. Me sentí un poco mal, no estaba segura si tendría alguna oportunidad con él con tantas mujeres a su alrededor.
Creo que tenemos que irnos Kag o llegaremos tarde al trabajo – salí de mis pensamientos y regresé mi vista a Sango cuando la escuché hablar.
Si, tienes razón, debemos irnos – dije algo decepcionada por lo que escuché y por no poder seguir conversando con InuYasha.
Oh, yo también estoy triste por tener que despedirnos – mencionó el joven haciendo un leve puchero que me pareció gracioso, tuve que contener mi risa - es una lástima que no podamos tomar ese café juntos señoritas – retomó el tema de su invitación a su casa – pero si algún día quieren hacerlo – guiñó el ojo - o necesitan algo, con confianza nos encuentran a mí amigo y a mí en el apartamento 5-12 – terminó por decir.
¡¿Ustedes viven en el apartamento 5-12?! – pregunté muy sorprendida.
Si – respondió el moreno - ¿por qué la preguntas?
Pues porque nosotras vivimos en el 5-08, en el apartamento cerca del ascensor y nunca los habíamos visto por ahí – respondió Sango por mí al ver que no hablaba porque me encontraba en shock.
¡¿Y es que cómo no iba a estarlo?! Si el chico de mis sueños vivía en el mismo piso que nosotras, solo que el apartamento al fondo del pasillo, ¡A tres puertas del nuestro! ¡¿Cómo no lo había visto por el pasillo antes?!
Ya veo, parece que ahora tendré a quien pedirle una taza de azúcar para mi café, con más confianza – dijo Miroku mirando a mi amiga, sacándome de mis pensamientos.
Claro, con gusto – le comentó mi amiga.
Ella me sorprendía demasiado, había rechazado a chicos muy guapos, exitosos, coquetos y directos antes, porque decía no estar interesada. Se veía que Miroku era un gran casanova y a mi amiga no le importaba. Creo que cupido la golpeó, muy, muy fuerte. Pero si ella era feliz, yo la apoyaría en sus decisiones.
Perfecto – sonrió el moreno, aunque pude notar que estaba un poco sorprendido porque Sango no rechazara su coqueteo – siento mucho tener que dejarlas, pero debo ir al apartamento a darme una ducha y cambiarme para ir al trabajo, nos vemos luego – el joven comenzó a caminar hacia el ascensor mientras agitaba su mano para despedirse.
Nos vemos luego Miroku - Sango hacia lo mismo mientas sonreía como boba – Ahora sí, vámonos que llegaremos tarde – dijo cuando finalmente lo vio subir al elevador. Ella borró su sonrisa, me tomó del brazo y jalo de mi hacia afuera. Me impactó demasiado su rápido cambio de actitud.
No pude evitar girar mi cabeza para buscar a InuYasha, para tratar de despedirme de él, pero él seguía muy concentrado en su llamada. Así que me resigné y comencé a caminar junto a ella para salir del edificio y tomar un taxi.
.
.
.
POV InuYasha
Oigan par de tontos ¿podrían dejar de molestar a las señoritas? – le dije para captar su atención.
Cuando llegué a ellos, pude ver que Kagome estaba un poco sorprendida con mi presencia, tenía una pequeña sonrisa en su rostro que intentaba disimular, muy mal, por cierto, pero eso me agrado.
Vamos amigo no seas aguafiestas – mencionó Miroku.
Y llega el otro muchachito al rescate – dijo el rabo verde de Totosai algo molesto, pero eso me importaba muy poco.
No soy ningún aguafiestas Miroku, debes aprender a tratar con las damas del edificio – me dirigí a él y lo fulminé con la mirada cuando vi que iba a decir algo más – Ahora tu viejo debes buscar mujeres de tu edad y dejar de lanzarte a las faldas de todas las jovencitas que se cruzan por tu camino – terminé de recriminarle al anciano descarado de Totosai.
Muchacho, pero si ustedes hacen lo mismo – me sorprendí por sus palabras, pero no lo demostré, no quería que Kagome se llevará esa impresión de mí. No sabía que responder para que no quedará en evidencia la fama que Miroku y yo teníamos.
Pero no de la forma tan descarada en que lo haces tú, Totosai – el torpe de Miroku aceptó lo que el anciano dijo, pero al parecer ninguna de las dos le tomó importancia. Suspiré un poco aliviado.
Ese no es el tema, ¿vas a dejarlas en paz si o no? – volví a preguntarle, tratando de desviar el tema de nuestras conductas casanovas.
Está bien, ustedes ganan, me iré y las dejaré en paz – dijo el rabo verde de Totosai – me voy a casa a desayunar y tomar ese café, solo como siempre – sonó algo triste tratando de provocar lástima. Pero yo no me tragaba sus cuentos y artimañas, por suerte Kagome y su amiga tampoco.
Caminó hacia el elevador y lo perdí de vista, no me interesaba lo que sucediera con él. Lo que me importaba es que por fin tenía a la joven azabache cerca.
¿Están bien señoritas? – les pregunté.
Eh... emmm… claro… si… es decir… ¡sí!, ¡estamos bien! – respondió Kagome, muy nerviosa al parecer, esperaba por mi presencia y no la del tonto de Miroku.
Muchas gracias… – vi que su amiga nos miró con curiosidad, quizás esperando que nos presentáramos.
¡Es verdad! –Miroku golpeó su frente - que mal educados somos, soy Miroku Ishida – extendió su mano.
Él tomó primero la mano de la castaña, era más que obvio que estaba intentando ligársela, aunque parece que la chica no era indiferente a sus coqueteos, lo cual me tomó por sorpresa ya que la mayoría de las chicas lo veían mal, lo ignoraban, o terminaban propinándole una cachetada si sus comentarios eran lo suficientemente atrevidos.
Luego hizo lo mismo con Kagome y le lancé una mirada asesina para que no se le ocurriera pasarse de listo con ella.
Ninguna de las dos decía nada ante la cortesía de Miroku, creo que les sorprendían esos modales hoy en día.
Y él es… – continuó Miroku.
Soy InuYasha Taisho – lo interrumpí.
Kagome y su amiga extendieron su mano hacia mí, pero esta vez yo tomé primero la de la joven azabache. Besé su mano y pude notar que seguía nerviosa.
Kag… Kagome Higu…Higurashi, mucho… gusto – confirmado la ponía nerviosa, eso me gustaba y me ponía feliz.
Encantado de conocerte Kagome, puedo llamarte Kagome, ¿verdad? – Tuve que hacerme tonto e intentar disimular que sabía su nombre. No quería verme como un loco acosador y que ella se alejara de mí.
Si... claro, no hay problema – ¡bingo!, me sentí contento de que aceptara. Las cosas iban saliendo muy bien y poco a poco nos íbamos acercando.
Sango Taijiya, mucho gusto – la castaña se presentó, interrumpiendo el momento que vivía con Kagome, pero tenía que seguir comportándome sino quería ahuyentarlas.
Mucho gusto, Sango – respondí con amabilidad.
Iba a preguntarles en qué apartamento vivían. Quería y tenía que obtener esa información ahora que por fin pude acercarme a ella. Pero el sonido de una llamada en mi móvil interrumpió el momento. Lo saqué de mi bolsillo para ver de quién se trababa.
Al ver que era mi hermanita, no tuve más remedio que hacer una seña para que me disculparan. Tenía que contestarle a ese pequeño diablillo porque si no lo hacía continuaría marcando hasta que le respondiera, la conocí a la perfección.
Hola Rin, ¿Qué sucede? – dije algo molesto alejándome y dándole la espalda a Miroku y a las chicas.
Primero que nada, buenos días, ¿cuándo será el día en que no amanezcas con ese genio? – dijo mi hermanita del otro lado del teléfono.
Estaba ocupado con algo muy importante – recalqué para que ella comprendiera mi molestia.
Perdón por molestar a la única persona que conozco y puede ayudarme – comentó algo triste y apunto de llorar, así que tuve que controlarme.
Discúlpame, no debí hablarte así – suspiré rendido, no podía enojarme por mucho tiempo con ella, lo sabía, y abusaba de ello – dime ¿qué es lo que ocurre? – volví a preguntarle más tranquilo.
Lo que pasa, es que están dándole mantenimiento a las tuberías de mí apartamento y, quisiera saber si podría pasar más tarde a bañarme en el tuyo – pidió mi hermanita.
Claro que puedes, tienes la llave de emergencia – respondí.
Excelente, entonces te veo ahí más tarde gruñón – gruñí por su falta de respeto, ok, quizás soy un poco gruñón, pero siempre era porque me provocaban. Estaba seguro que sacó su lengua para burlarse de mí.
Khe, yo no soy gruñón – dije, no lo iba a aceptar delante de nadie.
Claro que lo eres, pero así te quiero – escuché un beso a través del teléfono, esta niña no tenía remedio, sabía como aplacar mi irá en un instante – adiós hermanito – se despidió.
Adiós, Rin – contesté, pero ella ya había cortado la llamada, niña insolente.
Me molesté por eso, pero recordé a Kagome e inmediatamente giré para buscarla, pero ya no había nadie. Todos se habían ido. Solté un suspiro completamente frustrado.
Había perdido la oportunidad de conocer más cosas de ella, solo esperaba que el idiota de Miroku hubiera aprovechado sus dotes de galán y obtuviera algo de información por mí.
Salí del edifico rumbo al trabajo, no podía hacer más por ahora sólo esperar al que Miroku llegara y me platicara que más sucedió con ellas mientras hablaba con Rin.
.
.
.
.
.
.
.
CONTINUARÁ
Así concluye otro capítulo de esta historia. Por fin se conocieron InuYasha y Kagome, ahora a esperar que más sucede con estos dos. Una disculpa si hay errores ortográficos.
¿Qué les parece la historia hasta ahora? Pueden contármelo.
Nos seguimos leyendo.
Karii
