¡Hola! No fue rápido pero tampoco tardamos tanto como antes, les traemos la continuación de esta historia que realmente queremos tanto y que de a poco se seguirá actualizando. ¡Espero que la disfruten!

Capítulo XIX. Calma y Tormenta

- Que te apures, prometo compensarte, ¿de acuerdo?

- Promesas, sólo promesas.

- Nos vemos pronto, Ash.

Cuando Misty cortó la llamada estaba totalmente emocionada por lo que logró producir en cuestión de días. Claro, Duplica había ayudado demasiado aunque seguía recriminando constantemente que le debía un día de spa y sus amigos también dispusieron de su tiempo para montar todo dentro de su casa. Los globos, los letreros, la comida, el pastel... todo se veía absolutamente perfecto y estaba tan ocupada en revisar hasta el más mínimo detalle que las primeras dos horas después de esa llamada con su esposo se fueron volando.

- Brock, ¿Puedes mover la mesa de regalos un poco más hacia la izquierda?

- Misty, ya es la tercera vez que lo muevo. Todo está estupendo, ya solo falta que llegue Ash.

- Vamos Brock, creo que es mejor ponerla más pegada a la pared para que no vayan a chocar cuando estemos a oscuras.

- Eso dijiste la última vez. – El pobre doctor ya estaba cansado, sin duda Misty estaba poniendo atención hasta en el más mínimo detalle.

- Ni que estuviera tan pesada. Yo podría moverla si no estuviera embarazada... Pero no importa, así déjalo, le diré a los demás chicos que me ayuden.

- Está bien, yo la muevo, pero promete que será ya la definitiva.

- No prometo nada.

- Pobre de mi amigo. – Murmuró Brock en un suspiro, antes de empezar a empujar la mesa una vez más a pedido de su amiga pelirroja.

- ¿Qué dices? – Contestó Misty un poco molesta ante ese sutil comentario.

- Nada, nada y por cierto... ¿Qué le compraste a Ash? No veo tu regalo aquí.

Brock dio justo con el tema del que no quería hablar. No había encontrado nada que fuera lo suficientemente bueno para el entrenador, pensó en miles de opciones que ella misma fue descartando ya que no reflejaba algo tan especial como lo que quería darle, algo que demostrara lo mucho que significaba todo lo que había hecho por ella, sobre todo en las últimas semanas.

- Bueno, no está allí porque... está oculto.

Una sonrisa apareció en la cara del doctor Pokémon, seguro imaginándose cosas totalmente inapropiadas, ocasionando un sonrojo en su cara, pues no podía estar más equivocado.

- No es algo como lo que estás imaginando, depravado, solo está escondido para no arruinar la sorpresa.

- Supongo que debe ser algo muy especial, después de todo, es el primer cumpleaños que pasan como esposos.

- Si, bueno... – La pelirroja volteó a todos lados esperando una distracción o algo que tuviera que atender para zafarse de esta conversación.

- Seguramente por eso has puesto tanto empeño en la fiesta, nunca te había visto tan perfeccionista.

En parte era cierto, quería que esa celebración saliera perfecta para festejar a Ash como debía, ya que desde la boda él había sido tan paciente con ella, realmente la tomaba en cuenta y había honrado sus promesas… sobre todo la última, pues le aseguró que velaría también por sus sueños.

Era algo tan considerado y tan… tan Ash de su parte. Por ese motivo, esa fiesta era lo mínimo que podía hacer para retribuirlo y por un momento mostrarle que ella también estaría siempre para él, en cualquier momento, en cualquier circunstancia y demostrarle lo feliz que estaba de que él estuviera en su vida.

- Si, bueno... Hace mucho que no festejaba el cumpleaños de Ash.

- Hablando de eso… ¿Y Ash? Ya tiene tiempo que le llamaste, realmente no debería hacer tanto desde Ciudad Azulona.

- Es cierto... A lo mejor el glotón también se quedó a comer unos de los chocolates que le pedí... No importa, hay que apagar las luces. Ya no debe tardar.

Por lo menos así se pudo librar de la incómoda conversación mientras el resto de sus amigos acataban su petición. Apagaron las luces, aunque seguían platicando bajo para pasar el tiempo. Revisó su reloj y comprobó que Brock tenía razón, ya eran casi tres horas desde que habló con él, era raro que no hubiera llegado, pero intentó calmarse culpando al tráfico por su retraso. Así pasaron veinte minutos más y estando a oscuras, no le quedaba más por hacer más que pensar.

Ya había sido demasiado tiempo para ir y regresar, hace mucho que debería estar en casa, pero recordó que Ash siempre se comunicaba cuando tenía inconvenientes y que no lo hubiese hecho resultaba de cierta forma una buena señal, así que debía tranquilizarse… seguro tuvo un contratiempo menor, probablemente un neumático ponchado lo había retrasado y ya estaba por llegar.

Pasaron otros diez minutos más y entonces se convirtió en un manojo de nervios.

¿Y si le pasó algo? No quería llamarle para no delatar su sorpresa, pero estaba totalmente tentada a hacerlo, porque realmente empezaba a sentir sus manos sudar, su corazón latía más fuerte de lo normal... ¿Y si tuvo un accidente? Ella sería la única responsable por mandarlo tan lejos por unos estúpidos chocolates.

No sentía una angustia así desde… desde que viajaba con el tonto de su mejor amigo, dónde se ponía en peligro cada dos segundos y tenía miedo de perderlo... ¿Lo habría perdido ahora? ¡No podía hacerlo! No cuando sus vidas estaban más unidas que nunca y no cuando las últimas palabras que le dijo fueron un cualquier: "Nos vemos pronto."

Al diablo si arruinaba su fiesta, tenía que llamarle para saber si estaba bien. Marcó el teléfono de Ash y se iba directamente al buzón de voz. Lo intentó varias veces y nada. Así pasaron otros quince minutos dónde no podía conectar ninguna llamada.

¿O era tal que había apagado su celular a propósito?

¿A lo mejor, esa loca de Anabel fue a buscarlo como la buscó a ella? ¿Lo habría convencido de dejarla? ¡Porqué demonios le habría dicho que lo buscara! Prácticamente le dio una invitación para entrometerse cuando la quería totalmente lejos de su vida, de la vida de los tres.

- ¡Oye Misty! ¿Tú crees que Ash tarde aún más? – Fue May quien la sacó de sus pensamientos por unos instantes. Alcanzó a distinguir un poco su rostro también preocupado o aburrido, porque ya llevaban mucho tiempo a oscuras y Ash no llegaba a casa.

- El tonto de mi esposo seguramente se perdió, ya sabes cómo es, ya no debe tardar. – Le respondió lo más segura que pudo, pero notó que no había sido convincente al ver la mirada triste y de empatía que tenía May, como si ella también supiera que algo malo le hubiera pasado.

"Necesito que ya llegues a casa, Ash." Pensó y deseó con todas sus fuerzas, tantas, que fue a lo mejor lo que faltaba para que se escuchara un automóvil llegar, se asomó por la ventana y suspiró con alivio al reconocer la figura de Ash saliendo con cierto apuro, no tardó mucho en entrar y...

"¡SORPRESA!"

oOoOoOoOoOo

Era curioso como durante las últimas horas lo único que deseó con toda su alma era que Ash volviera a casa y estuviera en perfecto estado. Ahora, comprobando que lo estaba, lo único que hacía era esquivarlo por completo desde que Duplica dio iniciada oficialmente la fiesta.

No estaba molesta… bueno, tal vez un poco porque hubiera sido considerado de su parte avisar que iba a tardar tanto y le hubiera podido ahorrar mucho estrés.

Tampoco estaba triste… bueno, pensándolo mejor, si lo estaba, porque cuando llegó pudo notar instantáneamente la molestia y el fastidio en la reacción de Ash, al menos de manera inicial porque él también parecía fingir entusiasmo al notar la presencia de sus amigos, pero estaba segura de que algo andaba mal en él… Entonces, la fiesta, – aún cuando había un buen ambiente y podía percatarse que sus amigos la estaban pasando bien – era un total fracaso porque Ash se veía tenso y no estaba disfrutando absolutamente nada.

La gran sorpresa que había trabajado esos días para hacerle notar todo lo que significaba para ella, fue totalmente inútil. Demonios, lo único que deseaba era irse a su cuarto, encerrarse por varias horas – o días – y olvidar que todo esto había pasado.

- Ey Mist… – Escuchó la voz de Ash y sintió un escalofrío nada placentero, así que fingió no haberlo oído y se dirigió lo más rápido que pudo a la cocina para ofrecer más comida a sus amigos.

Era ridículo, vivían juntos y al final del día tendría que hablar con él, pero realmente lo estaba evadiendo a toda costa, al menos mientras estuvieran rodeados de todos sus conocidos, sobre todo porque intuía que Ash quería decirle algo importante y eso cambiaría todo entre ellos dos, podía sentirlo.

Así que lo evitaba principalmente porque su instinto le decía que, cualquiera que fuese el motivo de su retraso, estaba segura de que involucraba a Anabel. Realmente no había otra explicación, Ash no la llamó, llegó demasiado tarde, tenía su camisa desacomodada, estaba sumamente incómodo y ni siquiera le había traído los chocolates que le encargó.

Lo único que quería era que ese día terminara y después enfrentar cualquier cosa que le tuviera que decir su futuro ex esposo.

No sabía si eran las hormonas, o qué, pero el simple hecho de pensar de esa manera la hizo sentir demasiado triste y tenía que ser la mejor actriz de mundo porque nadie lo había notado, a excepción de su mejor amigo que, no podía dejar de verla con cierta precaución y una tristeza igual a la de ella.

De pronto notó como Duplica se acercaba a la banda que había amenizado la fiesta y tomaba el micrófono para llamar la atención de los invitados.

- Bueno, debido al retraso del festejado creo que es hora de adelantar la entrega de los regalos, pero antes unas palabras de la responsable de esta magnífica velada, la futura madre del pequeño Ketchum, ¡Vamos Misty! Di algo para tu querido esposo.

Como odiaba a veces lo extrovertida que era su amiga y que la arrastrara a hacer cosas como esa. Antes que pudiera negarse, sintió como sus amigas tanto Dawn como May la tomaban de ambos brazos y la arrastraban al centro de la sala. Quería huir, pero al final ella era la responsable de la fiesta y era su deber ser una buena anfitriona.

- Bueno yo… – Realmente era mala para esas cosas y era muy consciente de su propia incomodidad, misma que no pasó desapercibida para Ash pues se acercó a ella por primera vez en toda la noche y tomó su mano lentamente.

A veces resultaba increíble que el despistado niño de su pasado ahora la podía leer como un libro abierto y supiera cuando necesitaba de su apoyo, mismo que le brindó con una simple sonrisa, así que decidió decir lo primero que pasara por su mente.

– Esta reunión es para festejar a una persona muy especial para nosotros, es principalmente por Ash que estamos aquí, él juntó nuestros caminos y nos cambió de alguna manera al mostrarnos lo que es ser un buen amigo, un buen entrenador… aunque al principio no tanto, era un desastre andante, no sabía ni que era un Centro Pokémon, Pikachu fue muy valiente para soportarlo. – Todos se rieron e incluso Ash se apenó, pero terminó riendo también. Eso la tranquilizó y decidió acabar diciéndole algo de lo que quiso demostrar con la fiesta. – Ash, gracias por ser como eres, por tener el corazón más grande que haya conocido, por ser tú y por estar siempre con nosotros, porque siempre nos has inspirado a ser la mejor versión de cada uno.

- Awwww – Alcanzó a escuchar a varios de sus amigos, y se dio cuenta de cómo los veían embelesados, como si hubiera dicho algo extraordinario cuando simplemente era algo que Ash – y todos – debían de saber.

- Que tiernas palabras Misty, ahora vamos, dale su regalo… – Brock intervino y lo odiaba tanto por insistir con ese tema. Se tensó por completo, pues ya no habría forma de evadir el hecho de que a ella, su esposa, no se le había ocurrido un buen regalo para Ash.

- Si sobre eso, la verdad es que yo… – Estaba pensando en una escapatoria cuando el joven entrenador apretó su mano y le sonrió, como si supiera exactamente lo que ocurría.

- Chicos, mañana voy a abrir mi regalo, de hecho, después abriré todos los regalos… la verdad es que ya es un poco tarde y Mist tiene que descansar, no puede estar desvelándose tan tarde eso no le haría bien al bebé. Así que espero que entiendan, pero lo mejor es acabar la fiesta.

¿Cómo Ash podía salvarla aun sin saber nada? Realmente no tenía idea, y lo que decía era cierto. De todas formas no estaba segura si quería estar sola con él, pero a la vez, quería descansar y acabar ya el día, así que decidió apoyar la decisión de su esposo.

- Ash tiene razón, les agradezco mucho a todos por venir, – Complementó Misty y le empezó a dedicar una sonrisa a todos sus amigos, la verdad es que si agradecía mucho su presencia y su ayuda para montar la fiesta.

- ¡Awww! Ashy está siendo un padre responsable. ¿Quién lo diría? – Comentó Duplica quien, a pesar de disfrutar de esos eventos, sabía que su amiga debía descansar, sobre todo cuando pasó tantos días planeando, comprando, organizando… sin duda tenía que estar agotada. – Si, estoy de acuerdo que la futura mamá debe descansar y de hecho es tu culpa que estuviéramos hasta tan tarde, pero el propósito era pasar un buen rato juntos. Así que chicos, es mejor irnos.

Todos sus amigos comenzaron a despedirse, cada uno de ellos abrazando a Misty y felicitando a Ash, esperando pronto volver a verse.

- Amiga, si gustas nos quedamos a limpiar. – Dijo May, quien tomó de la mano a Drew y él asintió, pero antes de que pudiera contestar Ash se le adelantó.

- Tranquila May, yo me encargo de todo. Gracias por venir. – Su esposo respondió de manera resolutoria sin un atisbo de duda en su voz, por lo que no insistieron y fueron los últimos en irse para por fin dar como concluida la fiesta.

Silencio.

Después de mucho tiempo finalmente estaban solos. Eso era todo lo que Ash había deseado desde que pisara su casa porque sentía esa urgencia de querer platicarle todo a Misty, era su deber y más porque Anabel sin duda cruzó una línea y no había retorno en su decisión: la quería completamente fuera de su vida, de la de Misty y la de su bebé.

"Vamos Ash… tan solo dile que… ¿Cómo inicio la conversación? ¿Mi ex está loca? No, no, no, eso suena horrible, aunque sea cierto… ¿Perdón por tardarme?... Si a lo mejor eso funciona…

La cabeza de Ash no dejaba de dar vueltas, más porque veía a su mejor amiga nerviosa como esperando alguna explicación de su parte y a la vez se veía con ganas de huir de él, así como estuvo evitándolo durante toda su fiesta.

- Misty… yo… – Apenas salieron ese par de palabras de su boca y paró en seco porque podía ver unas pequeñas lágrimas en los ojos de Misty, algo que odió por completo.

- Creo que es mejor que te haga caso y me vaya a descansar. – La voz de la pelirroja se escuchaba titubeante, pero pensó que era lo mejor, esperar a la mañana para que Ash le explicara cualquier cosa que tuviera que decir, sin embargo, paró en seco al sentir la mano del moreno apretarla con fuerza y rogándole con la mirada que lo escuchara.

- No, Mist… espera un poco… lo que pasa… tardé tanto en regresar… por culpa de Anabel.

En cuánto escuchó el nombre de la líder pelimorada se tensó por completo, pero antes de que pudiera decirle algo a Ash, el muchacho no dejó de hablar.

- Anabel, estuvo llamando todo el día de manera muy insistente… y yo no había contestado, pero habían sido tantas veces que pensé que a lo mejor era algo urgente de La Liga o algo y no sabes cómo me arrepiento siquiera de contestarle. Me insistió en verla y pensé que le había pasado algo malo, que podía ayudarla, pero cuando nos vimos ella solo se… bueno, ella empezó a decir tonterías y ella quería… quería….

"¿Ofrecerse? ¿Besarme?" Pensó Ash asqueado del propio recuerdo, pero a pesar de todo, no podía expresarse así de una mujer por mucho que pareciera una cualquiera en lugar de una chica que había considerado su amiga.

- ¿Entonces Anabel se arrastró e intentó separarnos? – Escuchó la voz de Misty y pudo darse cuenta de que ella se veía más tranquila a como estaba antes, como si realmente lo entendiera.

- No quería decirlo así, pero si y yo no hice nada y por más que la rechacé estaba insistiendo, decía pura tontería. Realmente yo quería regresar lo antes posible y lo siento mucho, pero debes de creerme, Mist. – Finalizó Ash, juntando sus manos en señal de plegaria rogando a Arceus que la pelirroja lo entendiera y no se enojara con él.

- Tranquilo Ash, te creo. – Apenas la pelirroja dijo eso y sintió como su alma regresó a su cuerpo porque no quería que nada arruinara lo que tenía con su amiga.

- ¿En serio me crees?

- ¿Que la intensa de tu ex novia fue a rogarte para que regresaras con ella? Si, te creo. Porque esa misma loca fue a buscarme hace unos días para pedirme muy amablemente que te dejara para que volvieran a estar juntos.

- ¡¿También te buscó?! ¿Qué te dijo? ¿Te hizo daño? – Aquel solo pensamiento lo aterró por completo, pero notó como Misty hizo un bufido y desechó la posibilidad.

- No, claro que no me hizo daño, aún con el bebé le patearía el trasero, solo me dijo… Un montón de estupideces igual que a ti.

Ash volvió a sentirse con el mismo enojo – o incluso más – ahora que sabía que Anabel había ido a molestar a Misty primero y que le hubiera dicho algún disparate similar a lo que le dijo a él, hacía que su sangre hirviera porque se estaba metiendo con lo más importante de su vida, su familia.

Así que hizo lo único que deseaba desde que regresó a su casa, la abrazó con sumo cuidado ya que no quería incomodarla o aplastar a su pequeño bebé, pero era para transmitirle y generarle esa seguridad de que todo estaba bien entre ellos.

Misty recibió más tranquila ese gesto que la llenaba del consuelo que tanto necesitó durante las angustiantes horas dónde no sabía de su paradero. Ese calor que solo le podía provocar Ash y el saber que su familia seguía firme e inquebrantable sin duda borró cualquier sentimiento desagradable que hubiese tenido durante la tarde.

- Siento mucho haberte preocupado Mist, no debí contestarle, así no me hubiera tardado y nada hubiera pasado.

- Está bien Ash, no te preocupes… no estoy molesta, a lo mejor un poco porque no me trajiste mis chocolates. – Escuchó a Misty y no pudo evitar soltar una pequeña risa, era obvio que ese comentario era una clara intención de aligerar el ambiente, él solo sonrió y alargó un poco su abrazo.

- ¡Si los traje solo los olvide en el auto! Iré por ellos, no puedo dejarte a ti y al bebé con el antojo. – Apenas intentó separarse, Misty lo tomó de las manos deteniéndolo por completo.

- Es broma Ash, además ni siquiera tenía antojo, todo fue para alejarte de la casa y…

- Hacer mi fiesta sorpresa. – Finalizó Ash dándose cuenta hasta ese momento de la verdad.

De pronto Misty volvió a sentirse triste porque a pesar de que ya sabía la razón del retraso de Ash y que no había sido su culpa, él no disfrutó de la fiesta y por ese motivo para ella seguía siendo un total fracaso.

- Duplica me contó que estuvieron los últimos días organizándolo. Muchas gracias, Mist, es una lástima que…

- ¿Que tú loca ex lo arruinara todo? Bueno no es tu culpa, solo para la otra que te fijes en una mujer asegúrate que no le falte un tornillo.

- Ha ha, que graciosa, aunque no prometo nada.

El ambiente sin duda ya no era nada tenso entre ellos, como siempre había pasado, desde que eran pequeños podían entenderse y bromear como si sus peleas o malentendidos no significaran nada, al final siempre estarían el uno para el otro.

- Está bien, además seguro tú próxima novia no puede ser peor que Anabel, realmente espero que ya no nos moleste. – Dijo Misty con un poco de recelo, en realidad la quería definitivamente fuera de su vida. Ash sintió la necesidad de darle tranquilidad, porque después de lo que Anabel hizo y lo que dijo, no volvería a relacionarse con ella ni en entrenamientos, ni en nada.

- Te aseguro que Anabel ya no nos molestará, Mist. No la volveremos a ver nunca.

Esa simple afirmación levantó un pequeño peso que se le había formado desde el encuentro con el cerebro de la frontera; Ash por su parte también sintió la tranquilidad en su esposa y volteó a ver su casa, reconociendo todo lo que había organizado Misty, sin duda se había esmerado en su fiesta sorpresa.

- Vaya desorden, en verdad que habías preparado de todo, pero no te preocupes, yo limpiaré.

- No fue gran cosa.

- Claro que sí, todo se veía increíble.

- Si bueno, al final no importa, era solo una fiesta… además ni siquiera encontré tu regalo.

- No necesitaba un regalo, ni tampoco una gran celebración, era suficiente pasarla contigo, Mist.

Lo que decía era totalmente cierto, porque recordaba que cuando viajaban, su mejor amiga era la primera en felicitarlo, le daba un pequeño abrazo, siempre procuraba hacer algo especial y divertido. Incluso cuando dejó de viajar con ellos, siempre era la primera en hablarle sin importar la diferencia de horarios, aunque no era lo mismo porque extrañaba pasarlo junto a ella, pero siempre contestaba con una sonrisa sus llamadas hasta que en su cumpleaños número diecisiete no la recibió y él… tampoco llamó en el de ella empezando así a sentir los estragos de la distancia, hasta que de pronto perdieron contacto y su lazo desapareció.

- ¿A qué te refieres, Ash? – preguntó la pelirroja con curiosidad, ya que notó un atisbo de nostalgia en el semblante del entrenador.

- Extrañaba pasar mis cumpleaños contigo, Mist, así que, no necesitaba una fiesta, ni el súper regalo, si solo la pasábamos Pikachu, tú, yo… y el bebé, aquí en nuestra casa… era perfecto para mí.

Ella se estremeció ante esa declaración porque por mucho tiempo, eso era lo que ella hubiera querido en sus cumpleaños también, sobre todo en esos que se la pasó sola en el gimnasio y se sentía tan ajena a la vida de sus amigos, lo único que deseaba con todas sus fuerzas era poder volver a viajar y estar compartiendo algún momento con Ash.

Ahora ese sentimiento estaba muy lejos, para nada eran ajenos el uno del otro, recuperar esa conexión con Ash, era su más grande regalo. No había cosa que atesora más en ese momento que la vida que compartía con su mejor amigo, era algo que no quería ni podía cambiar, aunque no fueran una familia convencional.

De pronto, se le ocurrió a la pelirroja el regalo que tanto había buscado. Era tan perfecto… porque gracias a Ash, todo se volvía más sencillo.

- Creo que sé qué puedo darte de regalo, Ash.

- ¿Ah sí?

Ella ya no respondió, tan solo se fue acercando un poco a su amigo, que resultaba ser su esposo ya de varios meses y aunque fuera ridículo, sentía un poco de nervios por entregar su regalo. Así que tomó de la mano al morocho que la veía con una de esas adorables sonrisas y entonces le dio confianza para que con su otra mano tomara la mejilla de Ash y le diera una pequeña caricia antes de colocar su blanquecina mano detrás de su nuca y acercarlo aún más, para cerrar sus ojos y poder besarlo.

El contacto fue tenue, suave y Ash no dudo en responder a la pequeña caricia en el ritmo que Misty impuso. No era un beso para nada apasionado, sin embargo, era posiblemente uno de los besos más dulces que jamás hubiera recibido. Era tierno, pausado y tan lleno de cariño. Era un regalo tan único, tan especial como su relación. Adoraba lo que tenían, le encantaba que ese lazo que pensó perdido se hubiera restaurado y hasta fortalecido.

Era la persona más feliz del mundo porque fuese precisamente Misty quien regresara a ser una parte tan vital en su vida al grado de ahora ser su familia.

No supo exactamente cuánto tiempo duró esa pequeña caricia, solo abrió los ojos cuando dejó de sentir los suaves labios de su esposa sobre los suyos, y se encontró con esos ojos aguamarina que por mucho tiempo extraño y recibió una bella sonrisa por parte de la pelirroja, para después alejarse un poco y dedicarle unas cuantas palabras.

- Feliz cumpleaños, Ash.

Y con eso, ella se retiró a descansar, dejándolo tranquilo, pleno… todo seguía bien entre ellos y efectivamente le había encantado su regalo.

Después de todo, había sido un buen cumpleaños.

oOoOoOoOoOo

La mañana siguiente Misty se despertó un poco tarde, al final de cuentas Ash tuvo la razón en acabar la fiesta, pues estaba realmente cansada y lo pudo comprobar porque en cuanto su cabeza tocó la almohada no tardó ni un minuto en quedarse dormida. Sabía que el embarazo era complicado y a pesar de haber dormido poco más de sus ocho horas normales de sueño, aún se sentía agotada.

- Tan solo debo descansar más. – Pensó mientras se veía en el espejo y se notaba a sí misma un poco pálida, nada de qué preocuparse. Eso sí, tenía mucha hambre y era hora de hacer el desayuno. Seguramente Ash seguiría dormido, ya que se había quedado despierto a recoger todo lo de la fiesta, es más, estaba segura de que ni terminó de hacerlo y sus tareas del día consistirían en ayudarlo.

Así que solo acomodó su cabello en una simple coleta como en los viejos tiempos, se colocó su bata para ir a hacer el desayuno para los dos y después recoger todo el desastre que seguro era su casa.

Ese era su plan… el cual duró solo un minuto, pues apenas bajó unos cuantos escalones supo cuán equivocada estaba: La sala estaba impecable, parecía que no habían tenido invitados hace solo unas horas atrás. No había rastro de los adornos ni del servicio que usó; todo estaba perfectamente ordenado y para colmo su hambre se hizo mayor cuando se percató de un delicioso aroma que solo hizo recordarle que debía comer por dos personas… y eso era culpa de Ash… quien prácticamente estaba terminando de preparar un desayuno que se veía sospechosamente bueno: un sencillo omelette, batido de frutas y unos hot cakes realizados de manera perfecta.

- ¡Buenas tardes, Mist! – Su esposo le habló de forma juguetona, mientras servía los platillos sobre la mesa. – Hasta que se levantó, señorita. Ya iba a ir a buscarte, pero me alegra que ya estés despierta, así podemos desayunar juntos.

- ¡Wow Ash! no esperaba que fueras tan madrugador. Y la casa… ya recogiste todo, ¿Dormiste algo siquiera?

- Claro, como un bebé. Me levanté un poco temprano para que todo estuviera listo y pudieras desayunar a una hora más o menos decente.

- ¿En serio lo hiciste tú? Seguramente lo compraste y sólo estás fingiendo mientras calientas las cosas.

- Ha ha, claro que lo hice yo. He practicado un poco. Mi mamá y Brock me han dado algunas clases para que al menos comamos bien y no siempre estemos pidiendo en restaurantes.

- ¡Pues te luciste, todo se ve muy bien! ¡Vamos, que tengo hambre!

Ash se sintió muy feliz en cuanto observó a Misty prácticamente devorando su comida. Ya no se veía tensa como durante la fiesta y estaba seguro que ya no había dudas después de su explicación y la charla que tuvieron al encontrarse solos… Finalmente todo estaba bien entre ellos, pero incluso cuando la pelirroja atacaba la comida como si no hubiera mañana, podía percibir en ella cierto agotamiento e incluso unas pequeñas ojeras eran prueba de que no estaba imaginando cosas. Parecía como si no hubiera dormido adecuadamente y eso no podía ser bueno ni para ella, ni para el bebé.

- Ey, Mist… ¿Dormiste bien? Te ves… un poco cansada. – Intentó decirlo de la manera más sutil posible, pues no quería que las hormonas de su esposa lo mandaran a volar hasta Johto, con Misty nunca estaba de más ser precavido.

- Si, Ash. La verdad es que ya no me podía mantener despierta cuando me fui a acostar, pero casi inmediatamente me quedé dormida.

- A lo mejor necesitas dormir más, Mist. Seguramente usaste todas tus energías en organizar toda la fiesta…

- Pues… así fue, un poco. Ya sabes, preparar cada detalle, y recibir a nuestros amigos y sobre todo fue muy cansado porque te estuvimos esperando casi cuatro horas… así que, básicamente es culpa que esté exhausta.

"¡Vaya! Lo bueno es que no se siente mal para echarme la cosas en cara." Pensó Ash, aunque la sonrisa de Misty denotaba el tono de la broma que hizo. Se relajó un poco, en verdad estaba preocupado por su semblante, pero seguramente no era nada que unos días de descanso no arreglaran, así que no hacía daño seguirle el juego que ella había empezado.

- ¡Claro que no! Es más… es culpa ya que tú me mandaste por esos chocolates… ¡A muchos kilómetros de distancia!

- ¿Ahora es mía?

- ¡Claro!, si me hubieras mandado más cerca hubiera regresado más rápido.

- ¡Ey! Yo no soy quien tiene una ex novia acosadora. Si ella no hubiera aparecido, todo hubiera salido como lo planeé y no hubiera arruinado mi sorpresa. – Dijo Misty, mientras terminaba de comer un buen bocado de su omelette. Ash pudo notar el cambio de ánimo en Misty, sabía que ese tema realmente la molestaba… así que decidió cambiar el rumbo de la conversación.

- No la arruinó, Mist. – Le dijo a la pelirroja, tomándole la mano y dando un pequeño apretón, cuando de pronto colocó esa misma mano en su mentón, como si estuviera muy concentrado en sacar una conclusión.

- La verdad es que no es culpa de ninguno de los dos… creo que los salados son nuestros amigos.

- ¿De qué hablas, tonto? ¿Ellos qué tienen que ver?

- ¡Piénsalo Mist! Siempre que nos juntamos algo pasa. ¡Es una maldición! – Exclamó Ash, haciendo un ademán exagerado con los brazos provocando una sonrisa en la pelirroja.

- ¡Estás loco! – Misty rodó los ojos y siguió tomando el batido de frutas preparado por su esposo.

- ¿No lo has notado? ¿Te acuerdas de mi despedida de solteros?... ¿O despedida de soltera?

- Bueno esas son unas excepciones. Además… ese tipo de fiestas están creadas para ser desastrosas.

- ¿Ah sí? ¿Qué dices de la boda? – Ash le dijo, recargándose sobre la mesa inclinándose hacia Misty, sabiendo que tenía razón.

- ¡Ey! Nuestraboda fue perfecta. – Le dijo dándole un manotazo en el brazo, ¿Cómo se atrevía a siquiera mencionar algo de un día tan magnífico como el que tuvieron en la playa?

- Obvio en la primera no pasó nada y eso fue porque solo estábamos Brock, tú y yo. Me refiero a la segunda boda. Recuerdo que allí apareció cierto ex novio de alguien que conozco y nuestros amigos se embriagaron demasiado. Tracey casi se divorcia y bueno, lo de Dawn ni para qué recordarlo.

- Esa es…. otra coincidencia. ¡Además la primera boda es la que realmente cuenta!

- O qué dices, de esa primera reunión donde… ya sabes… Admiraste y disfrutaste de este futuro Maestro Pokémon. – Le dijo de manera coqueta y risueña ocasionando un fuerte sonrojo en la pelirroja.

- ¡Futuro muerto querrás decir!

- ¡Sabes que tengo razón, Mist! ¡Es como una maldición! ¡Todo se sale de control! Cualquier cosa puede ocurrir cuando nos juntamos con nuestros amigos. Yo digo que nos encerremos hasta que el bebé nazca… es más, hasta que mi hijo se vaya a su viaje.

- No seas ridículo. ¡Además sabes que yo ganaré la apuesta y tendremos una niña! Qué hijo ni que nada. – Ash pudo notar como Misty se empezó a reír totalmente, suelta, sin preocupaciones, al final, verla así era algo que disfrutaba y entonces para él, esa tonta conversación se sentía como una misión cumplida.

Ambos terminaron de desayunar en un ambiente agradable, mientras Misty estuvo pensando en lo que había dicho y la verdad tenía razón. No en la parte de la maldición, esas solo eran tonterías de Ash, sino que deberían de abstenerse en tener salidas, después de todo, se encontraba en la última etapa de su embarazo, Ash estaba a semanas de su batalla contra Lance y definitivamente no quería que se topara con Anabel otra vez.

Después, cuando naciera el bebé, todo cambiaría, así que unas semanas de tranquilidad, no les vendría nada mal.

- Creo que tienes razón, Ash. Lo mejor sería pasar estas últimas semanas más tranquilos, además pronto viene tu pelea con Lance, debes estar preparado.

- Me parece bien, Mist. ¡Vaya! Hasta que me das la razón en algo.

- No tientes tu suerte, Ash.

Ambos sonrieron… por unos segundos hasta que escucharon un par de tonos en sincronía provenientes de sus celulares, dando a entender que tenían una notificación. Ash no le dio mayor importancia mientras se dedicaba a recoger la mesa para poder ordenar todo, fue hasta que el suspiro por parte de Misty y su semblante intranquilo lo inquietaron.

- ¿Qué pasa Mist?

- Pasa que tenemos un evento al cual no podemos faltar.

- ¿De qué hablas? – Entonces Misty, le hizo una seña a Ash para que revisara su celular y viera el contenido de la notificación. Brock había creado un nuevo grupo de WhatsApp con el título: "Baby Shower Ketchum".

- ¡No, Brock tú no hiciste… !

- ¡Oh, si! Si lo hizo…

Entonces los celulares empezaron a sonar de manera absurda comprobando cómo en ese grupo estaban todos sus amigos y familia y cómo empezaron a comentar emocionados que asistirían a dicho evento.

- Así que, tenemos un Baby Shower.

- Bueno, espero que te diviertas Mist, no cuentes conmigo. – Intentó escaparse del compromiso… y de la cocina hasta que sintió un jalón fuerte en su oreja. El pobre Brock, seguro tenía marcas de tantos jalones que recibió por parte de la pelirroja a lo largo de los años y con fuerza que aún no entendía de dónde provenía; así, de la misma forma en como siempre regañaba a Brock, su linda esposa lo colocó en una silla en cuestión de segundos.

- ¿De qué hablas, tonto? Es obvio que tienes que ir.

- Pero, Mist ¿y la maldición? Además, tú eres la importante, eres la que va a tener el bebé, ¡ahí yo solo me voy a aburrir!

- ¡Pues nada Ketchum! El Baby Shower lo organizó tu mejor amigo para nosotros y nuestro bebé así que lo siento, pero tenemos que ir los dos.

- ¡No es justo, no quiero ir! – Ash se cruzó de brazos haciendo berrinche.

A la pelirroja le dio mucha risa esa escena, así que lo mejor era ir a consolar a su marido. Colocó su mano sobre su hombro, para inclinarse y darle un pequeño beso en la mejilla.

- Lo siento mi vida, pero ir a este tipo de cosas es el deber de un buen esposo. – Terminó diciendo en forma sarcástica, dándole un par de palmaditas y le sonrío para después ir a descansar a la sala mientras él seguía haciendo su rabieta.

Afortunadamente, el evento sería en una semana, así que, si la teoría loca de Ash era cierta, por lo menos no pasaría nada extraño en siete días.

oOoOoOoOoOo

La semana pasó rápidamente para los dos. Ash aprovechó el tiempo para estudiar y entrenar; Misty por su condición no podía ayudarlo en batallas Pokémon, pero lo observaba, le ayudaba a corregir ciertos errores y analizaban – o discutían – acerca de las técnicas de combate. Otros días simplemente aprovechaban para hacer una lista de cosas que pudieran necesitar para su bebé.

Esos días fueron tranquilos, pero ocupados y así fue como llegó el fin de semana y con eso el Baby Shower organizado por Brock. Ash condujo hasta ciudad Plateada, donde Brock había decidido organizar todo para no causarles ninguna molestia en su hogar a sus mejores amigos.

En cuanto pisaron el recinto, Misty tuvo que admitir que Brock se había lucido.

Más que un gimnasio Pokémon parecía salón de fiestas, la arena estaba despejada y totalmente iluminada, todo estaba adornado con temática de bebé, en una mezcla de azul y rosa – ya que nadie sabía el género del bebé – con toda variedad de comida que obviamente preparó él mismo. Había dispuesto mesas llenas de bebidas, bocadillos, pastelitos… todo referente a la llegada de bebé, mamilas, chupones, sonajas… la verdad es que era un hermoso detalle por parte de su amigo.

- ¡Misty, Ash! ¿Qué piensan? – Dijo Brock saludando efusivamente a los responsables de hacerles ese pequeño convivio, sonriendo ampliamente. Era evidente que se mostraba orgulloso de lo que había conseguido.

- ¡Es genial, Brock! ¡Muchas gracias! La verdad no te deberías haber tomado tanta molestia. – Dijo Misty sonriéndole y abrazándolo de vuelta.

- Si, Brock, no debiste hacerlo. – De pronto Ash sintió un dolor muy fuerte en sus costillas debido al golpe proporcionado por su esposa… – E-es decir, fue demasiado Brock, es mucho esfuerzo el que hiciste.

- Bueno la verdad no tanto, aunque ustedes no me lo hicieron fácil, con eso de querer conocer hasta el último momento el género del bebé, ¿quién iba a decir que fueran tan tradicionales? – Misty y Ash sintieron una gota de sudor recorrerles la frente, ya que nadie sabía que había una apuesta muy importante de por medio y por eso no se podía revelar el sexo del bebé.

- Si bueno, es que nos gustan las sorpresas, ¿no cariño?

- Es cierto, Mist, nos encantan. – Respondió sarcásticamente, cuando de pronto fueron interrumpidos por más invitados que iban llegando, por lo que Brock se disculpó y como buen anfitrión de la fiesta se retiró para recibir a todos los demás.

- ¿Quieres parar? Brock se esforzó mucho para esta fiesta, debes tener una mejor actitud. – Lo regañó en cuanto vio que nadie más estaba cerca de ellos.

- Sigo pensando que debería estar yo en la casa, podría estar entrenando… además… Misty… La maldición…

- ¿Otra vez esa tontería? Estamos en un Baby Shower, tonto, ¡no va a pasar nada! Literalmente es algo para celebrar la llegada de nuestro bebé, así que Ketchum, ¡más te vale que empieces a disfrutarlo!

- De acuerdo. – El morocho realizó un pequeño puchero y sonrió para darle entender que ya no diría nada. Al final, era un evento de unas cuantas horas, tenía mucha hambre y esa comida se veía deliciosa… así que era lo mejor que podía hacer para entretenerse. – Bueno. ¿Quieres algo de comer? – Dijo señalando los bocadillos, donde la mayoría de sus amigos estaban reunidos disfrutando de las delicias que había cocinado Brock.

- No, la verdad no tengo mucha hambre. – Respondió Misty sonriéndole tiernamente.

- ¿Te molesta si Pikachu y yo vamos a…? – Ash esperó el permiso de su esposa al final no quería dejarla sola, pero vaya que tenía hambre, aunque si ella le decía que comieran después lo podía acatar sin ningún problema.

- Anden, vayan. Sé que debes calmar ese feroz apetito.

- Gracias Mist, eres la mejor. ¡Vamos Pikachu! – La escena sin duda la hizo reír, ver a su esposo y aún reconocer a ese niño entusiasta de diez años que era feliz con las cosas más simples de la vida era algo que siempre alegraba sus días.

Empezó a buscar un lugar para sentarse. La verdad sentía sus piernas un poco más cansadas de lo normal, seguramente se debía a que su vientre era mucho más prominente y era más difícil moverse. Fue cuando encontró a sus hermanas, sus amigas y hasta la señora Ketchum que tomaban animadas un café con unos pastelillos. Más que nunca deseó poder tomar café, pero mejor se decidió por un poco de agua para acompañarlas, todas las chicas la saludaron y empezaron a platicar tranquilamente.

Así fue pasando la tarde, comiendo, riendo y con actividades graciosas que su mejor amigo había planeado, juegos absurdos como: "Darle de comer al pikabebé" que consistía en vestir a Pikachu como un bebé y darle de comer con los ojos vendados… embarrando completamente al pobre Pokémon. Pikachu sólo cooperó porque en lugar de papilla era kétchup, pero principalmente porque su pequeño hermanito estaba en el vientre de su amiga pelirroja y no podía electrocutar todo el recinto con un solo ataque.

También cómo se rió cuando, en una tradición extraña, muchos de sus invitados, se pusieron un pañal cada vez que alguien cruzara las piernas en una especie de castigo. Pero nada fue tan divertido para Misty, como el ver a Ash haciendo el ridículo en el juego de: "Papá le debe poner el pañal al Psyduck". El pobre pato se movía como loco, casi como si se estuviera ahogando en la piscina de su gimnasio, arañando la cara de su esposo, e incluso le lanzó un pequeño ataque de burbujas que terminó empapando el rostro de Ash… cómo posiblemente su futuro bebé también lo haría.

Todo hubiera sido perfecto si su cabeza no le estuviera doliendo un poco. A lo mejor era la falta de alimentos, aunque su apetito aún no había aparecido. Con eso en mente se acercó donde estaba la comida para tomar un pequeño sándwich mismo que se dispuso a comer tranquilamente mientras veía divertirse a todos sus amigos, en realidad era tierno verlos tan emocionados por la llegada de su pequeño, estaba tan inmersa en sus pensamientos que no sintió cuando la señora Ketchum se acercó a ella.

- Querida, ¿te sientes bien? – Pudo ver en la cara de su suegra una marcada preocupación, misma que no era de extrañar; la mamá de Ash siempre la había tratado como a su propia hija.

- Si Delia, ¿Por qué me lo dice? – Apenas terminó la frase, sintió como una tierna pero acusante mirada se posaba sobre ella. La señora sabía que mentía, lo cual la hizo sentir cual niña chiquita atrapada al momento de una travesura.

- ¿Segura? Si no es así, le digo a mi hijo que mejor te lleve a casa. – Aquello parecía una exageración ante un insignificante dolor de cabeza, no era como para arruinar la bonita velada que tenía con todos sus amigos.

- No es necesario, solo me duele un poco la cabeza. Además no quiero preocupar a Ash.

- ¿Estás segura, hija? – Volvió a preguntar consternada. La verdad es que si había notado como un par de veces se agarró la cabeza mientras los demás estaban riendo durante los juegos.

- Si, apenas y lo noto. – Concluyó sin mentir, esos dolores venían y regresaban, como en días previos al evento que se le quitaban en cuanto dormía.

- Supongo que no traes una pastilla para que te ayude, ¿cierto? – Delia preguntó y Misty negó con la cabeza, así que la mamá de Ash fue a donde había dejado su bolso y volvió con la pelirroja.

- Voy a comprar un medicamento, eso siempre nos ayuda con esos dolores, pero por favor, siéntate en lo que vuelvo. ¿De acuerdo?

Delia Ketchum se fue con un poco de prisa, tanta que incluso el distraído de su hijo se dio cuenta de la salida de su madre y al notarlo se levantó para ir con la pelirroja, tomándola enseguida de la mano.

- Ey Mist, ¿Dónde fue mi mamá?

- Oh… Ella fue a comprar unas cosas, dijo que no tardaba.

- Se veía apurada… debería acompañarla.

- No Ash, tranquilízate, mejor vamos con nuestros amigos. Te aseguro que tu mamá no se va a demorar. – Caminaron juntos hasta donde estaban los demás jóvenes que sin duda se la estaban pasando muy bien.

- ¡Chicos! ¡Qué bueno que llegaron! No podríamos iniciar este juego sin ustedes. Es hora de…. ¡Darle nombre al bebé Ketchum! – Anunció Brock, mostrando un pizarrón donde irían apuntando los nombres sugeridos por sus amigos.

- ¡¿Están locos?! Ese juego no me agrada. Se supone que nosotros le vamos a poner el nombre a nuestro hijo. – Dijo Misty un poco molesta ante el juego… y ante ese dolor de cabeza que era un poco más fuerte.

Fue entonces que las tres hermanas sensacionales se pusieron frente a donde se encontraban sentados Ash y Misty. Las tres con los brazos sobre sus caderas en clara señal de desaprobación sobre la actitud de su hermana menor.

- Bueno, ¡a nosotras nos hubiera encantado poder hacer una revelación del género y tener un nombre! Así hubiéramos decorado este lugar de mejor manera, también pudimos hacer un streaming y revelarle al mundo la futura adición a nuestra familia, pero gracias a qué no quisieron, este juego es lo único que nos queda. – Violet se quejó sobre todo porque ayudó en toda la organización junto con Brock y Erika.

- Si hermanita, arruinaste la oportunidad de presentar a la futura flor acuática ante el mundo entero de una manera en verdad sensacional. Pudimos hacer pasar un avión o un helicóptero por un estadio, Ash pudo lanzar una pokebola en su siguiente batalla o nosotras hacer algo único durante una de nuestras presentaciones, ¡pero no! Fue muy egoísta de tu parte privarnos de todo eso, Feita. – Completó Lily aún dolida por no hacer todo un espectáculo digno de un bebé proveniente de su familia.

- Además estoy segura de que ni siquiera han pensado en un nombre para el bebé, así que este ejercicio les servirá para que se den algunas ideas. – Finalizó Daisy, dando un buen punto, por lo que a Misty no le quedó de otra más que aceptar.

- ¡Ugh, está bien! Juguemos. – Dijo mientras se volvió a masajear discretamente la sien o eso pensaba, más el morocho había notado ese detalle en más de una ocasión.

- Ey Misty… ¿Estás bien? ¿Te duele la cabeza? – De pronto sintió el cuerpo de su esposo demasiado cerca susurrándole al oído para no llamar mucho la atención.

- Ya sabes cómo a veces me estresan mis hermanas, no te preocupes, Ash. – dijo ofreciéndole una pequeña sonrisa que calmó momentáneamente a su esposo. Ash no parecía muy convencido, pero sabía que a pesar de que la relación de Misty con sus hermanas había mejorado significativamente, en algunos momentos como el actual le ponían los nervios de punta a la pelirroja.

- Así que, ¡empecemos! ¿Qué nombre proponen para el bebé Ketchum? Si es niño y como yo soy el anfitrión de la fiesta, yo propongo que se llame Brocky.

- ¡Estás loco Brock!

- ¡Ey! Mi nombre refleja galanura y fuerza.

- No le llamaré Brocky Ketchum ¡suena horrible!

- Bueno era solo una idea, no tienes que ser tan cruel. ¿Quién sigue?

- ¿Qué tal Paul? Siempre me pareció un buen nombre. – Dijo Dawn y de pronto sintió todas las miradas incrédulas dirigirse hacia ella. – ¿Qué? El nombre me gusta, ¡nada más!

Todos la vieron como si hubiera dicho algo prohibido o por lo menos muy inapropiado, aún más porque Kenny sabía perfectamente a quién pertenecía ese nombre, pero antes de que el castaño explotara de celos, fue el mismo Ash quien se adelantó a despotricar en contra de la sugerencia.

- ¡Ni loco se llamaría Paul! Mi hijo no tendría jamás el nombre de ese… tipo. – Dijo Ash, un poco molesto ante la sugerencia, se le enervaba la sangre nada más de recordar a su rival de Sinnoh y más fue su enojo cuando Misty hizo un comentario de muy mal gusto al respecto.

- Pues no me desagrada del todo.

- ¡¿Acaso te has vuelto loca?!

- Bueno, olviden ese y mejor digan que piensan del nombre de Daniel. Siempre me ha gustado y así le podemos decir Danny suena bien, ¿no? – May habló muy emocionada por dar, a su parecer, una excelente sugerencia.

- ¡Si! La verdad me gusta y es lindo, ¿No Ash? – Comentó Misty, volteando a ver a su esposo solo para toparse con la cara de descontento más grande que le haya visto en mucho tiempo.

Ash estaba completamente pasmado. No sabía exactamente por qué, pero no le gustaba nada ese nombre y no fue capaz de reaccionar de ninguna forma. Quizás fue por eso que Duplica salió a su rescate, intentando cambiar el tema.

- Pero… ¿Qué pasa si es niña? Yo propongo que se llame Misty, ¿no sería bonito tener a una mini Misty? – Dijo Duplica emocionada, no por nada era su mejor amiga y su nombre le parecía bastante único, pero Misty negó automáticamente y Ash también se adelantó a complementar, era algo que habían hablado antes y por lo menos en eso estaban totalmente de acuerdo.

- No, nuestro bebé no se llamará como nosotros, debe ser algo especial.

- Ninguno de los dos lo deja fácil. – Murmuró Duplica y fue cuando de pronto Daisy se le adelantó y dijo:

- ¿Saben que nombre una vez escuché que me pareció encantador? ¡Melody! Es hermoso, ¿no creen?

- ¿No se llamaba así la chica que conocimos en las islas Shamouti? No creo que a Misty le agrade mucho la idea. – Finalizó Tracey al ver la cara de enorme molestia de su cuñada, al fin y al cabo siempre fue celosa de Ash desde que eran niños.

- No, no me gusta, mejor digan otro nombre. – Contestó amargamente. Con solo recordar a Melody. Aunque al final se hicieron amigas, no podía olvidar cuanto la molestó en esa época preadolescente.

- Bueno… ¿Qué tal Giselle? – Dijo Max, la verdad es que era un nombre especial además le pertenecía a una modelo muy hermosa en el mundo pokémon. No es que tuviera miles de revistas de esa Giselle.

- ¡Oh! ¡Como la del Tec Pokémon! ¡Esa niña sí que era hermosa! ¿No Ash? – Dijo Brock recordando a esa bella chiquilla, ignorando la mirada molesta de su novia… y de su mejor amiga.

- ¡Si, si me acuerdo de ella!

"¿Que no existe en el mundo un nombre de una mujer con la que Ash no haya tenido contacto?" Pensó Misty, reviviendo esas mismas sensaciones que le provocaba hace muchos años. Además… Giselle era presumida y trató mal a todos en esa escuela.

- ¡No, mi hija no se llamaría así! ¡Nunca! – Sentenció.

- ¡Macey! – Escuchó la sugerencia de Drew.

- ¡No! No me gusta. – Declaró Misty mientras reafirmaba su pensamiento.

"Es definitivo: realmente no hay ningún nombre que no sea de alguna mujer que no se haya topado con Ash y que además coqueteara con él. ¡Maldito tonto! ¿En verdad tiene que ser tan sociable con todas?"

- No lo estás haciendo nada fácil, Misty, ¿pero qué les parece Serena? Es un nombre único, ¿no creen?

- Es estupido. – Comentó ya un poco más molesta, realmente no le gustaba nada ese juego.

- No Dawn, además no podría llamarse así la hija de Ash y Misty… Una hija de ambos sin duda sería todo lo contrario. – Comentó Violet de manera divertida.

- ¡¿Qué dijiste?!

- ¡Vamos hermanita, no nos des la razón! Ve cómo te pones… pero bueno si es niña se debe de llamar algo referente a algo hermoso… como nosotras las hermanas sensacionales… y bueno tú feita.

"Las engreídas de mis hermanas me las van a pagar."

- Entonces se debería de llamar Bella. – Mencionó May.

- ¡No! Bueno, a mí no me gusta, chicas, ¿Qué tal si cambiamos el juego? – Ash pudo notar como Misty realmente se estaba exasperando y nunca sería buena idea ver a su esposa enojada.

- Vamos Ash, ¿tú también?

- En lugar de Bella…Mejor que se llame Isabella.

- O Anabella.

Con solo escuchar algo similar a "ese" nombre, Misty sabía que era suficiente de esa absurda dinámica y por eso se levantó a exigir que pararan con el tonto juego y lo hubiera conseguido si no fuera porque en cuanto se alzó de su silla, todo se empezó a mover abruptamente. Estaba consciente de los pequeños mareos que tuvo a lo largo de su embarazo, pero nada siquiera similar a ese. Intentó estabilizarse y buscar donde apoyarse, por lo que giró como pudo, tratando de tomar apoyo de la misma silla cuando de pronto, perdió paulatinamente el sentido y después… todo se tornó oscuro.

¡MISTY!

Ash vio todo como en cámara lenta. Sabía que su esposa se estaba alterando e incluso también se puso de pie para calmar la furia de gyarados que liberaría en contra de sus hermanas, pero de pronto, los movimientos de Misty se tornaron… lentos y torpes. Giró ligeramente hacia él y notó cómo la mirada de Misty se perdió de un momento a otro, y cómo su cuerpo caía hacia un lado de manera inerte y lo único que logró atinar por instinto fue tomar a su mejor amiga antes de que cayera en el suelo o se golpeara de alguna forma con el inminente impacto.

- ¡Misty!

- ¡Pikachupi!

- ¡Hermanita!

- Rápido chicas muevan las sillas y hagan espacio.

- Alguien llame al hospital.

Ash realmente no escuchaba nada del caos que de pronto se convirtió la velada, toda su mente, su corazón estaba puesto en ver fijamente a Misty y observar cómo no reaccionaba, sentía como su propia existencia pendía de ella. Si algo malo pasaba con su mejor amiga no sabría cómo recuperarse, ella representaba todo lo bueno de su vida y jamás había sentido un miedo tan grande como en ese momento al pensarla perdida para siempre.

Ni los más grandes desafíos, batallas legendarias, organizaciones criminales… nada lo había paralizado tanto como sentir el peso del cuerpo inconsciente de Misty en sus brazos.

"Vamos Misty… abre tus ojos… por favor Mist…"

Era la peor tortura que hubiera conocido, no habría nada que no cambiara en el mundo por escuchar un regaño de su parte ante cualquier tontería que él hubiera hecho.

"Misty, reacciona, te lo ruego…"

- Ash hay que recostar a Misty…

- Ash… enfócate… Ash…

- ¡ASH!

Ese grito proveniente de Brock, fue lo que lo hizo regresar de su mente que se encontraba totalmente perdida, volteó a ver a su alrededores y vio como habían movido las sillas y las mesas en tan solo unos cuantos segundos para tener más espacio, también notó como las chicas estaban afectadas ante toda la escena.

- Dame a Misty, Ash. Hay que hacer que esté lo más cómoda posible, vamos. – Brock fue el más efectivo en reaccionar. Ser doctor y el mayor le hacía tener un mejor control sobre la situación y sabía que su amigo estaba en shock por lo que tendría que tomar la rienda.

Ash seguía sin reaccionar adecuadamente, pero seguía sosteniendo a Misty, así que Brock se acercó a la joven pareja y quitó a la pelirroja de los brazos de su amigo, tomándola con mucho cuidado y poco a poco se fue agachando junto con ella para recostarla por completo; acercó su oído al rostro de Misty, tomó su brazo que, aunque estaba inerte sintió en él su pulso normal. Al evaluarla rápidamente comprobó que estaba bien, parecía ser solo un síncope.

- Tranquilos, ¿de acuerdo? Está respirando normal. Tracey, ayúdame levantando las piernas de Misty para girarla de su lado izquierdo. – Como si le hubiera leído la mente, Tracey ya estaba listo para colocarla en una mejor posición.

"Vamos Mist… no me hagas esto."

- Misty… ¿Me escuchas? Misty… – Brock continuaba hablándole, meneándola sútilmente sin que hubiera un cambio en la pelirroja que seguía recostada sobre su costado.

Ash, de pronto se había alejado unos cuantos pasos. Sus manos temblaban. Cerró los ojos para rogarle a Arceus que reaccionara, estaba seguro de que nunca en su vida había deseado tanto algo como poder ver de nuevo esos ojos aguamarina que tanto…

- ¿Brock?... ¿Cómo…? ¿Qué pasó?

El solo sonido, ligero pero firme de su voz, hizo que volviera su alma a su cuerpo. Abrió los ojos y pudo comprobar que Misty había recuperado el conocimiento, se veía un poco desorientada, pero estaba despierta.

"Gracias Arceus, gracias." Pero por más que quisiera ir a abrazarla, temía siquiera moverse.

Misty se encontraba un poco confundida, lo último que recordaba era el tonto juego de los nombres y ahora estaba recostada en el área del gimnasio, Brock sostenía su mano y la inspeccionaba con la otra checando que tuviera sus signos vitales en orden.

- Tranquila Misty, te desmayaste. ¿Cómo te sientes? – Dijo Brock, apretando la mano de la pelirroja y sonriendo aliviado. Al parecer todo iba a ser solo un susto.

- De hecho, me siento bien. – Ella sonrió. Sabía que un desmayo no era el mejor de los escenarios y menos en su condición, pero realmente se sentía mucho mejor que antes, incluso su cabeza había dejado de doler.

Misty intentó incorporarse, pero fue el mismo Brock quien con su mano firme le impidió moverse.

- No Misty, aún no te pares, es mejor que sigas acostada un poco más ¿Verdad Ash? – y fue ahí donde Misty de pronto miró a su alrededor y observó como los demás estaban muy lejos de ella con cara de preocupación, posiblemente dándole espacio, pero ningún rostro estaba tan desencajado como el de su mejor amigo, que estaba estático en su lugar sin despegarle la vista. Ash estaba mucho más asustado de lo que nunca había visto, así que, aún en su posición trato de darle algo de tranquilidad.

- Ash, estoy bien ¿de acuerdo? Estamos bien… – Le extendió su otra mano que no estaba ocupada, esperando que su esposo la tomara, pero Ash se quedó quieto, porque aquella frase de Misty le creó un nuevo y solo pensamiento: tenía que asegurarse completamente que Misty y su bebé estuvieran bien.

- Tenemos que ir a un hospital. – Dijo Ash con la primera idea coherente que su mente pudo realizar.

- No creo que sea necesario, Ash, en serio, me siento mucho mejor. – Intentó tranquilizar a todos los presentes, pero Brock la detuvo. Tendría que darle la razón a su amigo.

- Ash tiene razón, debemos asegurarnos de que realmente estén bien. El hospital de Plateada queda a unos pocos minutos de aquí, es mejor ir a qué te revisen.

Misty suspiró, pero entendió que era lo correcto, no quería que su velada terminara en alboroto, pero era mejor averiguar si algo había mal con ella… o peor, con su bebé, intentó no asustarse principalmente porque ella se sentía mucho mejor que antes de su desmayo.

- Ok, está bien. – Le dijo a su amigo doctor aún recostada y pudo notar como Ash seguía quieto en su lugar, estaba como… ¿Ido? ¿Perdido? ¿No era ella la que tuvo un síncope?

Entonces fue cuando Brock empezó a dar instrucciones a todos los presentes.

- Ash…vamos hay que movernos, ve por tu coche y vamos al hospital de Plateada. Duplica, llama a la doctora de Misty para que llegue allá en lo que la revisan. Tracey, trae un vaso de agua para Misty. Dawn, May recojan las cosas de Misty para irse.

Todos se habían movido menos Ash, que seguía estático sin reaccionar, sabía que tenía que moverse, pero temía que si por un momento apartaba la vista de ella algo malo le iba a pasar.

- ¡Ash! ¡Vamos Ash, muévete! – Fue Brock quien le habló un poco más rudo de lo que quería, pero tenían que irse y aun así el entrenador no se había movido un solo centímetro.

- ¡Pikapi!

Fue Pikachu el que tomó cartas en el asunto. Conociendo a su entrenador no reaccionaría hasta que le diera una buena electrocutada, pero seguía sin poder hacerlo así que se le ocurrió otra idea igual de efectiva. El pequeño roedor, se subió sobre el cuerpo inmóvil de su entrenador y cuando llegó a su cabeza abrió ampliamente su boca y mordió su oreja. Eso sin duda lo haría reaccionar.

- ¡Ouch! ¡Pikachu! ¡¿Qué te pasa?! – Exclamó Ash agarrando su oreja izquierda.

- ¡Pi pika Pikachupi!

- Oh… ¡Oh, es cierto. ¡Misty…! Hospital. – Fue cuando Ash por fin reaccionó… o algo similar a eso. Se hincó donde seguía su esposa y por fin le tomó la mano.

- ¿Cómo te sientes? Tenemos que ir a un hospital, ¿Por qué no estamos en un hospital? ¿Dónde están las llaves de mi coche? Las tiene mi mamá…. ¿Dónde está mi mamá? – En ese momento todos se preguntaron si Ash estaba en condiciones de ayudar, era claro que le había afectado demasiado lo ocurrido.

- ¿Brock, puedes ayudarme a sentarme? – El criador le afirmó con la cabeza, ya había pasado un tiempo considerable y Misty se encontraba mucho más alerta. Si se incorporaba poco a poco no habría problema.

Fue así como Brock la tomó con delicadeza y May acercó una silla donde pudiera sentarse cómodamente. La pelirroja, ya sentada, estiró su mano para volver a atraer a Ash que se puso en cuclillas enfrente de ella automáticamente para evitar que ella se moviera.

- Ash… mírame, estoy bien. Debes tranquilizarte. – Misty colocó lentamente su mano en la mejilla del joven, tenía que ayudarlo a guardar la calma, normalmente ella lograba tranquilizarlo con facilidad, pero entendía que esta vez no podría y necesitaba de su mamá, así que tomó su celular de las cosas que Dawn le había traído y lo desbloqueó ofreciéndole el aparato a Ash.

- Llama a tu mamá, dile lo que pasó y que nos alcance en el hospital. Ella nos ayudará, ¿De acuerdo?

Ash, de pronto trató de respirar, esa era una muy buena idea, su mamá sabria exactamente que hacer… empezo a buscar su número para llamarle , pero con lo alterado que estaba probablemente no sería la mejor idea, así que empezó a redactar un mensaje. Se sentía ansioso como nunca, así que hizo lo que le pidió su esposa apresuradamente y después guardó el teléfono en su bolsillo.

"Misty se sintió mal, vamos al hospital de Plateada, por favor te necesito"

- Tracey, creo que es mejor si tú conduces y nos llevas al hospital a Ash y a mí. ¿Brock nos acompañas? – Dijo Misty, sabiendo que el entrenador no estaría en las mejores condiciones para conducir y que su amigo adiestrado en medicina sería una buena ayuda de camino al hospital.

- Vamos, hay que movernos.

oOoOoOoOoOo

El viaje en automóvil fue relativamente corto, Tracey manejó lo más rápido que pudo dadas las circunstancias, Brock iba de copiloto, hablando con el personal del hospital dándoles detalles sobre lo que había ocurrido, el tiempo que estuvo inconsciente su amiga y otros datos útiles para que en cuánto llegaran la recibieran con todo lo necesario.

Ash por su parte se sentía un completo inútil, porque hasta Pikachu lamía la mano de Misty ofreciéndole consuelo y él… no había hecho absolutamente nada para mejorar la situación.

- Ya estamos cerca. En cuanto lleguemos tendrán una silla de ruedas e ingresarás a urgencias solo para verificar que todo esté bien, nosotros nos encargaremos del papeleo.

Y así fue, apenas el auto se estacionó frente a las puertas del hospital, unos enfermeros estaban listos, colocaron con mucho cuidado a la pelirroja en la silla de ruedas, pusieron una sábana para cubrirle las piernas y Misty solo pudo dedicarle una tímida sonrisa a Ash, para tratar de transmitirle confianza antes de que se la llevaran.

- En un momento nos vemos, Ash. Tranquilo. – Fue lo único que Misty alcanzó a decirle antes de que cruzara esas puertas que ahora le impedían estar con ella. Tracey fue a estacionar el automóvil mientras que Brock y Ash se dirigieron a la sala de admisión.

Ash resignado, se sentó en las frías bancas del hospital junto con Pikachu que le ofrecía palmaditas de alivio. No sentía ninguno.

Todo eso era su culpa, de alguna manera lo era. Aún no sabía cómo, pero era de lo único que estaba seguro. Él tenía que haber visto las señales de que algo no estaba bien; en la fiesta, notó como Misty sujetaba en ocasiones su cabeza o que no probó alimento en toda la tarde, mientras – el tonto de él – comía alegremente. Ni qué hablar de la semana entera cuando la vio fatigada, pero no, claro, él no hizo nada para evitar la tragedia.

Y peor aún, ni siquiera hizo nada por ayudar minutos atrás, se quedó paralizado y si no hubiera sido por Brock, algo peor pudo haber pasado. ¿Qué tal si esto mismo ocurría estando solos en su casa? ¿Qué hubiera hecho entonces? ¿Quedarse parado como idiota mientras Misty no reaccionaba? ¿O si… perdían al bebé a causa de su ineptitud?

Gracias a Arceus, Brock estaba ahí y supo qué hacer, Duplica llamó a la doctora de Misty, los demás se movieron para darle comodidad, Tracey condujo al hospital mientras él terminó siendo un total inútil. Lo único que hizo fue quedarse quieto, como un vil imbécil e incluso fue Misty quien logró calmarlo un poco a él.

"Que bien haces el papel de esposo, Ketchum." Se recriminó a sí mismo mientras ocultaba su rostro entre sus manos.

- Ash… necesitas firmar esto. – Brock lo sacó de sus pensamientos al momento que le extendía unos papeles y una pluma.

- ¿Qué es?

- Ya sabes, formalidades del hospital, al ser el esposo de Misty, pues eres el responsable legal y es para que no haya problemas con su ingreso. No te preocupes, yo ya llené todo, solo falta tu firma.

- Oh… Si claro.

Ahora se sentía más tonto que antes y tan indigno de lo que estaba firmando. Podría ser sin duda la primera vez que cayó en cuenta lo que ser el esposo de alguien realmente significaba. Era compromiso, responsabilidad, cuidado, ser el apoyo total de esa persona y sentía como había fallado miserablemente en serlo.

Tenía tan poca cabeza, nada tenía sentido lo único que quería saber es que Misty y su bebé se encontraran en perfectas condiciones, porque si algo estaba mal no sabría cómo afrontarlo. A lo mejor… todo eso era una señal de la vida de que los últimos meses de su vida habían sido un error, porque siempre se enfocó en el asunto de estar allí para su futuro hijo y nunca consideró su papel como compañero de Misty o al menos no hasta ese momento que la realidad lo abofeteaba en la cara.

- Van a estar bien, Ash. Te lo aseguro. – Brock sabía que el entrenador aún estaba muy asustado y lo entendía a la perfección, aunque fueron como máximo unos cuantos segundos los que Misty perdió el conocimiento, sabía que para él había pasado toda una vida.

Fue cuando de pronto, las puertas del hospital se abrieron revelando a Delia Ketchum llegando apresurada.

- Hijo, vine lo antes que pude. ¿Misty está bien? – En cuanto ella llegó, lo abrazó, pues sin duda se notaba que necesitaba esa muestra de afecto. Fue hasta ese momento que Ash pudo sentir un poco de calma al encontrarse en los brazos de uno de sus pilares más importantes y todo estaría mejor en cuanto le informaran que su otro pilar estaba en buen estado.

- Aún no nos dicen nada, mamá. Ella entró hace unos treinta minutos. ¿Qué tal si algo está mal? – Y antes de que Ash cayera nuevamente en pánico, Delia sujetó las manos del joven.

- Tranquilo hijo, deben estar haciendo evaluaciones de rutina para asegurarse que ella y el bebé estén bien.

Al final Misty tenía razón, su mamá sabría qué hacer. Por lo menos teniéndola allí, sentía el apoyo que necesitaba en esos momentos. Se sentó junto con su madre en las bancas del hospital esperando cualquier informe; habían pasado ya varios minutos cuando de pronto empezó a escuchar mucho ruido fuera del recinto. ¿Ahora qué demonios estaba pasando?

Fue cuando Tracey llegó a la sala de espera, con el cabello revuelto y la ropa desaliñada para informarles el motivo del alboroto que se escuchaba en la calle.

- Chicos, ¡Ayuda! No sé cómo, pero la prensa se enteró del desmayo de Misty… y están afuera del hospital queriendo saber su condición y la del bebé… y no quiero sonar exagerado, pero son como un trillón de reporteros.

Lo que le faltaba, Ash no tenía idea cómo pudieron enterarse si todas las personas importantes de su vida estaban en el mismo lugar cuando pasó el desmayo… Todos menos su mamá, que había salido… y a quién envió un mensaje.

- Oh no…

Fue cuando tomó el celular de Misty y podía ver las miles de llamadas perdidas que no escuchó porque el celular de Misty estaba en silencio, llamadas de personas que ni siquiera él conocía, de La Liga, de la Élite, de entrenadores y líderes de otras regiones… ¿Pues que había hecho? Y vio como él mismo, en su teléfono, tenía también muchas llamadas y mensajes… incluso uno de Misty…. Con el mismo texto que le envió a su mamá.

¿Había sido tan tonto para enviar el mensaje a todos los contactos de Misty?

Sí lo había sido.

De pronto tomó sus manos y se las colocó en su cara recriminándose por un error más. Lidiar con la prensa era lo que menos necesitaba, tendría que hacerlo porque sabía que no se irían hasta tener información y seguramente el nombre de su esposa ya hasta era tendencia y no los dejarían en paz en ese momento que solo requerían tranquilidad. La mamá de Ash pudo sentir como su hijo otra vez se tensaba, así que volvió a tomarlo de las manos, obligando solo con esa acción a que la mirara a los ojos, él se debía encargar de lo que realmente importaba y eso era la salud de su nuera.

- No te preocupes cariño, hablaré con las hermanas de Misty y nos encargaremos de los medios. – Dijo Delia dándole un pequeño beso en la frente, para después tomar su celular y hablar con Daisy… ellas sabrían que hacer para deshacerse de los reporteros.

Ash por su parte, ahora sí se sentía un total fracaso, no había hecho nada para ayudar a Misty e incluso empeoró la situación, si Misty se enteraba seguramente sería algo que la estresaría… vaya esposo que resultó ser.

- Sr. Ketchum, – En cuanto escuchó su nombre se levantó de golpe y en dos segundos se colocó frente a la doctora que lo había llamado. Sintió un nervio enorme ante lo que tuviera que decir, pero quería saber noticias de su familia, necesitaba saber que estaban bien.

- Su esposa y su bebé se encuentran fuera de cualquier peligro, realizamos todos los estudios de protocolo y en todos salieron de manera perfecta. – Dijo la doctora con una sonrisa reconfortante y vaya que eso fue lo que le transmitió al entrenador. Después de horas de tensión, por fin sentía que podía volver a respirar con tranquilidad.

- ¿Está completamente segura? No se preocupe por lo que cueste, si es necesario hacer más exámenes, haga los que considere pertinentes para…

- No es necesario. Le aseguro, Señor Ketchum que su esposa se encuentra muy bien, fue un síncope el que tuvo e hicieron bien en venir al hospital tan rápido como les fue posible, ella se encuentra tranquila y alerta. Mucho también fue gracias a la intervención del Señor Slate. Atendió adecuadamente a su esposa, y nos proporcionó información suficiente para tener todo listo en su ingreso al hospital.

Ash se volteó a ver a su prácticamente hermano, quien sonrió desde lejos y en realidad si estaba más que agradecido en haberlo tenido a su lado ese día, no tenía ni idea que hubiera hecho sin él.

- Te debo una hermano. – Dijo Ash y ante esa afirmación Brock negó por completo, puesto que no le debía nada. Después de todo, ese par de jóvenes testarudos eran parte de su familia y siempre estaría para ellos en cualquier circunstancia.

- ¿Entonces por qué fue el desmayo? – Se giró de nuevo hacia la doctora, ya por fin más calmado, quería saber tanto como le fuera posible sobre lo que ocasionó su desmayo y evitar a toda costa que volviera a sentir esa angustia de perder a su mejor amiga.

- Tuvo una pequeña descompensación, el cambio súbito de posición hizo que tuviera un fuerte mareo y la Señora Ketchum nos informó que en los últimos días había sentido un poco de cansancio, y esporádicos dolores de cabeza.

- Es cierto, es por eso que había ido a la farmacia a comprar algo que le ayudara a mi nuera. – Dijo Delia, proporcionando un poco más de información.

- Correcto, ella lo atribuía a su etapa de embarazo, pero ya le informamos que es importante guardar el mayor reposo posible y ante cualquier signo extraño, consultarlo inmediatamente con su especialista. También es mejor que no se someta a ningún tipo de estrés como algunos episodios que nos comentó tuvieron en pasado días.

Todo lo que había dicho la doctora, más lo que comentó su mamá era como información nueva para él y también sentía como Misty a lo mejor no confiaba en él, algo que lo hizo sentir un poco triste. Si hubiera tenido esa información antes, a lo mejor también lo hubiera evitado.

- ¿Entonces ella se desmayó por cansancio y estrés?

- Fueron algunos de los factores, en realidad es un hecho aislado, la salud de su esposa es excelente, pasará la noche dentro del hospital solo por protocolo y mañana podrán ir a casa.

- Muchas gracias, Doctora. ¿Puedo ir a verla ahora?

- Claro, solo espere unos minutos más. Están trasladando a su esposa a una habitación. Lo llamaremos en cuanto pueda pasar, solo una persona puede quedarse con ella.

Así fue como concluyó y la doctora se retiró, Ash tenía tantos sentimientos encontrados, pero predominaba un alivio enorme de que su familia estuviera bien, al final de cuentas era lo más importante.

- Te dije que todo estaría bien, Ash. Misty es fuerte, nunca olvides eso. – Dijo Brock cuando se acercó a él y le sonrió. – ¿Te parece bien si volvemos al gimnasio? Los demás deben estar preocupados y querrán noticias sobre Misty.

- Si Brock, por favor diles a todos que ambos están bien… y muchas gracias por todo amigo. – Dijo Ash, abrazándolo con evidente cariño.

- Hijo, ya no te preocupes por la prensa, Daisy se encargó de todos ellos ¿Quieres que me quede contigo?

- No mamá, mejor regresa con Brock y Tracey. De todas formas solo puede entrar uno y Pikachu me hará compañía ¿Cierto amigo?

- ¡Pika!

- De acuerdo, hijo. Avísanos cualquier noticia de Misty. – Después de esa breve despedida le dio un pequeño beso antes de irse, junto con los otros dos jóvenes.

Quedarse solo fue la oportunidad para pensar todo lo que había pasado, ya un poco más calmado, se sentía un mal amigo para Misty, no había cumplido con su palabra de cuidarla y al bebé, él sabía que había estado cansada… ¿Pero estresada? ¿Era su culpa? ¿Su vida junto a él era tan difícil… o tan insoportable?

Aún pasaba por su cabeza el momento dónde sostuvo a la pelirroja y no reaccionaba, habían sido solo segundos como Brock le describió a los doctores cuando iban en el automóvil, pero para él fue eterno y pensó, si había sentido algo así en su vida…

Recordaba las veces que Misty estuvo en peligro en sus viajes, e incluso entonces cuando era un novato había reaccionado para ayudarla… En cambio hoy se sintió totalmente indefenso, porque no era una tormenta para resguardarla, o un enorme Tyranitar que pudiera derrotar, no habia 'algo' de qué protegerla, ella simplemente no reaccionaba y es que nunca en sus viajes siquiera se enfermó, ni una sola vez, fue ella quien siempre cuidó de él… ¿Cómo podía estar preparado para ayudarla y a su bebé de cosas tan caprichosas como las enfermedades?

Su familia había estado en peligro, él no había reaccionado, y la única cosa que hizo, lo hizo mal y ahora incluso era noticia viral. Sintió las ganas de llorar, pero no podía hacerlo, tenía que ser fuerte tanto como Misty siempre lo era porque, no tenía dudas de que si la situación hubiese sido al revés ella hubiera reaccionado efectivamente.

- Señor Ketchum, puede pasar a la habitación de su esposa, permítame acompañarlo. – Una enfermera le dijo de forma amable, luego lo guío a lo largo de los pasillos, sintiendo un poco de ansia por comprobar con sus propios ojos que Misty se encontrara en perfectas condiciones.

La enfermera llegó a la habitación 408. Abrió la puerta revelando la única persona capaz de calmar sus pensamientos. En cuanto cruzó el umbral ahí estaba ella, sonriéndole de lado y saludándolo con su blanquecina mano levantada.

- El doctor de guardia hará su ronda más adelante para verificar que todo esté bien. Si necesitan algo de mi parte, no duden en presionar el botón. Con su permiso, me retiro. – Dijo la enfermera ofreciendo una pequeña reverencia antes de dejar sola a la joven pareja.

Ash se sentó en una pequeña silla que estaba a lado de Misty, Pikachu saltó del hombro de Ash, para colocarse en la almohada de la pelirroja dándole un suave mimo que hizo reír a la pelirroja, para después colocarse al final de la cama y acurrucarse lo más cercano a ella y a su hermanito.

Verla sonriendo, escuchar su risa y saber que su familia estaba bien, hizo que por fin pudiera respirar con tranquilidad… aunque no sería por mucho tiempo.

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El joven y más prometedor investigador de toda la región estaba en el laboratorio de su abuelo intentando concluir uno de sus trabajos que estaba próximo a ser publicado. Sin duda esa pasión era de familia y era fascinante poder saber más sobre nuevas especies. Ese era su plan para la noche hasta que recibió una notificación en su celular…

De Misty.

Eso lo hizo erguirse, pues no recibía un mensaje de la pelirroja desde hace tanto tiempo y de pronto surgieron sentimiento extraños en él, no sabía nada de ella desde su boda. Realmente no entendia qué podía querer.

"Misty se sintió mal, vamos al hospital de Plateada, por favor te necesito"

"¿Qué rayos significa eso?"

Pensó Gary en cuanto leyó el mensaje. Lo sentía como una burla. Era claro que no venía por parte de quien fuese alguna vez su novia, pero ¿por qué le notificaron a él algo tan delicado como eso? Sintió una molestia enorme, ¡vaya insolencia! Tratarlo como alguien cercano a esa chica que lo había despreciado para irse con otro, con su rival y a quién él consideraba un completo imbécil… Pues bien, quien quiera que hubiera mandado el mensaje, escucharía lo que él tenía que decir al respecto.

Cerró su computadora portatil y se dirigió hacia el hospital de la ciudad mencionada. No pensó que fuera tan difícil ingresar, pero cambió un poco su perspectiva cuando vio una multitud en la entrada, pero en unos segundos la mayoría de los reporteros se retiraron cuando Daisy salió a dar una breve declaración sobre la condición de su hermana menor. Eso sin duda le pareció más extraño y tuvo más ganas de llegar al fondo de toda esa situación. Esperó pacientemente a que la marabunta se dispersara por completo y varios minutos después vio salir del hospital a otras personas conocidas como Brock y Tracey acompañados de Delia.

Cuando ya no vio más movimiento, ingresó discretamente a la sala del hospital y alcanzó a ver a ese insolente de Ketchum, sentado, con las manos en la cabeza viendo hacia el suelo. ¿Fue él quien le quería jugar alguna clase de broma? ¿O una vez más le quería restregar su supuesta felicidad con la mujer que él algún día consideró como "la indicada"?

- Señor Ketchum, puede pasar a la habitación de su esposa, permítame acompañarlo. – Escuchó lo que una enfermera le informaba a Ash quien simplemente la siguió por los pasillos… y eso haría él también a una distancia prudente.

Quería saber qué demonios pensó por su tonta cabeza cuando se atrevió a enviarle ese mensaje…


MistyKet: Milagro! Tenía años que no escribía tanto y si vieran que faltó a lo que original estaba planeado este cap, pero fue mejor cortarlo y así poder ir avanzando la historia. Espero que les haya gustado mucho y nos digan que piensen, yo me divertí escribiendo y es dedicado a todos los pokeshippers fieles.

Andy: Si ustedes creen que quieren ver el final de esta historia… pues yo más, pero a veces la vida se interpone en los planes fickeros, de todas formas se hace lo que se puede para continuar. Aquí sólo me tocó hacerla de beta y fangirlear mucho leyendo y releyendo ciertas escenas, pero en el que sigue si me toca escribir y trataré que a mi co escritora le toque fangirlear antes de que termine el año. Espero sigan disfrutando de este trabajo que de verdad hacemos con mucho cariño para ustedes.

Respondiendo Reviews:

Soldado Dragón: Siempre parecerá que olvidamos actualizar, pero la verdad es que lo tenemos muy presente. Esperamos verte de nuevo comentando por acá.

MistyqueSiren: ¡Muchas Gracias por tu comentario! Por el amor al poke es que hacemos nuestro mejor esfuerzo para dejarles una historia de calidad. ¡Saludos!

Juaniu1994: Bueno, sabes qué Everything I Do también lo escribo yo y no conozco los otros dos fics que mencionas, pero si puedes compartirlos para leerlos también, siempre es un buen día cuando se puede leer algo Poke bien lindo.

Fan del AAML y Appledash 2024: Ash siempre ha sido protector con Misty en más de una ocasión y aquí pudimos ver un poco más de eso, sin duda. Espero que también disfrutaras este capítulo y nos vemos en la próxima actualización.

Mayhime: ¿Feliz cumpleaños muy muy atrasado? De todas formas, feliz cumpleaños y espero que te gustara este capítulo también.

Mimato Bombon Kou: ¡Nos alegra que te guste el fic! Menos mal que Anabel sólo arruinó un poco la sorpresa de Misty y nada más, a ver qué pasa ahora.

Alexandraa417: Sonó raro, pero si te entendí jaja, tu no te preocupes. Aquí está la actualización y espero también sea de tu agrado

Tibetana: A veces pienso que voy a dejar de escribir porque ya soy más que una adulta y tal vez deba enfocarme en otras cosas pero hacer esto es algo que yo amo y me ayuda a lidiar con dicha vida adulta jaja, así que por eso, acá andaremos mientras tengamos vida. Si imagino muchas de las cosas que siente Misty. A lo mejor ese punto más realista no es algo tan importante en una historia de ficción más enfocada en el romance, pero, creo que quedaba bien con todo lo que están viviendo y me alegro que te pareciera interesante y pues ya hubo justo un poco más de acercamiento, pero todavía nos queda algo de camino por recorrer así que de eso estaremos viendo más.

LadyKya0: Definitivamente la parte más fantástica y difícil de creer es que puedan hacer, comprar, ir, venir y no se les acabe el dinero, pero si justo es imaginando que La Liga paga bien jajajaja. Yo también quiero vivir ese hermoso sueño y en cuanto a la parte del romance, pues… Todavía falta para que haya ese tipo de declaraciones entre ellos, es todo lo que diré al respecto.

Yachan: Pues siempre puedes releer todo lo que hay para no perder el hilo jaja. No pasa nada y Anabel sólo resultó un pequeño inconveniente aunque sí hubo más drama. Espero tener otra actualización antes de fin de año para compensar que esperaste como un año desde tu review, hasta este capítulo… ups. Jaja. ¡Nos estamos leyendo!

Sakura-Ofiuco: Review 250, ¡Yiei! Y súper calidad de review, sabes que amo tus comentarios. Jajaja Ash el más inocente, si como no, pero en realidad nunca fue su culpa que Anabel se pusiera toda intensa, es obvio que me encanta escribir su relación y sus interacciones y siempre busco formas de hacerlo interesante y pues por eso salió esa plática de padres preocupados, me alegro que te haya agradado y si, efectivamente el regalo era algo simple, pero lindo e importante y pues obvio que él feliz de recibir eso y no una corbata ¿verdad? Anabel se pasó de tonta pero lo importante es que siguen juntos aunque se vienen unos cuantos obstáculos más en el camino, pero como bien dice una Ficker malvada que yo conozco: Sin drama, no hay trama. También habrá conti y reviews pronto, lo prometo.

Guest: En este fic, así será, ¡Pokeshipping for ever!